domingo, 28 de junio de 2026

COMUNITAS MATUTINA 28 DE JUNIO 2026 DOMINGO XIII DEL TIEMPO ORDINARIO

 

El que no tome su cruz y me siga , no es digno de mì”

(Mateo 10: 38)

 

Lecturas:

1.     2 Reyes 4: 8-17

2.    Salmo 88

3.    Romanos 6: 3-11

4.    Mateo 10: 37-42

Vivir para un ideal es  exigente  , si se ama aquello que se tiene como   referente decisivo de la existencia; para lograrlo se apuesta todo, hasta la propia vida;  no se escatiman esfuerzos , se trabaja apasionadamente  con la mirada puesta en eso que se constituye como el modo superior de  humanidad,   consciente de todos los desvelos, renuncias, sacrificios, que exige un esfuerzo así .[1]  Relatos de vida modélicos como los de los grandes místicos de la historia cristiana son estupendo ejemplo de estas afirmaciones:    desfilan por nuestra mente como  lenguaje del amor definitivo, vidas que siguen siendo atractivas para muchos en este tiempo, aún a pesar de los silencios de la sociedad moderna sobre Dios y a cierto temor de profesarse creyente en medio de la indiferencia  de la cultura secular.

En esta perspectiva, San Ignacio de Loyola, en el comienzo de la segunda etapa de sus EJERCICIOS ESPIRITUALES, propone al ejercitante una meditación que él llama “El llamamiento del rey temporal ayuda  a contemplar la vida del REY ETERNAL”.[2] Es un asunto de altísimo ideal,  propuesta de ofrecimiento de sí mismo a Jesús en la clave de lo que  el santo Ignacio llama el “magis”,[3] la mayor entrega de lo que se es al proyecto de Jesús.   En  lenguaje caballeresco , propio de la vida suya antes de la conversión, nuestro santo  hace alusión a un rey magnánimo que invita a sus súbditos a seguirle, a una aventura de conquista, haciendo claridad sobre los riesgos, penalidades, contingencias, que deben asumir quienes acepten la invitación; y la  promesa del rey: “porque así después tenga parte conmigo en la victoria, como la ha tenido en los trabajos”.[4] Con esta premisa Ignacio presenta a quien él llama “el rey eternal”, Jesús de Nazaret: “….si tal vocación consideramos del rey temporal a sus súbditos, cuanto es cosa digna de más consideración ver a Cristo nuestro Señor, rey eterno, y delante de él todo el universo mundo, al cual y a cada uno en particular llama y dice: mi voluntad es de conquistar todo el mundo y todos los enemigos, y así entrar en la gloria de mi padre; por tanto, quien quisiere venir conmigo ha de trabajar conmigo, porque siguiéndome en la pena también me siga en la gloria”. [5]

El referente central de estas consideraciones es el mismo Señor Jesucristo, su vida  dedicada  absolutamente  a Dios, a quien él vive y asume como Padre, a su voluntad, categoría que aterriza históricamente en el Reino de Dios y su justicia, en la construcción de un nuevo orden de vida en el que todos somos hijos de ese mismo Padre. Es Jesús, él mismo, su persona toda, el modelo que identifica  esta novedad que irrumpe en la historia como Buena Noticia. [6] Es el “Rey Eternal” de la propuesta ignaciana, el que sedujo al soldado “desgarrado y vano” que fue Ignacio de Loyola, el mismo que  cambió radicalmente su sentido de vida y lo llevó al máximo ofrecimiento de todo lo suyo, “oblación de mayor estima y momento”. [7]

Estas consideraciones  nos ponen en contexto para captar las  prioridades de Jesús, a las que ofreció su vida entera. Cuando, en el relato de las tentaciones que refieren Mateo y Lucas, se niega rotundamente a los embates del maligno que le propone prestigio, reconocimiento, honor mundano, espectacularidad, y afirma el absoluto de Dios como la razón radical de su proyecto vital, está delineando las notas que definen su misión: un mesianismo “desde abajo”, un mesianismo crucificado, para escándalo de sus contemporáneos y de sus propios discípulos, que no soportaban la idea de un Mesías “derrotado” por los poderes del mundo. [8]

Jesús muere crucificado por su fidelidad al Padre Dios, a su reino, a sus convicciones, odiado y perseguido por los poderes religiosos y políticos del pequeño país de Palestina. Después de su muerte y, a partir de la experiencia pascual, los discípulos y los integrantes de las comunidades cristianas nacientes, también fueron conscientes de lo mismo, era ignominioso seguir el camino de Jesús, se les veía como   peligrosos para el equilibrio de la sociedad y de la religión.

Anunciar a un Mesías crucificado era una contravención a todo el ordenamiento social y religioso de su tiempo.  Lo que ellos hacían era una denuncia vehemente de un sistema de valores, creencias e instituciones que habían hecho de la violencia, la mentira y la opresión los “valores” indiscutibles de la sociedad. Cómo iban a ver con buenos ojos las autoridades  sacerdotales de Jerusalén, los gendarmes del imperio,  que un grupo  minoritario de hombres y de  mujeres, llenos de esperanza y de entusiasmo apostólico, cuestionara ese orden de cosas y anunciara que otra mundo  es posible, que el ser humano es merecedor de justicia, de respeto, de compasión, todo esto en nombre de Dios?[9]

Lo suyo no era la configuración de una nueva institución religiosa con sus estructuras, normativas y autoridades, sino la generación de comunidades de discípulos alentados por el Espíritu de Dios y dispuestos a rescatar la vigencia de la dignidad de los seres humanos, con la inspiración de las Bienaventuranzas, el programa que Jesús propone para la creación de esta nueva humanidad, todo ello teniendo al Padre Dios como principio y fundamento de esa novedosa y esperanzadora alternativa.

Por tanto, no debe sorprendernos que Mateo plantee con tanta dureza, como lo hace en el texto del evangelio de hoy, las exigencias del seguimiento de Jesús: “El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a  mí, no es digno de mí”, [10]  palabras que  no contienen un desprecio de la realidad familiar, pero sí nos invitan a determinar cuál es el motor que impulsa nuestras vidas y a  ordenar todas nuestras intenciones y conductas en la perspectiva de ese seguimiento.

Mateo escribe un evangelio para comunidades judías que se han convertido al cristianismo. En ese contexto, la referencia al desapego familiar alude a la estima desmesurada que los judíos tenían por sus parientes, asunto que se podía convertir en  “amor” paralizante, no asumido y entendido  como experiencia liberadora. Ante eso, el proyecto de Jesús demanda más porque  se trata de un afecto siempre mayor y  universal referido a todo tipo de prójimo, capaz de trascender el limitado ámbito de la familia, de la raza, o de la nación.[11]

Así se  explican  las fuertes palabras de este evangelio. “El que no tome su cruz y me siga detrás no es digno de mi. El que encuentre su vida, la perderá , y el que pierda su vida por mí, la encontrará”. [12]   Tomar la cruz y seguir a Jesús es asumir con radical generosidad que en él descubrimos la alternativa genuina de la libertad y del amor, perder la vida por él es dar lo mejor de sí para implantar en la historia de la humanidad  las bienaventuranzas.  Cuando el mundo y la sociedad deciden que el poder y el dinero son los indicadores de felicidad, el proyecto evangélico afirma y realiza la fraternidad y la mesa compartida, y se desposee de toda pretensión de dominio sobre los demás para indicar que el reino de Dios y su justicia pasa esencialmente por asumir al prójimo como la responsabilidad determinante de la felicidad.

Ser cristianos es morir a todo tipo de afecto desordenado. La novedad evangélica se manifiesta en la transformación radical de las relaciones humanas, en la resurrección a una vida nueva llena de afectos volcados hacia la humanidad sufriente, hacia las causas mayores de justicia y de libertad, hacia la significación sacramental de la Iglesia que tiene su centro y sentido en la persona de Jesús y en la realización de la “salida misionera” para anunciar a todos esa noticia cargada de esperanza y de vitalidad teologal.[13]

La presencia del Resucitado es la convicción central en la que se arraigan estas orientaciones, es la que hace posible dejar atrás eso que Pablo llama el hombre viejo para acceder a la novedad pascual: “Y si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él, pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no vuelve a morir, y que la muerte carece ya de poder sobre él” .[14]

 

Antonio José Sarmiento Nova, SJ

 



[1] SAURÍ, Jorge.  El hombre comprometido. Carlos Lohlé. Buenos Aires, 1965. QUOIST, Michel.  Triunfo. Herder. Barcelona, 1969. LEPP, Ignacio. La existencia auténtica. Carlos Lohlé. Buenos Aires, 1971. D´ANGELO HERNÁNDEZ, Ovidio. Proyecto de vida y desarrollo integral humano. En https://www.biblioteca.clacso.edu.ar/ar/libros/cuba/cips/caudales05/Caudales/ARTICULOS/ArticulosPDF/07D=50.pdf URTEAGA  LOIDI, Jesús .  El valor divino de lo humano. Rialp. Madrid, 1995.    SELLÉS DAUDER, Juan Fernando. Antropología para inconformes. Rialp. Madrid, 2006. LUCAS LUCAS, Ramón. Horizonte vertical: sentido y significado de la persona humana. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 2010.  BEUCHOT, Mauricio. Interpretación del ser humano: un ensayo de antropología filosófica. Herder. Barcelona, 2019. MARITAIN, Jacques. Humanismo Integral. Palabra. Madrid, 2015. PLASENCIA LLANOS, Vicente. Ser humano: un proyecto inconcluso. Reflexiones filosófico-teológicas sobre la antropología. Universidad Politécnica Salesiana. Cuenca, 2017.

[2] SAN IGNACIO DE LOYOLA. Ejercicios Espirituales. San Pablo. Madrid, 1996. La referida meditación está en los numerales 91 a 100 del texto ignaciano. GUTIÉRREZ JARAMILLO, Alberto. Contexto histórico de la meditación del rey temporal. En  Theologica Xaveriana número 160, páginas 584-601. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2006.   LOSADA, Joaquín. Cristología de la meditación del llamamiento del rey temporal. En  Manresa número 54, páginas 45-59. Compañía de Jesús España. Madrid, 1982. RAMBLA BLANCH, Josep Maria. Una manera de estar en el mundo. Relectura de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola. Mensajero. Bilbao, 2020.

[3] Magis expresión latina que significa “más”, “lo máximo”. En el lenguaje ignaciano se utiliza como la excelencia en el amor, en la ofrenda de sí mismo a Dios y al prójimo, dar de sí lo mejor de lo mejor. MOLLÁ, Darío. El más ignaciano: tópicos, sospechas, deformaciones y verdad. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2015; Del Magis personal al Magis Institucional. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2019.

[4] Ejercicios Espirituales de San Ignacio, número 93

[5] Ejercicios Espirituales de San Ignacio, número 95.

[6] MERINO BEAS, Patricio. Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo. Universidad de Santo Tomás. Bogotá, 2015. STOCK, Clemens. Jesús el Hijo de Dios. Meditaciones sobre el Evangelio de San Juan. Didaskalos. Madrid, 2023. SESBOUE, Bernard. Cristo, Señor e Hijo de Dios. Sal Terrae. Santander, 2014.  JEREMIAS, Joachim. Abba: el mensaje central del Nuevo Testamento. Sígueme. Salamanca, 2019. KASPER, Walter. El Dios de Jesucristo. Sígueme. Salamanca, 2011.HOPING, Helmut. Jesús de Galilea, Mesías e Hijo de Dios. Sígueme. Salamanca, 2022.

[7] Típica expresión de San Ignacio que indica el máximo de generosidad en la ofrenda del sujeto ejercitante al Señor y al prójimo.

[8] GONZÁLEZ FAUS, José Ignacio. Locura y escándalo: un Mesías crucificado y una historia marcada por la cruz. En Perspectiva Teológica volumen 52, número 3, páginas 585-606. Facultad Jesuíta de Filosofía y Teología FAJE. Belo Horizonte, septiembre-diciembre 2020. BROWN, Raymond. La muerte del Mesías: comentario a los relatos de la pasión en los 4 evangelios. Verbo Divino. Estella, 2006. GAVRILYUK, P. El sufrimiento del Dios impasible. Sígueme. Salamanca, 2012. BRAMBILLA, Franco Giulio. El Crucificado Resucitado. Sígueme. Salamanca, 2003.

[9] AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. La mirada de Jesús sobre el poder. En  Teología y Vida volumen 55, número 1, páginas 83-104. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, 2014; La persecución en  el cristianismo primitivo. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/1245/1/RLT-1996-037-B.pdf  Así empezó el cristianismo. Verbo Divino. Estella, 2010. THEISSEN, Gerd. La religión de los primeros cristianos. Sígueme. Salamanca, 2002. GALEANO, Adolfo. El paradigma cristiano de pensamiento: la revolución cultural del cristianismo. En   Cuestiones Teológicas volumen 38, número 90, páginas 235-268. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, julio-diciembre 2011.  

[10] Mateo 10: 37

[11] PIKAZA, Xabier. Evangelio de Mateo. De Jesús a la Iglesia. Estella,2014. AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. El Evangelio de Mateo: los conflictos de una Iglesia judeocristiana. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 17 de octubre de 2017. RODRÍGUEZ CARMONA, Antonio. Evangelio de Mateo. Desclée de Brower. Bilbao, 2017. NEYREY, Jerome H. Honor y vergüenza: lectura cultural del Evangelio de Mateo. Sígueme. Salamanca, 2005.

[12] Mateo 10: 38-39

[13] CONSEJO MUNDIAL DE IGLESIAS. Juntos por la vida: misión y evangelización en contextos cambiantes. En https://www.oikoumene.org/sites/default/files/Document/Together_towards_life_SP.pdf  PÉREZ ANDREO, Bernardo. La revolución de Jesús: el proyecto del Reino de Dios. PPC. Madrid, 2018. CASTILLO, José María & ESTRADA, Juan Antonio. El proyecto de Jesús. Sígueme. Salamanca, 2004; Declive de la religión y futuro del Evangelio. Desclée de Brower. Bilbao, 2022.

[14] Romanos 6: 8-10

domingo, 21 de junio de 2026

COMUNITAS MATUTINA 21 DE JUNIO 2026 DOMINGO XII DEL TIEMPO ORDINARIO

 

No teman a los que matan el cuerpo y no pueden matar el alma; teman más bien al que puede acabar con cuerpo y alma en el fuego”

(Mateo 10: 28)

Lecturas:

  1. Jeremías 20: 10-13

  2. Salmo 68: 8-10;14;17 y 33-35

  3. Romanos 5: 12-15

  4. Mateo 10: 26-33



Hay una constante en la tradición judeo cristiana, la del justo que es sometido a ignominia por los poderosos, perseguido hasta la muerte cruenta, como en el caso del Señor Jesús. Expresa la honda contradicción que hay entre la conciencia insobornable de quien vive en la justicia de Dios, y la de los que no soportan la dignidad del justo, que con su vida denuncia la perversidad de su modo de proceder.1 Son incontables las historias de los testigos de la fe que, inspirados en Jesús y en su pasión, dan cuenta de la honestidad del inocente-profeta y de la malignidad de los violentos.

Las palabras de Jesús en el evangelio de hoy, resuenan en nuestro tiempo y en todos los tiempos de la historia de la fe, inspirando tantos relatos de hombres y mujeres que han inscrito sus vidas en la cruz redentora: “El discípulo no es más que el maestro, ni el servidor más que su dueño. Al discípulo le basta ser como su maestro y al servidor como su dueño…..No los teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas. No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehena”. 2 Con esta proclamación hacemos memoria de las heroicas biografías de los cristianos que, en diversos momentos de la historia, han ido a la ofrenda martirial por atestiguar los valores definitivos del Reino de Dios y su justicia. Los mártires del cristianismo primitivo que se negaron a adorar al emperador de Roma, mártires que en agobiantes contextos de persecución han sido asesinados por la fidelidad a su conciencia; los de estos siglos XX y XXI, que se han enfrentado proféticamente a dictaduras totalitarias en Europa, en Africa, en América Latina. 3

Durante los años 80 y buena parte de los 90 en nuestro país fue dolorosamente común el asesinato de personas honestas que denunciaban las depredaciones de narcotraficantes en alianza con políticos y paramilitares. Fueron aquellos hombres y mujeres que, en fidelidad a su conciencia y a sus responsabilidades con la sociedad, alzaron su voz para denunciar, investigar y juzgar a quienes estaban enfrentados delictivamente a las leyes y al bien común. Por nuestra mente y afecto desfilan periodistas, jueces, policías, algunos destacados políticos de probada honorabilidad, líderes sociales, sacerdotes, dos señores obispos.4 El asesinato de líderes sociales, penosamente intensificado desde la firma de los acuerdos de paz con las FARC, también es manifestación elocuente de la perversidad de los criminales y de la integridad moral de los asesinados. Y qué decir de los aterradores “falsos positivos”, crímenes de lesa humanidad perpetrados por miembros de la fuerza pública colombiana en contra de jóvenes pobres e inocentes que buscaban oportunidades de estudio y trabajo para surgir en la vida y apoyar a sus familias. Estas vidas honran la dignidad de muchos colombianos y denuncian las estratagemas de malignidad, las alianzas entre políticos y grupos armados, en más de una ocasión respaldados por algunos militares, contrariando la determinación constitucional de velar por la vida, honra y propiedad de los ciudadanos de nuestra nación.

En el mundo cristiano, las páginas de mayor gloria y coherencia son vividas por heroicos testigos de la fe, a quienes designamos como mártires, palabra de origen griego que alude a aquellos que avalan con su vida el significado de sus convicciones en seguimiento de Jesús, sin dar el brazo a torcer ante los poderes que los sojuzgan. La Palabra de este domingo nos esclarece el testimonio supremo de la fe en Dios y también nos invita a disipar los temores que surgen de la cultura de la muerte. El profeta Jeremías resuena en su testimonio, desde la antigüedad de los tiempos bíblicos, acerca del acoso que padece por parte de los poderes religiosos y políticos, lo afrentan como consecuencia de la seriedad con la que vivió su misión : “Oía los rumores de la gente: terror por todas partes! Denúncienlo! Sí, lo denunciaremos! Hasta mis amigos más íntimos acechaban mi caída: tal vez se lo pueda seducir, prevalecemos sobre él y nos tomaremos nuestra venganza. Pero el Señor está conmigo como un guerrero temible, por eso mis perseguidores tropezarán y no podrán prevalecer….” 5 Esta violencia fue la que condenó a Jesús a ser crucificado : los dirigentes religiosos del judaísmo y el poder político romano no soportaron la profunda libertad con la que vivía y hablaba de Dios Padre, revelando su misericordia y su solidaridad con los seres humanos, la autoridad teologal que emanaba de su ser, su severa confrontación a la religiosidad no convertida a Dios y al prójimo.

El capítulo 10 de Mateo es llamado el discurso misional, en el que Jesús prepara a 72 discípulos para la misión, haciéndoles algunas advertencias inspiradas en ese modo de no dejarse permear por la ambición de poder y de posesiones materiales. El Señor alude especialmente a las persecuciones6 que pueden experimentar por el estilo contestatario y profético que él les comunica, y a la actitud de poner en tela de juicio la lógica falsa de los poderes imperantes en su momento: “Sepan que los envío como ovejas en medio de lobos. Sean, pues, prudentes como las serpientes, y sencillos como las palomas. Guárdense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en sus sinagogas, serán conducidos ante gobernadores y reyes por mi causa, para que den testimonio ante ellos y ante los paganos” . 7

Jesús prefirió la verdad desnuda de Dios, marcó así una tendencia determinante para personas y comunidades que quieran tomar en serio el asunto cristiano, no la cómoda instalación en un sistema de prácticas rituales sino el seguimiento activo que aspira a la mayor coherencia ética y espiritual. En tiempos de Jesús los grupos de poder intimidaban a las personas, ocultaban la verdad y manipulaban la realidad de los hechos y perseguían a los profetas y a quienes, inspirados en la verdad de Dios, confrontaban tales injusticias y mentiras. De esa misma injusticia y falsedad se vive hoy en muchos ambientes sociales y políticos, también – penosamente – en ambientes religiosos. Lo que hoy se ha dado en llamar “postverdad” es una versión hipócrita y “sofisticada” de aquella pecaminosa actitud que distorsiona la verdad y entroniza la mentira. 8 En su momento, el Papa Francisco, siempre entrañable, fue cuestionado por ser un hombre de evangelio puro; ahora, algunos poderosos emprendedores de guerras también desvirtúan la acción profeta del Papa León XIV. 9

Los cristianos de los primeros tiempos estuvieron expuestos a las mismas amenazas. Se enfrentaban al Imperio Romano que tenía el control político y militar de Palestina, el país de Jesús, y también a los diversos grupos sectarios de los judíos que veían en ellos a los seguidores de un blasfemo, como lo señalaron los sacerdotes del templo de Jerusalén. Cómo es Dios causa de esta independencia y de esta extraordinaria capacidad para no dejarse atemorizar por los poderosos? Qué sucede en el interior de quien procede así? El “no tengan miedo” de Jesús a sus discípulos es clara advertencia suya para el ejercicio de la misión, Jesús se pone él mismo como garantía que respalda a sus seguidores y los anima a permanecer firmes en medio de las contradicciones: “Si alguien se declara a mi favor ante los hombres, también yo me declararé a su favor ante mi Padre que está en los cielos” .10



Antonio José Sarmiento Nova, SJ





1 SIVATTE, Rafael de. Persecución y muerte violenta de los profetas de Israel. En https://www.redicces.org.sv/bitstream/10972/1314/1/RLT-1999--048-C.pdf AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. La persecución en el cristianismo primitivo. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/1245/1/RLT-1996-037-B.pdf CARBULLANCA NÚÑEZ, César. Los mártires olvidados: un estudio de los imaginarios del martirio en la fuente de los dichos. En Veritas número 31, páginas 135-160. Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Valparaíso, septiembre 2014. CARCEL ORTÍ, Vicente. Persecuciones religiosas y mártires del siglo XX. Palabra. Madrid, 2001. SOCCI, Antonio. Los nuevos perseguidos: investigación sobre la intolerancia anticristiana en el nuevo siglo del martirio. Encuentro. Madrid, 2003. BOFF, Leonardo. Reflexión sistemática sobre el martirio. En https://www.core.ac.uk/download/pdf/84657088.pdf

2 Mateo 10: 24-28.

3 DELP, Alfred. Escritos desde la prisión. Sal Terrae. Santander, 2012. MOROZZO, Roberto. Monseñor Romero. Vida, pasión y muerte en El Salvador. Sígueme. Salamanca, 2010. BONHOEFFER, Dietrich. Resistencia y sumisión: cartas y apuntes desde el cautiverio. Sígueme. Salamanca, 2001. STEIN, Edith. Ciencia de la cruz. Monte Carmelo. Burgos, 2006; Escritos esenciales. Sal Terrae. Santander, 2003. RICCARDI, Andrea. El siglo de los mártires. Los cristianos en el siglo XX. Encuentro. Madrid, 2019. MOLTMANN, Jürgen. El Dios crucificado. La cruz de Cristo como base y crítica de la teología cristiana. Sígueme. Salamanca, 2010. CARDENAL, Rodolfo. Vida, pasión y muerte del jesuita Rutilio Grande. UCA Editores. San Salvador, 2016. WITHFIELD, Teresa. Pagando el precio. Ignacio Ellacuría y el asesinato de los jesuitas en El Salvador. UCA Editores. San Salvador, 2006.

4 Monseñor Jesús Emilio Jaramillo, obispo de Arauca, asesinado en 1989 por el ELN. Monseñor Isaías Duarte Cancino, Arzobispo de Cali, asesinado en marzo de 2002. Ambos levantaron su voz para defender a sus comunidades de los grupos violentos.

5 Jeremías 20: 10-11.

6 BRAVO GALLARDO, Carlos. Las bienaventuranzas como contracultura. En Christus , número 697, páginas 14-17. Jesuitas México. México D.F., 1996; Jesús, hombre en conflicto. El relato de Marcos en América Latina. Sal Terrae. Santander, 1988. GONZÁLEZ CARVAJAL, Luis. Las bienaventuranzas, una cultura que humaniza .Sal Terrae. Santander, 2014. HORSLEY, Richard A. Jesús y el Imperio. El Reino de Dios y el nuevo desorden mundial. Verbo Divino. Estella, 2003. LOHFINK, Gerhard . El sermón de la montaña, para quien? Herder. Barcelona, 1989. FRAIJÓ, Manuel. Jesús y los marginados. Utopía y esperanza cristiana. Cristiandad. Madrid, 1985. HORSLEY, Richard A. & SILBERMAN, Neil Asher. La revolución del Reino. Cómo Jesús y Pablo transformaron el mundo antiguo. Sal Terrae. Santander, 2005.

7 Mateo 10: 16-18

8 SANCHEZ COTTA, Agustín. Sobre verdad y postverdad en sentido social. En Ambitos Revista Internacional de Comunicación número 45, páginas 224-237. Universidad de Sevilla. Sevilla, 2019. LEVITIN, D. La mentira como arma: cómo pensar críticamente en la era de la postverdad. Alianza Editorial. Madrid, 2019. VILA DE PRADO, Roberto. La postverdad y la espiral del silencio. En https://www.scielo.org.bo/pdf/racc/n24/n24a02.pdf GARCÍA DEL MURO, Joan. La verdad secuestrada. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2021.

9 IVEREIGH, Austen. El gran reformador: Francisco, retrato de un papa radical. Grupo Z. Bogotá, 2015; Wounded sheperd: Pope Francis and his struggle to convert the Catholic Church. . Henry Holt and Company. New York, 2019.

10 Mateo 10: 32

domingo, 14 de junio de 2026

COMUNITAS MATUTINA DOMINGO 14 DE JUNIO 2026 DOMINGO XI DEL TIEMPO ORDINARIO

 

Recorría Jesús todos los pueblos y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, proclamando la Buena Noticia del Reino, y curando todo achaque y enfermedad”

(Mateo 9: 36)



Lecturas:

  1. Exodo 19: 2-6

  2. Salmo 99: 2-5

  3. Romanos 5: 6-11

  4. Mateo 9: 35 a 10: 8

El ministerio público de Jesús está caracterizado por la inserción comprometida en la realidad de su pueblo, 1 una inserción que salva y que libera de toda fuerza destructiva y pecaminosa. El pueblo humilde lleno de carencias y también de expectativas, sólo recibe de sus dirigentes y maestros religiosos malas noticias, peores decisiones, son comunidades penosamente habituadas al maltrato y al desconocimiento. Jesús se presenta a contracorriente de esta malhadada tendencia, y se dedica a comunicar la Buena Noticia de Dios, padre compasivo y misericordioso; a sanar dolencias, a restablecer la esperanza y el sentido de la vida, a devolver a los suyos la conciencia de su dignidad, a enseñar que el Reino de Dios es un nuevo orden de vida donde el ser humano vale por sí mismo y donde hay un Padre que convoca, genera comunidad y pertenencia, redime de toda esclavitud e injusticia, de todo pecado. Jesús viene a su gente portando la salud de Dios,2 alentando, entusiasmando, llenando de significado trascendente la vida de los suyos.

Esta condición debe ser asumida por toda misión de la Iglesia, nada en ella puede desencantar a los seres humanos o a frustrarlos en su proyecto de felicidad y realización. Esta nota define la misión eclesial, ahora bajo la guía amable y cercana del Papa León: “La condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia. En el rostro herido de los pobres encontramos impreso el sufrimiento de los inocentes y, por tanto, el mismo sufrimiento de Cristo. Al mismo tiempo, deberíamos hablar quizás más correctamente de los numerosos rostros de los pobres y de la pobreza, porque se trata de un fenómeno variado; en efecto, existen muchas formas de pobreza; aquella de los que no tienen medios de sustento material, la pobreza del que está marginado socialmente y no tiene instrumentos para dar voz a su dignidad y a sus capacidades, la pobreza moral y espiritual, la pobreza cultural, la del que se encuentra en una condición de debilidad o fragilidad personal o social, la pobreza del que no tiene derechos, ni espacio, ni libertad”. 3

Las lecturas que la Iglesia propone para este domingo coinciden en dar testimonio sobre un Dios siempre favorecedor de su pueblo, siempre dispuesto a purificar de todo lo que disminuye la posibilidad de plenitud del mismo. Como ya hemos expresado en otro momento: la humanidad es la opción preferencial de Dios, no hay nada que más mueva su corazón amoroso que el bien nuestro.4 Nos sabemos contingentes, precarios, con una libertad que a veces atina y acepta la oferta divina, pero en otras desordena esa armonía original y se deja seducir por la vanidad y la arrogancia ante El y ante el prójimo, rompiendo esa vinculación primera. Dios responde a esta contingencia interviniendo con su pedagogía de amor, de suministrar estrategias en las que hallemos el genuino camino de nuestra plenitud.

Se ha acuñado, sin suficientes referencias críticas, que el Dios que se expresa en el Antiguo Testamento es irascible y vengativo. Sin embargo, y eso lo acredita la primera lectura de hoy, también existen innumerables alusiones a su condición misericordiosa, a su dedicación amorosa a los seres humanos, a su ternura y delicadeza, a su permanente oferta de salvación haciendo borrón y cuenta nueva de los pecados humanos: “Ustedes han visto como traté a Egipto, y como los conduje sobre alas de águila y los traje hacia mí. Ahora, si escuchan mi voz y observan mi alianza, serán mi propiedad exclusiva entre todos los pueblos, porque toda la tierra me pertenece. Ustedes serán para mí un reino de sacerdotes y una nación santa”. 5

Esta alusión, como tantas otras, son reveladoras del desbordante amor de Dios y de la preferencia por su pueblo, extensiva a toda la humanidad. Sucede que los profetas de Israel a menudo estallaban en indignación por los excesos de Israel, principalmente de sus reyes y sacerdotes, eso explica el lenguaje iracundo que encontramos con en esos escritos bíblicos antiguos. Predomina la revelación del Dios cercano a su pueblo, siempre comprometido con su salvación y liberación. Este es el modo primigenio de la fe bíblica, testimoniado principalmente en el libro del Exodo,6 un Dios que los liberó de la dominación egipcia y los llevó a la tierra de la promesa. Tanto así, que este acontecimiento marca el momento culminante de la fe bíblica, constituyéndose en la memoria principal de su fe, la pascua , celebrada devotamente cada año para agradecer al buen Dios su dedicación amorosa a ellos. Pascua es el memorial de liberación realizada por Dios en su propia historia y realidad.

Por otra parte, Pablo, como suele reiterarlo en sus cartas, da testimonio de la salvación que Dios realiza para la humanidad en el acontecimiento de Jesucristo: “En efecto, cuando todavía éramos débiles, Cristo, en el tiempo señalado, murió por los impíos. Difícilmente se encuentra alguien que dé su vida por un hombre justo; tal vez alguno sea capaz de morir por un bienhechor. Pero la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores”. 7 Los dos grandes signos del favor de Dios son la muerte redentora de Jesucristo y el don del Espíritu derramado en el corazón de los creyentes. El amor que Dios nos ha manifestado gratuitamente,8 sin merecimientos de nuestra parte, es el modo perfecto del amor, que no es el pago o retribución a una conducta buena, sino una iniciativa de esa incondicional generosidad de Dios, que en Jesucristo tiene su plena definición.

En la acción del Señor Jesús apreciamos cómo toda esta teología y espiritualidad de la donación amorosa de Dios, de su gratuidad, se traduce en una conducta dedicada por entero a hacer y rehacer en el ser humano aquello del Génesis: “Dios dijo, hagamos al hombre9 a nuestra imagen, según nuestra semejanza, y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo. Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer”. 10 La descripción que hace el evangelista Mateo, en el pasaje propuesto para este domingo, es la de una actividad entregada sin reservas a la plenitud del ser humano en Dios, a agraciarnos, a no permitir que nada de lo nuestro se pierda o fracase, a comunicar la vitalidad de Dios, favor suyo permanente hacia nosotros, a cuidar y sanar de todo aquello que se presenta como impedimento para el ejercicio de esa gratuidad, : “Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias. Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: la cosecha es abundante pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para su cosecha”. 11

La predicación de la Buena Noticia está acreditada por la curación de los enfermos y el perdón de los pecados, señales que indican la irrupción del Reino de Dios en la historia, Jesús no es un personaje de exhortaciones vanas, su ministerio es eficaz, coherente, su entrega al ser humano marca la pauta para toda ministerialidad en el mundo cristiano: “Por el camino, proclamen que el Reino de Dios está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente”. 12

El ministerio de la Iglesia tiene en este referente original del Señor su carta de identidad, no es de ninguna manera una casta de hombres privilegiados por la muralla protectora del estamento clerical, como penosamente se ha malinterpretado, sino una comunidad de discípulos seguidores de Jesús que con su estilo netamente servicial marcan la pauta de la misión de la Iglesia entera. 13 Así, se dan motivos para la esperanza, perdonar y reconciliar, confortar a los tristes, acompañar a los abandonados, reivindicar en nombre de Dios la dignidad de todas las gentes, anunciar sin descanso que Dios es Buena Noticia, incluír, formar comunidad, fomentar el diálogo y el respeto por lo diverso, no condenar, ser en todo testigos de esa disposición para servir al ser humano en su salvación y en su liberación: “Vayan proclamando que el reino de los cielos está cerca. Curen enfermos, resuciten muertos, purifiquen leprosos, expulsen demonios. Gratis lo recibieron, entréguenlo gratis. No se procuren oro ni plata, ni calderilla en sus bolsas, ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalia, ni bastón; porque el obrero merece su sustento”. 14



Antonio José Sarmiento Nova, SJ

1 SOBRINO, Jon. Es Jesús una buena noticia. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/1141/1/RLT-1993-030--E.pdf PAGOLA, José Antonio. Profeta del Reino de Dios, capítulo IV de su libro Jesús: aproximación histórica. PPC. Madrid, 2007; páginas 83-113; El camino abierto por Jesús (4 volúmenes: Mateo, Marcos, Lucas, Juan). PPC. Madrid, 2012. SESBOUE, Bernard. Jesucristo, el único mediador. Ensayo sobre la redención y la salvación. Sígueme. Salamanca, 1992. SEMMASSA HIMBO, Noel. La salvación en Jesucristo, Buena Noticia para hoy? Trabajo de grado para obtener el título de licenciado en teología. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 2021. CATALÁ, Toni. La Buena Noticia de Jesús. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2012. GUIJARRO OPORTO, Santiago. La Buena Noticia de Jesús, introducción a los Evangelios y a los Hechos de los Apóstoles. Sociedad de Educación Atenas. Madrid, 1987.

2 SOLIZ NAVIA, Susan Gabriela. La vida divina en el corazón de los hombres. En https://www.scielo.org.bo/pdf/rfer/v11n11/v11n11_a05.pdf RUIZ DE LA PEÑA, Juan Luis. Imagen de Dios. Antropología Teológica Fundamental. Sal Terrae. Santander, 1996; El don de Dios. Antropología Teológica especial. Sal Terrae. Santander, 1991. BOFF, Leonardo. Gracia y experiencia humana. Trotta. Madrid, 2001. GUTIÉRREZ MERINO, Gustavo. El Dios de la vida. Sígueme. Salamanca, 1994. SCHYLLEEBECKX, Edward. Los hombres, relato de Dios. Sígueme. Salamanca, 1994.MOINGT, Joseph. Dios que viene al hombre (3 volúmenes). Sígueme. Salamanca, 2007. SCHOONENBERG, Piet. Un Dios de los hombres. Herder. Barcelona, 1972.

3 PAPA LEÓN XIV. Exhortación Apostólica Dilexi Te sobre el amor hacia los pobres. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2025: numeral 9.

4 FERNÁNDEZ, J.L. El Dios de los pobres. Secretariado Trinitario. Salamanca, 2007. PIKAZA, Xabier. Para leer la historia del pueblo de Dios. Verbo Divino. Estella, 1994. SICRE , José Luis. Con los pobres de la tierra. La justicia social en los profetas de Israel. Cristiandad. Madrid, 1985. GUTIÉRREZ , Gustavo y AUTORES VARIOS. El rostro de Dios en la historia. Centro de Estudios y Publicaciones CEP. Lima, 1996. VON RAD, Gerhard. La acción de Dios en Israel. Trotta. Madrid, 1996.

5 Exodo 19: 4-6.

6 AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. Dios liberó a Israel de la esclavitud de Egipto. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 2 de noviembre de 2012. DRI, Rubén. Profecía y liberación. En https://www.scielo.org.mx/pdf/ap/v31n2/v31n2a7.pdf AUTORES VARIOS. El verdadero Israel, testigo del Dios liberador. Verbo Divino. Estella, 2004. Madrid, 2001. AUZOU, Georges. De la servidumbre al servicio. Estudio del libro del Exodo. Fax. Madrid, 1966. SIVATTE, Rafael. Dios camina con su pueblo. Introducción al Antiguo Testamento. UCA Editores. San Salvador, 2010. PIXLEY, Jorge V. Exodo: una lectura evangélica y popular. Servicios Koinonía. México D.F., 1984. WIENER, Claude. El libro del Exodo. Verbo Divino. Estella, 1986.

7 Romanos 5: 6-8.

8 RUIZ LOZANO, Pablo. Todo es gracia: gratuidad en tiempos postmodernos. En Proyección número LVII, páginas 175-199. Universidad Loyola de Andalucía. Granada, 2010. SOCIEDAD ARGENTINA DE TEOLOGÍA. Gratuidad, justicia y reciprocidad. Dimensiones de una teología del don. San Benito. Buenos Aires, 2005. ROSSETI, Carlos Lorenzo. Gracia sobre gracia. Belleza y coherencia del cristianismo. Didaskalos. Madrid, 2021. COMBLIN, Joseph. Gracia. En ELLACURÍA, Ignacio & SOBRINO, Jon. Conceptos fundamentales de la Teología de la Liberación (volumen II). UCA EDITORES. San Salvador, 2008; páginas 79-92.

9 Con la expresión HOMBRE nos referimos a todo el género humano. Formularlo así no contiene sentido de discriminación de géneros, es una expresión incluyente.

10 Génesis 1: 26.27.

11 Mateo 9: 35-38

12 Mateo 10: 7-8

13 ESPEJA, Jesús. El ministerio en la Iglesia: un cambio de perspectiva. San Esteban. Salamanca, 2001. ORIOL TUÑÍ, Josep. Jesús en comunidad. El Nuevo Testamento, medio de acceso a Jesús. Sal Terrae. Santander, 1997. REVISTA INTERNACIONAL DE TEOLOGÍA CONCILIUM. Número 334. Los ministerios en la Iglesia: diálogo norte-sur. Verbo Divino. Estella, febrero 2010. EQUIZA, Jesús & POHL, Germán. Para vivir el ministerio. Verbo Divino. Estella, 1988, MADRIGAL TERRAZAS, Santiago. Los ministerios de la Iglesia hoy. En https://www.repositorio.comillas.edu/xmlui/bitstream/handle/11531/44545/Ministerios.pdf?sequence=-1

14 Mateo 10: 7-10.

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