domingo, 8 de marzo de 2026

COMUNITAS MATUTINA 8 DE MARZO 2026 DOMINGO III DE CUARESMA CICLO A

 

Pero llega la hora (ya estamos en ella), en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren”

(Juan 4:23)

Lecturas:

  1. Exodo 17: 3-7

  2. Salmo 94: 1-9

  3. Romanos 5: 1-2 y 5-8

  4. Juan 4: 5-42


La experiencia de confiar en Dios – la fe – no afecta negativamente la condición humana – como se suele interpretar en posturas que ponen en tela de juicio la creencia en Dios y la validez de la mediación religiosa - . Ella es la gran posibilidad de acceder al sentido definitivo de la vida y a la auténtica libertad. El ser humano , siempre en búsqueda de significado pleno, vive sediento de una realidad que le colme esta constante peregrinación existencial.1 Es la búsqueda del significado absoluto de la vida, aspiración que pone en juego la configuración trascendente y trascendental de nuestros proyectos existenciales. 2

A través del simbolismo del agua, según lo proponen dos de las lecturas de hoy – Exodo y Evangelio de Juan - suscita una experiencia de búsqueda del absoluto trascendente que lleva a la humanidad a experimentar la definitiva verdad liberadora. Conocemos bien el significado de la historia de los israelitas atravesando el desierto – en el Exodo – guiados por Moisés hacia la tierra prometida, resumen de todas sus esperanzas. Como sucede en toda biografía , es un proceso con crisis y angustias, producto de la lejanía de la respuesta final y de la natural actitud de querer encontrar la felicidad cuanto antes y a menor costo.

La referida vivencia se plasma con claridad en la narración de la primera lectura: “Pero el pueblo, sediento, murmuraba de Moisés: por qué nos has sacado de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados? Entonces Moisés clamó a Yahvé y dijo: Qué puedo hacer con este pueblo? Por poco me apedrean” . 3 Este clamor refleja muy bien el carácter paradigmático de la historia del Exodo y de la teología y la antropología que hay en él. Es la condición humana expresada con notable elocuencia en sus dramas y esperanzas, en su pasión por lo definitivo y en su experiencia de precariedad.

Qué o quién podrá calmar con creces estas expectativas? Cómo conectamos esta historia con la nuestra? Cuáles son las dimensiones insatisfechas de nuestro ser? Dónde hallamos las respuestas? Cuáles son esas realidades en las que pretendemos encontrar sentido y plenitud? 4 Ante los grandes dramas humanos se suele hablar del silencio de Dios. Qué hacer cuando la vida nos pone en situaciones límite, cuando el mal invade y domina los escenarios de la historia? Es la protesta de los israelitas ante Moisés, cuando la sed y las insatisfacciones les hacían dudar de un Dios que para ellos estaba callado.

La respuesta se significa en la roca que mana agua: “Yo estaré allí ante ti, junto a la roca del Horeb; golpea la roca y saldrá agua para que beba el pueblo”. 5 Este elemento vital, esencial para la vida de todos los seres vivos, adquiere así el sentido de Dios como saciedad del espíritu humano siempre anhelante de respuestas y garantías para sus inquietudes existenciales. Un ser humano que tome en serio su vida se pone alerta ante esto porque es el asunto por excelencia de la humanidad. Las diversas tradiciones religiosas y espirituales tienen su sentido en brindar las respuestas a todas las cuestiones del significado último – definitivo - de la existencia.6

Algunos lo responden desde el sentimiento trágico de la vida indicando que esta carencia esencial no tiene alternativa de respuesta, dejando a la humanidad expuesta al absurdo irreversible. . 7 Otros construyen paraísos efímeros en la cultura de lo fácil, en el bienestar material, en el poder y en el dinero, o en religiosidades fundamentadas en miedos e inferioridades, haciendo de sus “dioses” divinidades que se solazan con la precariedad humana mirándola con desprecio. 8

Qué novedad nos ofrece el clásico diálogo entre Jesús y la mujer samaritana, propuesto por el evangelio de Juan? Este evangelista es enteramente simbólico, los símbolos desplazan a la realidad, pero la contienen y la resignifican. Es una sofisticada composición teológica que conduce a la superación de la religión,9 a la libertad religiosa y al diálogo interreligioso, relativizando la inquietud manifestada por la mujer: “Señor, veo que eres un profeta. Nuestros padres adoraron en este monte, pero ustedes dicen que el lugar donde se debe adorar es Jerusalén. Jesús le contestó: créeme, mujer, que llega la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén se dará adoración al Padre”. 10

En Juan no hay símiles sino identificaciones que el evangelista maneja mediante alusiones teológicas, del estilo de “Yo soy el buen pastor 11, “Yo soy la resurrección. El que cree en mí, aunque muera, vivirá” 12 “Yo soy el camino, la verdad, y la vida” 13 con las que este autor da a entender que Jesús es la manifestación plena de Dios y que, en cuanto tal, da respuesta a las infatigables búsquedas humanas de significado, trascendiendo las barreras religiosas de aquel tiempo y de todos los tiempos de la historia. 14

Los judíos veían con profundo desprecio a los samaritanos , los consideraban herejes y blasfemos porque se habían separado del culto central del templo de Jerusalén e históricamente habían permitido la entrada de otras creencias y prácticas religiosas. Para los judíos los samaritanos eran una maldición.

Jesús rompe con esta segregación: “Los discípulos habían ido al pueblo a comprar algo de comer. En eso, una mujer de Samaria llegó al pozo a sacar agua, y Jesùs le dijo: dame un poco de agua. Pero como los judíos no tienen trato con los samaritanos, la mujer le respondió: còmo es que tù, siendo judío, me pides agua a mì, que soy samaritana?” . 15 Con esta sencilla plática se abre el asunto central de todo el relato: la superación del aislamiento y del fundamentalismo de las religiones, cuando estas se pretenden poseedoras exclusivas de la verdad de Dios y de la mediación de salvación, desconociendo las posibilidades que tengan las otras en este mismo sentido, y desconociendo al mismo Dios en cuanto pleno dador de salvación.

Viene así la cuestión sobre cuál es la religión verdadera. Qué es lo que determina esta condición? Jesús llega al núcleo profundo de la relaciòn del ser humano con Dios con estas palabras y : Ustedes adoran lo que no conocen, nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad”. 16

No es un desprecio de Jesús a la diversidad religiosa, ni a los valores de sentido y trascendencia que hay en las múltiples tradiciones de fe. El contenido de este rico diálogo ayuda a las mismas a esclarecerse y a superar algunos aspectos que en no pocos momentos de la historia las han hecho antipáticas, cuando algunas se erigen en monopolizadoras de Dios y de las verdades que lo quieren formular. La interpretación de Juan conduce a la saludable ubicación de la religión en general y a la verdad liberadora que el Padre comunica en la persona de Jesús.17

En el diálogo de Jesús con la samaritana se habla de tres pozos o fuentes de agua: los de Moisés y Jacob que son limitados e incompletos, y el de Jesús que es decisivo e inagotable, aludiendo con ello al carácter pleno de la manifestación que Dios hace de sí en la persona de Jesús, como satisfacción total de la sed humana de salvación y de sentido, y a la superación del establecimiento religioso judío como mediación exclusiva de acceso a Dios.

Jesús trasciende las fronteras de las religiones y es constituído por Dios en oferta salvífica universal. El es el agua viva que sustituye a la ley y al templo de los judíos, y también al culto samaritano. Tal es la clave de comprensión de este hermoso relato: “Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le dé no tendrá sed jamás, pues el agua que yo le dé se convertirá en el en fuente de agua que brota para vida eterna” . 18

Jesús responde de modo revolucionario a la gran inquietud contenida en la búsqueda religiosa. El no dice que el templo de Jerusalén o el monte Garizim resulten opciones inválidas, pero sí dice que quien quiera ir más al fondo no va a tener que ir imperiosamente a un lugar o a otro, porque la cualidad novedosa que él ofrece es la “adorar al Padre en espíritu y en verdad” , es decir, en el culto auténtico que se hace desde la propia vida , asumido en aquella mediación en la que el ser humano encuentre su plenitud.19 Jesús es el lugar del encuentro pleno con Dios, èl es la vitalidad definitiva, este culto nuevo suprime las distancias religiosas y nos lleva a la vida como ámbito de esta religación.

Cuaresma es un tiempo de radical purificación de nuestro ser y de nuestra conducta. En esta dinámica también entra la mediación religiosa, llamada a ser autèntico espacio para la relación del ser humano con Dios y, por tanto, liberada de toda contaminación y fundamentalismo: “Puesto que Dios ya nos ha hecho justos gracias a la fe, tenemos paz con Dios por medio de Nuestro Señor Jesucristo. Pues por Cristo hemos podido acercarnos a Dios por medio de la fe, para gozar de su favor, y estamos firmes, y nos gloriamos con la esperanza de tener parte en la gloria de Dios”. 20

Antonio José Sarmiento Nova, SJ



1 LUCAS, Juan de Sahagùn. Dios, horizonte del hombre. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 2004. CABADA CASTRO, Manuel. El Dios que da què pensar. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 2010. BERNABÈ, Carmen (Editora). Los rostros de Dios. Imàgenes y experiencias de lo divino en la Biblia. Verbo Divino. Estella, 2014. DE LUBAC, Henri. Por los caminos de Dios. Encuentro. Madrid, 2022. LEVINAS, Emmanuel. Totalidad e Infinito. Sìgueme. Salamanca, 2002. KASPER, Walter. El Dios de Jesucristo. Sìgueme. Salamanca, 2001.

2 AMALADOSS, Michael. Experiencia de Dios en el encuentro interreligioso. En Revista Iberoamericana de Teología volumen 5 nùmero 9, páginas 27-43. Universidad Iberoamericana, Ciudad de México; diciembre 2009. ARMSTRONG,Karen. La gran transformación. Paidós. Barcelona, 2012. ZUBIRI, Xavier. El hombre y Dios. Alianza. Madrid, 1998. GONZÀLEZ DE CARDEDAL, Olegario. El hombre ante Dios: razón y testimonio. Sìgueme. Salamanca, 2013.

3 Exodo 17: 3-4

4 SÀDABA, Javier. De Dios a la nada: las creencias religiosas. Espasa Libros. Madrid, 2006. MAFLA TERÀN, Nelson. Funciòn de la religión en la vida de las personas según la psicología de la religión. En Theologica Xaveriana volumen 63 nùmero 176, páginas 429-459. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotà, julio-diciembre 2013. JAMES, William. Las variedades de la experiencia religiosa. Penìnsula. Barcelona, 1986. DÌEZ DE VELASCO, Francisco. Introducciòn al estudio de las religiones. En https://www.antroporecursos.files.wordpress.com2009/03/diez-de-velasco-fe-2002-introduccion-a-la-historia-de-las-religiones.pdf CAPUTO, John. Sobre la religión. Tecnos. Madrid, 2005. FRAIJÒ, Manuel (Editor). Filosofìa de la Religiòn. Trotta. Madrid, 2001. PIKAZA, Xabier. El fenómeno religioso. Trotta. Madrid, 1999.

5 Exodo 17: 6

6 SAN AGUSTÌN. Confesiones. Palabra. Madrid, 2017. PRONZATO, Alessandro. La seducción de Dios. Sìgueme. Salamanca, 1979. LAMET, Pedro Miguel. La seducción de Dios. Temas de Hoy. Madrid, 1999. JAGER, Willigis. En busca de la verdad: caminos, esperanzas. Soluciones. Desclèe de Brower. Bilbao, 2006. DE WAAL. Esther. Buscando a Dios: tras las huellas de san Benito. Sìgueme. Salamanca, 2006.

7 CAMUS,Albert. El mito de Sísifo. Alianza Editorial. Madrid, 1979.

8 FROMM, Erich. El miedo a la libertad. Paidós. Barcelona, 1976; Psicoanálisis de la sociedad contemporánea. Fondo de Cultura Económica FCE. México D.F. 1964.

9 Con la expresión “superación” de la religión NO aludimos a desestimarla, a dejar de tenerla en cuenta como ámbito de construcción de sentido de la vida. Nos referimos a ir màs allà de la misma, al misterio absoluto de Dios en quien el ser humano encuentra su plenitud.

10 Juan 4: 19-21

11 Juan 10: 11

12 Juan 11: 24

13 Juan 14: 5

14 CASTRO SÀNCHEZ, Secundino. Evangelio de Juan. Desclée de Brower. Bilbao, 2008. GARCÌA-MORENO, Antonio. Hermenèutica de los símbolos en San Juan. En https://www.derechopenalenlared.com/libros/hermeneutica-simbolos-san-juan.pdf DUIGOU, Daniel. Los signos de Jesùs en el Evangelio de Juan. Desclèe de Brower. Bilbao, 2009.

15 Juan 4: 7-9

16 Juan 4: 22-23

17 CARDONA RAMÌREZ, Hernàn & MONTOYA MARÎN, Juan Eliseo. El signo de la samaritana: estudio abductivo de Juan 4. En Theologica Xaveriana volumen 64 nùmero 178, páginas 393-421. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotà, julio-diciembre 2014. CONSEJO PONTIFICIO PARA LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS & CONSEJO MUNDIAL DE IGLESIAS. Dame de beber (Juan 4:7). Material para la semana de oración por la unidad de los cristianos 2015. EDICE. Madrid, 2015. COMUNIDAD DE VIDA CRISTIANA CVX. Vengan todos al pozo del encuentro. En https://www.congres2015.cvxe.fr/wp-content/uploads/2015/05/folleto-del-congreso-CVX.pdf VILLA BETANCOURT, Ana Cristina. Jesùs y las mujeres: encontrarlo, seguirlo, ser sus testigos. Texto de la conferencia presentada en el congreso del centenario de la Uniòn Mundial de Organizaciones Femeninas Catòlicas. Jerusalèn, 6 de octubre de 2010. www.wucwo.org GIL ARBIOL, Carlos. El Dios de Jesùs y las fronteras culturales y religiosas. En Cuestiones Teològicas volumen 44 nùmero 102, páginas 453-467. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellìn, julio-diciembre 2017.

18 Juan 4: 13-14

19 MESTERS, Carlos. La práctica liberadora de Jesús. En Diakonía No. 41 1987, páginas 49 a 61. Managua, Nicaragua. CASTILLO, Josè Marìa. La religión de Jesùs: comentario al evangelio diario ciclo A. Desclèe de Brower. Bilbao, 2016. ARMSTRONG, Karen. En defensa de Dios: el sentido de la religión. Paidòs. Barcelona, 2009. MARDONES, Josè Marìa. La transformación de lo religión: cambio en lo sagrado y cristianismo. PPC. Madrid, 2005.

20 Romanos 5:1-2

domingo, 1 de marzo de 2026

COMUNITAS MATUTINA 1 DE MARZO 2026 DOMINGO II DE CUARESMA CICLO A

 

Esta gracia se ha hecho patente ahora con la manifestación de nuestro salvador Cristo Jesús, quien ha destruido la muerte y ha hecho irradiar vida e inmortalidad por medio del Evangelio”

(2 Timoteo 1: 10)



Lecturas:

  1. Génesis 12: 1-4

  2. Salmo 32: 4-5;18-19 y 20-22

  3. 2 Timoteo 1: 8-10

  4. Mateo 17: 1-9

Cuaresma no es una temporada sombría y triste, es la posibilidad de mirar con hondura y esperanza la esencial referencia teologal de nuestra vida, afirmando , como Jesús en el relato de las tentaciones del pasado domingo: “Adorarás al Señor tu Dios, y a El solo darás culto”,1 expresión con la que él – de modo tajante – sale al paso a las tentadoras sugerencias del maligno en materia de poder, de prestigio, de espectacularidad, de triunfalismo humano, y marca la pauta de su misión: un mesianismo desempoderado, 2su conciencia de Dios lo hace adoptar un estilo misional de abajamiento, de pequeñez, de encarnación en las dolorosas realidades que afligen a la humanidad, que él también padecerá. Un Dios descalzo, un Dios “en salida”. El absoluto de Dios en la experiencia de Jesús decide la absolutez de su libertad. 3

El énfasis cuaresmal se pone en la evolución hacia la vida y en el despojo de la muerte, en el paso de la oscuridad y del egoísmo, de todo lo desordenado que se nos ocurre y volvemos práctica, a la novedad de ser agraciados por ese Dios,4 cuyo empeño – siempre hay que afirmarlo – es el ser humano nuevo en el Espíritu. El camino cuaresmal es una ruta de de liberación.

El centro del mensaje de este domingo se concentra en el relato de la Transfiguración de Jesús propuesto por Mateo. Es un texto muy antiguo, elaborado a partir de la experiencia pascual vivida por los discípulos. Una vez que descubrieron el verdadero ser de Jesús en la Pascua, fundamento de la fe cristiana, trataron de comunicarla porque en ella recibieron la Vida, que transformó decisivamente las suyas. Para hacerlo creíble lo ponen en la vida terrena de él, justo antes del juicio de la pasión; pero, en realidad, lo que están describiendo es un genuino testimonio pascual porque sus vidas ahora son sustancialmente nuevas.5 Ellos vivieron suficientemente su precariedad humana, las dificultades serias que tuvieron para comprender esa “extraña lógica” de Jesús, de decirles que iba a ser perseguido y humillado, porque persistían en su expectativa de un mesianismo triunfante al modo del mundo, también porque a partir de la crucifixión quedaron profundamente abatidos. El relato de la Transfiguración es un testimonio de la Vida que los sacó de esa “noche oscura”. 6

Así, se nos remite a un asunto permanente de la condición humana, el misterio de la muerte y de la vida, el del gozo y el dolor, el de la destrucción-aniquilamiento y el de la regeneración y transformación, el de la oscuridad y el de la luz, el del pecado y el de la gracia. Va sucediendo constantemente en nuestras vidas, hasta que viene el momento de la muerte y , con esto, el paso a la luminosidad definitiva: “Al oír esto los discípulos cayeron rostro en tierra llenos de miedo. Mas Jesús, acercándose a ellos, los tocó y les dijo: Levántense, no tengan miedo. Ellos alzaron sus ojos y no vieron a nadie más que a Jesús”. 7

Es bien clara la intención de presentar este relato en el ambiente de cuaresma. Su espíritu es hacernos conscientes de la esperanza radical que sustenta nuestra existencia, es Dios mismo quien nos ha asumido en el Señor Jesucristo, él se ha implicado vitalmente en todo lo que somos para liberarlo del absurdo orientándolo hacia la vida plena de la que él es portador prototípico. Lo que el pecado y la muerte desfiguran es transfigurado en él mismo , que nos pone junto al Padre, se inserta en nuestro ser para hacernos nuevos en el amor y en la libertad.

Abraham – referido en la primera lectura – es un relato estupendo de este tránsito de lo oscuro a lo luminoso a partir de su encuentro con Yavé-Dios. En ese esfuerzo existencial, profundamente humano y no pocas veces doloroso, escucha el llamado a dejarlo todo y a fiarse de una novedosa promesa de vida: “Yavé dijo a Abrahán: vete de tu tierra, de tu patria, y de la casa de tu padre a la tierra que yo te mostraré. De ti haré una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre, y serás tú mismo una bendición para muchos” . 8

Leamos el relato a partir de nuestros proyectos de vida, viendo cómo tenemos que salir de un mundo de seguridades, haciendo rupturas con todo lo que nos impide vivir con sentido, tomando decisiones liberadoras, y corriendo el riesgo de una nueva vida en la que se vislumbran posibilidades de definitiva plenitud, son nuestras “tierras prometidas” como las que alimentaron la esperanza de Abrahán y de las comunidades que lo seguían. Dios irrumpe en la historia para liberarnos de todo lo que oscurece nuestra humanidad. La invitación es a buscar la luz y la libertad, dando una nueva figura a todo lo que somos y hacemos. Abrahán y su gente son imagen de esa novedad propiciada por la promesa liberadora de Yahvé.

Muchos salen de situaciones aberrantes de injusticia, de pobreza, de violencia, en búsqueda de espacios para desarrollarse libre y felizmente, el fenómeno de las migraciones en nuestros días es intenso y dramático, no se resignan a someterse a las fuerzas de la muerte. Otros, sin desplazarse de sus lugares, descubren novedosas posibilidades en las que se juegan ideales mucho mayores que ganar dinero y obtener éxitos, son los que apuestan por vidas críticas, proféticas, liberadas y liberadoras.9 Y también muchos tienen vidas opacadas por el pecado, por el desacato a Dios y al prójimo, por erigirse como medidas de todo en la vida, por hacer fracasar el proyecto original del paraíso, por empeñarse en la injusticia y en el predominio del ego. Cada uno desde su contexto está en mora de libertad, de vida nueva, de rupturas salvíficas, de territorios de sentido, de razones definitivas para la esperanza.

El relato bíblico pone el origen de Israel en esta migración mitológica, justificándola en el deseo que tiene Yavé de elegirse un pueblo. Este pueblo encuentra en esta aventura abrahámica la raíz de su identidad y de su significado: “Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. Por tí se bendecirán todos los linajes de la tierra” . 10

Dios nos invita a un creciente proceso de mejoría ética y espiritual, nos pide abandonar seguridades alienantes, romper con sometimientos, renunciar a todo lo que frena nuestro crecimiento en humanidad, tener la entereza de dejarnos confrontar por el mismo Señor, por la realidad, por el prójimo, y descubrir con esperanza que hay partes de nuestro ser que demandan conversión, luz y libertad. 11

En las palabras de Pablo a su discípulo y compañero apostólico, Timoteo, destaca el talante de libertad que proviene del Espíritu, palabra que no se somete a poderes humanos, que esclarece el sentido teologal de la vida, portadora de sentido trascendente, que dignifica al ser humano, que en Jesucristo tiene la evidencia definitiva de Dios que destruye el absurdo de la muerte y abre la humanidad al futuro : “Esta gracia se ha hecho patente ahora con la manifestación de nuestro salvador Cristo Jesús, quien ha destruido la muerte y ha hecho irradiar vida e inmortalidad por medio del Evangelio, para cuyo servicio he sido yo constituído heraldo, apóstol y maestro” . 12

Es Jesús, que renuncia a asegurarse la vida y obtiene la victoria significada en la transfiguración. Téngase presente lo que dice en el pasaje inmediatamente anterior: “Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, la encontrará. Pues, de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida?” . 13

El episodio narrado es una manifestación de Dios, el autor bíblico escoge la montaña como lugar simbólico de su comunicación, recordando así diversas escenas del Antiguo Testamento que tienen esta connotación. Una cima alta y apartada aleja horizontalmente de los hombres y acerca verticalmente a Dios. En ese contexto tendrá lugar la manifestación gloriosa de Jesús, sólo a tres de los discípulos:” Seis días después, tomó Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz” . 14

La teología de esta narración dice que al ver transformados su rostro y sus vestidos tienen la experiencia de saber que su destino no es el fracaso, sino la gloria. 15Al ver a Moisès y Elìas dialogando con Jesùs tienen la certeza de que èl es la plenitud de esa historia religiosa de Israel y de la revelación de Dios a la humanidad. Al escuchar la voz de lo alto saben que les està ofreciendo una alternativa plenamente configurada con la voluntad de Dios. Jesús vivió constantemente transfigurado, pero no lo manifestaba con evidencias espectaculares, consecuente con lo que transmite de modo especial el evangelio de Marcos: el secreto mesiánico. Su humanidad y su divinidad se expresaban cada vez que se acercaba a alguien para hacerlo más humano, para implicarlo en la figura de la nueva humanidad que él comunica a todos. El ser humano asumido por el Señor Jesús se torna luminoso con el dinamismo de la gracia que reconstruye lo que la muerte y el pecado arrasan. Este es el itinerario cuaresmal.



Antonio José Sarmiento Nova, SJ



1 Mateo 4: 10

2 LUCIANI, Rafael. El mesianismo asuntivo del Hijo del Hombre. Reflexión a la luz de la cristología contemporánea. En Theologica Xaveriana número 186, páginas 1-27. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, julio-diciembre 2018.. CASTILLO, José María. El Reino y la vida, capítulo 4 de su libro El Reino de Dios: por la vida y la dignidad de los seres humanos. Desclée de Brower. Bilbao, 1999; páginas 63-77. Lo que queremos decir es que Jesús en el desierto se prepara para un mesianismo crucificado, y por eso rechaza rotundamente lo que le propone el maligno, incompatible con la soberanía del Padre en su vida y con el abajamiento que se va a manifestar en todo su ministerio hasta la cruz.

3 KRUPA, Jozef. Dios Padre como fuente y origen de toda la divinidad. En https://www.core.ac.uk/download/pdf/83556074.pdf SEGUNDO, Juan Luis. Disquisición sobre el misterio absoluto. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/1086/1/RLT-1985-006-A.pdf PAPA JUAN PABLO II. La relación de Jesús con el Padre, revelación del misterio trinitario. Ciudad del Vaticano. Audiencia General del 10 de marzo de 1999.

4 LÜKE, Ulrich. El mamífero agraciado por Dios. Sígueme. Salamanca, 2018. LADARIA, Luis F. La gracia como nueva creación. La vida del hombre justificado. Capítulo VII de su libro Teología del pecado original y de la gracia. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 2019; páginas 267-301. RUIZ DE LA PEÑA, Juan Luis. Las dimensiones de la gracia. Capítulo X de su libro El don de Dios: antropología teológica especial. Sal Terrae. Santander, 1991; páginas 371-406.

5 TORRES QUEIRUGA, Andrés. Repensar la resurrección. Trotta. Madrid, 2007. GONZÁLEZ DE CARDEDAL, Olegario. Glorificación. Capítulo III de su libro Cristología. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 2001; páginas 125-174. WILKENS, Ulrich. La resurrección de Jesús. Estudio histórico-crítico del testimonio bíblico. Sígueme. Salamanca, 1981.

6 CONSEJO EPISCOPAL LATINOAMERICANO CELAM. Segundo domingo de cuaresma: la transfiguración un anticipo de la pascua. En https://www.celam.org/cebitepal/lectio/lectio5e62c8c055d2f_06032020_1003pm.pdf SABUGAL, Santos. La transfiguración de Jesús, adelanto de su resurrección. En https://www.agustinosvalladolid.es/estudio/investigacion/estudioagustiniano/estudiofondos/estudio1992/estudio_1992_3_01.pdf

7 Mateo 17: 6-8

8 Génesis 12: 1-2 SANZ GIMÉNEZ-RICO, Enrique. Abrahán camino a Finisterre. En Sal Terrae número 94, páginas 445-455. Madrid, 2006. COLLIN, Matthieu. Abrahán. Cuadernos Bíblicos 56. Verbo Divino. Estella, 1987. BARBERA, Domenico. Abrahán, el padre de la fe. RJ Julia Independent Book Sellers. Boston, 2020. BUSTO SAIZ, Josè Ramòn. La acción salvadora de Dios en Abrahàn y en los patriarcas. Aula de Teologìa de la Universidad de Cantabria. Santander. 26 de octubre de 2010.SKA, Jean Louis. Introducciòn al Pentateuco. Claves para la interpretación de los cinco primeros libros de la Biblia. Verbo Divino. Estella, 2011. PAPA JUAN PABLO II. Homilìa del Santo Padre Juan Pablo II durante las celebraciones en recuerdo de Abraham Padre de todos los creyentes. Ciudad del Vaticano, 23 de febrero de 2000.

9 SAURÍ, Jorge. El hombre comprometido. Carlos Lohlé. Buenos Aires, 1968. DIOCESIS DE PLASENCIA (España). La experiencia del encuentro con Dios. En https://www.diocesisplasencia.org/documentos/SINODO/AD_TEMA_4.pdf NEGRO PAVÒN, Dalmacio. En torno al mito del hombre nuevo. En https://www.racmyp.es/dosc/anales/A85-5.pdf CASALDÀLIGA, Pedro. Los rasgos del hombre nuevo. En https://www.repositorio.uca.edu.ni/3599/1/Los%20rasgos%20del%20Hombre%20Nuevo.pdf KNOCH, Otto. El Espìritu de Dios y el hombre nuevo. Secretariado Trinitario. Salamanca, 2026.

10 Génesis 12: 3

11 CASAS RAMÌREZ, Juan Alberto. La conversión como posibilidad de seguimiento del Señor en el evangelio de Marcos. En Cuestiones Teològicas volumen 40 nùmero 93, páginas 127-146. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellìn, enero-junio 2013. GIBLET J. & GRELOT, P. Penitencia, Conversión en LEON-DUFOUR, Xavier. Vocabulario de Teologìa Bìblica. Herder. Barcelona, 2001; páginas 672-678. IGLESIAS, Ignacio. La alegría de la conversión: convertìos y creed en el Evangelio. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 1997. GELPI, D. Conversiòn en GRUPO DE ESPIRITUALIDAD IGNACIANA. Diccionario de Espiritualidad Ignaciana. Mensajero-Sal Terrae. Santander-Bilbao, 2007; páginas 481-483. RODRÌGUEZ, Juliàn. La conversión en el pensamiento bíblico. Sìgueme. Salamanca, 1989.

12 2 Timoteo 1: 10-11

13 Mateo 16: 26

14 Mateo 17: 1-2

15 CARBULLANCA, Cèsar. El relato de la transfiguración. En Theologica Xaveriana número 71. https://www.doi.org/10.11144/javeriana.tx71.rtcamm WEILER, Lucìa & BOMBONATTO, Vera Ivanise. Jesùs transfigurado: el rostro que nos pone en camino. En https://www.dominicasanunciata.org/wp-content/uploads/2016/06/wdomi_pdf_6375-Bf81B9cLLoNblFdf.pdf MORADO , Guillermo Juan. La significatividad de la transfiguración de Jesùs. En Revista Española de Teologìa volumen LXXX cuaderno 1, páginas 33-60. Universidad San Dàmaso. Madrid, enero-abril 2020.

domingo, 22 de febrero de 2026

COMUNITAS MATUTINA 22 DE FEBRERO 2026 DOMINGO I DE CUARESMA CICLO A

 

Jesús le contestó: Vete, Satanás, porque la Escritura dice: Adora al Señor tu Dios, y sírvele sólo a El”

(Mateo 4: 10)

Lecturas:

  1. Génesis 2: 7-9 y 3:1-7

  2. Salmo 50: 3-6;12-14 y 17

  3. Romanos 5: 12-19

  4. Mateo 4: 1-11

Llega cuaresma, tiempo propicio para una densa experiencia espiritual, mirada de profundidad a nuestro ser y quehacer, discernimiento sobre motivaciones, prioridades, valores, actitudes, conductas. Vamos a reducirnos a la exterioridad religiosa, a contentarnos con eso, o tendremos la osadía de dejarnos llevar por el Espíritu, como Jesús en el desierto, para verificar nuestras idolatrías y seducciones? Nos sumergiremos en la realidad honda de lo que somos y hacemos, y nos encontraremos en las honduras de nuestra conciencia con el Dios siempre mayor, que nos interroga acerca de la orientación de nuestra libertad? Qué tipo de ser humano somos? Qué tipo de ser humano estamos llamados a ser? Cuáles son las alternativas que se nos proponen como camino de realización? Detectamos con inteligencia espiritual unas y otras propuestas y sabemos discernir lo que en ellas nos lleva a la plenitud o nos hace fracasar? Es Dios para nosotros una retórica inerte, una costumbre social, un recurso apurado en momentos de angustia, nos dejamos llevar por prejuicios y estereotipos que nos llegan sobre la relación con El? 1 O, mejor, captamos que el asunto por excelencia que aquí se juega es el ordenamiento de nuestra libertad?

En cada ser humano alienta la vitalidad de Dios, que se traduce en la misión de seguir con la tarea divina de crear y recrear el mundo, transformándolo siempre para bien de toda la humanidad, con sus saludables implicaciones de comunión de bienes, de igualdad, de justicia, de solidaridad, de reconocimiento de la dignidad de cada persona y de todas las formas de vida, de sentido trascendente de la existencia. 2

Esta convicción está en los orígenes de la fe de Israel. La primera lectura de este domingo hace parte esencial del testimonio de las antiguas comunidades israelitas que dieron origen a estos textos, Dios especialista en vida, dador de la misma, tiene en el ser humano el mejor testimonio de su capacidad vivificadora: “Entonces Dios el Señor formó al hombre de la tierra misma, y sopló en su nariz y le dio vida. Así el hombre se convirtió en un ser viviente. Después Dios el Señor plantó un jardín en la región de Edén, en el oriente, y puso allí al hombre que había formado. Hizo crecer también toda clase de árboles hermosos que daban fruto bueno para comer” 3.

Dentro de la dotación original que Dios confiere a la creatura está el don de la libertad, podemos decidir a favor o en contra de Dios, el Creador nos hace responsables de nuestro destino y de la marcha de la historia. Este elemento es esencial en la comprensión cristiana del ser humano: somos libres para Dios, para el amor, para la dedicación generosa a las demás creaturas, para transitar por caminos religiosos, espirituales o humanistas diferentes y valiosos, pero igualmente libres para el egoísmo y la injusticia. Misterio profundo que debe hacerse consciente en cada uno para ponderar los alcances de nuestras decisiones. Somos creados en libertad y para la libertad. 4

Las lecturas de este domingo nos llevan a considerar la lógica de nuestra libertad, la formación de la misma, los criterios que la fundamentan, y el proyecto de vida de cada ser humano leído en esta clave determinante. Nuestra libertad está convertida al amor y a la justicia de Dios? Ella misma se orienta al bien de la humanidad y a hacer del mundo un ámbito de vida digna? O de ella emanan males y violencias, destrucción de la creación, ofensa constante a las creaturas y a quien las sustenta, el Creador, egoísmos propios de la mediocridad que se vuelve usual, domesticados por el “sistema”? Estamos en capacidad de detectar los mecanismos y motivaciones profundas que nos conducen a lo uno o a lo otro?5

Es permanente tentación de los humanos erigirnos como dioses, prescindir de la trascendencia, conocemos bien sus consecuencias. Entran en juego los argumentos de vanidad , la deificación del ser humano, el considerarnos la medida de todo, la arrogancia de quien se ve a sí mismo como imprescindible, el rechazo de Dios como la instancia que hace plena nuestra humanidad.6

En la enseñanza de la tradición cristiana hablamos de pecado original, inherente a cada humano que viene a la vida. Para transmitirlo, la teología y la catequesis han acudido a las categorías de expresión propias de cada cultura y de cada momento de la historia, conscientes de que algunas de ellas son insuficientes para hacerlo relevante a los destinatarios del mensaje, de acuerdo con los lenguajes y sensibilidades de cada momento de la historia. Conscientes de que todo lo que resulta de la acción creadora de Dios es bueno, no podemos permanecer con una visión del pecado original como mancha primera, antes de que la persona se implique en la vida y en el ejercicio de la libertad.7 De lo que hay que hablar es de un pecado originante, de una tendencia que tenemos como consecuencia de la libertad. La “originalidad” de la disposición para pecar es justamente esta del ser humano que, en ejercicio de ese don, acepta o rechaza el carácter de Dios como principio y fundamento de su vida.

La primera lectura nos pone en contexto: “En medio del jardín puso también el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal” 8 y posteriormente: “Así que Dios les ha dicho que no coman del fruto de ningún árbol del jardín? …..Y la mujer le contestó: podemos comer del fruto de cualquier árbol, menos del árbol que está en medio del jardín. Dios nos ha dicho que no debemos comer ni tocar el fruto de ese árbol, porque si lo hacemos, moriremos. Pero la serpiente dijo a la mujer: No es cierto. No morirán. Dios sabe muy bien que cuando ustedes coman del fruto de ese árbol podrán saber lo que es bueno y lo que es malo, y que entonces serán como Dios” 9

Es un recurso literario, propio de la antigua cultura hebrea en la que surgieron estos escritos, para expresar una verdad teológica y antropológica de fondo. Dios nos hace libres, expresión estupenda que refleja aquel “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza” 10, partícipes de su divinidad, libertad incluída. Esta, desconectada de su referencia teologal, va en contra de la realización plena del ser humano; frustra el proyecto de plenitud que Dios deposita en nosotros. 11

Al mismo Jesús le suceden las propuestas del mundo, según lo refiere el clásico relato de las tentaciones, hoy en la versión de Mateo. Cómo entiende Jesús su condición de Hijo de Dios? El relato de las tentaciones, puesto intencionalmente por el autor, antes del comienzo de su ministerio público, presenta su revelador talante teologal, su “modus operandi”, su estilo desposeído del vano honor del mundo.12 Al final del relato, vamos a ver hacia donde se orienta el mesianismo de Jesús. Sepamos leerlo entre líneas, con sutileza espiritual.

La primera tentación es utilizar al Padre en beneficio propio: “Si de veras eres Hijo de Dios ordena que estas piedras se conviertan en panes13. Es la tentación de las necesidades imperiosas, la misma que sufrió el pueblo de Israel durante su largo trasegar por el desierto. Jesús en su humanidad experimenta fuertemente el asedio del mal espíritu, y debe discernir, para tomar finalmente la decisión de dar el primado de su vida a Dios. Entran aquí también todo el mundo de los intereses personales, de menor a mayor, y el olvido de la trascendencia hacia el Padre y hacia el prójimo. Jesús , con su rechazo contundente, nos indica la determinación teologal de la libertad. Uno de los grandes legados del papa Benedicto XVI es su incansable afirmación de la primacía de Dios en la vida del ser humano, como garantía de auténtica plenitud del mismo. 14

Desconfiar de Dios y dar crédito exclusivo al esfuerzo humano, constituyéndonos nosotros en la medida de la vida. A esto Jesús responde: “No sólo de pan vivirá el hombre sino también de toda palabra que salga de los labios de Dios”15 Luego, el tentador le propone hacer su entrada triunfal en la ciudad santa, descendiendo de lo alto como Mesías glorioso, invocando el poder teologal. Nos pasa también, le pasa a la Iglesia cuando olvida el carácter “descalzo” de su ministerio, cuando no se despoja de estos privilegios y se sacraliza, cuando olvida al mismo Jesús. Por eso contesta con energía y libertad :”No pongas a prueba al Señor tu Dios” 16

Surge en el escenario el apetito desordenado de triunfar: “Finalmente, el diablo lo llevó a un cerro muy alto, y mostrándole todos los reinos del mundo y la grandeza de ellos, le dijo: Te daré todo esto, si te arrodillas y me adoras” 17 Jesús rechaza tal condición citando Deuteronomio 6: 13: “Vete, Satanás, porque la Escritura dice: adora al Señor tu Dios y sírvele sólo a El” 18

El remate teológico- antropológico de estas lecturas lo da el texto de Romanos: cuando reconoce la tendencia que tenemos a desordenar el plan original de Dios: “Pero el delito de Adán no puede compararse con el don que Dios nos ha dado. Pues por el delito de un solo hombre muchos murieron, pero el don que Dios nos ha dado gratuitamente por medio de un solo hombre, Jesucristo, es mucho mayor y en bien de muchos19.

Que sea esta nueva cuaresma un tiempo de reconfiguración teologal de nuestra existencia, identificando los ídolos que secuestran nuestra libertad para acceder a una soberanía teologal como la del Señor Jesús.



Antonio José Sarmiento Nova, SJ





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3 Génesis 2: 7-9

4 MORENO ARANDA, José Luis. El proyecto de libertad en el Señor Jesús. Instituto Técnico de Estudios Superiores de Occidente ITESO. Guadalajara, 1990. ESTRADA, Juan Antonio. De la salvación a un proyecto de sentido. Desclée de Brower. Bilbao, 2018. LOBATO, Abelardo. La filosofía cristiana de la libertad. En https://www.repositorio.uca.edu.ar/bitstream/123456789/14796/1/filosofia-cristiana-libertad.pdf . MOLTMANN, Jürgen. El cristianismo como religión de libertad. En https://www.core.ac.uk/download/pdf/39061436.pdf.

5 CASTILLO, José María. El discernimiento cristiano. Sígueme. Salamanca, 2007. RAMBLA, Josep Maria. Reglas de discernimiento, en Una manera de estar en el mundo: los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola. Mensajero. Bilbao, 2020; páginas 333-358.

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8 Génesis 2: 9

9 Génesis 3: 1-5

10 Génesis 1: 26

11 MÚNERA DUQUE, Alberto. Pecado personal desde la comprensión del pecado original. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 1982. GRELOT, Pierre. El problema del pecado original. Herder. Barcelona, 1970. GONZÁLEZ FAUS, José Ignacio. Pecado en ELLACURÍA, Ignacio & SOBRINO, Jon. Conceptos fundamentales de la Teología de la Liberación, volumen II. UCA Editores. San Salvador, 2008; páginas 93-106. FLECHA ANDRÉS, José Román. El pecado y los pecados En su obra Moral fundamental: la vida según el Espíritu. Sígueme. Salamanca, 2012; páginas 250. MARTÍNEZ, Julio Luis & CAAMAÑO, José Manuel. El pecado en su obra Moral fundamental: bases teológicas del discernimiento ético. Sal Terrae. Santander, 2014; páginas 463-503.

12 CABESTRERO, Teófilo. Pero la carne es débil. Antropología de las tentaciones de Jesús y de nuestras tentaciones. Desclée de Brower. Bilbao, 2007. GONZÁLEZ FAUS, José Ignacio. Las tentaciones de Jesús y la tentación cristiana. En Estudios Eclesiásticos número 47, páginas 155-188. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 1972.

13 Mateo 4: 3

14 RATZINGER, Joseph. Ser cristiano en la era neopagana. Encuentro. Madrid, 1995; Introducción al Cristianismo. Sígueme. Salamanca, 2001. ZOLEZZI, Tibaldo. La primacía de la gracia, principio esencial de la visión cristiana de la vida. En Teología y Vida volumen 3 número 59; páginas 373-398. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, 2018. FORTE, Bruno. La esencia del cristianismo. Sígueme. Salamanca, 2012.

15 Mateo 4: 4

16 Mateo 4: 7

17 Mateo 4: 8-9

18 Mateo 4: 10

19 Romanos 5: 15

domingo, 15 de febrero de 2026

COMUNITAS MATUTINA 15 DE FEBRERO 2026 DOMINGO VI DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

 

Delante de ti tienes fuego y agua; escoge lo que quieras. Delante de cada uno están la vida y la muerte, y cada uno recibirá lo que elija”

(Eclesiástico 15: 16-17)



Lecturas:

  1. Eclesiástico 15: 14 – 20

  2. Salmo 118: 1-5;17-18 y 33-34

  3. 1 Corintios 2: 6 – 10

  4. Mateo 5: 17 – 37



Un elemento que identifica claramente nuestro tiempo es la búsqueda afanosa del ser humano en pos de su libertad, la afirma a tiempo y a destiempo, las grandes expresiones de la cultura se hacen voceras de ese propósito, en muchos casos es radical este deseo total de autonomía. Ser libres, tomar las riendas de la vida, de la historia, no permitir “intervenciones” esclavizantes, trabajar con denuedo para liberarse de toda tutela. Es plenamente legítimo este deseo, nos identificamos ciento por ciento con el mismo.1 Pero también es preciso advertir que en esta apasionante tarea liberadora se esconden falacias, estudiadas a fondo por las ciencias humanas, particularmente el psicoanálisis, cuando se detectan “miedos a la libertad”, creación de nuevos sometimientos disfrazados de libre albedrío, como los que analiza con hondo sentido crítico Erich Fromm en un libro que así se titula.2

Concretamente nos referimos a las “esclavitudes” de la humanidad “libre” de los siglos XX y XXI: la sociedad de consumo, la fascinación por la lógica del mercado, la idolatría de la capacidad adquisitiva, la multitud de paraísos artificiales creados por el temor a las responsabilidades que trae la libertad, los fundamentalismos ideológicos, políticos, religiosos, la absolutización de ciertos liderazgos, los sometimientos emocionales, los hombres y mujeres “usados” de modo esclavista,. Muchos seres humanos son esclavos en la gran era de la liberación.3 Los sistemas totalitarios del siglo XX – nazismo, comunismo, dictaduras militares y regímenes de seguridad nacional en América Latina y en Africa , las ahora sofisticadas “tiranías democráticas” con los “ciudadanos” que los aplauden y respaldan, son también lenguaje elocuente del miedo a la libertad. Y qué decir de las evasiones de la realidad en el mundo de las sustancias psicoactivas y el llamado “retorno de lo religioso” con sus sectas y grupos cerrados que se apoderan de mentes y conciencias , en patético ejercicio de colonización mental y emocional.

Ser libre es un reto de primera magnitud para el ser humano adulto, demanda un ejercicio permanente de discernimiento, de ponderación responsable de todas las alternativas que presenta la vida, examen cuidadoso sobre la base de una gran seriedad existencial, siempre alerta para despejar la tentación del sometimiento. De modo especial llamamos la atención sobre la pérdida de libertad cuando la experiencia religiosa se malentiende y se convierte en dictadura de la conciencia con el trasfondo de un Dios autoritario que no admite intentos de autonomía. Son muchos los análisis del hecho y de las creencias religiosas, también las posturas de numerosos seres humanos, con abierta confrontación a las instituciones religiosas, a las imágenes de Dios, y a las consecuencias prácticas de esto, desde la afirmación de la libertad. Unos optan por abandonar la fe – ateísmo – otros someten la misma a rigurosa crítica – agnosticismo – y también muchos acceden a la genuina experiencia del Dios que libera.4

Vamos al rescate del carácter liberador de la fe en Dios y de la experiencia religiosa y espiritual, en el modo como nos ha sido revelada en Jesús de Nazaret. Por eso, humildemente acogemos el pensamiento crítico de aquellos maestros de la sospecha que en la segunda mitad del siglo XIX y en buena parte del XX hicieron severas confrontaciones a la religión y a las religiones.5 Carlos Marx desde la economía política nos habla de la “religión opio del pueblo”, Federico Nietzsche desde la moral propende por una condición humana emancipada de Dios y de superestructuras ideológicas. Sigmund Freud desde el psicoanálisis estudia las profundidades del inconsciente y se refiere a Dios como proyección de frustraciones no resueltas. No les parece que el Espíritu Santo pudo hablar a través de ellos?

Estamos entrando en una zona de alta susceptibilidad, para la Iglesia, para todas las tradiciones religiosas, para la cultura moderna, para todos los humanos, principales implicados en la cuestión. Jesús , en el texto del evangelio de este domingo, nos introduce en el más allá de la ley, en su espíritu, y nos conduce a la relación profunda de la libertad humana frente a Dios, cuestionando en su raíz la configuración legalista del judaísmo de su tiempo y dando una pauta decisiva para sus seguidores en todas las épocas de la historia6: “Y les digo que si la justicia de ustedes no es más grande que la de los maestros de la Ley y de los fariseos, no entrarán en el Reino de los cielos”. 7

El filósofo de la religión, el español Juan Martín Velasco estudia juiciosamente el impacto de la cultura moderna sobre la religión, la explicitación de la razón ilustrada y crítica, la secularización de la sociedad, los movimientos emancipatorios del siglo XX, las luces que brindan las ciencias sociales y humanas en esta perspectiva de autonomía, y ofrece unas líneas de superación del conflicto a partir de una espiritualidad cristiana que sintoniza con las grandes preocupaciones de la modernidad, poniendo a dialogar el espíritu original del Evangelio con tales aspiraciones liberadoras.8

La primera lectura nos sitúa frente a la gran posibilidad de ser libres: “ El te ha puesto delante fuego y agua, alarga tu mano y toma lo que quieras. Qué grande es la sabiduría del Señor, tiene un gran poder y todo lo ve!” 9, con esta escueta afirmación el autor bíblico reconoce el sentido de la libertad, el discernimiento, la postura del hombre ante alternativas que – debidamente ponderadas – le permiten tomar una decisión, en el ejercicio maravilloso de la responsabilidad, y de la capacidad de hacerse a sí mismo.10 En lenguaje clásico es el libre albedrío, tema clave de la filosofía y de la teología porque hace parte esencial de todo ser humano que toma en serio su vida queriendo estructurarla responsablemente, examinando con sentido crítico las alternativas que se le plantean y decidiendo ante ellas el sentido mismo de su existencia, de lo que lo hace plenamente humano.

Por otra parte, la segunda lectura – de la primera carta a los Corintios – nos dice: “Sin embargo, entre los perfectos hablamos de sabiduría, pero no de la sabiduría de este mundo ni de los jefes de este mundo, abocados a la ruina, sino de una sabiduría de Dios, misteriosa, escondida, destinada por Dios desde antes de los siglos para gloria nuestra, desconocida por los jefes de este mundo….” . 11

Nos hemos referido frecuentemente a la colisión que se produce entre lo que Jesús plantea y la manera de ser y de pensar de ciertas mentalidades, influídas por modelos legalistas, religioso-rituales, como las de los sacerdotes del templo de Jerusalén y los maestros de la ley. Jesús entra en abierta contradicción con estos “mapas mentales” porque no ve en ellas posibilidades de libertad , cifran su saber en cumplimientos externos sin conversión al amor de Dios y al amor del prójimo, simplemente observancias, las más de ellas verdaderamente opresoras. De la sabiduría de la cruz propuesta por Pablo es de la que requerimos para poder vivir en una feliz libertad nuestra relación con Dios y nuestra apropiación de lo que entendemos por esa voluntad suya y por ley.

El texto evangélico que se propone para este domingo sigue como continuidad de las bienaventuranzas. El autor está escribiendo para judíos convertidos al cristianismo, por eso su lenguaje y continuas referencias a las tradiciones de Israel, a sus prácticas religiosas. No hace estas alusiones en línea de continuidad con el judaísmo sino en abierta discontinuidad. En Jesús se supera la Ley y se entra en una nueva lógica de relación con Dios y con el prójimo.

La oferta de Jesús es opuesta a la de los fariseos y maestros de la ley, él defiende la actitud ante el espíritu de la ley y no el cumplimiento por sí mismo, desconectado este de Dios y de lo más íntimo del corazón humano, y advierte sobre el conocido peligro del legalismo. La redacción del texto utiliza la contraposición “Ustedes han oído que se dijo a sus antepasados…..pero yo les digo….” para indicar con esto la radical novedad del espíritu de los mandamientos, que consiste en superar con creces lo que está mandado puntualmente: “Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: no matarás, pues el que mate será reo ante el tribunal. Pues yo les digo que aquel que se encolerice contra su hermano será reo ante el tribunal; el que llame a su hermano imbécil será reo ante el sanedrín; y el que le llame renegado será reo de la Gehenna de fuego”.12

Jesús alude a las exigencias del propio ser, y en esto surge de nuevo la cuestión de la libertad, ser libre pertenece a lo más íntimo de la condición humana, Jesús así lo asume y por eso nos guía por el sendero fino del espíritu que ha de inspirar nuestras conductas y observancias, trascendiendo su materialidad formal e imprimiéndoles un significado liberador y definitivo: “Para ser libres nos ha liberado Cristo”. 13



Antonio José Sarmiento Nova, SJ



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7 Mateo 5: 20.

8 MARTIN VELASCO, Juan. El malestar religioso de nuestra cultura. Paulinas. Madrid, 1993; La experiencia cristiana de Dios. Trotta. Madrid, 1995; El encuentro con Dios. Caparrós Editores. Madrid, 1997. DUQUE, Joao. Manuel. El Dios ocultado. Sígueme. Salamanca, 2017. JOHNSON, Elizabeth A. La búsqueda del Dios vivo: trazar las fronteras de la teología de Dios. Sal Terrae. Santander, 2008.CABADA CASTRO, Manuel. El Dios que da qué pensar: acceso filosófico antropológico a la divinidad. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 1999.

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11 1 Corintios 2: 6-7

12 Mateo 5: 21-22

13 Gálatas 5: 1

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