domingo, 23 de marzo de 2025

COMUNITAS MATUTINA 23 DE MARZO 2025 III DOMINGO DE CUARESMA CICLO C

Señor, déjala todavía este año; cavaré alrededor y la abonaré, a ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortarás”

(Lucas 13: 8-9)



Lecturas:

  1. Exodo 3: 1-15

  2. Salmo 102: 1-11

  3. 1 Corintios 10: 1-12

  4. Lucas 13: 1-9

Por qué los desastres y accidentes que cobran tantas vidas humanas cada día? Por qué tantas tragedias que hacen sufrir a los inocentes? Por qué suceden uno tras otro los motivos de dolor y de muerte que maltratan a la humanidad? Cuál es el por qué del mal? Por qué esta permanente tentación de la guerra? Son preguntas inevitables cuando somos testigos del daño y de la agresión que padecen millones de seres humanos en el mundo, maldades decididas y ejecutadas por otros que no saben de compasión ni de misericordia. 1 No podemos callar, aunque suene reiterado, sobre tantas perversidades de unos pocos en contra de muchos, como esto que ahora pasa en Ucrania y en la Franja de Gaza-Palestina, como las violencias sin fin de nuestro país, como esos estremecedores relatos que vienen de países africanos, de Siria, de Haití, de otras latitudes; como esos desatinos sistemáticos de varios de nuestros gobernantes, cuyo desinterés por el bien común es escandalosamente notorio. Es el asedio aterrador de la perversidad, de la maldad, de la recurrente inmoralidad de corazones endurecidos. 2

Veamos cómo se planteaba este asunto del sufrimiento de los inocentes en los tiempos bíblicos. La mentalidad de la época de Jesús se inspiraba en la llamada doctrina de la retribución: el que es malo sufre, el que es bueno no conoce el sufrimiento material, era una doctrina originada en el Antiguo Testamento. Pero las cosas no coincidían, y siguen sin coincidir. Ellos veían que había buenos a los que las cosas les iban bastante mal y malos a los que todo les iba bien. Cómo entender esta realidad del sufrimiento humano, en esa época y ahora? 3

El evangelio de hoy nos ayuda a ilustrar esta problemática. No pretende respuestas ingenuas, nos invita a una postura realista, crítica y esperanzada. Se acercan unas personas a Jesús y le cuentan el episodio de una masacre ordenada por el gobernador romano Poncio Pilato contra cierto número de habitantes de la provincia de Galilea: “En aquella ocasión se presentaron algunos a informarle acerca de unos galileos cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios rituales4. Este suceso no se encuentra referido en ningún otro lugar, no hay precisión histórica sobre lo ocurrido. Lo que sí queda claro es que el mezclar la sangre de aquellos hombres asesinados con la de las víctimas del sacrificio ritual, fue una manera muy acentuada de desprecio y humillación tanto a los muertos como a la sacralidad de los preceptos rituales judíos. El ofensor es el gobernador romano, representante de un régimen tiránico, que violenta la identidad cultural y religiosa de los habitantes de Palestina. Es natural y comprensible el sentimiento de indignación con el que ellos denuncian ante Jesús este desafuero,5 como cuando en nuestros días una determinada comunidad se siente agredida por la violación de sus valores tradicionales.

Jesús les responde con la relación de un accidente: “Piensan ustedes que aquellos galileos sufrieron todo eso porque eran más pecadores que los demás galileos? Les digo que no…..O creen que aquellos dieciocho sobre los cuales se derrumbó la torre de Siloé y los mató, eran más culpables que el resto de los habitantes de Jerusalén? Les digo que no….”6. El texto es complicado en su formulación, pero si lo desentrañamos con sutileza podremos llegar al fondo de lo que propone a ellos y a nosotros : para él no existe relación de proporcionalidad directa entre pecado y calamidades materiales, estas no son castigo de Dios por las culpas de unos y de otros. El Dios que se revela aquí no es un justiciero intransigente, es el Dios de la misericordia y de la compasión. 7

El mal es resultado de intenciones egoístas, injustas, pecaminosas, originadas en seres humanos concretos, de corazón pervertido, en contra de seres humanos igualmente concretos, inocentes, frágiles, víctimas de esos atropellos. El relato es un punto muy serio de atención para desarrollar una postura crítica ante el origen del mal y de la injusticia, y también para empoderar a las víctimas haciéndolas conscientes de que lo que les sucede no es producto de un pecado y culpa de ellos sino fruto de una maldad presente en otras personas. 8

Muchos creen, entre ellos no pocos cristianos, que la vida está ya escrita y programada, constituyendo un destino irreversible para cada persona. Eso sería negar la libertad del ser humano, originada en el mismo Dios, y nos sometería a un determinismo trágico. Delante de nosotros están la vida y la muerte, nuestras opciones, el ejercicio de esa libertad, inherente a la dignidad humana. Nuestra vida no se rige por fatalismo, por una “programación” ciega e incuestionable, sino por la libertad de nuestras decisiones.9

Luego de esa alusión, Jesús se vale de la figura de la higuera para referirse a Israel, con palabras profundamente críticas, exigentes, debido a la cerrazón religiosa de los judíos, que se negaban a encontrar la novedad liberadora de Dios en el ministerio de Jesús, siempre aferrados ellos a sus doctrinas, rituales y leyes, inamovibles y sacralizadas, sin lugar para la misericordia y para la conversión: “Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Dijo al viñador: hace tres años que vengo a buscar fruta en esta higuera y nunca encuentro nada. Córtala, porque encima está malgastando la tierra. El le contestó: Señor, déjala todavía este año, cavaré alrededor y la abonaré, a ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortarás10

Al analizar el significado de esta parábola11 revisemos también nuestra vida: hemos recibido múltiples oportunidades de crecimiento y de formación, hogares bien establecidos, educación en valores, posibilidades académicas y laborales, ámbito creyente que nos permite acceder a lo esencial de la fe cristiana, reconocimiento y aceptación por parte de muchos. Todo este abono corresponde a una fecundidad existencial? Somos higuera fértil, dadora de buenos frutos? La nuestra es una vida generosa, servidora del prójimo, solidaria, socialmente responsable, como corresponde en respuesta a tantos bienes recibidos? Es el prójimo vulnerable el destinatario de esta riqueza humana y espiritual? O se nos va la vida en escalar en los ámbitos del poder y de la comodidad material, derrochando tanta gratuidad? Despilfarramos nuestros talentos?

Cuaresma es tiempo de fecundidad, dejarnos tomar por la gratuidad de Dios que deposita en nosotros el germen de la nueva humanidad.12 Hacernos conscientes de todo lo recibido como don para construír el reino de Dios y su justicia, orientar nuestra vida hacia Dios y el prójimo, trabajar concienzudamente para erradicar de nosotros las evidencias del mal, ser infatigables en la arquitectura del bien. Hay un Dios gratuito que toma la iniciativa y la ofrece a nuestra libertad: El se propone, no se impone.

El relato de la primera lectura, del libro del Exodo, nos habla de Dios que trasciende hacia nosotros y que atiende las demandas de justicia del pueblo de Israel, también las de todos los sufrientes del mundo.13 Moisés entra en el territorio de Yavé, es el espacio de la sacralidad de la vida, del amor, El se revela a Moisés como el origen primero de esa entidad de libertad y de dignidad, la zarza ardiente es la referencia simbólica de esas realidades: “El ángel del Señor se le apareció en una llamarada entre las zarzas. Moisés se fijó: la zarza ardía sin consumirse. Moisés dijo: voy a acercarme a mirar este espectáculo tan admirable, cómo es que no se quema la zarza. Viendo el Señor que Moisés se acercaba, lo llamó : Moisés, Moisés. Respondió él: aquí estoy. Dijo Dios: No te acerques; quítate las sandalias de los pies, porque el sitio que pisas es terreno sagrado. Y añadió: Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob14. El espacio de Dios es sagrado, es la misma historia del ser humano en su tarea constante de salvación y de liberación, esa historia adquiere así categoría sacramental. 15

El Dios que se manifiesta a Moisés. es un Dios incondicionalmente comprometido con su pueblo y con sus reclamos de vida digna, de justicia, es un Dios que camina con su gente, un Dios amorosamente eficaz, lo suyo es la solidaridad con la libertad, con una humanidad siempre creciente en sus deseos de reconocimiento, El no es el cómplice de las determinaciones pecaminosas de personas y de sistemas que implantan la cultura de la muerte y de la miseria. Este Dios se revela siempre en la historia, entendida esta como escenario de salvación y liberación de todas las condiciones que menoscaban al ser humano. El es quien así se manifiesta: “He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas contra los opresores, me he fijado en sus sufrimientos. Y he bajado a liberarlos de los egipcios, a sacarlos de esta tierra para llevarlos a una tierra fértil y espaciosa, tierra que mana leche y miel, el país de los cananeos……La queja de los israelitas ha llegado a mí, y he visto cómo los tiranizan los egipcios. Y ahora, anda, que te envío para que saques de Egipto a mi pueblo, a los israelitas16

Hay un asunto fundamental: este Dios , el que se valió de Moisés, se vale también de tí, de mí, de nosotros, para la gran tarea de la libertad y de la justicia, del amor y de la dignidad. El no es un Dios en las alturas, mágico, paternalista, nos llena de dones pero nos exige ser higuera fértil para trabajar con eficacia en esa gran faena de hacer un mundo que sea relato y correlato de su cercanía liberadora. La conversión cuaresmal, que no es solo para estos cuarenta días previos a la Pascua sino tarea de siempre, es para terminar comprometidos en esta apasionante misión de emancipar al ser humano de todas las cadenas, con nuestro Dios a la cabeza. Dios que se relata plenamente en el Señor Jesús y en nosotros, cuando decidimos aceptar su desafío.



Antonio José Sarmiento Nova, SJ





1 MENNINGER, Karl. El hombre contra sí mismo. Losada. Buenos Aires, 1952. VAN RILLER, Jacques. La agresividad humana. Herder. Barcelona, 1978. GHIGLIERI, Michael P. El lado oscuro del hombre. Tusquets. Barcelona, 2005. SANMARTÍN, José, Editor. El laberinto de la violencia. Ariel. Barcelona, 2004. BELLER TABOADA, Walter. La violencia, tiene justificación? Lo que dicen la ciencia y la filosofía. En https://www.redalyc.org/pdf/859/85920311002.pdf DALFERTH, Ingolf U. El mal: un ensayo sobre el modo de pensar lo inconcebible. Sígueme. Salamanca, 2018.

2 OVEJERO, José La ética de la crueldad. Anagrama. Barcelona, 2012. CENTRO NACIONAL DE MEMORIA HISTÓRICA. Textos corporales de la crueldad: memoria histórica y antropología forense. CNMH. Bogotá, 2015. SEGATO, Rita Laura. Contra-pedagogías de la crueldad. Prometeo Libros. Buenos Aires, 2018. GALTUNG, Johan. Violencia, guerra y su impacto: sobre los efectos visibles e invisibles de la violencia. En https://www.red.pucp.edu.pe/wp-content/uploads/biblioteca/081020.pdf

3 GUTIÉRREZ, Gustavo. Hablar de Dios desde el sufrimiento del inocente: una reflexión sobre el libro de Job. Sígueme. Salamanca, 2006. SÖLLE, Dorothy. Dios en la basura. Verbo Divino. Estella, 1993; Sufrimiento. Sígueme. Salamanca, 1978. KREINER, Armin. Dios en el sufrimiento. Herder. Barcelona, 2007. MOLTMANN, Jürgen. El Dios crucificado. Salamanca. Sígueme, 2010. GRESHAKE, Gisbert. Por qué el Dios del amor permite que suframos? Sígueme. Salamanca, 2014. BONHOEFFER, Dietrich. Resistencia y sumisión. Sígueme. Salamanca, 2008. BOFF, Leonardo. Entrada Sufrimiento en FLORISTÄN, Casiano & TAMAYO-ACOSTA, Juan José. Conceptos fundamentales del cristianismo, páginas 1308-1318. Trotta. Madrid, 1993.

4 Lucas 13: 1

5 BRAVO GALLARDO, Carlos. El pueblo en tiempos de Jesús: La no-historia del pueblo o el reverso de la historia. En https://www.redicces.org.sv/sjpui/bitstream/10972/1099/1/RLT-1985-006-C.pdf GUEVARA, Hernando. Ambiente político del pueblo judío en tiempos de Jesús. Cristiandad. Madrid, 1985.

6 Lucas 13: 2-4

7 KASPER, Walter. La misericordia: clave del evangelio y de la vida cristiana. Sal Terrae. Santander, 2014. PAPA FRANCISCO. Misericordiae Vultus. Bula de convocación del jubileo extraordinario de la misericordia. Tipografía Vaticana. Roma, 2015. FRAILE, Pedro. Entrañas de misericordia: Jesús, ternura de Dios. PPC. Madrid, 2015.

8 ORTIZ ACOSTA, Juan Diego y otros. Reflexiones sobre el problema del mal : un acercamiento a la condición humana. Universidad de Guadalajara, Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente ITESO. Guadalajara, 2017. GALINDO RODRIGO, José Antonio. Dios y el sufrimiento humano: preguntas y respuestas sobre el problema del mal. San Pablo. Madrid, 2008. VARONE, Francois. El “dios sádico”: ama Dios el sufrimiento? Sal Terrae. Santander, 1997.

9 CANDIARD, Adrien. La libertad cristiana. Encuentro. Madrid, 2021. VIDAL, Marciano. Entrada Libertad en FLORISTÁN, Casiano & TAMAYO-ACOSTA, Juan José. Conceptos Fundamentales del Cristianismo, páginas 710-725. Trotta. Madrid, 1997. GARZA SALDÍVAR, Héctor. La libertad cristiana: Lutero y Loyola. En https://www.xipetotek.iteso.mx/wp-content/uploads/sites/91/2019/05/104-7-La-libertad-cristiana-Lutero-y-Loyola.pdf

10 Lucas 13: 6-9

11 CORTÉS CORTÉS, Javier Enrique. La catástrofe como instancia de interpelación a la conversión: una mirada desde la parábola de la higuera estéril Lucas 13: 1-9. En https://www.revistas.ucn.cl/index.php/teologia/article/view/716/606

12 ZEVINI, Giorgio & CABRA, Pier Giordano. Lectio Divina para cada día del año (volumen 3): Tiempo de cuaresma y triduo pascual. Verbo Divino. Estella, 2018. HERMANOS MARISTAS PROVINCIA MEDITERRÁNEA. Cultivo la justicia, cuido a las personas. Material de cuaresma 2025. En https://www.sed-ongd-org/wp-content/uploads/Libro-Cuaresma-2025_final.pdf OFICINA DE MARYKNOLL PARA ASUNTOS GLOBALES. Guía de reflexión para la Cuaresma: hermanos y hermanas todos. En https://www.maryknollogc.org/files/lenten_reflection:guide_2021_spanish1.pdf JUBILEO 2025 PEREGRINOS DE ESPERANZA. Enséñanos a orar. Vivir el año de la oración en preparación al Jubileo 2025. Dicasterio para la Evangelización. Ciudad del Vaticano, 2024.

13 ELLACURÍA, Ignacio. Historicidad de la salvación cristiana. En ELLACURÍA, Ignacio. Escritos teológicos 1; páginas 535-596. UCA Editores. San Salvador, 2000. CORDOVILLA PÉREZ, Angel. Teología de la salvación. Sígueme. Salamanca, 2021. ALFARO, Juan. Esperanza cristiana y liberación del hombre. Herder. Barcelona, 1975.

14 Exodo 3: 2-6

15 ELLACURÍA , Ignacio. Entrada Salvación en la historia en FLORISTÁN, Casiano & TAMAYO-ACOSTA, Juan José. Conceptos Fundamentales del Cristianismo , páginas 1252-1274. Trotta. Madrid, 1993. GUTIÉRREZ, Gustavo. Teología desde el reverso de la historia. CEP. Lima, 1977.

16 Exodo 3: 7-10

 

sábado, 15 de marzo de 2025

COMUNITAS MATUTINA 16 DE MARZO 2025 II DOMINGO DE CUARESMA CICLO C

 

Mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó y sus vestidos eran de una blancura fulgurante”

(Lucas 9: 29)



Lecturas:

  1. Génesis 15: 5-18

  2. Salmo 26

  3. Filipenses 3: 20 a 4:1

  4. Lucas 9: 28-36

Los seres humanos somos misteriosos y contradictorios. Una parte de nosotros es frágil y precaria, lo vivimos continuamente en el sufrimiento, en los abandonos afectivos, en las enfermedades, en el fracaso de proyectos en los que nos habíamos empeñado con gran ilusión, la muerte de los seres queridos y la conciencia del carácter inevitable de la propia. Son certezas que no podemos evadir. También el mal moral se hace presente cuando vamos en contra de nuestra realización haciendo daño a otros, destruyendo vínculos que se consideraban sagrados, pisoteando la dignidad de nuestros prójimos , haciendo mal uso de los recursos que Dios y la vida nos han dado para crecer y compartir con los demás. Hay sombras en nuestra existencia! 1, en esta dimensión nuestra humanidad pierde su figura original. El pecado, el egoísmo, la injusticia, la violencia, nos desfiguran. 2 Todos los días somos testigos desolados del poder destructor del mal emprendido por unos seres humanos en contra de los derechos y de la dignidad de muchos de sus semejantes.

Pero otra parte de nuestra condición humana es luminosa y radiante, nuestra figura se transfigura en la donación del amor, en el humanismo de tantos proyectos y realizaciones que dan lo mejor de sí para hacer el bien, para crear convivencia y justicia, en la creatividad de las artes y de la cultura en general, en los sentidos de solidaridad y fraternidad hechos vida en muchas comunidades, en la trascendencia espiritual, en la búsqueda constante de nuevos horizontes para vivir con dignidad. Es hermoso constatar las narrativas de tantas gentes buenas que no reparan en el propio beneficio para dar sentido a la vida de sus semejantes. Es el aspecto optimista del ser humano, muchos lo poseen y hacen de sus proyectos vitales apuestas de inmenso valor para que su paso por el mundo haga huella de dignidad y esperanza. 3 Constatar tantas bondades es un capital que nos da sentido y voluntad de ser para contrarrestar las arremetidas del mal y de la violencia. Los buenos seres humanos, los cuidadores, los que educan, los servidores, los que practican la justicia, son la transfiguración de todo lo nuestro, lo que nos redime y llena de significado. 4

Las lecturas de este domingo nos sitúan en este contexto evolutivo de lo desfigurado a lo transfigurado. El texto de Lucas es un relato de esperanza y de vitalidad del Dios que se hace historia y realidad en Jesús, nuestra humanidad maltrecha por tantos pesares no está expuesta al absurdo, él toma esta condición de muerte y la transforma, la hace definitiva e inagotable. Esta es la ruta que se nos señala en la lógica cuaresmal, no es una postura sombría y entristecida, sumida en penitencias y culpas fúnebres, estamos ante el mayor relato de esperanza que se puede referir en el gran relato de la humanidad 5 : “Pero nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos como Salvador al Señor Jesucristo, el cual transfigurará nuestro pobre cuerpo a imagen de su cuerpo glorioso, en virtud del poder que tiene de someter a sí todas las cosas”. 6

El espíritu del tiempo de cuaresma no se puede entender desde una óptica de pesadumbre. Este tipo de interpretación es una desafortunada percepción de los hechos originales de nuestra fe que lleva a modos de vida temerosos, con todas sus consecuencias de pérdida o disminución de la autoestima individual y colectiva. De ahí provienen las prácticas penitenciales de autocastigo, algunas con visos claramente masoquistas; la predicación se queda en el anuncio de condenaciones y los rituales tienen marcado sabor funeral.

Las lecturas de este domingo van por el lado diametralmente opuesto. Son una referencia fundamental a ese Dios que es todo para el ser humano, en la que ese “todo” es la plenitud de la vida, la garantía de una solidaridad teologal para llenar de significado nuestra existencia. Sí nos hace conscientes del aspecto dramático que nos cobija a todos, Jesús lo vivió de modo desbordante en su pasión, en la ignominia a la que fue sometido por las autoridades religiosas y políticas de Palestina, también incomprendido por sus propios discípulos y abandonado por las multitudes que inicialmente se entusiasmaron con su palabra y con sus señales milagrosas. Es el camino de la cruz, el del inevitable aspecto doloroso de la vida, el de Jesús, el nuestro, antesala del carácter definitivo de la Pascua, el paso de la muerte a la vida.7 Jesús es desfigurado por el pecado del mundo. 8

La Palabra de este domingo nos remite a la novedad de vida que pasa del mundo desfigurado por el pecado, por la injusticia, por la muerte, al mundo que se transfigura en una nueva y definitiva realidad – histórica y trascendente – en la que es el mismo Dios quien se manifiesta como garante de esa cualidad transfigurada en la persona de Jesús. El texto central , de Lucas, nos dice que caminamos hacia la Vida, no hacia la muerte, aunque esta sea un tránsito necesario, como lo es también todo lo relativo a nuestra inevitable precariedad. 9

En los versículos anteriores al evangelio de este domingo , Jesús camina con sus discípulos y les anuncia su pasión y su muerte: “El Hijo del hombre debe sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; lo matarán y resucitará al tercer día10, y más adelante alude explícitamente a las exigencias dolorosas de seguir su camino: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, la salvará11. Estas palabras son claves para entender lo que vendrá luego con el relato de la Transfiguración.

Los elementos simbólicos del relato son muy elocuentes:

  • Tomó consigo a Pedro, Juan y Santiago, y subió al monte a orar12. La montaña en el lenguaje bíblico es lugar de manifestaciones especiales de Dios, encuentro íntimo con el Padre para recibir una densa luminosidad que lo remite a su misión salvadora y liberadora. Como a Pedro, a Santiago, o a Juan, Jesús nos saca del camino y nos toma consigo para involucrarnos en su encuentro con Dios, él se experimenta allí como Hijo amado y es su deseo que nosotros también tengamos esta misma experiencia que nos saca de la fatalidad y nos abre al mundo de la vida definitiva. La experiencia de cercanía de Dios está narrada con todos los elementos propios de las teofanías bíblicas13, subida al monte, lugar en el que Dios habita, vestiduras resplandecientes y personajes centrales – como Moisés y Elías – en la historia del pueblo de Israel, que conectan al creyente con la Ley y los profetas.

  • Mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó y sus vestidos eran de una blancura fulgurante14. En Jesús se hace patente la nueva humanidad que supera la tragedia de la cruz. Vale la pena advertir que la experiencia de esta cercanía de Dios no reside en el ropaje exterior, en el decorado, sino en la densidad teologal de la vivencia de Jesús, que se ve y se siente a sí mismo profundamente amado como Hijo, y nosotros con él. Pedro, Santiago y Juan simbolizan nuestra humanidad, ellos – por decisión de Jesús – participan de esta posibilidad, nosotros también. El simbolismo no es de prodigios espectaculares individuales, de glorificación del ego de Jesús, sino de su filiación y de su fraternidad, en las que nosotros estamos definitivamente implicados. Para estos tres discípulos el descubrir a su maestro como Hijo amado de Dios está directamente vinculado con su deseo de seguir su mismo camino de vida. En esto reconocemos que hemos recibido el gen de la transfiguración: Dios se hace hombre para divinizarnos,15 en ella se deja entrever la condición gloriosa en la que seremos asumidos.

  • No hay vida sin muerte, ni gozo sin dolor, ni regeneración sin destrucción. Vayamos a las experiencias profundas de enamoramiento, a la vivencia gozosa de la paternidad-maternidad, a la lucha por la justicia y por la libertad, a los descubrimientos de la ciencia que contribuyen a dignificar las condiciones de la existencia, a la caída de los ídolos, a la superación de nuestras esclavitudes, a la catarsis liberadora de las expresiones artísticas, al cuidado de la casa común, todas ellas son realidades de transfiguración. Para los creyentes son anticipos sacramentales de la plenitud definitiva. Y ellas están determinadas por la presencia de Dios que asume a Jesús como su Hijo amado: “Entonces llegó una voz desde la nube que decía: Este es mi Hijo, mi Elegido, escúchenlo16. El Padre opta por el Hijo, cosa lógica desde todo sentido común, pero con la cualidad distintiva de ser él el modelo de la nueva humanidad. “Escúchenlo” es la invitación que Dios nos hace a configurar-transfigurar nuestra humanidad con la divinidad-humanidad de Jesús. En Jesús, Dios también opta por nosotros, todo su interés es para nosotros.

La Transfiguración es el gran simbolismo de nuestra esperanza en Dios, no estamos definidos por la muerte sino por la Vida. Todos nuestros ideales y proyectos, nuestras expectativas de sentido, también nuestras penurias y crisis, los agobios y sufrimientos, se redimensionan, el Crucificado es el Resucitado. Este segundo domingo de cuaresma nos presenta el horizonte pascual, temporada para resucitar, para confrontar críticamente nuestras muertes y oscuridades , no es la penitencia sufriente por sí misma sino el aliento vital de Dios que en Jesús configura y transfigura nuestra condición. 17



Antonio José Sarmiento Nova, SJ

1 CARDONA, Luis Fernando. Mal y sufrimiento humano: un acercamiento filosófico a un problema clásico. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2013. SAFRANSKI, Rüdiger. El mal o el drama de la libertad. Tusquets. Barcelona, 2000. GESCHÉ, Adolphe. Dios para pensar: el mal, el hombre. Sígueme. Salamanca, 1995.

2 RESTREPO, Jorge A. & APONTE, David. Editores. Guerra y violencias en Colombia: herramientas e interpretaciones. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2009. ALBERDI, Juan Bautista. El crimen de la guerra. Cadal. Buenos Aires, 2020. CENTRO NACIONAL DE MEMORIA HISTÓRICA. La guerra inscrita en el cuerpo: Informe nacional de violencia sexual en el conflicto armado. Centro Nacional de Memoria Histórica. Bogotá, 2017. MARTÍN-BARÓ, Ignacio. Psicología social de la guerra: trauma y terapia. En https://www.bivipas.unal.edu.co/bitstream/10720/358/1/L-131-Marin_Ignacio-1990-361.pdf

3 LUCAS LUCAS, Ramón. Horizonte vertical: sentido y significado de la existencia humana. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 2010. DELFGAAW, Bernard. La historia como progreso. Carlos Lohlé. Buenos Aires, 1969. PLASENCIA LLANOS, Vicente. Ser humano: un proyecto inconcluso. Universidad Politécnica Salesiana. Cuenca, 2017.

4 BUENO, Gustavo. El sentido de la vida. En https://www.fgbueno.es/med/dig/gb96sv.pdf FROMM, Erich. El arte de amar: una investigación sobre la naturaleza del amor. Paidós. Buenos Aires, 1990. GIANNINI, Humberto. Del bien que se espera y del bien que se debe. Dolmen, Santiago de Chile, 1997. LEPP, Ignacio. La existencia auténtica. Carlos Lohlé. Buenos Aires, 1971.

5 SABUGAL, Santos. La transfiguración de Jesús, adelanto de su resurrección. En https://www.agustinosvalladolid.es/estudio/investigacion/estudioagustiniano/estudiofondos/estudio1992/estudio_1992_3_01.pdf MARTINI, Carlo María & TEIXER, Roger. En el misterio de la transfiguración. Verbo Divino. Estella, 2004.

6 Filipenses 3: 20-21

7 NOEMÍ, Juan. Vida y muerte: una reflexión teológico fundamental. En Teología y Vida volumen XLVIII páginas 41-55. Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, 2007.

8 Ver el texto El Cristo desfigurado en https://www.emid.org.mx/impresos/t2e66.-elcristodesfigurado.pdf También viene a nuestra memoria el poema del jesuita español Ramón Cué – 1914-2001 - , MI CRISTO ROTO, en el que el poeta narra sus sentimientos y su coloquio con el Crucificado a raíz de su búsqueda de un Cristo en cruz en un anticuario. Pueden ver el texto completo en https://www.catolicidad.com/2009/08/mi-cristo-roto.html

9 PIKAZA, Xabier. La nueva figura de Jesús. Verbo Divino. Estella, 2003. GONZÁLEZ FAUS, José Ignacio. La humanidad nueva: ensayo de cristología. Sal Terrae. Santander, 2016; El rostro humano de Dios: de la revolución de Jesús a la divinidad de Jesús. Sal Terrae. Santander, 2015. RUIZ DE LA PEÑA, Juan Luis. Imagen de Dios: antropología teológica fundamental. Sal Terrae. Santander,

10 Lucas 9: 22

11 Lucas 9: 23-24

12 Lucas 9: 28

13 Teofanía: en el lenguaje de las mitologías de la antigüedad es la manifestación de la divinidad, para resaltarlo se valen de elementos esplendorosos como luminosidad, transformación del rostro, compañía de personajes propios de la respectiva tradición religiosa. En el Antiguo Testamento estos relatos simbólicos son frecuentes.

14 Lucas 9: 29

15 CASTILLO, José María La humanización de Dios. Trotta. Madrid, 2018. VILA PORRAS, Carolina. El amor de Dios se humaniza: una mirada desde las bienaventuranzas. En Cuestiones Teológicas volumen 44 número 101 páginas 43-66. Universidad Pontificia Bolivariana. . Medellín, 2017.

16 Lucas 9: 35

17 PANIKKAR, Raimon. La plenitud del hombre: una cristofanía. Siruela. Madrid, 1999. MORADO, Guillermo Juan. La significatividad de la transfiguración de Jesús. En Revista Española de Teología número 80; páginas 33-60. Universidad Eclesiástica San Dámaso. Madrid, 2020. GONZALEZ FAUS, José Ignacio. La Humanidad Nueva: ensayo de cristología. Sal Terrae. Santander, 2019. MOINGT, Joseph. El hombre que venía de Dios (2 volúmenes). Desclée de Brower. Bilbao, 1995. SOBRINO, Jon. Jesucristo Liberador. Lectura histórico-teológica de Jesús de Nazaret. Trotta. Madrid, 2001. JOHNSON, Elizabeth A. La cristología hoy. Olas de renovación en el acceso a Jesús. Sal Terrae. Santander, 1990.

domingo, 9 de marzo de 2025

COMUNITAS MATUTINA 9 DE MARZO 2025 PRIMER DOMINGO DE CUARESMA CICLO C

 

Está escrito que el hombre no vive de sólo pan....Está escrito : Al Señor tu Dios adorarás, a él solo darás culto...Está dicho que no pondrás a prueba al Señor tu Dios”


(Lucas 4: 4.8.12)


Lecturas:


  1. Deuteronomio 26: 1-11

  2. Salmo 90

  3. Romanos 10: 8-13

  4. Lucas 4: 1-13


Jesús, en cuanto humano, experimentó las poderosas presiones de la cultura de su tiempo, la seducción del poder, de la espectacularidad, de la fama, del prestigio, de llamar la atención para ser aplaudido y reconocido. Eso es lo que propone el texto evangélico del primer domingo de cuaresma, hoy en la versión de Lucas. Mucha gente le seguía y buscaba con afán para que diera respuesta a sus muchas carencias, sufrimientos, enfermedades, vacíos de sentido, abandonos. Se “volvió importante, muy importante” para esa pobrecía tan castigada y humillada por los poderes religioso y político de Palestina, se hizo famoso y necesario para muchos. Fama halagadora que le podía apartar de su misión, del Reino de Dios y su justicia; es totalmente intencional que los tres evangelios sinópticos pongan esta escena antes del comienzo del ministerio público de Jesús, indicando así las pautas determinantes de su misión. Parte significativa de la encarnación es esta de ser “tentado” por el vano honor del mundo: él, semejante a nosotros en todo menos en el pecado, como dice bellamente la tradición cristiana, con el forcejeo interno ante las propuestas del mal espíritu, pero con la libertad profética para rechazar de plano el acoso del maligno, y para afirmar el absoluto de Dios que hace relativas y ubica en su justo lugar las pretensiones humanas de vanagloria y de poder. Hermoso texto de soberanía para iniciar el tiempo de cuaresma, que, por supuesto, nos implica, poniéndonos a revisar las presiones y tentaciones que experimentamos, el manejo que damos a nuestra libertad. 1 Con realismo encarnatorio Jesús expone un aspecto permanente de nuestra condición humana, siempre asediados por lo que deshumaniza, siempre llamados a la libertad teologal para afirmar con vehemencia aquello de ser “heridos de infinito”. 2


El tiempo de cuaresma es ámbito propicio para examinar el ejercicio de nuestra libertad, de verificar con el sentido crítico que proviene del Espíritu aquellas ofertas que, bien llamativas y sofisticadas, se nos presentan como “angel de luz”, según la expresión ignaciana, bien argumentadas y justificadas, pero empeñadas en minar nuestra autonomía, en golpear nuestra dignidad, en envolvernos con sus fantasías y falsos atractivos. 3 Contrastar estas vivencias nuestras con las de Jesús es ejercicio altamente saludable para situarnos en la lógica de la conversión, tarea espiritual que no se limita al tiempo cuaresmal, faena interior de todos los días de la vida, crecimiento y maduración continuos hacia Dios y hacia el prójimo.


Con extraordinaria sencillez en su formulación , pero con no menor profundidad, el Papa Francisco nos señala unas pistas esenciales para vivir consistentemente este tiempo de cuaresma que ahora comenzamos:


  • Con demasiada frecuencia prevalecen en nuestra vida la avidez y la soberbia, el deseo de tener, de acumular y de consumir, como muestra la parábola evangélica del hombre necio, que consideraba que su vida era segura y feliz porque había acumulado una gran cosecha en sus graneros.4 La Cuaresma nos invita a la conversión, a cambiar de mentalidad para que la verdad y la belleza de nuestra vida no radiquen tanto en el acumular cuanto en sembrar el bien y compartir”. 5

  • Sembrar el bien para los demás nos libera de las estrechas lógicas del beneficio personal y da a nuestras acciones el amplio alcance de la gratuidad, introduciéndonos en el maravilloso horizonte de los benévolos designios de Dios”. 6


El Papa nos está invitando a vivir con intensidad la ética de la projimidad, la que Jesús nos propone en su Evangelio, asumiendo algunas conductas puntuales como recurso pedagógico para proyectarlas a la totalidad de nuestra vida, también ofreciéndonos la alternativa liberadora de la sobriedad y de la austeridad. Ser prójimo del que sufre no es cuestión ocasional , para quien decide tomar en serio este camino se constituye en asunto normativo, configurador de su opción fundamental.7 Aquí reside el gran criterio del Señor para evaluar la vida de una persona, como lo propone en el capítulo 25 de Mateo: “Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo”, 8 “Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo”. 9


Las renuncias cuaresmales, todas las renuncias cristianas, son siempre a favor del Otro y de los otros.


Dios es absoluto para que seamos libres de todos los absolutos. 10 Los humanos somos asediados constantemente por realidades que se nos presentan como seductoras : el dinero, la comodidad material, la capacidad adquisitiva, el poder, el dominio tiránico sobre los demás, el consumismo, el ego exaltado desconociendo la comunión con el prójimo y con la naturaleza, las estratagemas maquiavélicas para lograr los propios intereses, el sexo desvinculado del amor, la espectacularidad, la fama, el éxito, la fascinación ante nuestros logros, la exhibición de títulos y de indicadores de reconocimiento, el desprecio por lo débil, la incapacidad para el servicio y la abnegación, la sociedad del espectáculo, el hedonismo desenfrenado, y tantas otras evidencias en las que, pretendiendo encontrar sentido y felicidad, nos hacemos menos humanos e hipotecamos nuestra dignidad.


Tal es la clave para “leer” y apropiar la experiencia de Jesús en el desierto. Tiene todo el sentido que se proclame como texto programático del tiempo de cuaresma, en el que se nos invita a un giro radical de la vida, que en buen lenguaje cristiano llamamos conversión. Esta no puede quedar reducida a las clásicas prácticas propias de este tiempo , a menudo empobrecidas por carencia de contenido: la gran cruz de ceniza marcada en la frente, el cambio de la carne de res por pescado en los días viernes, las limosnas ocasionales, y algunos rezos como el vía crucis o similares. No condenamos estas prácticas religiosas, pero sí recordamos que ellas se cargan de significado si están respaldadas por la resuelta intención de dejarnos tomar por Dios y por el prójimo.


La vida humana se presenta siempre como un combate entre dos tendencias de nuestro ser: lo instintivo-biológico y lo espiritual-trascendente. Esto lo vive Jesús en el relato que nos ocupa este domingo. El mito del mal se personifica en el diablo, con este lenguaje no se alude a una entidad personal sino al “misterio de iniquidad”, el mal que fractura la armonía original de la humanidad y de toda la realidad.11 Es la arrogancia nuestra que, llevada a extremos, deriva en hechos como los totalitarismos políticos e ideológicos, la segregación racial, los modelos económicos carentes de humanismo, los fundamentalismos religiosos, la destrucción de la casa común. Dios es vinculante, el diablo es lo des-vinculante. Ceder a la tentación de lo diabólico es ir en contra de nuestra realización como seres humanos, negar con crecida soberbia nuestra vocación de hijos y de hermanos.


Por todo esto, la cuaresma con su relato inaugural de las tentaciones de Jesús en el desierto, es un desvelamiento crítico de estos ídolos y una rebeldía contra el desorden establecido.


Miremos el relato y detectemos sus significados:


  • Jesús, lleno del Espíritu Santo, se alejó del Jordán y se dejó llevar por el Espíritu en el desierto, durante cuarenta días, mientras el diablo lo ponía a prueba. En ese tiempo no comió nada, y al final sintió hambre. El diablo le dijo: si eres Hijo de Dios dí a esa piedra que se convierta en pan. Le replicó Jesús: está escrito que el hombre no vive de sólo pan12. Lo que insinúa el diablo es que se valga de su divinidad en provecho propio, siguiendo esa mentalidad de poder tan común en el mundo en todos los tiempos de la historia; aproveche su poder para satisfacer el ego, los instintos, la materialidad, el deseo de privilegios, niegue la filiación y la fraternidad contenidas en su ser. Con su escueta respuesta, Jesús afirma que la prioridad del ser humano, la suya propia, no está en la absolutización y en la satisfacción de esa materialidad. Su condición de Hijo de Dios lo remite a una permanente y creciente trascendencia hacia el Padre vía prójimo. 13

  • Después lo llevó a una cima y le mostró en un instante todos los reinos del mundo. El diablo le dijo: te daré todo ese poder y su gloria, porque a mí me lo han dado y lo doy a quien quiera. Por tanto, si te postras ante mí, todo será tuyo. Le replicó Jesús: Está escrito, al Señor tu Dios adorarás, a él solo darás culto14. El poder es la idolatría suprema y tiene como correlato la opresión y la deshumanización de muchos, la historia humana abunda en evidencias de esta naturaleza. Adorar al único Dios no significa dar incienso a un dios exterior, es “adorar al Padre en espíritu y en verdad”15. El culto auténtico a El es la vida de cada uno, en coherencia, rectitud y amor , la que nos hace más y más humanos y nos lleva a que esto sea posible para todos. Para no caer en la tentación de aprovecharnos de los demás debemos hacer ejercicios de donación voluntaria de lo que somos y tenemos, hasta que se conviertan en proyecto de vida.

  • Entonces lo condujo a Jerusalén, lo colocó en el alero del templo y le dijo: si eres Hijo de Dios , tírate abajo desde aquí , pues está escrito que ha dado órdenes a sus ángeles para que te guarden, y te llevarán en sus palmas, para que tu pie no tropiece en la piedra. Le replicó Jesús: está dicho que no pondrás a prueba al Señor tu Dios16. Realiza un acto espectacular, que todo el mundo vea y alabe tu grandeza. Todos te ensalzarán y tu vanagloria será desbordante. Jesús responde: deja a Dios ser Dios, esta condición – así lo revela el mismo Señor – es la del abajamiento, la de la ofrenda de la vida, la de la cruz, la de caminar solidariamente con los desheredados, la de negarse a todo lo que signifique honor y fama.


El tradicional trinomio cuaresmal: ayuno, limosna, oración, encuentra aquí su soporte y fundamento, insistiendo en que no se pueden quedar como prácticas puntuales sino como inspiradoras de nuestros proyectos de vida, tal como Jesús lo propone en las bienaventuranzas. Estar siempre en plan de mesa compartida, en condiciones de equidad para todos, de modos de vida austeros y cuidadosos con la naturaleza, de reconocimiento del valor de cada persona de disposición para escrutar la voluntad del Padre en una experiencia densa de oración y discernimiento, siempre conectados con la realidad social e histórica, para realizar en ellas las señales del reino de Dios y su justicia, también afirmando nuestra libertad ante los acosos del consumismo, templando el espíritu en modo de sobriedad, haciendo de nuestras prácticas penitenciales una proyección de solidaridad con los más necesitados.


El relato de las tentaciones también marca una relación de diferencia y superación de Jesús con respecto a Israel. El evangelio de Lucas expresa en tres tentaciones, inspiradas en las que tuvo el pueblo en el desierto, las mismas que habría experimentado Jesús en su ministerio público. Allí donde Israel no supo y no quiso hacer la voluntad de Dios, Jesús – en contraste – surge fiel, verdadero Hijo como ya el relato del bautismo lo había mostrado. Esto confirma la intención cristológica del texto.


También es digno de mención, porque es un aspecto esencial del asunto, que la negativa de Jesús a las propuestas diabólicas es una afirmación de su ser para los otros. El ser Hijo de Dios tiene sentido en la medida en que todo él es para los seres humanos, su condición de tal está sustancialmente vinculada con su misión de servicio, de tal manera que en su proceder no puede haber nada que sea afirmación de sí mismo, privilegios, fama, éxito. Todo su ser trasciende hacia el Padre y hacia el hermano.17 Jesús es el que, en nombre de Dios Padre, existe a favor de los demás, y ese favorecimiento es siempre salvífico y liberador. La tentación vuelve a la persona sobre sí misma, la hace autorreferencial, la lleva a prescindir del sentido de comunión y de servicio. Por eso Jesús, al afirmar el absoluto de Dios afirma el absoluto del amor, la única realidad que hace posible la salvación y la plenitud de sentido para el ser humano, asumido como hijo de Aquel.



Antonio José Sarmiento Nova, SJ














1 JUSTO, Emilio J. La libertad de Jesús. Sígueme. Salamanca, 2014. DUQUOC, Cristian. Jesús, hombre libre. Sígueme. Salamanca, 1979. CABESTRERO, Teófilo. Pero la carne es débil. Antropología de las tentaciones de Jesús y de nuestras tentaciones. Desclée de Brower. Bilbao, 2007. RAHNER, Karl. La gracia como libertad. Herder. Barcelona, 2008. TENA MONTERO, Pablo. Los relatos sinópticos de la tentación de Jesús. Redacción y teología. En https://www.repositorio.sandamaso.es/bitstream/123456789/4600/1/01-tena.relatos.289.309.pdf WAGNER DE REYNA, Alberto. La tentación de Jesús. En https://www.acuedi.org/ddata/6482.pdf KNORZER, Wolfgang. “Y entonces creeremos en ti”. La tentación de Jesús y la tentación del cristiano. En https://www.seleccionesdeteologia.net/assets/pdf/042_05.pdf

2 ESQUIROL, Josep María. Humano más humano. Una antropología de la herida infinita. Acantilado. Barcelona, 2021. RICOEUR, Paul. Finitud y culpabilidad. Trotta. Madrid, 2014. RODRÍGUEZ PANIZO, Pedro. Rumor de eternidad: en torno a la fe, la razón y el tiempo. Sal Terrae. Santander, 2022.

3 RODRÍGUEZ OSORIO, Hermann. El discernimiento en los ejercicios. Las reglas de discernimiento de San Ignacio de Loyola. Guía para orientar al ejercitante en su proceso de discernimiento GARCÍA DOMÍNGUEZ, Luis María. Las afecciones desordenadas: influjo del subconsciente en la vida espiritual. Mensajero; Sal Terrae. Bilbao, Santander, 1999. CABARRÚS, Carlos Rafael. La mesa del banquete del reino. Criterio fundamental del discernimiento. Desclée de Brower. Bilbao, 1998.

4 Lucas 12: 16-21

6 Ibidem, página 2

7 GÓMEZ SERRANO, Pedro J. La projimidad evangélica. En https://www.escueladepastoral.org/wp-content/uploads/2014/04/LA-PROJIMIDAD-EVANGELICA-EPcJ-21-2.pdf CAMPANA, Silvia Julia. De la projimidad a la hospitalidad: el rostro desnudo de la íntima vulnerabilidad. En https://www.repositorio.uca.edu.ar/bitstream/123456789/8365/1/projimidad-hospitalidad-campana.pdf LAÍN ENTRALGO, Pedro. Teoría y realidad del otro. Revista de Occidente. Madrid, 1961. DÍAZ MATEOS, Manuel . Imágenes de Dios y dignidad humana. CEP. Lima, 2002.

8 Mateo 25: 40

9 Mateo 25: 45

10 AROS VEGA, Jorge. La autocomunicación absoluta de Dios en sí mismo según Karl Rahner. En Veritas Revista de Filosofía y Teología, número 25, páginas 133-151. Pontificio Seminario Mayor San Rafael. Valparaíso, septiembre 2011. REINHOLD, Bernhardt. La pretensión de absolutez del cristianismo. Desclée de Brower. Bilbao, 1998. MARION, Jean Luc. El ídolo y la distancia. Sígueme. Salamanca, 1999.

11 NEUSCH, Marcel. El enigma del mal. Sal Terrae. Santander, 2010. BRAVO LAZCANO, Carlos. El problema del mal. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2006. DALFERTH, Ingol. El mal: un ensayo sobre el modo de pensar lo inconcebible. Sígueme. Salamanca, 2018.

12Lucas 4: 1-4.

13 LUCAS, Juan de Sahagún. Dios, horizonte del hombre. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 1994. MARDONES, José María. Matar a nuestros dioses: un Dios para un creyente adulto. PPC. Madrid, 2006. VALLÉS, Carlos. Dejar a Dios ser Dios: imágenes de la divinidad. Sal Terrae. Santander, 1987. MARCIEL, Paloma & VIDAL, Fernando. Busco tu rostro: las falsas imágenes de Dios. En https://www.studylib.es/doc/5647443/las-falsas-imagenes-de-dios MARTÍNEZ DE LA LAMA, Enrique. Dios deformado. Imágenes falsas de Dios. CCS. Madrid, 2006. MACHOVEC. Milan. Jesús para ateos. Sígueme. Salamanca, 1977. ARIAS, Juan. El Dios en quien no creo. Sígueme. Salamanca, 1980.

14Lucas 4: 5-8

15Juan 4: 23-24

16Lucas 4: 9-12

17 ARRUPE, Pedro. Hombres y mujeres para los demás. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2015. PAPA FRANCISCO. Carta Encíclica Fratelli Tutti. Todos hermanos. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2020. TORRES SERRANO, Juan Manuel. La proexistencia: un modo de ser y de hablar de Dios en el contexto latinoamericano. En Revista Iberoamericana de Teología, volumen 6, número 10; páginas 25-48. Universidad Iberoamericana. Ciudad de México, enero-junio 2010.

domingo, 2 de marzo de 2025

COMUNITAS MATUTINA 2 DE MARZO 2025 VIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

El hombre bueno saca el bien del tesoro de bondad que tiene en su corazón. El malo saca el mal de su maldad, porque de la abundancia del corazón habla la boca”

(Lucas 6: 45)

Lecturas:

  1. Eclesiástico 27: 4-8

  2. Salmo 91

  3. 1 Corintios 15: 54-58

  4. Lucas 6: 39-45



La afirmación central del evangelio de este domingo procede del contraste profético señalado por Jesús ante la lógica religiosa del judaísmo: para esta tradición en el tiempo de Jesús la pureza espiritual y la conducta agradable a Dios tenían su base en el cumplimiento estricto de la normativa establecida por la ley de Moisés – la Torah – , aumentada por las interpretaciones fundamentalistas de los sacerdotes del templo de Jerusalén y de los rabinos del mismo corte, sin preocuparse de la conversión del corazón a Dios y al prójimo.1 Eso explica las fuertes controversias que Jesús sostenía con los dirigentes religiosos del templo y de la sinagoga, marcando él la diferencia cualitativa: el asunto clave del reino de Dios y su justicia va a la actitud, a la postura del corazón, a la pureza interior: “Felices los que tienen el corazón puro porque verán a Dios”. 2

Esto mismo , que podemos llamar un forcejeo dialéctico, se ha vivido en el interior del cristianismo. En nuestros días se ha destacado por la enseñanza del Papa Francisco en algunos temas claves de la conducta cristiana, en la que prevalece para él la riqueza interior y la disposición del corazón dando a la normativa y a la ley un talante de mediación pedagógica , cargándola de contenido liberador. En su momento, y por largos siglos, la moral tradicional del catolicismo se tornó excesivamente jurídica e incurrió en la misma desviación de aquel judaísmo del tiempo de Jesús, se llegó a excesos milimétricos en materia de observancias y de determinar por medidas estrictas de ese tipo lo que es pecado mortal o pecado venial, con no pocas incidencias en complejos desmedidos de culpa y de miedo religioso. 3

La Palabra de este domingo tiene su fuerza expresiva en la limpieza del corazón, en la transparencia del ser, en la rectitud de la conducta asumida y vivida con libertad y convicción. El seguimiento de Jesús y el acatamiento de la voluntad de Dios no son una camisa de fuerza que mide con indicadores de precisión matemática el “modus operandi” de cada persona. Es un asunto de amorosa responsabilidad de quien se sabe amado e invitado a una vida de plenitud teologal comunicada con la desbordante gratuidad del Padre, a la que se responde con la misma lógica de gracia y bienaventuranza. No obramos por vigilancia, lo hacemos por un amor responsable y liberador: “El horno pone a prueba los vasos del alfarero, y la prueba del hombre está en su conversación. El árbol bien cultivado se manifiesta en sus frutos: así la palabra se expresa en la índole de cada uno. No elogies a nadie antes de oírlo razonar, porque allí es donde se prueban los hombres”. 4

No está de más advertir que este comentario se inspira en la misma praxis de Jesús. El se enfrenta a una institución religiosa enmarañada por leyes minuciosas y por una enseñanza obsesiva por parte de sus líderes en materia de rigidez más jurídica que ética. Si hacemos un seguimiento a los diversos pasajes de los evangelios sinópticos en esta materia podremos establecer la constante de la mentalidad de Jesús: lo suyo no es una invitación a la anarquía y al desprecio de la ley, es una invitación a cargar de contenido espiritual-teologal-ético el cumplimiento de esas determinaciones. Es lo que en el lenguaje teológico renovado desde mediados del siglo XX se conoce como “moral de actitudes”. 5

El planteamiento paulino de la moral en el Señor Jesucristo es plenamente revolucionario.6 El, un riguroso fariseo educado en la aludida moral legalista, ahora convertido al Evangelio, ve en la ley un estímulo para el pecado: “Cuando lo que es corruptible se revista de incorruptibilidad y lo que es mortal se revista de la inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra de la Escritura: la muerte ha sido vencida. Dónde está, muerte, tu victoria? Dónde está tu aguijón? Porque lo que provoca la muerte es el pecado y lo que da fuerza al pecado es la ley. Demos gracias a Dios, que nos ha dado la victoria por nuestro Señor Jesucristo”! 7

Se plantea aquí un asunto de máximo cuidado, es la formación de la conciencia moral a partir de la experiencia de libertad de la que el mismo Señor Jesús es referente fundamental, la suya es la postura de quien revela al Padre misericordioso y compasivo, solidario con el pecador, nunca con el pecado, promotor del ser humano autónomo, con una autonomía inscrita en el amor de Dios. No se piense que estamos promoviendo el desconocimiento de lo que está establecido en los ordenamientos legales, tanto en el ámbito civil como en el religioso, a lo que se alude, debidamente arraigados en el mismo Señor, es a una praxis liberadora de tal manera que el sujeto creyente viva la rectitud moral como una experiencia de felicidad y de plenitud. 8 La ley, entendida en este contexto, cumple con una función pedagógica que sirve al ser humano para ayudar a hacer de él alguien ético y responsable.

Uno de los aspectos más inquietantes de esa moral rigorista es que quienes así viven se sienten con derecho a ser supervisores y jueces de los demás, a lanzar juicios implacables con gran vanidad y arrogancia de quien los emite, y a clasificar a la gente, con deplorable maniqueísmo , en buenos y malos , teniendo como óptica la estrechez fundamentalista de su maltrecho corazón, obnubilado por el juicio y la condenación: “Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo? Cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo, que no ves la viga que tienes en el tuyo? Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano”. 9 Una comparación como esta que hace Jesús está fundada en la experiencia cotidiana, pasa siempre en todos los tiempos de la historia, también en el nuestro, y va desde las confrontaciones domésticas hasta las polémicas de la gran sociedad cuando se ventilan sin piedad y con modo infame las debilidades de los prójimos. En nuestro mundo cristiano hemos pecado con exceso en este sentido, nos hemos sentido dotados de una autoridad que no tenemos para lanzar improperios y anatemas contra muchas personas. Olvidamos que el modo de Jesús es el de la compasión y la misericordia, lo repetimos: solidario con el pecador no con el pecado, fuerza de Dios empeñado en salvar todo de nuestra humanidad, con su amorosa estrategia de la mano tendida para el perdón y la reconciliación. 10

Cuando un ser humano es serio en su espiritualidad y en su conducta necesariamente desarrolla una actitud humilde, que no es menosprecio de sí mismo o ingenuidad exenta de talante crítico. La humildad es lenguaje de máxima sabiduría y discreción, que lleva a quien la vive, a reconocerse limitado en medio de la hondura de su experiencia de Dios y de su apertura generosa al prójimo. Esto conlleva una renuncia liberadora a emitir juicios intransigentes sobre la vida y conducta de los demás, y a experimentarse siempre necesitado de Dios. El mismo Dios provoca el ejercicio de revisar la propia conducta en clave de misericordia, de deseo profundo de crecimiento y conversión, y de exquisito respeto a la libertad del prójimo. Genuina sabiduría que procede del Señor Jesús. 11

Y después, en la parte final del evangelio de este domingo, Jesús aborda el tema esencial de la rectitud del corazón, espacio originario de la bondad y de la virtud según el Evangelio: “El hombre bueno saca el bien del tesoro de bondad que tiene en su corazón. El malo saca el mal de su maldad, porque de la abundancia del corazón habla la boca”. 12 La bondad moral no es simplemente adaptación formal a códigos externos, en el proyecto cristiano el asunto clave reside en el núcleo mismo del ser, es el corazón que, en el contexto bíblico, es el ámbito en el que se da la conformidad del sujeto convertido con la voluntad de Dios, abierto al prójimo, de convicciones rectas y proceder responsable y consistente. 13 En los salmos encontramos notable riqueza que ilustra con elocuencia la pureza del corazón: “Señor, quien se hospedará en tu tienda? Quién habitará en tu santa montaña? El que procede rectamente y practica la justicia, el que dice la verdad de corazón y no calumnia con su lengua. El que no hace mal a su prójimo ni agravia a su vecino…..” 14

En el escenario de la gran sociedad asistimos con honda inquietud al espectáculo penoso de los egos desmesurados de muchos que tienen el poder de tomar decisiones que afectan a la comunidad, frecuentemente acompañadas de arbitrariedades, de desprecio por la dignidad humana, de afirmaciones egocéntricas acompañadas de autoritarismo, de desconocimiento del auténtico servicio a los ciudadanos, de continuos malabarismos para sacar adelante sus intereses sin compromiso con el bien común. 15 Qué hacer? Desde el más puro humanismo y, en el caso nuestro, desde la Buena Noticia de Jesús, se impone la formación de seres humanos en libertad, amor y rectitud del corazón, sin adoptar la postura implacable de jueces . Es lo propio de la vida en el Espíritu, con la intensidad de quien se sabe llamado por Dios, sin alardes de superioridad moral y religiosa.

Antonio José Sarmiento Nova, SJ





1 VILA PORRAS, Carolina. Concepción de la ley israelita en el Nuevo Testamento y la concepción que de ella tiene Jesús. En Cuestiones Teológicas volumen 42, número 98; páginas 483-510. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, julio-diciembre 2015. SORJ, Bernard. Judaísmo para todos. Centro Edelstein de Pesquisas Sociais. Río de Janeiro, 2011. ANDRÉS-GALLEGO, José Andrés. El judaísmo palestino y el cristianismo originario: por qué relacionarlos. En https://www.digital.csic.es/bitstream/10261/47953/1/JudaismPalestYXtianismoOrigi.pdf SANDERS, E.P. Jesús y el judaísmo. Trotta. Madrid, 2020. NEUSNER, Jacob. Un rabino habla con Jesús. Una discusión sobre Dios. Encuentro. Madrid, 2008. AGUIRRE MONASTERIO, Rafael (Editor). Así empezó el cristianismo. Verbo Divino. Estella, 2010.

2 Mateo 5: 8

3 DÍEZ DE VELASCO, Francisco. El miedo y la religión: algunas reflexiones generales. En Arys volumen 14; páginas 23-41. Universidad Carlos III. Madrid, 2016. GIL ESPINOSA, María Isabel. Conciencia de pecado y sentimiento de culpa. En Cuestiones Teológicas volumen 36, número 86; páginas 303-326. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, junio-diciembre 2009. MEZA, Javier. La pastoral del miedo fraguado en la culpa. En https://www.biblat.unam.mx/hevila/Tramas/MexicoDF/2008/no30/2.pdf MARINA, José Antonio. Anatomía del miedo. Anagrama. Barcelona, 2006. RICOEUR, Paul. Finitud y culpabilidad. Trotta. Madrid, 2011. CÁRDENAS AGUILAR, Valeria. Esto que siento: una aproximación filosófica a la culpa. Trabajo de grado para optar al título de filósofo. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2023.

4 Eclesiástico 27: 5-7

5 VIDAL, Marciano. Moral de Actitudes. (4 volúmenes: moral fundamental, ética de la persona, moral social, moral de la sexualidad). Madrid, 1982; Diccionario de ética teológica. Trotta. Madrid, 1991;Para conocer la ética cristiana. Verbo Divino. Estella, 1989. HÄRING, Bernhard. La ley de Cristo (3 volúmenes). Herder. Barcelona, 1976. LOPEZ AZPITARTE, Eduardo. Hacia una nueva visión de la ética cristiana. Sal Terrae. Santander, 2003. MARTÍNEZ, Julio Luis & CAAMAÑO, José Manuel. Moral fundamental. Bases teológicas del discernimiento ético. Sal Terrae. Santander, 2014. MARTÍNEZ, Julio Luis. Teología moral en salida: deshacer nudos y afrontar retos. Sal Terrae. Santander, 2023. WALDO ROMO, P. Permite ser feliz la moral cristiana? En Teología y Vida volumen XLVII , número 2-3; páginas 3-30. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, 2006.

6 GRAAS VAN DER LAAN, Cris. La moral cristiana en las cartas pastorales de San Pablo. Tesis de grado para optar al título de doctor en teología. Universidad de Navarra. Pamplona, 1999. MÚNERA DUQUE, Alberto. Una moral específicamente cristiana según San Pablo. En https://www.revistas.javeriana.edu.co/index.php/teoxaveriana/article/view/25219/21735 AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. La persona y la obra de San Pablo. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 14 de octubre de 2008. DELHAYE, Philippe. La exigencia cristiana según San Pablo. En Scripta Theologica número 15; páginas 669-738. Universidad de Navarra. Pamplona, 1983. REYNIER, Chantal. Para leer a San Pablo. Verbo Divino. Estella, 2009.

7 1 Corintios 15: 54-57.

8 VIDAL, Marciano. Moral y espiritualidad. De la separación a la convergencia. Covarrubias. Madrid, 1997. RADCLIFFE, Timothy. Qué sentido tiene ser cristiano? El abismo de la plenitud en la vida cotidiana. Desclée de Brower. Bilbao, 2007. CASTILLO, José María. Dios y nuestra felicidad. Desclée de Brower. Bilbao, 2001; La ética de Cristo. Desclée de Brower. Bilbao, 2005. YÚFERA PÉREZ, Julia. Mística y ética. Deconstrucción del sujeto moral a partir de la experiencia mística. Tesis de grado para obtener el título de doctor en educación y sociedad. Universidad de Barcelona, 2017.

9 Lucas 6: 41-42

10 KASPER, Walter. La misericordia, clave del Evangelio y de la vida cristiana. Sal Terrae. Santander, 2014. SOBRINO, Jon. El principio misericordia. UCA Editores. San Salvador, 2012. SCHÖNBORN, Cristoph. Hemos encontrado la misericordia. Palabra. Madrid, 2011. GARCÍA, Ciro. Jubileo de la misericordia: valoración teológica a la luz del magisterio del Papa Francisco. En https://www.teresianum.net/wp-content/uploads/2016/11/Misericordia-IED-2b.pdf PÉREZ-COTAPOS, Eduardo. La misericordia en la Biblia: un horizonte iluminador de la práctica cristiana. En Cuadernos de Teología volumen IX , número 1; páginas 76-100. Universidad Católica del Norte. Antofagasta, junio 2017. BAZARRA, Carlos. Vivir la misericordia. Una alternativa a la violencia. Paulinas. Bogotá, 1994. VIALLE, Catherine. La misericordia en la Biblia. Verbo Divino. Estella, 2018.

11 PONTIFICIO CONSEJO DE LOS LAICOS (Hoy Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida) ). La belleza de ser cristiano. Los movimientos en la Iglesia. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2006. MARTÍN VELASCO, Juan de Dios. Ser creyente hoy. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 25 de febrero de 2014. GARRIDO MATURANO, Angel Enrique. Una lección de humildad o cómo dejar de ser cristiano para intentar serlo. Reflexiones Kierkegaardianas. En Estudios Kiergaardianos, número 5; páginas 43-64. Sociedad Iberoamericana de Estudios Kierkeggardianos. Ciudad de México, 2018.

12 Lucas 6: 45.

13 POZ0, Cándido. Simbología del “Corazón” en la Biblia y en la tradición cristiana. En https://www.repositorio.ucp.pt/bitstream/10400.14/15115/1/VO140102-169-183.pdf VON BALTHASAR, Hans Urs. Sólo el amor es digno de fe. Sígueme. Salamanca, 1975. PAPA FRANCISCO. Carta Encíclica Dilexit Nos. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2024. PAPA BENEDICTO XVI. Carta Encíclica Deus Caritas Est Dios es Amor. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2005. MOURLON, Pierre. El hombre en el lenguaje bíblico. Verbo Divino. Estella, 1984.

14 Salmo 15: 1-3

15 CABALLO, Vicente E. Un análisis psicológico de Donald Trump. En Psicología Conductual volumen 25, número 1; páginas 227-249. Fundación Veca para el avance de la psicología conductual. Granada, 2017. GARCÍA MÁRQUEZ, Gabriel. El otoño del patriarca. Plaza & Janés. Bogotá, 1975. VARGAS LLOSA, Mario. La fiesta del chivo. Alfaguara. Barcelona, 2000. ROA BASTOS, Augusto. Yo, el Supremo. Alfaguara. Barcelona, 2017. ASTURIAS, Miguel Angel. El Señor Presidente. Cátedra. Madrid, 1997.

 

Archivo del blog