domingo, 15 de marzo de 2026

COMUNITAS MATUTINA 15 DE MARZO 2026 DOMINGO IV DE CUARESMA CICLO A

 

Porque en otro tiempo ustedes fueron tinieblas, pero ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de la luz, pues el fruto de la luz consiste en todo tipo de bondad, justicia y verdad”

(Romanos 5: 8-9).

Lecturas:

  1. 1 Samuel 16: 1-13

  2. Salmo 22

  3. Efesios 5: 8-14

  4. Juan 9: 1-41

En medio de las múltiples vicisitudes que vivieron los israelitas, muy críticas y desoladoras , se fue cultivando en ellos la expectativa por una respuesta de Dios, salvadora y definitiva, que se perfilaba en un enviado, un Mesías portador de libertades y de buenas nuevas, esperanza fundante en la configuración religiosa y humana de este pueblo, 1 un salvador de toda opresión.

Lo que nos refiere la primera lectura, del libro 1 de Samuel , revela ese contexto y las complicaciones que les traía. Samuel estaba empeñado en sacar al pueblo del atolladero en el que se encontraba por sus propias crisis internas y por el enemigo que los amenazaba: los filisteos. Surgió Saúl, pero pronto los defraudó, porque se convirtió en un tirano insoportable que no estuvo a la altura de la misión encomendada. Es bien antiguo esto de los líderes y gobernantes que, después de grandes ilusiones cuando se les confía la misión, resultan altamente decepcionantes. 2 De derechas o de izquierdas, todos tienen fisuras, máxime cuando llegan al poder declarando que con ellos empieza la verdadera historia del país que gobiernan, o des-gobiernan. Los mesianismos del mundo son fuegos fatuos!

Samuel3 permanece en su intención y define el gesto de la unción profética como el que va a legitimar a quien sea el escogido, proceso que empieza descartando varios candidatos , hermanos todos, que aparentemente cumplían con los requerimientos, tenían perfil, sus probabilidades de pasar airosos el “casting” eran notables. Finalmente, el profeta se inclina por el que parecía el más insignificante de todos, y lo hace siguiendo este criterio: “No mires su apariencia ni su gran estatura, pues yo lo he descartado. Yahvè no ve lo mismo que el hombre, pues el hombre se fija en las apariencias, pero Yahvè escudriña el interior” . 4

El mensaje es que Dios se manifiesta en lo discreto, en lo que no tiene pretensiones de poder y vanagloria. Lo mismo viene a suceder en el caso de Jesús, a quien no reconocen sus contemporáneos judíos, especialmente los líderes religiosos, porque veían en él a alguien sin vinculación con el Templo, su origen pobre era impedimento para ser reconocido. El evangelio de Juan destaca que Jesús es el ungido, el Mesías, y lo hace enfatizando la actitud de rechazo por parte de los sacerdotes y maestros de la ley. Lo que para estos era obstáculo es lo que lo hace significativo en la comunidad cristiana apostólica5 , su minusvalía a los ojos de esta “mundanidad religiosa” es grandeza en el cristianismo primitivo. Excelente coyuntura para reiterar el abajamiento de Dios, su predilección por la pequeñez, su contundente revelación en lo mínimo del mundo. 6 Què dice esto a tantas pretensiones de orgullo y soberbia, de afirmaciones desmedidas del ego, de dominación y atropello sobre la vida de tantas personas?

Jesús es un ungido sin el poder del mundo. Su origen social y su marginalidad no lo hacen aceptable para la dirigencia religiosa. La ceguera de los judíos reside en esta incapacidad para reconocer al Dios que acontece en lo mínimo de la sociedad, mientras que la luminosidad del Padre se vuelca en este judío marginal 7 , así lo reivindica Dios.

El relato de la curación del ciego de nacimiento,8 que nos trae este domingo el evangelio de Juan, tiene que ver directamente con esta reivindicación, es un texto de notable riqueza simbólica que sale al paso del escepticismo judío y del profundo desprecio que estos vanidosos de la Ley sentían por la persona de Jesús.

Se propone aquí un camino que lleva al hombre de las tinieblas a la luz, de la opresión a la libertad, del vacío a la plenitud. Jesús lo hace porque está dotado por Dios de la autoridad para hacerlo, tal como lo reconocen las comunidades de la Iglesia Apostólica. Nunca debemos olvidar que la plena percepción de Jesús sucede después de su muerte, a partir de la experiencia pascual. Los evangelios son testimonio post-pascual y todos convergen en el reconocimiento del mesianismo de este Jesús de Nazareth en quien está presente el Cristo, el ungido. 9

Las señales y prodigios que Jesús realiza causaron gran impacto : “Algunos fariseos comentaban: este hombre no viene de Dios porque no guarda el sábado. Otros decían: pero cómo puede un pecador realizar semejantes signos? Y había disensión entre ellos” 10 . Sus discípulos, a partir de la experiencia pascual, comprendían el sentido liberador y salvífico de estas señales, en las que no se trataba solamente de poner remedio a las limitaciones humanas sino de afirmar la soberanía de Dios, señor de la vida que se esmera en restablecer al ser humano afligido por el pecado y por la muerte.

Conocemos bien el drama de los marginales en tiempos de Jesús, ser excluídos de la religión oficial y de la integración al cuerpo social, como sucede hoy en tantos lugares del mundo, en los que se aparta a personas convertidas en parias con razones de tipo religioso y moral11 . Al ciego de nacimiento lo libera del peso de la marginación social y lo conduce hacia una comunidad donde lo aceptan por su ser y por su valer : “Mientras estoy en el mundo soy luz del mundo. Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva y untó con el barro los ojos del ciego. Luego le dijo: vete, lávate en la piscina de Siloé (que quiere decir enviado). El fue, se lavó y volvió ya viendo 12.Es un drama teológico de gran belleza, portador de esperanza definitiva para el ser humano. Todos quedan inquietos y se preguntan por qué el ciego ha recuperado la vista, pues su invidencia era de nacimiento. Parece imposible que un “simple hombre” como Jesús sea capaz de obrar tal maravilla . Su egoísta incredulidad los incapacitaba para reconocerlo.

La argumentación judía se esmera en ir contra Jesús: obra el prodigio en día sábado, sagrado para ellos e inadmisible que él se haga algo distinto de asistir al culto ritual; el neovidente es un mendigo y persona sin relevancia social; interrogan a sus padres para cerciorarse de su ceguera y de su origen; le preguntan con insistencia enfermiza buscando argumentos para descalificar a Jesús: “Jamás se ha oído decir que alguien haya abierto los ojos de un ciego de nacimiento. Si este no viniera de Dios, no podría hacer nada. Ellos le respondieron: has nacido todo entero en pecado y pretendes darnos lecciones? Y lo echaron fuera” 13.

Jesús se hace el encontradizo con el hombre, en este nuevo encuentro el ciego llega a ver plenamente no sólo la luz sino la gloria de Dios, reconociendo en él al enviado definitivo, al que tiene la posibilidad de rehacer su humanidad y rescatar su dignidad: “Tú crees en el Hijo del hombre? El respondió: Y quien es, Señor, para que crea en él? Jesús le dijo: le has visto, es el que está hablando contigo. A lo que él contestó: Creo, Señor y se postró ante él” 14.

Juan quiere transmitir que Jesús es el enviado de Dios, él trasciende el establecimiento religioso, en nombre del Padre rescata al ser humano y lo salva. Lo que llamamos reino de Dios , caracterizado por esta plenitud de humanidad, es verdaderamente revolucionario porque se manifiesta con la vitalidad total del Padre llamada misericordia.15 La soberanía de Dios deshace todas las idolatrías y también los sometimientos de los seres humanos que se enceguecen absolutizando liderazgos, ideologías, instituciones, modos de vida. El reino de Dios es el nuevo orden de vida que trae Jesús, la trascendencia salvífica de Dios inserto en la condición humana relativiza todos los poderes instaurando el sentido pleno de la vida en El.

El ciego es ahora un “ungido” como Jesús , mediante el simbolismo de la unción con barro ha sido transformado por el Espíritu. Este hombre carecía de libertad ; su vida está ahora plena de sentido, pierde el miedo y comienza a ser él mismo, en su interior y ante la comunidad. El relato finaliza con la adoración de Jesús por parte de este hombre. La expresión se postró es el mismo verbo que se utiliza en el Nuevo Testamento para designar la adoración debida a Dios. Jesús es el nuevo santuario donde se verifica la presencia de Dios. El ciego, expulsado de la sinagoga, ingresa ahora al verdadero ámbito de salvación que es Jesús, donde se rinde el culto en espíritu y en verdad, que se anunció a la samaritana, en el evangelio del domingo anterior.

Esta convicción es la que hace decir a Pablo: “Vivan como hijos de la luz, pues el fruto de la luz consiste en todo tipo de bondad, justicia y verdad. Examinen que es lo que agrada al Señor y no participen en las obras infructuosas de las tinieblas” 16

El asunto fundamental que nos convoca está en vislumbrar al Dios que trasciende hacia todo lo humano, en Jesús, en su oferta eficaz de sentido y salvación. Viendo esto , dejamos atrás la ceguera: “Luego ví un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar no existe ya”. 17



Antonio José Sarmiento Nova, SJ





1 BARON, S.W. Historia social y religiosa del pueblo judío. Paidòs. Buenos Aires, 1968. BUBER, Martin. Ocho discursos sobre el judaísmo. Trotta. Madrid, 2018. ROSENZWEIG, F. La estrella de la redención. Sìgueme. Salamanca, 2006. ALONSO, A. El mesianismo en el cristianismo antiguo y en el judaísmo. Universidad de Valladolid, 2000. FELDMANN, Roberto. Mesianismo y milenarismo desde la perspectiva judía. En Teologìa y Vida , volumen XLIV, páginas 155-166. Pontificia Universidad Catòlica de Chile. Santiago de Chile, 2003. SICRE, Josè Luis. El desarrollo de la esperanza mesiánica en Israel. En Cuestiones Teològicas volumen XXXIV número 82, páginas 249-256. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellìn, junio-diciembre 2007.

2 IONESCO, Eugene. El rey se muere . Losada. Buenos Aires 1966; ROA BASTOS, Augusto. Yo, el supremo. Alfaguara. Barcelona, 2017; DEL VALLE INCLÀN, Ramòn. . Tirano Banderas. Cátedra. Madrid, 2017. ORGANIZACIÒN DE ESTADOS AMERICANOS OEA. Polìtica, dinero y poder. Fondo de Cultura Econòmica. Mèxico D.F., 2011. FRABOSCHI, Azucena Adelina. Del poder y sus vicios, en la mirada de Hildegarda, abadesa de Bingen. En https://www.repositorio.uca.edu.ar/bitstream/123456789/4765/1/poder-vicios-hildegarda-bingen.pdf VARGAS LLOSA, Mario. La fiesta del chivo. Alfaguara. Bogotà, 2000.

3 Samuel es un profeta del Antiguo Testamento, desde pequeño confiado al cuidado y educación de Elì, sumo sacerdote del tabernáculo de Silo. Despuès de la muerte de Elì, Samuel llegó a ser el gran profeta y juez de Israel. En el Antiguo Testamento tenemos los libros de 1 y 2 Samuel, consagrados al tiempo de su misión en Israel.

4 1 Samuel 16: 6-7

5 PAPA FRANCISCO. Homilía en la misa del 21 de enero de 2014 Dios elige a los pequeños. En www.vatican.va/content/francesco/es/cotidie/2014//documents/papa-francesco_20140121_dios-pequenos.html

6 MOLTMANN, Jûrgen. El Dios crucificado. Sìgueme. Salamanca, 2011. KENOSIS es la palabra griega utilizada en los escritos del Nuevo Testamento, principalmente los paulinos, para referirse al abajamiento de Dios. Le encarnaciòn de Dios en lo humano, el Verbo entre nosotros, es la kenosis divina, el Dios que se hace pequeño en modo humano. COAKLEY, S. La obra del amor: la creación como kenosis. Verbo Divino. Estella, 2001. OSORIO HERRERA, Byron Leòn. Kènosis y donación: la kènosis como atributo divino. En Cuestiones Teològicas volumen XLI número 96, pagìnas 347-396. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellìn, julio-diciembre 2014.

7 MEIER, John P. Un judío marginal: nueva visión del Jesús histórico. Verbo Divino. Estella, 2009. Obra en cinco volúmenes. CROSSAN, John Dominic. Jesùs, vida de un campesino judío. Crìtica. Barcelona, 1994. SOLS LUCÌA, Josè. Los nombres de Dios: teología de la marginación. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2013. RUIZ PÈREZ, Francisco Josè. El modelo social de Jesùs de Nazaret: evangelio y marginalidad. En https://www.centroloyolacanarias.files.wordpress.com/2018/02/tender-puentes-5-el-modelo-social-de-jesc3bas.pdf

8 CALVO MERINO, Diego. El ciego de nacimiento: un evento escatológico. En https://www.academia.edu/9224036/EL_CIEGO_DE_NACIMIENTO DUIGOU, Daniel. Los signos de Jesùs en el evangelio de Juan. Desclèe de Brower. Bilbao, 2009. MARTÌN MORENO, Juan Manuel. Personajes del cuarto evangelio. Desclèe de Brower. Bilbao, 2010. TUÑÌ, Josep Oriol. El evangelio es Jesùs: pautas para una nueva comprensión del evangelio según Juan. Verbo Divino. Estella, 2011. CASAS RAMÌREZ, Juan Alberto. Entre la oscuridad y el silencio: ciegos y sordomudos en el mundo de la Biblia. En Veritas número 34, páginas 9-32. Pontificio Seminario Mayor de San Rafael. Valparaìso, marzo 2016.

9 CULLMANN, Oscar. Cristologìa del Nuevo Testamento. Sìgueme. Salamanca, 1997. KASPER, Walter. Jesucristo, la salvación del mundo. Sal Terrae. Santander, 2019. GARCìA MARTÌNEZ, Francisco. El Cristo siempre nuevo. La posición del contexto en la cristología. Sìgueme. Salamanca, 2019. SOSA SILIEZAR, Carlos Raùl. La condición divina de Jesùs. Sìgueme. Salamanca, 2016.

10 Juan 9: 16

11 SOBRINO, Jon. Fuera de los pobres no hay salvación. UCA editores. San Salvador, 2009. CASTILLO, Josè Marìa. Vìctimas del pecado. Trotta. Madrid, 2007. PIKAZA, Xavier. Hermanos de Jesùs y servidores de los màs pequeños. Sìgueme. Salamanca, 1984. CODINA, Vìctor. Una Iglesia nazarena. Teologìa desde los insignificantes. Sal Terrae. Santander, 2010. FABRIS, Rinaldo. La opción por los pobres en la Biblia. Verbo Divino. Estella, 1992. GUERRA, Santiago. Jesùs, la pobreza y los pobres. En https://www.revistadeespiritualidad.com/upload/pdf/792.articulo.pdf PÈREZ ALVAREZ, Josè Luis. Bienaventurados. PPC. Madrid, 2015. SEGUNDO, Juan Luis. La opción por los pobres como clave hermenéutica para comprender el evangelio. En https://www.core.ac.uk/download/pdf/85144125.pdf

12 Juan 9: 5-7

13 Juan 9: 32.34

14 Juan 9: 35-38

15 KASPER, Walter. La misericordia: clave del Evangelio y de la vida cristiana. Sal Terrae. Santander , 2014. SCHÔNBORN, Cristoph. Hemos encontrado la misericordia. Palabra. Madrid, 2011. LAGUNA, J. Hacerse cargo, cargar y encargarse de la realidad: hoja de ruta samaritana para otro mundo posible. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2011. RAMIS, F. Lucas, evangelista de la ternura de Dios. Diez catequesis para descubrir al Dios de la misericordia. Verbo Divino. Estella, 1997. DOLDAN, Felipe. La misericordia y la justicia de Dios. En Teologìa Tomo LIV número 124, páginas 9-25. Pontificia Universidad Catòlica Argentina. Buenos Aires, diciembre 2017. VIALLE, Catherine. La misericordia en la Biblia. Verbo Divino. Estella, 2017.

16 Efesios 5: 8-10

17 Apocalipsis 21: 1

domingo, 8 de marzo de 2026

COMUNITAS MATUTINA 8 DE MARZO 2026 DOMINGO III DE CUARESMA CICLO A

 

Pero llega la hora (ya estamos en ella), en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren”

(Juan 4:23)

Lecturas:

  1. Exodo 17: 3-7

  2. Salmo 94: 1-9

  3. Romanos 5: 1-2 y 5-8

  4. Juan 4: 5-42


La experiencia de confiar en Dios – la fe – no afecta negativamente la condición humana – como se suele interpretar en posturas que ponen en tela de juicio la creencia en Dios y la validez de la mediación religiosa - . Ella es la gran posibilidad de acceder al sentido definitivo de la vida y a la auténtica libertad. El ser humano , siempre en búsqueda de significado pleno, vive sediento de una realidad que le colme esta constante peregrinación existencial.1 Es la búsqueda del significado absoluto de la vida, aspiración que pone en juego la configuración trascendente y trascendental de nuestros proyectos existenciales. 2

A través del simbolismo del agua, según lo proponen dos de las lecturas de hoy – Exodo y Evangelio de Juan - suscita una experiencia de búsqueda del absoluto trascendente que lleva a la humanidad a experimentar la definitiva verdad liberadora. Conocemos bien el significado de la historia de los israelitas atravesando el desierto – en el Exodo – guiados por Moisés hacia la tierra prometida, resumen de todas sus esperanzas. Como sucede en toda biografía , es un proceso con crisis y angustias, producto de la lejanía de la respuesta final y de la natural actitud de querer encontrar la felicidad cuanto antes y a menor costo.

La referida vivencia se plasma con claridad en la narración de la primera lectura: “Pero el pueblo, sediento, murmuraba de Moisés: por qué nos has sacado de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados? Entonces Moisés clamó a Yahvé y dijo: Qué puedo hacer con este pueblo? Por poco me apedrean” . 3 Este clamor refleja muy bien el carácter paradigmático de la historia del Exodo y de la teología y la antropología que hay en él. Es la condición humana expresada con notable elocuencia en sus dramas y esperanzas, en su pasión por lo definitivo y en su experiencia de precariedad.

Qué o quién podrá calmar con creces estas expectativas? Cómo conectamos esta historia con la nuestra? Cuáles son las dimensiones insatisfechas de nuestro ser? Dónde hallamos las respuestas? Cuáles son esas realidades en las que pretendemos encontrar sentido y plenitud? 4 Ante los grandes dramas humanos se suele hablar del silencio de Dios. Qué hacer cuando la vida nos pone en situaciones límite, cuando el mal invade y domina los escenarios de la historia? Es la protesta de los israelitas ante Moisés, cuando la sed y las insatisfacciones les hacían dudar de un Dios que para ellos estaba callado.

La respuesta se significa en la roca que mana agua: “Yo estaré allí ante ti, junto a la roca del Horeb; golpea la roca y saldrá agua para que beba el pueblo”. 5 Este elemento vital, esencial para la vida de todos los seres vivos, adquiere así el sentido de Dios como saciedad del espíritu humano siempre anhelante de respuestas y garantías para sus inquietudes existenciales. Un ser humano que tome en serio su vida se pone alerta ante esto porque es el asunto por excelencia de la humanidad. Las diversas tradiciones religiosas y espirituales tienen su sentido en brindar las respuestas a todas las cuestiones del significado último – definitivo - de la existencia.6

Algunos lo responden desde el sentimiento trágico de la vida indicando que esta carencia esencial no tiene alternativa de respuesta, dejando a la humanidad expuesta al absurdo irreversible. . 7 Otros construyen paraísos efímeros en la cultura de lo fácil, en el bienestar material, en el poder y en el dinero, o en religiosidades fundamentadas en miedos e inferioridades, haciendo de sus “dioses” divinidades que se solazan con la precariedad humana mirándola con desprecio. 8

Qué novedad nos ofrece el clásico diálogo entre Jesús y la mujer samaritana, propuesto por el evangelio de Juan? Este evangelista es enteramente simbólico, los símbolos desplazan a la realidad, pero la contienen y la resignifican. Es una sofisticada composición teológica que conduce a la superación de la religión,9 a la libertad religiosa y al diálogo interreligioso, relativizando la inquietud manifestada por la mujer: “Señor, veo que eres un profeta. Nuestros padres adoraron en este monte, pero ustedes dicen que el lugar donde se debe adorar es Jerusalén. Jesús le contestó: créeme, mujer, que llega la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén se dará adoración al Padre”. 10

En Juan no hay símiles sino identificaciones que el evangelista maneja mediante alusiones teológicas, del estilo de “Yo soy el buen pastor 11, “Yo soy la resurrección. El que cree en mí, aunque muera, vivirá” 12 “Yo soy el camino, la verdad, y la vida” 13 con las que este autor da a entender que Jesús es la manifestación plena de Dios y que, en cuanto tal, da respuesta a las infatigables búsquedas humanas de significado, trascendiendo las barreras religiosas de aquel tiempo y de todos los tiempos de la historia. 14

Los judíos veían con profundo desprecio a los samaritanos , los consideraban herejes y blasfemos porque se habían separado del culto central del templo de Jerusalén e históricamente habían permitido la entrada de otras creencias y prácticas religiosas. Para los judíos los samaritanos eran una maldición.

Jesús rompe con esta segregación: “Los discípulos habían ido al pueblo a comprar algo de comer. En eso, una mujer de Samaria llegó al pozo a sacar agua, y Jesùs le dijo: dame un poco de agua. Pero como los judíos no tienen trato con los samaritanos, la mujer le respondió: còmo es que tù, siendo judío, me pides agua a mì, que soy samaritana?” . 15 Con esta sencilla plática se abre el asunto central de todo el relato: la superación del aislamiento y del fundamentalismo de las religiones, cuando estas se pretenden poseedoras exclusivas de la verdad de Dios y de la mediación de salvación, desconociendo las posibilidades que tengan las otras en este mismo sentido, y desconociendo al mismo Dios en cuanto pleno dador de salvación.

Viene así la cuestión sobre cuál es la religión verdadera. Qué es lo que determina esta condición? Jesús llega al núcleo profundo de la relaciòn del ser humano con Dios con estas palabras y : Ustedes adoran lo que no conocen, nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad”. 16

No es un desprecio de Jesús a la diversidad religiosa, ni a los valores de sentido y trascendencia que hay en las múltiples tradiciones de fe. El contenido de este rico diálogo ayuda a las mismas a esclarecerse y a superar algunos aspectos que en no pocos momentos de la historia las han hecho antipáticas, cuando algunas se erigen en monopolizadoras de Dios y de las verdades que lo quieren formular. La interpretación de Juan conduce a la saludable ubicación de la religión en general y a la verdad liberadora que el Padre comunica en la persona de Jesús.17

En el diálogo de Jesús con la samaritana se habla de tres pozos o fuentes de agua: los de Moisés y Jacob que son limitados e incompletos, y el de Jesús que es decisivo e inagotable, aludiendo con ello al carácter pleno de la manifestación que Dios hace de sí en la persona de Jesús, como satisfacción total de la sed humana de salvación y de sentido, y a la superación del establecimiento religioso judío como mediación exclusiva de acceso a Dios.

Jesús trasciende las fronteras de las religiones y es constituído por Dios en oferta salvífica universal. El es el agua viva que sustituye a la ley y al templo de los judíos, y también al culto samaritano. Tal es la clave de comprensión de este hermoso relato: “Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le dé no tendrá sed jamás, pues el agua que yo le dé se convertirá en el en fuente de agua que brota para vida eterna” . 18

Jesús responde de modo revolucionario a la gran inquietud contenida en la búsqueda religiosa. El no dice que el templo de Jerusalén o el monte Garizim resulten opciones inválidas, pero sí dice que quien quiera ir más al fondo no va a tener que ir imperiosamente a un lugar o a otro, porque la cualidad novedosa que él ofrece es la “adorar al Padre en espíritu y en verdad” , es decir, en el culto auténtico que se hace desde la propia vida , asumido en aquella mediación en la que el ser humano encuentre su plenitud.19 Jesús es el lugar del encuentro pleno con Dios, èl es la vitalidad definitiva, este culto nuevo suprime las distancias religiosas y nos lleva a la vida como ámbito de esta religación.

Cuaresma es un tiempo de radical purificación de nuestro ser y de nuestra conducta. En esta dinámica también entra la mediación religiosa, llamada a ser autèntico espacio para la relación del ser humano con Dios y, por tanto, liberada de toda contaminación y fundamentalismo: “Puesto que Dios ya nos ha hecho justos gracias a la fe, tenemos paz con Dios por medio de Nuestro Señor Jesucristo. Pues por Cristo hemos podido acercarnos a Dios por medio de la fe, para gozar de su favor, y estamos firmes, y nos gloriamos con la esperanza de tener parte en la gloria de Dios”. 20

Antonio José Sarmiento Nova, SJ



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2 AMALADOSS, Michael. Experiencia de Dios en el encuentro interreligioso. En Revista Iberoamericana de Teología volumen 5 nùmero 9, páginas 27-43. Universidad Iberoamericana, Ciudad de México; diciembre 2009. ARMSTRONG,Karen. La gran transformación. Paidós. Barcelona, 2012. ZUBIRI, Xavier. El hombre y Dios. Alianza. Madrid, 1998. GONZÀLEZ DE CARDEDAL, Olegario. El hombre ante Dios: razón y testimonio. Sìgueme. Salamanca, 2013.

3 Exodo 17: 3-4

4 SÀDABA, Javier. De Dios a la nada: las creencias religiosas. Espasa Libros. Madrid, 2006. MAFLA TERÀN, Nelson. Funciòn de la religión en la vida de las personas según la psicología de la religión. En Theologica Xaveriana volumen 63 nùmero 176, páginas 429-459. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotà, julio-diciembre 2013. JAMES, William. Las variedades de la experiencia religiosa. Penìnsula. Barcelona, 1986. DÌEZ DE VELASCO, Francisco. Introducciòn al estudio de las religiones. En https://www.antroporecursos.files.wordpress.com2009/03/diez-de-velasco-fe-2002-introduccion-a-la-historia-de-las-religiones.pdf CAPUTO, John. Sobre la religión. Tecnos. Madrid, 2005. FRAIJÒ, Manuel (Editor). Filosofìa de la Religiòn. Trotta. Madrid, 2001. PIKAZA, Xabier. El fenómeno religioso. Trotta. Madrid, 1999.

5 Exodo 17: 6

6 SAN AGUSTÌN. Confesiones. Palabra. Madrid, 2017. PRONZATO, Alessandro. La seducción de Dios. Sìgueme. Salamanca, 1979. LAMET, Pedro Miguel. La seducción de Dios. Temas de Hoy. Madrid, 1999. JAGER, Willigis. En busca de la verdad: caminos, esperanzas. Soluciones. Desclèe de Brower. Bilbao, 2006. DE WAAL. Esther. Buscando a Dios: tras las huellas de san Benito. Sìgueme. Salamanca, 2006.

7 CAMUS,Albert. El mito de Sísifo. Alianza Editorial. Madrid, 1979.

8 FROMM, Erich. El miedo a la libertad. Paidós. Barcelona, 1976; Psicoanálisis de la sociedad contemporánea. Fondo de Cultura Económica FCE. México D.F. 1964.

9 Con la expresión “superación” de la religión NO aludimos a desestimarla, a dejar de tenerla en cuenta como ámbito de construcción de sentido de la vida. Nos referimos a ir màs allà de la misma, al misterio absoluto de Dios en quien el ser humano encuentra su plenitud.

10 Juan 4: 19-21

11 Juan 10: 11

12 Juan 11: 24

13 Juan 14: 5

14 CASTRO SÀNCHEZ, Secundino. Evangelio de Juan. Desclée de Brower. Bilbao, 2008. GARCÌA-MORENO, Antonio. Hermenèutica de los símbolos en San Juan. En https://www.derechopenalenlared.com/libros/hermeneutica-simbolos-san-juan.pdf DUIGOU, Daniel. Los signos de Jesùs en el Evangelio de Juan. Desclèe de Brower. Bilbao, 2009.

15 Juan 4: 7-9

16 Juan 4: 22-23

17 CARDONA RAMÌREZ, Hernàn & MONTOYA MARÎN, Juan Eliseo. El signo de la samaritana: estudio abductivo de Juan 4. En Theologica Xaveriana volumen 64 nùmero 178, páginas 393-421. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotà, julio-diciembre 2014. CONSEJO PONTIFICIO PARA LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS & CONSEJO MUNDIAL DE IGLESIAS. Dame de beber (Juan 4:7). Material para la semana de oración por la unidad de los cristianos 2015. EDICE. Madrid, 2015. COMUNIDAD DE VIDA CRISTIANA CVX. Vengan todos al pozo del encuentro. En https://www.congres2015.cvxe.fr/wp-content/uploads/2015/05/folleto-del-congreso-CVX.pdf VILLA BETANCOURT, Ana Cristina. Jesùs y las mujeres: encontrarlo, seguirlo, ser sus testigos. Texto de la conferencia presentada en el congreso del centenario de la Uniòn Mundial de Organizaciones Femeninas Catòlicas. Jerusalèn, 6 de octubre de 2010. www.wucwo.org GIL ARBIOL, Carlos. El Dios de Jesùs y las fronteras culturales y religiosas. En Cuestiones Teològicas volumen 44 nùmero 102, páginas 453-467. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellìn, julio-diciembre 2017.

18 Juan 4: 13-14

19 MESTERS, Carlos. La práctica liberadora de Jesús. En Diakonía No. 41 1987, páginas 49 a 61. Managua, Nicaragua. CASTILLO, Josè Marìa. La religión de Jesùs: comentario al evangelio diario ciclo A. Desclèe de Brower. Bilbao, 2016. ARMSTRONG, Karen. En defensa de Dios: el sentido de la religión. Paidòs. Barcelona, 2009. MARDONES, Josè Marìa. La transformación de lo religión: cambio en lo sagrado y cristianismo. PPC. Madrid, 2005.

20 Romanos 5:1-2

domingo, 1 de marzo de 2026

COMUNITAS MATUTINA 1 DE MARZO 2026 DOMINGO II DE CUARESMA CICLO A

 

Esta gracia se ha hecho patente ahora con la manifestación de nuestro salvador Cristo Jesús, quien ha destruido la muerte y ha hecho irradiar vida e inmortalidad por medio del Evangelio”

(2 Timoteo 1: 10)



Lecturas:

  1. Génesis 12: 1-4

  2. Salmo 32: 4-5;18-19 y 20-22

  3. 2 Timoteo 1: 8-10

  4. Mateo 17: 1-9

Cuaresma no es una temporada sombría y triste, es la posibilidad de mirar con hondura y esperanza la esencial referencia teologal de nuestra vida, afirmando , como Jesús en el relato de las tentaciones del pasado domingo: “Adorarás al Señor tu Dios, y a El solo darás culto”,1 expresión con la que él – de modo tajante – sale al paso a las tentadoras sugerencias del maligno en materia de poder, de prestigio, de espectacularidad, de triunfalismo humano, y marca la pauta de su misión: un mesianismo desempoderado, 2su conciencia de Dios lo hace adoptar un estilo misional de abajamiento, de pequeñez, de encarnación en las dolorosas realidades que afligen a la humanidad, que él también padecerá. Un Dios descalzo, un Dios “en salida”. El absoluto de Dios en la experiencia de Jesús decide la absolutez de su libertad. 3

El énfasis cuaresmal se pone en la evolución hacia la vida y en el despojo de la muerte, en el paso de la oscuridad y del egoísmo, de todo lo desordenado que se nos ocurre y volvemos práctica, a la novedad de ser agraciados por ese Dios,4 cuyo empeño – siempre hay que afirmarlo – es el ser humano nuevo en el Espíritu. El camino cuaresmal es una ruta de de liberación.

El centro del mensaje de este domingo se concentra en el relato de la Transfiguración de Jesús propuesto por Mateo. Es un texto muy antiguo, elaborado a partir de la experiencia pascual vivida por los discípulos. Una vez que descubrieron el verdadero ser de Jesús en la Pascua, fundamento de la fe cristiana, trataron de comunicarla porque en ella recibieron la Vida, que transformó decisivamente las suyas. Para hacerlo creíble lo ponen en la vida terrena de él, justo antes del juicio de la pasión; pero, en realidad, lo que están describiendo es un genuino testimonio pascual porque sus vidas ahora son sustancialmente nuevas.5 Ellos vivieron suficientemente su precariedad humana, las dificultades serias que tuvieron para comprender esa “extraña lógica” de Jesús, de decirles que iba a ser perseguido y humillado, porque persistían en su expectativa de un mesianismo triunfante al modo del mundo, también porque a partir de la crucifixión quedaron profundamente abatidos. El relato de la Transfiguración es un testimonio de la Vida que los sacó de esa “noche oscura”. 6

Así, se nos remite a un asunto permanente de la condición humana, el misterio de la muerte y de la vida, el del gozo y el dolor, el de la destrucción-aniquilamiento y el de la regeneración y transformación, el de la oscuridad y el de la luz, el del pecado y el de la gracia. Va sucediendo constantemente en nuestras vidas, hasta que viene el momento de la muerte y , con esto, el paso a la luminosidad definitiva: “Al oír esto los discípulos cayeron rostro en tierra llenos de miedo. Mas Jesús, acercándose a ellos, los tocó y les dijo: Levántense, no tengan miedo. Ellos alzaron sus ojos y no vieron a nadie más que a Jesús”. 7

Es bien clara la intención de presentar este relato en el ambiente de cuaresma. Su espíritu es hacernos conscientes de la esperanza radical que sustenta nuestra existencia, es Dios mismo quien nos ha asumido en el Señor Jesucristo, él se ha implicado vitalmente en todo lo que somos para liberarlo del absurdo orientándolo hacia la vida plena de la que él es portador prototípico. Lo que el pecado y la muerte desfiguran es transfigurado en él mismo , que nos pone junto al Padre, se inserta en nuestro ser para hacernos nuevos en el amor y en la libertad.

Abraham – referido en la primera lectura – es un relato estupendo de este tránsito de lo oscuro a lo luminoso a partir de su encuentro con Yavé-Dios. En ese esfuerzo existencial, profundamente humano y no pocas veces doloroso, escucha el llamado a dejarlo todo y a fiarse de una novedosa promesa de vida: “Yavé dijo a Abrahán: vete de tu tierra, de tu patria, y de la casa de tu padre a la tierra que yo te mostraré. De ti haré una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre, y serás tú mismo una bendición para muchos” . 8

Leamos el relato a partir de nuestros proyectos de vida, viendo cómo tenemos que salir de un mundo de seguridades, haciendo rupturas con todo lo que nos impide vivir con sentido, tomando decisiones liberadoras, y corriendo el riesgo de una nueva vida en la que se vislumbran posibilidades de definitiva plenitud, son nuestras “tierras prometidas” como las que alimentaron la esperanza de Abrahán y de las comunidades que lo seguían. Dios irrumpe en la historia para liberarnos de todo lo que oscurece nuestra humanidad. La invitación es a buscar la luz y la libertad, dando una nueva figura a todo lo que somos y hacemos. Abrahán y su gente son imagen de esa novedad propiciada por la promesa liberadora de Yahvé.

Muchos salen de situaciones aberrantes de injusticia, de pobreza, de violencia, en búsqueda de espacios para desarrollarse libre y felizmente, el fenómeno de las migraciones en nuestros días es intenso y dramático, no se resignan a someterse a las fuerzas de la muerte. Otros, sin desplazarse de sus lugares, descubren novedosas posibilidades en las que se juegan ideales mucho mayores que ganar dinero y obtener éxitos, son los que apuestan por vidas críticas, proféticas, liberadas y liberadoras.9 Y también muchos tienen vidas opacadas por el pecado, por el desacato a Dios y al prójimo, por erigirse como medidas de todo en la vida, por hacer fracasar el proyecto original del paraíso, por empeñarse en la injusticia y en el predominio del ego. Cada uno desde su contexto está en mora de libertad, de vida nueva, de rupturas salvíficas, de territorios de sentido, de razones definitivas para la esperanza.

El relato bíblico pone el origen de Israel en esta migración mitológica, justificándola en el deseo que tiene Yavé de elegirse un pueblo. Este pueblo encuentra en esta aventura abrahámica la raíz de su identidad y de su significado: “Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. Por tí se bendecirán todos los linajes de la tierra” . 10

Dios nos invita a un creciente proceso de mejoría ética y espiritual, nos pide abandonar seguridades alienantes, romper con sometimientos, renunciar a todo lo que frena nuestro crecimiento en humanidad, tener la entereza de dejarnos confrontar por el mismo Señor, por la realidad, por el prójimo, y descubrir con esperanza que hay partes de nuestro ser que demandan conversión, luz y libertad. 11

En las palabras de Pablo a su discípulo y compañero apostólico, Timoteo, destaca el talante de libertad que proviene del Espíritu, palabra que no se somete a poderes humanos, que esclarece el sentido teologal de la vida, portadora de sentido trascendente, que dignifica al ser humano, que en Jesucristo tiene la evidencia definitiva de Dios que destruye el absurdo de la muerte y abre la humanidad al futuro : “Esta gracia se ha hecho patente ahora con la manifestación de nuestro salvador Cristo Jesús, quien ha destruido la muerte y ha hecho irradiar vida e inmortalidad por medio del Evangelio, para cuyo servicio he sido yo constituído heraldo, apóstol y maestro” . 12

Es Jesús, que renuncia a asegurarse la vida y obtiene la victoria significada en la transfiguración. Téngase presente lo que dice en el pasaje inmediatamente anterior: “Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, la encontrará. Pues, de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida?” . 13

El episodio narrado es una manifestación de Dios, el autor bíblico escoge la montaña como lugar simbólico de su comunicación, recordando así diversas escenas del Antiguo Testamento que tienen esta connotación. Una cima alta y apartada aleja horizontalmente de los hombres y acerca verticalmente a Dios. En ese contexto tendrá lugar la manifestación gloriosa de Jesús, sólo a tres de los discípulos:” Seis días después, tomó Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz” . 14

La teología de esta narración dice que al ver transformados su rostro y sus vestidos tienen la experiencia de saber que su destino no es el fracaso, sino la gloria. 15Al ver a Moisès y Elìas dialogando con Jesùs tienen la certeza de que èl es la plenitud de esa historia religiosa de Israel y de la revelación de Dios a la humanidad. Al escuchar la voz de lo alto saben que les està ofreciendo una alternativa plenamente configurada con la voluntad de Dios. Jesús vivió constantemente transfigurado, pero no lo manifestaba con evidencias espectaculares, consecuente con lo que transmite de modo especial el evangelio de Marcos: el secreto mesiánico. Su humanidad y su divinidad se expresaban cada vez que se acercaba a alguien para hacerlo más humano, para implicarlo en la figura de la nueva humanidad que él comunica a todos. El ser humano asumido por el Señor Jesús se torna luminoso con el dinamismo de la gracia que reconstruye lo que la muerte y el pecado arrasan. Este es el itinerario cuaresmal.



Antonio José Sarmiento Nova, SJ



1 Mateo 4: 10

2 LUCIANI, Rafael. El mesianismo asuntivo del Hijo del Hombre. Reflexión a la luz de la cristología contemporánea. En Theologica Xaveriana número 186, páginas 1-27. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, julio-diciembre 2018.. CASTILLO, José María. El Reino y la vida, capítulo 4 de su libro El Reino de Dios: por la vida y la dignidad de los seres humanos. Desclée de Brower. Bilbao, 1999; páginas 63-77. Lo que queremos decir es que Jesús en el desierto se prepara para un mesianismo crucificado, y por eso rechaza rotundamente lo que le propone el maligno, incompatible con la soberanía del Padre en su vida y con el abajamiento que se va a manifestar en todo su ministerio hasta la cruz.

3 KRUPA, Jozef. Dios Padre como fuente y origen de toda la divinidad. En https://www.core.ac.uk/download/pdf/83556074.pdf SEGUNDO, Juan Luis. Disquisición sobre el misterio absoluto. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/1086/1/RLT-1985-006-A.pdf PAPA JUAN PABLO II. La relación de Jesús con el Padre, revelación del misterio trinitario. Ciudad del Vaticano. Audiencia General del 10 de marzo de 1999.

4 LÜKE, Ulrich. El mamífero agraciado por Dios. Sígueme. Salamanca, 2018. LADARIA, Luis F. La gracia como nueva creación. La vida del hombre justificado. Capítulo VII de su libro Teología del pecado original y de la gracia. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 2019; páginas 267-301. RUIZ DE LA PEÑA, Juan Luis. Las dimensiones de la gracia. Capítulo X de su libro El don de Dios: antropología teológica especial. Sal Terrae. Santander, 1991; páginas 371-406.

5 TORRES QUEIRUGA, Andrés. Repensar la resurrección. Trotta. Madrid, 2007. GONZÁLEZ DE CARDEDAL, Olegario. Glorificación. Capítulo III de su libro Cristología. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 2001; páginas 125-174. WILKENS, Ulrich. La resurrección de Jesús. Estudio histórico-crítico del testimonio bíblico. Sígueme. Salamanca, 1981.

6 CONSEJO EPISCOPAL LATINOAMERICANO CELAM. Segundo domingo de cuaresma: la transfiguración un anticipo de la pascua. En https://www.celam.org/cebitepal/lectio/lectio5e62c8c055d2f_06032020_1003pm.pdf SABUGAL, Santos. La transfiguración de Jesús, adelanto de su resurrección. En https://www.agustinosvalladolid.es/estudio/investigacion/estudioagustiniano/estudiofondos/estudio1992/estudio_1992_3_01.pdf

7 Mateo 17: 6-8

8 Génesis 12: 1-2 SANZ GIMÉNEZ-RICO, Enrique. Abrahán camino a Finisterre. En Sal Terrae número 94, páginas 445-455. Madrid, 2006. COLLIN, Matthieu. Abrahán. Cuadernos Bíblicos 56. Verbo Divino. Estella, 1987. BARBERA, Domenico. Abrahán, el padre de la fe. RJ Julia Independent Book Sellers. Boston, 2020. BUSTO SAIZ, Josè Ramòn. La acción salvadora de Dios en Abrahàn y en los patriarcas. Aula de Teologìa de la Universidad de Cantabria. Santander. 26 de octubre de 2010.SKA, Jean Louis. Introducciòn al Pentateuco. Claves para la interpretación de los cinco primeros libros de la Biblia. Verbo Divino. Estella, 2011. PAPA JUAN PABLO II. Homilìa del Santo Padre Juan Pablo II durante las celebraciones en recuerdo de Abraham Padre de todos los creyentes. Ciudad del Vaticano, 23 de febrero de 2000.

9 SAURÍ, Jorge. El hombre comprometido. Carlos Lohlé. Buenos Aires, 1968. DIOCESIS DE PLASENCIA (España). La experiencia del encuentro con Dios. En https://www.diocesisplasencia.org/documentos/SINODO/AD_TEMA_4.pdf NEGRO PAVÒN, Dalmacio. En torno al mito del hombre nuevo. En https://www.racmyp.es/dosc/anales/A85-5.pdf CASALDÀLIGA, Pedro. Los rasgos del hombre nuevo. En https://www.repositorio.uca.edu.ni/3599/1/Los%20rasgos%20del%20Hombre%20Nuevo.pdf KNOCH, Otto. El Espìritu de Dios y el hombre nuevo. Secretariado Trinitario. Salamanca, 2026.

10 Génesis 12: 3

11 CASAS RAMÌREZ, Juan Alberto. La conversión como posibilidad de seguimiento del Señor en el evangelio de Marcos. En Cuestiones Teològicas volumen 40 nùmero 93, páginas 127-146. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellìn, enero-junio 2013. GIBLET J. & GRELOT, P. Penitencia, Conversión en LEON-DUFOUR, Xavier. Vocabulario de Teologìa Bìblica. Herder. Barcelona, 2001; páginas 672-678. IGLESIAS, Ignacio. La alegría de la conversión: convertìos y creed en el Evangelio. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 1997. GELPI, D. Conversiòn en GRUPO DE ESPIRITUALIDAD IGNACIANA. Diccionario de Espiritualidad Ignaciana. Mensajero-Sal Terrae. Santander-Bilbao, 2007; páginas 481-483. RODRÌGUEZ, Juliàn. La conversión en el pensamiento bíblico. Sìgueme. Salamanca, 1989.

12 2 Timoteo 1: 10-11

13 Mateo 16: 26

14 Mateo 17: 1-2

15 CARBULLANCA, Cèsar. El relato de la transfiguración. En Theologica Xaveriana número 71. https://www.doi.org/10.11144/javeriana.tx71.rtcamm WEILER, Lucìa & BOMBONATTO, Vera Ivanise. Jesùs transfigurado: el rostro que nos pone en camino. En https://www.dominicasanunciata.org/wp-content/uploads/2016/06/wdomi_pdf_6375-Bf81B9cLLoNblFdf.pdf MORADO , Guillermo Juan. La significatividad de la transfiguración de Jesùs. En Revista Española de Teologìa volumen LXXX cuaderno 1, páginas 33-60. Universidad San Dàmaso. Madrid, enero-abril 2020.

domingo, 22 de febrero de 2026

COMUNITAS MATUTINA 22 DE FEBRERO 2026 DOMINGO I DE CUARESMA CICLO A

 

Jesús le contestó: Vete, Satanás, porque la Escritura dice: Adora al Señor tu Dios, y sírvele sólo a El”

(Mateo 4: 10)

Lecturas:

  1. Génesis 2: 7-9 y 3:1-7

  2. Salmo 50: 3-6;12-14 y 17

  3. Romanos 5: 12-19

  4. Mateo 4: 1-11

Llega cuaresma, tiempo propicio para una densa experiencia espiritual, mirada de profundidad a nuestro ser y quehacer, discernimiento sobre motivaciones, prioridades, valores, actitudes, conductas. Vamos a reducirnos a la exterioridad religiosa, a contentarnos con eso, o tendremos la osadía de dejarnos llevar por el Espíritu, como Jesús en el desierto, para verificar nuestras idolatrías y seducciones? Nos sumergiremos en la realidad honda de lo que somos y hacemos, y nos encontraremos en las honduras de nuestra conciencia con el Dios siempre mayor, que nos interroga acerca de la orientación de nuestra libertad? Qué tipo de ser humano somos? Qué tipo de ser humano estamos llamados a ser? Cuáles son las alternativas que se nos proponen como camino de realización? Detectamos con inteligencia espiritual unas y otras propuestas y sabemos discernir lo que en ellas nos lleva a la plenitud o nos hace fracasar? Es Dios para nosotros una retórica inerte, una costumbre social, un recurso apurado en momentos de angustia, nos dejamos llevar por prejuicios y estereotipos que nos llegan sobre la relación con El? 1 O, mejor, captamos que el asunto por excelencia que aquí se juega es el ordenamiento de nuestra libertad?

En cada ser humano alienta la vitalidad de Dios, que se traduce en la misión de seguir con la tarea divina de crear y recrear el mundo, transformándolo siempre para bien de toda la humanidad, con sus saludables implicaciones de comunión de bienes, de igualdad, de justicia, de solidaridad, de reconocimiento de la dignidad de cada persona y de todas las formas de vida, de sentido trascendente de la existencia. 2

Esta convicción está en los orígenes de la fe de Israel. La primera lectura de este domingo hace parte esencial del testimonio de las antiguas comunidades israelitas que dieron origen a estos textos, Dios especialista en vida, dador de la misma, tiene en el ser humano el mejor testimonio de su capacidad vivificadora: “Entonces Dios el Señor formó al hombre de la tierra misma, y sopló en su nariz y le dio vida. Así el hombre se convirtió en un ser viviente. Después Dios el Señor plantó un jardín en la región de Edén, en el oriente, y puso allí al hombre que había formado. Hizo crecer también toda clase de árboles hermosos que daban fruto bueno para comer” 3.

Dentro de la dotación original que Dios confiere a la creatura está el don de la libertad, podemos decidir a favor o en contra de Dios, el Creador nos hace responsables de nuestro destino y de la marcha de la historia. Este elemento es esencial en la comprensión cristiana del ser humano: somos libres para Dios, para el amor, para la dedicación generosa a las demás creaturas, para transitar por caminos religiosos, espirituales o humanistas diferentes y valiosos, pero igualmente libres para el egoísmo y la injusticia. Misterio profundo que debe hacerse consciente en cada uno para ponderar los alcances de nuestras decisiones. Somos creados en libertad y para la libertad. 4

Las lecturas de este domingo nos llevan a considerar la lógica de nuestra libertad, la formación de la misma, los criterios que la fundamentan, y el proyecto de vida de cada ser humano leído en esta clave determinante. Nuestra libertad está convertida al amor y a la justicia de Dios? Ella misma se orienta al bien de la humanidad y a hacer del mundo un ámbito de vida digna? O de ella emanan males y violencias, destrucción de la creación, ofensa constante a las creaturas y a quien las sustenta, el Creador, egoísmos propios de la mediocridad que se vuelve usual, domesticados por el “sistema”? Estamos en capacidad de detectar los mecanismos y motivaciones profundas que nos conducen a lo uno o a lo otro?5

Es permanente tentación de los humanos erigirnos como dioses, prescindir de la trascendencia, conocemos bien sus consecuencias. Entran en juego los argumentos de vanidad , la deificación del ser humano, el considerarnos la medida de todo, la arrogancia de quien se ve a sí mismo como imprescindible, el rechazo de Dios como la instancia que hace plena nuestra humanidad.6

En la enseñanza de la tradición cristiana hablamos de pecado original, inherente a cada humano que viene a la vida. Para transmitirlo, la teología y la catequesis han acudido a las categorías de expresión propias de cada cultura y de cada momento de la historia, conscientes de que algunas de ellas son insuficientes para hacerlo relevante a los destinatarios del mensaje, de acuerdo con los lenguajes y sensibilidades de cada momento de la historia. Conscientes de que todo lo que resulta de la acción creadora de Dios es bueno, no podemos permanecer con una visión del pecado original como mancha primera, antes de que la persona se implique en la vida y en el ejercicio de la libertad.7 De lo que hay que hablar es de un pecado originante, de una tendencia que tenemos como consecuencia de la libertad. La “originalidad” de la disposición para pecar es justamente esta del ser humano que, en ejercicio de ese don, acepta o rechaza el carácter de Dios como principio y fundamento de su vida.

La primera lectura nos pone en contexto: “En medio del jardín puso también el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal” 8 y posteriormente: “Así que Dios les ha dicho que no coman del fruto de ningún árbol del jardín? …..Y la mujer le contestó: podemos comer del fruto de cualquier árbol, menos del árbol que está en medio del jardín. Dios nos ha dicho que no debemos comer ni tocar el fruto de ese árbol, porque si lo hacemos, moriremos. Pero la serpiente dijo a la mujer: No es cierto. No morirán. Dios sabe muy bien que cuando ustedes coman del fruto de ese árbol podrán saber lo que es bueno y lo que es malo, y que entonces serán como Dios” 9

Es un recurso literario, propio de la antigua cultura hebrea en la que surgieron estos escritos, para expresar una verdad teológica y antropológica de fondo. Dios nos hace libres, expresión estupenda que refleja aquel “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza” 10, partícipes de su divinidad, libertad incluída. Esta, desconectada de su referencia teologal, va en contra de la realización plena del ser humano; frustra el proyecto de plenitud que Dios deposita en nosotros. 11

Al mismo Jesús le suceden las propuestas del mundo, según lo refiere el clásico relato de las tentaciones, hoy en la versión de Mateo. Cómo entiende Jesús su condición de Hijo de Dios? El relato de las tentaciones, puesto intencionalmente por el autor, antes del comienzo de su ministerio público, presenta su revelador talante teologal, su “modus operandi”, su estilo desposeído del vano honor del mundo.12 Al final del relato, vamos a ver hacia donde se orienta el mesianismo de Jesús. Sepamos leerlo entre líneas, con sutileza espiritual.

La primera tentación es utilizar al Padre en beneficio propio: “Si de veras eres Hijo de Dios ordena que estas piedras se conviertan en panes13. Es la tentación de las necesidades imperiosas, la misma que sufrió el pueblo de Israel durante su largo trasegar por el desierto. Jesús en su humanidad experimenta fuertemente el asedio del mal espíritu, y debe discernir, para tomar finalmente la decisión de dar el primado de su vida a Dios. Entran aquí también todo el mundo de los intereses personales, de menor a mayor, y el olvido de la trascendencia hacia el Padre y hacia el prójimo. Jesús , con su rechazo contundente, nos indica la determinación teologal de la libertad. Uno de los grandes legados del papa Benedicto XVI es su incansable afirmación de la primacía de Dios en la vida del ser humano, como garantía de auténtica plenitud del mismo. 14

Desconfiar de Dios y dar crédito exclusivo al esfuerzo humano, constituyéndonos nosotros en la medida de la vida. A esto Jesús responde: “No sólo de pan vivirá el hombre sino también de toda palabra que salga de los labios de Dios”15 Luego, el tentador le propone hacer su entrada triunfal en la ciudad santa, descendiendo de lo alto como Mesías glorioso, invocando el poder teologal. Nos pasa también, le pasa a la Iglesia cuando olvida el carácter “descalzo” de su ministerio, cuando no se despoja de estos privilegios y se sacraliza, cuando olvida al mismo Jesús. Por eso contesta con energía y libertad :”No pongas a prueba al Señor tu Dios” 16

Surge en el escenario el apetito desordenado de triunfar: “Finalmente, el diablo lo llevó a un cerro muy alto, y mostrándole todos los reinos del mundo y la grandeza de ellos, le dijo: Te daré todo esto, si te arrodillas y me adoras” 17 Jesús rechaza tal condición citando Deuteronomio 6: 13: “Vete, Satanás, porque la Escritura dice: adora al Señor tu Dios y sírvele sólo a El” 18

El remate teológico- antropológico de estas lecturas lo da el texto de Romanos: cuando reconoce la tendencia que tenemos a desordenar el plan original de Dios: “Pero el delito de Adán no puede compararse con el don que Dios nos ha dado. Pues por el delito de un solo hombre muchos murieron, pero el don que Dios nos ha dado gratuitamente por medio de un solo hombre, Jesucristo, es mucho mayor y en bien de muchos19.

Que sea esta nueva cuaresma un tiempo de reconfiguración teologal de nuestra existencia, identificando los ídolos que secuestran nuestra libertad para acceder a una soberanía teologal como la del Señor Jesús.



Antonio José Sarmiento Nova, SJ





1 SAVATER, Fernando. Las preguntas de la vida. Ariel. Barcelona, 1999. GEHLEN, Arnold. El hombre: su naturaleza y su lugar en el mundo. Sígueme. Salamanca, 1987. PANNENBERG, Wolfarth. Antropología en perspectiva teológica. Sígueme. Salamanca, 1993. BATESON, G. Pasos hacia una ecología de la mente. Carlos Lohlé. Buenos Aires, 1985. RICOEUR, Paul. Introducción a la simbólica del mal. Fondo de Cultura Económica. Ciudad de México, 2001. FLECHA ANDRÉS, José Román. Confesión pública ante los nuevos ídolos. En Salmanticensis número 48; páginas 239-270. Universidad Pontificia de Salamanca, 2001. SICRE, José Luis. La denuncia profética de la idolatría. En Proyección número 35; páginas 3-21. Facultad de Teología de Granada, 1988.

2. ROVIRA BELLOSO, Josep María. Dios, plenitud del ser humano. Sígueme. Salamanca, 2013. GALEANO, Adolfo. Idea cristiana del hombre y ciberantropología. Ensayo de antropología latinoamericana. San Pablo. Bogotá, 1995. ZUBIRI, Xavier. Tres dimensiones del ser humano: individual, social, histórica. Alianza Editorial. Madrid, 2006. WOJTYLA, Karol. El hombre y su destino: ensayos de antropología. Palabra. Madrid, 2003. RUIZ DE LA PEÑA, Juan Luis. Imagen de Dios. Antropología teológica fundamental. Sal Terrae. Santander, 1988. GUARDINI, Romano. Mundo y persona: ensayos para una teoría cristiana del hombre. Guadarrama. Madrid, 1963.

3 Génesis 2: 7-9

4 MORENO ARANDA, José Luis. El proyecto de libertad en el Señor Jesús. Instituto Técnico de Estudios Superiores de Occidente ITESO. Guadalajara, 1990. ESTRADA, Juan Antonio. De la salvación a un proyecto de sentido. Desclée de Brower. Bilbao, 2018. LOBATO, Abelardo. La filosofía cristiana de la libertad. En https://www.repositorio.uca.edu.ar/bitstream/123456789/14796/1/filosofia-cristiana-libertad.pdf . MOLTMANN, Jürgen. El cristianismo como religión de libertad. En https://www.core.ac.uk/download/pdf/39061436.pdf.

5 CASTILLO, José María. El discernimiento cristiano. Sígueme. Salamanca, 2007. RAMBLA, Josep Maria. Reglas de discernimiento, en Una manera de estar en el mundo: los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola. Mensajero. Bilbao, 2020; páginas 333-358.

6 FERRY, Luc. El hombre-dios o el sentido de la vida. Tusquets. Barcelona, 1997. HARARI, Yuval Noah. De animales a dioses: breve historia de la humanidad. Debate. Bogotá, 2015. DÍAZ SALDAÑA, Omar. La Torre de Babel y la imagen del mundo moderno. En El Hombre y la máquina número 23, páginas 70-83. Departamento de Filosofía Universidad del Valle. Cali, julio-diciebre 2004.

7 SCHOONENBERG, Piet. El poder del pecado. Carlos Lohlé. Buenos Aires, 1970; El hombre y el pecado. Carlos Lohlé. Buenos Aires, 1971. REVISTA INTERNACIONAL DE TEOLOGÍA CONCILIUM. Número 304. El pecado original: un código de falibilidad? Verbo Divino. Estella, febrero 2004. FUENTES MENDIOLA, Antonio. El pecado original en la perspectiva de la economía salvífica. En https://www.core.ac.uk/download/pdf/83557816.pdf LADARIA, Luis F. Teología del pecado original y de la gracia. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 2019. GONZÁLEZ, Miguel. El pecado original: una confrontación entre Kant y Lutero. En Teología y Vida volumen 61 número 2, páginas 217-241. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, 2020.

8 Génesis 2: 9

9 Génesis 3: 1-5

10 Génesis 1: 26

11 MÚNERA DUQUE, Alberto. Pecado personal desde la comprensión del pecado original. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 1982. GRELOT, Pierre. El problema del pecado original. Herder. Barcelona, 1970. GONZÁLEZ FAUS, José Ignacio. Pecado en ELLACURÍA, Ignacio & SOBRINO, Jon. Conceptos fundamentales de la Teología de la Liberación, volumen II. UCA Editores. San Salvador, 2008; páginas 93-106. FLECHA ANDRÉS, José Román. El pecado y los pecados En su obra Moral fundamental: la vida según el Espíritu. Sígueme. Salamanca, 2012; páginas 250. MARTÍNEZ, Julio Luis & CAAMAÑO, José Manuel. El pecado en su obra Moral fundamental: bases teológicas del discernimiento ético. Sal Terrae. Santander, 2014; páginas 463-503.

12 CABESTRERO, Teófilo. Pero la carne es débil. Antropología de las tentaciones de Jesús y de nuestras tentaciones. Desclée de Brower. Bilbao, 2007. GONZÁLEZ FAUS, José Ignacio. Las tentaciones de Jesús y la tentación cristiana. En Estudios Eclesiásticos número 47, páginas 155-188. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 1972.

13 Mateo 4: 3

14 RATZINGER, Joseph. Ser cristiano en la era neopagana. Encuentro. Madrid, 1995; Introducción al Cristianismo. Sígueme. Salamanca, 2001. ZOLEZZI, Tibaldo. La primacía de la gracia, principio esencial de la visión cristiana de la vida. En Teología y Vida volumen 3 número 59; páginas 373-398. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, 2018. FORTE, Bruno. La esencia del cristianismo. Sígueme. Salamanca, 2012.

15 Mateo 4: 4

16 Mateo 4: 7

17 Mateo 4: 8-9

18 Mateo 4: 10

19 Romanos 5: 15

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