domingo, 9 de julio de 2023

COMUNITAS MATUTINA 9 DE JULIO 2023 DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO

 

Por aquel entonces, tomò Jesùs la palabra y dijo: Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado todas estas cosas a sabios e inteligentes y se las has revelado a gente sencilla”

(Mateo 11: 25)



Lecturas:

  1. Zacarìas 9: 9-10

  2. Salmo 144: 1-14

  3. Romanos 8: 8-13

  4. Mateo 11: 25-30

En la reflexión de este domingo hacemos conciencia sobre algunos de los excesos humanos en materia de soberbia, malignidad del poder que se ejerce sin responsabilidad con el bien común, vano honor del mundo, prepotencia, complejo de superioridad, orgullo malsano, superficialidad, hipocresía, fariseísmo, desprecio por los humildes, manipulaciones, intereses mezquinos, afecto desordenado por el dinero, lujos, vida superflua, sociedad del espectáculo. 1 Toda la gama de conductas que alejan a quien las practica de la sabiduría de lo esencial y de la genuina felicidad, la que propone Jesùs en su programa de las Bienaventuranzas. Realidades que hacen decir a algún sabio bíblico con escueto escepticismo: “Vanidad de vanidades – dice Cohèlet – vanidad de vanidades, todo es vanidad! Què saca el hombre de toda la fatiga con que se afana bajo el sol?” 2 Son modelos antropológicos bastante incompletos, quien los vive cree estar en la verdad, hace de lo suyo referente para muchos, indiferente a la trascendencia de Dios y del prójimo, ajeno a los asuntos relativos a la solidaridad y al servicio. Es el “vano honor del mundo”, como definió San Ignacio de Loyola su vida antes de la conversión. 3

Un repaso profundo a la realidad del mundo nos lleva al encuentro – o desencuentro, mejor - con la “lógica” del poder y de los poderosos, aquellos que creen ser dueños de la humanidad, que imponen sus pretensiones de dominación sin respetar el valor fundamental de la dignidad humana, se ven a sì mismos como amos absolutos de las instituciones, manejan el ordenamiento jurídico siguiendo sus intereses, no el bien común; construyen en su entorno cortes de aduladores y de personajes siniestros, no son pocos los que recurren a modos brutales para ejercer su poderío. 4 Todo recurso que sustente su autoritarismo les es vàlido para mantener su estatuto de dominio: el fin justifica los medios.

También el ser humano cotidiano, que cede a la tentación de inflar su ego, se convierte en un “pequeño gran dictador”, cualquier logro que obtiene lo transforma en egocéntrico título de superioridad sobre los demás. Así, la belleza física, el dinero, los títulos académicos, los “pergaminos” heredados de sus ancestros, su posición social, las comodidades desmedidas, son soportes para sentirse dueños del mundo y de la vida. Hombres y mujeres sin referencia trascendente, que presumen de ser ellos mismos la medida de todo. Desaparece el prójimo como entidad respetable y digna de crédito, la solidaridad y la comunión fraterna son eliminadas, la suya es la loca carrera de la fama, de los aplausos, del brillo externo. Es un penoso ámbito, donde campean la extrema pobreza del corazón , el precario sentido moral, la ausencia de humanismo y espiritualidad. 5

Estas “seudoreligiones” , que asì las podemos llamar porque son auténticos cultos con sus liturgias y rituales de acendrada egolatría, surgen porque hay esperanzas fallidas de sentido, salvación, vida digna, justicia, muchos en la humanidad se desesperan y entronizan sus propios miedos, conceden a los poderosos estatuto de salvadores, les rinden pleitesía, absolutizan sus pánicos e inseguridades en estos personajes , ellos mismos se convierten en caricaturas-clones de esos a quienes aplauden , cuyo ego fomentan con sometimiento servil. El dramaturgo Eugene Ionesco en su obra “El rey se muere”, 6narra la historia del rey Berenguer, una referencia simbólica al ser humano promedio del siglo XX, personaje que vive en medio de excesos, de soberbia y de incapacidad para comprender la fragilidad de la condición humana, siente pavor ante la muerte, la niega, pero ella se impone; finalmente, el poderoso Berenguer sucumbe a la misma. Parábola dramática de las vanidades del mundo!

En el mundo bíblico hubo manifestaciones de esto: algunos reyes de Israel dados al culto religioso externo lleno de pompa, a sus alianzas con poderes extranjeros, al desconocimiento de pobres, huérfanos y viudas, como tan a menudo señalan los profetas con severísima denuncia: “Asì dice Yahvè: Por tres crímenes de Israel y por cuatro, serè inflexible! Porque venden al justo por dinero y al pobre por un par de sandalias; pisan contra el polvo la cabeza de los débiles, y el camino de los humildes tuercen…” 7 En nuestros medios religiosos cristianos también hemos incurrido en gravísimos pecados de poder: en un determinado momento de la historia de la Iglesia en el ambiente del papa había mayor predilección por la política eclesiástica y por las alianzas con los príncipes temporales que por el anuncio de la Buena Noticia. Ser papa, obispo o clérigo fue para muchos asunto de carrera de ascensos en la escala del poder, de burocracia religiosa y de obtención de notables beneficios económicos.8 Por bendición de Dios y generosidad de buenos cristianos, siempre hubo movimientos de reforma y de retorno a la originalidad del Evangelio, como los suscitados por los santos Francisco de Asìs y Domingo de Guzmàn en la lejana Edad Media, o muchos otros en diversos momentos de la historia cristiana. Gracias a inspirados profetas como ellos se mantiene vigente la originalidad de Jesùs. 9

La “colección” de pretendidas grandezas humanas que hemos reseñado es incompatible con el modo de ser del Señor. Asì es la sabiduría despojada que expresa en el evangelio de hoy: “Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes y se las has revelado a gente sencilla”. 10 La simplicidad de Dios asusta y escandaliza, desarma la arrogancia del poder, lo relativiza, propone un estilo en el que todos somos iguales, hijos del mismo Padre, se pone preferencialmente del lado de los que nadie reconoce en el mundo de la fama, del poder y del éxito económico. Las lecturas de este domingo nos ayudan a poner en tela de juicio ese entramado arrogante, disponiéndonos para el encuentro con el Dios de los sencillos, el Dios de la “minoridad” de Francisco de Asìs. 11

La primera lectura – del profeta Zacarías – es esclarecedora. Este profeta fue “piedra en el zapato” para los fanáticos político-religiosos que en el tiempo de Jesús aguardaban un caudillo triunfante y nacionalista. Zacarías nos ofrece una reflexión que sintoniza con las grandes aspiraciones de las comunidades que , después del doloroso exilio en Babilonia, intentaron reconstruír su identidad a partir de elementos universales, pluralistas, comunitarios, incluyentes. Para ellos, desde esa experiencia de despojo , el Mesías no podía ser un guerrero victorioso como el primer David ni un diplomático equilibrista como Salomón. El pueblo confiaba en alguien que fuera capaz de encaminarlos por la ruta de la justicia, la paz, la solidaridad: “Exulta sin freno, Sión, grita de alegría, Jerusalén! Que viene a ti tu rey, justo y victorioso, montado en un asno, en una cría de asna. Suprimirá los carros de Efraín y los caballos de Jerusalén; será suprimido el arco de la guerra y él proclamará la paz a las naciones”. 12

En la primera comunidad cristiana todos sus integrantes eran gente sencilla, no se gloriaban de nada, dòciles al Espìritu del Señor, seguían con entusiasmo el proyecto original de Jesùs y carecían de los prejuicios legales y rituales que caracterizaban a los sabios y entendidos. El texto del evangelio de hoy confronta la arrogancia religioso moral de los dirigentes del judaísmo. Para la lógica que propone el Evangelio, los sencillos son aquellos en quienes descubrimos ausencia de cálculos interesados, intenciones dobles, estilos soterrados; es decir, los pobres, los humildes, los silenciados de aquella sociedad y religión. 13 Estos , los “sin voz”, hacen patente que el encuentro con Dios – revelado por Jesùs como Padre compasivo y misericordioso – no se da por el conocimiento erudito ni por la rigurosa observancia de las prescripciones morales y religiosas, sino a través de la disposición para vivir en esa perspectiva de lo gratuito.

Mateo, en el evangelio de hoy, conecta con las expectativas de los postergados. Jesús no se identifica con los mesianismos de su época, a él le importa hacer vigente la utopía de Dios, entronca con los ideales de aquellos profetas bíblicos que preveían un modelo alternativo de sociedad, un modelo novedoso de relación con Dios, una mediación religiosa cargada de autenticidad ética, unos códigos de conducta referidos a la fraternidad y a la justicia, un Padre-Madre Dios cuyo proyecto de salvación, si bien apunta a la plenitud definitiva màs allà de la muerte, provoca en esta historia signos de solidaridad, de sincera y seria preocupación por el prójimo, también de estilos de vida sencillos, austeros, donde la felicidad no la dan las riquezas materiales sino el gozo del servicio y de la vida que descubre en el pobre la sacramentalidad del Dios próximo e implicado amorosamente en nuestra historia.



1 ROJAS, Enrique. El hombre light: Una vida sin valores. Temas de Hoy. Madrid, 2004. RICARD, Robert. Un nuevo ídolo: el hombre moderno. En https://www.revistadeespiritualidad.com/upload/pdf/1232articulo.pdf ARENDT, Hannah. La condiciòn humana. Paidòs. Buenos Aires, 1993. FROMM, Erich. Psicoanàlisis de la sociedad contemporànea. Fondo de Cultura Econòmica. Mèxico, D.F., 1977. NIZAMA, Martin. Vacuidad y estulticia: trastorno espiritual. En https://www.researchgate.net/publication/319473329_Vacuidad_y_Estulticia_trastorno_espiritual BAUMAN, Zygmunt. Modernidad lìquida. Fondo de Cultura Econòmica. Mèxico D.F., 2000. LIPOVETSKY, Gilles. La era del vacío: ensayos sobre el individualismo contemporáneo. Anagrama. Barcelona, 2003. BAUMAN, Zygmunt & DONSKIS, L. Ceguera moral: La pèrdida de sensibilidad en la modernidad lìquida. Paidòs. Barcelona, 2015. GIRALDO PATIÑO, Paula Andrea. El vacío existencial y la pèrdida del sentido de vida en el sujeto postmoderno: retos para el cristianismo del siglo XXI. En Revista Cuestiones Teològicas volumen 41 , número 96, páginas 425-444. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellìn, julio-diciembre 2014.

2 Eclesiastès 1: 2-3

3 LAMET, Pedro Miguel. El caballero de las dos banderas: Ignacio de Loyola. Mensajero. Bilbao, 2007. MARCET, Carlos. Ignacio de Loyola: un itinerario vital. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2015. GARCÌA MATEO, Rogelio. La gran mutaciòn de Iñigo a la luz del “Vita Christi” Cartujano. En Revista Manresa número 61, páginas 31-44. Compañìa de Jesùs España. Madrid, 1989.

4 MARINA, Josè Antonio. La pasión del poder. Teorìa y pràctica de la dominación. Anagrama. Barcelona, 2008. PRITTWITZ, Cornelius. La criminalidad de los poderosos. En https://www.pjenlinea3.poder-judicial.go.cr/biblioteca/uploads/Archivos/Articulo/CORNELIUS%20PRITTWITZ23.pdf CORTINA, Adela. Aporofobia: el rechazo al pobre. Paidòs. Barcelona, 2017. LIPOVETSKY, Gilles. El lujo eterno. De la era de lo sagrado al tiempo de las marcas. Anagrama. Barcelona, 2004. MAQUIAVELO, Nicolàs. El Prìncipe. Planeta. Barcelona, 2016.

5 HOBBES, Thomas. Leviatán. Atalaya. Madrid, 1989. ORWELL, George. 1984. Lumen. Barcelona, 2000; Rebelión en la granja. Destino. Barcelona, 2006. MAFFESOLI, Michel. La violencia totalitaria. Herder. Barcelona, 1982. LANGER PARDO, Karem. Poder y monstruosidad en “La Fiesta del Chivo” de Mario Vargas Llosa. Tesis para obtener el título de doctorado. Universidad de Ottawa, 2013. VARGAS LLOSA, Mario. La Fiesta del Chivo. Alfaguara. Bogotà, 2000. ASTURIAS, Miguel. El Señor Presidente. Real Academia Española de la Lengua, Alfaguara. Madrid, 2020. GARCÎA MARQUEZ, Gabriel. El otoño del patriarca. Sudamericana. Buenos Aires, 1975. ROA BASTOS, Augusto. Yo, el Supremo. Real Academia Española de la Lengua, Alfaguara. Madrid, 2017.

6 IONESCO, Eugene. El rey se muere. Losada. Buenos Aires, 1969. Dramaturgo rumano, 1909-1994, pertenece a la tendencia filosófico-literaria del absurdo.

7 Amòs 2: 6-7

8 RETAMAL, Fernando. El ejercicio del poder en la Iglesia. En Revista Teologìa y Vida volumen XLV, páginas 318-352. Pontificia Universidad Catòlica de Chile. Santiago, 2004. DÌAZ IBÀÑEZ, Jorge. La organización institucional de la Iglesia en la Edad Media. Arco Libros. Madrid, 1998. MITRE, E. Las grandes herejías de la Europa cristiana. Istmo. Madrid, 1983. LORTZ, Joseph. Historia de la Reforma Protestante. Taurus. Madrid, 1963.

9 BUSTOS, Tomàs de. Santo Domingo de Guzmàn, predicador del Evangelio. San Esteban. Salamanca, 2000. GALMES, L. & GÒMEZ, V.T. Santo Domingo de Guzmàn: fuentes para su conocimiento. Biblioteca de Autores cristianos BAC. Madrid, 1987. BOFF, Leonardo. San Francisco de Asìs, ternura y vigor. Sal Terrae. Santander, 2000. LECLERC, Eloi. Francisco de Asìs: un hombre nuevo para una sociedad nueva o el retorno al Evangelio. Sìgueme. Salamanca, 2006. SPOTO, Donald. Francisco de Asìs, el santo que quiso ser hombre. Vergara. Barcelona, 2004. CASTILLO, Josè Marìa & ESTRADA, Juan Antonio. El proyecto de Jesùs. Sìgueme. Salamanca, 2007. CASTILLO, Josè Marìa. La alternativa cristiana. Sìgueme. Salamanca, 1987.

10 Mateo 11: 25

11 MOORE, Michael. Francisco de Asìs: hospedar al leproso, encontrar la salvación. En Revista Teologìa tomo LVII, número 131, páginas 79-97. Pontificia Universidad Catolica Argentina. Buenos Aires, abril 2020. MICÒ, Julio. Vivir el Evangelio: la espiritualidad de Francisco de Asìs. Capuchinos Editorial. Madrid, 2012. LECLERC, Eloi. Sabidurìa de un pobre. Marova. Madrid, 1992. CORREA PEDROSO, Josè Carlos. Hermana Pobreza. Paulinas. Buenos Aires, 1985. LÒPEZ BAEZA, Antonio. Francisco de Asìs, una luz puesta en lo alto. Desclèe de Brower. Bilbao, 2017.

12 Zacarías 9: 9-10. AMSLER, Samuel. Los últimos profetas: Ageo, Zacarìas, Malaquìas, y algunos otros. Verbo Divino. Estella, 1997. PIKAZA, Xabier & PAGOLA, Josè Antonio. Entrañable Dios: las obras de misericordia, hacia una cultura de la compasión. Verbo Divino. Estella, 2017. VON RAD, Gerhard. Teologìa del Antiguo Testamento volumen II: Las tradiciones proféticas del Antiguo Israel. Sìgueme. Salamanca, 2000. SANZ GIMÈNEZ-RICO, Enrique. Los profetas y la justicia. Aula de Teologìa de la Universidad de Cantabria. Santander, 4 de noviembre de 2014. SICRE, Josè Luis. Con los pobres de la tierra: la justicia social en los profetas de Israel. Cristiandad. Madrid, 1992.

13 MAIER, Martin. La experiencia de Dios en los pobres. Para Jon Sobrino, en su 80 aniversario. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/4250/1/RLT%202018%20N-105-D.pdf CODINA, Vìctor. Una Iglesia nazarena: teología desde los insignificantes. Sal Terrae. Santander, 2010. GONZÀLEZ Carvajal, Luis. Con los pobres contra la pobreza. San Pablo. Madrid, 1991; El clamor de los excluìdos. Sal Terrae. Santander, 2009; Las bienaventuranzas, una cultura que humaniza. Sal Terrae. Santander, 2017. BOFF, Leonardo. Teologìa desde el lugar del pobre. Sal Terrae. Santander, 1988. TOUTIN, Alberto. La realidad crucial de los pobres da que pensar a la teología latinoamericana. En Revista Teologìa y Vida volumen L , páginas 117-129. Pontificia Universidad Catòlica de Chile. Santiago, 2009. SCANNONE, Juan Carlos. La teología del pueblo. Raìces teològicas del papa Francisco. Sal Terrae. Santander, 2017. ROMERO, Oscar Arnulfo. La voz de los sin voz , la palabra viva de Monseñor Romero. Introducciòn, notas y comentarios de Jon Sobrino, Ignacio Martìn-Barò y Rodolfo Cardenal. UCA Editores. San Salvador, 2004.

domingo, 2 de julio de 2023

COMUNITAS MATUTINA 2 DE JULIO 2023 DOMINGO XIII DEL TIEMPO ORDINARIO

 

El que no tome su cruz y me siga , no es digno de mì”

(Mateo 10: 38)



Lecturas:

  1. 2 Reyes 4: 8-17

  2. Salmo 88

  3. Romanos 6: 3-11

  4. Mateo 10: 37-42

Vivir para un ideal es exigente en grado máximo, si se ama aquello que se tiene como referente decisivo de la existencia; para lograrlo se apuesta todo, hasta la propia vida; no se escatiman esfuerzos , se trabaja apasionada y desmedidamente con la mirada puesta en eso que se constituye como el modo superior de humanidad, consciente de todos los desvelos, renuncias, sacrificios, que exige un esfuerzo de esa naturaleza .1 Se trata de un proyecto de totalidad, en el que el ser humano implicado ofrece todo de sí mismo para el logro del ideal que lo capta en plenitud. Relatos de vida modélicos como los de los grandes místicos de la historia cristiana son estupendo ejemplo de estas afirmaciones: San Agustín, Francisco de Asís, Teresa de Jesús, Catalina de Siena, Juan de la Cruz, Dietrich Bonhoeffer, Carlos de Foucauld, Edith Stein, Etty Hillesum, Laura Montoya, desfilan por nuestra mente como un lenguaje del amor definitivo, vidas que siguen siendo atractivas para muchos en este tiempo, aún a pesar de los silencios de la sociedad moderna sobre Dios y a cierto temor de profesarse creyente en medio de los avances de la cultura secular. Biografías que interpelan,2 que dejan en el ambiente su impronta de trascendencia, en la que se juntan la verticalidad hacia el Totalmente Otro y la horizontalidad hacia el prójimo, el que es totalmente aquí, en la historia, sacramento del Dios revelado en Jesús de Nazaret.

En esta perspectiva, San Ignacio de Loyola, en el comienzo de la segunda etapa de sus EJERCICIOS ESPIRITUALES, propone al ejercitante una meditación que él llama “El llamamiento del rey temporal ayuda a contemplar la vida del REY ETERNAL”.3 Es un asunto de altísimo ideal, una propuesta de ofrecimiento de sí mismo a Jesús en la clave de lo que el santo Ignacio llama el “magis”,4 la mayor entrega de lo que se es al proyecto de Jesús; en lenguaje coloquial lo llamamos “jugarse el todo por el todo”. Y en este caso ese “todo” es Jesús y su Evangelio. En lenguaje caballeresco , propio de la vida suya antes de la conversión, nuestro santo hace alusión a un rey magnánimo que invita a sus súbditos a seguirle, a una aventura de conquista, haciendo claridad sobre los riesgos, penalidades, contingencias, que deben asumir quienes acepten la invitación; y la promesa del rey: “porque así después tenga parte conmigo en la victoria, como la ha tenido en los trabajos”.5 Con esta premisa Ignacio presenta a quien él llama “el rey eternal”, Jesús de Nazaret: “….si tal vocación consideramos del rey temporal a sus súbditos, cuanto es cosa digna de más consideración ver a Cristo nuestro Señor, rey eterno, y delante de él todo el universo mundo, al cual y a cada uno en particular llama y dice: mi voluntad es de conquistar todo el mundo y todos los enemigos, y así entrar en la gloria de mu padre; por tanto, quien quisiere venir conmigo ha de trabajar conmigo, porque siguiéndome en la pena también me siga en la gloria”. 6

El referente central de estas consideraciones es el mismo Señor Jesucristo, su vida es una dedicación absoluta a Dios, a quien él vive y asume como “Padre-Abbá”, a su voluntad, categoría que aterriza históricamente en el Reino de Dios y su justicia, en la construcción de un nuevo orden de vida en el que todos somos hijos de ese mismo Padre y, en feliz consecuencia, hermanos unos de otros: nuestra reiterada ética de la projimidad , de clara estirpe evangélica. Y es Jesús, él mismo, su persona toda, el modelo que identifica esta novedad que irrumpe en la historia como Buena Noticia. 7 Es el “Rey Eternal” de la propuesta ignaciana, el que sedujo al soldado “desgarrado y vano” que fue Ignacio de Loyola, el mismo que le cambió radicalmente su sentido de vida y lo llevó al máximo ofrecimiento de todo lo suyo, “oblación de mayor estima y momento”. 8

Estas consideraciones nos ponen en contexto para captar las prioridades de Jesús, a las que ofreció su vida entera. Cuando, en el relato de las tentaciones que refieren Mateo y Lucas, se niega rotundamente a los embates del maligno que le propone prestigio, reconocimiento, honor mundano, espectacularidad, y afirma el absoluto de Dios como la razón radical de su proyecto vital, está delineando las notas que definen su misión: un mesianismo “desde abajo”, un mesianismo crucificado, para escándalo de sus contemporáneos y de sus propios discípulos, que no soportaban la idea de un Mesías “derrotado” por los poderes del mundo. 9

Jesús muere crucificado por su fidelidad al Padre Dios, a su reino, a sus convicciones, odiado y perseguido por los poderes religiosos y políticos del pequeño país de Palestina. Después de su muerte y, a partir de la experiencia pascual, los discípulos y los integrantes de las comunidades cristianas nacientes, también fueron conscientes de lo mismo, era ignominioso seguir el camino de Jesús, se les veía como rebeldes y peligrosos para el equilibrio de la sociedad y de la religión.

Anunciar a un Mesías crucificado era una contravención a todo el ordenamiento social y religioso de su tiempo. Lo que ellos hacían era una denuncia vehemente de un sistema de valores, creencias e instituciones que habían hecho de la violencia, la mentira y la opresión los “valores” indiscutibles de la sociedad. Cómo iban a ver con buenos ojos las autoridades sacerdotales de Jerusalén, los gendarmes del imperio, que un grupo minoritario de hombres y de mujeres, llenos de esperanza y de entusiasmo apostólico, cuestionara ese orden de cosas y anunciara que otra sociedad es posible, que el ser humano es merecedor de justicia, de respeto, de compasión, todo esto en nombre de Dios?10

Lo suyo no era la configuración de una nueva institución religiosa con sus estructuras, normativas y autoridades, sino la generación de comunidades de discípulos alentados por el Espíritu de Dios y dispuestos a rescatar la vigencia de la dignidad de los seres humanos, con la inspiración de las Bienaventuranzas, el programa que Jesús propone para la creación de esta nueva humanidad.

Por tanto, no debe sorprendernos que Mateo plantee con tanta dureza, como lo hace en el texto del evangelio de hoy, las exigencias del seguimiento de Jesús: “El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí”, 11 palabras que no contienen un desprecio de la realidad familiar, pero sí nos invitan a determinar cuál es el motor que impulsa nuestras vidas y a ordenar todas nuestras intenciones y conductas en la perspectiva de ese seguimiento.

Mateo escribe un evangelio para comunidades judías que se han convertido al cristianismo. En ese contexto, la referencia al desapego familiar alude a la estima desmesurada que los judíos tenían por sus parientes, asunto que se podía convertir en “amor” paralizante, no asumido y entendido como experiencia liberadora. Ante eso, el proyecto de Jesús demanda más porque se trata de un afecto siempre mayor y universal referido a todo tipo de prójimo, capaz de trascender el limitado ámbito de la familia, de la raza, o de la nación.12

Así se explican las fuertes palabras de este evangelio. “El que no tome su cruz y me siga detrás no es digno de mi. El que encuentre su vida, la perderá , y el que pierda su vida por mí, la encontrará”. 13 Tomar la cruz y seguir a Jesús es asumir con radical generosidad que en él descubrimos la alternativa genuina de la libertad y del amor, perder la vida por él es dar lo mejor de sí para implantar en la historia de la humanidad la lógica de las bienaventuranzas, en la que la mesa de la vida sea servida equitativamente , en la que la dignidad de los hijos del mismo Padre sea constantemente reconocida. Cuando el mundo y la sociedad deciden que el poder y el dinero son los indicadores de felicidad, el proyecto evangélico afirma y realiza la fraternidad y la mesa compartida, y se desposee de toda pretensión de dominio sobre los demás para indicar que el reino de Dios y su justicia pasa esencialmente por asumir al prójimo como la responsabilidad determinante de la felicidad.

Ser cristianos es morir a todo tipo de afecto desordenado. La novedad evangélica se manifiesta en la transformación radical de las relaciones humanas, en la resurrección a una vida nueva llena de afectos volcados hacia la humanidad sufriente, hacia las causas mayores de justicia y de libertad, hacia la significación sacramental de la Iglesia que tiene su centro y sentido en la persona de Jesús y en la realización de la “salida misionera” para anunciar a todos esa noticia cargada de esperanza y de vitalidad teologal.14

La presencia del Resucitado es la convicción central en la que se arraigan estas orientaciones, es la que hace posible dejar atrás eso que Pablo llama el hombre viejo para acceder a la novedad pascual: “Y si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él, pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no vuelve a morir, y que la muerte carece ya de poder sobre él” .15



1 SAURÍ, Jorge. El hombre comprometido. Carlos Lohlé. Buenos Aires, 1965. QUOIST, Michel. Triunfo. Herder. Barcelona, 1969. LEPP, Ignacio. La existencia auténtica. Carlos Lohlé. Buenos Aires, 1971. D´ANGELO HERNÁNDEZ, Ovidio. Proyecto de vida y desarrollo integral humano. En https://www.biblioteca.clacso.edu.ar/ar/libros/cuba/cips/caudales05/Caudales/ARTICULOS/ArticulosPDF/07D=50.pdf URTEAGA LOIDI, Jesús . El valor divino de lo humano. Rialp. Madrid, 1995. SELLÉS DAUDER, Juan Fernando. Antropología para inconformes. Rialp. Madrid, 2006. LUCAS LUCAS, Ramón. Horizonte vertical: sentido y significado de la persona humana. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 2010. BEUCHOT, Mauricio. Interpretación del ser humano: un ensayo de antropología filosófica. Herder. Barcelona, 2019. MARITAIN, Jacques. Humanismo Integral. Palabra. Madrid, 2015. PLASENCIA LLANOS, Vicente. Ser humano: un proyecto inconcluso. Reflexiones filosófico-teológicas sobre la antropología. Universidad Politécnica Salesiana. Cuenca, 2017.

2 JOHNSTON, William. Mística para una nueva era: de la teología dogmática a la conversión del corazón. Desclée de Brower. Bilbao, 2003. ARNAIZ, José María. Místicos y profetas, necesarios e inseparables hoy. PPC. Madrid, 2004. GONZÁLEZ DE CARDEDAL, Olegario. Cristianismo y mística. Trotta. Madrid, 2010. NAVARRO, Rosana Elena. Lo humano y la experiencia mística desde el relato de Etty Hillesum. En Revista Veritas número 35, páginas 135-162. Pontificio Seminario Mayor San Rafael. Valparaíso, septiembre 2016. MARTÍN VELASCO, Juan de Dios. La experiencia cristiana de Dios. Trotta. Madrid, 2007. PANIKKAR, Raimon. De la mística: experiencia plena de la vida. Herder. Barcelona, 2005. ZUBIRI, Xavier. El problema teologal del hombre. Cristiandad. Madrid, 1975. GALLAGHER, Michael Paul. Mapas de la fe: diez grandes creyentes de Newman hasta Ratzinger. Sal Terrae. Santander, 2012.

3 SAN IGNACIO DE LOYOLA. Ejercicios Espirituales. San Pablo. Madrid, 1996. La referida meditación está en los numerales 91 a 100 del texto ignaciano. GUTIÉRREZ JARAMILLO, Alberto. Contexto histórico de la meditación del rey temporal. En Revista Theologica Xaveriana número 160, páginas 584-601. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2006. LOSADA, Joaquín. Cristología de la meditación del llamamiento del rey temporal. En Revista Manresa número 54, páginas 45-59. Compañía de Jesús España. Madrid, 1982. FESSARD, Gaston. La dialéctica de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola. Mensajero-Sal Terrae. Bilbao, 2010. RAMBLA BLANCH, Josep Maria. Una manera de estar en el mundo. Relectura de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola. Mensajero. Bilbao, 2020.

4 Magis expresión latina que significa “más”, “lo máximo”. En el lenguaje ignaciano se utiliza como la excelencia en el amor, en la ofrenda de sí mismo a Dios y al prójimo, dar de sí lo mejor de lo mejor. MOLLÁ, Darío. El más ignaciano: tópicos, sospechas, deformaciones y verdad. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2015; Del Magis personal al Magis Institucional. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2019. FERNÁNDEZ HART, Rafael. El humanismo ignaciano hoy. Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Lima, 2022. MODRAS, Ronald. Humanismo Ignaciano: una espiritualidad dinámica para el siglo XXI. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2012.

5 Ejercicios Espirituales de San Ignacio, número 93

6 Ejercicios Espirituales de San Ignacio, número 95.

7 MERINO BEAS, Patricio. Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo. Universidad de Santo Tomás. Bogotá, 2015. EQUIPO BÍBLICO VERBO. Jesús, Mesías, Hijo de Dios. Encuentros bíblicos desde la Lectio Divina con el Evangelio de Marcos. Verbo Divino. Estella, 2017. STOCK, Clemens. Jesús el Hijo de Dios. Meditaciones sobre el Evangelio de San Juan. Didaskalos. Madrid, 2023. SESBOUE, Bernard. Cristo, Señor e Hijo de Dios. Sal Terrae. Santander, 2014. JEREMIAS, Joachim. Abba: el mensaje central del Nuevo Testamento. Sígueme. Salamanca, 2019. KASPER, Walter. El Dios de Jesucristo. Sígueme. Salamanca, 2011.HOPING, Helmut. Jesús de Galilea, Mesías e Hijo de Dios. Sígueme. Salamanca, 2022.

8 Típica expresión de San Ignacio que indica el máximo de generosidad en la ofrenda del sujeto ejercitante al Señor y al prójimo.

9 GONZÁLEZ FAUS, José Ignacio. Locura y escándalo: un Mesías crucificado y una historia marcada por la cruz. En Revista Perspectiva Teológica volumen 52, número 3, páginas 585-606. Facultad Jesuíta de Filosofía y Teología FAJE. Belo Horizonte, septiembre-diciembre 2020. BROWN, Raymond. La muerte del Mesías: comentario a los relatos de la pasión en los 4 evangelios. Verbo Divino. Estella, 2006. GAVRILYUK, P. El sufrimiento del Dios impasible. Sígueme. Salamanca, 2012. BRAMBILLA, Franco Giulio. El Crucificado Resucitado. Sígueme. Salamanca, 2003. ESTRADA, Juan Antonio. De la salvación a un proyecto de sentido: por una cristología actual. Desclée de Brower. Bilbao, 2019.

10 AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. La mirada de Jesús sobre el poder. En Revista Teología y Vida volumen 55, número 1, páginas 83-104. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, 2014; La persecución en el cristianismo primitivo. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/1245/1/RLT-1996-037-B.pdf Así empezó el cristianismo. Verbo Divino. Estella, 2010. THEISSEN, Gerd. La religión de los primeros cristianos. Sígueme. Salamanca, 2002. GALEANO, Adolfo. El paradigma cristiano de pensamiento: la revolución cultural del cristianismo. En Revista Cuestiones Teológicas volumen 38, número 90, páginas 235-268. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, julio-diciembre 2011. STEGEMMANN, Ekkehard & STEGEMANN, Wolfgang. Historia social del cristianismo primitivo. Verbo Divino. Estella, 2001.

11 Mateo 10: 37

12 PIKAZA, Xabier. Evangelio de Mateo. De Jesús a la Iglesia. Estella,2014. AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. El Evangelio de Mateo: los conflictos de una Iglesia judeocristiana. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 17 de octubre de 2017. RODRÍGUEZ CARMONA, Antonio. Evangelio de Mateo. Desclée de Brower. Bilbao, 2017. NEYREY, Jerome H. Honor y vergüenza: lectura cultural del Evangelio de Mateo. Sígueme. Salamanca, 2005.

13 Mateo 10: 38-39

14 CONSEJO MUNDIAL DE IGLESIAS. Juntos por la vida: misión y evangelización en contextos cambiantes. En https://www.oikoumene.org/sites/default/files/Document/Together_towards_life_SP.pdf PÉREZ ANDREO, Bernardo. La revolución de Jesús: el proyecto del Reino de Dios. PPC. Madrid, 2018. CASTILLO, José María & ESTRADA, Juan Antonio. El proyecto de Jesús. Sígueme. Salamanca, 2004; Declive de la religión y futuro del Evangelio. Desclée de Brower. Bilbao, 2022.

15 Romanos 6: 8-10

domingo, 25 de junio de 2023

COMUNITAS MATUTINA 25 DE JUNIO 2023 DOMINGO XII DEL TIEMPO ORDINARIO

 

No teman a los que matan el cuerpo y no pueden matar el alma; teman más bien al que puede acabar con cuerpo y alma en el fuego”

(Mateo 10: 28)

Lecturas:

  1. Jeremías 20: 10-13

  2. Salmo 68: 8-10;14;17 y 33-35

  3. Romanos 5: 12-15

  4. Mateo 10: 26-33



Hay una constante muy significativa en la tradición judeocristiana, la del justo que es sometido a ignominia por los poderosos, perseguido, humillado, hasta la muerte cruenta, como en el caso del Señor Jesús. Expresa la honda contradicción que hay entre la conciencia digna e insobornable de quien vive en la justicia de Dios, y la de los que, enceguecidos por sus ambiciones, no soportan la dignidad del justo, que con su vida denuncia la perversidad de su modo de proceder.1 Son incontables las historias de los testigos de la fe que, inspirados en Jesús y en su pasión, dan cuenta de la honestidad del inocente-profeta y de la malignidad de los violentos, señores de la muerte.

Las palabras de Jesús en el evangelio de hoy, resuenan en nuestro tiempo y en todos los tiempos de la historia de la fe, inspirando tantos relatos de hombres y mujeres que han inscrito sus vidas en su cruz redentora: “El discípulo no es más que el maestro, ni el servidor más que su dueño. Al discípulo le basta ser como su maestro y al servidor como su dueño…..No los teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas. No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehena”. 2 Con esta proclamación traemos a la memoria, también al afecto y admiración profundos, las heroicas biografías de los cristianos que, en diversos momentos de la historia, han ido a la ofrenda martirial de sus vidas por atestiguar los valores definitivos del Reino de Dios y su justicia. Los mártires del cristianismo primitivo que se negaron a adorar al emperador de Roma, pretendía este que se sometieran a su religión del poder! ; mártires que en agobiantes contextos de persecución han sido asesinados por la fidelidad a su conciencia; los de estos siglos XX y XXI, que se han enfrentado proféticamente a dictaduras totalitarias en Europa, en Africa, en América Latina. 3

Durante los años 80 y buena parte de los 90 en nuestro país fue dolorosamente común el asesinato de personas honestas que denunciaban las depredaciones de narcotraficantes en alianza con políticos y paramilitares. Fueron aquellos hombres y mujeres que, en fidelidad a su conciencia y a sus responsabilidades con la sociedad, alzaron su voz para denunciar, investigar y juzgar a quienes estaban enfrentados delictivamente a las leyes, al bien común, a la ciudadanía. Su rectitud les valió la muerte cruenta, sus relatos de vida deben seguir en nuestra memoria para que no se olviden los valores esenciales que se refieren a la ética y a la moralidad. Por nuestra mente y afecto desfilan periodistas, jueces, polícías, algunos destacados políticos de probada honorabilidad, líderes sociales. El asesinato de líderes sociales, penosamente intensificado desde la firma de los acuerdos de paz con las FARC, también es manifestación elocuente de la perversidad de los criminales y de la integridad moral de los asesinados. Y qué decir de los aterradores “falsos positivos”, crímenes de lesa humanidad perpetrados por miembros de la fuerza pública colombiana en contra de jóvenes pobres e inocentes que buscaban oportunidades de estudio y trabajo para surgir en la vida y apoyar a sus familias. 4 Estas vidas honran la dignidad de muchos colombianos y denuncian las estratagemas de malignidad, las alianzas entre políticos y grupos armados, en más de una ocasión respaldados por algunos integrantes de las fuerzas militares, contrariando la determinación constitucional de velar por la vida, honra y propiedad de los ciudadanos de nuestra nación.

En el mundo cristiano, las páginas de mayor gloria y coherencia son vividas por heroicos testigos de la fe, a quienes designamos como mártires, palabra de origen griego que alude a aquellos que avalan con su vida el significado de sus creencias y convicciones en seguimiento de Jesús, sin dar el brazo a torcer ante los poderes que los sojuzgan. La Palabra de este domingo nos esclarece el testimonio supremo de la fe en Dios y también nos invita a disipar los temores que surgen de la cultura de la muerte. El profeta Jeremías resuena en su testimonio, desde la antigüedad de los tiempos bíblicos, acerca del acoso que padece por parte de los poderes religiosos y políticos, lo afrentan como consecuencia de la seriedad con la que vivió su misión : “Oía los rumores de la gente: terror por todas partes! Denúncienlo! Sí, lo denunciaremos! Hasta mis amigos más íntimos acechaban mi caída: tal vez se lo pueda seducir, prevalecemos sobre él y nos tomaremos nuestra venganza. Pero el Señor está conmigo como un guerrero temible, por eso mis perseguidores tropezarán y no podrán prevalecer….” 5

Esta violencia fue la que condenó a Jesús a ser crucificado : los dirigentes religiosos del judaísmo y el poder político romano no soportaron la profunda libertad con la que vivía y hablaba de Dios Padre, revelando su misericordia y su solidaridad con los seres humanos, la autoridad teologal que emanaba de su ser, su severa confrontación a la religiosidad no convertida a Dios y al prójimo.

Ese modelo es la referencia esencial de identidad para el ministerio eclesial, para todo servicio pastoral que surja en el seno de nuestras comunidades eclesiales. Lo captamos? Lo asumimos? Lo acatamos? 6 En medio de la penuria que vivimos en la Iglesia, causada por los escándalos clericales de pedofilia, asumir ese paradigma del Señor Crucificado es llamada de él mismo a expiar tamaños pecados y a redimir la vida eclesial con la santidad del heroísmo martirial, o con una existencia de la mayor seriedad ética y evangélica.

El capítulo 10 de Mateo es llamado el discurso misional, en el que Jesús prepara a 72 discípulos para la misión, haciéndoles algunas advertencias que se inspiran en ese talante de autonomía, de austeridad, de servicio incondicional, de no dejarse permear por la ambición de poder y de posesiones materiales. El Señor alude especialmente a las persecuciones7 que pueden experimentar por el estilo contestatario y profético que él les comunica, y a la actitud de poner en tela de juicio la lógica falsa de los poderes imperantes en su momento: “Sepan que los envío como ovejas en medio de lobos. Sean, pues, prudentes como las serpientes, y sencillos como las palomas. Guárdense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en sus sinagogas, serán conducidos ante gobernadores y reyes por mi causa, para que den testimonio ante ellos y ante los paganos” . 8

Jesús prefirió la verdad desnuda de Dios, la de su Buena Noticia, marcó así una tendencia determinante para personas y comunidades que quieran tomar en serio el asunto cristiano, no la cómoda instalación en un sistema de prácticas rituales sino el seguimiento activo que aspira a la mayor coherencia ética y espiritual. En tiempos de Jesús los grupos de poder intimidaban a las personas, ocultaban la verdad y manipulaban la realidad de los hechos a su antojo y perseguían a los insobornables profetas y a quienes, inspirados en la verdad de Dios, confrontaban tales injusticias y mentiras.9 De esa misma injusticia y falsedad se vive hoy en muchos ambientes sociales y políticos, también – penosamente – en ambientes religiosos. Lo que hoy se ha dado en llamar “postverdad” es una versión hipócrita y aparentemente sofisticada de aquella pecaminosa actitud que distorsiona la verdad y entroniza la mentira. 10

Manifestación contemporánea de esto es la oposición desvergonzada de importantes grupos católicos al Papa Francisco, por lo que consideran permisividad de su parte y contemporización con la cultura moderna, cuando – bien lo sabemos – la gran impronta de su ministerio es encarnar la Iglesia en las sensibilidades dolorosas de tantos hombres y mujeres de nuestro tiempo, muchos de ellos excluídos de la comunión eclesial por posturas intransigentes de algunos ambientes de la oficialidad católica. Un fenómeno de “fake news” en la vida de la Iglesia! 11

Los cristianos de los primeros tiempos estuvieron expuestos a las mismas amenazas. Se enfrentaban al Imperio Romano que tenía el control político y militar de Palestina, el país de Jesús, y también a los diversos grupos sectarios de los judíos que veían en ellos a los seguidores de un blasfemo y hereje, condenado a muerte por tales delitos. Cada uno de estos tenía sus intereses muy definidos que no aceptaban el modo libre, solidario, despojado de seguridades materiales, y afianzado en Dios, que animaba a estos primeros seguidores de Jesús.

Cómo es Dios causa de esta independencia y de esta extraordinaria capacidad para no dejarse atemorizar por violentos y detentadores del poder? Qué sucede en el interior de quien procede así? El “no tengan miedo” de Jesús a sus discípulos es clara advertencia suya para el ejercicio de la misión, Jesús se pone él mismo como garantía que respalda a sus seguidores y los anima a permanecer firmes en medio de las contradicciones: “Si alguien se declara a mi favor ante los hombres, también yo me declararé a su favor ante mi Padre que está en los cielos” .12





1 SIVATTE, Rafael de. Persecución y muerte violenta de los profetas de Israel. En https://www.redicces.org.sv/bitstream/10972/1314/1/RLT-1999--048-C.pdf AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. La persecución en el cristianismo primitivo. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/1245/1/RLT-1996-037-B.pdf CARBULLANCA NÚÑEZ, César. Los mártires olvidados: un estudio de los imaginarios del martirio en la fuente de los dichos. En Revista Veritas número 31, páginas 135-160. Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Valparaíso, septiembre 2014. GUIJARRO, Santiago. Fidelidades en conflicto. Universidad Pontificia de Salamanca, 1998. AUTORES VARIOS. Las catacumbas del siglo XXI. En https://www.nuestrotiempo.unav.edu/files/2019/10/0623-cristianos-perseguidos-1.pdf CARCEL ORTÍ, Vicente. Persecuciones religiosas y mártires del siglo XX. Palabra. Madrid, 2001. SOCCI, Antonio. Los nuevos perseguidos: investigación sobre la intolerancia anticristiana en el nuevo siglo del martirio. Encuentro. Madrid, 2003. BOFF, Leonardo. Reflexión sistemática sobre el martirio. En https://www.core.ac.uk/download/pdf/84657088.pdf

2 Mateo 10: 24-28.

3 HILLESUM, Etty. Una vida conmocionada. (Su diario). Anthropos. Barcelona, 2016. DELP, Alfred. Escritos desde la prisión. Sal Terrae. Santander, 2012. MOROZZO, Roberto. Monseñor Romero. Vida, pasión y muerte en El Salvador. Sígueme. Salamanca, 2010. BONHOEFFER, Dietrich. Resistencia y sumisión: cartas y apuntes desde el cautiverio. Sígueme. Salamanca, 2001. SALVARANI, Francesco. Edith Stein, hija de Israel y de la Iglesia. Palabra. Madrid, 2012. STEIN, Edith. Ciencia de la cruz. Monte Carmelo. Burgos, 2006; Escritos esenciales. Sal Terrae. Santander, 2003. RICCARDI, Andrea. El siglo de los mártires. Los cristianos en el siglo XX. Encuentro. Madrid, 2019. WEIL, Simone. La gravedad y la gracia. Trotta. Madrid, 1994; A la espera de Dios. Trotta. Madrid, 1993. MOLTMANN, Jürgen. El Dios crucificado. La cruz de Cristo como base y crítica de la teología cristiana. Sígueme. Salamanca, 2010. CARDENAL, Rodolfo. Vida, pasión y muerte del jesuita Rutilio Grande. UCA Editores. San Salvador, 2016. WITHFIELD, Teresa. Pagando el precio. Ignacio Ellacuría y el asesinato de los jesuitas en El Salvador. UCA Editores. San Salvador, 2006.

4 ABAD FACIO LINCE, Héctor. El olvido que seremos. Planeta. Bogotá, 2006. COMISIÓN PARA EL ESCLARECIMIENTO DE LA VERDAD, LA CONVIVENCIA Y LA NO REPETICIÓN. Hay futuro si hay verdad: informe final, hallazgos y recomendaciones. Comisión de la Verdad. Bogotá, junio de 2022. COMISIÓN DE VERDAD Y MEMORIA DE MUJERES COLOMBIANAS. La verdad de las mujeres en el conflicto armado en Colombia. Ruta Pacífica de las Mujeres. Bogotá, 2013. RONDEROS, María Teresa. Guerras recicladas: una historia periodística del paramilitarismo en Colombia. Aguilar. Bogotá, 2014. VILLAMIZAR, Darío. Las guerrillas en Colombia: una historia desde los orígenes hasta los confines. Debate. Bogotá, 2017. CENTRO NACIONAL DE MEMORIA HISTÓRICA. Para que no me olviden: La violencia me mató, pero la escritura me mantiene vivo. CNMH. Bogotá, 2021. CENTRO NACIONAL DE MEMORIA HISTÓRICA. Memorias de esperanza. Relatos de esperanza, paz y libertad. CNMH. Bogotá, 2020. CENTRO NACIONAL DE MEMORIA HISTÓRICA. Memorias que germinan. Iniciativas de memoria histórica para narrar vivencias del conflicto armado en Colombia. Bogotá, 2019. CINEP CENTRO DE INVESTIGACIÓN Y EDUCACIÓN POPULAR. Deuda con la humanidad: 23 años de falsos positivos 1988-2011. CINEP. Bogotá, 2011. OBSERVATORIO DE DERECHOS HUMANOS Y DERECHO HUMANITARIO. Ejecuciones extrajudiciales en Colombia 2002-2010. Crímenes de lesa humanidad bajo el mandato de la seguridad democrática. Observatorio de Derechos Humanos. Bogotá, 2013.

5 Jeremías 20: 10-11.

6 THEOBALD, Cristoph. El estilo de Jesús. Sígueme. Salamanca. 2016.

7 BRAVO GALLARDO, Carlos. Las bienaventuranzas como contracultura. En Revista Christus , número 697, páginas 14-17. Jesuitas México. México D.F., 1996; Jesús, hombre en conflicto. El relato de Marcos en América Latina. Sal Terrae. Santander, 1988. GONZÁLEZ CARVAJAL, Luis. Las bienaventuranzas, una cultura que humaniza .Sal Terrae. Santander, 2014. HORSLEY, Richard A. Jesús y el Imperio. El Reino de Dios y el nuevo desorden mundial. Verbo Divino. Estella, 2003. LOHFINK, Gerhard . El sermón de la montaña, para quien? Herder. Barcelona, 1989. LUNEAU, René. Jesús, el hombre que “evangelizó” a Dios. Sal Terrae. Santander, 2000. TAMAYO ACOSTA, Juan José. Por eso lo mataron. El horizonte ético de Jesús de Nazaret. Trotta. Madrid, 1998. ESCUDERO FREIRE, Carlos. Jesús y el poder religioso. El Evangelio y la liberación de los oprimidos. Nueva Utopía. Madrid, 2003. FRAIJÓ, Manuel. Jesús y los marginados. Utopía y esperanza cristiana. Cristiandad. Madrid, 1985. HORSLEY, Richard A. & SILBERMAN, Neil Asher. La revolución del Reino. Cómo Jesús y Pablo transformaron el mundo antiguo. Sal Terrae. Santander, 2005.

8 Mateo 10: 16-18

9 PAGOLA, José Antonio. Conflictivo y peligroso, Mártir del Reino de Dios. Capítulos 12 y 13 de su libro Jesús: aproximación histórica. PPC. Madrid, 2016; páginas 333-410. BORG, Marcus & CROSSAN, John Dominic. La ultima semana de Jesús. El relato día a día de la semana final de Jesús en Jerusalén. PPC. Madrid, 2007. BOVON. Francois. Los últimos días de Jesús. Textos y acontecimientos. Sal Terrae. Santander, 2007. LEGASSE, Simon. El proceso de Jesús (2 volúmenes). Desclée de Brower. Bilbao, 1996. SCHÜRMAN, Heinz. Cómo entendió Jesús su muerte? Sígueme. Salamanca, 1982. GOURGES, Michel. Jesús ante su pasión y su muerte. Verbo Divino. Estella, 1995.

10 SANCHEZ COTTA, Agustín. Sobre verdad y postverdad en sentido social. En Ambitos Revista Internacional de Comunicación número 45, páginas 224-237. Universidad de Sevilla. Sevilla, 2019. LEVITIN, D. La mentira como arma: cómo pensar críticamente en la era de la postverdad. Alianza Editorial. Madrid, 2019. VILA DE PRADO, Roberto. La postverdad y la espiral del silencio. En https://www.scielo.org.bo/pdf/racc/n24/n24a02.pdf GARCÍA DEL MURO, Joan. La verdad secuestrada. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2021.

11 IVEREIGH, Austen. El gran reformador: Francisco, retrato de un papa radical. Grupo Z. Bogotá, 2015; Wounded sheperd: Pope Francis and his struggle to convert the Catholic Church. . Henry Holt and Company. New York, 2019.

12 Mateo 10: 32

domingo, 18 de junio de 2023

COMUNITAS MATUTINA DOMINGO 18 DE JUNIO 2023 DOMINGO XI DEL TIEMPO ORDINARIO

 

Recorría Jesús todos los pueblos y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, proclamando la Buena Noticia del Reino, y curando todo achaque y enfermedad”

(Mateo 9: 36)



Lecturas:

  1. Exodo 19: 2-6

  2. Salmo 99: 2-5

  3. Romanos 5: 6-11

  4. Mateo 9: 35 a 10: 8

El ministerio público de Jesús está caracterizado por la inserción comprometida en la realidad de su pueblo.1 Este , lleno de carencias, también de expectativas, solo recibe de sus dirigentes y maestros religiosos malas noticias, peores decisiones, son comunidades penosamente habituadas al maltrato y al desconocimiento. Jesús se presenta a contracorriente de esta malhadada tendencia, y se dedica a comunicar la Buena Noticia de Dios, padre compasivo y misericordioso; a sanar dolencias, a restituír la esperanza y el sentido de la vida, a devolver a los suyos la conciencia de su dignidad, a enseñar que el Reino de Dios es un nuevo orden de vida donde el ser humano vale por sí mismo y donde hay un Padre-Madre que convoca, genera comunidad y pertenencia, salva, libera, redime, de toda esclavitud, de todo sometimiento, de toda injusticia, de todo pecado. Jesús viene a su gente portando la salud de Dios,2 alentando, entusiasmando, llenando de significado trascendente la vida de los suyos. Esta condición debe ser asumida por toda misión de la Iglesia, nada en ella puede desencantar a los seres humanos o excluírlos entristecidos y humillados. Esta nota define la misión eclesial, ahora bajo la guía amable y cercana del Papa Francisco, como él lo expresó en su mensaje programático La Alegría del Evangelio Evangelii Gaudium, que publicó a los pocos meses de iniciado su ministerio como Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia Universal. A esto aluden las conocidas expresiones suyas: Iglesia en salida, Iglesia hospital de campaña, Iglesia que debe dejar de ser autorreferencial, pastores con olor a oveja. Todo como el Señor Jesús, que en su mentalidad y en su proceder, fue siempre el pro-existente,3 el que vivió siempre a favor de los demás, el que dio todo de sí para plenitud y salvación de sus ovejas, nosotros, los humanos.

Las lecturas que la Iglesia propone para este domingo coinciden en dar testimonio sobre un Dios siempre favorecedor de su pueblo, siempre dispuesto a purificar de todo lo que disminuye la posibilidad de plenitud del mismo, a afirmar que su primera y más definitiva prioridad es la salvación del ser humano. Como ya hemos expresado en otro momento: la humanidad es la opción preferencial de Dios, no hay nada que más mueva su corazón amoroso que el bien nuestro.4 Nos sabemos contingentes, precarios, con una libertad que a veces atina y acepta la oferta divina, pero en otras desordena esa armonía original y se deja seducir por la vanidad y la arrogancia ante El y ante el prójimo, rompiendo esa vinculación primera, propia de nuestra condición creatural. Dios responde a esta contingencia interviniendo con su pedagogía de amor, de suministrar continuamente estrategias en las que hallemos el genuino camino de nuestra plenitud. Bien lo dice el Papa Francisco, a este respecto: “La salvación que Dios nos ofrece es obra de su misericordia. No hay acciones humanas, por más buenas que sean, que nos hagan merecer un don tan grande. Dios, por pura gracia, nos atrae para unirnos a sí. El envía su Espíritu a nuestros corazones para hacernos sus hijos, para transformarnos y para volvernos capaces de responder con nuestra vida a ese amor. La Iglesia es enviada por Jesucristo como sacramento de la salvación ofrecida por Dios. Ella, a través de sus acciones evangelizadoras, colabora como instrumento de la gracia divina que actúa incesantemente más allá de toda posible supervisión. Bien lo expresaba Benedicto XVI al abrir las reflexiones del Sínodo: “Es importante saber que la primera palabra, la iniciativa verdadera, la actividad verdadera, viene de Dios y solo si entramos en esta iniciativa divina, solo si imploramos esta iniciativa divina, podremos también ser - con EL y en El – evangelizadores”. El principio de la primacía de la gracia debe ser un faro que alumbre permanentemente nuestras reflexiones sobre la evangelización”. 5

Se ha acuñado, sin suficientes referencias críticas, que el Dios que se expresa en el Antiguo Testamento es irascible y vengativo. Sin embargo, y eso lo acredita la primera lectura de hoy, también existen innumerables alusiones a su condición misericordiosa, a su dedicación amorosa a los seres humanos, a su ternura y delicadeza, a su permanente oferta de salvación haciendo borrón y cuenta nueva de los pecados humanos: “Ustedes han visto como traté a Egipto, y como los conduje sobre alas de águila y los traje hacia mí. Ahora, si escuchan mi voz y observan mi alianza, serán mi propiedad exclusiva entre todos los pueblos, porque toda la tierra me pertenece. Ustedes serán para mí un reino de sacerdotes y una nación santa”. 6 Esta alusión, como tantas otras, son reveladoras del desbordante amor de Dios y de la preferencia por su pueblo, extensiva a toda la humanidad. Lo que pasa es que los profetas de Israel a menudo estallaban en indignación por los excesos de Israel, principalmente de sus reyes y sacerdotes, eso explica el lenguaje iracundo que encontramos con frecuencia en esos escritos bíblicos antiguos. Predomina la revelación del Dios cercano a su pueblo, siempre comprometido con su salvación y liberación. En definitiva, este es el modo primigenio de la fe bíblica, testimoniado principalmente en el libro del Exodo,7 un Dios que los liberó de la dominación egipcia y los llevó a la tierra de la promesa. Tanto así, que este acontecimiento marca el momento culminante de la fe bíblica, constituyéndose en la memoria principal de su fe, la Pascua , celebrada devotamente cada año para agradecer al buen Dios su dedicación amorosa a ellos. Pascua es el memorial de liberación realizada por Dios en su propia historia y realidad.

Por otra parte, Pablo, como suele reiterarlo en sus cartas, da testimonio de la salvación que Dios realiza para la humanidad en el acontecimiento de Jesucristo: “En efecto, cuando todavía éramos débiles, Cristo, en el tiempo señalado, murió por los impíos. Difícilmente se encuentra alguien que dé su vida por un hombre justo; tal vez alguno sea capaz de morir por un bienhechor. Pero la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores”. 8 Los dos grandes signos del favor de Dios son la muerte redentora de Jesucristo y el don del Espíritu derramado en el corazón de los creyentes. El amor que Dios nos ha manifestado gratuitamente,9 sin merecimientos de nuestra parte, es el modo perfecto del amor, que no es el pago o retribución a una conducta buena, que no se descalifica, sino una iniciativa de esa incondicional generosidad de Dios, que en Jesucristo tiene su plena definición.

En la acción del Señor Jesús apreciamos cómo toda esta teología y espiritualidad de la donación amorosa de Dios, de su gratuidad, se traduce en una conducta dedicada por entero a hacer y rehacer en el ser humano aquello del Génesis: “Dios dijo, hagamos al hombre10 a nuestra imagen, según nuestra semejanza, y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo. Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer”. 11 La descripción que hace el evangelista Mateo, en el pasaje propuesto para este domingo, es la de una actividad entregada sin reservas a la plenitud del ser humano en Dios, a agraciarnos, a no permitir que nada de lo nuestro se pierda o fracase, a comunicar la vitalidad de Dios, favor suyo permanente hacia nosotros, a cuidar y sanar de todo aquello que se presenta como freno-impedimento para el ejercicio de esa gratuidad, a trabajar infatigablemente por mantener la dignidad de lo humano, en su concepción teologal: “Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias. Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: la cosecha es abundante pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para su cosecha”. 12

La predicación de la Buena Noticia está acreditada por la curación de los enfermos y el perdón de los pecados, señales que indican la irrupción del Reino de Dios en la historia, Jesús no es un personaje de exhortaciones vanas, su ministerio es eficaz, coherente, su entrega al ser humano es evidente, marca la pauta para toda ministerialidad en el mundo cristiano: “Por el camino, proclamen que el Reino de Dios está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente”. 13

El ministerio de la Iglesia tiene en este referente original del Señor su carta de identidad, no es de ninguna manera una casta de hombres privilegiados por la muralla protectora del estamento clerical, como penosamente se ha malinterpretado, sino una comunidad de discípulos seguidores de Jesús que con su estilo netamente servicial marcan la pauta de la misión de la Iglesia entera. 14Esto es dar motivos para la esperanza, perdonar y reconciliar, confortar a los tristes, acompañar a los abandonados, reivindicar en nombre de Dios la dignidad de todas las gentes, anunciar sin descanso que Dios es Buena Noticia, incluír, formar comunidad, fomentar el diálogo y el respeto por lo diverso, no satanizar ni condenar, ser en todo testigos de esa disposición para servir al ser humano en su salvación y en su liberación.

1 SOBRINO, Jon. Es Jesús una buena noticia. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/1141/1/RLT-1993-030--E.pdf PAGOLA, José Antonio. Profeta del Reino de Dios, capítulo IV de su libro Jesús: aproximación histórica. PPC. Madrid, 2007; páginas 83-113; El camino abierto por Jesús (4 volúmenes: Mateo, Marcos, Lucas, Juan). PPC. Madrid, 2012. SESBOUE, Bernard. Jesucristo, el único mediador. Ensayo sobre la redención y la salvación. Sígueme. Salamanca, 1992. SEMMASSA HIMBO, Noel. La salvación en Jesucristo, Buena Noticia para hoy? Trabajo de grado para obtener el título de licenciado en teología. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 2021. CATALÁ, Toni. La Buena Noticia de Jesús. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2012. GUIJARRO OPORTO, Santiago. La Buena Noticia de Jesús, introducción a los Evangelios y a los Hechos de los Apóstoles. Sociedad de Educación Atenas. Madrid, 1987. CASTILLO, José María. El Reino de Dios: por la vida y la dignidad de los seres humanos. Desclée de Brower. Bilbao, 1999.

2 SOLIZ NAVIA, Susan Gabriela. La vida divina en el corazón de los hombres. En https://www.scielo.org.bo/pdf/rfer/v11n11/v11n11_a05.pdf RUIZ DE LA PEÑA, Juan Luis. Imagen de Dios. Antropología Teológica Fundamental. Sal Terrae. Santander, 1996; El don de Dios. Antropología Teológica especial. Sal Terrae. Santander, 1991. BOFF, Leonardo. Gracia y experiencia humana. Trotta. Madrid, 2001. GUTIÉRREZ MERINO, Gustavo. El Dios de la vida. Sígueme. Salamanca, 1994. SCHYLLEEBECKX, Edward. Los hombres, relato de Dios. Sígueme. Salamanca, 1994. LADARIA, Luis Francisco. Teología del pecado original y de la gracia. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 2019. MOINGT, Joseph. Dios que viene al hombre (3 volúmenes). Sígueme. Salamanca, 2007. SCHOONENBERG, Piet. Un Dios de los hombres. Herder. Barcelona, 1972.

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5 PAPA FRANCISCO. Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium La Alegría del Evangelio. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2013; número 112.

6 Exodo 19: 4-6.

7 AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. Dios liberó a Israel de la esclavitud de Egipto. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 2 de noviembre de 2012. DRI, Rubén. Profecía y liberación. En https://www.scielo.org.mx/pdf/ap/v31n2/v31n2a7.pdf AUTORES VARIOS. El verdadero Israel, testigo del Dios liberador. Verbo Divino. Estella, 2004. SANZ GIMÉNEZ-RICO, Enrique. La cercanía del Dios distante. Imagen de Dios en el libro del Exodo. Tesis para obtener el título de doctor en teología. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 2001. AUZOU, Georges. De la servidumbre al servicio. Estudio del libro del Exodo. Fax. Madrid, 1966. SIVATTE, Rafael. Dios camina con su pueblo. Introducción al Antiguo Testamento. UCA Editores. San Salvador, 2010. PIXLEY, Jorge V. Exodo: una lectura evangélica y popular. Servicios Koinonía. México D.F., 1984. BLANCO, Carlos. El Exodo: aproximación interdisciplinar. En https://www.repositorio.comillas.edu/rest/bitstreams/100455/retrieve WIENER, Claude. El libro del Exodo. Verbo Divino. Estella, 1986. FERRADA MOREIRA, Andrés. Verdad absoluta desde el libro del Exodo: elnombre divino. En Revista Teología y Vida volumen XLIX números 1-2, páginas 143-156. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, 2008. GARCÍA LÓPEZ, Félix. Exodo. Comentarios a la nueva Biblia de Jerusalén. Desclée de Brower. Bilbao, 2014.

8 Romanos 5: 6-8.

9 RUIZ LOZANO, Pablo. Todo es gracia: gratuidad en tiempos postmodernos. En Revista Proyección número LVII, páginas 175-199. Facultad de Teología de Granada-Universidad Loyola de Andalucía. Granada, 2010. SOCIEDAD ARGENTINA DE TEOLOGÍA. Gratuidad, justicia y reciprocidad. Dimensiones de una teología del don. San Benito. Buenos Aires, 2005. ROSSETI, Carlos Lorenzo. Gracia sobre gracia. Belleza y coherencia del cristianismo. Didaskalos. Madrid, 2021. SANCHEZ DE LA CRUZ, Carlos. Don y gratuidad en el pensamiento de Joseph Ratzinger. Claves para la teología moral. Perpetuo Socorro. Madrid, 2012. COMBLIN, Joseph. Gracia. En ELLACURÍA, Ignacio & SOBRINO, Jon. Conceptos fundamentales de la Teología de la Liberación (volumen II). UCA EDITORES. San Salvador, 2008; páginas 79-92. OSORIO HERRERA, Bayron León. Antropología de la donación: el don como principio de la acción humana. En https://www.scielo.org.co/pdf/esupb/v23n50/v23n50a04.pdf LADARIA, Luis Francisco. Naturaleza y gracia. Karl Rahner y Juan Alfaro. En Revista Estudios Eclesiásticos número 64, páginas 53-70. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 1989.

10 Con la expresión HOMBRE nos referimos a todo el género humano. Formularlo así no contiene sentido de discriminación de géneros, es una expresión plenamente incluyente.

11 Génesis 1: 26.27.

12 Mateo 9: 35-38

13 Mateo 10: 7-8

14 ESPEJA, Jesús. El ministerio en la Iglesia: un cambio de perspectiva. San Esteban. Salamanca, 2001. ORIOL TUÑÍ, Josep. Jesús en comunidad. El Nuevo Testamento, medio de acceso a Jesús. Sal Terrae. Santander, 1997. REVISTA INTERNACIONAL DE TEOLOGÍA CONCILIUM. Número 334. Los ministerios en la Iglesia: diálogo norte-sur. Verbo Divino. Estella, febrero 2010. EQUIZA, Jesús & POHL, Germán. Para vivir el ministerio. Verbo Divino. Estella, 1988, MADRIGAL TERRAZAS, Santiago. Los ministerios de la Iglesia hoy. En https://www.repositorio.comillas.edu/xmlui/bitstream/handle/11531/44545/Ministerios.pdf?sequence=-1

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