domingo, 12 de julio de 2026

COMUNITAS MATUTINA 12 DE JULIO 2026 DOMINGO XV DEL TIEMPO ORDINARIO

 

“…..así será la palabra de mi boca: no tornará a mí de vacío , pues realizará lo que me he propuesto y será eficaz en lo que le mande”

(Isaías 55: 11)



Lecturas:

  1. Isaías 55: 10-11

  2. Salmo 64

  3. Romanos 8: 18-23

  4. Mateo 13: 1-23

El Principito,1 de Antoine de Saint-Exupéry, es un clásico de la literatura del siglo XX; su genialidad consiste en el uso creativo del lenguaje metafórico que, como rica parábola, remite al lector a la sabiduría de la vida. A través del diálogo del pequeño personaje con un zorro se van desentrañando realidades fundamentales para el ser humano, como el amor, la libertad, la amistad, la capacidad de ver “más allá” de lo evidente, la inteligencia de la interioridad, caldo de cultivo para una existencia sapiencial. El éxito de este escrito es innegable, la fuerza de su narrativa es sugerente, con la sabia pedagogía de lo simbólico, que provoca el desvelamiento del misterio apasionante de lo esencial.

Así son las parábolas2 con las que Jesús enseña los valores del reino de Dios y su justicia, recurso que él usó recurrentemente tomando sus figuras de la realidad doméstica y laboral de quienes le escuchaban. A esto nos hemos referido con frecuencia en estas páginas semanales de Comunitas Matutina. Amas de casa, pastores, niños, ancianos, agricultores, pastores, pescadores, artesanos, la buena gente del común, se sentían identificados con todo lo que les transmitía, porque lo sabía hacer con simultánea sencillez y profundidad, hablándoles de un Dios misericordioso, compasivo, liberador, dador de vida y esperanza. Cada relato de estos nos dice que otro mundo es posible desde la libertad que el Dios revelado en Jesús confiere al ser humano. Sus parábolas parten de una visión esperanzadora, la que anima su ministerio, la Palabra que llega fecunda a quienes están abiertos al don de la libertad.

El evangelio de hoy es la muy conocida parábola del sembrador3 , de sencillez extrema, sin complicaciones conceptuales pero sí con exigencias vitales de primer orden. Las parábolas quieren provocar una ruptura con la manera estrecha de ver el mundo, excesivamente cuadriculado con sus reglamentos, códigos, ordenamientos y demás estructuras; desde su simplicidad rompen esquemas, nos llevan a ver posibilidades insospechadas de la vida. Para apropiarlas hay que tener mente y corazón dispuestos a cumplir aquello del Principito: “lo esencial es invisible a los ojos, sólo se ve bien con el corazón”, que refiere el texto en el capítulo XXI, en el diálogo que tienen el Principito y el zorro , en plan de despedida, mutuo testamento de amistad.

Las parábolas nos ponen ante posibilidades liberadoras y nos plantean el valor de una decisión ante ellas. En el caso de esta, nos habla de arrojar la semilla sin medida, con generosidad total como son las cosas de Dios con nosotros, siempre generoso en sus ofertas de vida nueva , conscientes de que El trasciende hacia nosotros para que, a nuestra vez, nosotros lo hagamos hacia El y haca nuestros prójimos. Esa es la fecundidad de la semilla que El nos lanza. Los psicólogos contemporáneos se refieren a esto como la generatividad,4 el ser humano que fecunda otras vidas, que es portador de sentido para la vida de muchos, que no pasa la existencia “llevado por la corriente”, esclavo de rutinas y de estilos irrelevantes. El llamamiento es a que en cada etapa de nuestro desarrollo vital estemos dispuestos a la fecundidad existencial.

Este concepto, surgido de los estudios del psicoanalista Erik Erikson,5 alude a la fecundidad de la vida humana, si esta crece integralmente, se asume como proyectada hacia los demás, el propio proyecto de vida “genera” sentido para muchos, lo que se hace es significativo para que muchos crezcan y sean mejores personas. Ser fecundo es dar vida, ser relevante para que la gente encuentre las mejores razones para vivir, para que descubran los genuinos fundamentos de la sabiduría, para que vivencien su dignidad, para que sean libres. Un ser humano adulto, realizado, es un generador de muchas cosas buenas para sus prójimos, tierra fecunda para que germinen las semillas del humanismo y de la espiritualidad.

Buena introducción al asunto, clave para nuestra vida de creyentes, nos la ofrece el texto del profeta Isaías, en su tercera parte, cuyos contenidos dominantes son de esperanza y consolación: “Del mismo modo que descienden la lluvia y la nieve de los cielos y no vuelven allá de vacío, sino que empapan la tierra, la fecundan y la hacen germinar, para que dé simiente al sembrador y produzca pan para comer, así será la palabra de mi boca: no tornará a mí de vacío, pues realizará lo que me he propuesto y será eficaz en lo que le mande” .6

La tercera parte del profeta Isaías está alentada por la esperanza en la restauración de Israel, de la que ya se empiezan a ver señales concretas que dan pie a esta expectativa. El profeta es testigo fiel del acontecer salvador de Dios en las realidades de los israelitas de aquellos tiempos, El inspira sus contenidos de fecundidad en las mejores razones para reencantar la historia de sus contemporáneos. 7

Se prepara el terreno para la parábola del sembrador, capítulo 13 de Mateo que nos ocupará este y los dos domingos venideros, con varias parábolas que responden a diversas inquietudes de esa comunidad de primeros cristianos provenientes del judaísmo. Mateo8 y su comunidad, responsables de este evangelio, reflejan la preocupación que les suscitaba la hostilidad e indiferencia a la Buena Noticia de Jesùs, era parte de lo que vivían y sentían hacia el año 80 de la era cristiana. Conocer estas inquietudes, ya formuladas en los interrogantes referidos, nos ayuda a captar el mensaje de este conjunto de parábolas.

El lenguaje elemental de esta parábola nos interroga por nuestras actitudes ante la oferta de Dios, si somos tierra árida, dura, impermeable a una propuesta de trascendencia, simplemente preocupados por el aquí y el ahora, acuciados por la urgente inmediatez de lo material; o si nos dejamos llevar por entusiasmos pasajeros, aceptamos la invitación sin estar dispuestos a un compromiso de fondo, mezcla de cizaña con buena hierba, donde aquella sofoca las posibilidades de esta.

La parábola es un buena prueba para identificar nuestra actitud ante la propuesta de Jesús, que no es otra cosa, que la autenticidad y responsabilidad ante nuestro propio proyecto de vida.

  • Cerrazón radical para el evangelio? “Cuando alguien oye la palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón” .9

  • Entusiasmo inicial y luego inconstancia y evasión del compromiso? “El que fue sembrado en pedregal es el que oye la palabra y de momento la recibe con alegría, pero como no tiene raíz en sí mismo, por ser inconstante, sucumbe en seguida…..” .10

  • Afecto desordenado por el confort, la riqueza, los privilegios de la sociedad? “El que fue sembrado entre los abrojos es el que oye la palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas, sofocan la palabra, que queda sin fruto” .11

La pedagogía de las parábolas12 es utilizada por Jesús para descubrir las posibilidades insospechadas de la realidad, favorece entrever la utopía del Reino, facilita que adoptemos la postura del compromiso gozoso con la invitación que él nos hace a seguirlo en su causa. Su intención no reside en estructurar seres humanos cuadriculados por una religión sofocante sino crear las condiciones que hagan posible una apertura liberadora a Dios y al prójimo.

En la segunda lectura de hoy – de la carta a los Romanos - Pablo habla de una gran expectativa de vida que da sentido de plenitud al ser humano es el gran terreno que espera ser abonado por la semilla de Dios: “Pues sabemos que la creación entera viene gimiendo hasta el presente y sufriendo dolores de parto. También nosotros mismos, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior anhelando la liberación de nuestro cuerpo. Porque nuestra salvación está relacionada con la esperanza” .13

Es el futuro fértil de Dios en nosotros! El, que nos hace hijos y hermanos, que nos invita a disponer los bienes de la creación para beneficio de todos, que hace de nuestra condición humana un relato de su amor, que está incondicionalmente comprometido con nuestra felicidad, que en Jesús ha depositado la semilla más promisoria para que todo en la historia sea definitivamente humano y definitivamente divino!

La palabra del Evangelio germina en quienes están dispuestos a un modo de vida ajeno a la vanagloria y al brillo social, en quienes saben que el prójimo es referente obligado del mismísimo Dios, en quienes tienen la certeza de que la fecundidad de la vida pasa necesariamente por el servicio y la solidaridad, en quienes dejan que el Espíritu desacomode sus esquemas de seguridad para dar el salto esperanzado a la novedad de Jesús. Eso es ser tierra fértil para que el Reino de Dios y su justicia permee la totalidad de nuestro ser.



Antonio José Sarmiento Nova, SJ







1 DE SAINT EXUPÉRY, Antoine. Le petit prince. Gallimard. París, 1946; Ciudadela: el pensamiento póstumo del autor de El Principito. En https://www.sembrareneldesierto.files.wordpress.com/2014/09/saint-de-exupery-ciudadela.pdf Este último texto reproduce fielmente el manuscrito en el cual trabajaba el autor en el momento de su desaparición. Fue un famoso aviador y escritor francés, también periodista. Sus reflexiones sobre la condición humana, sobre el “endurecimiento” del mundo de los adultos, la amistad, el sentido de la vida, tienen carta de ciudadanía entre quienes aprecian la sabiduría de lo esencial. Durante la segunda guerra mundial fue piloto militar; desapareció en pleno vuelo, en 1944, a los 44 años de edad; nunca se encontraron sus restos. SANCHEZ HERNANDEZ, Angeles. Aproximación a la figura y al pensamiento de Saint-Exupéry en el centenario de su nacimiento. En https://www.acceda.cris.ulpgc.es/bitstream/10553/4010/2/0234349_00006_0017.pdf SOSA, Edgardo R. El Principito y su revolución psicológica. Guadalupe. Buenos Aires, 1975. DE SAINT EXUPERY, Antoine. Un sentido de la vida. Troquel. Barcelona, 1956. RICOEUR, Paul. La metáfora viva. Trotta. Madrid, 2001.

2 CENTRO BÍBLICO VERBO DIVINO. Las parábolas de Jesús. Verbo Divino. Quito, 2017. PÉREZ COTAPOS, Eduardo. Las parábolas de Jesús: su sentido y adecuada interpretación. En https://www.repositorio.uc.cl/xmlui/bitstream/handle/11534/16641/000674071,pdf

3 Mateo 13: 1-23. PAGOLA, José Antonio. Sembrar el Evangelio, en su libro El Camino abierto por Jesús Mateo, páginas 133-139. PPC. Madrid, 2010. SANCHEZ NAVARRO, Luis. El Logos del Reino: las diez parábolas de Mateo. Verbo Divino. Estella, 2013. SCHWEIZER. Edward. Jesús, parábola de Dios. Sígueme. Salamanca, 2001. LOHFINK, Gerhard. Las cuarenta parábolas de Jesús. Verbo Divino. Estella, 2021. ZIMMERMAN, Rubén. Las enigmáticas parábolas de Jesús. Clie. Barcelona, 2022. JEREMIAS, Joachim. Las parábolas de Jesús. Verbo Divino. Estella, 1997.

4 SANDOVAL OBANDO, Eduardo (Editor). Generatividad y desarrollo humano. Universidad Autónoma de Chile. Santiago, 2022. MASLOW, Abraham. La personalidad creadora. Kairós. Barcelona, 2003; El hombre autorrealizado. Kairós. Barcelona, 1999. FRANKL, Viktor. El hombre en busca del sentido último. El análisis existencial y la conciencia espiritual del ser humano. Paidós. Barcelona, 1999. MARCEL, Gabriel. Metafísica de la esperanza. Nova. Buenos Aires, 1954. LAÍN ENTRALGO, Pedro. Teoría y realidad del otro. Alianza Editorial. Madrid, 1983. MOLTMANN, Jürgen. El experimento esperanza. Sígueme. Salamanca, 1977.

5 1902-1994. Psicólogo y psicoanalista germano-estadounidense, notable por sus contribuciones a la psicología del desarrollo. Su obra más destacada es El ciclo vital completado. Paidós. Barcelona, 1996.

6 Isaías 55: 10-11

7 GUERRA SUÁREZ , Luis María. Isaías, profeta de la esperanza. En Almogaren, número 29, páginas 121-133. Centro Teológico de Las Palmas. Palma de Gran Canaria. RAMIS DARDER, Francesc. Isaías 40-66. Desclée de Brower. Bilbao, 2018. BLENKINSOPP, Josep. El libro de Isaías III: 56-66. Sígueme. Salamanca, 2017. DELITZSCH, BERGES, Ulrich. Isaías: el profeta y el libro. Verbo Divino. Estella, 2015.

8 RODRÍGUEZ CARMONA, Antonio . El evangelio de Mateo. Desclée de Brower. Bilbao, 2006. LUZ, Ulrich. El evangelio según San Mateo (4 volúmenes). Sígueme. Salamanca, 2001. SICRE DÍAZ, José Luis. El evangelio de Mateo: un drama con final feliz. Verbo Divino. Estella (Navarra, España), 2005. AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. El Evangelio de Mateo: los conflictos de una iglesia judeocristiana. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. 17 de octubre de 2017. GRILLI, Massimo & LANGNER, Cordula. Comentario al Evangelio de Mateo. Verbo Divino. Estella, 2014.

9 Mateo 13: 19

10 Mateo 13: 20-21

11 Mateo 13: 22

12 DE LA TORRE GUERRERO, Gonzalo. Las parábolas que narró Jesús: la revolucionaria revelación de la conciencia de Jesús. Ediciones Uniclaretiana. Quibdó, 2009. MESTERS, Carlos. Las parábolas de Jesús. Guías para grupos bíblicos. Verbo Divino. Estella, 2005. ALEIXANDRE, Dolores. Un tesoro escondido : las parábolas de Jesús. Buena Prensa. México, D.F., 2018.

13 Romanos 8: 22-24

domingo, 5 de julio de 2026

COMUNITAS MATUTINA 5 DE JULIO 2026 DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO

 “Por aquel entonces, tomò Jesùs la palabra y dijo: Yo te alabo,  Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado todas estas cosas a sabios e inteligentes y se las has revelado a gente sencilla”

(Mateo 11: 25)

 

Lecturas:

1.     Zacarìas 9: 9-10

2.    Salmo 144: 1-14

3.    Romanos 8: 8-13

4.    Mateo 11: 25-30

En la reflexión de este domingo hacemos conciencia sobre algunos de los excesos humanos en materia de soberbia, desorden  del poder que se ejerce sin responsabilidad con el bien común, vano honor del mundo, complejo de superioridad, orgullo malsano, superficialidad, hipocresía, desprecio por los humildes, manipulaciones, intereses mezquinos, afecto desmedido  por el dinero,  vida superflua. [1] Todas las  conductas  que alejan a quien las practica  de la sabiduría de lo esencial y de la genuina felicidad, la que propone Jesùs en su programa de las Bienaventuranzas.  Realidades que hacen decir a algún sabio bíblico con escueto escepticismo: “Vanidad de vanidades – dice Cohèlet – vanidad de vanidades, todo es vanidad! Què saca el hombre de toda la fatiga con que se afana bajo el sol?” [2] Son modelos  desordenados , quien los vive es  renuente  a la trascendencia de Dios y del prójimo,  ajeno a los asuntos relativos a la solidaridad y al servicio. Es el “vano honor del mundo”, como definió San Ignacio de Loyola su vida antes de la conversión. [3]

Un repaso profundo a la realidad del mundo nos lleva al encuentro – o desencuentro, mejor -  con la “lógica” del poder y de los poderosos, aquellos que  se sienten  dueños de la humanidad, que imponen sus pretensiones de dominación sin respetar el valor fundamental de la dignidad humana,  construyen en su entorno cortes de aduladores y   no son pocos los que recurren a modos brutales para ejercer su poderío. [4]   

También el ser humano cotidiano, que cede a la tentación de inflar su ego, se convierte en un “pequeño gran dictador”,  cualquier logro que obtiene lo transforma en título de superioridad sobre los demás. Así, la belleza física, el dinero, los títulos académicos, los “pergaminos” heredados de sus ancestros, su posición social,   las comodidades desmedidas,  son soportes para sentirse   dueños del mundo y de la vida. Hombres y mujeres sin referencia trascendente, que posan    de ser ellos mismos la medida de todo. Desaparece el prójimo como entidad respetable y digna de crédito, la solidaridad y la comunión fraterna son eliminadas, la suya es la loca carrera de la fama y del brillo externo;  penoso ámbito, donde campean   la extrema pobreza del corazón , el precario sentido moral, la ausencia de humanismo y espiritualidad.  [5]

Estas “seudoreligiones” , que asì las podemos llamar porque son auténticos cultos con sus liturgias y rituales de acendrada egolatría,  surgen porque hay  esperanzas fallidas de sentido, salvación, vida digna, justicia, muchos en la humanidad se desesperan y entronizan sus propios miedos,  conceden a los poderosos estatuto de salvadores, les rinden pleitesía, absolutizan sus pánicos e inseguridades en estos personajes ,  ellos mismos se convierten en caricaturas de esos a quienes aplauden ,  cuyo ego fomentan con sometimiento servil. El dramaturgo  Eugene Ionesco en su obra  El rey se muere”, [6]narra la historia del rey Berenguer, una referencia simbólica al ser humano promedio del siglo XX,  personaje que  vive en medio de  excesos, de  soberbia y de  incapacidad para comprender la fragilidad de la condición humana, siente pavor ante la muerte, la niega, pero ella se impone; finalmente,  el poderoso Berenguer sucumbe a la misma. Parábola dramática  de las vanidades del mundo! 

En el mundo bíblico hubo manifestaciones de esto:   algunos  reyes de Israel dados al culto religioso externo lleno de pompa, a sus alianzas con poderes extranjeros, al desconocimiento de pobres, huérfanos y viudas, como tan a menudo señalan los profetas con severísima denuncia: “Asì dice Yahvè: Por tres crímenes de Israel y por cuatro, serè inflexible! Porque venden al justo por dinero y al pobre por un par de sandalias; pisan contra el polvo la cabeza de los débiles, y el camino de los humildes tuercen…” [7] En nuestros medios religiosos cristianos también hemos incurrido en  pecados de poder:  en un determinado momento de la historia de la Iglesia en el ambiente del papa había  mayor predilección por la política eclesiástica y por las alianzas con los príncipes temporales  que por el anuncio de la Buena Noticia. Ser papa, obispo o clérigo fue para muchos asunto  de ascensos  jerárquicos y de obtención de  notables beneficios económicos.[8] Por bendición de Dios y generosidad de buenos cristianos, siempre hubo movimientos de reforma y de retorno a la originalidad del Evangelio, como los suscitados por los santos Francisco de Asìs y Domingo de Guzmàn en la lejana Edad Media, o muchos otros en diversos momentos de la historia cristiana.[9]

La “colección” de pretendidas grandezas humanas que hemos reseñado es   incompatible con el modo de ser del Señor.  Asì es  la sabiduría despojada   que expresa en el evangelio de hoy:   “Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes y se las has revelado a gente sencilla”. [10] La simplicidad de Dios  asusta y  escandaliza, desarma la arrogancia, propone un estilo en el que todos somos iguales, hijos del mismo Padre, se pone preferencialmente del lado de los que nadie reconoce en el mundo del poder  y del éxito económico.  Las lecturas de este domingo   nos ayudan a poner en tela de juicio   ese entramado arrogante, disponiéndonos para el encuentro con el  Dios de los sencillos, el Dios de la “minoridad” de Francisco de Asìs. [11]

La primera lectura – del profeta Zacarías – es esclarecedora. Este profeta fue “piedra en el zapato” para los fanáticos político-religiosos que en el tiempo de Jesús aguardaban un caudillo triunfante y nacionalista. Zacarías nos ofrece una reflexión que sintoniza   con las grandes aspiraciones de las comunidades que , después del doloroso exilio en Babilonia, intentaron reconstruír su identidad a partir de elementos universales, pluralistas, comunitarios, incluyentes. Para ellos, desde esa experiencia de despojo , el Mesías no podía ser un guerrero victorioso como el primer David ni un diplomático equilibrista como Salomón. El pueblo confiaba en alguien que fuera capaz de encaminarlos por la ruta de la justicia, la paz, la solidaridad: “Exulta sin freno, Sión, grita de alegría, Jerusalén! Que viene a ti tu rey, justo y victorioso, montado en un asno, en una cría de asna. Suprimirá los carros de Efraín y los caballos de Jerusalén; será suprimido el arco de la guerra y él proclamará la paz a las naciones”. [12]

En la primera comunidad cristiana todos sus integrantes eran gente sencilla, no se gloriaban de nada, dòciles  al  Espìritu del Señor, seguían con entusiasmo el proyecto original de Jesùs y  carecían de los prejuicios legales y rituales que caracterizaban a los sabios y entendidos. El texto del evangelio de hoy confronta  la   arrogancia religioso moral de los dirigentes del judaísmo.  Para la lógica que propone el Evangelio, los sencillos son aquellos en quienes descubrimos ausencia de cálculos interesados, intenciones dobles, estilos soterrados; es decir, los pobres, los humildes, los silenciados de aquella sociedad y religión. [13] Estos  , los “sin voz”, hacen patente que el encuentro con Dios – revelado por Jesùs como Padre compasivo y misericordioso – no se da por el conocimiento erudito  ni por la rigurosa observancia de las prescripciones morales y religiosas, sino a través de la disposición para vivir en esa perspectiva de lo gratuidad.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                 

Mateo, en el evangelio de hoy, conecta con las expectativas de los postergados. Jesús no se identifica con los mesianismos de su época, a él  le importa  hacer vigente la  utopía de Dios, entronca con los ideales de aquellos profetas bíblicos que preveían un modelo alternativo de sociedad, un modelo novedoso de relación con Dios, una mediación religiosa cargada de autenticidad ética, unos códigos de conducta referidos a la fraternidad y a la justicia,   un Dios cuyo proyecto de salvación, si bien apunta a la plenitud definitiva màs allà de la muerte, provoca en esta historia signos de solidaridad, de sincera y seria preocupación por el prójimo, también de estilos de vida sencillos, austeros, donde la felicidad no la dan las riquezas materiales sino el gozo del servicio y de la vida que descubre en el pobre la sacramentalidad del Dios próximo que en la vida sobria y sencilla encuentra su lenguaje de elocuencia plena: “El corazón de la Iglesia, por su misma naturaleza, es solidario con aquellos que son pobres, excluídos y marginados, con aquellos que son considerados un “descarte” de la sociedad. Los pobres están en el centro de la Iglesia, porque es desde la fe en Cristo hecho pobre, y siempre cercano a los pobres y excluídos, que brota la preocupación por el desarrollo integral de los más abandonados de la sociedad”. [14]

 

Antonio José Sarmiento Nova, SJ

 



[1] ROJAS, Enrique. El hombre light: Una vida sin valores. Temas de Hoy. Madrid, 2004. RICARD, Robert. Un nuevo  ídolo: el hombre moderno. En https://www.revistadeespiritualidad.com/upload/pdf/1232articulo.pdf ARENDT, Hannah. La condiciòn humana. Paidòs. Buenos Aires, 1993. FROMM, Erich. Psicoanàlisis de la sociedad contemporànea. Fondo de Cultura Econòmica. Mèxico, D.F., 1977. NIZAMA, Martin. Vacuidad y estulticia: trastorno espiritual. En https://www.researchgate.net/publication/319473329_Vacuidad_y_Estulticia_trastorno_espiritual  BAUMAN, Zygmunt. Modernidad lìquida. Fondo de Cultura Econòmica. Mèxico D.F., 2000. LIPOVETSKY, Gilles. La era del vacío: ensayos sobre el individualismo contemporáneo. Anagrama. Barcelona, 2003. BAUMAN, Zygmunt & DONSKIS, L. Ceguera moral: La pèrdida de sensibilidad en la modernidad lìquida. Paidòs. Barcelona, 2015.

[2] Eclesiastès 1: 2-3

[3] MARCET, Carlos. Ignacio de Loyola: un itinerario vital. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2015. GARCÌA MATEO, Rogelio. La gran mutaciòn de Iñigo a la luz del “Vita Christi” Cartujano. En  Manresa  número 61, páginas 31-44. Compañìa de Jesùs España. Madrid, 1989.

[4] MARINA, Josè Antonio. La pasión del poder. Teorìa y pràctica de la dominación. Anagrama. Barcelona, 2008. PRITTWITZ, Cornelius. La criminalidad de los poderosos. En https://www.pjenlinea3.poder-judicial.go.cr/biblioteca/uploads/Archivos/Articulo/CORNELIUS%20PRITTWITZ23.pdf   MAQUIAVELO, Nicolàs. El Prìncipe. Planeta. Barcelona, 2016.

[5] HOBBES, Thomas.  Leviatán. Atalaya. Madrid, 1989. ORWELL, George. 1984. Lumen. Barcelona, 2000;  Rebelión en la granja. Destino. Barcelona, 2006. MAFFESOLI, Michel. La violencia totalitaria. Herder. Barcelona, 1982.  VARGAS LLOSA, Mario. La Fiesta del Chivo. Alfaguara. Bogotà, 2000. ASTURIAS, Miguel. El Señor Presidente. Real Academia Española de la Lengua, Alfaguara. Madrid, 2020. GARCÎA MARQUEZ, Gabriel. El otoño del patriarca. Sudamericana. Buenos Aires, 1975. ROA BASTOS, Augusto. Yo, el Supremo. Real Academia Española de la Lengua, Alfaguara. Madrid, 2017.

[6] IONESCO, Eugene. El rey se muere. Losada. Buenos Aires, 1969. Dramaturgo rumano, 1909-1994, pertenece a la tendencia filosófico-literaria del absurdo.

[7] Amòs 2: 6-7

[8] RETAMAL, Fernando. El ejercicio del poder en la Iglesia. En  Teologìa y Vida volumen XLV, páginas 318-352. Pontificia Universidad Catòlica de Chile. Santiago, 2004. DÌAZ IBÀÑEZ, Jorge. La organización institucional de la Iglesia en la Edad Media. Arco Libros. Madrid, 1998. MITRE, E. Las grandes herejías de la Europa cristiana. Istmo. Madrid, 1983.

[9] BUSTOS, Tomàs de. Santo Domingo de Guzmàn, predicador del Evangelio. San Esteban.  Salamanca, 2000. GALMES, L. & GÒMEZ, V.T. Santo Domingo de Guzmàn: fuentes para su conocimiento. Biblioteca de Autores cristianos BAC. Madrid, 1987. BOFF, Leonardo. San  Francisco de Asìs, ternura y vigor. Sal Terrae. Santander, 2000. LECLERC, Eloi. Francisco de Asìs: un hombre nuevo para una sociedad nueva o el retorno al Evangelio. Sìgueme. Salamanca, 2006. SPOTO, Donald. Francisco de Asìs, el santo que quiso ser hombre. Vergara. Barcelona, 2004.

[10] Mateo 11: 25

[11]  MICÒ, Julio. Vivir el Evangelio: la espiritualidad de Francisco de Asìs. Capuchinos Editorial. Madrid, 2012. LECLERC, Eloi. Sabidurìa de un pobre. Marova. Madrid, 1992. CORREA PEDROSO, Josè Carlos. Hermana Pobreza. Paulinas. Buenos Aires, 1985. LÒPEZ BAEZA, Antonio. Francisco de Asìs, una luz puesta en lo alto. Desclèe de Brower. Bilbao, 2017.

[12] Zacarías 9: 9-10. AMSLER, Samuel. Los últimos profetas: Ageo, Zacarìas, Malaquìas, y algunos otros. Verbo Divino. Estella, 1997. PIKAZA, Xabier & PAGOLA, Josè Antonio. Entrañable Dios: las obras de misericordia, hacia una cultura de la compasión. Verbo Divino. Estella, 2017.

[13] MAIER, Martin. La experiencia de Dios en los pobres. Para Jon Sobrino, en su 80 aniversario. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/4250/1/RLT%202018%20N-105-D.pdf CODINA, Vìctor. Una Iglesia nazarena: teología desde los insignificantes. Sal Terrae. Santander, 2010. GONZÀLEZ Carvajal, Luis. Con los pobres contra la pobreza. San Pablo. Madrid, 1991; El clamor de los excluìdos. Sal Terrae. Santander, 2009; Las bienaventuranzas, una cultura que humaniza. Sal Terrae. Santander, 2017.   BOFF, Leonardo. Teologìa desde el lugar del pobre. Sal Terrae. Santander, 1988.  SCANNONE, Juan Carlos. La teología del pueblo. Raìces teològicas del papa Francisco. Sal Terrae. Santander, 2017. ROMERO, Oscar Arnulfo. La voz de los sin voz , la palabra viva de Monseñor Romero. Introducciòn, notas y comentarios de Jon Sobrino, Ignacio Martìn-Barò y Rodolfo Cardenal. UCA Editores. San Salvador, 2004.

[14] PAP LEON XIV. Exhortación Apostólica Dilexi Te, sobre el amor hacia los pobres. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2025; numeral 111.

domingo, 28 de junio de 2026

COMUNITAS MATUTINA 28 DE JUNIO 2026 DOMINGO XIII DEL TIEMPO ORDINARIO

 

El que no tome su cruz y me siga , no es digno de mì”

(Mateo 10: 38)

 

Lecturas:

1.     2 Reyes 4: 8-17

2.    Salmo 88

3.    Romanos 6: 3-11

4.    Mateo 10: 37-42

Vivir para un ideal es  exigente  , si se ama aquello que se tiene como   referente decisivo de la existencia; para lograrlo se apuesta todo, hasta la propia vida;  no se escatiman esfuerzos , se trabaja apasionadamente  con la mirada puesta en eso que se constituye como el modo superior de  humanidad,   consciente de todos los desvelos, renuncias, sacrificios, que exige un esfuerzo así .[1]  Relatos de vida modélicos como los de los grandes místicos de la historia cristiana son estupendo ejemplo de estas afirmaciones:    desfilan por nuestra mente como  lenguaje del amor definitivo, vidas que siguen siendo atractivas para muchos en este tiempo, aún a pesar de los silencios de la sociedad moderna sobre Dios y a cierto temor de profesarse creyente en medio de la indiferencia  de la cultura secular.

En esta perspectiva, San Ignacio de Loyola, en el comienzo de la segunda etapa de sus EJERCICIOS ESPIRITUALES, propone al ejercitante una meditación que él llama “El llamamiento del rey temporal ayuda  a contemplar la vida del REY ETERNAL”.[2] Es un asunto de altísimo ideal,  propuesta de ofrecimiento de sí mismo a Jesús en la clave de lo que  el santo Ignacio llama el “magis”,[3] la mayor entrega de lo que se es al proyecto de Jesús.   En  lenguaje caballeresco , propio de la vida suya antes de la conversión, nuestro santo  hace alusión a un rey magnánimo que invita a sus súbditos a seguirle, a una aventura de conquista, haciendo claridad sobre los riesgos, penalidades, contingencias, que deben asumir quienes acepten la invitación; y la  promesa del rey: “porque así después tenga parte conmigo en la victoria, como la ha tenido en los trabajos”.[4] Con esta premisa Ignacio presenta a quien él llama “el rey eternal”, Jesús de Nazaret: “….si tal vocación consideramos del rey temporal a sus súbditos, cuanto es cosa digna de más consideración ver a Cristo nuestro Señor, rey eterno, y delante de él todo el universo mundo, al cual y a cada uno en particular llama y dice: mi voluntad es de conquistar todo el mundo y todos los enemigos, y así entrar en la gloria de mi padre; por tanto, quien quisiere venir conmigo ha de trabajar conmigo, porque siguiéndome en la pena también me siga en la gloria”. [5]

El referente central de estas consideraciones es el mismo Señor Jesucristo, su vida  dedicada  absolutamente  a Dios, a quien él vive y asume como Padre, a su voluntad, categoría que aterriza históricamente en el Reino de Dios y su justicia, en la construcción de un nuevo orden de vida en el que todos somos hijos de ese mismo Padre. Es Jesús, él mismo, su persona toda, el modelo que identifica  esta novedad que irrumpe en la historia como Buena Noticia. [6] Es el “Rey Eternal” de la propuesta ignaciana, el que sedujo al soldado “desgarrado y vano” que fue Ignacio de Loyola, el mismo que  cambió radicalmente su sentido de vida y lo llevó al máximo ofrecimiento de todo lo suyo, “oblación de mayor estima y momento”. [7]

Estas consideraciones  nos ponen en contexto para captar las  prioridades de Jesús, a las que ofreció su vida entera. Cuando, en el relato de las tentaciones que refieren Mateo y Lucas, se niega rotundamente a los embates del maligno que le propone prestigio, reconocimiento, honor mundano, espectacularidad, y afirma el absoluto de Dios como la razón radical de su proyecto vital, está delineando las notas que definen su misión: un mesianismo “desde abajo”, un mesianismo crucificado, para escándalo de sus contemporáneos y de sus propios discípulos, que no soportaban la idea de un Mesías “derrotado” por los poderes del mundo. [8]

Jesús muere crucificado por su fidelidad al Padre Dios, a su reino, a sus convicciones, odiado y perseguido por los poderes religiosos y políticos del pequeño país de Palestina. Después de su muerte y, a partir de la experiencia pascual, los discípulos y los integrantes de las comunidades cristianas nacientes, también fueron conscientes de lo mismo, era ignominioso seguir el camino de Jesús, se les veía como   peligrosos para el equilibrio de la sociedad y de la religión.

Anunciar a un Mesías crucificado era una contravención a todo el ordenamiento social y religioso de su tiempo.  Lo que ellos hacían era una denuncia vehemente de un sistema de valores, creencias e instituciones que habían hecho de la violencia, la mentira y la opresión los “valores” indiscutibles de la sociedad. Cómo iban a ver con buenos ojos las autoridades  sacerdotales de Jerusalén, los gendarmes del imperio,  que un grupo  minoritario de hombres y de  mujeres, llenos de esperanza y de entusiasmo apostólico, cuestionara ese orden de cosas y anunciara que otra mundo  es posible, que el ser humano es merecedor de justicia, de respeto, de compasión, todo esto en nombre de Dios?[9]

Lo suyo no era la configuración de una nueva institución religiosa con sus estructuras, normativas y autoridades, sino la generación de comunidades de discípulos alentados por el Espíritu de Dios y dispuestos a rescatar la vigencia de la dignidad de los seres humanos, con la inspiración de las Bienaventuranzas, el programa que Jesús propone para la creación de esta nueva humanidad, todo ello teniendo al Padre Dios como principio y fundamento de esa novedosa y esperanzadora alternativa.

Por tanto, no debe sorprendernos que Mateo plantee con tanta dureza, como lo hace en el texto del evangelio de hoy, las exigencias del seguimiento de Jesús: “El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a  mí, no es digno de mí”, [10]  palabras que  no contienen un desprecio de la realidad familiar, pero sí nos invitan a determinar cuál es el motor que impulsa nuestras vidas y a  ordenar todas nuestras intenciones y conductas en la perspectiva de ese seguimiento.

Mateo escribe un evangelio para comunidades judías que se han convertido al cristianismo. En ese contexto, la referencia al desapego familiar alude a la estima desmesurada que los judíos tenían por sus parientes, asunto que se podía convertir en  “amor” paralizante, no asumido y entendido  como experiencia liberadora. Ante eso, el proyecto de Jesús demanda más porque  se trata de un afecto siempre mayor y  universal referido a todo tipo de prójimo, capaz de trascender el limitado ámbito de la familia, de la raza, o de la nación.[11]

Así se  explican  las fuertes palabras de este evangelio. “El que no tome su cruz y me siga detrás no es digno de mi. El que encuentre su vida, la perderá , y el que pierda su vida por mí, la encontrará”. [12]   Tomar la cruz y seguir a Jesús es asumir con radical generosidad que en él descubrimos la alternativa genuina de la libertad y del amor, perder la vida por él es dar lo mejor de sí para implantar en la historia de la humanidad  las bienaventuranzas.  Cuando el mundo y la sociedad deciden que el poder y el dinero son los indicadores de felicidad, el proyecto evangélico afirma y realiza la fraternidad y la mesa compartida, y se desposee de toda pretensión de dominio sobre los demás para indicar que el reino de Dios y su justicia pasa esencialmente por asumir al prójimo como la responsabilidad determinante de la felicidad.

Ser cristianos es morir a todo tipo de afecto desordenado. La novedad evangélica se manifiesta en la transformación radical de las relaciones humanas, en la resurrección a una vida nueva llena de afectos volcados hacia la humanidad sufriente, hacia las causas mayores de justicia y de libertad, hacia la significación sacramental de la Iglesia que tiene su centro y sentido en la persona de Jesús y en la realización de la “salida misionera” para anunciar a todos esa noticia cargada de esperanza y de vitalidad teologal.[13]

La presencia del Resucitado es la convicción central en la que se arraigan estas orientaciones, es la que hace posible dejar atrás eso que Pablo llama el hombre viejo para acceder a la novedad pascual: “Y si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él, pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no vuelve a morir, y que la muerte carece ya de poder sobre él” .[14]

 

Antonio José Sarmiento Nova, SJ

 



[1] SAURÍ, Jorge.  El hombre comprometido. Carlos Lohlé. Buenos Aires, 1965. QUOIST, Michel.  Triunfo. Herder. Barcelona, 1969. LEPP, Ignacio. La existencia auténtica. Carlos Lohlé. Buenos Aires, 1971. D´ANGELO HERNÁNDEZ, Ovidio. Proyecto de vida y desarrollo integral humano. En https://www.biblioteca.clacso.edu.ar/ar/libros/cuba/cips/caudales05/Caudales/ARTICULOS/ArticulosPDF/07D=50.pdf URTEAGA  LOIDI, Jesús .  El valor divino de lo humano. Rialp. Madrid, 1995.    SELLÉS DAUDER, Juan Fernando. Antropología para inconformes. Rialp. Madrid, 2006. LUCAS LUCAS, Ramón. Horizonte vertical: sentido y significado de la persona humana. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 2010.  BEUCHOT, Mauricio. Interpretación del ser humano: un ensayo de antropología filosófica. Herder. Barcelona, 2019. MARITAIN, Jacques. Humanismo Integral. Palabra. Madrid, 2015. PLASENCIA LLANOS, Vicente. Ser humano: un proyecto inconcluso. Reflexiones filosófico-teológicas sobre la antropología. Universidad Politécnica Salesiana. Cuenca, 2017.

[2] SAN IGNACIO DE LOYOLA. Ejercicios Espirituales. San Pablo. Madrid, 1996. La referida meditación está en los numerales 91 a 100 del texto ignaciano. GUTIÉRREZ JARAMILLO, Alberto. Contexto histórico de la meditación del rey temporal. En  Theologica Xaveriana número 160, páginas 584-601. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2006.   LOSADA, Joaquín. Cristología de la meditación del llamamiento del rey temporal. En  Manresa número 54, páginas 45-59. Compañía de Jesús España. Madrid, 1982. RAMBLA BLANCH, Josep Maria. Una manera de estar en el mundo. Relectura de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola. Mensajero. Bilbao, 2020.

[3] Magis expresión latina que significa “más”, “lo máximo”. En el lenguaje ignaciano se utiliza como la excelencia en el amor, en la ofrenda de sí mismo a Dios y al prójimo, dar de sí lo mejor de lo mejor. MOLLÁ, Darío. El más ignaciano: tópicos, sospechas, deformaciones y verdad. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2015; Del Magis personal al Magis Institucional. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2019.

[4] Ejercicios Espirituales de San Ignacio, número 93

[5] Ejercicios Espirituales de San Ignacio, número 95.

[6] MERINO BEAS, Patricio. Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo. Universidad de Santo Tomás. Bogotá, 2015. STOCK, Clemens. Jesús el Hijo de Dios. Meditaciones sobre el Evangelio de San Juan. Didaskalos. Madrid, 2023. SESBOUE, Bernard. Cristo, Señor e Hijo de Dios. Sal Terrae. Santander, 2014.  JEREMIAS, Joachim. Abba: el mensaje central del Nuevo Testamento. Sígueme. Salamanca, 2019. KASPER, Walter. El Dios de Jesucristo. Sígueme. Salamanca, 2011.HOPING, Helmut. Jesús de Galilea, Mesías e Hijo de Dios. Sígueme. Salamanca, 2022.

[7] Típica expresión de San Ignacio que indica el máximo de generosidad en la ofrenda del sujeto ejercitante al Señor y al prójimo.

[8] GONZÁLEZ FAUS, José Ignacio. Locura y escándalo: un Mesías crucificado y una historia marcada por la cruz. En Perspectiva Teológica volumen 52, número 3, páginas 585-606. Facultad Jesuíta de Filosofía y Teología FAJE. Belo Horizonte, septiembre-diciembre 2020. BROWN, Raymond. La muerte del Mesías: comentario a los relatos de la pasión en los 4 evangelios. Verbo Divino. Estella, 2006. GAVRILYUK, P. El sufrimiento del Dios impasible. Sígueme. Salamanca, 2012. BRAMBILLA, Franco Giulio. El Crucificado Resucitado. Sígueme. Salamanca, 2003.

[9] AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. La mirada de Jesús sobre el poder. En  Teología y Vida volumen 55, número 1, páginas 83-104. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, 2014; La persecución en  el cristianismo primitivo. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/1245/1/RLT-1996-037-B.pdf  Así empezó el cristianismo. Verbo Divino. Estella, 2010. THEISSEN, Gerd. La religión de los primeros cristianos. Sígueme. Salamanca, 2002. GALEANO, Adolfo. El paradigma cristiano de pensamiento: la revolución cultural del cristianismo. En   Cuestiones Teológicas volumen 38, número 90, páginas 235-268. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, julio-diciembre 2011.  

[10] Mateo 10: 37

[11] PIKAZA, Xabier. Evangelio de Mateo. De Jesús a la Iglesia. Estella,2014. AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. El Evangelio de Mateo: los conflictos de una Iglesia judeocristiana. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 17 de octubre de 2017. RODRÍGUEZ CARMONA, Antonio. Evangelio de Mateo. Desclée de Brower. Bilbao, 2017. NEYREY, Jerome H. Honor y vergüenza: lectura cultural del Evangelio de Mateo. Sígueme. Salamanca, 2005.

[12] Mateo 10: 38-39

[13] CONSEJO MUNDIAL DE IGLESIAS. Juntos por la vida: misión y evangelización en contextos cambiantes. En https://www.oikoumene.org/sites/default/files/Document/Together_towards_life_SP.pdf  PÉREZ ANDREO, Bernardo. La revolución de Jesús: el proyecto del Reino de Dios. PPC. Madrid, 2018. CASTILLO, José María & ESTRADA, Juan Antonio. El proyecto de Jesús. Sígueme. Salamanca, 2004; Declive de la religión y futuro del Evangelio. Desclée de Brower. Bilbao, 2022.

[14] Romanos 6: 8-10

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