domingo, 1 de febrero de 2026

COMUNITAS MATUTINA 1 DE FEBRERO 2026 IV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

 

Felices los que tienen espíritu de pobre porque de ellos es el reino de los cielos”

(Mateo 5: 3)

Lecturas:

  1. Sofonías 2: 3 y 3: 12: 13

  2. Salmo 145

  3. 1 Corintios 1: 26-31

  4. Mateo 5: 1-12



En la enseñanza y práctica de Jesús sobre el Reino de Dios tienen lugar prioritario los pobres, los desposeídos de poder, los trabajadores de la paz y la reconciliación, los que dedican su vida a la justicia, los que no se comprometen con el vano honor del mundo, los humildes, los que no entregan su libertad a los que dominan con violencia e injusticia. Están los pobres por situación, desposeídos por el sistema económico-político que crea seres humanos descartados, según la expresión fuerte del Papa Francisco, los vulnerables, los marginados, y también están los pobres por opción, los que reciben del Espíritu el don de la libertad para no atarse a las condiciones humanas de riqueza y poderío, descubriendo que en ese modo de vida “ligero de equipaje” hay una elocuencia evangélica que identifica plenamente a quien la vive con el Señor Jesús. Es el espíritu de las bienaventuranzas, contenido del evangelio que se nos propone para este domingo, los criterios fundamentales de realización y felicidad que son indispensables para quien decida vivir según el Evangelio. 1 Jesús y su ministerio son acontecimiento de esperanza para todos los excluídos y descartados, elemento no negociable en el camino cristiano: “Busquen al Señor los humildes, que cumplen sus mandamientos; busquen la justicia, busquen la moderación, quizá puedan ocultarse el día de la ira del Señor. Dejaré en medio de ti un pueblo pobre y humilde, que confiará en el nombre del Señor”. 2

Se traza también el perfil ideal de un ser humano que ofrece su vida en totalidad a Dios y al prójimo, como Jesús: “Hermanos, fíjense a quienes llamó Dios. Entre ustedes hay pocos hombres cultos según la manera común de pensar; pocos hombres poderosos o que vienen de familias famosas. Bien se puede decir que Dios ha elegido lo que el mundo tiene por necio, con el fin de avergonzar a los sabios; y ha escogido lo que el mundo tiene por| débil, para avergonzar a los fuertes. Dios ha elegido a la gente común y despreciada; ha elegido a lo que es nada para rebajar a lo que es, y así ya nadie se podrá alabar a sí mismo delante de Dios”. 3 El ser humano que surge de Jesús es sobrio, fraternal, solidario, servicial, comunitario, siempre atento a no permitir que el mal espíritu lo seduzca hacia la soberbia y prepotencia. Y, comenzando el año, tiene máximo interés que se nos proponga en la Palabra el tipo ideal de hombre-mujer que surge del proyecto de Jesús, magnífica inspiración para quienes, recibido el don, lo recibimos para modelar nuestra humanidad con la suya. 4

En coherencia con todo lo anterior, los evangelios proponen, cada uno con su énfasis propio, la condición divina de Jesús, su realidad de Hijo de Dios, que se articula con su humanidad y con su ministerio profético. 5 Propongámonos este encuentro con el que es verdadero Dios y verdadero hombre, Jesús, el Cristo. Siguiendo la pedagogía progresiva del año litúrgico situémonos ante él, ante sus prioridades y programa, para avanzar progresivamente en lo que el nuevo ciclo nos propone sobre él. En este ciclo A nos acompaña principalmente el evangelio de Mateo, en las lecturas que la Iglesia propone para cada domingo, 6 relato evangélico que fue escrito para judíos convertidos a la fe cristiana. Por esta razón, el autor se esfuerza en establecer la diferencia cualitativa entre la lógica religiosa del judaísmo de ese tiempo y la novedad que acontece en Jesús.

Mateo nos llega con el muy conocido comienzo de las Bienaventuranzas: “Felices los que tienen espíritu de pobre porque de ellos es el reino de los cielos; Felices los que lloran, porque recibirán consuelo; Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia; Felices los que tienen hambre y sed de la justicia, porque serán saciados; Felices los compasivos, porque obtendrán misericordia; Felices los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios; Felices los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios; Felices los que son perseguidos por causa del bien, porque de ellos es el Reino de los Cielos”. 7

En esta profecía él revela el rostro de misericordia y compasión , esencia de la personalidad del Padre Dios, revela así mismo el valor del ser humano y de la vida, y deja claro que en su humanidad se manifiesta la divinidad, con su condición salvadora y liberadora, promesa de divinización para todo ser humano. Particularmente se fija en quienes viven contraculturalmente, negando la primacía del poder, del dinero, afirmando el sentido liberador de la pobreza y de la austeridad, del servicio, del trabajo denodado por la paz y la justicia.8 El ministerio jesuánico consiste en restablecer la pasión de vivir en amor y en libertad, transformar el corazón humano, hacer posible que descubra a Dios Padre, como el experto en hacerlo nuevo todo. La voluntad de Dios es la felicidad del ser humano,9 de esto tiene Jesús total claridad y a eso entrega su vida, se refiere siempre al Padre y lo traduce en la donación de sí mismo al prójimo abatido por la infelicidad y la injusticia. En Jesús esa esperanza se vuelve realidad, historia, posibilidad, alternativa de vida para muchos. Es tarea de la Iglesia significar con eficacia el ministerio de Jesús y hacerlo vigente en cada momento de la historia, su misión es transmitir a todos el Evangelio original de Jesús, que tiene en las Bienaventuranzas su programa y sus valores fundamentales.

Las bienaventuranzas sorprenden gratamente a los desencantados y sufrientes, y alienta a quienes viven a contracorriente del egoísmo mundano. Ellas condensan el modo de ser de Jesús y presentan nítidamente su proyecto. Con claridad nos pone en términos de tesis y antítesis:

  • Contra riquezas, pobreza y vida austera

  • Contra poder, servicio y solidaridad

  • Contra violencia y dominación, paz y justicia

  • Contra el éxito individualista, comunidad y vida fraterna

  • Contra el ego, el nosotros

  • Contra el desprecio a los pobres, la afirmación de su dignidad

  • Contra el desorden establecido, “otro mundo posible desde Jesús”

  • Contra la intransigencia y la venganza, el perdón y la misericordia

  • Contra el engaño y la mentira, la pasión por la verdad

  • Contra la sociedad de consumo y el derroche, la mesa compartida10

  • Contra la cultura del facilismo y la superficialidad, la densidad humana y divina a la que nos invita el Padre

  • Contra arrogancia, humildad

  • Contra la competencia egoísta, comunión y participación

  • Contra el dominio del materialismo egoísta, vida en el Espíritu11

La comunidad cristiana que asume el estilo de vida que proponen las Bienaventuranzas choca con la sociedad que vive de otra manera, con las tesis del egoísmo institucionalizado que se traducen en las prácticas cotidianas de muchas personas. La comunidad discipular que surge del espíritu de Jesús se convierte en anuncio y denuncia para la sociedad. Por eso, cabe preguntarse si el cristianismo y la Iglesia son una religión socialmente acomodada, que no vive en perspectiva profética, o si ella asume, como el Señor, la contradicción ante esta escala de valores individualistas y desentendidos de la trascendencia hacia Dios y hacia el prójimo. El auténtico testimonio cristiano, su quehacer, su espiritualidad, deben minar los cimientos sobre los que se edifica la sociedad injusta. Por esto, no son de extrañar la cantidad y calidad de las persecuciones, los conflictos, vividos siempre por muchos cristianos y comunidades de fe. En medio de las hostilidades, los cristianos están llamados a la entereza, a la solidez que afronta la adversidad. La alegre certeza de Dios es fuente de coraje y esperanza. Tales son las implicaciones del discipulado cristiano. 12

Todo el ser y quehacer de la Iglesia debe estar en función de este carácter, hacer palpable el reino de Dios y su justicia, significar con eficacia sacramental al Señor Jesucristo, acoger a todos los seres humanos, ser una Iglesia en salida , ejercer una luminosidad que dé esperanza y garantía a la humanidad, no imponer disciplinas ni dogmas con autoridad vertical, ser comunidad que hace evidente la fraternidad de los hijos de Dios, convertirse siempre, ser casa de todos, ser luz en la oscuridad, como Jesús.

Frente a los criterios de éxito que propone el mundo de la injusticia , Jesús proclama ocho veces en dónde se encuentra la genuina felicidad. Esta se halla en la configuración de individuos, comunidades, sociedades, donde los valores de justicia, convivencia, solidaridad, comunión, servicio, determinen la relación entre las personas: “El resto de Israel no cometerá injusticias ni hablará falsamente; y no se encontrarán en su boca palabras engañosas”. 13 La sociedad de la injusticia ofrece felicidad barata a costa de la infelicidad de la mayoría, empobreciendo, negando derechos, excluyendo, oprimiendo, instrumentalizando. En abierta y evangélica contradicción, la propuesta de Jesús trabaja para eliminar todo tipo de opresión, haciendo del ser humano libre un feliz anticipo de la consumación futura en la plenitud de Dios.

En el primer documento oficial de su magisterio, el Papa León XIV nos dice, siguiendo esta lógica de las bienaventuranzas: “Y nos hace mucho bien descubrir que aquella escena del buen samaritano se repite también hoy. Recordemos esa situación de nuestros días: “Cuando encuentro una persona durmiendo a la intemperie, en una noche fría, puedo sentir que ese bulto es un imprevisto que me interrumpe, un delincuente ocioso, un estorbo en mi camino, un aguijón molesto para mi conciencia, un problema que deben resolver los políticos, y quizá hasta una basura que ensucia el espacio público. O puedo reaccionar desde la fe y la caridad, y reconocer en él a un ser humano con mi misma dignidad, a una creatura infinitamente amada por el Padre, a una imagen de Dios, a un hermano redimido por Jesucristo. Eso es ser cristianos! O acaso puede entenderse la santidad al margen de este reconocimiento vivo de la dignidad de todo ser humano? Qué hizo el buen samaritano? “ 14

Antonio José Sarmiento Nova, SJ

1PAPA LEON XIV. Exhortación Apostólica Dilexi Te sobre el amor hacia los pobres. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2025. SOBRINO, Jon. Fuera de los pobres no hay salvación. UCA Editores. Universidad Centroamericana José Simón Cañas. San Salvador, 2009. VITORIA CORMENZANA, Francisco Javier. En las víctimas Dios está reconciliando el mundo. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2020. MORENO REJÓN, Francisco. Teología moral desde los pobres. La moral en la reflexión teológica desde América Latina. Perpetuo Socorro. Madrid, 1986. GUTIERREZ MERINO, Gustavo. La fuerza histórica de los pobres. Centro de Estudios y Publicaciones CEP. Lima, 1982.

2 Sofonías 2: 3

3 1 Corintios 1: 26-29

4 MARTÍNEZ DÍEZ, Felicísimo. Creer en el ser humano, vivir humanamente. Verbo Divino. Estella, 2019. SCHYLLEEBECKX, Edward. Los hombres, relato de Dios. Sígueme. Salamanca, 1995. GONZALEZ FAUS, José Ignacio. Plenitud humana. Sal Terrae. Santander, 2022; Llegar a ser lo que somos: hermanos. Sal Terrae. Santander, 2023.

5 GONZÁLEZ DE CARDEDAL, Olegario. Cristología. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 1999. KASPER, Walter. Jesús, el Cristo. Sígueme. Salamanca, 1989. URÍBARRI BILBAO, Gabino. El Hijo se hizo carne. Sígueme. Salamanca, 2021.

6 HERAS OLIVER, Gloria. Jesús según San Mateo: análisis narrativo del primer evangelio. Universidad de Navarra. Pamplona, 1998. PIKAZA, Xabier. Evangelio de Mateo: de Jesús a la Iglesia. Verbo Divino. Estella, 2016. RAMÍREZ FUEYO, Francisco. El Sermón del Monte y la Ley en Mateo. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 30 de octubre de 2007. LEVORATTI, Armando J. Mateo. En Comentario Bíblico Latinoamericano Nuevo Testamento, volumen 2; páginas 277-400. Verbo Divino. Estella, 2007. LUZ, Ulrich. El Evangelio según San Mateo. Sígueme. Salamanca, 2005 (4 volúmenes).

7 Mateo 5: 3-10

8 GONZÁLEZ-CARVAJAL, Luis. Las bienaventuranzas, una contracultura que humaniza. Sal Terrae. Santander, 2013. STOTT, John. El Sermón del Monte: contracultura cristiana. Certeza. Buenos Aires, 1998. LOHFINK, Gerhard. El Sermón de la Montaña, para quien? Herder. Barcelona, 1989. ARANGUREN PERAZA, Gilberto. Las Bienaventuranzas y la noción de la enseñanza moral de felicidad. En Paradigma volumen 40 número 2. Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Maracay, diciembre 2019. DUMAIS, M. El Sermón de la Montaña. Verbo Divino. Estella, 1998. LAMBERT, Bernard. Las Bienaventuranzas y la cultura hoy. Sígueme. Salamanca, 1998.

9 CASTILLO, José María. Dios y nuestra felicidad. Desclée de Brower. Bilbao, 2002. AGUIRRE MONASTERIO, Rafael . La mesa compartida: estudios sobre el Evangelio desde las ciencias sociales. Sal Terrae. Santander, 1994. THEOBALD, Cristoph. El estilo de la vida cristiana. Sígueme. Salamanca, 2016; El cristianismo como estilo: pensar una pluralidad de maneras de vivir. En https://www.repositorio.uca.edu.ar/bitstream/123456789/8511/1/cristianismo-como-estilo-pensar-pluralidad.pdf

10 CASTILLO, José María. La ética de Cristo. Desclée de Brower. Bilbao, 2017. GONZÁLEZ FAUS, José Ignacio. Otro mundo es posible desde Jesús. Sal Terrae. Santander, 2010; El rostro humano de Dios: de la revolución de Jesús a la divinidad de Jesús. Sal Terrae. Santander, 2008. PÉREZ ANDREO, Bernardo. La revolución de Jesús: el proyecto del Reino de Dios. PPC. Madrid, 2018. THEISSEN, Gerd. El movimiento de Jesús: historia social de una revolución de los valores. Sígueme. Salamanca, 2005.

11 VILA PORRAS, Carolina. Ser cristiano hoy a partir de la práctica de las Bienaventuranzas. En Cuestiones Teológicas volumen 41 número 95, enero-junio-2014, páginas 167-190. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, 2014. CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA. Ver III Parte La vida en Cristo Primera sección La Vocación del hombre: la vida en el Espíritu. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano. 1990. VENTURA, María Cristina. Bienaventuranzas y globalización: dos proyectos contrapuestos. Una reflexión a partir de Mateo 5: 3-11. En Pasos segunda época número 126, páginas 24-28. Departamento Ecuménico de Investigaciones. San José de Costa Rica, julio-agosto 2006.

12 GONZÁLEZ, Justo L. Teología liberadora: enfoque desde la opresión en una tierra extraña. Kairós. Barcelona, 2020. VITORIA CORMENZANA, Francisco Javier. Honrados con lo real y cantores de esperanza. Lectura creyente de los procesos de exclusión. En https://www.dominicasanunciata.org/wp-content/uploads/2016/06/wdomi_pdf_4804-6dT5zTXshy3ZIVNL.pdf GALILEA, Segundo. Vivir el Evangelio en tierra extraña. Indo American Press Service. Bogotá, 1976. AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. La persecución en el cristianismo primitivo. En https://www.redicces.org.sv/jsoui/bitstream/10972/1245/1/RLT-1996-037-B.pdf PONTIFICIO CONSEJO PARA EL DIALOGO INTERRELIGIOSO. El testimonio cristiano en un mundo multirreligioso: recomendaciones de conducta. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2011.

13 Sofonías 3: 13.

14 PAPA LEON XIV. Exhortación Apostólica Dilexi Te sobre el amor hacia los pobres, número 106. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2025.

domingo, 25 de enero de 2026

COMUNITAS MATUTINA 25 DE ENERO 2026 III DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

 

En la tierra de Zabulón y Neftalí, junto al mar, más allá del río Jordán, en Galilea, donde viven tantos gentiles, la gente que estaba en la oscuridad ha visto una gran luz”

(Mateo 4: 15-16)

Lecturas:

  1. Isaías 8: 23 a 9:3

  2. Salmo 26

  3. 1 Corintios 1: 10-17

  4. Mateo 4: 12-23



Jesús no fue predicador doctrinal teórico, ni sacerdote reformador de la religión, ni maestro penitente con deseos de imponer obligaciones rituales y morales a sus seguidores. En él lo que predomina es su condición de profeta urgido y apasionado por el reino de Dios, pasión que para él era inminente. Este elemento es clave para poder captar y asumir la esencia de su mensaje que conocemos con el nombre de Buena Noticia-Evangelio. Dentro de esta oferta – que tiene la pretensión de ser sentido definitivo de vida para quienes la acogen – es fundamental su énfasis primero en la reivindicación de los seres humanos destruídos por la injusticia, por la humillación, por el pecado, por la exclusión social, por la pobreza, por todo lo que menoscaba su dignidad y su felicidad. 1 Y, en general, su pasión salvífica por el ser humano, siguiendo con plena fidelidad la misión que le ha confiado el Padre.

Jesús es todo lo mejor para el ser humano, él mismo es alternativa de vida, seguirle no es adherirse a una ideología religiosa, se trata de enamorarse de él, de su causa, de su programa, a esto San Ignacio de Loyola en los ejercicios espirituales lo llama “conocimiento interno del Señor”, esta es una experiencia espiritual profunda que va más allá de lo doctrinal para ser un encuentro íntimo y personal con Jesús, sintiendo su amor y presencia en la propia vida, lo que lleva a amarlo y seguirlo más auténticamente, como un proceso de interiorización y respuesta a su llamado , reconociendo su obra en uno mismo y en el mundo. En el texto de los Ejercicios Espirituales, en la contemplación de la encarnación, San Ignacio propone al ejercitante: “Demandar lo que quiero, será aquí demandar conocimiento interno del Señor, que por mí se ha hecho hombre, para que más le ame y le siga”. 2

En esta profecía él revela el rostro de misericordia y compasión , esencia de la personalidad del Padre Dios, revela así mismo el valor fundante del ser humano y de la vida, y deja claro que en su humanidad se manifiesta la divinidad, con su condición salvadora y liberadora, promesa también de divinización para nosotros, los humanos. 3

Esta promesa y su consecuente realización son el contenido de la Palabra de este domingo. Jesús comienza su misión tomando como referencia los signos de los tiempos: “Cuando oyó que Juan había sido entregado, se retiró a Galilea. Pero dejó Nazaret y fue a residir en Cafarnaúm…..”4. El sometimiento del que es víctima Juan el Bautista lo inquieta, lo interpreta como una injusta intervención del poder político romano y del poder religioso judío, reacciona en contra de este proceder , y hace de esa denuncia parte integrante de su ministerio, como lo hará siempre en adelante, para dejar claro que no es voluntad de Dios someter la libertad de quienes quieren afirmar la primacía de la dignidad humana.

Afirmar siempre el valor de cada persona es nota distintiva del reino que Jesús anuncia y realiza. La presencia de Jesús en la historia es la significación mayor de un Dios que lo apuesta todo por la plenitud de hombres y mujeres, por el sentido de sus vidas, por su salvación y liberación de toda opresión, como la causada por el pecado y por el mismo egoísmo de seres humanos cuyo corazón está cerrado a esa trascendencia. Tiene, al mismo tiempo, incidencia decisiva en la salvación-liberación históricas apuntando a la consumación plena cuando pasemos la frontera de la muerte. 5

Particularmente se fija en quienes están desencantados, carentes de ilusión, frustrados, fracasados. El ministerio jesuánico consiste en restablecer – en nombre de la paternidad-maternidad de Dios – la pasión de vivir en amor y en libertad. 6 Jesús realiza un anuncio que conmociona, anima la esperanza en una nueva manera de vivir: “Conviértanse porque el reino de los cielos ha llegado7. El carácter concreto de la praxis que él adopta no es la de transformar las relaciones él mismo directamente, sino la de invitar a otros a integrarse a ese proyecto: “Caminando por la ribera del mar de Galilea, vió a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, largando las redes en el mar, pues eran pescadores. Les dijo: vengan conmigo, y los haré pescadores de hombres. Ellos dejaron las redes al instante y le siguieron8.

La vocación a esa dinámica de conversión – metanoia se dice en griego, que significa cambio de mentalidad y de rumbo en la vida, una nueva manera de ser y de hacer – no está limitada a una determinada “casta religiosa” como ordinariamente se entiende en cierto tipo de catolicismo tradicional, los sacerdotes y las religiosas. Es un llamamiento que Jesús hace a todo ser humano que quiera ser plenamente tal para ser plenamente divino, es un camino de máxima humanización cuyo correlato determinante es la máxima divinización. 9 Es querer de Dios que todos seamos así.

En este camino hay diversidad de dones-carismas, todos orientados a lo mismo: establecer el reino de Dios y su justicia, una novedad cualitativa que hace al hombre un bienaventurado, que estructura las relaciones entre las personas en clave de solidaridad-fraternidad, que no impone doctrinas ni coarta la libertad, que ofrece a esta la posibilidad de decidir en discernimiento su deseo de crecer en esta perspectiva.10

No hay un escalafonamiento de “vocaciones” de mayor a menor, de superior a inferior, la paternidad-maternidad de Dios revelada en Jesús es la fuente de una igualdad-dignidad que es inherente a cada ser humano, cada uno recibe del Espíritu una determinada gracia especializada que lo conduce a la construcción de la comunión de los discípulos del reino: “Los exhorto, hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que sean unánimes en el hablar, y no haya entre ustedes divisiones; a que estén unidos en una misma forma de pensar y en idénticos criterios”. 11

No consiste esta invitación de Pablo en un unanimismo acrítico sino en una convergencia en torno a lo fundamental, es decir, el reino de Dios y su justicia. Y la tarea que se desprende de aquí es a abrir mentes y corazones, a sanar a los heridos en la injusta guerra de la vida, a hacer tomar conciencia del valor de lo humano, a difundir la vitalidad liberadora de Dios, a reconocer con amor lo diferente y a incluírlo en la mesa que El sirve para todos en igualdad de condiciones.12

Mateo presenta las señales de este nuevo orden de cosas: “Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando las enfermedades y dolencias de la gente”. 13. El trabajo principal es transformar el corazón humano, hacer posible que descubra a Dios padre-madre como el experto en hacerlo nuevo todo, conduciendo a que los seres humanos depongamos los intereses personales, a que veamos a los otros como coequiperos en el camino de la vida, no como competidores o adversarios, a que cultivemos la convicción de que la diversidad de estilos y mentalidades es una riqueza que hace posible una mayor densidad en el bien común, a que el poder no medie nuestros vínculos, sino el servicio y la cultura de la solidaridad.

La voluntad de Dios es la felicidad del ser humano, de esto tiene Jesús total claridad y a eso es a lo que entrega su vida, se refiere siempre al Padre y lo traduce en la donación de sí mismo al prójimo abatido por la infelicidad y la injusticia.

La referencia de la primera lectura, del profeta Isaías, se inscribe en esta perspectiva de la nueva vida de Dios: “El pueblo que andaba a oscuras percibió una luz cegadora. A los que vivían en tierra de sombras una luz brillante los cubrió. Acrecentaste el regocijo, multiplicaste la alegría: alegría por tu presencia, como la alegría en la siega, como se regocijan repartiendo botín”. 14 La manifestación de Dios en la historia es el crédito mayor para las esperanzas de la humanidad. 15

El profeta alude aquí a los deportados del norte del país de Palestina los habitantes de Samaría, que fue destruída en el año 722 a.c por el ejército asirio. Estos lenguajes de los profetas bíblicos hay que verlos siempre en su contexto histórico y social, ellos no pronuncian vanas retóricas, sus palabras siempre están alentando la esperanza del pueblo en medio de circunstancias adversas, que no han de convertirse en tragedias definitivas. De Dios vienen siempre el sentido pleno de la vida, la libertad, la convivencia justa, la paz. 16

En Jesús esa esperanza se vuelve realidad, historia, posibilidad, alternativa de vida y de sentido para muchos. Es tarea de la Iglesia significar con eficacia el ministerio de Jesús y hacerlo vigente en cada momento de la historia, su misión no es anunciarse a sí misma ni estructurarse como una entidad de poder religioso, sino como la define el Concilio Vaticano II, sacramento universal de salvación: “Cristo, elevado de la tierra, atrajo a sí a todos los hombres. Al resucitar de entre los muertos, envió su Espíritu de vida a sus discípulos y por medio de El constituyó a su cuerpo, la Iglesia, como sacramento universal de salvación”. 17

Todo el ser y quehacer de la Iglesia debe estar en función de este carácter, hacer palpable el reino de Dios y su justicia, significar con eficacia sacramental al Señor Jesucristo, acoger a todos los seres humanos, ser una Iglesia en salida – como la refiere el Papa Francisco - ejercer una luminosidad que dé esperanza y garantía a la humanidad, no imponer disciplinas ni dogmas con autoridad vertical, ser comunidad que hace evidente la fraternidad de los hijos de Dios, convertirse siempre, ser casa de todos, ser luz en la oscuridad, como Jesús.



Antonio José Sarmiento Nova, SJ

1 CASTILLO, José María. El reino de Dios: por la vida y la dignidad de los seres humanos. Desclée de Brower. Bilbao, 1999. BOFF, Leonardo. Jesús, un hombre de extraordinario buen sentido, fantasía creadora y orginalidad. En Jesucristo el Liberador. Ensayo de cristología crítica para nuestro tiempo. Sal Terrae. Santander, 1994; páginas 95-112. SOBRINO, Jon. La centralidad del Reino de Dios en la Teología de la Liberaación.. En ELLACURÍA, Ignacio; SOBRINO, Jon (Editores) Mysterium Liberationis. Conceptos fundamentales de la Teología de la Liberación. Volumen 1. UCA Editores. San Salvador,2008; páginas 467-510. AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. Jesús anuncia el Reino de Dios y nos revela un Dios Padre entrañable y misericordioso. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 8 de noviembre de 2011. PIKAZA, Xabier. Estrategia mesiánica, un proyecto de reino. En Historia de Jesús. Verbo Divino. Estella, 2013; páginas 135-325.

2 SAN IGNACIO DE LOYOLA. Ejercicios Espirituales número 104. San Pablo. Madrid, 1996. BRACKLEY, Dean. Espiritualidad para la solidaridad. Nuevas perspectivas ignacianas. UCA Editores. Universidad Centroamericana José Siméon Cañas. San Salvador, 2010.MARTIN, James. Más en las obras que en las palabras. Una guía ignaciana para (casi) todo. Sal Terrae. Santander, 2011. RAMBLA BLANCH, Josep M. Una manera de estar en el mundo. Relectura de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola. Mensajero. Bilbao, 2020. ESTRADA, Juan Antonio. Los ejercicios de Ignacio de Loyola. Vigencia y límites de su espiritualidad. Desclée de Brower. Bilbao, 2019.

3 KASPER, Walter. La misericordia: clave del evangelio y de la vida cristiana. Sal Terrae. Santander, 2014. SOBRINO, Jon. El principio misericordia. UCA Editores. Universidad Centroamericana José Siméon Cañas. San Salvador, 2012. SEVILLA, Cristóbal. La misericordia de Dios en tiempos de crisis. Verbo Divino. Estella, 2023.

4 Mateo 4: 12-13. PAPA JUAN PABLO II. Carta Encíclica Dives in Misericordia Rico en Misericordia. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 1980.

5 ALFARO, Juan. Esperanza cristiana y liberación del hombre. Herder. Barcelona, 1975. AYEL, Vincent. Qué significa salvación cristiana? En https://www.mercaba.org/FICHAS/ESCATO/657-8.htm GELABERT BALLESTER, Martín. Vivir la salvación. Así en la tierra como en el cielo. San Pablo. Madrid, 2006. RUIZ DE LA PEÑA, Juan Luis. Creación, gracia, salvación. Sal Terrae. Santander, 1993.

6 CASTILLO, José María. Dios y nuestra felicidad. Desclée de Brower. Bilbao, 2001. ROVIRA BELLOSO, Josep María. Dios, plenitud del ser humano. Sígueme. Salamanca, 2013. PANIKKAR, Raimon. La plenitud del hombre. Una cristofanía. Siruela. Madrid, 1999. MATAS GARCÍA, María Ascensión. El hombre, un ser finito , con anhelo y nostalgia del Infinito. En Scripta Fulgentina Año XXXII números 63-64; páginas 129-156. Instituto de Ciencias Religiosas San Fulgencio. Murcia, 2022.

7 Mateo 4: 17

8 Mateo 4: 18-20.

9 PAPA LEÓN XIV. Exhortación Apostólica Dilexi Te sobre el amor hacia los pobres. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2025. MARTÍN DESCALZO, José Luis. Vida y misterio de Jesús de Nazaret. Sígueme. Salamanca, 1992. GONZALEZ FAUS, José Ignacio. Otro mundo es posible….desde Jesús. Sal Terrae. Santander, 2010.

10 COMBLIN, José. La libertad cristiana. Sal Terrae. Santander (España), 1997. CANDRIARD, Adrien. La libertad cristiana. De Pablo a Filemón. Encuentro. Madrid, 2022.

11 1 Corintios 1: 10

12 Ver el trabajo de Rafael AGUIRRE MONASTERIO “La mesa compartida” publicado en https://redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/1105/1/RLT-1995-035-B.pdf Aguirre es profesor en la universidad jesuita de Deusto, en Bilbao (Vizcaya, España).

13 Mateo 4: 23

14 Isaías 9: 1-2

15 GONZALEZ DE CARDEDAL, Olegario. Raíz de la esperanza. Sígueme. Salamanca, 1996. PAPA BENEDICTO XVI. Carta Encíclica Spe Salvi sobre la esperanza cristiana. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2007.

16 SEVILLA JIMENEZ, Cristóbal. Crisis y esperanza en los profetas de Israel. En SCRIPTA FULGENTINA, AÑO XXIV # 47-48 páginas 7-22. Instituto Teológico San Fulgencio. Murcia , 2015. . SICRE, José Luis. El desarrollo de la esperanza mesiánica en Israel. En Cuestiones Teológicas volumen 34 # 82, páginas 249-256. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín julio-diciembre 2007.

17 CONCILIO VATICANO II. Constitución Dogmática sobre la Iglesia “Lumen Gentium”, # 48. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 1998.

domingo, 18 de enero de 2026

COMUNITAS MATUTINA 18 DE ENERO 2026 II DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

Al día siguiente, Juan vió a Jesús, que se acercaba a él, y dijo: Miren, ese es el Cordero de Dios , que quita el pecado del mundo”

(Juan 1: 29)

Textos:

  1. Isaías 49: 3-6

  2. Salmo 40: 2-10

  3. 1 Corintios 1: 1-3

  4. Juan 1: 29-34

Queremos iniciar la reflexión de este domingo proponiendo a nuestros lectores que se pregunten cómo ha sido su encuentro con Jesús, si ha habido etapas en el mismo, si ha sido predominantemente un encuentro transmitido, convertido en inercia sociocultural, en fuerza de la costumbre, en rutina religiosa, o si en algún momento se han vivido rupturas, crisis, purificaciones, incluso pérdida de la fe, para luego “amanecer” a la novedad , a la gozosa sorpresa que nos causa el encuentro con este Señor que se convierte en opción fundamental y en proyecto de vida. 1

En América Latina , como en muchos otros contextos del mundo occidental, recibimos la fe arraigada en la cultura y en los valores comunes aceptados por la sociedad. Se corre el peligro de que cuando una religión es mayoritaria esta se anquilose y se vuelva parte de la rutina social, sin mayores implicaciones en la transformación de las personas. En este sentido es preciso valorar y diferenciar críticamente los esfuerzos evangelizadores de los misioneros españoles y portugueses que vinieron junto con los conquistadores y colonizadores. En unos casos se dió una abierta imposición de la fe cristiana sin tener en cuenta los valores de las religiones autóctonas de América; en otros , por bendición de Dios y lucidez de la condición humana, los hubo que trajeron con sus propios relatos de vida el genuino Evangelio, y se comprometieron con las comunidades nativas y con los africanos traídos al continente con la indigna intención de los colonos de hacerlos esclavos, 2 defendiendo sus derechos y afirmando su dignidad.

Sea esta reflexión inicial un aporte para desacomodar el cristianismo instalado, no procesado críticamente, que el Espíritu conmueva nuestro ser para dejarnos sorprender por Jesús y para persuadirnos de que su Buena Noticia es lo mejor que nos puede suceder para inspirar nuestros proyectos de vida. Veamos lo que nos dice el evangelio de este domingo; Juan el Bautista presenta a Jesús y lo hace con palabras que denotan la viva impresión que le causa el joven de Nazaret: “ Al día siguiente, Juan vió a Jesús, que se acercaba a él y dijo: Miren, ese es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo! A él me refería yo cuando dije: Después de mí viene uno que es más importante que yo, porque existía antes que yo. Yo mismo no sabía quien era; pero he venido bautizando con agua precisamente para que el pueblo de Israel lo conozca”. 3

Estas palabras son una “presentación en sociedad”, tiene mucho sentido que el texto sea propuesto en el comienzo del año, ya sabemos que el recorrido de todo el ciclo litúrgico desde el primer domingo de adviento hasta la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, es un seguimiento de Jesús a través de los relatos evangélicos, destacando uno a uno los diversos aspectos de su ser y de su misión, para que, al final, en la conclusión, tengamos una visión y apropiación la más completa posible del Señor Jesús que configura nuestra identidad, que desarma nuestros falsos mapas mentales, que nos libera de todo lo que nos somete, que nos hace nuevos para una vida dedicada a Dios y al prójimo, con todos los valores que se contienen en su Buena Noticia. Si a Juan Bautista lo sensibilizó hasta dar lo mejor de sí mismo, estamos hoy en condiciones de dar el salto cualitativo del cristianismo heredado al cristianismo vivido como opción fundamental, con el máximo entusiasmo y mejor esperanza? 4 También hoy la Iglesia a través de su diversidad de ministerios nos presenta a Jesús como la gran alternativa de significado para nuestras vidas. Están ustedes, queridos lectores, atentos para “hacer caso” a esta presentación? Se sienten necesitados de un sentido superior? Tal vez desencantados de los muchos liderazgos fatuos que ofrece la sociedad y buscando algo definitivo? 5

Recordemos un poco cómo se fue formando la conciencia de Israel acerca del Mesías, esto también tiene vigencia para nosotros hoy, porque es el modo concreto como ese pueblo fue dando significado a su historia a partir de profundas crisis y frustraciones. Después de vivir momentos iniciales de gloria y plenitud social y religiosa, los israelitas empezaron a experimentar el fracaso en su historia individual y colectiva, se preguntaron por el sentido de sus vidas y por su salvación, esto en medio de grandes crisis y desconsuelos; en ese contexto, los profetas bíblicos fueron los genios éticos y religiosos que los confrontaron, en la mayoría de casos con gran severidad, por su desacato de la alianza, por su falla gravísima con los compromisos pactados con Yahvé. En medio del denso drama empezaron a alentar su esperanza, ahí surgió la esperanza mesiánica, 6 reconocieron que en ellos no residía la capacidad de salvación. Sabemos que la palabra Mesías, de origen hebreo, quiere decir salvador. Hubo diversas tendencias en este sentido, unos imaginaban un mesías reformador religioso moral, otros un gran caudillo político-militar, pero otros – con mayor lucidez y sabiduría – se proyectaban en un Mesías que quebraría los límites de la historia, de lo ya establecido, que trascendería esas fronteras y tendría carácter definitivo para toda la humanidad y para todos los tiempos de la historia: “El Señor, que me formó desde el seno de mi madre para que fuera su siervo, para hacer que Israel , el pueblo de Jacob, se vuelva y se una a El, dice así: No basta que seas mi siervo solo para restablecer las tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel; yo haré que seas la luz de las naciones, para que lleves mi salvación hasta las partes más lejanas de la tierra”. 7 Así, se hicieron conscientes de la necesidad de un salvador-Mesías , eso marcó su experiencia, su historia, su espiritualidad. Descubrieron que no era posible salvarse a sí mismos, se generó un estilo de vida, una ética, una concepción de la historia, una práctica existencial, una esperanza.

Y nosotros hoy, en este siglo 21, somos conscientes de la necesidad de una salvación trascendente y trascendental, totalizante, que llene de sentido todo lo que somos y hacemos y nos abra así al sentido definitivo de la vida? A lo largo de la historia el ser humano exalta y rinde culto a “salvadores”, políticos, generadores de riqueza material, ideólogos, poderosos de toda especia, dictadores, inventores, falsos profetas, casi siempre con resultados desastrosos, con extraordinaria habilidad para defraudar las expectativas de quienes los enaltecen y absolutizan. Los dictadores y tiranos de estos años, de derecha o de izquierda, son: “Los ídolos de los paganos son oro y plata, objetos que el hombre fabrica con sus manos. Tienen boca, pero no pueden hablar; tienen ojos, pero no pueden ver; tienen orejas pero no pueden oír; ni siquiera tienen vida! Iguales a esos ídolos son quienes los fabrican, y quienes en ellos creen”. 8

El pensamiento existencialista florecido en la primera mitad del siglo XX, en contextos de guerra, de desencanto ante la llamada “civilización occidental”, generadora ella en muchos casos de desafueros en contra del ser humano, se caracterizó por ver al ser humano en su realidad existencial, casi siempre dramática y dolorosa, necesitada de respuestas de sentido. Es una tendencia filosófica con sabor a calle, a sufrimiento, a carencias, a búsquedas afanosas de significado, a necesidades que claman redención. Nos vemos retratados ahí? Tenemos la suficiente humildad para aceptar que no somos nuestros propios redentores? Que existe la posibilidad de algo Totalmente Otro capaz de saciar tantas preguntas, tantas precariedades, tantas búsquedas fallidas? 9

Volvamos a la presentación que hace de Jesús Juan el Bautista, y pensemos si ese mismo evento nos dice algo en términos de significado pleno trascendente. Que sea este un ejercicio de confianza, de apertura a una gratuidad que nos desborda y nos abraza, y dejemos que el Espíritu elabore en nosotros la experiencia de este Mesías válido para todo el ser humano y para todos los seres humanos de todos los tiempos de la historia: “Aquel sobre quien veas que el Espíritu baja y reposa, es el que bautiza con Espíritu Santo. Yo ya lo he visto, y soy testigo de que es el Hijo de Dios”. 10

El “darnos cuenta” de nosotros mismos, de Dios y de Jesús en nuestras vidas, no es reñido con el realismo y con el modo crítico, no fomentamos un cristianismo evadido de la realidad, estamos situados en el tiempo y en el espacio, en estas coordenadas se encarna nuestro relato biográfico. Eso sí, con un elemento poderoso que es la lucidez que el Espíritu suscita en nosotros para que, debidamente contextualizados en estos tiempos de la historia, mantengamos el talante de libertad, el mismo que alentó a Jesús, que lo llevó a ser tan severo crítico del establecimiento religioso y político de su tiempo, el mismo que lo juzgó incómodo y buscó todos los pretextos para declararlo inaceptable y condenarlo a muerte como reo y nocivo para las instituciones del judaísmo de esos años. 11

En la Palabra de este domingo se destaca también la “presentación-elección” que Dios Padre hace de Jesús, es el refuerzo mayor que nos dice “este es el camino para una vida auténtica y realizada”, ya lo había anticipado la expectativa mesiánica que trae la segunda lectura: “Voy a hacerte luz de las naciones para que llegue mi salvación hasta el confín de la tierra”. 12 Uno de los asuntos recurrentes que afirmamos en estas reflexiones semanales es la opción preferencial de Dios por el ser humano, su voluntad indefectible de que nada de lo nuestro quede expuesto al fracaso. Pues, en la elección que El hace de Jesús tiene lugar de modo destacado la referida decisión salvífica cuando nos indica que Aquel a quien está presentando es la alternativa de la más genuina humanidad, llamada a convertirse en divinidad: “A ustedes que, consagrados por Cristo Jesús, han sido elegidos por Dios para ser su pueblo, junto con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo, Señor suyo y nuestro”. 13

Sin querer ser profetas de desgracias, fatalistas y desilusionados, sí queremos llamar la atención sobre la diversidad de propuestas que se hacen al ser humano para configurar sus opciones, sus proyectos de vida, sus prioridades, muchas de ellas verdaderamente precarias y deleznables. Esto ha sucedido siempre, en cada época tiene sus propios énfasis, de acuerdo con los contextos propios de cada momento. Casi siempre predominan los llamados del poder, de la acumulación de riquezas, del utilizar al semejante como trampolín para satisfacer determinados intereses, del desconocimiento violento de lo que es diferente, de la competitividad individualista, de la fuerza como recurso para dirimir las discrepancias, del poco sentido de humanidad y de trascendencia. Las noticias del día a día sobreabundan en esta materia, muchos ámbitos de la sociedad son “bazares” de ofertas seudoantropológicas, brillan por la poca cabida que dan a la solidaridad, al sentido trascendente de la vida, a la espiritualidad, a la seriedad ética y existencial, al compromiso con el prójimo. 14

Por eso, y sin visos de fundamentalismo, sí parece que conviene, en aras de una mejor y más saludable condición humana, rescatar las propuestas de sentido sólidas y trascendentes, asumiendo que en ellas se da un rico pluralismo que contribuye a la autenticidad y a la responsabilidad, y que permite diálogos inteligentes y ejercicios de sensatez y sabiduría. En consecuencia, la antigua y siempre nueva oferta de sentido que se da en Jesús sigue vigente y tienen total potencia para reconfigurar a los seres humanos que la quieran acoger, se trata del arte de ser humanos según lo que Dios comunica a su elegido, Jesús, debidamente atestiguado por el Bautista: “Y puesto que yo lo he visto, testifico que este es el Hijo de Dios”. 15

Qué apasionante es cuando nos deshacemos de las rutinas convencionales y dejamos que el espíritu entre en crisis, se haga preguntas, discierna con sentido crítico, y, debidamente purificados, damos el paso adelante para optar por algo que satura nuestra existencia de significado. Por eso, hagámosle caso a Juan el Bautista! 16



Antonio José Sarmiento Nova, SJ

1 PEREZ TAMAYO, Matilde Eugenia. Al encuentro con Jesús. En https://www.enbuscadejesus.wordpress.com/wp-content/uploads/2016/08/al-encuentro-con-jesc3bas.pdf PAPA LEON XIV. Carta Encíclica Dilexit Nos sobre el amor humano y divino del Corazón de Jesucristo. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2025. CASTILLO, José María. El seguimiento de Jesús. Sígueme. Salamanca, 2005. CHAPA, Juan (Editor). Cincuenta preguntas sobre Jesús. Rialp. Madrid, 2006. CROSSAN , John Dominic. Jesús, vida de un campesino judío. Crítica. Barcelona, 1994.

2 PRIEN, Hans Jürgen. La historia del cristianismo en América Latina. Sígueme. Salamanca, 1997. DUSSEL, Enrique. Historia de la Iglesia en América Latina. Mundo Negro. Madrid, 1992. MEIER, Johannes (Editor). Miradas históricas a la misión de la Iglesia en América Latina. Editorial Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2025.

3 Juan 1: 29-31

4 GRÜN, Anselm. Jesús, camino hacia la libertad. El evangelio de Marcos .Verbo Divino. Estella, 2016. ARQUIDIOCESIS DE BOGOTÁ. Redescubrir a Jesús quien camina con nosotros. Vicaría de Evangelización. Bogotá, 2016. RISTINE, Jennifer. Discípulos libres. La confluencia de libertad y gracia en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola. Trabajo de grado para optar el grado de Master en Espiritualidad Ignaciana. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 2022.

5 BUENO , Gustavo. El sentido de la vida. Pentalfa. Oviedo, 1996. FRANKL, Victor. El hombre en busca de sentido. Herder. Barcelona, 2004. ESTRADA, Juan Antonio. El sentido y el sin sentido de la vida. Trotta. Madrid, 2010. FROMM, Erich. Del tener al ser. Paidós. México, 2010. FRANKL, Viktor. LAPIDE, Pinchas. Búsqueda de Dios y sentido de la vida. Conversación entre un teólogo y un psicólogo. Herder. Barcelona, 2005.

6 SICRE, José Luis. El desarrollo de la esperanza mesiánica en Israel. En Cuestiones Teológicas volumen 34, número 82; páginas 249-256. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, junio-diciembre 2007. PRIETO LOPEZ, Leopoldo José. Esperanza y mesianismo en el pensamiento judío. En https://www.redalyc.org/pdf/6937/693773291003.pdf FELDMANN, Roberto. Mesianismo y milenarismo desde la perspectiva judía. En Teología y Vida volumen XLIV, páginas 155-166. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, 2003. HERMANN, Siegfried. Historia de Israel en la época del Antiguo Testamento. Sígueme. Salamanca, 1985. SCHIPPER, Bernd U. Breve historia del antiguo Israel. Sígueme. Salamanca, 2021.

7 Isaías 49: 5-6

8 Salmo 135: 15-18

9 LUYPEN, William. Fenomenología existencial. Carlos Lohlé. Buenos Aires, 1971. SARTRE, Jean Paul. El existencialismo es un humanismo. Sur. Buenos Aires, 1973. JOLIVET, Regis. Las doctrinas existencialistas. Gredos. Madrid, 1969. MOUNIER, Emmanuel. Introducción a los existencialismos. Guadarrama. Madrid, 1973.

10 Juan 1: 33-34

11 ECHEGARAY, Hugo. La práctica de Jesús. Centro de Estudios y Publicaciones CEP. Lima, 1986. VELASCO, Juan Martín. ALEIXANDRE, Dolores. PAGOLA, José Antonio. Fijos los ojos en Jesús. PPC. Madrid, 2013. PAGOLA, José Antonio. Es bueno creer en Jesús. PPC. Madrid, 2012; Recuperar el proyecto de Jesús. PPC. Madrid, 2015. OVIEDO TORRÓ, Luis. La credibilidad de la propuesta cristiana. Sal Terrae. Santander, 2022. URÍBARRI BILBAO, Gabino. Jesucristo para jóvenes. Claves pastorales para un mundo líquido. Sal Terrae. Santander, 2021. GONZÁLEZ FAUS, José Ignacio. El rostro humano de Dios. De la revolución de Jesús a la divinidad de Jesús. Sal Terrae. Santander, 2015. CONFERENCIA EPISCOPAL DE COLOMBIA. Ver a Jesús (educación religiosa escolar). Ediciones SM. Bogotá, 2013.

12 Isaías 49: 6

13 1 Corintios 1: 2

14 VALVERDE, Carlos. Génesis, estructura y crisis de la modernidad. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 1996. BYUNG-CHUL HAN La sociedad del cansancio. Herder. Barcelona, 2024; La expulsión de lo distinto. Herder, 2021. CAREAGA, Gabriel. El siglo desgarrado. Crisis de la razón y la modernidad. Cal y Arena. Ciudad de México, 1989. RIVAS CASTAÑO, Luis Gabriel. Crisis de la modernidad. El pacto con el demonio. En Revista Colombiana de Bioética volumen 10 número 1; páginas 182-193. Universidad El Bosque. Bogotá, enero-junio 2015. BERMAN, Marshall. Todo lo sólido se desvanece en el aire. La experiencia de la modernidad. Siglo XXI. Buenos Aires, 2004.

15 Juan 1:34

16 MARTÍNEZ RIVERA, R. El amigo del novio. Juan el Bautista, historia y teología. Verbo Divino. Estella, 2019.

domingo, 11 de enero de 2026

COMUNITAS MATUTINA DOMINGO 11 DE ENERO 2026 EL BAUTISMO DEL SEÑOR CICLO A

 

Después del bautismo, mientras Jesús salía del agua, los cielos se abrieron y vió al Espíritu de Dios que descendía sobre él como una paloma. Y una voz dijo desde el cielo: este es mi Hijo muy amado en quien tengo puestas todas mis complacencias”

(Mateo 3: 16-17)



Lecturas

  1. Isaías 42: 1-7

  2. Salmo 28

  3. Hechos 10 : 34-38

  4. Mateo 3: 13-17

El cristianismo original, el propio de Jesús, el del Evangelio, el de las comunidades primitivas, es una fe arraigada en la realidad concreta de los seres humanos, en su historia cotidiana, en sus experiencias de vida y de muerte, en sus dolores y en sus alegrías, consecuencia directa y primera de la encarnación, del Dios que se inserta en este mundo asumiendo lo propio del ser humano.

Esta lógica es la que se quiere hacer evidente en el contenido de este domingo. El Bautismo de Jesús significa que El – en nombre de Dios y de la misma humanidad – asume la historia nuestra, haciéndose partícipe de la misma, verdaderamente humano en la felicidad y en el sufrimiento, Dios uno de los nuestros, es la gran verdad de la encarnación! Y la asume de modo salvífico y liberador, vale decir, para redimirnos de todo lo que disminuye nuestra humanidad, el pecado que es la ruptura con el proyecto del Padre , ir en contra de nuestra realización, frustrar su obra creadora, dejar que la injusticia en contra del prójimo, y la violencia que la acompaña, se tornen en el modo habitual de proceder. La presencia de Jesús, el Verbo encarnado, significa que Dios asume salvíficamente la historia, la condición humana, en pleno ejercicio de solidaridad. No hay nada más humanizante y divinizante que el proceder de Dios revelado en Jesús.1

El, que viene a re – significar con salvación y liberación el absurdo de la muerte y del mal, y para eso se encarna en la totalidad del ser humano y de su existencia, sin reservas, semejante a nosotros en todo menos en el pecado, como nos lo transmiten la tradición del Nuevo Testamento y de la Iglesia.

Vale la pena recordar el contexto del relato de Mateo, que hoy se nos ofrece como lectura del evangelio : Juan el Bautista, hombre profundamente sincero en su religiosidad y de gran sensibilidad espiritual, está muy inquieto porque ve que la institución judía, el templo, sus sacerdotes, el modo como viven y transmiten la relación con Dios y su práctica correspondiente, no están impregnados de la radical honestidad propia del profetismo bíblico, constata la preocupante inautenticidad vigente y por esto promueve un movimiento de conversión y de rescate de la originalidad religiosa de Israel. Juan Bautista es radical, considera que la religión judía está totalmente prostituída, y sus dirigentes convertidos en mercenarios de la fe, obsecuentes con el poder romano, desconocedores de la compasión y de la misericordia.2

Jesús, Hijo de Dios, encarnado en la realidad de su pueblo, comprometido con su destino, se interesa en la iniciativa del Bautista, y por eso va a escucharle, y a dejarse tocar por lo que este profeta propone, consciente de que hay que evolucionar hacia un modo de vivir fundamentado en el reino de Dios y su justicia, en el que la radical honestidad de la vida y el acatamiento pleno de la voluntad del Padre son constitutivos del nuevo talante que viene con El, opuesto a la formalidad religiosa exterior de los líderes religiosos judíos de ese tiempo: “Por entonces se presentó Jesús, que venía de Galilea al Jordán, a donde Juan, para ser bautizado por él. Pero Juan trataba de impedírselo y le decía: soy yo el que necesita ser bautizado por ti, y vienes tú donde mí? Jesús le respondió: deja ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia”. 3

Es el tiempo mesiánico, el tiempo del nuevo ser humano que se empieza a realizar con Jesús; en ese orden de cosas el signo de este bautismo cobra mayor fuerza expresiva y decisivo peso simbólico. El bautismo que realizaba Juan Bautista es el gesto indicativo de quien se hunde en las aguas de la muerte, del pecado, del egoísmo, de la injusticia , y emerge de ellas para llevar una vida nueva, inspirada en Dios y en los valores esenciales que Jesús propone como contenidos de la Buena Noticia.4

En el movimiento de conversión suscitado por el Bautista y en la propuesta de Jesús, se marca un contraste radical con lo anterior, pues lo uno y lo otro llevan a la vida en el Espíritu, a la libertad de los hijos de Dios, a una existencia honesta y comprometida, a una relación fundamental con el Padre y con los hermanos, y a un estilo profético, fraterno, solidario, como lenguaje de coherencia con esa conversión vivida y asumida.5

Cuáles eran las pecaminosidades de ese tiempo y de ese contexto? La presencia dominante política y militar del imperio romano, el autoritarismo de este y el desprecio por el pueblo humilde, la imposición arbitraria de leyes, el desconocimiento de su identidad y de su cultura, las abismales diferencias sociales, escandalosas y contrarias al proyecto de Dios. También la actitud de no conversión propia del judaísmo fundamentalista, que afirmaba que la única mediación posible de salvación era el cumplimiento milimétrico de todas las prescripciones de la ley, tanto en las determinaciones rituales como en las mil normas de la vida cotidiana, estableciendo un abominable dominio de ese ordenamiento sobre el ser humano y sobre sus legítimas aspiraciones de libertad.6 Igualmente, buena parte del pueblo estaba seducido por sus líderes, dándoles la razón y legitimando su despotismo. Evocar estas condiciones nos da una mejor idea del significado del movimiento de Juan el Bautista y de su pasión por la genuina religiosidad.

Efecto saludable de esta celebración del Bautismo del Señor y de esta Palabra, ha de ser la de mirar críticamente las pecaminosidades de nuestro tiempo, las nuestras propias y las de la sociedad y de la Iglesia. Asesinato sistemático de líderes sociales, decisiones que no favorecen la dignidad y la calidad de vida de muchos ciudadanos, violencia como recurso para eliminar a quien piensa y procede diferente, negación cínica de la injusticia, religiosidad formal y exterior, ritos sin contenido existencial, consumismo, predominio del tener sobre el ser, carrerismo eclesiástico, olvido del prójimo, gobiernos autoritarios que atropellan la autonomía de las naciones , con el pretexto de “liberar” van en búsqueda de sus ricos recursos naturales y no reparan en la justicia debida a los habitantes de esos países.

Los efectos malignos del pecado no se contraarrestan con simples actos de buena voluntad o con legislaciones y reformas. Se impone la presencia novedosa de una realidad trascendente que entre a lo más hondo del corazón de las gentes de buena voluntad. Esto es la que se personaliza y se hace historia en la persona de Jesús, quien se une al movimiento del Bautista, significando con ello su misión de erradicar de los individuos y de la sociedad las consecuencias de este desorden.7

A esto aluden las palabras de Mateo e Isaías: “Una vez bautizado Jesús, salió del agua. En esto se abrieron los cielos y vió al Espíritu de Dios que bajaba como una paloma y venía sobre él. Y una voz que salía de los cielos decía: Este es mi Hijo amado, en quien me complazco8 y “Miren a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi Espíritu, para que promueva el derecho en las naciones9 . Con estas palabras nos queda clara cuál es la misión de Jesús.10

En el contexto de la aceptación del bautismo por parte de Jesús, se explicita la elección que hace de él Dios para confiarle la misión de replantear de raíz la historia de la humanidad, desafiando las fuerzas del mal y de la pecaminosidad ya señalada, configurándolo como el salvador y liberador, el que es capaz – teologalmente, humanamente – de abrir un horizonte de sentido y trascendencia, promoviendo esa nueva manera de vida, libre y redimida, que se manifiesta en las bienaventuranzas.

Así lo expresa el testimonio de Pedro, en la segunda lectura de este domingo: “ Ustedes ya conocen lo sucedido por toda la Judea, empezando por Galilea, a partir del bautismo que predicaba Juan. Cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con Espíritu Santo y poder; él pasó haciendo el bien y sanando a los poseídos del diablo, porque Dios estaba con él11.

Estas palabras son la ratificación que hace la Iglesia Apostólica - personificada en su primer líder y pastor primero, Pedro - de la misión y compromiso de Jesús, que la Iglesia nos destaca en estos comienzos del año litúrgico, como disposición para seguir juiciosamente su itinerario a lo largo de 2026, principalmente en los textos bíblicos que se nos ofrecen cada domingo.

Con Jesús, estamos llamados a escuchar las invitaciones a la conversión que nos hacen los signos de los tiempos, las personas y grupos sinceramente evangélicos y humanos, que señalan las incoherencias nuestras y las sociales, para comprometernos en esta tarea permanente, infatigable, exigente, de sacar de raíz el mal en las múltiples manifestaciones bien conocidas e inquietantes. 12

Esta misión es perfectamente descrita por Isaías: “Yo, el Señor, te he llamado para la justicia, te he tomado de la mano, te he formado y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones. Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión y de la cárcel a los que habitan en tinieblas13.La misión de Jesús se actualiza hoy trabajando con ahinco para “desempoderar” todo aquello que en el cristianismo NO es parte de la originalidad de Jesús, haciendo del Evangelio el criterio determinante de la acción eclesial, adoptando un modo de vida sobrio, viviendo fraternalmente, asumiendo conductas constantes de solidaridad, en todo siendo testigos de esa esperanza definitiva, negándonos con vigorosa libertad a rendir culto a los poderes del mundo: “Den culto al Señor, Cristo, en su interior, siempre dispuestos a dar respuesta a quien les pida razón de su esperanza”. 14



Antonio José Sarmiento Nova, SJ

1 PAPA JUAN PABLO II. Carta Encíclica Redemptor Hominis Redentor del Hombre Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 1979. VIVES PEREZ, Pedro Luis. La encarnación como acontecimiento trinitario. En Scripta Fulgentina, año XXXII números 63-64; páginas 67-106. Instituto San Fulgencio. Murcia, 2022. ARNOLD, Simón. Pedro. El misterio de la encarnación, revelación del Dios trinitario como Dios vulnerable. En https://www.lcwr.org/files/calendar/attachments/simon_pedro_arnold_osb_-_spanish.pdf

2 ALVAREZ VALDÉS, Ariel. Enigmas de la vida de Juan el Bautista. San Pablo. Buenos Aires, 2012. BERMEJO RUBIO, Fernando. La relación de Juan el Bautista y Jesús de Nazaret. Trotta. Madrid, 2011. STEGEMANN, Hartmut. Los esenios, Qumram, Juan Bautista y Jesús. Trotta. Madrid, 1996. SAEZ DE MATURANA, Francisco Javier. Juan el Bautista, una aproximación al profeta del desierto. PPC. Madrid, 2020.

3 Mateo 3: 13-15

4 SAN OSCAR ROMERO, Homilía del 13 de enero de 1980, solemnidad del Bautismo del Señor. En https://servicioskoinonia.org/romero/homilias/C/800113.htm



5 DUQUOC, Cristian. Jesús, hombre libre: esbozo de una cristología. Sígueme. Salamanca, 1977. GUERRERO, José Ramón.El otro Jesús. Sígueme. Salamanca, 1976. SOBRINO, Jon. Jesucristo Liberador. Lectura histórico-teológica de Jesús de Nazaret. Trotta. Madrid, 2020.

6 Es conocida la postura muy severa de Jesús frente a los líderes religiosos del judaísmo de su tiempo – sacerdotes del templo de Jerusalén, maestros de la ley, fariseos. Estos estaban determinados por el rigorismo legal-ritual, al que daban la primacía por encima de la conversión a Dios y al prójimo, negándose a la compasión y a la misericordia, y generando un modelo religioso netamente ritual y jurídico. Jesús es extremadamente fuerte con ellos como se puede apreciar en Mateo 23: 1-32; Marcos 12: 38-40; Lucas 11: 39-52. Jesús rechaza de plano la religiosidad exterior que no se traduce en una nueva manera de vida referida al amor de Dios y al servicio del prójimo.

7 SAULNIER, Christian. ROLLAND, Bernard. BILLON, Gerard. Judea en tiempos de Jesús. Verbo Divino. Estella, 2013. FLUSSER, David. Jesús en sus palabras y en su tiempo. Cristiandad. Madrid, 1974. KLAUSNER, Joseph. Jesús de Nazaret. Su vida, su época, sus enseñanzas. Paidós. Barcelona, 1991.

8 Mateo 3: 16-17

9 Isaías 42: 1

10 NOLAN, Albert. Jesús hoy: una espiritualidad de libertad radical. Sal Terrae. Santander (España), 2009. PAGOLA, José Antonio. Jesús, aproximación histórica. PPC. Madrid, 2017.SANCHEZ CARO, José Manuel. MENDEZ FERNANDEZ, B. PEREZ LOPEZ, S. Ser cristiano en el siglo XXI. Reflexiones sobre el cristianismo que viene. Universidad Pontificia de Salamanca, 2001.

11 Hechos 10: 37-38

12 CARRIER, Yves. Las exigencias históricas de la salvación-liberación: análisis temático de las homilías de Monseñor Oscar Arnulfo Romero en https://servicioskoinonia.org/relat/348.htm CARRERA i CARRERA, Joan. En busca del Reino. Una moral para el nuevo milenio. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2010. FERNANDEZ MELLADO, Angel. Notas en torno a la moral de nuestro tiempo. En https://www.revistadeespitiritualidad.com/upload/pdf/288articulo.pdf

13 Isaías 42: 6-7

14 1 Pedro: 3-15

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