domingo, 9 de mayo de 2021

COMUNITAS MATUTINA 9 DE MAYO 2021 DOMINGO VI DE PASCUA CICLO B

 

Verdaderamente comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que le es grata cualquier persona que le ama y practica la justicia, sea de la nación que sea”

(Hechos 10: 34)



Lecturas:

  1. Hechos 10: 25-48 (se recomienda leer todo el capítulo desde el comienzo para captar la historia del centurión Cornelio)

  2. Salmo 97

  3. 1 Juan 4: 7-10

  4. Juan 15: 9-17

Tiene el mayor interés dar una vista panorámica a la población actual de la humanidad, se estima en 7.888 millones , distribuída así por continentes: 1250 millones en Africa, 4.700 en Asia, 801 en Europa, 1.094 en América, 43 en Oceanía.1 Dentro de estas cifras generales se estima que tres mil cuatrocientos millones de seres humanos viven en situación de pobreza alarmante, concentrados principalmente en el Africa subsahariana, en América Latina y en algunos países asiáticos. Noruega es el único país del mundo en el que técnicamente no existe la pobreza. Sabemos bien que la pandemia del covid-19 ha incrementado de modo notable esta situación de precariedad.2

Al hablar de población mundial vienen a nuestra mente la diversidad de culturas, estilos de vida, etnias, problemáticas de riqueza-pobreza, acceso a beneficios mínimos de calidad de vida, modelos políticos y económicos, creencias religiosas, dinámica justicia-injusticia, ecología-habitat, niveles de educación, ciencia-tecnología, gobiernos, bienestar, sentidos de vida.3 En el campo religioso se cuantifica el cristianismo en 2.400 millones de creyentes, con 1.300 en la iglesia católica, 320 en la ortodoxia4, 850 en las denominaciones surgidas de la Reforma Protestante a partir del año 1517; el Islam está en 1.900 millones, el Hinduismo en 1.200, el Budismo en 530, la religión tradicional de China en 305, las llamadas religiones étnicas de Africa y América en 440, el judaísmo en 18 millones de adeptos.5

En Colombia , país con tradicional predominio del cristianismo católico, se considera que en la actualidad pertenecen a las denominaciones evangélico-pentecostales unos 6 millones, manteniendo aún la mayoría de la Iglesia Católica. 6 Estas constataciones iniciales nos dicen que no hay una sola manera de ser humano,7 la diversidad y heterogeneidad expresan la riqueza de nuestra condición. Desafortunadamente , la historia demuestra que esta pluralidad no se ha respetado porque unos grupos y culturas hegemónicas establecen dominaciones y opresiones sobre los grupos tenidos por más vulnerables. Son abundantes e inadmisibles los procesos de atropello cultural, económico, político, religioso; esto deriva en odios ancestrales, guerras y rivalidades de todo tipo. Qué hacer? Qué postura tomar?8

El Papa Francisco, en su reciente encíclica “Fratelli Tutti”, dice: “Abrirse al mundo es una expresión que hoy ha sido cooptada por la economía y las finanzas. Se refiere exclusivamente a los intereses extranjeros o a la libertad de los poderes económicos para invertir sin trabas ni complicaciones en todos los países. Los conflictos locales y el desinterés por el bien común son instrumentalizados por la economía global para imponer un modelo cultural único. Esta cultura unifica al mundo pero divide a las personas y a las naciones porque la sociedad cada vez más globalizada nos hace más cercanos, pero no más hermanos”. 9 Todo el texto de la encíclica es una juiciosa reflexión sobre lo que divide a la humanidad, pero con una propuesta de esperanza: cambiar el signo de una globalización excluyente a una cultura del diálogo y del encuentro, asumiendo la diversidad de lo humano como riqueza para construir una mejor humanidad; el Papa, naturalmente, parte de sus convicciones cristiano-católicas, como pastor de la Iglesia universal, consciente de que en ellas hay una indispensable apertura al ecumenismo y al diálogo entre las religiones, lo que no menoscaba la identidad específica de lo católico.10

En la primera lectura de este domingo – Hechos de los Apóstoles – se relata un episodio del cristianismo primitivo, la visita de Pedro al centurión Cornelio, el hecho refleja simbólicamente un momento de alta significación en el naciente movimiento de Jesús, es su transformación en una comunidad abierta, universal, totalmente incluyente, saliendo del exclusivismo judío, de su condición de religión propia de una cultura particular para hacerse comunidad que acoge a todos los seres humanos, “sean de la nación que sean”, de los que es símbolo este pagano llamado Cornelio.

El judaísmo de aquellos tiempos se sentía casado de modo indisoluble con la raza y con la cultura del mundo israelita, se tenían por los únicos elegidos de Dios, y miraban por encima del hombro a quienes, según ellos, no eran acreedores al beneficio de esa elección, los paganos.

La pretensión del amor universal de Dios, mensaje central del evangelio de Juan que proclamamos este domingo, no se anda con rodeos, la acogida es para todos sin excepción, la propuesta de Jesús no establece límites, rompe proféticamente con ese mundo cerrado, lleno de prejuicios, y hace evidente que tal novedad está dispuesta a incluír a todo ser humano. A esto vamos con el relato en el que Pedro visita al pagano Cornelio en su propia casa.

Pedro, un judío conmovido por Jesús, y Cornelio, un “gentil”, hombre de estupenda voluntad, generoso y acogedor. Son dos universos, culturalmente distintos, pero humanamente iguales en su dignidad y en su valor espiritual. Ni Pedro ni sus compañeros se llamaban todavía cristianos, eran judíos profundamente seducidos por la experiencia de Jesús. Seguían cumpliendo con toda la preceptiva jurídica y ritual de su religión de origen, una de estas era la de no mezclarse con los paganos.

Eran leyes para ellos sagradas, cuyo incumplimiento implicaba la declaración de impureza, como sanción, con la exigencia de someterse a las prácticas de purificación para salir del estado anormal causado por el contacto con el extranjero: ”Cuando Pedro entraba, salió Cornelio a su encuentro y cayó postrado a sus pies. Pedro lo levantó y le dijo: : levántate, que también yo soy un hombre. Mientras conversaba con él, entró y encontró a muchos reunidos. Pedro les dijo: ya saben ustedes que un judío tiene prohibido juntarse con un extranjero o entrar en su casa, pero Dios me ha hecho ver que no hay que llamar profano o impuro a ningún hombre” .11

Todos los seres humanos tenemos igual valor ante Dios, no hay categorías ni determinaciones jerárquicas, ni superioridades ni inferioridades, este es el ideal que plantea la Buena Noticia de Jesús!12 Esta conciencia es la que mueve a Pedro a decir: “Verdaderamente comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que le es grata cualquier persona que le ama y practica la justicia, sea de la nación que sea” .13

La nueva conciencia de Pedro a partir de su experiencia de Dios y de su encuentro con un hombre justo como Cornelio nos mueve a pensar en tantas exclusiones e injusticias que hemos cometido asignando a Dios la “responsabilidad” de ese exclusivismo, cuando es una deplorable decisión del pecado nuestro. Debemos afirmar con humildad que hemos ido en contravía del Padre Dios y de la originalidad de Jesús. Conductas como estas no son ni humanas ni cristianas. La grata actitud de Pedro y de Cornelio nos habla de otro paradigma, el de la mesa compartida, el de la dignidad fundamental de todos los humanos, el de la inclusión y la fraternidad , como elementos esenciales de la comunidad de los que siguen a Jesús.

Así, el evangelio y la segunda lectura nos hablan de la iniciativa amorosa de Dios y de la invitación que El nos hace: “Como el Padre me amó, yo también los he amado; permanezcan en mi amor. Si guardan mis mandamientos, permanecerán en mi amor; como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor” .14

El amor en sentido cristiano no es sinónimo de gratificaciones individuales, de caricias afectivas para calmar la conciencia, de sensiblerías incapaces de transformar la humanidad: “Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por las personas que ama”,15 y “Este es mi mandamiento, que se amen los unos a los otros como yo los he amado” .16

Jesús, con la donación amorosa de todo su ser, no está buscando “ganar puntos”, ni ser aplaudido, ni experimentar lo que llamamos buena conciencia. Lo suyo nace de Dios mismo, la iniciativa teologal es dar todo para que la humanidad sea bienaventurada, para que salga de las ignominias de la exclusión . Por eso Jesús es el relato máximo de Dios, en el que renuncia a todo privilegio, incluso el de la conservación de su propia vida, para que el ser humano se vea asumido por la incondicionalidad de este amor.

El cristianismo no puede ser una religión de caridades ocasionales, de prácticas cultuales y piadosas desentendidas de la comunión fraterna, de beaterías egoístas. Estamos llamados a “permanecer” en un amor fundante y fundamental: “Queridos, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó entre nosotros el amor de Dios; en que Dios envió al mundo a su hijo único, para que vivamos por medio de él” .17

La conciencia de ser asumidos por un amor desbordante y gratuito, ha de acompañar todos los pasos de nuestra vida, para que nunca nos sintamos superiores a nadie, para que sepamos reconocer en cada persona un lenguaje de ese misterio de dignidad , para que no permitamos que nuestra libertad sea secuestrada por ideologías clasistas y por religiosidades excluyentes.

Lo que les mando es que se amen los unos a los otros” , 18 es lo que esclareció la mente y el corazón de Pedro para reconocer en Cornelio un prójimo universal, marcando la pauta cristiana de que todo ser humano, por el simple hecho de serlo, es poseedor de un valor esencial. Aquí reside la clave del proyecto de Jesús, esta es la voluntad original de Dios!19

El amor al prójimo no puede limitarse a una sensiblería ocasional, todos los prójimos del mundo, principalmente los vulnerados por la pobreza, la injusticia y la violencia, se constituyen en un desafío ético y político. Es lo que pasa en estos días en nuestra Colombia: permaneceremos en silencio?





1 UNFPA Programa de Naciones Unidas para la población mundial. Informe estado de la población mundial 2020 en https://www.unfpa.org./sites/default/files/pub-pdf/UNFPA_PUB_2020_ES_Estado_de_la_Poblacion_Mundial2.pdf

3 UNFPA Programa de Naciones Unidas para la población mundial. Informe estado de la población mundial 2019. En https://www.unfpa.org.sites.default/files/pub-pdf/UNFPA_PUB_2019_ES_Estado_de_la_Poblacion_Mundial.pdf

4 Iglesias orientales surgidas del cisma del año 1054.

5 GUERRA , Manuel. Historia de las Religiones. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 2002. ELIADE. Mircea. Historia de las ideas y las creencias religiosas. Paidós. Barcelona, 1999. JAMES, William. Las variedades de la experiencia religiosa. Orbis. Madrid, 1988.

6 BELTRAN, William Mauricio & LARROTTA SILVA, Silvia Patricia. Diversidad religiosa, valores y participación política en Colombia. World Vision. Bogotá, 2020.

7 RAMOS, Samuel. Hacia un nuevo humanismo. Fondo de Cultura Económica. México, 1997. PLASENCIA LLANOS, Vicente. Ser humano: un proyecto inconcluso. Universidad Politécnica Salesiana. Cuenca, 2017.

8 COMUNION ANGLICANA. La justicia de Dios: relaciones justas entre mujeres y hombres, niñas y niños. New York, 2019.

9 Papa FRANCISCO. Carta Encíclica Fratelli Tutti sobre la fraternidad y la amistad social. Ediciones Paulinas. Bogotá, 2020; numeral 12.

10 Los Papas San Juan XXIII (1958-1963) y San Pablo VI (1963-1978) trajeron al mundo católico el ecumenismo y el diálogo interreligioso. El Concilio Vaticano II dió carta de ciudadanía a estas realidades. KASPER, Walter. Caminos hacia la unidad de los cristianos. Sal Terrae. Santander, 2014. DE LA TORRE, Francisco Javier. Derribar las fronteras: ética mundial y diálogo interreligioso. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 2004.

11 Hechos 10: 25-28

12 GEHMAN PEACHYE, Linda. Creados como iguales: mujeres y hombres a la imagen de Dios. Comité Central Menonita. New York, 2009.

13 Hechos 10: 34-35

14 Juan 15:9-10

15 Juan 15:13

16 Juan 15: 12

17 1 Juan 4: 7-9

18 Juan 15: 17

19 LONDOÑO OROZCO, Ernesto. De la ética mundial a la fraternidad universal. En revista El Agora Universidad de San Buenaventura Medellín volumen 9 número 2 junio-diciembre 2009, páginas 571-591.

domingo, 2 de mayo de 2021

COMUNITAS MATUTINA 2 DE MAYO 2021 DOMINGO V DE PASCUA CICLO B

 

Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él dará mucho fruto; porque separados de mí nada pueden hacer”

(Juan 15: 5)

Lecturas:

  1. Hechos 9: 26-31

  2. Salmo 21

  3. 1 Juan 3: 18-24

  4. Juan 15: 1-8

En los tiempos modernos podemos decir que el pensador alemán Federico Nietzsche ha sido el crítico más fuerte del cristianismo. 1 Sus críticas son acerbas, señala a las iglesias como responsables de sumir a Europa en un idealismo inútil, en el desprecio por la realidad concreta y por la dimensión placentera de la existencia, sus baterías enfilan particularmente hacia San Pablo,2 a quien considera traidor al espíritu original de Jesús. Ordinariamente se considera a este pensador un enemigo declarado de la fe y, en consecuencia, merecedor de todas las diatribas y descalificaciones de parte de los creyentes fieles y de sus teólogos. Sin embargo, los invitamos a pensar, con beneficio de inventario, en el significado de tales cuestionamientos, y a no levantar las armas de la condena sino a descubrir el por qué de tales valoraciones.

Cuando nuestra fe se convierte en prácticas rituales frías y distanciadas de la realidad de las personas, cuando enarbolamos un moralismo y un dogmatismo intransigentes y condenatorios, como los que frecuentemente se hacen contra las comunidades LGBTI,3 cuando distorsionamos al buen Dios haciendo de El y de su voluntad fuente de justificaciones para injusticias y excomuniones, cuando desconocemos la misericordia y la compasión que manifiesta Jesús en los evangelios, cuando en nombre suyo absolutizamos mentalidades y estilos que nada tienen que ver con él, estamos dando la razón a Nietzsche y a otros contradictores. En ese sentido es la invitación que hacemos a revisar juiciosamente nuestro modo de seguir el camino de Jesús, sana autocrítica, muy exigente, para asumir en su originalidad el proyecto del Señor. 4 Aunque resulte muy doloroso, Nietzsche es una buena ayuda para este examen de conciencia. 5

Lo que queremos decir con este contexto “nietzscheano”, a pesar de su aparente contradicción, es que si no estamos unidos a Jesús a través de una experiencia personal, real, vital, liberadora, nuestro cristianismo quedará reducido a una esterilidad religioso-moral como la que cuestiona con tanta severidad el pensador alemán.

Esto, pensamos, nos ayuda a entender y apropiar, lo que propone el evangelio de hoy. Es el muy conocido de la vid y los sarmientos (ramas), para entenderlo bien hay que acudir a su simbolismo bíblico.6 Con ésta imagen se alude en el Antiguo Testamento al pueblo de Dios, también la higuera y sus frutos, los higos, por ejemplo: “Como uvas en el desierto encontré a Israel, como breva en la higuera descubrí a sus padres” ,7 o esta otra: “El Señor me mostró dos cestas de higos… una tenía higos exquisitos, es decir, brevas; otra tenía higos muy pasados, que no se podían comer” .8 Los higos exquisitos aparecen como figuras de los israelitas que en el destierro permanecían fieles a Yahvé; los muy pasados son figura del rey, de sus dignatarios y del resto que permanecen infieles en Palestina o residen cómodamente en Egipto.

Tanto la vid que da frutos amargos (agrazones) como la higuera, se refieren al pueblo judío y a sus gobernantes, que no se han mantenido en la perspectiva de Dios, fomentando la injusticia, el culto religioso externo y formal, la insolidaridad con los pobres, y las idolatrías, tan radicalmente fustigadas por los profetas. El fruto que Yahvé esperaba de Israel era el amor a Dios y al prójimo, las dos exigencias en las que se fundamenta la ley religioso-social de este pueblo.

Practicar ese amor es hacerlo la clave esencial de comprensión de sus opciones y de sus proyectos de vida, es realizar con eficacia la justicia y el derecho, tal era la tarea preparatoria de la antigua alianza en relación con el reinado de Dios prometido. Sin embargo, el pueblo no ha tomado en serio esta definición y deliberadamente ha roto con el proyecto original: “Pues la viña de Yavé Sebaot es la casa de Israel, y los hombres de Judá son su plantío exquisito. Esperaba de ellos justicia pero brotó iniquidad; esperaba de ellos honradez, pero se oyeron alaridos” .9

El mismo Jesús conmina a la higuera-Israel, en el evangelio de Marcos, con estas fuertes palabras: “Al ver de lejos una higuera con hojas, se fue a ver si encontraba algo en ella. Se acercó a ella, pero no encontró nada más que hojas (es que no era tiempo de higos). Entonces le dijo: Que nunca jamás coma nadie fruto de ti” .10 Con tal expresión Jesús manifiesta el deseo vehemente de que nadie, judío o no, recurra para su alimento-vida a la higuera-institución religiosa o dependa de ella ; quiere que la humanidad entre definitivamente en un camino de relación con Dios y con el prójimo, lo que él propone es una lógica que supera con creces lo meramente religioso-ritual para aterrizar en la ética del día a día, en lo que aquí llamamos con insistencia la projimidad, ir a Dios se logra a través del ejercicio prioritario de esta, eso es la higuera-vid que da frutos, porque está unida a Jesús. 11

El juicio tan tajante de Jesús sobre el templo y la institución, que los presenta como el prototipo de lo aborrecible, se debe a que esta ha sido infiel a la misión que Dios le había asignado, ha traicionado el universalismo que debía encarnar, y se ha convertido en instrumento de explotación. No es casual que , después de la maldición de la higuera, venga la exigentísima postura de Jesús ante los vendedores que , en las afueras del templo, realizaban su comercio religioso: “Una vez allí, entró Jesús al templo y comenzó a echar fuera a los vendedores y compradores; volcó las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores de palomas, y no permitía que nadie transportase cosas por el templo” . 12

Jesús funda una comunidad nueva, él es el punto de quiebre con la religiosidad fundamentalista, de ritos, de disciplinas intransigentes, abriendo la puerta a un horizonte donde el culto agradable al Padre es la ofrenda de la propia vida inspirada en el Evangelio. Este es el marco contextual de la imagen de la vid y los sarmientos: “Permanezcan en mí, como yo en ustedes. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, tampoco ustedes podrán si no permanecen en mí” . 13

Jesús no ha creado un círculo cerrado, ni un club de perfectos, sino una comunidad en permanente expansión y apertura, ciento por ciento incluyente y acogedora. El fruto es el ser humano nuevo, el Espíritu trabaja con la mayor intensidad para agraciar a quienes, en pleno ejercicio de su libertad, acojan este don, y opten por vivir en él, haciendo efectivas las bienaventuranzas, la mesa común, el reconocimiento a la dignidad de cada persona, la supresión de categorías y diferencias detestables, la promoción de los últimos del mundo. Jesús es el canal de esa vitalidad: “Hijos míos, no amemos de palabra, sólo con la boca; sino con obras y según la verdad. En esto sabremos que somos de la verdad….14

La verdad aquí es la vida que Jesús comunica a quien se une a él: “Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, dará mucho fruto; porque separados de mí nada pueden hacer” .15 Quien vive en este amor sigue un proceso ascendente, elimina factores de muerte, todo lo que San Pablo llama “el hombre viejo”, haciendo cada vez más que el discípulo sea libre y genuino, la fecundidad de la relación vid-sarmientos, Jesús-ser humano, es la novedosa humanidad que tiene en Dios , y en la relación con el prójimo , su principio y fundamento.16

No está en nuestro ánimo desvirtuar el amplio mundo de lo religioso, con la diversidad y riqueza de sus expresiones, pero sí encarecer que todo él esté saturado de evangelio, de existencia fraternal, servicial y solidaria, porque, de lo contrario, se reduce a “beatería” y a religiosidad exterior. La alternativa es la espiritualidad, la que se origina y alimenta en la vida que es el mismo Señor Jesucristo: “La gloria de mi Padre está en que den mucho fruto, y sean mis discípulos” .17

Sin estar unido a Jesús no es posible que se dé un discipulado evangélicamente fecundo. Eso se percibe con claridad, cuando en la Iglesia se privilegian lo institucional, lo jerárquico, lo jurídico, lo religioso sin espíritu, surge un cristianismo timorato, con parálisis, sin potencia profética para incidir en la historia.

La fecundidad de Jesús, la viña genuina, se traduce en libertad de espíritu, en creatividad evangélica, en audacia misional, apostólica, en comunidades ricas en realizaciones de servicio, de unión de los ánimos, que brindan esperanza y sentido de vida, que alientan en medio de las contradicciones, que acogen generosamente a todo el que a ellas llega en busca de respuestas, que no clasifican ni condenan, ni andan a la caza de herejías, en diálogo constante con las realidades humanas y sociales, con capacidad creciente para anunciar el reino de Dios y su justicia, y para denunciar todo lo que va en contra de la vid verdadera.

Saulo, luego de su conversión el gran Pablo de Tarso, es un típico ejemplo del paso de ser higuera estéril, viña seca, a dejarse alimentar por Jesús, unido como sarmiento-rama a la vitalidad original, esto se testimonia en la primera lectura de hoy, de Hechos de los Apóstoles: “Cuando llegó a Jerusalén, intentó ponerse en contacto con los discípulos, pero todos lo tenían miedo, pues no creían que fuese discípulo. Entonces Bernabé lo tomó consigo y lo presentó a los apóstoles, y les contó cómo había visto al Señor en el camino, y cómo había predicado con valentía en Damasco en el nombre de Jesús” .18

En este sentido es relevante el bello relato del médico venezolano José Gregorio Hernández 19, beatificado el pasado 30 de abril de 2021, cuya vida es modelo de convicción cristiana determinante de toda su conducta como profesional de la salud, con notable preparación académica, y como seguidor de Jesús, especialmente dedicado a servir a los más pobres.20





1 1844-1900.

2 NIETSZCHE, Federico. El anticristo. Alianza Editorial. Madrid, 1996. Fue publicado por primera vez en 1895, es su escrito fundamental sobre sus críticas al cristianismo. JASPERS, Karl. Nietzsche y el cristianismo. El Aleph, 2000. ROYO HERNANDEZ, Simón. Friedrich Nietzsche y el cristianismo: de la crítica de la religión a la muerte de Dios. Publicado en revista Aparta Rei Revista de Filosofía número 49 enero 2007 .

3 MARTIN, James. Tender un puente: cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBTI pueden entablar una relación de respeto. Lectorum Publications. New York, 2019.

4 TAMAYO-ACOSTA, Juan José. Nietzsche y el cristianismo. En Diario El País. Madrid, diciembre 28 de 2000. En https://www.elpais.com/diario/200012/29/opinion/97804442_850215.html MEDRANO EZQUERRO, Juan Manuel. Tres acercamientos cristianos al pensamiento de Nietzsche: Welte, Vattimo y González de Cardedal. En Revista Brocar número 36 año 2012, páginas 313-339.

5 KUNG, Hans. Existe Dios? Respuesta al problema de Dios en nuestro tiempo. Ediciones Cristiandad. Madrid, 1979. De esta importante obra del recientemente fallecido teólogo suizo recomendamos el estudio del capítulo IV “El nihilismo, consecuencia del ateísmo”, en el que estudia el pensamiento de Nietzsche y el capítulo V “Sí a la realidad alternativa al nihilismo”. Páginas 469-637 de la referida edición.

6 Papa FRANCISCO. El permanecer recíproco entre la vid y los sarmientos. Homilía del miércoles 13 de mayo de 2020 en la eucaristía celebrada en Casa Santa Marta.

7 Oseas 9: 10

8 Jeremías 24: 1-10

9 Isaías 5: 7

10 Marcos 11: 13-14

11 PONTIFICIO CONSEJO PARA LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS & CONSEJO MUNDIAL DE IGLESIAS. Materiales para la semana de oración por la unidad de los cristianos año 2021: “Permanezcan en mi amor y darán fruto en abundancia Juan 15: 5-9.

12 Marcos 11: 15-16

13 Juan 15: 4. BEUTLER, Johannes. Comentario al Evangelio de Juan. Verbo Divino. Estella, 2010. Ver especialmente el análisis que el autor hace del segundo discurso de despedida de Jesús en el contexto de la última cena, donde utiliza la imagen de la vid y los sarmientos.

14 1 Juan 3: 18

15 Juan 15: 5

16 ELLACURIA, Ignacio. La espiritualidad cristiana en https://www.repositorio.uca.edu.ni/3584/1/La%20espiritualidad%20cristiana.pdf

17 Juan 15: 8

18 Hechos 9: 26-27

19 1864-1919.

domingo, 25 de abril de 2021

COMUNITAS MATUTINA 25 DE ABRIL 2021 DOMINGO IV DE PASCUA CICLO B

 

Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas y las mías me conocen a mí; del mismo modo, el Padre me conoce y yo conozco a mi Padre, y doy mi vida por las ovejas”

(Juan 10: 14-15)

Lecturas:

  1. Hechos 4: 8-12

  2. Salmo 117

  3. 1 Juan 3: 1-2

  4. Juan 10: 11-18

El texto del evangelio de este domingo tiene su contexto en la polémica sostenida entre Jesús y los fariseos, luego de la curación del ciego de nacimiento, contenida en el capítulo 9 de Juan, cuando esos hombres religiosos se escandalizaron, como solían hacerlo, cuando les llevaron al hombre con su vista recuperada: “Algunos fariseos comentaban: Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado. Otros decían: pero cómo puede un pecador realizar semejantes signos? Y había disensión entre ellos”, 1 luego cuando se dirigen a los padres del invidente para comprobar si lo era de nacimiento, estos se atemorizan y no dan el testimonio pedido porque: “Sus padres decían esto por miedo a los judíos, pues estos se habían puesto ya de acuerdo en que, si alguno lo reconocía como Cristo, quedara excluído de la sinagoga” .2

Los maestros de la ley y los fariseos, 3 bien conocidos porque continuamente nos referimos a su postura de rigorismo legalista y religioso , siempre están a la caza de pecadores, muy lejanos de la misericordia y de la compasión, sin comprometerse en una sincera conversión del corazón a Dios y al prójimo, y con el deseo de perseguir y excluír a quien no procede como ellos. Ese mismo modelo se repite en los fundamentalistas religiosos de nuestro tiempo.

Valga este contexto inicial para pensar también en todas las posturas contrarias a la solidaridad, al servicio y a la fraternidad, incompatibles con el humanismo cristiano y con los humanismos que propenden por la justicia y por el reconocimiento cabal de la dignidad de todas las personas. Los dramas de pobreza y exclusión, de migración forzada y de victimización por causa de la violencia, claman a Dios y a toda la humanidad. Sin embargo, para millones en el mundo esto pasa penosamente inadvertido. Hay una lamentable cultura de la indiferencia!! 4

Por eso, en el ambiente de sospecha de ellos hacia Jesús, este hace su reflexión – puesta en boca suya por el evangelista Juan y por la comunidad en la que se origina este evangelio – para salir al paso de su escándalo; con máxima severidad les responde al final del capítulo: “Para un juicio he venido a este mundo: para que los que no ven, vean; y los que ven, se vuelvan ciegos. Algunos fariseos que estaban con él oyeron esto y le dijeron: Es que también nosotros somos ciegos? Jesús les respondió: Si fueran ciegos, no tendrían pecado; pero como dicen que ven, su pecado sigue en ustedes” .5 Recomendamos leer completo el capítulo 9 de Juan para enterarse bien del contexto y poder apropiar mejor la reflexión que tradicionalmente llamamos del buen pastor.

Jesús alude fuertemente a los fariseos: “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el asalariado, que no es pastor, que no es propietario de las ovejas, las abandona y huye, cuando ve venir al lobo; y el lobo hace presa en ellas y las dispersa. Como es asalariado no le importan nada las ovejas”, 6 confrontación extremadamente rigurosa!7

Lo que dice Jesús a estos fariseos es una denuncia en toda regla, más allá de la anécdota puntual , es una nueva manifestación para poner en tela de juicio la lógica religiosa del judaísmo, que se pretende superior por su fijación obsesiva en el aspecto de los ritos y de las minuciosas observancias jurídicas, en las que se cifra el mérito del ser humano ante Dios, sin mirar la dimensión de su espiritualidad y sus implicaciones en la conducta cotidiana, especialmente en lo referente al prójimo y, más exactamente, al prójimo humillado y escarnecido por la injusticia de sus semejantes. No traen la buena noticia de Dios, son mercenarios que imponen cargas desbordantes de injusticia!

Queda claro también que todo poder – en este caso el religioso – que no se pone al servicio de la comunidad , es contrario a Dios. Es el asunto clave que plantea la reflexión del buen pastor, que piadosamente en los medios católicos se asigna solamente a los obispos y a los sacerdotes. Lo que está proponiendo Jesús es una manera de ser y de vivir que se extiende, sin excepción, a todo el que aspire a seguir su camino, para marcar un contraste con aquellos que sólo se interesan por sí mismos, por sus ambiciones egoístas. A estos es a quienes Jesús llama con fuerza profética “asalariados y mercenarios”, palabras fortísimas que contienen un juicio a semejantes maneras de ser y de proceder.

El pastor modelo está en contraposición con el mercenario.8 Estos últimos abundan en todos los tiempos de la historia, los poderosos que se dedican a gobernar con injusticia, a perseguir y a violentar, a imponer cargas superiores a las posibilidades de la gente, a absolutizarse y sentirse indispensables para tal país o entidad o grupo humano . Los sacerdotes y obispos, por el sólo hecho de serlo, no están constituídos en superioridad sobre los demás miembros de las comunidades que les confían. En el estilo del Señor Jesús, normativo para todos los que le siguen, lo que impera es el servicio, el desposeimiento de la prepotencia y del autoritarismo, la disposición para dar la vida por las ovejas del rebaño, el talante humilde y siempre comprometido con su comunidad. 9

El ser humano nuevo, pascual, resucitado, que surge del proyecto de Jesús, es diametralmente opuesto a esto: “Yo soy el buen pastor, conozco a mis ovejas y las mías me conocen a mí; del mismo modo, el Padre me conoce y yo conozco a mi Padre, y doy mi vida por las ovejas” ,10 es una afirmación evangélica que nos invita a deshacernos del ego ensimismado. Así es la pastoralidad que surge del evangelio, implicándonos a todos los que nos dejamos seducir por la oferta de Jesús.

La Iglesia es comunidad, una en la fe en el mismo Dios, centrada en la persona del Señor Jesucristo, asumidos por un solo bautismo, diversa en carismas y ministerios, y referida toda a la comunión y a la participación del cuerpo eclesial, en el proyecto original evangélico no caben clases superiores e inferiores, el modelo clerical no tiene su origen en las intenciones de Jesús sino en las deformaciones surgidas del poder. Todo cristiano está llamado a ser buen pastor para la humanidad entera!11

Cuando el papa Francisco dice que la Iglesia debe dejar de ser autorreferencial, que los pastores deben tener olor a oveja, cuando alude críticamente a posturas de condenación y excomunión, cuando con dolor habla de seres humanos descartados por un sistema económico – el capitalismo neoliberal – claramente perverso y excluyente, cuando propone aperturas pastorales con los divorciados vueltos a casar, cuando nos alerta por posturas homofóbicas, está tomando en serio el pastoreo de Jesús y recupera esa originalidad evangélica: “También tengo otras ovejas , que no son de este redil; también a esas debo conducir: escucharán mi voz y habrá un solo rebaño, bajo un solo pastor” . 12

La idea original de este texto evangélico es la de dar la vida por las ovejas. Es una interpretación de la vida de Jesús como servicio a toda la humanidad. Así lo comprendieron y vivieron esos primeros discípulos cristianos.

Desvivirse significa mostrar incesante y vivo interés, solicitud y amor por las personas, según lo define el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Es exactamente lo que queremos decir de Jesús. La entrega de la vida física es la manifestación total de su continua entrega durante su vida. Quien no ama hasta dar la vida no es auténtico pastor. El máximo don de sí es la comunicación plena de lo que se es. Se trata de que su vida, plena de Dios, puesta al servicio de todos, se desarrolle en los demás. Seguir este dinamismo del buen pastor significa que todos mantengamos vigente esta originalidad del desvivirse por el prójimo.

Jesús afirma su absoluta libertad en su entrega. Nadie puede quitarle la vida, él la da por propia iniciativa. Indica así que, aunque las circunstancias históricas sean las que van a llevarlo a la muerte cruenta, eso puede suceder porque él ha hecho su opción de guiar ese amor hasta las últimas consecuencias. Jesús es libre para dar la vida por amor a las ovejas, San Oscar Romero13 y los muchos testigos de la fe en la historia cristiana, lo son en igual medida. Y este testimonio es también invitación para que hagamos exactamente lo mismo, libertad y amor hasta lo definitivo.

Las palabras testimoniales de Pedro, en la segunda lectura de hoy, resuenan con especial actualidad, retándonos para que todos nos involucremos en el proyecto de ser testigos pascuales: “El es la piedra que ustedes, los constructores, han despreciado y que se ha convertido en piedra angular. Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos” .14







1 Juan 9: 16-17

2 Juan 9: 22

3 CASTELLANI, Leonardo. Cristo y los fariseos. Ediciones Jauja. Mendoza Argentina, 1999.

4 VELASQUEZ, José Fernando. La indiferencia como síntoma social. Publicado en Revista Virtualia número 18 octubre-noviembre 2008, páginas 1-7. STAUDE, Sergio Carlos. La indiferencia como instrumento de poder. Publicado en Desde el jardín de Freud número 14 enero-diciembre 2014, páginas 123-130. Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de Colombia. Bogotá. DE CASTRO KORGI, Silvia. Indiferencia y complicidad. Publicado en Desde el Jardín de Freud número 14 enero-diciembre 2014, páginas 19-34. Facultad de Ciencias Humanas Universidad Nacional de Colombia. Bogotá. ARENDT, Hannah. Eichman en Jerusalén: un estudio sobre la banalidad del mal. Lumen. Barcelona, 1999.

5 Juan 9: 39-41

6 Juan 10: 11-13

7 BEUTLER, Johannes. El discurso del Buen Pastor en Juan 10. Publicado en revista Cuestiones Teológicas volumen 32 número 78 julio-diciembre 2005, páginas 243-270. Facultad de Teología, Universidad Pontificia Bolivariana, Medellín. GUERRA, Luis María. El Buen Pastor: estudio exegético de Juan 10: 1-18. Publicado en Revista Almogaren, volumen X número 92 páginas 25-93. Centro de Estudios Teológicos Las Palmas de Gran Canaria, España

8 NORIEGA, Roberto. La responsabilidad ética en el ministerio sacerdotal: el arte de servir. Desclée de Brower. Bilbao, 2016. GRESHAKE, Gisbert. Ser sacerdote: teología y espiritualidad del ministerio sacerdotal. Sígueme. Salamanca, 1995.

9 VALDEZ CASTELLANOS, Luis. Plenitud sacerdotal. Buena Prensa. México DF, 2015. ROMERO, Oscar Arnulfo San. La voz de los sin voz: la palabra viva de Monseñor Romero. Selección de homilías de San Oscar Romero, elaborada y comentada por Jon Sobrino, Rodolfo Cardenal, Ignacio Martín-Baró. UCA Editores. San Salvador, 1999. BROCKMAN, James R. La palabra queda: vida de Monseñor Oscar Arnulfo Romero. UCA Editores. San Salvador, 2015.

10 Juan 10: 14-15

11 RAMAZZINI, Alvaro. Ser pastor hoy. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/1478/1/RLT-2010-080-I.pdf El autor es obispo de la diócesis de Huehuetenango en Guatemala, es un pastor muy dedicado a los campesinos y a los indígenas. En 2018 el Papa Francisco lo nombró cardenal.

12 Juan 10: 16

13 1917-1980. Arzobispo mártir de San Salvador en Centro América, asesinado el 24 de marzo de 1980, como consecuencia de la heroica defensa que él hizo del pueblo salvadoreño, maltratado, humillado, masacrado por los gobiernos militares salvadoreños de esos años. El Papa Francisco lo canonizó en octubre de 2018.

14 Hechos 4: 11-12

domingo, 18 de abril de 2021

COMUNITAS MATUTINA 18 DE ABRIL 2021 DOMINGO III DE PASCUA CICLO B

 

Ustedes son testigos de estas cosas, y yo les enviaré lo que mi Padre les ha prometido”

(Lucas 24:48-49)



Lecturas:

  1. Hechos 3: 13-19

  2. Salmo 4

  3. 1 Juan 2: 1-5

  4. Lucas 24: 35-48

Común denominador de las lecturas bíblicas que la Iglesia nos propone durante el tiempo pascual, es el testimonio de muchas personas que experimentaron a Jesús como El Viviente, con el consiguiente cambio sustancial de sus vidas, en términos de entusiasmo, de compromiso con el Reino de Dios y su justicia, de temple para enfrentar las contradicciones religiosas y políticas causadas por las autoridades judías y romanas. Esa condición de testigos les permitió animar a muchos para que siguieran el mismo camino, es entonces cuando surgen las primeras comunidades de cristianos y, más tarde, los evangelios y los demás textos del Nuevo Testamento, que vienen a ser la concreción de lo vivido por esos testigos originales de la experiencia pascual, escritos como material de catequesis para quienes se interesaban en seguir el Camino.1

El evangelio de este domingo es una ruta para que nos comprometamos en esa condición testimonial, para que mantengamos ininterrumpida la apasionante vivencia del Resucitado, con su capacidad extraordinaria de reencantar la vida y de garantizar el sentido definitivo de la misma. Sin excepción , a todos los seres humanos nos inquieta el significado pleno de la existencia, si vale la pena vivir, si las inevitables experiencias de sufrimiento nos preparan para una plenitud inagotable. En la Pascua de Jesús, Dios comunica su respuesta a estas preguntas de sentido.

Las palabras de Pedro se inscriben en ese carácter de testimonio: ”Mataron al jefe que conduce a la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos; nosotros somos testigos de ello. Y por la fe en su nombre, el propio Jesús ha restablecido a este hombre que ustedes ven y conocen. Es, pues, la fe, dada por su medio, la que lo ha restablecido totalmente ante todos ustedes” .2 No está haciendo esta afirmación “de memoria” porque él, junto con sus compañeros, ha vivido intensamente ese salto de la derrota y la frustración a la certeza de que el mismo hombre histórico que caminó con ellos y que fue condenado injustamente al suplicio de la cruz es ahora el Cristo Resucitado, el que ha transformado su vida de raíz, involucrándolos a todos en la novedad que surge de la Pascua.3

La vocación fundamental de la Iglesia y de cada cristiano en particular, de cada comunidad de creyentes, es a ser testigos, llevando una existencia ciento por ciento pascual, vale decir, de servicio, de solidaridad, de justicia, de fraternidad, de compromiso con la felicidad de los seres humanos en nombre de Dios, de transformación de la realidad injusta, de afirmación contundente de la dignidad de cada ser humano, de hacer que esa Iglesia motive a muchos para hacer parte de ese proyecto de nueva humanidad que resucita con Jesús. Esos testigos originales demostraron que ni la cruz ni el fracaso tuvieron la última palabra porque esta viene de Dios y es de vida definitiva e inagotable.4

Tal es la tarea cristiana, hacer el mundo totalmente nuevo, saturado de ilusiones, de razones para vivir, de inclusiones y equidades, también de valiente renuncia a pretensiones de poder, a incoherencias, a participación en religiosidades paralizantes, a miedos al compromiso, a disfrazar de prudencia nuestras cobardías, a los silencios cómplices y a las posturas anquilosadas: “Estaremos seguros de conocerle si cumplimos sus mandamientos. Quien dice: yo le conozco, y no cumple sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero quien guarda su palabra, tenga por cierto que el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud. En esto conocemos que estamos con él” . 5

Es el desafío de la coherencia entre la vida y las convicciones creyentes, reto que se hace particularmente exigente después de tantos escándalos de pederastia y de poder, de manejos económicos indebidos, y de tantas cosas deficientes de nosotros, de nuestra religiosidad formal, de nuestra indiferencia con los pobres, de nuestro miedo a ser profetas, de callarnos ante tantos desafueros que a diario se cometen contra la humanidad, de llevar un cristianismo acomodado sin impacto en la transformación de la historia.

Cómo estamos en esta materia? Como los discípulos, también nos dejamos dominar por el miedo? No terminamos de creer que sí está vivo y resuelto a inspirar nuestra vida? Seguimos manejando las mismas inseguridades y temores de Pedro y sus amigos? Confundimos a Jesús con un fantasma?: “Sobresaltados y asustados creyeron ver un espíritu, pero él les dijo: por qué se turban? Por qué albergan dudas en su mente? Miren mis manos y mis pies: soy yo mismo” . 6

Las conocidas limitaciones de los discípulos en materia de captar a fondo el proyecto de Jesús tienen en estos temores una nueva evidencia, que sólo desaparecerá cuando tengan la osadía de seguir al Resucitado sin ambages, dispuestos a hacer vigente en totalidad su programa de bienaventuranzas, de nueva humanidad, de preferencia por los últimos del mundo, de conversión del corazón al Padre y al prójimo, de encarnación crucificada y redentora en la realidad del ser humano y de la historia. 7También nosotros participamos de esas limitaciones: Con qué disfraces hemos envuelto a Jesús en lugar de dejarnos transformar por el Viviente?

Para superar esas inseguridades, Jesús se les presenta, así lo refieren los distintos relatos de apariciones del Resucitado. Esto último se inscribe en el ámbito de la fe, la certeza de que en la resurrección de Jesús Dios ha intervenido decisivamente en la historia de la humanidad, en su dimensión trágica de muerte y de dolor, para reorientar la misma salvíficamente instituyendo a su Hijo como Señor y Salvador. 8

Hacia dónde caminamos nosotros, nuestras comunidades, cómo estamos viviendo la experiencia pascual? Tenemos la osadía de dejarnos llevar por El? Jesús invita a sus discípulos a tocarlo, como tuvo que hacerlo con Tomás, el incrédulo. Es una invitación a tener un encuentro directo con él, superando las falsas imágenes que nos hacemos de él, las distorsiones contenidas en muchas devociones de cristologías deficientes, en las que lo divinizamos tanto que sustraemos su humanidad, o lo dejamos en un simple liderazgo que convoca amigos para protegerse de los asedios del mundo: “Pálpenme y piensen que un espíritu no tiene carne y huesos como ustedes ven que yo tengo. Dicho esto, les mostró las manos y los pies” .9

El lenguaje de Lucas, de profunda densidad teológica y antropológica, afirma que el Jesús histórico, el Crucificado, es ahora el Viviente, el Señor Resucitado. El evangelista se vale de este recurso, aparentemente sensorial, para afirmar simultáneamente la humanidad y la divinidad de Jesús, y para mover a sus discípulos – y a nosotros – a establecer una relación personal con él, concreta y existencial, con la capacidad de transformarnos, de hacernos nuevos en la novedad de su humanidad y de su divinidad. 10

Conviene recordar la Exhortación Apostólica del Papa Francisco sobre el llamado a la santidad en el mundo actual , Gaudete et Exsultate. 11 Nuestro pastor, con su habitual pedagogía de lo real, de lo muy humano y evangélico, nos invita a insertarnos en este mundo para transformarlo, no con un nuevo régimen de cristiandad ni con una reforzada estructura de privilegios eclesiásticos , sino con decidida voluntad de animar a la humanidad a que sea consistente, justa, transparente, solidaria, respetuosa de la dignidad de todos, protectora de la vida, emancipada y emancipadora.

Sea esta una invitación pascual a leerla, a orarla, a hacerla vida en todo nuestro ser y en nuestro quehacer. En el texto, entre tantos asuntos de honda raigambre evangélica y existencial que plantea Francisco, llama la atención sobre dos sutiles enemigos de la santidad: el gnosticismo y el pelagianismo. No nos asustemos porque no se trata de sofisticaciones académicas. El Papa se refiere a un tipo de cristianismo excesivamente subjetivo, muy en boga en grupos que se sienten “elegidos”, con visiones e iluminaciones particulares, desconectados de la realidad histórica, presumidos por sentirse ellos poseedores de la auténtica doctrina. Abundan este tipo de tendencias, se han convertido muchos en instituciones religiosas con fuerza e influjo en sectores fundamentalistas, temerosos de la gran innovación pascual. Esos son los fantasmas sobre los que el mismo Jesús llama la atención a sus discípulos, y a la Iglesia de hoy. 12

Escuchemos al Papa: “El gnosticismo supone una fe encerrada en el subjetivismo, donde solo interesa una determinada experiencia o una serie de razonamientos y conocimientos que supuestamente reconfortan e iluminan, pero en definitiva el sujeto queda clausurado en la inmanencia de su propia razón o de sus sentimientos” ,13 y: “Los que responden a esta mentalidad pelagiana o semipelagiana, aunque hablen de la gracia de Dios con discursos edulcorados en el fondo sólo confían en sus propias fuerzas y se sienten superiores a otros por cumplir determinadas normas o por ser inquebrantablemente fieles a cierto estilo católico” .14

Es totalmente estratégico hacer pública esta enseñanza en tiempo de Pascua, con el fin de animarnos a llevar un estilo de vida pascual, con sentido crítico para detectar esos perfeccionismos farisaicos, esas religiosidades que distorsionan el Evangelio de Jesús.

Dejarnos tomar por el Resucitado conlleva una tarea misional, siempre humilde, siempre portadora de sentido, sin pretensiones de superioridad sobre nadie, con la discreta conciencia de sabernos inscritos en la aventura salvadora de Dios: “Está escrito que el Cristo debía padecer y resucitar de entre los muertos al tercer día y que se predicaría en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones, empezando por Jerusalén. Ustedes son testigos de estas cosas”.15





1 ALEGRE, Xavier. Testimonios literarios de los orígenes del movimiento cristiano: una introducción al Nuevo Testamento. En https://www.core.ac.uk/download/pdf/47264132.pdf KREMER, Jakob. El testimonio de la resurrección de Cristo en forma de narraciones históricas. En https://www.seleccionesdeteologia.net/selecciones/llib/vol28/112/112_kremer.pdf RICHARD, Pablo. El movimiento de Jesús después de su resurrección y antes de la Iglesia. En https://www.core.ac.uk/download/pdf/47263949.pdf

2 Hechos 3: 15-16

3 PONCE DE LEON, Enrique Testigos del Señor Jesús. Buena Prensa. México D.F., 2007.

4 Esto lo podemos asociar con la conocida expresión del Papa FRANCISCO “Una Iglesia en salida”, con ella el Papa alude al carácter misional-apostólico de la Iglesia, esta no es una entidad encerrada en sí misma, su razón de ser es el anuncio de Jesucristo muerto y resucitado, contenido fundamental de lo que conocemos como Buena Noticia-Evangelio, respuesta de Dios al interrogante sobre el sentido de la vida que constantemente nos hacemos los seres humanos.

5 1 Juan 2: 3-5

6 Lucas 24: 37-39

7 THEISSEN, Gerd. El movimiento de Jesús: historia social de una revolución de los valores. Sígueme. Salamanca, 2005.

8 BRAMBILLA, Franco Giulio. El crucificado resucitado. Sígueme. Salamanca, 2003. SESBOUE, Bernard. Jesucristo, el único Mediador. Ensayo sobre la redención y la salvación. Secretariado Trinitario. Salamanca, 1990. SOBRINO, Jon. Jesucristo Liberador: lectura histórico-teológica de Jesús de Nazareth. Trotta. Madrid, 1991.

9 Lucas 24: 39-40

10 MARTINEZ DIEZ, Felicísimo. Creer en Jesucristo: vivir en cristiano. Verbo Divino. Estella, 2007.

11 Papa Francisco. Exhortación Apostólica Gaudete et Exsultate sobre la llamada a la santidad en el mundo actual. Tipografía Vaticana. Ciudad del Vaticano, 19 de marzo 2018.

12 MARDONES, José María. Fundamentalismo y manipulación religiosa. Publicado en Revista Renglones número 52, noviembre-diciembre 2002; páginas 82-85. https://www.rei.iteso.mx/bitstream/handle/11117/392/52_11_fundamentalismo.pdf?sequence=2&isAllowed=y

13 Papa FRANCISCO. Exhortación Apostólica Gaudete et Exsultate sobre la Alegría del Evangelio, número 36.

14 Idem , número 49.

15 Lucas 24: 46-48

domingo, 11 de abril de 2021

COMUNITAS MATUTINA 11 DE ABRIL 2021 DOMINGO II DE PASCUA CICLO B

 

Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con gran poder. Y gozaban todos de gran simpatía”

(Hechos 4: 33)



Lecturas:

  1. Hechos 4: 32-35

  2. Salmo 117

  3. 1 Juan 5: 1-6

  4. Juan 20: 19-31

Tras la muerte de Jesús los discípulos experimentan un gran sentimiento de fracaso, el miedo se apodera de ellos, imaginan que, debido a su estrecho vínculo con él, las autoridades judías puedan tomar represalias, hacerlos correr la misma suerte de su maestro: “Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, los discípulos tenían cerradas las puertas del lugar donde se encontraban, pues tenían miedo a los judíos” .1

Un temor así es normal, como el que podemos sentir cuando nos vemos en riesgo, o cuando prevemos consecuencias problemáticas derivadas de actuaciones o palabras nuestras. Junto a esto, no podemos olvidar que este primer grupo de seguidores de Jesús estaba integrado por personas especialmente frágiles.2 De ello nos hablan su cortedad para captar el proyecto de Jesús en todo su alcance y la cobardía evidenciada en las negaciones de Pedro y en el sueño de algunos cuando el maestro se encontraba en el momento más dramático de su pasión.

Qué sucedió, entonces, con estas personas ahora transformadas por la experiencia de la fe pascual? Cómo calificar esta vivencia y cómo apropiarla para nosotros, los creyentes de todos los tiempos de la historia? Cómo pasar de la derrota a la firme convicción de su presencia vital en medio de cada comunidad de discípulos? Cómo dar cuenta de la Pascua?3 Porque todo cambia desde el momento en que Jesús se hace presente en medio de ellos, él como punto de convergencia de la comunidad, como referente de Dios, fuente de vida y factor decisivo de unidad y de misión.

Su saludo les recupera la paz perdida: “Entonces se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: la paz con ustedes. Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: la paz con ustedes” . 4 Sus manos y su costado, pruebas de su pasión y muerte, son ahora las señales de su amor y de su victoria: el Viviente que está en medio de ellos es el mismo Crucificado.5

La fe en el Resucitado no parte de la visión objetiva de un cadáver reanimado, es una experiencia densa, real con otro nivel de realidad, su consecuencia es la transformación radical de aquellos asustados testigos, en ellos empieza a acontecer la nueva humanidad de Jesús, tienen la certeza de que Dios ha legitimado la misión histórica de su Señor dándole el crédito de la vida definitiva, su proyecto del Reino es plenamente válido para transformar la humanidad, su escala de valores ahora entra en vigencia, ellos son los garantes de que esa intención adquiera eficaz continuidad en la historia.

Entra en juego otro elemento esencial: la comunidad, sólo en ella – comunidad de seguidores de Jesús, Iglesia – se descubre la presencia del Jesús vivo.6 La comunidad garantiza la fidelidad a él y al Espíritu, ella misma recibe el mandato misional: “Como el Padre me envió, también yo los envío. Dicho esto sopló y les dijo: Reciban el Espíritu Santo, a quienes perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan retenidos” .7

El lenguaje más tradicional sobre estas realidades originales y originantes de nuestra fe no ayuda mucho para captar la radical novedad de vida sucedida para bien de toda la humanidad. Nos quedamos hablando de algo pasado, perdido en la noche de los tiempos, nuestro estilo de vida dista de ser resucitado, seguimos inmersos en las rutinas empobrecedoras, en los miedos no confrontados, en las desconfianzas que por su reiteración se tornan sistemáticas, en los inmediatismos producto de tantos afanes por hacer desaforadamente sin el salto cualitativo del ser, en el ritualismo religioso no respaldado por una espiritualidad liberadora, en el no interrumpir con firmeza la loca carrera de la productividad. Si las cosas son así, estamos muy lejos de dejarnos saturar por el sentido definitivo de la existencia que se comunica en la Pascua: por eso se impone hacer un “control de calidad” a nuestra vivencia pascual , esto tiene implicaciones decisivas para la totalidad de nuestra vida, en esto se juega el sentido pleno de la existencia! 8

Jesús aparece en el centro como vínculo de unidad, la filiación divina y la projimidad están integradas y se implican mutuamente. Una comunidad eclesial no puede reducirse a ser una entidad prestadora de servicios religiosos o de administración eclesiástica, tampoco es depósito de dogmas y de normas disciplinares, ella es una asamblea de discípulos inspirados por el mismo Resucitado, dispuestos a seguir su mismo proyecto de vida, que tiene su raíz en Dios mismo, él es el centro vinculante de esa comunidad que, además, es enviada en misión a comunicar esta Buena Noticia: que Dios está totalmente de parte de la humanidad, que su interés determinante es la plenitud de todos los humanos, histórica y trascendente y que El – Jesús el Cristo – es el referente mediador para lograrla.9

En los diversos relatos de las apariciones pascuales la misión es algo fundante, que no es otra cosa que asumir sus mismas opciones, llevar un modo de vida como el de él, dedicarse enteramente al servicio del prójimo reivindicando su dignidad, reflejo del amor de Dios, luchar infatigablemente para que esta dignidad sea afirmada sin ambigüedades, garantizar a todos que la existencia no es irremediablemente trágica, siguiendo al pie de la letra aquello de Pedro: “Al contrario, den culto al Señor, Cristo, en su interior, siempre dispuestos a dar respuesta a quien les pida razón de su esperanza” .10

El verbo soplar, usado por Juan, el “ruah” de la creación, en hebreo, es el mismo que se emplea en Génesis : “Entonces Yahvé Dios modeló al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente” .11 Ahora Jesús, con su aliento pascual, les comunica el Espíritu que da Vida. La condición de ser humano material se transforma, gracias a esto, en alguien que vive en el Espíritu. Esa vitalidad es la capacidad de amar como amó Jesús, es la que saca de la opresión, de la oscuridad del egoísmo y lo constituye en varón-mujer, dato inequívoco de la nueva creación.

El Espíritu nos da el criterio para discernir las actitudes que se derivan de esa vida: la comunidad vivida en serio, la radical projimidad de unos y otros, el trabajo denodado por la justicia y la dignidad, la negativa rotunda a los poderes del mundo, el rechazo total de los ídolos que esclavizan, la pasión amorosa por el ser humano, la capacidad de ir a lo esencial de la vida dejando de lado las ataduras que impiden la libertad, la total configuración con Jesús.

Hechos de los Apóstoles – primera lectura – y 1 Juan – segunda – nos dan claras señales de la Pascua: “La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y un solo espíritu. Nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo lo tenían en común” , 12y “Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y todo el que ama a aquel que da el ser amará también al que ha nacido de él. En esto podemos conocer que amamos a los hijos de Dios: si amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos” .13

Ser pastores con olor a oveja, como dice Francisco tan reiteradamente, hacer que la Iglesia se despoje de privilegios y poderes, renunciar a pompas y a lejanías rituales, tornarse Iglesia servidora, genuinamente ministerial, encarnarse en las dramáticas realidades de las víctimas, asumir con tenacidad la dimensión profética, no transigir con las injusticias y afrentas al ser humano, estar dispuestos a correr el riesgo de la cruz, tener la capacidad de responder con profundidad a los interrogantes humanos por el sentido de la vida, son efectos del espíritu pascual.

Estamos matriculados en esta perspectiva, tenemos la osadía de dejarnos llevar por el Espíritu para que todo esto se haga esperanzadora realidad? El asunto del Resucitado realmente determina nuestros proyectos de vida?

O, más bien, somos como el incrédulo Tomás, el de la segunda parte del evangelio de hoy, cuya fe se quedó anclada en una figura del pasado y no tuvo la luminosidad para descubrir al Señor en la comunidad de hombres y mujeres transformados y entusiasmados, sus propios compañeros de camino? Tomás no estuvo abierto al testimonio de sus hermanos!

La incredulidad no es cuestión empírica, se trata de la visión interiorizada que cada uno tiene, la de Tomás demanda una prueba experimental, no dio el salto cualitativo de la Pascua, no creyó a los suyos, no dio crédito a su comunidad. Sin una experiencia personal, vivida en el seno de la Iglesia, es imposible acceder a esa novedad de vida que nos comunica el Señor. Si no vivimos en la Buena Noticia , aunque Jesús esté vivo, no hemos resucitado.

También son incredulidades la primacía de intereses egoístas en contra de los comunitarios, el estilo de vida basado en el consumismo, la seducción por el vano honor del mundo, soberbia religioso-moral, incapacidad para sintonizar con la realidad histórica, el tipo de cristianismo que se limita a los deberes rituales y a las creencias teóricas, sin dejar que el Espíritu del Resucitado pase definiendo una vida nueva en Jesús: “Luego, el segundo anuncio de Pascua: la fe no es un repertorio del pasado. Jesús no es un personaje obsoleto. El está vivo ahora. Camina contigo cada día, en la situación que te toca vivir, en la prueba que estás atravesando, en los sueños que llevas dentro. Abre nuevos caminos donde sientes que no los hay, te impulsa a ir contracorriente con respecto al remordimiento y a lo ya visto. Aunque todo te parezca perdido, por favor déjate alcanzar por su novedad: te sorprenderá”. 14



1 Juan 20: 19

2 Ver el capítulo El miedo en los primeros discípulos de Jesús en el libro de CABESTRERO, Teóiflo. Por qué tanto miedo? Desclée de Brower. Bilbao, 2011; páginas 161-187. GONZALEZ CRUCHAGA, Carlos (Obispo de Talca, Chile 1967-1996). Carta pastoral Del miedo a la esperanza. Talca, 1988. BRAVO ALVAREZ, Gonzalo. El discipulado post-pascual. Publicado en revista VERITAS volumen 4 número 20 marzo, 2009; páginas 9-28. Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile.

3 SICRE, Emmanuel. Contar la experiencia del misterio pascual. Trabajo de grado para optar al titulo de teólogo. Pontificia Universidad Javeriana, Facultad de Teología. Bogotá, 2016. ALEGRE , Xavier. La resurrección de Jesús esperanza para los pueblos crucificados. https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/1445/1/RLT-2008-075-B.pdf PAGOLA, José Antonio. Creer en el resucitado: esperar en nuestra resurrección. Sal Terrae. Santander, 1991. LEHMANN, Karl. Jesucristo resucitado, nuestra esperanza. Sal Terrae. Santander, 1982. TORRES QUEIRUGA, Andrés. Repensar la resurrección. Trotta. Madrid, 2009.

4 Juan 20: 19-21

5 SCHYLLEBECKX, Edward. Jesús, historia de un viviente. Trotta. Madrid, 2010.

6 ALEGRE , Xavier. La Iglesia que nace de la Pascua. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/1547/RLT-2010-080-B.pdf LOHFINK, Gerhard. La Iglesia que Jesús quería. Desclée de Brower. Bilbao, 1986. Ver el capítulo La fundamentación de la Iglesia en PIE-NINOT, Salvador. Eclesiología: la sacramentalidad de la comunidad cristiana. Sígueme. Salamanca, 2006; páginas 101-175.

7 Juan 20: 21-23

8 ARREGUI, José. Qué significa la Pascua de Jesús? Publicado en Cuadernos de Teología Deusto

9 ESTRADA, Juan Antonio. Para comprender cómo surgió la Iglesia. Verbo Divino. Estella, 2001. Es recomendable repasar el documento conclusivo de la V Conferencia General del Episcopado Aparecida Brasil mayo 2007. Todo el documento destaca el aspecto esencial del discipulado, del modo de vida de los seguidores de Jesús.

10 1 Pedro 3: 15

11 Génesis 2: 7

12 Hechos 5: 32

13 1 Juan 5: 1-2

14 Papa FRANCISCO. Homilía en la Vigilia Pascual, sábado 3 de abril de 2021.

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