domingo, 11 de octubre de 2026

COMUNITAS MATUTINA 11 DE OCTUBRE 2026 DOMINGO XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO

“Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren. Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados”

(Mateo 22: 9-10)

Lecturas:

  1. Isaías 25: 6-10

  2. Salmo 22: 1-6

  3. Filipenses 4: 12-20

  4. Mateo 22: 1-10

La opción preferencial de Dios es el ser humano, lo definitivo para El es hacer de nosotros personas plenamente realizadas, llenas de sentido de la vida, felices, salvadas de la radical contingencia y precariedad que nos son inherentes: pecado, egoísmo, injusticia, muerte, los mayores indicadores de nuestra indigencia, necesitada de resignificación y de esperanza. Lo que solemos llamar salvación , si bien apunta a la plena consumación de lo humano cuando pasemos la frontera de la muerte, también tiene una necesaria implicación en nuestra realidad histórica y existencial. La “otra vida” y “esta vida” son materia del interés salvífico de Dios, su tarea salvadora es integral. El está empeñado en que nada de lo nuestro se pierda y fracase, apasionadamente enamorado de nosotros y deseoso de que logremos la anhelada plenitud. 1 Este es el Dios que se nos revela en Jesús: “Y nosotros hemos conocido y creído en el amor que Dios nos tiene. Dios es amor; y el que se mantiene en el amor se mantiene en Dios y Dios en él”. 2

El salmo 22 y Filipenses, de las lecturas de este domingo, ponen de relieve el cuidado y la protección de Dios hacia la humanidad: “Yahvé es mi pastor, nada me falta. En verdes pastos me hace reposar. Me conduce a fuentes tranquilas, allí reparo mis fuerzas” ,3 y Pablo comunica a los cristianos de Filipos el testimonio de la compañía divina en su vida y el deseo de que esta se extienda a toda la comunidad: “Sé andar escaso y sobrado. Estoy avezado a todo y en todo: a la saciedad y al hambre, a la abundancia y a la privación. Todo lo puedo con Aquel que me da fuerzas” . 4

Dios se manifiesta como sólo El lo sabe hacer : salvando, liberando, dando vida, manteniendo en sus creaturas el dinamismo de su vitalidad, con la connotación de universalidad, tal deseo teologal quiere ser para todos los seres humanos, don ofrecido a la libertad de cada persona, no se impone ni violenta autonomías.5 Por esta razón es imperativo revisar con seriedad crítica las falsas imágenes de Dios, proyecciones de nosotros mismos cuando damos rienda suelta a imaginarios distorsionados que no son otra cosa que evidencias de las propias frustraciones no asumidas ni superadas. Tomar a Dios como recurso para justificar injusticias, sufrimientos, males, es manipularlo y usarlo antojadizamente, desconociendo la desbordante generosidad de su amor.

El relato de Mateo – otra parábola como las de los domingos anteriores – comparte ese horizonte de acogida universal, pero se encuentra con el rechazo violento de tal iniciativa, expresado en la parábola del banquete nupcial: “Envió a sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero estos no quisieron venir. Volvió a enviar otros siervos, con este encargo: Digan a los invitados, miren , mi banquete está preparado. Ya han sido matados mis novillos y animales cebados, y todo está a punto. Vengan a la boda. Pero ellos no hicieron caso y se fueron: el uno a su campo, el otro a su negocio, y los demás agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron” . 6

Jesús critica con extremo rigor la resistencia de los jefes judíos para acoger el don que el Padre Dios les está ofreciendo. El texto de Mateo es redactado dentro de una comunidad de judíos que empezaban a convertirse al naciente cristianismo, mirados con rabia y prevención por sus antiguos correligionarios. Por eso, el evangelista es tan insistente en afirmar la crítica que surge de Jesús y, con ello, el advenimiento de una lógica religiosa que no es la del culto formal y externo sino la de la vida que se orienta desde Dios hacia el prójimo.7 No es casual que durante varios domingos consecutivos se nos ofrezca esta Palabra propuesta por Mateo sobre la “incapacidad” de la religión formal para entender y acoger la oferta de Jesús. Que sea esta reiteración una invitación a nuestra conciencia para revisar lo que nos corresponde en esta materia, si nos limitamos a la práctica exterior, si el asunto de Dios para nosotros es apenas un requisito que no totaliza y apasiona nuestro ser, o si estamos abiertos a sus dones , si no presumimos de méritos personales, si humildemente experimentamos la necesidad que tenemos de El.

Ante tan rotunda negativa, el rey ordena a su servidores que vayan a todos los lugares, sin contemplar categorías ni disposiciones morales, llamada universal que supera todas las diferencias humanas y reúne a todos en un mismo banquete. Es una voluntad salvadora, ilimitada, que aprovecha la hostilidad de unos – alusión a los judíos, especialmente a sus dirigentes – para manifestarse con esas características de incondicionalidad y de abundancia.8

Pero en la segunda parte (versículos 11 a 14) hay un cambio brusco: haber entrado no confiere el derecho automático a permanecer, para participar plenamente en los beneficios del banquete es preciso aceptar el don de la fe, la invitación que hace Jesús en nombre del Padre, el deseo deliberado de seguirle con todas sus implicaciones. Este es el contenido del “vestido de fiesta” que refiere el evangelista: uno de los presentes no ha sido capaz de asumir el compromiso ético implicado en la llamada. Es el misterio eterno de la libertad, la capacidad de decidir si se acepta o se rechaza la oferta liberadora de Dios. El se propone, no se impone.

Esa manifestación de dureza va directamente a la cerrazón de los judíos, a ellos reta con la invitación: “Vayan, pues, a los cruces de los caminos e inviten a la boda a cuantos encuentren. Los siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales” 9. Lo que quiere decir Jesús es que los creyentes, las personas religiosas, en este caso los judíos de tradición, se niegan a aceptar la invitación, mientras que los paganos10 sí lo hacen. Este asunto es reiterado en la predicación de Jesús, con sus connotaciones de crítica a la no conversión de quienes se dicen primeros observantes de la ley y los profetas. La parábola es una interpretación del conflicto que tenía la comunidad de Mateo con las autoridades judías.11

Llegan todos, buenos y malos, no hay distinciones morales pero, una vez en el banquete, hay que asumir la lógica del reino de Dios y su justicia. En el lenguaje de Jesús hay siempre una combinación de exigencia y de misericordia, seguir su camino es incluyente, lo suyo no parte de un moralismo rígido, solidario con el pecador no con el pecado, se compadece profundamente de las debilidades humanas, mira el trasfondo humilde de quien quiere dejarse seducir por su propuesta, pero al mismo tiempo demanda seriedad y compromiso en el seguimiento.

Por otra parte, el texto de Isaías – primera lectura – es de notable belleza teológica, el profeta está hablando a un pueblo que vive la peor crisis de su historia, lo hace con una visión muy lúcida y esperanzadora, seductora oferta para un pueblo sumido en la miseria y el desencanto. El intento de Isaías es que el pueblo supere la dura prueba, con la certeza de que Dios salva y consuela a todos: “Enjugará el Señor Yahvé las lágrimas de todos los rostros, y acabará con el oprobio de su pueblo en toda la superficie del país” . 12

En el Antiguo Testamento el banquete tiene el significado de los tiempos mesiánicos, de la irrupción definitiva del favor de Dios para transformar la tristeza y devolver el sentido de la vida a los desencantados, El siempre dispuesto a saciar los más hondos anhelos del ser humano: “Aquí tenemos a nuestro Dios: esperamos que El nos salvara; El es Yahvé, en quien esperábamos; celebremos con alegría su victoria” . 13

Los nuevos invitados son todos los seres humanos, sin importar raza ni condición social, ni religiosidad y – lo más escandaloso para los judíos – sin importar si son buenos o malos. Aquí hay un dato decisivo para comprender la misión de Jesús, su Buena Noticia que resignifica la vida de los condenados morales, de los humillados y ofendidos, de los desolados por causa de las injusticias de sus semejantes, de los rechazados por las instancias de religión y de moralidad. Tal mensaje tiene hoy las mismas implicaciones que en tiempos de Jesús. Dios sigue llamando a todos, sin excepción, pero cada uno responde según sus prioridades e intereses. El centro del mensaje es la iniciativa universal de salvación que se origina en el Padre, intención de que todos los seres humanos lleguen a su plenitud; con esto, no admite la soberbia religioso moral de quienes presumen ser los administradores de los dones de gracia y salvación, despreciando y condenando a quienes – según ellos – no poseen las condiciones de santidad y de moralidad para hacerse acreedores a tales beneficios.14

Para el auténtico proyecto cristiano no es admisible que unos pocos se sientan los elegidos y denigren de la mayoría. No va con el proyecto de Jesús que algunos sigan empeñados en el pequeño y mezquino negocio de una salvación individual sin darse cuenta de que una salvación que no se ejerce en clave de solidaridad no es ni humana ni cristiana. Gran pecado de muchos en el mundo cristiano ha sido poner un envoltorio repugnante al evangelio, llenando la fe cristiana de prohibiciones, de miedos y culpas, de dogmatismos y milimetrías jurídicas, secuestrando la Buena Noticia y la esperanza de muchos en el mundo.

Ante tantos rechazos y exclusiones que padecen millones de seres humanos, malas noticias procedentes del pecado y egoísmo de unos cuantos, el Evangelio de Jesús es portador de la mejor noticia, que Dios es del ser humano, que El se interesa amorosamente por cada uno, que su oferta acoge sin reservas, que en Jesús, El sirve el banquete de la vida para que todos tengamos cabida, que su misericordia se comunica incondicionalmente: “Dios colmará con magnificencia todas las necesidades de ustedes, conforme a su riqueza, en Cristo Jesús”. 15



Antonio José Sarmiento Nova, SJ





1 TORRES QUEIRUGA, Andrés. Recuperar la salvación. Para una interpretación liberadora de la experiencia cristiana. Sal Terrae. Santander, 1995; Repensar la Revelación. La revelación divina en la realización humana. Trotta. Madrid, 2008. LATOURELLE, René. El hombre de hoy a la luz de Jesús de Nazaret. Sígueme. Salamanca, 1984. RATZINGER, Joseph. Teología e historia. Notas sobre el dinamismo histórico de la fe. Sígueme. Salamanca, 1975. ROVIRA BELLOSO, José María. Revelación de Dios, Salvación del hombre. Sígueme. Salamanca, 1983. SCHYLLEEBECKX, Edward. Los hombres, relato de Dios. Sígueme. Salamanca, 1994. MOLTMANN, Jürgen. Teología de la Esperanza. Sígueme. Salamanca, 1999. LOHFINK, Gerhard. Al final, la nada? Sobre la resurrección y la vida eterna. Sal Terrae. Santander, 2022.

2 1 Juan 4: 16

3 Salmo 22: 1-3

4 Filipenses 4: 12-13

5 CORDOVILLA, Angel. El misterio del Dios trinitario. Dios con nosotros. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 2014. LADARIA, Luis F. El Dios vivo y verdadero. El misterio de la Trinidad. Secretariado Trinitario. Salamanca, 2010. GELABERT BALLESTER, Martín. Vivir la salvación. Así en la tierra como en el cielo. San Pablo. Madrid, 2006. RUIZ DE LA PEÑA, Juan Luis. Creación, Gracia, Salvación. Sal Terrae. Santander, 1993. SEGUNDO, Juan Luis. Gracia y condición humana. En Idem. Teología Abierta, volumen 1 Iglesia-Gracia; páginas 197-393. Cristiandad. Madrid, 1984; Qué mundo? Qué hombre? Qué Dios? Sal Terrae. Santander, 1993. BOFF, Leonardo. Gracia y experiencia humana. Trotta. Madrid, 2001. SCHOONENBERG, Piet. Un Dios de los hombres. Herder. Barcelona, 1975.

6 Mateo 22: 3-6

7 VILA PORRAS, Carolina. Concepción de la ley israelita en el Nuevo Testamento y la concepción que de ella tiene Jesús. En Revista Cuestiones Teológicas volumen 42 número 98 julio-diciembre 2015, páginas 483 - 510. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, julio-diciembre 2015. CARTER, Warren. Mateo y los márgenes: una lectura sociopolítica y religiosa. Verbo Divino. Estella, 2007. CROSSAN, John Dominic. El nacimiento del cristianismo: qué pasó en los años posteriores a la crucifixión de Jesús. Emecé Editores. Buenos Aires, 2002.

8 LADARIA, Luis F. El cristianismo y la universalidad de la salvación. En Estudios Eclesiásticos volumen 81, número 317, páginas 353-381. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 2006. MADRIGAL TERRAZAS , Santiago. Eclesialidad y universalidad de la salvación a la luz de la noción “Ecclesia ab Abel”. En Diálogo Ecuménico volumen XXXV número 112, páginas 211-262. Universidad Pontificia de Salamanca, 2000.

9 Mateo 22: 9-10

10 Por “paganos” se entiende a todos aquellos que no venían del judaísmo tradicional, también a quienes llevaban vidas apartadas de la moralidad de esa tradición religiosa. Alude a la actitud abierta de Jesús ante tantas personas pecadoras pero dispuestas a dejarse asumir por la misericordia y la compasión de Dios, conscientes de su fragilidad y en trance de acoger el don de su gracia.

11 NOGUEZ, Armando. Las grandes controversias de Jesús. Verbo Divino. Estella, 2023. SANDERS, E.P. El Reino: inversión de valores y perfeccionismo ético. En SANDERS, E.P. La figura histórica de Jesús. Verbo Divino. Estella, 2005; páginas 219-227. GONZÁLEZ FAUS, José Ignacio. La sabiduría de Jesús: entristecido por la dureza de corazón, sed misericordiosos como el Padre celestial. En GONZALEZ FAUS, José Ignacio. Otro mundo es posible desde Jesús. Sal Terrae. Santander, 2010; páginas 199-242. ESTRADA, Juan Antonio. De la salvación a un proyecto de sentido: por una cristología actual. Desclée de Brower. Bilbao, 2013.

12 Isaías 25: 8

13 Isaías 25: 9

14 CONCILIO VATICANO II. Constitución Dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 1996. CODINA, Víctor. Para comprender la eclesiología desde América Latina. Verbo Divino. Estella, 2008. LUCIANI, Rafael & SILVEIRA, María del Pilar. La sinodalidad en la vida de la Iglesia. Reflexiones para contribuír a la reforma eclesial. San Pablo. Madrid, 2020.

15 Filipenses 4: 19

domingo, 4 de octubre de 2026

COMUNITAS MATUTINA 4 DE OCTUBRE 2026 DOMINGO XXVII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

 “Cuando los sumos sacerdotes y los fariseos oyeron sus parábolas, comprendieron que iba por ellos. Intentaron arrestarlo, pero tuvieron miedo de la gente, que lo tenía por profeta”

(Mateo 21: 45)

Lecturas:

  1. Isaías 5: 1-7

  2. Salmo 79: 9-20

  3. Filipenses 4: 6-9

  4. Mateo 21: 33-43



La imagen de la viña es muy familiar para la mayoría de los pueblos del Cercano Oriente, para ellos es la parcela de tierra cultivada con especial esmero, de allí se deriva el sustento básico de la familia.1 Ese patrimonio era la forma de sentirse vinculado a su grupo social y fundamentaba su derecho de ciudadanía, su arraigo en un territorio, determinante de su sentido de identidad: “Voy a cantar en nombre de mi amigo un canto de amor a su viña: mi amigo tenía una viña en fértil terreno. Removió la tierra, la limpió de piedras y plantó buenas cepas; construyó en medio una torre y cavó un lagar” .2

Un vínculo así es similar al que tienen nuestros campesinos con sus terrenos cultivables, a los que dedican lo mejor de sus esfuerzos, son su espacio de realización, también el lugar de crecimiento y vida de su familia. Poseer la tierra da significado a todo su proyecto existencial, ámbito de su humanidad. Desde ahí se comprende la ilusión con la que el viñador, el agricultor, se entrega a la faena de disponer el terreno, de sembrar la semilla, de cultivar, de recoger la cosecha, de la que se esperan siempre los mejores resultados. La buena viña, su fecundidad, significa esperanza, sentido de vida, satisfacción, sustento, para quien es responsable de ella. 3

La primera lectura de hoy, del profeta Isaías, y el evangelio de Mateo, toman esta figura de la viña y de los viñadores para hacer su denuncia sobre las profundas incoherencias de la bien conocida religiosidad formal del judaísmo del tiempo de Jesús, tema que nos viene ofreciendo este evangelista desde hace varios domingos. Al proponerlo no estamos mirando solamente al pasado, a realidades distantes de nosotros; es también momento privilegiado para revisar con seriedad nuestra actitud religiosa y espiritual , si esta se reduce a una práctica formal sin incidencia en la transformación de vida y conducta, religión de cumplimiento externo, o si nos planteamos con seriedad existencial nuestra decisión creyente con todas sus consecuencias de autenticidad teologal y humana, vida proyectada amorosamente a Dios y al prójimo, siguiendo el modo de Jesús. 4

Como la expectativa del viñador con su viña productora de buenos frutos, inquieto y exigente cuando esta produce agraces5, también Dios espera de nosotros una respuesta fecunda, responsable, liberada y liberadora, generadora de vitalidad y autenticidad. La mediación profética de la humanidad que toma en serio estas realidades es también narrativa crítica de este Dios que confronta la deshumanización, la inconsistencia moral, el ser humano que se convierte en lobo para sus hermanos, como sucede penosamente en tantos lugares del mundo.

En muchos países, incluido el nuestro, se da un “florecimiento” de una neorreligiosidad con formato bastante tradicional: rituales, vestimentas, cantos, expresiones públicas y privadas, devociones, grupos que se aíslan de la comunidad con notable propensión a ser sectas, ideología política conservadora, ausencia de los grandes conflictos de la sociedad. Es la viña fallida! La viña incompatible con el querer de Dios, una religión convertida en soporte ideológico y “espiritual” de los modelos políticos verticales y autoritarios. 6

Qué nos quiere decir Isaías en esta primera lectura de hoy? Cuáles son nuestras viñas? Cuáles los esfuerzos en torno a ellas? Cuáles las expectativas que abrigamos con ellas? Se trata de los lugares de sentido en los que se desarrolla nuestra vida: familia, estudios, trabajo, comunidad, amistades, gran sociedad, iglesia, donde acontecen nuestras capacidades de creación y de expresión, de trascendencia en los demás, de construcción del bien común, de generación de vínculos de pertenencia a un territorio espiritual, emocional, afectivo. Pero sucede que esta expectativa de fecundidad, de buenos frutos, se ve truncada por la presencia del mal, del egoísmo, del desorden de una libertad que se realiza sin referencia trascendente: “Y esperó que diera uvas pero dio frutos agrios” .7 El profeta Isaías acude a este lenguaje para señalar el desencanto de Dios por las muchas abominaciones que se cometían en el reino de Judá: “La viña del Señor Todopoderoso es la casa de Israel, son los hombres de Judá su plantación preferida. El esperó de ellos derecho, y ahí tienen: asesinatos; esperó justicia y ahí tienen : lamentos” .8

Cuando miramos la realidad contemporánea qué nos dicen estas imágenes de la viña decepcionante? Qué decir de la corrupción en tantos ámbitos de la vida pública y privada, protagonizada por muchos de los que son constituídos líderes del estado y de la sociedad? Qué esperar de las reiteradas conductas perversas de políticos que saquean sin compasión el tesoro público? Qué pensar de los excesos de la sociedad de bienestar, enloquecida con el consumo, ostentando una capacidad adquisitiva que a menudo es obtenida a costa de los más pobres? Qué nos dicen los permanentes clamores de millones de seres humanos sumidos en el abandono y en la miseria? Y todo esto, sin olvidar que la mayoría de estos personajes profesan creencias religiosas, presumen públicamente de serlo, desconociendo las implicaciones éticas de la fe. 9

El cuestionamiento severo que hacen los profetas bíblicos parte de las realidades sociales que se vivían en ese tiempo, totalmente incompatibles con la voluntad de Dios, con los compromisos adquiridos en la alianza con Yavé, con la profesión de religiosidad del pueblo hebreo. Les resultaba indignante el olvido de la fundamentación ética de la vida, la indolencia de los llamados creyentes, la insensibilidad ante el drama de huérfanos y viudas.10 El discurso profético era de total pertinencia para su contexto, la mayoría de las veces de gran severidad. Siempre tuvieron una postura crítica ante las instancias de poder – responsables de los “frutos agrios” - .

Jesús – en el texto del evangelio de hoy – se vale del mismo tema de la viña para llamar la atención sobre las problemáticas similares a las que se vivían en tiempo de Isaías.11 Los grupos religiosos integristas – saduceos, fariseos, maestros de la ley – pensaban que la salvación exclusiva de Israel era la única meta de la historia, lo restante, el sentido de vida de quienes no eran judíos, la justicia debida a los pobres, la misericordia y la compasión, los tenían sin cuidado.

La parábola de los viñadores homicidas integra un bloque compacto del evangelio de Mateo – los capítulos 21 a 25 – en el que el autor quiere destacar la tensión creciente entre Jesús y las autoridades judías, preparando el desenlace de su pasión y de su muerte. El desnuda la intransigencia y cerrazón de los dirigentes del judaísmo. En esta secuencia se encuentran la expulsión de los vendedores del templo, la controversia sobre la autoridad de Jesús, el conocido capítulo 23 con su fuerte diatriba en contra de los fariseos. 12

Esos grupos se consideraban los concesionarios exclusivos de Dios, ellos son los viñadores homicidas: “Finalmente, les envió a su hijo pensando: a mi hijo lo respetarán. Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: este es el heredero, vamos matémosle y quedémonos con su herencia. Y agarrándolo lo echaron fuera de la viña y lo mataron” . 13

Jesús los desafía abiertamente y, mediante la comparación con la viña, les muestra que su ortodoxia recalcitrante no conduce a la salvación. El reino de Dios no es propiedad de ningún grupo en particular, nadie lo tiene asegurado bajo el título de raza o de pertenencia a una religión en particular. El ministerio de Jesús es compromiso con la vida de todos en igualdad de condiciones: acoger a los excluídos, anuncio de la gran utopía de Dios que abre horizontes de esperanza a los últimos del mundo. Son estas las grandes evidencias de la voluntad del Padre que envía a Jesús para que todos tengan vida en abundancia, los frutos maduros que se esperan de la viña: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” .14

Las denuncias de Jesús nos indican que el mensajero del Dios de la vida no puede permitir que el ser humano esté siempre agobiado por experiencias de muerte: prohibiciones, prácticas religiosas alienantes, moralismos neuróticos, pobreza, vulneración de sus derechos, decisiones injustas de gobiernos y sistemas económicos. Jesús quiere que la vida de los seres humanos sea un testimonio permanente del Dios enamorado de la humanidad, a la que comunica su inagotable vitalidad: “Pero tú eres indulgente con todas las cosas, porque son tuyas, Señor amigo de la vida” . 15

Qué mensaje nos queda? El amor de Dios se retribuye con el amor al prójimo, no con el culto externo. El mal estaba en esas autoridades religiosas que se resistían a la novedad que Jesús les proponía, sintiendo que su observancia de los ritos y las leyes los justificaba sin necesidad de convertirse al prójimo sufriente. Ante eso Jesús es fuerte en su expresión final: “Por eso les digo que se les quitará el reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos” .16Estos hombres confundieron los derechos de Dios con sus intereses mezquinos, Jesús puso en evidencia esta incoherencia del templo y de la ley y por eso se hizo acreedor a la condena y a la muerte en cruz. Es la “suerte” que corren los profetas. 17



Antonio José Sarmiento Nova, SJ

1 PICORNELL, María Raquel & MELERO MARTÍNEZ, José María. Historia del cultivo de la vid y el vino: su expresión en la Biblia. En Ensayos, Revista de la Facultad de Educación de Albacete , número 27, páginas 217-246. Albacete, 2012. MARTÍNEZ ALVAREZ, Alvaro. La agricultura en los textos bíblicos del Antiguo Testamento. En https://www.coiaclc.es/wp-content/uploads/2016/05/Agricultura_Biblia.pdf

2 Isaías 5: 1-2

3 FERRO MEDINA, Juan Guillermo. El campesino empieza a ser tenido en cuenta? En https://www.semillas.org.co/apc-aa-files/353467686e6667686b6c676668f16c6c/juan-guillermo-ferro.pdf EDELMAN, Marc. Qué es un campesino? Qué son los campesinados? En Revista Colombiana de Antropología volumen 58 número 1, páginas 153-173. Instituto Colombiano de Antropología. Bogotá, enero-abril 2022. campesinados? En

4 GUARDINI, Romano. La existencia del cristiano. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 2016. LEPP, Ignacio. La existencia auténtica. Carlos Lohlé. Buenos Aires, 1972. RIVERO FLOREZ, Walter Yezid. La responsabilidad de creer en Jesucristo. Universidad de Santo Tomás. Bogotá, 2015. JONAS, Hans. El principio de responsabilidad. Herder. Barcelona, 1995. VIDAL, Marciano. Moral de opción fundamental y de actitudes. San Pablo. Madrid, 1995. HARING, Bernhard. Libertad y fidelidad en Cristo. Herder. Barcelona, 1985. ZANON, Andrei. La salvación a través de la conciencia y la libertad. En Perseitas volumen 6, número 2; páginas 386-424. Universidad Católica Luis Amigó. Medellín, julio-diciembre 2018.

5 Uvas deficientes, de mal sabor, inmaduras, agrias, subdesarrolladas.

6 CÓRDOVA VILLAZÓN, Julio. Viejas y nuevas derechas religiosas en América Latina. En https://www.nuso.org/articulo/viejas-y-nuevas-derechas-religiosas-en-america-latina-los-evangelicos-como-factor-politico DÍAZ ARIAS, David; KLOPPE SANTAMARÍA, Gema; COLEMAN, Kevin; WHELAN, Matthew Philip. Cristianismos, derechas y conservadurismos en las Américas. Clacso. Guadalajara, 2026. PABÓN, G. En el nombre del Señor. El negocio de la religión. Debate. Bogotá, 2011.

7 Isaías 5: 2

8 Isaías 5: 7

9 ARANGO, Rodolfo. La responsabilidad colectiva ante la crisis moral y política colombiana. En Araucaria Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades; número 29, páginas 155-167. Universidad de Sevilla, 2013. CARVAJAL SÁNCHEZ, Fernando. Justicia y crisis moral en Colombia. En https://www.revistas.udea.edu.co/index.php/red/article/view/844/737 TORRES QUEIRUGA, Andrés. Moral y Religión. De la moral religiosa a la vivencia religiosa de la moral. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/3071/1/RLT-2013-089-E.pdf PEREZ ZAFRILLA, Pedro Jesús. Etica de los creyentes. En Veritas número 24, páginas 115-136. Pontificio Seminario Mayor San Rafael. Valparaíso, 2011. GARCÍA ALANDETE, Joaquín. Actitudes, religiosas, valores y razonamiento moral. Tesis para optar al grado de Doctor en Psicología. Universidad de Valencia, 2002. CONILL, Jesús. Hay un lugar para Dios hoy? PPC. Madrid, 2005.

10 SANZ GIMÉNEZ-RICO. Los profetas y la justicia. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 4 de noviembre 2014. SICRE, José Luis . Introducción al profetismo bíblico. Verbo Divino. Estella, 1991. OBANDO RAMÍREZ, José Andrés. Compromiso ético del profeta en Colombia. En Universitas Alphonsiana número 36, páginas 141-152. Fundación Universitaria San Alfonso. Bogotá, 2019.

11 DE LA TORRE GUERRERO, Gonzalo. Las parábolas que narró Jesús: la revolucionaria revelación de la conciencia de Jesús. Fundación Universitaria Claretiana. Quibdó, 2019. Edición para uso de los estudiantes. JEREMIAS, Joachim. Las parábolas de Jesús. Verbo Divino. Estella, 1987. DODD, Charles. Las parábolas del Reino. Cristiandad. Madrid, 1984. LOHFINK, Gerhard. Las cuarenta parábolas de Jesús. Verbo Divino. Estella, 2021.

12 PAGOLA, José Antonio. Conflictivo y peligroso en su libro Jesús, aproximación histórica. PPC páginas 333-369. PPC. Madrid, 2007. VARGAS MACHUCA, Antonio. Por qué condenaron a muerte a Jesús de Nazaret? En Estudios Eclesiásticos número 54, páginas 44-470. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 1979. AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. El Evangelio de Mateo: los conflictos de una iglesia judeocristiana. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 17 de octubre 2017.

13 Mateo 21: 37-39

14 Juan 10: 10

15 Sabiduría 11: 26

16 Mateo 21: 43

17 DUQUOC, Christian. Jesús, hombre libre. Sígueme. Salamanca, 1986. JUSTO, Emilio J. La libertad de Jesús. Sígueme. Salamanca, 2014. NOLAN, Albert. Jesús, hoy: una espiritualidad de libertad radical. Sal Terrae. Santander, 2007.

domingo, 27 de septiembre de 2026

COMUNITAS MATUTINA 27 DE SEPTIEMBRE 2026 DOMINGO XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo A

 “Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegarán antes que ustedes al reino de Dios”

(Mateo 21: 31)

Lecturas:

  1. Ezequiel 18: 25-28

  2. Salmo 24: 4-9

  3. Filipenses 2: 1-11

  4. Mateo 21: 28-32



El modo de ser de Dios en la historia humana, en la realidad nuestra, es encarnatorio, lejano de todo triunfalismo, vaciado de pretensiones de poder; a esto alude la segunda lectura que se nos propone para este domingo: “Tengan entre ustedes los mismos sentimientos de Cristo Jesús: el cual, siendo de condición divina, no reivindicó su derecho a ser tratado igual a Dios, sino que se despojó de sí mismo tomando condición de esclavo. Asumiendo semejanza humana y apareciendo en su porte como hombre, se rebajó a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y una muerte de cruz”. 1 La palabra griega que utiliza el Nuevo Testamento para describir esta realidad es KENOSIS,2 que significa anonadamiento, despojo total de sí mismo, renuncia al vano honor del mundo, presencia crucificada entre nosotros, ofrenda total de su propio ser padeciendo la ignominia de la cruz y asumiendo un estilo de vida en pobreza junto con los pobres del mundo. Ese vaciamiento es el que salva y llena de sentido nuestra existencia; en ese ofrecimiento de todo lo suyo, hasta quedarse sin nada para él, reside nuestra salvación. Se deshizo de sí mismo dando todo lo suyo para obsequiarnos con la plenitud de Dios.

Este elemento es determinante en la fe cristiana, y tiene exigencias éticas y espirituales decisivas para quienes deseamos tomar en serio al Señor Jesucristo. Nuestra religión, desde sus orígenes, es decir, en el mismo Jesús, es radicalmente opuesta a la espectacularidad, al poder, y tiene en la raíz de su credibilidad la ofrenda martirial de la vida. Esto debe ser para nosotros materia constante de examen de conciencia, de confrontación de nuestras mentalidades y estilos de vida, para despojarnos de todo lo que tenga visos de autosuficiencia, de vanidad, de “alianza” con los ídolos del poder y del dinero. Seguir a Jesús, lo decimos con frecuencia, no es un acomodamiento “tranquilo” a prácticas religiosas formales, sino una manera de vivir en clave de donación, de superación constante del egocentrismo, de no hacer el juego a las presiones de la fama, de la obsesión por la riqueza, trocando todo esto en la perspectiva del servicio, de ser portadores de sentido para la vida del prójimo, de no vender la conciencia a los asedios de ese mundo que sofoca su trascendencia en el consumismo, en la vida fácil, en la insensibilidad ante el sufrimiento de las grandes mayorías de la humanidad. 3 El espíritu de las BIENAVENTURANZAS marca claramente los valores prioritarios del proyecto de Jesús, todos ellos exaltan la vida discreta, el “bajo perfil”, la entrega incondicional a la solidaridad y al servicio, el libre despojo de todos los indicadores sociales de prestigio, y la afirmación de la genuina felicidad , de una existencia llena de significado trascendente, colmada por el mismísimo Dios que se nos revela en Jesús. 4

Que este aspecto esencial del Evangelio no nos pase desapercibido, que toque hasta la raíz nuestras motivaciones, valores y conductas. Que el relato de nuestra vida sea una narrativa inscrita en la del mismo Señor, que nuestro proceso de discernimiento nos mantenga siempre alertas para revisar con criterio evangélico todo lo que nos aparte de esta dinámica. Que nos reconozcamos siempre como hombres y mujeres de las Bienaventuranzas, del vaciamiento del ego prepotente, que la cruz del Señor sea siempre estímulo e incitación a la donación amorosa de todo lo que somos y hacemos. 5

Es clave en la lógica de Jesús su predilección por todos los humillados, condenados morales, prostitutas, cobradores de impuestos, señalados como indeseables, portadores de enfermedades “malditas” como la lepra, rechazados de la sociedad. Esta conducta de Jesús es la más clara señal del reino de Dios que él instaura en la historia de la humanidad: la revelación que él hace de Dios es la de un Padre – Madre garantía de sentido y dignidad para los últimos del mundo, para todos aquellos que se sientan desesperanzados pero siempre clamando reconocimiento junto con el abrazo teologal del perdón y de la nueva oportunidad de vivir con sentido.

Jesús desnuda los ropajes de la vanidad religiosa y de las apariencias de santidad y de moralidad, para llegar a la pregunta de fondo que confronta rigurosamente tales actitudes. Para el judaísmo contemporáneo de Jesús la santidad consistía en el acatamiento y práctica de un extenso conjunto de prescripciones relacionadas con sus rituales. Son frecuentes las discusiones suyas con los hombres religiosos que le ponían a prueba para verificar si era él un judío piadoso y observante, con el fin de tener argumentos para acusarlo como blasfemo y contrario a las tradiciones religiosas de Israel.6 Es clásico el capítulo 23 del evangelio de Mateo, en el que Jesús lanza siete maldiciones contra los escribas y fariseos, con palabras muy fuertes, que aún hoy suenan con extrema severidad: “Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que purifican por fuera la copa y el plato, mientras por dentro están llenos de rapiña e intemperancia” .7Una advertencia así no se queda solamente para aquellos sacerdotes y maestros de la ley, también se extiende a las prácticas religiosas de todos los tiempos de la historia, cuando ellas no están respaldadas por una vida convertida sinceramente al amor de Dios y a la solidaridad con el prójimo.

La relación coherente entre el culto y la vida es indispensable, la rectitud de esta es la que garantiza la autenticidad de aquel; lo que se significa en el rito debe llevarse a la cotidianidad, a los diversos ámbitos de la vida, la relación de pareja, la familia, la formación de los hijos, el ejercicio de la sexualidad, la atención solidaria a los pobres y marginados, el reconocimiento respetuoso de las diferencias, el cuidado del hábitat, el compromiso permanente con la dignidad humana, la protección de la vida en todas sus formas, el manejo del dinero y de los recursos materiales, el acceso al conocimiento, la seriedad en los estudios, el trabajo entendido como servicio, la participación en la construcción del bien común. Una vida íntegra referida a Dios evidencia su plenitud en la relación con los demás, este es el culto agradable que le debemos, todo lo que allí se celebra y expresa debe tener decisivas implicaciones en una nueva manera de ser y de vivir, modelada según el proyecto original de Jesús.8

La parábola que propone hoy el evangelio de Mateo alude a aquellas personas que se dicen muy religiosas pero negadas al amor de Dios y a sus implicaciones éticas, en contraste con aquellos que son tenidos por no creyentes y ajenos a la Iglesia pero sinceros en sus convicciones, y abiertos al don de Dios. Para ello señala dos actitudes: “Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero le dijo: Hijo, vete hoy a trabajar en la viña. El respondió No quiero, pero luego se arrepintió y fue. Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. El respondió: voy, señor, pero no fue. Cuál de los dos hizo la voluntad del Padre? El primero, le dicen” .9

Su referencia crítica es evidente, destacando con sutileza la actitud negligente ante la conversión de quienes se dicen los más cumplidores de la religión, los que presumen de ser ejemplo de vida recta y modelo para los demás, despreciando a quienes no practican la religión como ellos.10 Una de las causas del ateísmo y de la lejanía de muchos de la vivencia religiosa es el estilo de algunos que se dicen observantes, estrictos cumplidores de sus rituales, pero con un corazón endurecido en el que predomina la ley sobre el ser humano, siempre en plan de juzgar y condenar al prójimo, presentando como base de este comportamiento la imagen de un Dios justiciero, vengativo e implacable. 11 Jesús transforma radicalmente la relación entre los seres humanos y Dios dejando atrás el esquema de la mediación ritual para proponer la vida del creyente como ámbito de auténtico culto : “Pero llega la hora, ha llegado, en que los que dan culto auténtico adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Porque esos son los adoradores que busca el Padre. Dios es Espíritu y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad” .12

Muchos de los que son despreciados por ateos y agnósticos resultan de ejemplar honestidad y rectitud en sus vidas. Las palabras de Jesús a este propósito son durísimas: “Les aseguro que los recaudadores de impuestos y las prostitutas entrarán antes que ustedes en el reino de Dios. Porque vino Juan, enseñando el camino de la justicia, y no le creyeron, mientras que los recaudadores de impuestos y las prostitutas sí le creyeron. Y ustedes, aún después de verlo, no se han arrepentido ni le han creído”.13

El Evangelio siempre nos trae posibilidades de crecimiento y conversión. Este tema de hoy es antiguo y reiterado, pero su trasfondo es inagotable y susceptible de un proceso constante y creciente de configuración con Jesús, con el proyecto del Padre, realidad que se manifiesta cuando damos el salto de la religiosidad formal a la pasión por la verdad que se manifiesta en el reverso de la historia, en las muchas cruces de la humanidad, en la indignación de Dios con las injusticias de los “buenos”: “Les aseguro que los publicanos y las prostitutas entrarán antes que ustedes en el reino de Dios”14, severas palabras de Jesús para estos fariseos “observantes” , potente pregunta de control de calidad para nuestra práctica religiosa.

Antonio José Sarmiento Nova, SJ





1 Filipenses 2: 5-8

2 RUIZ SOLER , Marcos & NÚÑEZ DE CASTRO, Ignacio. La kénosis del Dios trinitario. Reflexiones desde la teología de la naturaleza. En Estudios Eclesiásticos volumen 92 número 360 , páginas 53-94. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 2017. O´COLLINS, Gerald. La encarnación. Sal Terrae. Santander, 2003. TEMPORELLI, Clara María. La kenosis como principio de vida y espiritualidad cristiana. En https://www.maxwell.vrac.puc-rio.br/31904/31904.PDF CORDOVILLA, Angel. El misterio del Dios trinitario. Dios-con-nosotros. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 2014. GAVRILYUK, P. El sufrimiento del Dios impasible. Sígueme. Salamanca, 2012. OSORIO HERRERA, B. Kénosis y donación: la kénosis como atributo divino. En Revista Cuestiones Teológicas volumen 41, número 96, páginas 347-376. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, julio-diciembre 2014.

3 MONTES, Luis Angel. Tras las huellas de Jesús. Seguimiento y discipulado en Jesús. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 2006. MESTERS, Carlos. Seguir a Jesús: los Evangelios. Verbo Divino. Estella, 2000. ZAMORA ANDRADE, Pedro Pablo. Seguir a Jesús, el Señor, y proseguir su proyecto. Verbo Divino. Estella, 2021. DUNN, J. La llamada de Jesús al seguimiento. Sal Terrae. Santander, 2001.

4 DUMAIS, Marcel. El sermon de la montaña (Mateo 5 – 7). Verbo Divino. Estella, 1999. CHERCOLES, Adolfo María. Las Bienaventuranzas, corazón del Evangelio. Mensajero. Bilbao, 2014. PIKAZA, Xabier. Dios o el dinero. Sal Terrae. Santander, 2018. PAGOLA, José Antonio. Jesús y el dinero. PPC. Madrid, 2013. RADCLIFFE, Timothy. Ser cristianos en el siglo XXI: una espiritualidad para nuestro tiempo. Sal Terrae. Santander, 2016. DUPONT, Jacques. El mensaje de las Bienaventuranzas. Verbo Divino. Estella, 1990. LAZARO PULIDO, Manuel. Las Bienaventuranzas: del resentimiento de la voluntad de poder a la alegría de la voluntad de Dios. En Cauriensia volumen III, páginas 173-208. Instituto Teológico San Pedro de Alcántara. Coria-Cáceres, 2008.

5 CASTILLO, José María. Espiritualidad para insatisfechos. Trotta. Madrid, 2007. GELABERT, Martin. Regenerar la cultura desde el Evangelio. Ediciones Calasancias. Madrid, 2019. SAN OSCAR ARNULFO ROMERO. La voz de los sin voz: la palabra viva de Monseñor Romero. Introducciones, comentarios y selección de textos: Jon Sobrino, Ignacio Martín-Baró y Rodolfo Cardenal. UCA Editores. San Salvador, 2014. CASTRO PEREZ, Francisco. Llamados a encontrarnos: ser humanos en un tiempo inhumano. Sal Terrae. Santander, 2023.

6 SCHÜRER, Emil. Historia del pueblo judío en tiempos de Jesús. Cristiandad. Madrid, 1985. SANDERS, Ed Parish. Jesús y el judaísmo. Trotta. Madrid, 2004. TAMAYO ACOSTA, Juan José. Por eso lo mataron: el horizonte ético de Jesús de Nazaret. Trotta. Madrid, 1998. ESCUDERO FREIRE, Carlos. Jesús y el poder religioso. Nueva Utopía. Madrid, 2003. KINGSBURY, Jack Dean. Conflicto en Marcos. Jesús, autoridades, discípulos. El Almendro. Córdoba, 1991. HORSLEY, Richard & SILBERMAN, Neil. La revolución del reino: cómo Jesús y Pablo transformaron el mundo antiguo. Sal Terrae. Santander, 2005.

7 Mateo 23: 25

8 FLECHA ANDRÉS, José Román. Moral fundamental. La vida según el Espíritu. Sígueme. Salamanca, 2012. VIDAL, Marciano. Para conocer la ética cristiana. Verbo Divino. Estella, 1998. PINCKAERS, Servais. Las fuentes de la moral cristiana. Universidad de Navarra, Pamplona, 2007. MARTÍNEZ, Julio Luis & CAAMAÑO, José Manuel. Moral Fundamental: bases teológicas del discernimiento ético. Sal Terrae. Santander, 2014. VIDAL , Marciano (Editor). Conceptos fundamentales de ética teológica. Trotta. Madrid, 1992. DEMMER, Klaus. Introducción a la Teología Moral. Verbo Divino. Estella, 1992. CASTILLO, José María. La ética de Cristo. Desclée de Brower. Bilbao, 2008. LOPEZ AZPITARTE, Eduardo. Hacia una nueva visión de la ética cristiana. Sal Terrae. Santander, 2003.

9 Mateo 18: 28-31

10 CASAS RAMÍREZ; Juan Alberto. La conversión como condición de posibilidad del seguimiento del Señor en el Evangelio de Marcos. En Revista Cuestiones Teológicas volumen 40, número 93, páginas 127-146. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, enero-junio 2013. ALONSO, Juan. Conversión y hombre nuevo. Teología de la conversión en San Pablo. En Revista Scripta Theologica número 41, páginas 47-84. Universidad de Navarra. Pamplona, 2009. CAVAZOS GONZALEZ, Gilberto. Más allá de la devoción. La vida espiritual, la justicia y la liberación cristianas. Verbo Divino. Estella, 2018.

11 ARIAS, Juan. El Dios en quien no creo. Sígueme. Salamanca, 2003. DÍAZ MATEOS, Manuel. Imágenes de Dios y dignidad humana. CEP. Lima, 2003. Ver la excelente presentación power point de JESUS ROJANO MARTÍNEZ SDB titulada Cuidar a Dios : imágenes falsas de Dios en https://catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2017/01(Cuidar-a-Dios.pdf MARTÍNEZ DE LA LAMA, Enrique. Dios deformado. Imágenes falsas de Dios. CCS. Madrid, 2006. JOHNSON, Elizabeth A. La búsqueda del Dios vivo. Sal Terrae. Santander, 2008. RUSTER, Thomas. El Dios falsificado. Una nueva teología desde la ruptura entre cristianismo y religión. Sígueme. Salamanca, 2011.

12 Juan 4: 23-24

13 Mateo 18: 31-32

14 Mateo 21:31,

domingo, 20 de septiembre de 2026

COMUNITAS MATUTINA 20 DE SEPTIEMBRE 2026 DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo A

 “De modo que los que ahora son los últimos, serán los primeros; y los que ahora son los primeros, serán los últimos”

(Mateo 20:16)

Lecturas:

  1. Isaías 55: 1-9

  2. Salmo 144: 2-18

  3. Filipenses 1: 20-27

  4. Mateo 20: 1-16

Es dramáticamente expresivo el cuadro “El grito” del pintor noruego Edward Munch 1, reflejo de la angustia existencial de la humanidad moderna, de esta modernidad ambivalente – la obra data de 1893 – en la que coexisten la pasión por el progreso y la libertad, afirmando sin rodeos la autonomía de la razón y la búsqueda radical de la emancipación de toda tutela, con las más aberrantes injusticias, depredaciones del ser humano y de la naturaleza, totalitarismos, guerras mundiales y regionales , todas ellas de perversa fuerza destructiva, sociedad de consumo enloquecida, países opulentos, países en miseria total. Este grito sigue vigente, es una protesta absoluta contra un mundo desequilibrado, en el que unos seres humanos, los que deciden y manejan el poder, se empeñan en contra de las mayorías, agrediendo su dignidad, convirtiéndolos en objetos del más aberrante utilitarismo, promoviendo modelos económicos y sociales desalmados e inhumanos . Esta seudocultura que valora a la humanidad por sus resultados, reduciéndola a entidad productiva, clasificando de mayores a menores, despreciando a los que considera inútiles, como una gran máquina de utilidades, definiendo el precio de todos , premiando a los privilegiados, desechando sin piedad a multitudes. 2 Hoy unimos “El grito” de Munch al clamor de los profetas bíblicos y al de todos los hombres y mujeres que luchan por una cultura de la justicia y de la digna gratuidad querida por Dios para sus creaturas.

Los profetas bíblicos fueron los agentes del grito de Dios contra las injusticias de su tiempo, lo hicieron con gran severidad, convirtiéndose en testigos de una vida novedosa y libre, a pesar de las muchas contradicciones e incomprensiones vividas como consecuencia de su insobornable libertad. Su clamor – fuerte, recio, de estremecedora sonoridad – se dió contra una religiosidad exterior, formal, excesivamente solemne, que no se compaginaba con las prácticas injustas de muchos de los practicantes de esa religión, y anunciaron la esperanza en un Dios liberador, comprometido sin reservas con la felicidad de su pueblo, garante de sentido definitivo de la existencia y, con la misma energía, arremetieron contra la inconsistencia de esa religiosidad que no se traducía en conductas de justicia y de compromiso con la dignidad de los débiles y humillados.3

El tema de la justicia y del reconocimiento del valor de los seres humanos es una de las líneas de coherencia en el ministerio de los profetas: el ser humano está llamado a ser relato de Dios, tiene valor en sí mismo, no puede ser sometido a explotación ni ser materia de transacciones y comercio, debe encontrar en la sociedad las mejores condiciones para su crecimiento y desarrollo integral, la dignidad que le es inherente le hace acreedor a un trato respetuoso y justo. De modo especial queremos subrayar hoy al profeta que propende por una novedosa concepción y práctica de lo humano, fundamentada en la gratuidad de Dios: “Atención sedientos, acudan por agua, también los que no tienen dinero, vengan, compren trigo, coman sin pagar, vino y leche de balde. Por qué gastan dinero en lo que no alimenta? Y el salario en lo que no da hartura? Escúchenme atentos y comerán bien, saborearán platos sustanciosos. Presten oído, vengan a mí, escúchenme y vivirán, sellaré con ustedes alianza perpetua”. 4

Con frecuencia escuchamos decir que la lógica de Dios es opuesta a nuestros esquemas habituales, aquellos con los que solemos valorar las distintas realidades que se nos presentan, especialmente en materia de justicia y retribución. La más elocuente evidencia de esa ruptura se da en el estilo de Jesús, en su modo de concebir la relación con Dios, en su preferencia por los últimos del mundo, en su trato compasivo y misericordioso con pecadores y excluídos, en su cuestionamiento radical a una religión fundamentada en la acumulación de méritos individuales y en la autojustificación, en revelar un Dios que no se ajusta a la medida milimétrica de la justicia humana.5 El Dios que Jesús nos comunica es desconcertante, desborda con extrema generosidad los cálculos con los que estamos habituados a recompensar. Este apasionante Dios no sabe de matemáticas, lo suyo es una magnanimidad que supera todos los límites previstos en nuestra lógica: “Qué Dios es como tú, que perdonas la falta y pasas por alto la rebeldía del resto de tu herencia? El mantiene su ira para siempre porque ama la fidelidad. El volverá a compadecerse de nosotros y pisoteará nuestras faltas. Tú arrojarás en los más profundo del mar todos nuestros pecados.” 6

Predomina en la mayoría de ambientes sociales y religiosos la mentalidad milimétrica de acumulación de méritos para presumir que somos mejores que los demás, la clasificación de las personas siguiendo sus hojas de vida con mayores o menores realizaciones y títulos, su capacidad económica, también su conducta y moralidad. Esto, en el ámbito de lo religioso, se ha convertido en escalafones de santidad, en la presunción de ser rigurosos con las observancias rituales y legales, muchas de ellas caracterizadas por su estrechez y falta de libertad. Hay un “capitalismo religioso y social” que asigna al ser humano obligaciones relacionadas con la producción de méritos morales, rituales, determinando así su mayor o menor cercanía a Dios, copia literal de lo que sucede en la gran sociedad en la que predominan el tener y el producir sobre el ser. Los modos de vida se tornan así en sombríos cumplimientos de normativas sin espíritu, en liturgias que adolecen de afecto y de vitalidad, en fijaciones jurídicas que no liberan al ser humano, en concebir la relación con Dios como una meritocracia, sin la debida conversión del corazón a El y al prójimo. 7

Tal estilo era dominante en el mundo judío contemporáneo de Jesús. Son bien conocidas las controversias que sostenía con los sacerdotes del templo y con los letrados, y el modo tan severo con el que cuestionaba tales actitudes: “Ay de ustedes, letrados y fariseos hipócritas, que limpian por fuera la copa y el plato, mientras por dentro están llenos de inmoralidad y robos” .8

La propuesta de Jesús es una saludable crítica que provoca revisión a fondo de nuestra religiosidad y espiritualidad, de la manera como concebimos la relación con Dios, con la intención de dar el salto cualitativo al orden de la gratuidad explícita que él comunica en nombre de su Padre para construír un modo donde la gracia se distribuye en igualdad de condiciones y con desmedida generosidad, suscitando la fraternidad, el dinamismo de la comunión, la existencia asumida como aventura liberadora. Así lo plantea la parábola de los trabajadores de la última hora, como lo refiere el texto de Mateo que se proclama este domingo.

El proyecto original de Dios se caracteriza por la participación equitativa de todos en los bienes de la creación y de la vida, ofrecimiento que El nos hace para moldearnos como humanidad llamada a vivir en la clave de la gratuito.9 Es deliberada la intención de Jesús con esta parábola , cuando un hacendado, en diversos momentos del mismo día, va contratando jornaleros para las faenas del campo: “Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo debido. 10Al final de la jornada, cuando llega la hora del pago, la sorpresa es general: “Pasaron los del atardecer y recibieron un denario. Cuando llegaron los primeros, esperaban recibir más, pero también ellos recibieron la misma paga. Al recibirla, se quejaron contra el hacendado: estos últimos han trabajado una hora y les has pagado igual que a nosotros, que hemos soportado la fatiga y el calor del día” .11

Es injusto Jesús al proponer este mensaje? Desconocedor de derechos y méritos adquiridos? La parábola es sutil para introducir una nueva lógica en la relación con el Padre, con los seres humanos entre sí, lo que prima no es el merecimiento nuestro sino la voluntad divina que desborda los límites de la justicia de los hombres, este Dios quiere agraciarnos a todos y brindarnos infinidad de oportunidades. Jesús modifica de raíz el esquema mérito-retribución-pago y manifiesta que el proyecto de Dios crea para todos las mismas posibilidades de gracia. Lo que cuenta no es la observancia sino el querer gratuito e ilimitado del Padre, no se da a quien lo merece sino a quien lo necesita. Con esta parábola Jesús señala un elemento prioritario en su proyecto del reino de Dios: supera los mínimos de una justicia legal para proponer un estilo de vida basado en la gratuidad, en la igual acogida de Dios hacia todos, con el conocido énfasis de favorecer a aquellos a quienes “el mundo” desconoce, maltrata y excluye, lo mismo que a quienes son juzgados implacablemente por la moral de los buenos, los amigos de la vanidad religiosa. Este es el grito de Jesús, que vinculamos hoy con la protesta de Munch en su dramático cuadro; rechazo total a medir al ser humano por apellidos, posesiones, resultados, también por cumplimientos, devociones, prácticas religiosas. Jesús se va por los márgenes de la historia , se encuentra con las prostitutas y con los cobradores de impuestos, se rodea de mendigos, también de condenados morales, los quiere sentar en la mesa del Padre, sirviéndoles la posibilidad de rehacerse en su humanidad, de reivindicar su dignidad, de operar en ellos el milagro sanador del amor, de restaurarlos en la integridad de su ser.

Quede claro, con nitidez evangélica, que no se minimiza el deseo humano de llevar una vida correcta, sólidamente constituída sobre los fundamentos de una moral humanista, liberadora, y formadora de seres humanos responsables. Quede también claro que este esfuerzo no es para presumir de ser mejores o superiores a los demás. No es la determinación objetiva de lo establecido normativamente lo que obliga sino el libre compromiso que se asume con convicción. 12El amor verdadero, el de Dios que llena de significado nuestros amores, es la genuina ley que libera y realiza a quienes así lo viven: “Una cosa importa, que su conducta sea digna de la buena noticia de Cristo” .13

Antonio José Sarmiento Nova, SJ







1 1863-1944, pintor noruego que expresa en su obra los dramas y angustias del ser humano. Su obra más conocida es esta del GRITO. BISCHOFF, Ulrich. Cuadros sobre la vida y la muerte. Taschen. Madrid, 2000. LOSHACK, David. Munch. Libsa. Madrid, 1991. MESSER, Thomas. Edward Munch. Julio Ollero. Madrid, 1991. MUNCH, Edward. El friso de la vida. Nórdica Libros. Madrid, 2019. MARRAS, Giorgia. Munch, una biografía. Sapristi Editorial. Barcelona, 2016. Ver el estudio comparativo que se hace de tres obras pictóricas sobre protesta social en https://www.canaverales.edu.co/wp-content/uploads/2020/06/ESTUDIO_COMPARATIVO-hvg-856-David-cataño.pdf

2 CAETANO, Gerardo (Compilador). Sujetos sociales y nuevas formas de protesta en la historia reciente de América Latina. Clacso. Buenos Aires, 2006. ORGANIZACIÓN DE ESTADOS AMERICANOS OEA. Protesta y Derechos Humanos. OEA. Washington, 2019. SANCHEZ LOPERA, Alejandro. El grito de irrupción en las protestas recientes en Colombia. En Revista Estudios Políticos número 65, páginas 31-57. Universidad de Antioquia. Medellín, 2022. RABINOVICH, Eleonora. MAGRINI, Ana Lucía. RINCON, Omar (Editores). Vamos a portarnos mal: protesta social y libertad de expresión en América Latina. Centro de Competencia en Comunicación para América Latina Friedrich Ebert Stiftung. Bogotá, 2011.

3 SICRE, José Luis. Los dioses olvidados: poder y riqueza en los profetas preexílicos. Cristiandad. Madrid, 1979. GAITAN, Tarsicio. Miqueas, el profeta ante el fenómeno del desplazamiento. En Cuestiones Teológicas volumen 35, número 83, páginas 43-63. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, enero-junio 2008. MOLANO CORTES, Héctor Hernán. Justicia social: concepto y acercamiento a pasajes de los profetas del siglo VIII a.c. En https://www.revistas.ucatolicaluisamigo.edu.co/index.php/perseitas/article/view/4366/3703 SIVATTE, Rafael . Crítica profética a las imperialismos y a la religión nacionalista de Israel. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/1045/1/RLT-1985-004-C.pdf ASURMENDI, Jesús. Isaías 1-39. Verbo Divino. Estella, 1989. LOZA VERA, José. Introducción al profetismo: Isaías. Verbo Divino. Estella, 2011. VON RAD, Gerhard. Teología del Antiguo Testamento II. Teología de las tradiciones proféticas de Israel. Sígueme. Salamanca, 1987. VERKINDERE, Gerard. La justicia en el Antiguo Testamento. Verbo Divino. Estella, 2001.


4 Isaías 55: 1-3

5 PAPA FRANCISCO. El nombre de Dios es misericordia: una conversación con Andrea Tornielli. Planeta. Barcelona, 2016. PIKAZA, Xabier & PAGOLA, José Antonio. Entrañable Dios, las obras de misericordia. Hacia una cultura de la compasión. Verbo Divino. Estella, 2016. GONZALEZ MARCOS, Isaac (Editor). Sed misericordiosos: sólo la misericordia puede cambiar el corazón. XVIII Jornadas Agustinianas. Centro Teológico San Agustín. Madrid, 2016. KASPER, Walter. La misericordia, clave del evangelio y de la vida cristiana. Sal Terrae. Santander, 2012. EQUIPO BIBLICO VERBO. Misericordiosos como el Padre: encuentros bíblicos desde la Lectio Divina para descubrir al Dios misericordia. Verbo Divino. Estella, 2019. ANDUEZA , José Manuel. La misericordia, los pobres y el Reino de Dios. Desclée de Brower. Bilbao, 2016.

6 Miqueas 7: 18-19

7 GIL ARBIOL, Carlos. El Dios de Jesús y las fronteras culturales y religiosas. En Revista Cuestiones Teológicas volumen 44, número 102, páginas 453-467. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, julio-diciembre 2017; La misericordia desde las víctimas. La mirada de Jesús. Lumen. Buenos Aires, 2016. MATE, Reyes. La razón de los vencidos. Anthropos. Barcelona, 1991. MOLTMANN, Jürgen. El Dios crucificado: la cruz de Cristo como base y crítica de la teología cristiana. Sígueme. Salamanca, 2010.

8 Mateo 23: 25

9 CAUM, Nuriam. La gratuidad, paso por la contradicción, como acceso a Dios. En Estudios Eclesiásticos volumen LXXXI, número 318, páginas 567-593. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 2006. SOCIEDAD ARGENTINA DE TEOLOGÍA. Gratuidad, justicia y reciprocidad. Dimensiones de una teología del don. XXIII Semana Argentina de Teología. San Benito. Buenos Aires, 2005. GONZALEZ FAUS, José Ignacio. Llegar a ser lo que somos : hermanos. Sal Terrae. Santander, 2023. RUIZ LOZANO, Pablo. Todo es gracia: gratuidad en tiempos posmodernos. En Proyección volumen LVII, páginas 175-199. Facultad de Teología de Granada, 2010. KAST, Hans. Elementos de una antropología cristiana. El ser humano abierto a la gratuidad del misterio. En https://www.es.scribd.com/document/360074289/La-gratuidad-en-la-Teologia-pdf

10 Mateo 20: 4

11 Mateo 20: 9-12

12 PONTIFICIA COMISIÓN BIBLICA. Biblia y moral: raíces bíblicas del comportamiento cristiano. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2008. CAAMAÑO LOPEZ, José Manuel. Autonomía moral. El ser y la identidad de la teología moral. Universidad Pontificia de Comillas & San Pablo. Madrid, 2013. VIDAL, Marciano. Nueva moral fundamental. El hogar teológico de la ética. Desclée de Brower. Bilbao, 2000.

13 Filipenses 1: 27

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