domingo, 16 de agosto de 2026

COMUNITAS MATUTINA 16 DE AGOSTO 2026 DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo A

 

“Entonces Jesús le contestó: Mujer, qué fe tan grande tienes. Que se cumplan tus deseos”

(Mateo 15: 28)



Lecturas:

  1. Isaías 56: 1-7

  2. Salmo 66

  3. Romanos 11: 13-15 y 29-32

  4. Mateo 15: 21-28

Crecen en nuestros días las fobias contra lo diverso: homofobia, xenofobia, múltiples aversiones “justificadas” por la supremacía de una pretendida superioridad étnica, económica, política, religiosa. Evidencia destacada de esta problemática la encontramos en el fenómeno migratorio de colectivos que se desplazan de países tradicionalmente afectados por la pobreza y por la violencia hacia regiones del primer mundo, donde aspiran a mejores condiciones de vida. Sin embargo, muchos de los gobiernos de estas naciones, no pocos de sus ciudadanos, acrecientan su odio por lo diferente, con la argumentación de sus intereses venidos a menos por la “invasión” de legiones de pobres y desplazados.1 Lo vivimos en Colombia hace pocos años con el flujo constante de prójimos venezolanos, y lo viven Europa occidental y Estados Unidos con nutridas poblaciones africanas y otras, procedentes de Siria, Afganistán, Paquistán, entre otros lugares del planeta , en los que las posibilidades de vivir con dignidad son cada vez más precarias. A muchos de nuestros compatriotas colombianos se les olvida que cuando Venezuela tuvo un gran desarrollo económico gracias a la industria del petróleo muchos de los nuestros migraron a esa nación y encontraron allí reconocimiento, acogida, trabajo y medios económicos para el digno sustento de sus familias. Los recientes terremotos que afectan gravemente a nuestros hermanos de este país se constituyen en nuevo reclamo para ser generosos y solidarios, afecto con efecto!

El etnocentrismo, la deplorable doctrina de la seguridad nacional que revive con modelos diversos, según los gobernantes de turno en Estados Unidos y Europa; el elitismo religioso-moral de los grupos creyentes que se sienten administradores exclusivos – y excluyentes – del favor de Dios; la prepotencia de los grupos económicos desconocedores del humanismo y de la solidaridad ; la violencia de género , el maltrato a los que se ven como “distintos”, también el ensimismamiento sociocultural, con detrimento de la acogida y apertura a los que vienen a nuestro entorno buscando protección y solidaridad, son las más notables evidencias de la discriminación que afecta gravemente la dignidad humana y habla pésimamente de sus protagonistas y gestores.2

Las lecturas de este domingo nos ponen ante una exigencia radical del cristianismo original, el propio de Jesús, el vivido por las comunidades primitivas, es la conciencia y la experiencia de que la intención salvadora de Dios no se reduce a tal o cual pueblo elegido, a tal o cual congregación de creyentes, a tal o cual elite de perfectos, a tal o cual grupo racial o ideológico, porque lo propio de esta novedosa condición se evidencia en un Dios que es para todos los seres humanos, sin excepción, un Dios apasionante que se explicita en la pluralidad y en la diversidad de la condición humana. 3 Dios no le pertenece en exclusiva a ninguna religión, a ninguna sociedad, a ninguna etnia. El ser de Dios se vuelca amorosamente sobre toda la humanidad, en El se someten a crítica todas las exclusiones surgidas del pecado de unos pocos en contra de muchos otros, clarísimo desacato al deseo incluyente del Señor. En la acción salvadora y liberadora de Jesùs hay una clara intención de universalidad y de acogida a todos los humanos, sin distinciones o clasificaciones excluyentes.

Así, veamos lo que nos plantean la primera lectura, del profeta Isaías, y el texto de Mateo, relato del encuentro de Jesús con la mujer cananea , una extranjera. Al regresar del exilio que vivieron los israelitas en Babilonia, cautividad que duró un poco más de cincuenta años, los discípulos del profeta Isaías, empeñados en una renovación espiritual profunda, proponen a este nuevo Israel que deje atrás su exclusivismo religioso-nacionalista para que se abra a los valores de la universalidad , animando a promover la gran causa de la justicia que acoge sin distingos a todos los seres humanos. Es sabido que el pueblo de Israel se sentía el concesionario absoluto de Dios, en sus creencias no estaba el reconocimiento de la validez de los caminos religiosos distintos del propio. Su visión de la relación con Dios les hacía sentirse únicos y superiores. 4

Las palabras de la primera lectura de este domingo pertenecen al llamado Tercer Isaías, texto que se caracteriza por su visión universal de la salvación : “A los extranjeros que se hayan dado al Señor, para servirlo, para amar al Señor y ser sus servidores, que guarden el sábado sin profanarlo y perseveren en mi alianza, los traeré a mi monte santo, los alegraré en mi casa de oración; aceptaré sobre mi altar sus ofrendas, porque mi casa es casa de oración, y a mi casa la llamarán todos los pueblos casa de oración”.5

Cada pueblo sólo puede ser superior a sí mismo en cada momento de la historia, un saludable sentido ético no puede admitir superioridades violentas y aniquilantes. La genuina superioridad consiste en transformar esas decadentes tendencias en una conciencia de sus propias potencialidades de apertura universalista y de esfuerzo de comunión. El nuevo templo de Jerusalén, como símbolo de la esperanza del pueblo liberado, debía convertirse en una institución que animara los procesos de integración universal, abierta a todos los creyentes en el Dios de la justicia y del amor, cuya genuina religión tiene su raíz en el respeto por todos, preferentemente por los más débiles y excluídos, también por los diferentes y sus enriquecedoras diferencias y manifestaciones de pluralidad.

Desafortunadamente el entusiasmo renovador de los profetas que promulgaban este mensaje no tuvo eco suficiente y se quedó en el aire como un ideal lejano. Y el templo siguió siendo el fortín de los poderosos y explotadores del pueblo humilde, el lugar donde almacenaban sus riquezas mal habidas. Por eso, siglos más tarde, tiene lugar esa escena paradigmática en la que Jesús arroja con violencia a los mercaderes que hacían su agosto en el lugar sagrado y los fustiga con palabras de gran severidad: “Llegaron a Jerusalén y, entrando en el templo, se puso a echar a los que vendían y compraban en el templo, volcó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían palomas, y no dejaba a nadie transportar objetos por el templo. Y les dijo: está escrito, mi casa será casa de oración y ustedes la han convertido en guarida de bandidos” .6 Este enfrentamiento tiene la intención de devolver al templo su significación de baluarte de la justicia y de acogida gratuita a todos los que se acercaban al lugar. 7

En ese proceso de ruptura con la decadencia del templo y con la élite que lo manipulaba se enmarca el episodio de la mujer cananea, que nos propone el evangelio de este domingo. Jesús se había retirado hacia una región extranjera, Tiro y Sidón, no muy lejana de Galilea. Las fuertes presiones del poder central judío imponían grandes limitaciones a la actividad misionera de Jesús. Su obra en favor de los pobres, enfermos y marginados, encontraba gran resistencia porque abría el horizonte y ponía en crisis el exclusivismo religioso judío.

El encuentro con la mujer cananea, doblemente marginal por su condición de mujer y de extranjera, transforma todos los paradigmas con los que Jesús interpretaba su misión.8 Es una escena dura que nos sorprende bastante porque al comienzo Jesús se muestra displicente ante la insistente mujer que clamaba por la curación de su hija: “Desde allí se marchó a la región de Tiro Y Sidón. Una mujer cananea de la zona salió gritando: Ten compasión de mí, Señor, hijo de David!, mi hija es maltratada por un demonio. El no respondió una palabra. Se acercaron los discípulos y le suplicaron: despídela, que viene gritando detrás de nosotros. El contestó: He sido enviado solamente a las ovejas descarriadas de la casa de Israel”. 9

Los discípulos, movidos más por la impaciencia que por la compasión, median ante Jesús para poner fin a los ruegos de la mujer. El evangelista, entonces, pone en boca de Jesús una respuesta típica de un predicador judío: “Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de la casa de Israel” . 10 La mujer, haciendo a un lado prejuicios raciales y religiosos, corta el camino a Jesús y lo obliga a dialogar, “catequiza” a Jesús, la sorpresa suya es grande cuando constata en ella una fe que contrastaba con la incredulidad y escepticismo de sus paisanos judíos, tan presumidos de su pretendida superioridad religiosa. Con este incidente, Jesús comprende que no puede excluír a los auténticos creyentes, los que saltan con convicción los límites de tal o cual religión para acceder al Dios de la solidaridad y de la justicia: “Entonces Jesús le contestó: Mujer, qué fe tan grande tienes. Que se cumplan tus deseos. Y la hija quedó curada en aquel momento” . 11

También hoy se dan marcadas exclusiones y actitudes de proscripción y desconocimiento de la pluralidad de creencias, se castiga y se condena a muchos porque son “distintos” en sus convicciones, en su cultura, en su sensibilidad espiritual, en su sexualidad, en su condición socioeconómica, en su raza, incluyendo actitudes de estas en muchos ambientes que se dicen cristianos. La misión de Jesùs trasciende fronteras y reconoce como objetivo suyo el acoger con misericordia y solidaridad a todo ser humano que busca ser reconocido en su dignidad para reintegrarlo en la dignidad que le han quitado tantos anatemas y exclusiones. 12

Antonio José Sarmiento Nova, SJ





1 NAIR, Sami. Refugiados: frente a la catástrofe humanitaria una solución real. Crítica. Barcelona, 2017. LUCAS, Javier de. Mediterráneo: el naufragio de Europa. Tirant lo Blanch. Barcelona, 2015. BAUMAN, Zygmunt. Extraños llamando a la puerta. Paidós. Barcelona, 2013. CASTELLANO, Nicolàs. Me llamo Adou: la verdadera historia del niño de la maleta que conmovió al mundo. Planeta. Barcelona, 2017. ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DE MIGRACIONES OIM NACIONES UNIDAS. Tendencias recientes de la migración en las Amèricas. OIM. Buenos Aires, 2022. VILLENA DEL CARPIO, David Fernando & ANNONI, Danielle. Rechazo a los refugiados: políticas de los estados para combatir los flujos de refugiados y responsabilidad de proteger. En https://www.scielo.org.co/pdf/prole/v19n38/v19n38a04.pdf PRIES, Ludger. Entre la bienvenida y el rechazo: la crisis de los refugiados en Europa. En https://www.scielo.org.mx/pdf/polis/v14n2/2594-0686-polis-14-02-71.pdf GARCÌA ARIAS, Manuel Felipe & RESTREPO PINEDA, Jair Eduardo. Aproximaciòn al proceso migratorio venezolano en el siglo XXI. En https://www.scielo.org.co/pdf/hall/v16n32/1794-3841-hall-16-32-63-82.pdf

2 FREDRICKSON, George M. La supremacía blanca: un estudio comparativo de la historia de América y Sudáfrica. Oxford University Press, 1982. TORTOSA BLASCO, Josè Marìa. Para comprender al diferente. En https://www.rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/2889/1/Para%20comprender%20al%20diferente.pdf APPADURAI, Arjun. El rechazo de las minorías: ensayo sobre la geografía de la furia. Tusquets. Barcelona, 2007. ROCAMORA GARCÌA-VALLS, Pedro. Psicologìa social de la exclusión. En Anales de la Real Academia de Doctores de España, volumen 12, páginas 141-171. Madrid, 2008. DE LAS CASAS, Fray Bartolomè. Brevìsima relación de la destrucción de las Indias. Sarpe. Madrid, 1986. CORTINA, Adela. Aporofobia: el rechazo al pobre. Un desafío para la democracia. Paidòs. Barcelona, 2017.

3 LUGO GARCÎA, Hèctor Eduardo. Universalidad de la salvación y teología incluyente. En Theologica Xaveriana número 138, páginas 183-192. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotà, 2001. Pontificia Universidad Catòlica de Chile. Santiago, 2003. DUPUIS, Jacques. Jesucristo al encuentro de las religiones. Paulinas. Madrid, 1991. TORRES QUEIRUGA, Andrès. Diàlogo de las religiones y autocomprensiòn cristiana. Sal Terrae. Santander, 2005. VOLF, Miroslav. Exclusiòn y acogida. Una exploración teológica de la identidad, la acogida y la reconciliación. Clie. Barcelona, 2022. ALEGRE, Xavier y Autores Varios. Universalidad de Cristo. Universalidad del pobre. Sal Terrae. Santander, 1995.

4 RAMIS DARDER, Francesc. Isaìas 40-66. Comentarios a la Nueva Biblia de Jerusalèn. Desclèe de Brower. Bilbao, 2017. GUERRERO PÈREZ, Alberto. Culto y justicia en el Tercer Isaìas y su repercusión en el Nuevo Testamento. Trabajo de grado para optar al título de Magister en Teologìa. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotà, 2011. BLENKINSOPP, Josep. El libro de Isaìas 56-66. Sìgueme. Salamanca, 2017. JANTHIAL, Dominic. El libro de Isaìas o la fidelidad de Dios a la casa de David. Verbo Divino. Estella, 2015. LOZA VERA, Josè. Introducciòn al profetismo: Isaìas. Verbo Divino. Estella, 2015. BERGES, Ulrich. Isaìas: el profeta y el libro. Verbo Divino. Estella, 2011.

5 Isaías 56: 6-7

6 Marcos 11: 15-17

7 AGUIRRE MONASTERIO; Rafael. La mirada de Jesùs sobre el poder. En https://www.scielo.cl/pdf/tv/v55n1/art05.pdf GIL ARBIOL, Carlos. El Dios de Jesùs y las fronteras culturales y religiosas. En Cuestiones Teològicas volumen 44 nùmero 102, páginas 453-467. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellìn, julio-diciembre 2017. PEREZ ANDREO, Bernardo. La revolución de Jesùs. PPC. Madrid, 2018.

8 SCHIPANI, Daniel S. Jesùs y la mujer cananea: el cuidado pastoral con las personas “extrañas”. En https://www.menonitas.org/publicaciones/ncpp/NCPP%20Cap%2002.pdf LOPEZ, Mariola. Ensanchar la mesa: una mujer cananea. En https://www.vidadelacer.org/images/documentos/3.-%20Ensanchar%20la%20mesa%20la%20mujer%20cananea.pdf SHELBY SPONG, John. La mujer cananea o los prejuicios. En https://www.johnshelbyspong.es/paginas/Mateo/30%20-%20La%20mujer%20cananea%20Olos%20prejuicios.pdf CORPAS DE POSADA, Isabel. De la exclusión a la inclusión. En https://vidanuevadigital.com/blog/de-la-exclusion-a-la-inclusion/

9 Mateo 15: 21-24

10 Mateo 15: 24

11 Mateo 15: 28

12 ESPEJA, Jesùs. Jesùs de Nazaret: la mìstica de una sociedad fraterna. Ediciones HOAC. Madrid, 2020. URÌBARRI BILBAO, Gabino. La mìstica de Jesùs: desafío y propuesta. Sal Terrae. Santander, 2017. POPLUTZ, Uta. Jesùs como persona que traspasa fronteras. En https://www.seleccionesdeteologia.net/assets/pdf/220_07.pdf GROODY, Daniel C. El Dios de la frontera: una teología de la migración y el camino humano. En https://www.dioscaminaconsupueblo.files.wordpress.com/2013/07/el-dios-de-la-frontera.pdf

domingo, 9 de agosto de 2026

COMUNITAS MATUTINA 9 DE AGOSTO 2026 DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARI0 Ciclo A

 

“Tengan valor, soy yo, no tengan miedo”

(Mateo 14: 27)



Lecturas:

  1. 1 Reyes 19: 9-13

  2. Salmo 84

  3. Romanos 9: 1-5

  4. Mateo 14: 22-33



El tema de los poderosos, sobre quienes pesa la sospecha de corrupción y de procedimientos inmorales y contrarios al bien común es cosa de siempre, lo mismo que los desvaríos del ser humano cuando, en nombre de una pretendida libertad, que no siempre comprende ni apropia inteligentemente, se va por los vericuetos del egoísmo, del desconocimiento de los derechos de los demás, y del respeto y promoción debidos a la dignidad de sus semejantes, absolutizando personas, liderazgos, ideologías, modelos políticos y económicos , estilos de vida, poderes, dinero, 1 realidades ante las que sucumbe el iluso con la creencia de que allí encuentra el sentido de su vida, su libertad y su realización. La dura experiencia de muchos en la historia de la humanidad demuestra que estas cosas con categoría de ídolos, resultan gigantes deleznables, con pies de barro, como bien lo refleja el salmo 115: “Los ídolos de los paganos son oro y plata, objetos que el hombre fabrica con sus manos: tienen boca, pero no pueden hablar; tienen ojos, pero no pueden ver; tienen orejas, pero no pueden oír; tienen narices, pero no pueden oler; tienen manos, pero no pueden tocar; tienen pies, pero no pueden andar; ni un solo sonido sale de su garganta! Iguales a esos ídolos son quienes los fabrican y quienes en ellos creen”.2

Profundizando en los procesos que llevan a estas conductas encontramos que en todo ello subyace un profundo miedo a la libertad, tal es la raíz de esos “dioses” en los que se pretende encontrar autonomía, vida sin límites, con el triste resultado de más esclavitud y fracaso existencial. Erich Fromm, a quien hemos citado con frecuencia en estos escritos semanales, hace un estudio riguroso de ese “miedo”, y lo define como lo que sucede en el ser humano que invoca frenéticamente su derecho a ser libre pero cuando advierte las exigencias y la gran responsabilidad que requiere esa condición crea paraísos artificiales, fantasías, alienaciones, idolatrías, respaldo a dictaduras, apoyo a ideologías en los que se hace más esclavo y sometido, evadiendo así el desafío ético y espiritual de hacerse responsable de su destino. 3 La sociedad de consumo es uno de esos grandes absolutos del mundo contemporáneo, también los caudillismos de derecha y de izquierda, prometiendo a sus adeptos “el oro y el moro”, auténticos “ídolos con pies de barro”, como reza el salmo referido. Con sorprendente facilidad el ser humano se deja seducir por falsos mesianismos, se obsesiona con realidades a las que confiere poderes milagrosos, capitula sus pretensiones de autonomía y las disfraza con personajes, ideologías, consumos, religiosidades vaporosas, culto a sí mismo o a otros, construyendo universos sin ninguna consistencia , sin permitir confrontación ni crítica.

En los profetas bíblicos encontramos un referente esencial para comprender este fenómeno, de penosa frecuencia en la historia . El Dios único al que ellos anunciaban tenía como correlato un ser humano único, digno, emancipado de toda esclavitud, gestor de su historia, responsable de la misma. La fuerte denuncia de estos hombres, cuya conducta siempre resultó más que incómoda para el poder político y religioso de Israel, era simultáneamente una pasión teologal y una pasión profunda por la dignidad humana. 4 Es decir, de su convicción apasionada por Dios y su justicia derivaron ellos una actitud similar hacia el ser humano y su dignidad; de la experiencia profunda del Dios bíblico proviene un compromiso en iguales términos por el ser humano, por su plenitud, por su libertad. Repasando a los críticos de la sociedad encontramos en estos profetas las más potentes denuncias contra las idolatrías y sus correspondientes esclavitudes, hechas en nombre del Dios único y verdadero. La absolutez de Dios es la mayor garantía de nuestra libertad.

La primera lectura de este domingo nos remite a una situación que aterriza lo que venimos describiendo, la veremos como modelo para una lectura crítica de lo que sucede en nuestro tiempo. Es así: entre los primeros profetas de Israel surgen dos figuras que brillan con luz propia: Samuel y Elías. La tradición bíblica les asigna lugar prioritario por la radicalidad con la que asumieron la causa de Yavé, que es la misma causa del ser humano amenazado de esclavitud.5

El profeta Elías emprende el camino de retorno hacia el monte Horeb, simbolizando la vuelta a los orígenes de Israel: la fidelidad al único y verdadero Dios, pactada en la alianza, y al modo de vida honesto como reciprocidad de los creyentes hacia El , quien se ha desbordado con predilecciones hacia este pueblo, demostrando que su único interés es la plenitud del ser humano, del que los israelitas son imagen y prototipo. 6 Esta dignidad de Israel se ha visto manchada con la perversidad del rey Acab y de su esposa Jezabel, quien desata su ira contra Elías persiguiéndolo para darle muerte, como venganza por la entereza con la que él ha denunciado los cultos idolátricos y la correspondiente desarticulación del modo de vida fundamentado en la rectitud y en la justicia. El ideal de Elías es rescatar la originalidad de la fe en el Dios único que favorece un ser humano también único y digno.

El monoteísmo de Israel no es la exclusividad de un Dios celoso y tiránico que rechaza competencia o que castiga implacablemente a aquellos “dioses alternativos” que se filtran en su camino. El Dios único de los israelitas contiene la posibilidad de que el ser humano sea también único y libre de esclavitudes y de sometimientos serviles. La religión de Israel aporta al universo religioso de la humanidad este monoteísmo liberador: rendir culto al Dios verdadero es hacer la más radical afirmación de la dignidad humana.

Los ídolos que confronta Elías son los Baales7 de nuestro tiempo, todo aquello que va en contra de la realización plena del ser humano, la existencia vacía de ideales, la economía sin humanismo, la tiranía de los poderes que sofocan las aspiraciones humanas de libertad. El talante de este profeta se plasma en aquellos seres humanos apasionados por el reino de Dios y su justicia, siempre empeñados en el proyecto original de Dios que es la vigencia permanente de la dignidad humana. Así, vamos con Elías al silencio del encuentro contemplativo con el misterio de Dios, fundamento de una vida libre y bienaventurada.

No es en las manifestaciones del poder donde se encuentra Dios, sus manifestaciones decisivas se dan en la “brisa tenue”, en los amores discretos, en las vidas dedicadas humildemente al servicio y a la solidaridad: “En aquel momento pasó el Señor, y un viento fuerte y poderoso desgajó la montaña y partió las rocas ante el Señor; pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento hubo un terremoto, pero el Señor tampoco estaba en el terremoto. Y tras el terremoto hubo un fuego, pero el Señor no estaba en el fuego. Y después del fuego se oyó un sonido suave y delicado. Al escucharlo, Elías se cubrió la cara con su capa y salió y se quedó a la entrada de la cueva. En esto llegó a él una voz que decía: qué haces ahí Elías?” .8 La mentalidad que refleja el anterior relato es indicativa de la lógica de un Dios que no acude a las evidencias propias de la espectacularidad vanidosa . El Dios que se revela de este modo es un Dios que se abaja para manifestarse en la sobriedad, en la silenciosa conducta de los humildes, como se aprecia en los relatos de vida de hombres y mujeres que viven en la sabiduría de lo esencial. 9

El relato del evangelio de Mateo – la tempestad calmada – obedece a situaciones de confusión y angustia que vivían las primeras comunidades cristianas, asediadas por persecuciones y graves contradicciones e incomprensiones, bien conocidas por la historia. Recordemos también el hondo sentimiento de derrota que embargó a los discípulos después de la muerte de Jesús, todo lo bueno que él anunció y realizó se veía aparentemente fracasado. Eso es lo que reflejan los discípulos angustiados en la barca que se mece con violencia con el vaivén de la tempestad.10

Se parece a muchas circunstancias que vivimos los seres humanos, las sociedades, la Iglesia misma, las fuerzas adversas parecen llevar siempre la delantera. Este episodio del evangelio nos muestra cómo la comunidad de fe puede perder el horizonte cuando permite que el temor domine sobre la confianza en Jesús y en el Padre Dios. También nos señala la temeridad, como la de Pedro que se lanza a las aguas más por vanidad personal que por certeza y seguridad en la presencia del Señor, esto es como un ruido ensordecedor, el de los egos que se confabulan para desconocer la discreta gratuidad del amor de Dios. Este Pedro desafiante, que pretende discurrir sobre las aguas y luego se hunde, es un símbolo del ser humano envanecido por sus logros, sin perspectiva trascendente. Es como un Prometeo encadenado, provocador, pagado de sí mismo, esclavo de su autosuficiencia.

Como Pedro y los discípulos entramos en confusión y desencanto? Nos dejamos llevar por el sentimiento de fracaso? Perdemos la confianza en el Resucitado que a lo largo de más de veinte siglos ha inspirado historias heroicas de sentido y esperanza? Olvidamos que esta tarea del reino de Dios y su justicia, si bien cuenta con nuestra libre decisión, es primero obra de su gratuidad para agraciar y liberar al ser humano del sin sentido?

La fe en el Señor Jesucristo no es cuestión de providencialismo ingenuo, en ella sí está la respuesta, lo tenemos claro, pero esta cuenta con la responsabilidad histórica del ser humano, con su libertad empeñada en la superación de estas contradicciones, con la conciencia de que la magnitud de los problemas ya señalados no permiten actitudes evasivas. Las palabras de Jesús : “Tengan valor ,soy yo, no tengan miedo”,11 son el reconocimiento de los primeros cristianos a esa garantía decisiva que trasciende las limitaciones de la humanidad, es el mismo Señor animando constantemente a mantener el ánimo en alto para asumir lo contradictorio, lo antievangélico, lo deshumanizante, con el fin de transformarlo en gracia y en justicia.12

La confianza serena en el Señor nos confiere el temple necesario para no hundirnos en las inseguridades y en el desencanto que nos pueden causar los pecados de algunos en la Iglesia y en la sociedad. En nombre de la fe debemos aceptar con entereza las turbulencias causadas por tales escándalos, auténticos pecados contra Dios y contra la humanidad, y emprender un trabajo transformador, poniendo el dedo en la llaga con coraje de cristianos raizales y dejándonos tomar por el que hace decir a Pablo “Todo lo puedo en Aquel que me conforta”. 13



Antonio José Sarmiento Nova, SJ









1 SEQUERI. Pier Angelo. Contra los ídolos postmodernos. Herder. Barcelona, 2014. FROMM, Erich. . Y seréis como dioses. Paidós. Barcelona, 1978. ALEGRE, Xavier . Idolos de barro. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2019. TIZÒN, Jorge L. Psicopatología del poder: un ensayo sobre la perversión y la corrupción. Herder. Barcelona, 2015. RAMA, Angel . Los dictadores latinoamericanos. Fondo de Cultura Económica. Ciudad de México, 1976. LABASTIDA MARTÌN DEL CAMPO, Julio. Dictaduras y dictadores. Siglo XXI. Ciudad de México, 1986. MÉLENDEZ LUGO, Leandro. Los secretos del poder que esclaviza. Universo de Letras. Madrid, 2018.

2 Salmo 115: 4-8

3 FROMM, Erich. El miedo a la libertad. Paidòs. Buenos Aires, 1985. Psicoanàlisis de la sociedad contemporànea. Fondo de Cultura Econòmica. Ciudad de Mèxico, 1977. ARENDT, Hannah. La condición humana. Paidòs. Buenos Aires, 1993. MARCUSE, Herbert. El hombre unidimensional: ensayo sobre la ideología de la sociedad industrial avanzada. Editorial Joaquìn Mortiz. Ciudad de Mèxico, 1987. BAUMAN, Zygmunt. Vida de consumo. Fondo de Cultura Econòmica. Ciudad de Mèxico, 2007. BAUDRILLARD, Jean. La sociedad de consumo: sus mitos, sus estructuras. Siglo XXI Editores. Ciudad de Mèxico, 2023. FORERO PINEDA, Fernando. Què es alienación? Perspectivas para la actualización de un concepto del pensamiento social crìtico. En https://www.scielo.org.co/pdf/pafi/n52/2389-9387-pafi-52-203.pdf

4 MONLOUBOU, Louis. Los profetas del Antiguo Testamento. Verbo Divino. Estella, 1987. SICRE, Josè Luis. Introducciòn al profetismo bíblico. Verbo Divino. Estella, 2011. TORINO, Daniel Adolfo & VERDINI, Leandro Ariel. Los doce profetas. Santa Marìa. Buenos Aires, 2014. ABREGO DE LACY, Josè Marìa. Los libros proféticos. Verbo Divino. Estella, 1993. PAGÀN, Samuel. Los libros proféticos del Antiguo Testamento: interpretación eficaz hoy. Clie. Barcelona, 2016. EIZAGUIRRE, Josè. Actitudes proféticas hoy: pasión por el Creador, las creaturas, la creación. Aula de Teologìa de la Universidad de Cantabria. Santander, 25 de noviembre de 2014. SANZ GIMÉNEZ-RICO, Enrique. Los profetas y la justicia. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 4 de noviembre de 2014.

5 MESTERS, Carlos. El profeta Elìas, hombre de Dios, hombre del pueblo. Servicio Bíblico Verbo Divino. Quito, 2015. GIBERT, Pierre. Los libros de Samuel y de los Reyes. Verbo Divino. Estella, 1984. SALAS PORTILLA, Uriel Salomón. La teología sobre Yahveh en el ciclo de Elías (1 Reyes 16:29—2 Reyes 2:25). Tesis para optar al título de doctor en teología. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2022. CARBULLANCA NÚÑEZ, César. Estudio del paradigma mesiánico de Elías. Historia de su interpretación. En https://www.scielo.cl/pdf/tv/v47n4/art02.pdf

6 TORRES QUEIRUGA, Andrés. La revelación de Dios en la realización del hombre. Cristiandad. Madrid, 1987. ALFARO, Juan. De la cuestión del hombre a la cuestión de Dios. Sígueme. Salamanca, 1988. ROVIRA BELLOSO, José María. Revelación de Dios. Salvación del hombre. Secretariado Trinitario. Salamanca, 1979. GONZÁLEZ FAUS, José Ignacio. Proyecto de hermano: visión creyente del hombre. Sal Terrae. Santander, 1991.

7 Baal , deidad de cananeos y fenicios, en la antigüedad.

8 1 Reyes 19: 11-13

9 LECLERC, Eloi. El reino escondido. Sal Terrae. Santander, 1999; La sabiduría de un pobre. Encuentro. Madrid, 2018. CASTRO MIRAMONTES, Francisco J. La sabiduría de la humildad: espiritualidad de la vida cotidiana. San Pablo. Madrid, 2006. CAAMAÑO, José. La humildad omnipotente de Dios. En Estudios Eclesiásticos volumen 96 número 378, páginas 487-512. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 2021. VARILLON, Francois. La humildad de Dios. Cristiandad. Madrid, 2019. FUNK, Mary Margaret. La humildad importa: para practicar la vida espiritual. Desclée de Brower. Bilbao, 2009. MEDINA BALGUERÍAS, Marta. Atraídos por lo humilde. PPC. Madrid, 2018.

10 SICRE, José Luis. El Evangelio de Mateo, un drama con final feliz. Verbo Divino. Estella, 2019. AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. El Evangelio de Mateo: los conflictos de una iglesia judeocristiana. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 17 de octubre de 2017. SKA, Juan Luis. Cosas nuevas y viejas (Mateo 13: 52). Páginas escogidas del Evangelio de Mateo. Verbo Divino. Estella, 2006.

11 Mateo 14: 27

12 LOZANO DÍEZ, Juan. Creer en tiempos difíciles. Clie. Barcelona, 2016. MARTÍN VELASCO, Juan de Dios. Una espiritualidad para tiempos difíciles. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 20 de marzo de 2012. MESA, Miguel Angel. Espiritualidad para tiempos de crisis. Desclée de Brower. Bilbao, 2015.

13 Filipenses 4: 13.

domingo, 2 de agosto de 2026

COMUNITAS MATUTINA 2 DE AGOSTO 2026 DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo A

 

“Comieron todos y se saciaron. Y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos”

(Mateo 14: 20)



Lecturas

  1. Isaías 55: 1 – 3

  2. Salmo 144: 8 – 18

  3. Romanos 8: 35 – 39

  4. Mateo 14: 13 – 21

En este mundo nuestro se dan abrumadoras paradojas, las constatamos cada día en vivo y en directo, cuando circulamos por nuestras ciudades y regiones: bienestar económico y comodidades excesivas para unos pocos, oportunidades y puertas abiertas para los mismos, sin mayor dificultad, círculos de privilegiados que ignoran el sufrimiento de la inmensa mayoría de la población; y, en el reverso de la moneda, lo que “toca” a la gente del común, al ciudadano (? ) que debe luchar a brazo partido para lograr el sustento de sus familias, aquel a quien los políticos de uno y otro signo ideológico utilizan electoralmente, prometiéndoles sinfín de beneficios que luego se esfuman en el aire, a quien utilizan los dueños del trabajo pagándoles salarios insuficientes, que deben luchar con denuedo para obtener los beneficios que por legítimo derecho les corresponden, a los que se cierran las puertas de la vida, a quienes también llegan los asedios de los grupos violentos, en eterno desfile de muerte y destrucción. 1

Las imágenes de excesiva opulencia de ciudades como Dubai, mundo de fantasía donde los petrodólares hacen posible todo bienestar material, y las dramáticas fotografías de la guerra en Gaza, Haití, Sudán del Sur, junto con las que nos impresionan provenientes de las barriadas de nuestras capitales latinoamericanas, son un reflejo aterrador y paradójico de los desequilibrios y descartes de millones de seres humanos, promovidos por esta economía deshumanizante, siempre preocupada por la ganancia, sin sensibilidades éticas ni contemplaciones de solidaridad. A esto aludía con fuertes palabras el Papa Francisco: “Abrirse al mundo es una expresión que hoy ha sido cooptada por la economía y las finanzas. Se refiere exclusivamente a la apertura a los intereses extranjeros o a la libertad de los poderes económicos para invertir sin trabas ni complicaciones en todos los países. Los conflictos locales y el desinterés por el bien común son instrumentalizados por la economía global para imponer un modelo cultural único. Esta cultura unifica al mundo pero divide a las personas y a las naciones , porque la sociedad cada vez más globalizada nos hace más cercanos, pero no más hermanos. ………Hay más bien mercados, donde las personas cumplen roles de consumidores o de espectadores. El avance de este globalismo favorece normalmente la identidad de los más fuertes que se protegen a sí mismos, pero procura licuar las identidades de las regiones más débiles y pobres, haciéndolas más vulnerables y dependientes”. 2

Qué pensamos y sentimos ante esto? Cuál es nuestra reacción? Es “normal” la injusticia en la distribución de la riqueza, el acceso inequitativo a los bienes básicos de subsistencia, es “normal” que 1.800 millones de seres humanos, hoy en 2026, sean pobres en el más pleno sentido de la palabra? 800 millones de personas sobreviven al día con 1.90 dólares, 1.000 millones de niños viven en pobreza. Mientras Qatar es el país con mayor renta per cápita del planeta, Sudán del Sur , Burundi , Haití y Malawi están clasificados en el nivel más alto de estados frágiles o fallidos.3 En el tipo de países como los de Escandinavia4 o Emiratos Árabes Unidos las necesidades básicas están satisfechas de modo desmedido, dando paso a la cultura de lo suntuario y, por lo mismo, innecesario, mientras que en los ya referidos y en muchos otros las carencias en materia de salud, agua potable, educación, vivienda, educación, se viven con extremo dramatismo y sufrimiento. Es la gran penuria de la humanidad y la deuda ética que nos compromete a todos! 5

En el ya lejano 1967 el Papa de esos años, Pablo VI, en su encíclica Populorum Progressio sobre el Desarrollo de los Pueblos, señalaba con claridad profética la extrema injusticia de la economía mundial junto con la cruel desigualdad que la acompaña. También la palabra de Juan Pablo II, de Benedicto XVI, de Francisco, y ahora de nuestro valiente León XIV, han llamado la atención con altísima severidad sobre la materia.6 El mundo no puede vivir tranquilo en este “desorden establecido”. Dónde quedan nuestra concepción y práctica de la dignidad humana? 7 Qué deducimos a este respecto de la enseñanza de Jesús?

La Palabra que se nos propone en este domingo tiene su centro en el gesto simbólico de Jesús cuando multiplica peces y panes, según el relato de Mateo: “Al atardecer se le acercaron los discípulos y le dijeron: El lugar está deshabitado , y la hora es ya avanzada. Despide, pues, a la gente, para que vayan a los pueblos y se compren comida. Mas Jesús les contestó: denles ustedes de comer. Replicaron ellos: no tenemos aquí más que cinco panes y dos peces. El dijo: tráiganlos acá. Entonces ordenó a la gente acomodarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiéndolos, dio los panes a los discípulos, y estos a la gente. Comieron todos y se saciaron”. 8 El gesto de Jesús significa que en la óptica de Dios la acogida al ser humano es universal, solidaridad, misericordia y compasión para todos. 9 El Reino de Dios es abundancia de dones para todo ser humano, no caben las preferencias hacia unos desconociendo a la mayoría, hombre y mujer poseen en sí mismos el estatuto propio de su dignidad.

Mediante el ministerio de Jesús sabemos que Dios no tiene límites en materia de donación y de compartir, es lo que manifiesta el texto de Isaías, primera lectura de este domingo: “ ¡Atención, sedientos! , vengan por agua, también los que no tienen dinero: vengan, compren trigo, coman sin pagar, vino y leche gratis”.10 Estas palabras tienen su contexto en la expectativa que tiene Israel con respecto a una nueva época en la que todos tendrán derecho a la participación justa y equitativa en los bienes de la vida, como una de las más notables señales de la era mesiánica, tiempo de vida inagotable y de plenitud.

Cómo presentar este mensaje en medio de tantas mezquindades que generamos los humanos? Cómo contrastar con vigor el carácter gratuito de Dios con estas estrecheces del mundo capitalista? La invitación del profeta marca una oposición que pone en tela de juicio el pecado de Israel, olvidando a Dios y a las personas más débiles, magnificando su poder y sus riquezas, como sucede hoy en la sociedad de consumo, anestesiada en su mar de comodidades, en su individualista cultura de bienestar, en sus intereses pragmáticos, en su pobre visión del ser humano, reducido a productor y consumidor.

El gesto de Jesús es uno de los indicativos del reino de Dios y su justicia, que se inaugura con El mismo: es la mesa servida, ilimitada, generosa, acogiendo a cada persona en la lógica de bienaventuranza que se desprende del amor del Padre. En el relato hay una clarísima alusión a la sacramentalidad eucarística, el pan que congrega en una misma mesa a los hombres y mujeres asumidos como hermanos-prójimos, la vida eterna contenida en este don, que es el mismo Señor Jesús, no se puede completar si no está referida a la justicia, al reconocimiento del derecho que tienen todos al sustento que les corresponde. La extrema sencillez de la narración es intencional , Jesús nos está diciendo que si Dios nos interesa, es imperativo que esto se manifieste en nuestro interés por la humanidad sufriente. No podemos ser de Dios si no pertenecemos a la gente, a la sufrida gente, a la que tiene hambre, a la que desplazan, a la que no pagan lo justo y lo debido, a la que se subestima y maltrata, a la que siempre lleva las de perder, porque ellos son los favoritos del Señor.11

Con el relato de Mateo, Jesús exige a sus discípulos – y, en consecuencia, a nosotros – ser gestores de solidaridad, les desarma los pretextos que le exponen para despedir a la multitud, los confronta para que hagan lo máximo posible para que todos coman y queden satisfechos. No los dispensó de esta responsabilidad, tampoco nos dispensa a nosotros. Cómo está nuestra vida en materia de justicia y de solidaridad?

La eucaristía, prefigurada en el gesto de la multiplicación de los panes y los peces, con su lenguaje de abundancia y acogida para todos , es la significación sacramental de Jesús, él mismo es el don de Dios para saciar el hambre y la sed de tantos seres humanos, son millones en nuestro tiempo. Hambre física, sí, y también hambre de sentido de la vida y de razones para la esperanza. Celebrar este sacramento no es un ritual de espaldas a la realidad, para satisfacer los deseos de “comodidad espiritual” de muchos, no es posible reducir el gesto original de Jesús a una bonita ceremonia. De su fuerza sacramental se desprende una exigencia ética que compromete normativamente a todo el que tome en serio el Evangelio. Entre eucaristía y projimidad existe una mutua implicación que es obligante para quien participe en ella.12



Antonio José Sarmiento Nova, SJ



1 OVEJERO, Anastasio. Desigualdad y pobreza en el mundo actual. Anastasio Ovejero. Madrid, 2022. ZICCARDI, Alicia (Editora). Pobreza, desigualdad social y ciudadanía. Los límites de las políticas sociales en América Latina. Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales CLACSO. Buenos Aires, 2001. CORREA HENAO, Magdalena; AMAYA CASTRO, Daniela; OSPINA RAMÍREZ, Mario Andrés; SUÁREZ RICAURTE, Federico (Editores). Pobreza y desigualdad: prospectiva 2030. Universidad Externado de Colombia. Bogotá, 2021. KONRAD ADENAUER STIFTUNG. Desigualdad de oportunidades y políticas públicas en América Latina. Fundacao Konrad Adenauer. Río de Janeiro, 2012. STIGLITZ, Joseph E. El malestar en la globalización. Taurus. Madrid, 2002. informe 2022. FAO. New York, 2022. OXFAM INTERNACIONAL. Las desigualdades matan. Oxfam GB. Oxford, 2022.

2 PAPA FRANCISCO. Carta Encíclica Fratelli Tutti sobre la Fraternidad y la Amistad Social. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2020; número 12.

3 LEWIS, Oscar. Los hijos de Sánchez: autobiografía de una familia mexicana. Fondo de Cultura Económica. Ciudad de México, 1965. BUTTES, Stephen & NIEBYLSKI, Diana C. Pobreza y precariedad en el imaginario latinoamericano del siglo XXI. Cuarto Propio. Santiago de Chile, 2017. LANDONI, Juan Sebastián & VILLEGAS, Luciano. Pagan los pobres: consecuencias negativas de políticas públicas con buenas (y malas ) intenciones. Galerna. Buenos Aires, 2022. AUYERO, Javier & SERVIÁN, Sofía. Cómo hacen los pobres para sobrevivir. Siglo XXI Editores. Ciudad de México, 2023. NACIONES UNIDAS OFICINA DEL ALTO COMISIONADO PARA LOS DERECHOS HUMANOS. Los principios rectores sobre la extrema pobreza y los derechos humanos. Naciones Unidas. New York, 2013.

4 Suecia, Dinamarca, Noriega, Islandia, Finlandia, países netamente primermundistas, no conocen la experiencia de la pobreza.

5 SALESIANOS ESPAÑA. La cultura del despilfarro y el descarte humano. Madrid, 2020. STUART, T. Despilfarro, el escándalo global de la economía. Alianza Editorial. Madrid, 2011. SCHULDT, Jürgen. Civilización del desperdicio. Psicoeconomía del consumidor. Universidad del Pacífico. Lima, 2013.

6 PAPA PABLO VI. Carta Encíclica Populorum Progressio Sobre el Desarrollo de los Pueblos. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 1967. PAPA JUAN PABLO II. Carta Encíclica Centesimus Annus en el centenario de Rerum Novarum. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 1991. Carta Encíclica Sollicitudo Rei Socialis. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 1987. PAPA BENEDICTO XVI. Carta Encíclica Caritas in Veritate. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2009. PAPA FRANCISCO. Carta Encíclica Laudato Si sobre el cuidado de la casa común. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2015. PAPA LEÓN XIV. Exhortación Apostólica Dilexi Te sobre el amor hacia los pobres. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2025.

7 CONSEJO PONTIFICIO JUSTICIA Y PAZ. Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2005. CAMACHO LARAÑA, Ildefonso. Creyentes en la vida pública: Iniciación a la Doctrina Social de la Iglesia. San Pablo. Madrid, 1995. ROLDÁN SOLANO, Wilmar Esteve. La dignidad humana desde la Doctrina Social de la Iglesia. Tesis de grado para obtener el título de doctor en teología. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2020. SCANNONE, Juan Carlos. Teología de la Liberación y Doctrina Social de la Iglesia. Cristiandad. Madrid, 1987.

8 Mateo 14: 15-20

9 CASTILLO, José María. La ética de Cristo. Desclée de Brower. Bilbao, 2008. KASPER, Walter. La misericordia, clave del Evangelio y de la vida cristiana. Sal Terrae. Santander, 2014. CUNHA, Jorge. La ética de Jesús. Sígueme. Salamanca, 2018. SCHRAGE, Wolfgang. Etica del Nuevo Testamento. Sígueme. Salamanca, 1990. DE MARTINI, Siro M.A. Misericordia y Justicia. Pontificia Universidad Católica Argentina. Buenos Aires, 2013. LAGUNA, José. Hacerse cargo, cargar y encargarse de la realidad. Hoja de ruta samaritana para otro mundo posible. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2011.

10 Isaías 55: 2

11 CONSEJO MUNDIAL DE IGLESIAS CMI. Al servicio de un mundo herido en solidaridad interreligiosa. CMI. Ginebra, 2020. PELÁEZ, Jesús. La propuesta de solidaridad de Jesús de Nazaret: la parábola del Buen Samaritano. En https://www.es.scribd.com/document/545341451/La-propuesta-de-solidaridad-de-Jesus-de-Nazaret FALCONI BENÍTEZ, Fander. Solidaridad sostenible: la codicia es indeseable. Flacso. Quito, 2017. TABRA OCHOA, Edison Paul. Etica de la solidaridad: perspectivas históricas y normativas. Globethics. Ginebra, 2017. BESTARD COMAS, Joan. Globalización, Tercer Mundo y solidaridad. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 2003. VIDAL, Marciano. Para comprender la solidaridad: virtud y principio ético. Verbo Divino. Estella, 1996.

12 SCOTT, Margaret. La Eucaristía y la justicia social. Sal Terrae. Santander, 2010. DE CAMARGO, Gilson Cezar. Eucaristía, caridad y justicia social. En https://www.cmglobal.org/en/files/2018/08/VT-2005-01-14-ESP-GCEZARDECAMARGO.pdf AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. La mesa compartida: estudios del Nuevo Testamento desde las ciencias sociales. Sal Terrae. Santander, 1994. GONZÁLEZ FAUS, José Ignacio. Símbolos de fraternidad: sacramentología para empezar. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2006. IZUZQUIZA , Daniel. Al partir el pan. Notas para una teología política de las migraciones. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2010. GESTEIRA GARZA, Manuel. La eucaristía, misterio de comunión. Sígueme. Salamanca, 1992.

domingo, 26 de julio de 2026

COMUNITAS MATUTINA 26 DE JULIO 2026 DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO

 

El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo. Cuando un hombre lo encuentra, vuelve a esconderlo y, de tanta alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel”

(Mateo 13: 44)

Lecturas:

  1. 1 Reyes 3: 5-12

  2. Salmo 118

  3. Romanos 8: 28-30

  4. Mateo 13: 44-52

Cuál es aquella realidad que determina y estructura todo nuestro proyecto de vida? Qué es aquello que nos mueve en grado máximo y hace que todo lo que somos y hacemos se oriente a ese fin? Cuál es la realidad que define todo lo nuestro en términos de pasión y felicidad? Cuál es el gran ideal, la utopía primera, que moviliza nuestras vidas? Qué es aquello que totaliza nuestra energía afectiva, que nos apasiona hasta el punto de convertirse en lo determinante de nuestra existencia? 1

A responder estos interrogantes se orientan las sencillísimas parábolas del tesoro y de la perla, que nos propone el evangelio de Mateo, propuesto para este domingo. Jesús provoca en su auditorio la conciencia de superar la rutina, la existencia gris de cada día, revisión crítica de un ir y venir en monotonía, para dar el paso a la vida consciente, la que establece un ideal, una fuerza que absorbe constructivamente todas las potencialidades de la persona. El sorprende gratamente nuestras vidas, nos devuelve el encanto y el gozo de vivir. La suya no es una nueva “carga religiosa” sino una manera que conocemos como bienaventuranza, que nos hace libres, nos responsabiliza y compromete sin convertirnos en esclavos de onerosas religiosidade 2

Recordemos nuevamente el contexto de la comunidad de Mateo,3 todos convertidos del judaísmo a la nueva fe en Jesús, viviendo entre contradicciones e incomprensiones se preguntaban si valía la pena seguir este camino, si el asunto de Jesús tenía la suficiente fuerza para totalizar sus vidas y para llenarlas de sentido. Estos primeros cristianos vivían su naciente fe en un medio bastante adverso, se los miraba como seguidores de “ese” crucificado, que lo fue por ponerse en contra del establecimiento religioso judío, condenado “legalmente” por su conducta subversiva. Por eso, no resultaba fácil para estos discípulos aventurarse a profesar las mismas convicciones de Jesús, y a hacerlo con la mayor vehemencia posible. 4

El esfuerzo de este relato evangélico es demostrar que sí se dan las mejores razones para la esperanza, apostándolo todo por este seguimiento y por la configuración radical de la existencia en la clave del Evangelio, sabiendo que no se trata de un camino de éxitos en el sentido en el que el mundo entiende esto, ni tampoco de ascensos en la escala del poder ni de adquisición de dinero y comodidades. Con esto, el evangelista quiere salir al paso de los posibles desencantos y frustraciones que vivían las comunidades inspiradas por Mateo, a raíz de las persecuciones e incomprensiones causadas por sus antiguos correligionarios del judaísmo más ortodoxo e intransigente. Mensaje claro para nosotros hoy es el de asumir con entera claridad que el seguimiento de Jesús no es una tranquila adaptación a una religiosidad funcional, sino un estilo que demanda vivir a contracorriente, con los mismos valores que estructuraron en su momento la misión del Señor.

El relato de las tres parábolas que propone hoy el texto de Mateo 13:44-52 nos recuerda una vieja leyenda de Sri Lanka, la que se refiere al país de Serendip, una tierra imaginaria en la que se encontraban felices casualidades, cosas que no se estaban buscando y que, de repente, surgían como sorpresas causantes de sentido y de felicidad. Sucede que emergen personas en nuestra vida, así gratamente sorprendentes, que nos abren horizontes liberadores; también experiencias fuertes, situaciones límite, confrontaciones, fracasos que se convierten en oportunidades de crecimiento, crisis que provocan rupturas y liberaciones. El contenido de esta casualidad se concretó en la palabra inglesa serendipity, en castellano serendipia. Esta reflexión nos ayuda a comprender con mayor densidad la novedad de sentido que aportó Jesús en su tiempo, que permanece hasta nuestros días. En su tiempo, el pueblo estaba habituado a la rigidez de la religión oficial, toda ella envuelta en rituales vacíos y en normas que no incidían en la conversión del corazón y en la felicidad de vivir. En ese contexto, el surgimiento de Jesús, su estilo profundamente humano, su sintonía amorosa con esas gentes desencantadas, se tornan en una gratísima serendipia, la irrupción en la historia de un Dios absolutamente comprometido con la plenitud de quienes ya habían perdido el gusto por la vida. 5

Así, tal cual, es lo que propone hoy el relato de Mateo: “El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo. Cuando un hombre lo encuentra, vuelve a esconderlo y, de tanta alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel”. 6 Lo que ofrece Jesús es apasionante en el máximo sentido en que algo puede serlo en la vida. Con él, el Padre Dios nos ofrece ese proyecto llamado Reino,7 el nuevo orden de cosas en el que la felicidad no está dada por las posesiones materiales ni por la carrera del poder sino por una bienaventuranza que parte de dejarse encontrar por Dios y que asume ver la vida desde una óptica de solidaridad, de fraternidad, de lucha por la justicia, de mesa compartida. Ese es el tesoro, la perla escondida, que sugiere este relato evangélico.

Estas palabras son alusión directa a esa realidad que Jesús nos presenta como el valor último y decisivo para llenar de sentido cualquier vida humana que desee optar por esta alternativa, asumiendo las necesarias rupturas con aquellas cosas que nos impiden vivir con libertad : ambiciones egoístas, deseo de brillar socialmente, búsqueda de privilegios, cambiando todo por una vida en la que el genuino culto a Dios se da en la construcción de la projimidad y en la realización efectiva de la dignidad y de la justicia para todos.

Hoy la situación es bien diferente de la que vivía aquella perpleja comunidad de Mateo que se planteaba la pregunta radical de sentido en la persona de Jesús. Vivimos un mundo complejo, en el que coexisten los grandes avances de ciencia y tecnología, el prodigio de la cultura digital y de las comunicaciones, los logros de las ciencias humanas y sociales afirmando todo lo que tiene que ver con la libertad, en simultánea contradicción con grandes injusticias, violencias y escandalosos desconocimientos de la dignidad de las personas. Junto a ellos viene el resurgimiento de tendencias fundamentalistas, religiosas y políticas, que afirman con soberbia sus verdades desconociendo las búsquedas legítimas de los demás, maltratando a quienes invocan la compasión, la misericordia, la superación del fanatismo religioso y la promoción de un mundo pluralista y respetuoso de la diferencia.8 Cómo ser aquí seguidores de Jesús? Cómo ser como el hombre de la parábola que se encuentra gozoso con el tesoro y hace todo lo mejor para quedarse con él? Cómo aportar a la humanidad el espíritu original del Evangelio dejando de lado esa religiosidad promotora de miedos y de sentimientos de culpa? Cómo anunciar que Dios está siempre enamorado de la humanidad y que su deseo es la felicidad del ser humano? Cómo rescatar a Jesús para que el ser humano de hoy vuelva por los fueros de su dignidad? La oferta cristiana de sentido de la vida no puede ignorar las grandes dificultades a las que se ven expuestos millones de seres humanos, es de su naturaleza el principio encarnatorio, con el que el mismo Dios optó por insertarse en nuestra humanidad para salvarla y redimirla de sus pecaminosidades, contradicciones, injusticias y vacíos de sentido. 9

Este proyecto está estructurado en torno a la referencia radical y simultánea al Padre de Jesús y al prójimo, una relación de amor total y apasionado, descubriendo que la voluntad de Dios es que el ser humano llegue a la felicidad, que todas sus potencialidades se realicen, que no sea sometido a ninguna esclavitud, que su existencia esté siempre animada por la Buena Noticia, que su dignidad sea siempre reconocida y promovida, que se den unas condiciones tales que hagan viable siempre la inclusión y la mesa compartida , que todos asuman que Dios es principio y fundamento de la humanidad . El acontecer de Dios en el ser humano se da través de la configuración con Jesús, la gracia nos lleva a identificarnos con él, a que nuestra humanidad sea asumida y transformada, como dice Pablo: “Por lo demás, sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman, de aquellos que han sido llamados según su designio. Pues Dios predestinó a reproducir la imagen de su Hijo a los que conoció de antemano, para que así fuera su Hijo el primogénito entre muchos hermanos”.10

Esta es la oferta, seremos capaces de despojarnos de seguridades para obtener tan seductor y apasionante tesoro?: “También es semejante el reino de los cielos al caso de un mercader que anda buscando perlas finas. Cuando encuentra una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra”.11

Antonio José Sarmiento Nova, SJ





1 BUENO, Gustavo. El sentido de la vida. Pentalfa. Oviedo, 1996. ADLER, Alfred. Omegalfa, 2018. GRONDIN, Jean. Del sentido de la vida: un ensayo filosófico. Herder. Barcelona, 2005. IZA VILLACÍS, Víctor (Editor). Sentido de la vida y comunidad. Universidad Politécnica Salesiana. Cuenca, 2021. DELEUZE, Gilles. La lógica del sentido. Paidós. Barcelona, 2005..GIDDENS, Anthony. Modernidad e identidad del yo. El yo y la sociedad en la época contemporánea. Península. Barcelona, 1999. ONFRAY, Michel. La fuerza de existir. Manifiesto hedonista. Anagrama. Barcelona, 2013. FRANKL, Viktor. La presencia ignorada de Dios. Herder. Barcelona, 1999; El hombre en busca de sentido. Herder. Barcelona, 2015. QUOIST, Michel. Triunfo. Herder. Barcelona, 1998.

2 CASTILLO, José María. La victoria sobre el miedo en su libro El seguimiento de Jesús, páginas 129-148. Sígueme. Salamanca, 2005. MARTÍNEZ DÍEZ, Felicísimo. Creer en el ser humano y vivir humanamente. Verbo Divino. Estella, 2012.

3 P. LESKE, Adrian. Mateo. En FARMER, William (Editor). Comentario Bíblico Internacional; páginas 1139-1209. Verbo Divino. Estella, 2000. DUMAIS, Marcel. Mateo, el teólogo. Verbo Divino. Estella, 1998. GUIJARRO, Santiago. Evangelio según San Mateo. Sígueme. Salamanca, 1989. QUESNEL, Michel. Jesucristo según San Mateo. Verbo Divino. Estella, 1993.

4 PEREZ ANDREO, Bernardo. La revolución de Jesús. El proyecto del Reino de Dios. PPC. Madrid, 2018. KURI BREÑA, Antonio. Con Jesús de Nazaret, ser otros Cristos. Verbo Divino. Estella, 2017. ZAMORA ANDRADE, Pedro Pablo. Seguir a Jesús, el Señor, y proseguir su proyecto. Verbo Divino. Estella, 2019. FERRANDO, Miguel Angel. El mensaje de Jesús a una sociedad violenta. En https://www.repositorio.uc.cl/xmlui/bitstream/handle/11534/16719/000674483.pdf THEISSEN, Gerd. El movimiento de Jesús: historia social de una revolución de los valores. Sígueme. Salamanca, 2005.

5 PRONZATO , Alessandro. La sorpresa de Dios. Sígueme. Salamanca, 1979. TOLENTINO MENDONCA, José. La construcción de Jesús. La sorpresa de un retrato. Sal Terrae. Santander, 2015. VICENTE, Jesús Andrés. El itinerario de Jesucristo: catorce pasos siguiendo sus huellas. Verbo Divino. Estella, 2006.

6 Mateo 13: 44

7 GONZÁLEZ FAUS, José Ignacio. Otro mundo es posible desde Jesús. Sal Terrae. Santander, 2010. DUQUOC, Cristian. Jesús, hombre libre. Sígueme. Salamanca, 1978. MOINGT, Joseph. El hombre que venía de Dios (2 volúmenes). Desclée de Brower. Bilbao, 1995; Dios que viene al hombre (3 volúmenes). Sígueme. Salamanca, 2007. MOLTMANN, Jürgen. Un nuevo estilo de vida: sobre la libertad, la alegría y el juego. Sígueme. Salamanca, 1980. RADCLIFFE, Timothy. Qué sentido tiene ser cristiano? El atisbo de la plenitud en el devenir de la vida cotidiana. Desclée de Brower. Bilbao, 2007.

8 JUDT, Tony. Algo va mal. Taurus. Madrid, 2011. Pensar el siglo XX. Taurus. Madrid, 2016. HARVEY, David. Diecisiete contradicciones y el fin del capitalismo. Traficantes de Sueños. Madrid, 2014. GIDDENS, A; BAUMAN, Z; LUHMANN, N; BECK U. Las consecuencias perversas de la modernidad. Anthropos. Barcelona, 1996. PALACIOS, Marco & SAFFORD, Frank. Colombia, país fragmentado, sociedad dividida. Norma. Bogotá, 2002. DE ROUX, Francisco José. La audacia de la paz imperfecta. Ariel. Bogotá, 2018. BUSHNELL, David. Colombia, una nación a pesar de sí misma. Ariel. Bogotá, 2019.

9 VIVES PÉREZ, Pedro Luis. La encarnación como acontecimiento trinitario. En Scripta Fulgentina número 63-64, páginas 67-106. Instituto Teológico San Fulgencio. Murcia, 2022. GONZALEZ FAUS , José Ignacio & MOLLÁ, Darío. Hagamos redención del género humano. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2012. MOLTMANN, Jürgen. La kénosis divina en la creación y consumación del mundo. Verbo Divino. Estella, 2008.

10 Romanos 8: 28-29 SCHOONEBERG, Piet. Un Dios de los hombres. Herder. Barcelona, 1972. URÍBARRI BILBAO, Gabino. El Hijo se hizo carne. Cristología fundamental. Sígueme. Salamanca, 2021. GONZÁLEZ FAUS, José Ignacio. El rostro humano de Dios. De la revolución de Jesús a la divinidad de Jesús. Sal Terrae. Santander, 2015. LIBANIO, Joao Batista. El proyecto de Dios y su encarnación en la historia. En https://www.sjweb.info/documents/cis/pdfspanish/200711504sp.pdf

11 Mateo 13: 45-46

domingo, 19 de julio de 2026

COMUNITAS MATUTINA 19 DE JULIO 2026 DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO

 

Les propuso esta otra parábola: el reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña”

(Mateo 13: 24-26)



Lecturas:

  1. Sabiduría 12: 13-19

  2. Salmo 85: 5-16

  3. Romanos 8: 26-27

  4. Mateo 13: 24-30

Tentación muy frecuente entre personas religiosas y observantes de la moral es la de no sentirse urgidos por la conversión a Dios y al prójimo porque se ven a sí mismas como “salvadas”, en su conciencia albergan la convicción de ser buenos, acompañado todo esto de un complejo de superioridad ,1 que los lleva a despreciar a los “malos” y a tomar posturas de no contaminarse con los prójimos que incurren en fracasos morales. Advertencia crítica nos hace Jesús sobre esto, en la parábola del trigo y la cizaña que nos propone el evangelio de este domingo.2 Con frecuencia los que se sienten “trigo” son “cizaña”, y estos últimos, en actitud de humilde reconocimiento de sus debilidades, están más abiertos a una auténtica conversión a Dios y al prójimo. Son muchas las personas “buenas”, religiosas que se ensañan con los que ellos consideran “malos”: los excluyen, los condenan; marginados morales3 que cargan con el estigma que les endilgan los “piadosos”, los que van a misa, los que practican devociones sin cuento, los que se sienten elegidos por Dios. Así, traemos a cuento tantos hermanos que sufren la condena moral por ser homosexuales, por no haber tenido un ambiente de integración humana y emocional que les permitiera una mejor formación ética y espiritual, los que están en las cárceles, las pobres chicas que se ven expuestas a la prostitución ante la falta de oportunidades en materia de estudios y de trabajo. A estos se dirige Jesús con particular sensibilidad de misericordia y compasión, fuerza de Dios que restaura al ser humano desde su interior y lo hace nuevo y agraciado. El Señor es solidario con el pecador, no con el pecado. 4

Lo que sugieren las parábolas evangélicas es sorprendente, en el mejor sentido de este término, porque trastoca el modo habitual que tenemos para dividir el mundo en buenos y malos, vieja herencia maniquea muy frecuente en medios religiosos. Se trata de algo bien distinto, novedad que introduce Jesús. Todas ellas contienen sus enseñanzas sobre el Reino de Dios y su justicia, su lógica sorprendente que descompone nuestra mentalidad religiosa “clásica” y nos conduce hacia el terreno de la humildad.

Olvidamos a menudo que la línea fronteriza entre el bien y el mal pasa por nuestro propio corazón. Si desmenuzamos en fino discernimiento el contenido de la parábola, Jesús está llamando la atención sobre esa “buena conciencia” presumida, tentación farisaica severamente fustigada por él, y nos invita a aquello que también propone el evangelio de Mateo: “No juzguen para no ser juzgados. Porque con el criterio con que ustedes juzguen se les juzgará; y la medida con que midan se usará para ustedes. Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? Cómo puedes decirle a tu hermano : “Deja que saque la paja de tu ojos”, si hay una viga en el tuyo?” 5

La parábola de hoy tiene una sutileza pedagógica notable: el punto de inflexión en la lógica del relato lo encontramos en las palabras del dueño del campo: “dejen que ambos crezcan juntos hasta la siega”. 6 Lo obvio sería que se dejara arrancar la cizaña apenas se descubriera en el sembrado, para que no disminuyera la cosecha ni se perdiera el trigo. Por eso , la orden del amo, en principio, resulta incomprensible para el sentido común. Este giro de la narración es el que debe hacernos pensar; no es que el dueño del campo haya perdido la sensatez, es que quien relata la parábola quiere hacernos ver la realidad de otra manera.

Una primera conclusión es que en el orden real de la vida espiritual no sólo no se debe arrancar la cizaña sino que no es posible separarla del trigo. He aquí la jugada maestra de esta enseñanza de Jesús. Con esto, queda desvirtuada la tentación maniquea de apartar malos y buenos, pues resulta que lo bueno y lo malo están en nosotros mismos, la frontera divisoria pasa por nuestro corazón. En el ser humano, en su uso de la libertad, reside esa capacidad que da cuenta de nuestros fallos. Esta es la mejor comprensión del pecado original y originante.7

Cómo hacernos conscientes de la presencia del mal en nosotros?8 Cómo asumir que Dios es quien puede liberarnos de las tendencias desordenadas del egoísmo, la injusticia, el afán de lucro material, el deseo de dominar a los demás, la arrogancia, el apetito de poder? Cómo ser realistas , advirtiendo críticamente que en nosotros coexisten la cizaña y la buena hierba? Y cómo desarrollar, a partir de esta constatación, una visión siempre optimista de la condición humana, en la clave de un Dios que al mismo tiempo ejerce su misericordia con ilimitada generosidad pero que también confronta con severidad y nos propone altas exigencias desde la clave de las bienaventuranzas? : “Tu poder es el principio de la justicia y tu señorío sobre todos te hace ser compasivo con todos”. 9

La primera lectura alude a la historia de pecado de los israelitas, a la idolatría y absolutizaciones en las que incurrieron, dando la espalda a Dios , a sus prójimos, desconociendo lo pactado con Yahvé. Es, por supuesto, retrato de lo que acontece en muchos ámbitos del mundo contemporáneo. Qué hace Dios ante la realidad del pecado? Hacer la vista gorda? Entrar en una ira desaforada y vengarse de este pueblo desleal? O – mejor – dar todo de sí mismo en el ejercicio de la misericordia, propiciando una conciencia crítica de la deshumanización que trae consigo el pecado, y creando las condiciones más saludables para una vida libre en el amor y la justicia?

Propio de la fe cristiana es la esperanza que tiene su aval en el mismo Dios que tiende permanentemente hacia nosotros su mano plena de vitalidad y de constantes señales para que replanteemos nuestros proyectos de vida, cuando estos dejan de lado el amor. Aquella marca original de valor y de optimismo, testimoniada en el Génesis, es esencial en las convicciones de nuestra fe: “Y dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza… Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios los creó; varón y mujer los creó” ,10 desde ella estamos animados por una visión saludable del ser humano y de su historia, conciencia que no impide la autocrítica juiciosa cuando verificamos los efectos de una libertad que no se ajusta a la abundancia de esa gratuidad del Padre.

Vemos en el devenir de la humanidad grandes realizaciones, desarrollos de humanismo y espiritualidad, de vida éticamente valiosa, de creaciones culturales extraordinarias, de búsqueda apasionante del conocimiento para desvelar los más hondos misterios de la realidad y de la naturaleza, de aplicaciones que contribuyen a mejorar la calidad de vida de los humanos y a proteger los recursos naturales, del sentido de justicia que favorece el reconocimiento de la dignidad humana. Pero también, cuántos hechos que van en contravía de esta bondad que Dios imprime en sus creaturas! Guerra, violencia, muerte, destrucción irresponsable del hábitat, segregación racial, poblaciones enteras forzadas a migrar de sus tierras de origen, ofensas interminables a la dignidad humana, discriminaciones de todo tipo, homofobia, intolerancia, economía sin corazón, ejercicio arbitrario del poder, espacios dramáticos en los que se niega la creaturalidad y se desbarata el proyecto teologal de armonía y plenitud.11

Cómo procede Dios ante esto?: El es dador de vida, creador comprometido con su creatura, con su pedagogía de garantizar que permanezcamos en el dinamismo de lo más sano y constructivo, articulando la denuncia del desorden contenido en el pecado con el anuncio de la misericordia que es noticia de esperanza para toda la humanidad que asume con libertad vivir en esta gratuidad.

La cizaña que se junta a la buena hierba es la injusticia que el egoísmo exacerbado de algunos seres humanos siembra para impedir la vida y la dignidad, la economía que no se inspira en la lógica de la mesa compartida sino en la ambición de posesión y de dominio esclavizante, la brutalidad de las guerras , la indiferencia ante la suerte de los que sufren, el consumismo desaforado, el rechazo a las poblaciones migrantes, el asesinato de los líderes sociales, el cómodo egoísmo del que todo lo tiene sin preocuparse por las mayorías sufrientes.

Y la buena hierba? Es la capacidad restauradora que procede de Dios para reordenar la interioridad humana y, sobre esta base, reestructurar la historia en clave de projimidad, de inclusión, de respeto a la diversidad étnica, religiosa, cultural, ideológica, de acogida de la nueva humanidad que el Padre Dios nos trae con Jesús: “El reino de Dios es como un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero mientras la gente dormía, vino su enemigo y sembró cizaña en medio del trigo, y se fue. Cuando el tallo brotó y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña” ,12 sencilla imagen en la que Jesús demuestra que en el centro mismo del ser humano coexisten la gratuidad de los dones de Dios con el uso egoísta que hacemos de la libertad.

Tal es la maestría de esta parábola : de jueces intransigentes de los demás, presumidos de buena conciencia, nos remite a confrontar nuestro trigo y cizaña, en la clave de la misericordia liberadora del Dios que se nos manifiesta en Jesús.



Antonio José Sarmiento Nova, SJ



1 THACKERAY, William. La feria de las vanidades. Rialp. Madrid, 1999. LOWEN, Alexander. El narcisismo: la enfermedad de nuestro tiempo. Paidós. Barcelona, 2020. FREUD, Sigmund. Introducción al narcisismo. En volumen XIV de sus Obras Completas. Amorrortu Editores. Buenos Aires, 2013. RODRÍGUEZ, Maribel. Más allá del narcisismo espiritual. Desclée de Brower. Bilbao, 2021.

2 SÁNCHEZ NAVARRO, Luis. El Logos del Reino: Las diez parábolas de Mateo. Verbo Divino. Estella, 2019. DODD, C.H. Las parábolas del Reino. Cristiandad. Madrid, 2001. ZIMMERMANN, Rubén. Las enigmáticas parábolas de Jesús: métodos e interpretación. Clie. Barcelona, 2022. PAGÁN, Samuel. Las parábolas del Reino de Jesús de Nazaret. Clie. Barcelona, 2021.

3 MIQUEL, Esther. Amigos de esclavos, prostitutas y pecadores. Verbo Divino. Estella, 2007. PAGOLA, José Antonio. Defensor de los últimos. Capítulo 7 de su libro: Jesús, aproximación histórica. PPC. Madrid, 2008; páginas 179-2008. ESCUDERO FREIRE, Carlos. Jesús y el poder religioso: El Evangelio y la liberación de los oprimidos. Nueva Utopía. Madrid, 2003.

4 MONTES PERAL; Luis Angel. Jesús de Nazaret y el Evangelio de la misericordia. En Estudios Agustinianos, número 51; páginas 449-520. Estudio Agustiniano. Valladolid, 2016. KASPER, Walter. La misericordia, clave del evangelio y de la vida cristiana. Sal Terrae. Santander, 2014. ANDUEZA, José Manuel. La misericordia, los pobres y el Reino de Dios. Desclée de Brower. Bilbao, 2016. VIALLE, Catherine. La misericordia en la Biblia. Verbo Divino. Estella, 2018. SANZ GIMÉNEZ-RICO, Enrique. Profetas de misericordia. San Pablo. Madrid, 2007.

5 Mateo 7: 1-4

6 Mateo 13: 30

7 SCHOONENBERG, Piet. El poder del pecado. Carlos Lohlé. Buenos Aires, 1978. VIDAL, Marciano. Cómo hablar del pecado hoy: hacia una moral crítica del pecado. PPC. Madrid, 1999. GIL ESPINOSA, María Isabel. Conciencia de pecado y de culpa. Tesis para obtener el título de doctor en teología. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2015.

8 BRAVO LAZCANO, Carlos. El problema del mal. Pontificia. Universidad Javeriana. Bogotá, 2006. NEUSCH, Marcel. El enigma del mal. Sal Terrae. Santander, 2010. DALFERTH, Ingolf U. El mal: un ensayo sobre el modo de pensar lo inconcebible. Sígueme. Salamanca, 2018.

9 Sabiduría 12: 16

10 Génesis 1: 26-27

11 SHAW, Julia. Hacer el mal: un estudio sobre nuestra infinita capacidad para hacer daño. Ediciones Temas de Hoy. Madrid, 2017. ZIMBARDO, P. El efecto Lucifer: el porqué de la maldad. Paidós. Barcelona, 2008. RICOEUR, Paul. Finitud y culpabilidad. Trotta. Madrid, 2011. LÁRIZ DURÓN, J.J. La naturaleza del mal, un problema para el ser humano. En Revista de Filosofía UIS volumen 21 número 2, páginas 79-100. Universidad Industrial de Santander UIS. Bucaramanga, 2022. SAFRANSKY, Rüdiger. El mal o el drama de la libertad. Tusquets. Barcelona, 2002. ARENDT, Hannah. Hombres en tiempos de oscuridad. Gedisa. Barcelona, 1990; Eichmann en Jerusalén: un estudio sobre la banalidad del mal. Lumen. Barcelona, 1999.

12 Mateo 13: 25-26

Archivo del blog