domingo, 1 de noviembre de 2026

COMUNITAS MATUTINA DOMINGO 1 DE NOVIEMBRE 2026 DOMINGO XXXI DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

 “Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille , será ensalzado”

(Mateo 23: 12)



Lecturas :



  1. Malaquías 1: 14 a 2: 2-10

  2. Salmo 130

  3. 1 Tesalonicenses 2: 7-13

  4. Mateo 23: 1-12



En el proyecto de vida al que Jesús nos invita la humildad es considerada virtud de primer orden. Es un llamamiento a ser discretos, al bajo perfil, a no presumir de títulos, belleza física, riquezas, estratos sociales mayores, capacidades adquisitivas, o cualquier otra forma de vanidad: “Tengan entre ustedes los mismos sentimientos que Cristo : el cual, siendo de condición divina, no reivindicó su derecho a ser tratado igual a Dios, sino que se despojó de sí mismo, tomando la condición de esclavo”. 1 La humildad de una persona es reveladora de su condición esencial , de su sabiduría profunda, de la transparencia de su ser. El Señor Jesús nos revela en sí mismo, en su conducta, este talante fundamental. 2

No está de más advertir que esta propuesta no tiene nada que ver con la baja autoestima, con la moral de los esclavos y sumisos, ni con humillaciones de corte masoquista. Se trata de asumir un modo de vida que, con excelente buen humor, sepa relativizar nuestro ser y quehacer, que lo vivamos dispuestos a compartirlo con nuestros prójimos sin permitir en lo más mínimo que se convierta en motivo de egolatría y de presunción de superioridad. Las palabras de Pablo en la segunda lectura de hoy contienen una elocuente manifestación de esta indispensable actitud cristiana: “Aunque pudimos imponer nuestra autoridad por ser apóstoles de Cristo, nos mostramos amables con ustedes, como una madre cuida con cariño de sus hijos. Tanto los queríamos que estábamos dispuestos a entregarles no sólo el Evangelio de Dios, sino nuestras propias vidas”. 3 La palabra “humilde” proviene del latín “humus”, que significa tierra, lo que está debajo de nuestros pies, lo ínfimo. La etimología del término es de contundente elocuencia. 4

En las grandes narrativas cristianas destaca este aspecto, definitivo para que el testimonio de la fe sea elocuente y motive a muchos a vivir de ese modo. Un repaso a historias de creyentes destacados nos aporta referentes evangélicos de inmenso valor. . Recientemente, el conocido sacerdote y novelista español, Pablo D´Ors,5 ha refrescado nuestra memoria con la estupenda biografía novelada de San Carlos de Foucauld 6. Este hombre, de familia aristocrática y pudiente , fue primero un militar notable, geógrafo y explorador en el norte de Africa, y un gran coleccionista de vanidades. El mismo reconoce su afán de ser reconocido y aplaudido, su culto al ego es constante en su vida, pero siempre vacío y con la honda pregunta sobre algo más decisivo. A partir de 1886 empieza un proceso de conversión, luego de sus diálogos con un sacerdote que le ayudó a buscar una existencia inscrita en Dios y en el servicio al prójimo. Así, el joven envanecido se deja encontrar por Jesús y emprende la aventura de su vida, en Tierra Santa y en Argelia, donde se hace prójimo de los “tuaregs”7, a quienes se dedica generosamente sin pretender adoctrinarlos, siendo para ellos testimonio de amor y generosidad, de respeto por sus creencias musulmanas; también asumiendo el modo pobre y humilde del Señor Jesús; hasta que le llega la muerte de modo martirial el 1 de diciembre de 1916, a los 58 años de edad. 8

Sea este referente del Padre de Foucauld una buena motivación para apropiar el mensaje que la Palabra de este domingo nos ofrece. Varias congregaciones religiosas católicas y asociaciones de laicos han tomado el carisma de este santo como inspiración para su estilo de vida, insertos en medios populares, en modo de austeridad y servicio a los más pobres, también adoptando algunos de ellos trabajos humildes para derivar de ahí el sustento de sus comunidades. 9

El texto de Malaquías 10es una fuerte invectiva contra la inautenticidad de los sacerdotes, reprueba el culto formal, exterior, lo hace con verdadera indignación dejando clarísima la malquerencia de Yahvé hacia una religión que no modela seres humanos nuevos, fraternales, solidarios, justos, honestos: “Y ahora, para ustedes es esta advertencia, sacerdotes! Si no escuchan y no se deciden a dar gloria a mi Nombre, dice el Señor de los ejércitos, yo enviaré sobre ustedes la maldición y maldeciré sus bendiciones; ya las he maldecido porque ustedes no se deciden a hacer eso”. 11

La dureza de estas palabras vale también para nosotros. Sin ánimo de volver de modo fatigante sobre cosas ampliamente conocidas, quienes ejercemos el ministerio presbiteral y episcopal en la Iglesia estamos llamados a un profundo examen de conciencia por pecados como el clericalismo, el complejo de casta superior que vivimos cuando apostamos la vida al “carrerismo eclesiástico” y no al ministerio, servicio incondicional a la comunidad, y la página en extremo vergonzosa de los escándalos de pederastia y pedofilia. Estudiosos serios de esta problemática concluyen que uno de los factores que está en la raíz de los mismos es el complejo de superioridad de no pocos ministros ordenados, principalmente sobre mujeres, niños y adolescentes. Se impone revisar con criterios evangélicos ese inaceptable modo de proceder. 12

Las palabras de Jesús en Mateo subrayan la fuerza crítica hacia los dirigentes religiosos del judaísmo de su tiempo, con humildad las trasladamos también a nosotros , los de hoy, para que nos dejemos permear por esta esperanzadora cultura de la sinodalidad que quieren poner en marcha el Papa Francisco y muchos pastores y laicos en la vida eclesial: “Entonces dijo Jesús a la multitud y a sus discípulos: los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen. Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo. Todo lo hacen para que los vean: alargan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos; les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, ser saludados en las plazas y oírse llamar mi maestro por la gente”. 13

Estamos en la mira de muchas personas en el mundo, creyentes y no creyentes, nos identifican con el mensaje del humilde y descalzo Jesús de Nazaret, el Crucificado, el pobre con los pobres, el que no buscó para sí mismo ni gloria ni poder, el que se hizo todo para el servicio de todos, la visibilidad histórico-existencial de un Dios vaciado de sí mismo, anonadado. Saber esto nos compromete porque es imperativo ético-teologal para un modo de vida desposeído de vanagloria. No podemos ser inferiores al mandato del Señor que requiere de nosotros una entrega total de la vida para que muchos o todos participen de la vida de Dios que dignifica y libera, que espera nuestra respuesta en términos de compasión y misericordia ante todo sufrimiento humano y vulnerabilidad, que nos pide insertarnos entre los últimos de la sociedad y de la Iglesia, que seamos enfáticos en no buscar honores y dignidades, que no nos molestemos si algunos (ojalá muchos) no nos dan los tratos inútiles del protocolo eclesiástico.14

Las palabras de Jesús contienen un mandato, una normativa determinante para todos en la Iglesia, con el ya expresado énfasis para quienes estamos ordenados para el servicio de la comunidad: “En cuanto a ustedes, no se hagan llamar maestro, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A nadie en el mundo llamen padre, porque no tienen sino uno, el Padre celestial. No se dejen llamar tampoco doctores, porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías. El más grande entre ustedes será el que los sirva, porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla, será ensalzado”. 15

Según su costumbre, Mateo reúne en un solo discurso – todo el capítulo 23 de este Evangelio – las recriminaciones contra los jefes espirituales del pueblo judío. Los principales destinatarios de estas invectivas fueron los sacerdotes del Templo de Jerusalén, los doctores de la Ley, y los fariseos. Es un asunto que ocupa con vehemencia la enseñanza de Jesús, según este evangelista, siempre con la gran inquietud de la auténtica religiosidad, del adorar al Padre en espíritu y en verdad, llenando de contenido ético la práctica cultual. No debe entenderse esta postura como una simple animadversión hacia estos líderes, y hacia el modo “farisaico” de ejercer su autoridad. Lo de fondo, la profundidad del asunto, reside en la novedad de vida justa, como propia del Reino de Dios y su justicia, ser hombres y mujeres nuevos según el modelo de Jesús, como la forma por excelencia de ser gratos al querer de este Padre. Dicho de otro modo: la experiencia religiosa explícita, la liturgia, tiene plenitud de significado, cuando en ella hay individuos y comunidades que viven con plena responsabilidad el espíritu del Evangelio.

Y, siguiendo la inspiración de Jesús, esta vida que se ofrece a Dios como culto agradable debe estar definida por un modo humilde, que no se pliega a los criterios mundanos de triunfalismo, de honores, siempre haciendo honor a la bella palabra, cuyo contenido es de la más pura raigambre neotestamentaria: ministerio, del latín minister, el que sirve, el que ejerce los menesteres, el que sirve con plenitud de amor sin buscar recompensas ni títulos. Así debemos ser todos en la comunidad cristiana: “Nuestra conducta con ustedes, los creyentes, fue siempre santa, justa e irreprochable: ustedes son testigos, y Dios también”. 16



Antonio José Sarmiento Nova, SJ

1 Filipenses 2: 6-7

2 CAAMAÑO, José. La humildad omnipotente de Dios. Reflexiones sobre la esencia del cristianismo. En Estudios Eclesiásticos volumen 96, número 378, páginas 487-512. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, septiembre 2021. CORRIVEAU, John OFM Cap Ministro General de la Orden de Frailes Menores Capuchinos. El valor de ser menores. En https://www.ofmcap.org/images/docs/lettere/ministro_generale/es/pdf/jc_2003_22_minoris-es.pdf KEMPIS, Tomás de. Imitación de Cristo. Monte Carmelo. Burgos, 2007. SAN IGNACIO DE LOYOLA. El Peregrino (Autobiografía). Editado por Josep M. Rambla, SJ. Mensajero-Sal Terrae. Bilbao, 2015. PAOLI, Arturo. La raíz del hombre. PPC. Madrid, 1998. BOFF, Leonardo. San Francisco de Asís: ternura y vigor. Sal Terrae. Santander, 1994.

3 1 Tesalonicenses 2: 7-8

4 QUINN, Bernard J. La virtud de la humildad. En Revista Vincentiana, año 49, números 4-6, páginas 310-321. Congregación de la Misión Vicentinos. Roma, julio-diciembre 2005. MEDINA BALGUERÍAS, Marta. La humildad como aprendizaje de la crisis. En Razón y Fe tomo 282, número 1447, páginas 167-177. Compañía de Jesús. Madrid, 2020; Atraídos por lo humilde. PPC. Madrid, 2018. GONZÁLEZ BUELTA, Benjamín. La humildad de Dios. Sal Terrae. Santander, 2013. HERRAIZ, Maximiliano. Humildad es andar en verdad. En https://www.revistadeespiritualidad.com/upload/pdf/186articulo.pdf

5 Nacido en Madrid en 1963; autor de novelas, relatos y ensayos de amplia divulgación y acogida en años recientes. Los Contemplativos. Galaxia Gutenberg. Madrid, 2023; Biografía de la Luz. Galaxia Gutenberg. Madrid, 2021; Biografía del Silencio. Siruela. Barcelona, 2012; Entusiasmo. Galaxia Gutenberg. Madrid, 2017; El amigo del desierto. Anagrama. Madrid, 2009; El estupor y la maravilla. Galaxia Gutenberg. Madrid, 2018.

6 1858-1916. Canonizado por el Papa Francisco el 15 de mayo de 2022. D´ORS, Pablo. El olvido de sí. Galaxia Gutenberg. Madrid, 2021.

7 Tribu de nómadas del desierto argelino.

8 SALDAÑA , Margarita. El hermano inacabado: Carlos de Foucauld. Sal Terrae. Santander, 2022. MANDONICO, Andrea. Dios mío, qué bueno eres! La vida y el mensaje de San Carlos de Foucauld. Encuentro. Madrid, 2021. DE CHATELARD, Antoine. Carlos de Foucauld: el camino de Tamanrasset. San Pablo. Madrid, 2003. SIX, Jean Francois. Charles de Foucauld: vida y camino. Palabra. Madrid, 2016. BAZIN, René. Carlos de Foucauld: explorador de Marruecos, ermitaño en el Sahara. FCF Ediciones. Santiago de Chile, 1996. DE FOUCAULD, Carlos. Escritos Espirituales. En https://www.iesuscaritas.org/wp-content/uploads/2018/10/kupdf.net_escritos-espirituales-carlos-de-foucauld.pdf DE FOUCAULD, Carlos. Legado espiritual. Bonum. Buenos Aires, 2005. VÁSZQUEZ BORAU, José Luis. 365 días con Carlos de Foucauld. San Pablo. Madrid, 2012. VOILLAUME, René. En el corazón de las masas. San Pablo. Madrid, 2011. LECLERC, Eloi. Sabiduría de un pobre. Encuentro. Madrid, 2018.

9 FRATERNIDAD SECULAR CARLOS DE FOUCAULD. Pequeña guía de la Fraternidad Secular Carlos de Foucauld. En https://www.charlesdefoucauld.org/docs/3-peque-gua.pdf

10 GRAFFY, Adrian. Malaquías. En FARMER, William R. (Editor). Comentario Bíblico Internacional. Verbo Divino. Estella, 2000; páginas 1089-1095. ALVAREZ BARREDO, Miguel. Tiempo de la actividad profética de Malaquías. En Carthaginensia número 26, páginas 1-28. Instituto Teológico de Murcia, 2010; El libro de Malaquías. Instituto Teológico de Murcia. Editorial Espigas. Murcia, 2012

11 Malaquías 2: 1-2

12 DREWERMANN, Eugen. Clérigos: psicograma de un ideal. Trotta. Madrid, 1995. BARRIONUEVO DURÁN, Camilo. Una Iglesia devorada por su propia sombra: hacia una comprensión integral de la crisis de los abusos sexuales en la Iglesia Católica. Universidad Alberto Hurtado. Santiago de Chile, 2021. NORIEGA, Roberto. La responsabilidad ética en el ministerio sacerdotal: el arte de servir. Desclée de Brower. Bilbao, 2016. GUARINELLI, Stefano. El sacerdote inmaduro: un itinerario espiritual. Sígueme. Salamanca, 2016.

13 Mateo 23: 1-7.

14 PAPA JUAN PABLO II. Exhortación Apostólica Postsinodal Pastores Dabo Vobis sobre la formación de los sacerdotes en la situación actual. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 1992. CONGREGACION PARA EL CLERO. Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros. Libreria Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2013. URIARTE, Juan María. Palabras de vida para el ministerio. Sal Terrae. Santander, 2019. ORTIZ AMAYA, Jorge. El sacerdote de mañana. Carlos Lohlé. Buenos Aires, 1970. GRESHAKE, Gisbert. Ser sacerdote. Teología y espiritualidad del ministerio sacerdotal. Sígueme. Salamanca, 1995. AUGUSTIN, George (Editor). Testigos de la fe: el sacerdocio de Cristo y el ministerio sacerdotal. Sal Terrae. Santander, 2013. VANHOYE, Alberto. Sacerdotes antiguos, sacerdote nuevo, según el Nuevo Testamento. Sígueme. Salamanca, 2006.

15 Mateo 23: 8-12.

16 1 Tesalonicenses 2: 10.

domingo, 25 de octubre de 2026

COMUNITAS MATUTINA 25 DE OCTUBRE 2026 DOMINGO XXX DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

 “Maestro, cuál es el mandamiento mayor de la ley? El le dijo: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente. Este es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a este: amarás tu prójimo como a ti mismo”

(Mateo 22: 37-40)



Lecturas:

  1. Exodo 22: 20-26

  2. Salmo 17

  3. 1 Tesalonicenses 1: 5-10

  4. Mateo 22: 34-40

En los domingos anteriores, en los textos del evangelio de Mateo, hemos visto cómo diversos grupos religiosos del judaísmo se enfrentaban a Jesús, planteándole cuestiones sutiles relacionadas con la Ley judaica y con las observancias de la misma, buscando razones para acusarlo ante las autoridades. Desde el primer momento, los sacerdotes y los maestros de la ley, se fijan en la extraordinaria libertad de Jesús ante la institucionalidad religiosa, libertad que está determinada por su fidelidad a la voluntad de su Padre y también por su hondo sentido de lo humano: si es el ser humano sometido al dominio inflexible de la ley o si esta se pone el servicio de su dignidad y de su libertad. 1 En ningún caso esas insidias resultaron exitosas: la sagacidad de Jesús les sale adelante. Ahora lo intentan de nuevo: “Mas los fariseos, al enterarse de que había tapado la boca a los saduceos, se reunieron en grupo. Entonces uno de ellos le preguntó, con el ánimo de ponerlo a prueba: Maestro, cuál es el mandamiento mayor de la ley?” .2

Para comprender la malicia de la pregunta es preciso recordar que la ley judía vigente en aquellos tiempos constaba de 613 mandamientos (248 mandatos y 365 prohibiciones), que tenían diversos grados de dificultad, por las implicaciones que conllevaban. Era una legislación minuciosa que demandaba de los fieles la más rigurosa observancia, cuyo seguimiento se traducía en los dos grandes merecimientos de quienes se sentían verdaderos creyentes de la fe de Israel: la pureza ritual y la pureza legal, asuntos que traían obsesionados a los sacerdotes del templo, a los saduceos, a los fariseos, también a los esenios.3 La convicción determinante de este modelo religioso consistía en que el creyente que se veía a sí mismo como fiel observante de todo este conjunto jurídico-ritual se sentía autojustificado ante Dios, sin tomar en cuenta la iniciativa primera de El y la gratuidad inherente a la salvación. Es decir, estos radicales religiosos pasaban a Dios “cuenta de cobro” por sus méritos. Tal condición fue materia de la más severa crítica y confrontación por parte de Jesús, como lo tiene bien destacado el Evangelio de Mateo.

El gran indicador de la calidad religiosa de un judío era su estricto cumplimiento de todo lo prescrito en estos códigos, sin permitirse la más mínima laxitud. Pero había un problema de fondo en su rígida observancia: no se contemplaba como prioritaria la conversión a Dios y al prójimo, ni tampoco el ejercicio de la misericordia y de la solidaridad con los vulnerables y con los excluídos de la sociedad y de la comunidad religiosa del judaísmo.4 Esa mentalidad apuntaba a la ley por la ley, a su cumplimiento rígido, sin amplitud de miras.

El ánimo de estos hombres se altera ante la libertad que manifiesta Jesús con respecto a las instituciones de esta religión, libertad que no es anarquía sino referencia fundante y definitiva a una realidad que es superior a esa ley.5 El lo deja muy claro con su respuesta al fariseo: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente. Este es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a este: amarás a tu prójimo como a ti mismo” .6 Con esta afirmación propone la nueva lógica de vida de la que él es portador .

Esa crítica de Jesús es plenamente válida para los modelos religiosos de todos los tiempos de la historia, cuando estos olvidan la indispensable referencia al prójimo, y se entregan a unas prácticas desconectadas de la vida real de las personas, con la visión de un Dios justiciero, implacable, tirano de conciencias y corazones. Con sutileza, Jesús responde correctamente, a sabiendas de la trampa contenida en la pregunta, haciéndolo con una novedad que lo diferencia cualitativamente del judaísmo tradicional: pone el amor al prójimo en el mismo plano del amor a Dios. Su respuesta conecta con la más genuina tradición de los profetas bíblicos, estos denunciaron con severidad el deseo de llegar a Dios de modo individualista, desentendiéndose del prójimo. La ética de la projimidad es el “conducto regular” para llegar a Dios, si no hay compromiso serio con el prójimo no hay consistencia en la profesión de fe. Y esta esencial referencia de projimidad se fija principalmente en los desvalidos, en los condenados morales de todo tipo, en los vulnerables, en todos aquellos a quienes se les niega la participación en los bienes de la sociedad y de la religión. 7

Durante siglos la religión de Israel se manifestó en cultos de gran solemnidad, en sacrificios costosos, en ricas ofrendas, todo ello sin justicia y sin responsabilidad con la dignidad del prójimo pobre. Dios y el prójimo no son magnitudes separables, la autenticidad del culto no descansa en la pompa litúrgica sino en la justicia: “Las manos de ustedes están llenas de sangre: lávense, purifíquense, aparten sus fechorías de mi vista, desistan de hacer el mal y aprendan a hacer el bien; busquen lo que es justo, reconozcan los derechos del oprimido, hagan justicia al huérfano, aboguen por la viuda” . 8

Tampoco se puede decir que el amor a Dios es más importante que el amor al prójimo. Ambos preceptos, en la mentalidad de los profetas y en la de Jesús, están en el mismo nivel, se implican mutuamente. No es posible adorar a Dios si no se reconoce al prójimo en su dignidad: “De estos dos mandamientos penden toda la ley y los profetas” . 9

La primera lectura – del libro del Exodo – es muy significativa en este sentido. Hace parte del llamado código de la alianza cuyas prescripciones no se quedaban en normativas de tipo litúrgico, sino que ponía su énfasis en la protección de los humillados y ofendidos, forasteros desplazados por la guerra, jornaleros del campo, víctimas de las injusticias. Esa legislación recuerda los beneficios del Exodo – la gran experiencia de libertad de los israelitas – y el cambio de condiciones para las tribus hebreas que pasaron de la servidumbre a ser un pueblo libre, gracias a la intervención de Yahvé mediada en el liderazgo de Moisés. 10En nombre de eso, no es posible olvidarse de quienes carecen de reconocimiento y de todo lo necesario para vivir con dignidad: “No maltratarás al forastero , ni lo oprimirás, pues forasteros fueron ustedes en el país de Egipto. No vejarás a viuda alguna ni huérfano. Si los vejas y claman a mí, yo escucharé su clamor, se encenderá mi ira…” . 11

También el texto de Exodo alude al grave pecado de la usura: “Si prestas dinero a alguien de mi pueblo, a un pobre que habita contigo, no serás con él un usurero, no le exigirás intereses” . Jesús y muchos de los buenos creyentes de Israel se sorprenderían con dolor y escándalo de la usura que está en la base de la economía de nuestro tiempo, los intereses con los que los países ricos gravan a los países pobres, la carga impositiva que no se traduce en beneficios sociales de calidad y cubrimiento suficiente, los préstamos que hacen las entidades financieras sometiendo a sus deudores a penalidades que se ejecutan sin clemencia.

Jesús cambia de raíz los sombríos mandamientos judíos, sobresaturados de normas y de rituales vacíos de amor y de vitalidad, y los re-significa afirmando que la actitud filial con respecto a Dios y la solidaridad interhumana son los fundamentos de la auténtica religiosidad. El amor es el espíritu que anima la legislación que procede de Dios, el verdadero culto es el que se ejerce en la projimidad.12 La respuesta de Jesús al docto fariseo tiene hoy toda la actualidad. La opción preferencial del Dios que él nos revela es el ser humano, salvarnos y liberarnos de todo lo que nos hace esclavos, de lo que nos violenta y deshace nuestra dignidad. Dios se revela en el prójimo, el que clama justicia, respeto, libertad, vida digna. Este es el máximo relato del amor del Padre. Afirmar al ser humano digno en el mismo plano en el que afirmamos la primacía de Dios no es vaciar la sacralidad del misterio cristiano, porque el Dios que nos ha revelado Jesús es un Dios que se dice a sí mismo en lo humano. No en vano El mismo optó por la encarnación, por insertarse hasta lo más profundo de nuestra realidad, principalmente la más dramática y dolorosa, para realizar allí la tarea de nuestra salvación y liberación de todo lo que disminuye nuestra dignidad y libertad. Finalmente, la cercanía de Dios se hace patente en el Señor Jesucristo, en quien se resumen y conectan salvíficamente la divinidad y la humanidad. En Jesús , nosotros somos los prójimos de Dios , y, en él Dios es nuestro Prójimo.



Antonio José Sarmiento Nova, SJ







1 DE LA VALGOMA Y RODRÍGUEZ MONGE, María. La ley de Jesús de Nazaret. Tesis para optar al título de Doctor en Derecho. Universidad Complutense. Madrid, 1978. Cristiandad. Madrid, 1985. RAMÍREZ FUEYO, Francisco. El Sermón del Monte y la Ley en Mateo. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 30 de octubre de 2007. LÓPEZ MELÚS, Francisco M. Las Bienaventuranzas, ley fundamental de la vida cristiana. Sígueme. Salamanca, 1988. DUQUOC, Christian. Jesús, hombre libre. Sígueme. Salamanca, 1979. JUSTO DOMÍNGUEZ, Emilio José. La libertad de Jesús. Sígueme. Salamanca, 2014.

2 Mateo 22: 34-36

3 CASTELLANI, Leonardo. Cristo y los Fariseos. Jauja. Mendoza, 1988. VILA PORRAS, Carolina. Concepción de la ley judía en el Nuevo Testamento y la concepción que de ella tiene Jesús. En Cuestiones Teológicas volumen 42, número 98, páginas 483-510. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, julio-diciembre 2015. FERNANDEZ SANGRADOR, Jorge Juan. Fariseos y Escribas. En Reseña Bíblica Revista trimestral de la Asociación Bíblica Española, número 44, páginas 5-12. Verbo Divino. Estella, 2004. AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. El Evangelio de Mateo: los conflictos de una Iglesia judeocristiana. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 12 de octubre de 2017.

4 GIL ARBIOL, Carlos. El Dios de Jesús y las fronteras culturales y religiosas. En Cuestiones Teológicas volumen 44 número 102, páginas 453-467. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, julio-diciembre 2017. FRAIJÓ, Manuel. Jesús y los marginados. Utopía y esperanza cristiana. Cristiandad. Madrid, 1985. RAMOS REGIDOR, Felipe. Jesús y el despertar de los oprimidos. Sígueme. Salamanca, 1984.

5 El capítulo 9 del libro de José Antonio Pagola Jesús: aproximación histórica, titulado Maestro de vida, estudia la postura libre, no anárquica, de Jesús ante el establecimiento religioso judío y ante su legislación. Es una postura de superación liberadora, la ley ha de estar al servicio del ser humano, no al revés. El fundamento es la experiencia profunda del amor a Dios y al prójimo, tal como lo propone el texto evangélico de este domingo. PAGOLA, José Antonio. Jesús: aproximación histórica. PPC. Madrid, 2007; páginas 239-266.

6 Mateo 22: 37-40

7 MOTTO, Andrés. Jesucristo se hizo pobre por Ustedes. Reflexión vicentina sobre la Jornada Mundial de los Pobres 2022. En https://www.ssvpglobal.org/wp-content/uploads/2022/10/reflexion-pobres-es-2022.pdf GONZALEZ CARVAJAL, Luis. Con los pobres contra la pobreza. San Pablo. Madrid, 1991. AUTORES VARIOS. Religiones de la tierra y sacralidad del pobre. Sal Terrae. Santander, 1997. SOBRINO, Jon. El Principio Misericordia: bajar de la cruz a los pueblos crucificados. UCA Editores. San Salvador, 2012; Fuera de los pobres no hay salvación. UCA Editores. San Salvador, 2009. LOIDI, Patxi. Subiendo a Jericó: visión solidaria de la fe cristiana. PPC. Madrid, 2005. CRISTIANISMO Y JUSTICIA. La causa de los pobres, causa de Dios. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2015. CASTILLO, José María. Víctimas del pecado. Trotta. Madrid, 2004.

8 Isaías 1: 15-17

9 Mateo 22: 40

10 PIXLEY, Jorge. Exodo: una lectura evangélica y popular. En https://www.servicioskoinonia.org/biblioteca/biblica/PixleyExodo.pdf VERKINDERE, Gerard. La justicia en el Antiguo Testamento. Verbo Divino. Estella, 2008.DE SIVATTE, Rafael. Antiguo Testamento y Derechos Humanos. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/1271/1/RLT-1992-027-D.pdf JARAMILLO RIVAS, Pedro. La injusticia y la opresión en el lenguaje figurado de los profetas. Verbo Divino. Estella, 1992. NARDONI, Enrique. Los que buscan la justicia: un estudio de la justicia en el mundo bíblico. Verbo Divino. Estella, 1997. CARAM, María José & LEGUIZAMÓN, María Alejandra (Coordinadoras). La justicia y la cuestión del otro vulnerado. Acercamientos multidisciplinares en diálogo con la teología. Tirant Lo Blanch. Valencia, 2019.

11 Exodo 22: 20-22

domingo, 18 de octubre de 2026

COMUNITAS MATUTINA 18 DE OCTUBRE 2026 DOMINGO XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

 “Entonces les replicó: paguen al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”

(Mateo 22: 21)



Lecturas:

  1. Isaías 45: 1-6

  2. Salmo 95: 1-10

  3. 1 Tesalonicenses 1: 1-5

  4. Mateo 22: 15-21

Dios y la relación que la humanidad tiene con El no pueden utilizarse para justificar tal o cual determinación política, tal o cual ordenamiento jurídico de la sociedad, tal o cual ideología, incluso de tipo religioso, porque ningún poder humano es absoluto. Estos tienen sentido cuando se orientan a la construcción del bien común y a la promoción de la dignidad de todos los integrantes de una sociedad, al respeto de sus derechos, sin establecer superioridad de unos sobre otros. La Buena Noticia de Jesús tiene implicaciones decisivas en la perspectiva de la dignidad humana,1 de los derechos de todos los miembros de una comunidad y de la configuración de la misma ordenada a la justicia, al reconocimiento de lo que a todos corresponde en ejercicio de esa condición. El mensaje cristiano no se casa con ningún modelo político ni puede convertirse en soporte de ningún régimen. Esta afirmación es indispensable para su independencia profética y para la libertad que requieren el anuncio y ejercicio del programa de Jesús.

Desde la óptica del reino de Dios y su justicia se pueden valorar los diversos sistemas sociopolíticos, se confronta igualmente el ejercicio del poder, se hace un análisis crítico sobre sus ejecutorias y se insta a quienes lo detentan para que todo su quehacer esté orientado a la construcción de comunidades incluyentes, solidarias, promotoras de la equidad. Por estas razones, el evangelio no se matricula en ninguna ideología o colectividad partidista, ni de derecha ni de izquierda. Lo suyo es la constante afirmación de la dignidad del ser humano en nombre del amor creador de Dios: “Dijo Dios: Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra; que manden en los peces del mar y en las aves del cielo, en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todos los reptiles que reptan por la tierra. Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios lo creó, macho y hembra los creó”. 2 La Palabra de este domingo nos brinda lúcidas orientaciones sobre la postura cristiano-eclesial ante el mundo del poder político.

El ser humano, que es imagen de Dios, sólo es para El y para el prójimo , no se pueden hipotecar su libertad y sus derechos a ningún sistema de poder. A este propósito se orienta la encíclica del Papa Francisco “Fratelli Tutti” , sobre la amistad y la fraternidad social. 3 El Papa Francisco tuvo gran sensibilidad humanista y social, continuamente expresó su inquietud ante las injusticias de algunos modelos políticos, también se manifestó sobre la economía que descarta a millones de seres humanos, clama por la migración forzada a la que se ven sometidos muchos pobladores de países donde las condiciones de supervivencia son bastante frágiles. Ahora , su sucesor León XIV levanta su voz profética abogando por la primacía del ser humano como criterio ético-humanista, por encima de los condicionamientos de la economía, de las ideologías políticas y de la tecnología entronizada como diosa del algoritmo que manipula a los seres humanos. La suya es una llamada legítima a valorar los modelos de poder vigentes en la actualidad, si cumplen o no cumplen su razón de ser como constructores del bien común y de la justicia debida a cada ser humano confiado a su protección.4 El magisterio de Francisco y el de León se inscriben en el de los papas del siglo XX que en diversos momentos de su ministerio han intervenido para llamar la atención sobre el reconocimiento debido a los más pobres del planeta y sobre la urgente reforma de unas estructuras que no se compadecen con las más elementales exigencias de la dignidad humana. 5 También las nuevas tendencias de la teología, inspiradas en los lineamientos del Concilio Vaticano II, han hecho un trabajo muy significativo de aportes en materia de reivindicación social a las poblaciones vulnerables, vinculando la coherencia en el ejercicio de la fe con la práctica de la justicia. 6

En este contexto entendemos y asumimos la frase contundente de Jesús en el evangelio de hoy: “Paguen al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios” .7 Así responde Jesús a un grupo de fariseos que, de modo capcioso, le interrogan sobre la licitud del pago de los impuestos: “Entonces los fariseos se fueron y celebraron consejo sobre la forma de sorprenderle en alguna palabra. Así que enviaron a sus discípulos, junto con los herodianos, a decirle: Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con franqueza, y que no te importa de nadie, porque no miras la condición de las personas. Dinos, pues, qué te parece: es lícito pagar tributo al César o no? Mas Jesús, adivinando su malicia, dijo: hipócritas por qué me tientan?”. 8

Miremos cómo nos orienta la primera lectura en esta misma línea. Es del llamado “Segundo Isaías”, conocido como el profeta de la consolación. Elemento constante de su ministerio son sus palabras fuertes que confrontan con mucha severidad a los israelitas, pero que al final son portadoras de ánimo, esperanza, deseo de vivir, certeza de la intervención salvadora y liberadora de Dios en su historia, denuncia de la injusticia de las naciones y promesa de recompensas para los más débiles del mundo.

Yahvé habla a Ciro, rey de Persia, que no conoce a Dios, para confiarle la misión de liberar a su pueblo de la opresión y de la injusticia. El no conocer a Dios no es impedimento para participar de su acción liberadora. Un no judío sirve de mediación adecuada para la actuación de Dios, afirmación totalmente inusitada en el contexto del Antiguo Testamento, como vislumbrando la universalidad de la voluntad salvadora de Yahvé, el ir más allá de las fronteras en búsqueda de todos los seres humanos: “El Señor consagró a Ciro como rey, lo tomó de la mano para que dominara las naciones y desarmara los reyes” ,9… “Yo soy el Señor, no hay otro; fuera de mí no hay Dios. Yo te he preparado para la lucha sin que tú me conocieras, para que sepan todos de oriente a occidente, que fuera de mi no hay ningún otro. Yo soy el Señor, no hay otro” .10

Una afirmación monoteísta como la anterior no procede de un Dios mezquino, celoso, egoísta, que no admite divinidades rivales. El Dios único es para que el ser humano sea único, libre de idolatrías y de esclavitudes, sólido en la conciencia y vivencia de su dignidad. La libertad que procede de Dios es la alternativa que emancipa a la humanidad de sometimientos y servidumbres. La lucha feroz de los profetas bíblicos en contra de las tentaciones idolátricas de Israel nace de su pasión por la dignidad del ser humano, para que esta no sea prostituída por los poderes del mundo.11

El evangelio de Mateo propuesto para este domingo es un texto sobre el que se han hecho interpretaciones distorsionadas. Su verdadero contexto es un ambiente social en el que se divinizaba y absolutizaba al emperador de Roma. El fragmento que se proclama hoy forma parte de una serie de controversias entre Jesús , los fariseos y otros grupos judíos, sobre asuntos como los impuestos debidos al César, la resurrección de los muertos, el mandamiento principal de la ley.

El telón de fondo es la profunda y consistente libertad de Jesús ante la ley romana y ante la institución religiosa del judaísmo. Bajo el tema del tributo, una realidad que sufrían también las primeras comunidades cristianas , también las judías, en el régimen tiránico del imperio romano, el pueblo vive las consecuencias de una monarquía que exprime a los pobres para sostener su estructura.12 Los más pobres son los que padecen con mayor rigor esta política fiscal, porque la tasa impositiva recaía sobre los que trabajaban la tierra: el eterno drama de la injusticia de unos poderosos en contra de los débiles. El emperador de Roma cargaba sobre sí el influjo del mundo religioso de Egipto y de Grecia. La relación de los romanos con estos dioses era parte de su cotidianidad, el emperador era para ellos un dios, Roma era una teocracia.

Para las comunidades cristianas que entendían y vivían a Dios como Padre-Abba, misericordioso y compasivo, solidario con la humanidad, incondicional en sus manifestaciones de amor, era inaceptable esa identificación del emperador con una divinidad y la consideraban definitivamente alienante. Por esto se enfrentan a la religión oficial y se afianzan en su vida comunitaria centrada en la persona de Jesús, y referida al Padre y a todos los hermanos. Cuando Jesús dice taxativamente: “Pues den al emperador lo que es del emperador, y a Dios lo que es de Dios” , 13estas comunidades dejan ver que no les convence en lo más mínimo la pretendida divinidad del emperador, porque para ellos el verdadero Dios se manifiesta en el amor, en la justicia, en la igualdad, en el servicio fraterno, en la práctica de la solidaridad.

En la actualidad no hay emperadores que se presenten como Dios, pero sí hay estructuras sociales, políticas, económicas, incluso religiosas, que están muy lejos de reflejar la comunión entre los hermanos, con afán de unos por dominar a otros, con ejercicios de poder que no se interesan por el bien común, con violencias y manipulaciones del hombre por el hombre. “Dar a Dios lo que es de Dios” es que se escuche a Jesús, que se acoja su buena noticia, que se acepte el mensaje del reino, que se lleve una vida según las bienaventuranzas, que se adopte una actitud de conversión, que se ponga término al raquitismo espiritual y religioso, que no se sacrifique la dignidad del ser humano en aras de poderes opresores, que se reivindique a los humillados y ofendidos. 14 La comunidad cristiana que dió origen a este evangelio sacó de aquí consecuencias muy prácticas, defiende la primacía de la humanidad sobre poderes y legislaciones, y a estos los confrontan para que se dediquen con responsabilidad y empeño a la construcción del bien común, sin pretensiones de absolutizarse. El Dios que Jesús nos revela es el gran protagonista de la liberación de toda tutela, el gran experto en seres humanos libres, como Jesús, el modelo de la nueva humanidad.



Antonio José Sarmiento Nova, SJ



1 SARDIÑAS IGLESIAS, Loida Lucía. Dignidad humana: concepto y fundamentación en clave teológica latinoamericana. Universidad de Santo Tomás USTA. Bogotá, 2019. LARRÚ, Juan de Dios. La Iglesia, el lugar de la libertad. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 2019. LORD ACTON. Ensayos sobre la libertad y el poder. Unión Editorial. Madrid, 2011. PAPA PABLO VI. Exhortación Apostólica Evangelii Nuntiandi sobre la Evangelización en el Mundo Contemporáneo. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 1975.

2 Génesis 1: 26-27.

3 PAPA FRANCISCO. Carta Encíclica Fratelli Tutti sobre la Fraternidad y la Amistad Social. Libreria Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2020. PAPA PABLO VI. Carta Apóstólica Octogesima Adveniens con occasion del LXXX aniversario de la Encíclica Rerum Novarum. Libreria Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 1971. Es un lúcido documento del Papa Montini en el que hace un análisis sobre las diversas ideologías sociopolíticas que se ofrecen al hombre de nuestro tiempo. El Papa advierte críticamente sobre unas y otras para salvaguardar la libertad profética de la Iglesia. SCHIAVO, Luigi. La religión ética del Papa Francisco en el contexto del actual cambio cultural. En Revista Red Pensar volumen 4 número 2, páginas 1-18. Universidad La Salle. San José de Costa Rica, 2015.

4 PAPA LEÓN XIV. Exhortación Apostólica Dilexi Te sobre el amor hacia los pobres. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2025. Magnifica Humanitas. Carta Encíclica sobre la custodia de la persona humana en tiempo de la inteligencia artificial. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2026.

5 PAPA JUAN XXIII. Carta Encíclica Pacem in Terris. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 1963. PAPA PABLO VI. Carta Encíclica Populorum Progressio sobre el Desarrollo de los Pueblos. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 1967. PAPA JUAN PABLO II. Carta Encíclica Laborem Exercens sobre el Trabajo Humano. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 1981; Carta Encíclica Sollicitudo Rei Socialis. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 1987; Carta Encíclica Centesimus Annus. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 1991. CONCILIO VATICANO II. Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el Mundo Moderno Gaudium et Spes. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 1966.

6 GUTIERREZ MERINO, Gustavo. La fuerza histórica de los pobres. Centro de Estudios y Publicaciones CEP. Lima, 1978; Teología de la Liberación: perspectivas. Centro de Estudios y Publicaciones CEP. Lima, 1972. SCANNONE, Juan Carlos. Teología del Pueblo: raíces teológicas del Papa Francisco. Sal Terrae. Santander, 2016. SOBRINO, Jon. Fuera de los pobres no hay salvación. UCA Editores. San Salvador, 2009. CASTILLO, José María. Víctimas del pecado. Trotta. Madrid, 2004.

7 Mateo 22: 21

8 Mateo 22: 15-18

9 Isaías 45: 1

10 Isaías 45: 6

11 AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. Dios liberó a Israel de la esclavitud de Egipto. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 2 de noviembre de 2010. LA CASA DE LA BIBLIA. El verdadero Israel Testigo del Dios Liberador. Guía para una lectura comunitaria del Pentateuco y los Libros Históricos. Verbo Divino. Estella, 2004. SANZ GIMÉNEZ-RICO, Enrique. Cercanía del Dios distante. Imagen de Dios en el libro del Exodo. Tesis para obtener el título de Doctor en Teología. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 2004. HENAO MESA, Jairo Alberto. Dios narrado desde lo político. En Cuestiones Teológicas volumen 41 número 95, páginas 191-215. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, enero-junio 2014.

12 JEREMIAS, Joachim. Jerusalén en tiempos de Jesús. Estudio económico y social del mundo del Nuevo Testamento. Cristiandad. Madrid, 1980. LEIPOLDT, J. & GRUNDMANN, W. El mundo del Nuevo Testamento. Cristiandad. Madrid, 1984. DE VAUX, Roland. Historia antigua de Israel (2 tomos). Cristiandad. Madrid, 1982. BRAVO GALLARDO, Carlos. El pueblo en tiempos de Jesús. La no-historia del pueblo. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream(10972/1099/1/RLT-1985-006--C.pdf

13 Mateo 22: 21

14 MALINA, Bruce J. El mundo social de Jesús y los evangelios. Sal Terrae. Santander, 2002. BRAUN, Herbert. Jesús, el hombre de Nazaret y su tiempo. Sígueme. Salamanca, 1975. SCHLOSSER, Jacques. Jesús, el profeta de Galilea. Sígueme. Salamanca, 2005. MATEOS, Juan & CAMACHO, Fernando. El horizonte humano: la propuesta de Jesús. El Almendro. Córdoba, 1988. SCHRAGE, Wolfgang. Etica del Nuevo Testamento. Sígueme. Salamanca, 1990. HORSLEY, Richard. Jesús y el Imperio. El Reino de Dios y el nuevo desorden mundial. Verbo Divino. Estella, 2003.

domingo, 11 de octubre de 2026

COMUNITAS MATUTINA 11 DE OCTUBRE 2026 DOMINGO XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO

“Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren. Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados”

(Mateo 22: 9-10)

Lecturas:

  1. Isaías 25: 6-10

  2. Salmo 22: 1-6

  3. Filipenses 4: 12-20

  4. Mateo 22: 1-10

La opción preferencial de Dios es el ser humano, lo definitivo para El es hacer de nosotros personas plenamente realizadas, llenas de sentido de la vida, felices, salvadas de la radical contingencia y precariedad que nos son inherentes: pecado, egoísmo, injusticia, muerte, los mayores indicadores de nuestra indigencia, necesitada de resignificación y de esperanza. Lo que solemos llamar salvación , si bien apunta a la plena consumación de lo humano cuando pasemos la frontera de la muerte, también tiene una necesaria implicación en nuestra realidad histórica y existencial. La “otra vida” y “esta vida” son materia del interés salvífico de Dios, su tarea salvadora es integral. El está empeñado en que nada de lo nuestro se pierda y fracase, apasionadamente enamorado de nosotros y deseoso de que logremos la anhelada plenitud. 1 Este es el Dios que se nos revela en Jesús: “Y nosotros hemos conocido y creído en el amor que Dios nos tiene. Dios es amor; y el que se mantiene en el amor se mantiene en Dios y Dios en él”. 2

El salmo 22 y Filipenses, de las lecturas de este domingo, ponen de relieve el cuidado y la protección de Dios hacia la humanidad: “Yahvé es mi pastor, nada me falta. En verdes pastos me hace reposar. Me conduce a fuentes tranquilas, allí reparo mis fuerzas” ,3 y Pablo comunica a los cristianos de Filipos el testimonio de la compañía divina en su vida y el deseo de que esta se extienda a toda la comunidad: “Sé andar escaso y sobrado. Estoy avezado a todo y en todo: a la saciedad y al hambre, a la abundancia y a la privación. Todo lo puedo con Aquel que me da fuerzas” . 4

Dios se manifiesta como sólo El lo sabe hacer : salvando, liberando, dando vida, manteniendo en sus creaturas el dinamismo de su vitalidad, con la connotación de universalidad, tal deseo teologal quiere ser para todos los seres humanos, don ofrecido a la libertad de cada persona, no se impone ni violenta autonomías.5 Por esta razón es imperativo revisar con seriedad crítica las falsas imágenes de Dios, proyecciones de nosotros mismos cuando damos rienda suelta a imaginarios distorsionados que no son otra cosa que evidencias de las propias frustraciones no asumidas ni superadas. Tomar a Dios como recurso para justificar injusticias, sufrimientos, males, es manipularlo y usarlo antojadizamente, desconociendo la desbordante generosidad de su amor.

El relato de Mateo – otra parábola como las de los domingos anteriores – comparte ese horizonte de acogida universal, pero se encuentra con el rechazo violento de tal iniciativa, expresado en la parábola del banquete nupcial: “Envió a sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero estos no quisieron venir. Volvió a enviar otros siervos, con este encargo: Digan a los invitados, miren , mi banquete está preparado. Ya han sido matados mis novillos y animales cebados, y todo está a punto. Vengan a la boda. Pero ellos no hicieron caso y se fueron: el uno a su campo, el otro a su negocio, y los demás agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron” . 6

Jesús critica con extremo rigor la resistencia de los jefes judíos para acoger el don que el Padre Dios les está ofreciendo. El texto de Mateo es redactado dentro de una comunidad de judíos que empezaban a convertirse al naciente cristianismo, mirados con rabia y prevención por sus antiguos correligionarios. Por eso, el evangelista es tan insistente en afirmar la crítica que surge de Jesús y, con ello, el advenimiento de una lógica religiosa que no es la del culto formal y externo sino la de la vida que se orienta desde Dios hacia el prójimo.7 No es casual que durante varios domingos consecutivos se nos ofrezca esta Palabra propuesta por Mateo sobre la “incapacidad” de la religión formal para entender y acoger la oferta de Jesús. Que sea esta reiteración una invitación a nuestra conciencia para revisar lo que nos corresponde en esta materia, si nos limitamos a la práctica exterior, si el asunto de Dios para nosotros es apenas un requisito que no totaliza y apasiona nuestro ser, o si estamos abiertos a sus dones , si no presumimos de méritos personales, si humildemente experimentamos la necesidad que tenemos de El.

Ante tan rotunda negativa, el rey ordena a su servidores que vayan a todos los lugares, sin contemplar categorías ni disposiciones morales, llamada universal que supera todas las diferencias humanas y reúne a todos en un mismo banquete. Es una voluntad salvadora, ilimitada, que aprovecha la hostilidad de unos – alusión a los judíos, especialmente a sus dirigentes – para manifestarse con esas características de incondicionalidad y de abundancia.8

Pero en la segunda parte (versículos 11 a 14) hay un cambio brusco: haber entrado no confiere el derecho automático a permanecer, para participar plenamente en los beneficios del banquete es preciso aceptar el don de la fe, la invitación que hace Jesús en nombre del Padre, el deseo deliberado de seguirle con todas sus implicaciones. Este es el contenido del “vestido de fiesta” que refiere el evangelista: uno de los presentes no ha sido capaz de asumir el compromiso ético implicado en la llamada. Es el misterio eterno de la libertad, la capacidad de decidir si se acepta o se rechaza la oferta liberadora de Dios. El se propone, no se impone.

Esa manifestación de dureza va directamente a la cerrazón de los judíos, a ellos reta con la invitación: “Vayan, pues, a los cruces de los caminos e inviten a la boda a cuantos encuentren. Los siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales” 9. Lo que quiere decir Jesús es que los creyentes, las personas religiosas, en este caso los judíos de tradición, se niegan a aceptar la invitación, mientras que los paganos10 sí lo hacen. Este asunto es reiterado en la predicación de Jesús, con sus connotaciones de crítica a la no conversión de quienes se dicen primeros observantes de la ley y los profetas. La parábola es una interpretación del conflicto que tenía la comunidad de Mateo con las autoridades judías.11

Llegan todos, buenos y malos, no hay distinciones morales pero, una vez en el banquete, hay que asumir la lógica del reino de Dios y su justicia. En el lenguaje de Jesús hay siempre una combinación de exigencia y de misericordia, seguir su camino es incluyente, lo suyo no parte de un moralismo rígido, solidario con el pecador no con el pecado, se compadece profundamente de las debilidades humanas, mira el trasfondo humilde de quien quiere dejarse seducir por su propuesta, pero al mismo tiempo demanda seriedad y compromiso en el seguimiento.

Por otra parte, el texto de Isaías – primera lectura – es de notable belleza teológica, el profeta está hablando a un pueblo que vive la peor crisis de su historia, lo hace con una visión muy lúcida y esperanzadora, seductora oferta para un pueblo sumido en la miseria y el desencanto. El intento de Isaías es que el pueblo supere la dura prueba, con la certeza de que Dios salva y consuela a todos: “Enjugará el Señor Yahvé las lágrimas de todos los rostros, y acabará con el oprobio de su pueblo en toda la superficie del país” . 12

En el Antiguo Testamento el banquete tiene el significado de los tiempos mesiánicos, de la irrupción definitiva del favor de Dios para transformar la tristeza y devolver el sentido de la vida a los desencantados, El siempre dispuesto a saciar los más hondos anhelos del ser humano: “Aquí tenemos a nuestro Dios: esperamos que El nos salvara; El es Yahvé, en quien esperábamos; celebremos con alegría su victoria” . 13

Los nuevos invitados son todos los seres humanos, sin importar raza ni condición social, ni religiosidad y – lo más escandaloso para los judíos – sin importar si son buenos o malos. Aquí hay un dato decisivo para comprender la misión de Jesús, su Buena Noticia que resignifica la vida de los condenados morales, de los humillados y ofendidos, de los desolados por causa de las injusticias de sus semejantes, de los rechazados por las instancias de religión y de moralidad. Tal mensaje tiene hoy las mismas implicaciones que en tiempos de Jesús. Dios sigue llamando a todos, sin excepción, pero cada uno responde según sus prioridades e intereses. El centro del mensaje es la iniciativa universal de salvación que se origina en el Padre, intención de que todos los seres humanos lleguen a su plenitud; con esto, no admite la soberbia religioso moral de quienes presumen ser los administradores de los dones de gracia y salvación, despreciando y condenando a quienes – según ellos – no poseen las condiciones de santidad y de moralidad para hacerse acreedores a tales beneficios.14

Para el auténtico proyecto cristiano no es admisible que unos pocos se sientan los elegidos y denigren de la mayoría. No va con el proyecto de Jesús que algunos sigan empeñados en el pequeño y mezquino negocio de una salvación individual sin darse cuenta de que una salvación que no se ejerce en clave de solidaridad no es ni humana ni cristiana. Gran pecado de muchos en el mundo cristiano ha sido poner un envoltorio repugnante al evangelio, llenando la fe cristiana de prohibiciones, de miedos y culpas, de dogmatismos y milimetrías jurídicas, secuestrando la Buena Noticia y la esperanza de muchos en el mundo.

Ante tantos rechazos y exclusiones que padecen millones de seres humanos, malas noticias procedentes del pecado y egoísmo de unos cuantos, el Evangelio de Jesús es portador de la mejor noticia, que Dios es del ser humano, que El se interesa amorosamente por cada uno, que su oferta acoge sin reservas, que en Jesús, El sirve el banquete de la vida para que todos tengamos cabida, que su misericordia se comunica incondicionalmente: “Dios colmará con magnificencia todas las necesidades de ustedes, conforme a su riqueza, en Cristo Jesús”. 15



Antonio José Sarmiento Nova, SJ





1 TORRES QUEIRUGA, Andrés. Recuperar la salvación. Para una interpretación liberadora de la experiencia cristiana. Sal Terrae. Santander, 1995; Repensar la Revelación. La revelación divina en la realización humana. Trotta. Madrid, 2008. LATOURELLE, René. El hombre de hoy a la luz de Jesús de Nazaret. Sígueme. Salamanca, 1984. RATZINGER, Joseph. Teología e historia. Notas sobre el dinamismo histórico de la fe. Sígueme. Salamanca, 1975. ROVIRA BELLOSO, José María. Revelación de Dios, Salvación del hombre. Sígueme. Salamanca, 1983. SCHYLLEEBECKX, Edward. Los hombres, relato de Dios. Sígueme. Salamanca, 1994. MOLTMANN, Jürgen. Teología de la Esperanza. Sígueme. Salamanca, 1999. LOHFINK, Gerhard. Al final, la nada? Sobre la resurrección y la vida eterna. Sal Terrae. Santander, 2022.

2 1 Juan 4: 16

3 Salmo 22: 1-3

4 Filipenses 4: 12-13

5 CORDOVILLA, Angel. El misterio del Dios trinitario. Dios con nosotros. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 2014. LADARIA, Luis F. El Dios vivo y verdadero. El misterio de la Trinidad. Secretariado Trinitario. Salamanca, 2010. GELABERT BALLESTER, Martín. Vivir la salvación. Así en la tierra como en el cielo. San Pablo. Madrid, 2006. RUIZ DE LA PEÑA, Juan Luis. Creación, Gracia, Salvación. Sal Terrae. Santander, 1993. SEGUNDO, Juan Luis. Gracia y condición humana. En Idem. Teología Abierta, volumen 1 Iglesia-Gracia; páginas 197-393. Cristiandad. Madrid, 1984; Qué mundo? Qué hombre? Qué Dios? Sal Terrae. Santander, 1993. BOFF, Leonardo. Gracia y experiencia humana. Trotta. Madrid, 2001. SCHOONENBERG, Piet. Un Dios de los hombres. Herder. Barcelona, 1975.

6 Mateo 22: 3-6

7 VILA PORRAS, Carolina. Concepción de la ley israelita en el Nuevo Testamento y la concepción que de ella tiene Jesús. En Revista Cuestiones Teológicas volumen 42 número 98 julio-diciembre 2015, páginas 483 - 510. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, julio-diciembre 2015. CARTER, Warren. Mateo y los márgenes: una lectura sociopolítica y religiosa. Verbo Divino. Estella, 2007. CROSSAN, John Dominic. El nacimiento del cristianismo: qué pasó en los años posteriores a la crucifixión de Jesús. Emecé Editores. Buenos Aires, 2002.

8 LADARIA, Luis F. El cristianismo y la universalidad de la salvación. En Estudios Eclesiásticos volumen 81, número 317, páginas 353-381. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 2006. MADRIGAL TERRAZAS , Santiago. Eclesialidad y universalidad de la salvación a la luz de la noción “Ecclesia ab Abel”. En Diálogo Ecuménico volumen XXXV número 112, páginas 211-262. Universidad Pontificia de Salamanca, 2000.

9 Mateo 22: 9-10

10 Por “paganos” se entiende a todos aquellos que no venían del judaísmo tradicional, también a quienes llevaban vidas apartadas de la moralidad de esa tradición religiosa. Alude a la actitud abierta de Jesús ante tantas personas pecadoras pero dispuestas a dejarse asumir por la misericordia y la compasión de Dios, conscientes de su fragilidad y en trance de acoger el don de su gracia.

11 NOGUEZ, Armando. Las grandes controversias de Jesús. Verbo Divino. Estella, 2023. SANDERS, E.P. El Reino: inversión de valores y perfeccionismo ético. En SANDERS, E.P. La figura histórica de Jesús. Verbo Divino. Estella, 2005; páginas 219-227. GONZÁLEZ FAUS, José Ignacio. La sabiduría de Jesús: entristecido por la dureza de corazón, sed misericordiosos como el Padre celestial. En GONZALEZ FAUS, José Ignacio. Otro mundo es posible desde Jesús. Sal Terrae. Santander, 2010; páginas 199-242. ESTRADA, Juan Antonio. De la salvación a un proyecto de sentido: por una cristología actual. Desclée de Brower. Bilbao, 2013.

12 Isaías 25: 8

13 Isaías 25: 9

14 CONCILIO VATICANO II. Constitución Dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 1996. CODINA, Víctor. Para comprender la eclesiología desde América Latina. Verbo Divino. Estella, 2008. LUCIANI, Rafael & SILVEIRA, María del Pilar. La sinodalidad en la vida de la Iglesia. Reflexiones para contribuír a la reforma eclesial. San Pablo. Madrid, 2020.

15 Filipenses 4: 19

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