domingo, 6 de abril de 2025

COMUNITAS MATUTINA 6 DE ABRIL 2025 V DOMINGO DE CUARESMA CICLO C

 

“Jesús se incorporó y le preguntó: Mujer, dónde están? Nadie te ha condenado? Ella respondió: nadie, Señor. Jesús replicó: tampoco yo te condeno. Vete, y no vuelvas a pecar”

(Juan 8: 10-11)

 

Lecturas:

1.     Isaías 43: 16-21

2.    Salmo 125

3.    Filipenses 3: 8-14

4.    Juan 8: 1-11

 

Hoy les proponemos dar una mirada serena al mundo de los condenados morales, aquellos prójimos estigmatizados por el pecado, por el juicio de la sociedad, y por lo que muchos consideran como personas indeseables para la vida social. Lo hacemos trayendo a cuento la película “Pena de muerte” [1] del director Tim Robbins, con el protagonismo de Susan Sarandon[2] como hermana Helen Prejean[3] y Sean Penn[4] como el condenado a muerte Mathew Poncelet . El filme narra un hecho real, el acusado está sentenciado por haber asesinado dos adolescentes, la hermana Helen, monja católica,  hace parte del servicio religioso de la cárcel; ella es consciente del inmenso dolor de los padres de las víctimas, pero también siente una inmensa piedad por el reo, y se empeña en hacer el correspondiente acompañamiento espiritual, con la ilusión de que le sea conmutada la pena capital. El contenido de la película pone en tela de juicio la injusticia de la pena de muerte, destaca la humanidad de las víctimas y del victimario, la lógica del asunto encarnada en la religiosa es la del perdón y de la misericordia, la lógica de Dios que siempre tiende la mano para que el ser humano responsable del pecado acoja con esperanza esa oferta de reconciliación.

Jesús confronta a la sociedad,[5] a las tradiciones religiosas, al cristianismo, a los sistemas penales de los países, con su provocadora conducta de perdón y de reconciliación; en cambio,   los seres humanos pensamos con “sensatez” que los responsables de delitos atroces deben ser castigados con la muerte, [6] afirmando  la correspondencia penal con el delito cometido. La película a la que aludimos ha puesto en el seno de la sociedad norteamericana, con pena de muerte vigente en la mayoría de sus estados, una pregunta sobre las posibilidades “curativas” de la misma, si los potenciales delincuentes se abstienen de sus crímenes ante la posibilidad de sentencia tan extrema. Para la Hermana Helen Prejean, y para los colectivos a quienes ella representa, el remedio es tan perverso como la conducta punible del asesinato y la violación.  [7]

No está de más referirnos también a todo lo sucedido en nuestro país con el conflicto armado. Son innegables los hechos de violencia que han traído muerte y desolación a millones de nuestros compatriotas, el sinsabor  de la guerra es en extremo doloroso, la justicia humana reclama severidad y rigor para condenar y ejecutar sin contemplaciones. Ante esto, debemos dejar en claro que no queremos minimizar las responsabilidades, ni promover una conducta permisiva y desconocedora del sufrimiento de las víctimas; pero sí , con la revolucionaria postura  de Jesús, nos atrevemos a plantear otras alternativas para redimir a nuestro mundo, a nuestro país, de las consecuencias que trae consigo esta  violencia desaforada. [8] En este orden de ideas, las lecturas de este domingo, con el relato de la mujer adúltera a la cabeza, cuya lapidación demandaban con intensidad los hombres “justos” , nos ponen ante este universo de los condenados morales.

El rasgo que define las tres lecturas de este último domingo de cuaresma está en la proyección de Dios como restaurador del ser humano, abatido por la injusticia, por la pecaminosidad, la propia y la de los demás . Ese futuro tiene su cimiento en la misericordia de  Dios. Sobre esto hemos reflexionado bastante en los recientes  comentarios de cuaresma.

-       Isaías, desde la opresión del destierro de Israel, promete algo novedoso para su pueblo: “Pues bien, voy a hacer algo nuevo: ya está en marcha. No lo reconocen? Sí, abriré en el desierto un camino, alumbraré ríos en el páramo; me honrarán los animales campestres, los chacales y las crías de avestruz; pues llenaré de aguas el desierto, alumbraré ríos en el yermo, para abrevar a mi pueblo , mi elegido, ese pueblo que yo me he formado[9]. El profeta alude a la experiencia del Exodo, el tránsito de Israel por el desierto en pos de la tierra prometida, habla de una novedosa realidad que  superará con creces la penosa  travesía por el desierto y las circunstancias dramáticas que viven en ese cautiverio. Con las figuras referidas en el texto el profeta anuncia que  Dios es el  futuro del ser humano,[10] la esencia de ese nuevo éxodo, camino de liberación.

-      Pablo – en el texto de Filipenses – se siente impulsado a la novedad de Jesús, en quien encuentra la alternativa para superar su antigua condición de riguroso fariseo y hombre fanático de   la ley judaica.[11] Así   define su  nuevo ser y su misión: “Por mi parte, hermanos, no creo haberlo conseguido todavía. Sin embargo, olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por delante, corriendo hacia la meta, al premio a que Dios me llama desde lo alto en Cristo Jesús[12].

-      En el relato de Juan, Jesús abre a la mujer sorprendida en adulterio un horizonte de futuro liberado y dignificado que los fariseos y los maestros de la ley estaban dispuestos a frustrar. Ella encuentra en el camino de Jesús la alternativa de la dignidad: “Pero, al insistir ellos en su pregunta[13], se incorporó y les dijo: Aquel de ustedes que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra. E inclinándose de nuevo, siguió escribiendo en la tierra. Ellos, al oír estas palabras se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos, Jesús se quedó solo con la mujer, que seguía en medio[14]. Desarma la argumentación de aquellos hombres que se sentían modelos de moralidad y de religiosidad, y los confronta con   su propia conciencia. [15]

En nombre de Dios nunca podemos mirar hacia atrás, estancarnos en el pasado, cargar con complejos de culpa y con las angustias que causan las propias equivocaciones. Lo que nos dice Jesús con su conducta es que él, desde el Padre y   desde   su misericordia-compasión, es solidario con el pecador, no con el pecado. La gran novedad que aquí se propone es la de un futuro reconfigurado por Dios. Para El, el ser humano que ha errado en el camino siempre tiene derecho a la redención.

En el relato, se destaca claramente la hipocresía de fariseos y letrados, acusando a la mujer con total intransigencia y sintiéndose ellos puros, libres de pecado. No aceptan el mensaje de Jesús, pero irónicamente le dicen: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos mandó en la Ley apedrear a estas mujeres. Tú qué dices? (Eso lo decían para tentarle, para tener de qué acusarle)[16].  Le estaban tendiendo una trampa, disfrazados con la sutileza de ser  guardianes de la moralidad. Si Jesús daba su asentimiento a la lapidación, perdería su fama de compasivo y bondadoso; si la rechazaba, iba en contra de la Ley, y esto sería argumento contundente para acusarlo y condenarlo. [17]

La pretendida rectitud  de estos hombres no se fijaba en su propio  pecado, ni en la frecuente conducta  de los varones adúlteros ni adoptaba postura  condenatoria hacia ellos, modo de proceder  tolerado por la moral sesgada del mundo masculino.  Pero a la mujer, a quien se tenía como propiedad privada del marido, sí se le aplicaba con toda severidad la sentencia judicial. Hoy seguimos midiendo con distinto rasero la infidelidad del hombre y la de la mujer, vestigios lamentables de un machismo ancestral.  Tirar la primera piedra era un gesto que equivalía a hacerse responsable de la muerte de la persona lapidada. Jesús reta  a los acusadores ,  que la condenaban sin posibilidad de perdón pero no querían  asumir la responsabilidad de su posible muerte..

La cercanía que manifestó Jesús hacia los pecadores[18]  no podía ser comprendida por aquellos jefes religiosos,  se habían fabricado un Dios a la medida de sus neurosis y de su arrogancia. Para ellos el cumplimiento de la ley era el valor supremo, la persona estaba sometida a ese imperio. Por eso no tienen el más mínimo reparo en sacrificar a  la mujer en nombre de su Dios inmisericorde.  Jesús nos dice que la persona es el valor primero, aún en medio de sus errores y pecados. Con él nos hacemos conscientes de que Dios es el nuevo éxodo, la salida hacia la libertad, el futuro esperanzador que replantea la vida de todos aquellos que acojan este beneficio decisivo para la afirmación de su dignidad: “Mujer, dónde están? Nadie te ha condenado? Ella respondió: Nadie, Señor. Jesús replicó: tampoco yo te condeno. Vete, y no vuelvas a pecar[19].

 Qué es más demandante: una permanente disposición religiosa para el castigo y la condenación, ejercida implacablemente? O, más bien,  la mano tendida de Dios , mediada en el ministerio de la Iglesia y en la conducta de los cristianos, que invita a un nuevo modo de vida según el Evangelio, que no aprueba el pecado, pero sí al pecador en cuanto destinatario de ese amor liberador?  Porque, sin lugar a dudas, es mucho más exigente el ser beneficiado por la misericordia y el perdón que sometido al régimen del castigo y de la ley que castiga sin redimir. Este  lleva a una vida que actúa por miedo al castigo, aquel se siente amado, reconocido como ser humano digno y responde con la altura de quien capta el sentido del perdón.

Conectemos con el evangelio del domingo anterior:  los observantes que vienen a lapidar a la mujer son el hermano mayor, envidiosos y egocéntricos, presumidos con su máscara de perfección moral; la mujer es el hermano menor que vuelve al Padre creyendo que no merece perdón y Jesús revela al  Padre misericordioso que no permite que sus hijos naufraguen en la soberbia religioso-moral o en el despilfarro de sus posibilidades espirituales y morales.[20] Ese es el mensaje de la religiosa Helen Prejean en la película “Pena de muerte”, una buena sugerencia para ver y orar en estos tiempos de desierto cuaresmal. La propuesta de Jesús es , en definitiva, la más radical y revolucionaria en la historia de la humanidad porque desajusta la seguridad de las “buenas conciencias” y provoca la humilde sinceridad en grado máximo. No somos jueces de ningún ser humano!

 

Antonio José Sarmiento Nova, SJ

 

 



[1] Su título original en inglés es “Dead man walking”, producida en 1995 en USA, obtuvo muchos premios en diversos festivales de cine.

[2] Nacida en 1946

[3] La hermana Helen tiene en la actualidad 86 años de edad, pertenece a la congregación de Hermanas de San José, su trabajo pastoral ha sido principalmente en presidios, acompañando a condenados a muerte. Es destacado su activismo para concientizar sobre la injusticia de la pena capital, también  su acción a favor de las víctimas de la violencia. Ella se pone de parte de víctimas y victimarios, su proceder desborda los límites de la justicia humana; está persuadida de la fuerza de la misericordia de Dios.

[4] Nacido en 1960

[5] GONZÁLEZ FAUS, José Ignacio. Otro mundo es posible…..desde Jesús. Sal Terrae. Santander, 2010. PAGOLA, José Antonio. Rasgos de la acogida de Jesús: curador de la vida, defensor de los últimos, amigo de los pecadores. Aula de teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 17 y 24 de abril de 2007.

[6] BARBERO SANTOS, Marino. Pena de muerte: el ocaso de un mito. De Palma. Buenos Aires, 1985. CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS. Cuadernillo de Jurisprudencia de la CIDH sobre la pena de muerte. CIDH. San José de Costa Rica, 2020. ARROYO, L. & BIGLINIO, P. & SCHABAS, W. Hacia la abolición de la pena capital. Tirant Lo Blanch. Valencia, 2010. FOUCAULT, Michel. Vigilar y castigar. Siglo XXI Editores. México D.F., 1990. MARTÍN-BARÓ, Ignacio. Poder, ideología y violencia. Trotta. Madrid, 2003.

[7] PREJEAN, Helen. Dead man walking. Vintage Books. New York, 1994.

[8] PIEDRAHITA, María Adelaida. El valor del perdón en el proyecto del posconflicto colombiano. Tesis para obtener el grado de Profesional en Ciencias Sociales. Universidad del Rosario. Bogotá, 2017. LEDERACH, Jean Paul. La imaginación moral: el arte y el alma de la construcción de la paz. Bakeaz-Gernika Gogoratuz. Bilbao, 2007. CORTÉS, A & TORRES, A. Concepciones sobre el perdón y la reconciliación en el contexto colombiano. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2013.

[9] Isaías 43: 19-21

[10]  SCHYLLEEBECKX, Edward. Dios , futuro del hombre. Sígueme. Salamanca, 1971. ROVIRA BELLOSO, Josep María. Dios, plenitud del ser humano. Sígueme. Salamanca, 2013.

[11] BARBAGLIO, Giuseppe. Jesús de Nazaret y Pablo de Tarso. Secretariado Trinitario. Salamanca, 2009. REYNIER, Chantal. Para leer a San Pablo. Verbo Divino. Estella, 2009. CROSSAN, J.D. & BORG, M.J. El primer Pablo la recuperación de un visionario radical. Verbo Divino. Estella, 2009.

[12] Filipenses 3: 13-14

[13] La de castigar a la mujer con la lapidación, porque así lo determinaba la ley de Moisés, como “justicia” por su pecado de adulterio.

[14] Juan 8: 7-9

[15] SEVILLANO CASTILLO, Hernán. Quién te ha condenado? La mujer adúltera, justicia y misericordia. En Alberto Magno, número 8, páginas 305-338. Universidad de Santo Tomás. . Bogotá, 2017. SÁNCHEZ CASTELBLANCO, Wilton Gerardo. Jesús y la mujer adúltera: análisis exegético-teológico de Juan 7:53 a 8:11. En  Franciscanum volumen LII número 154, páginas 17-51. Universidad de San Buenaventura. Bogotá, 2010.

[16] Juan 8: 4-6

[17] SANDERS, Ed Parish. Jesús y el judaísmo. Trotta. Madrid, 2004.  THEISSEN, Gerd. El movimiento de Jesús: historia social de una revolución de los valores. Sígueme. Salamanca, 2005. AGUIRRE, Rafael. La mirada de Jesús sobre el poder. En https://www.scielo.cl/pdf/tv/v55n1/arto5.pdf FERRANDO, Miguel Angel. El mensaje de Jesús a una sociedad violenta. En https://www.repositorio.uc.cl/xmlui/bitstream/handle/11534/16719/000674483.pdf

[18] CASTILLO, José María. La humanidad de Jesús. Trotta. Madrid, 2017; La humanización de Dios. Trotta. Madrid, 2010.

[19] Juan 8: 10-11.  BECERRA, Susana. El cuerpo de la mujer violada y desplazada: un lugar donde acontece la revelación-salvación de Dios. Pontificia Universidad  Javeriana,  Bogotá, 2011. BERNABÉ, Carmen (Editora). Con ellas tras Jesús. Verbo Divino. Estella, 2011. PIÑERO, Antonio. Jesús y las mujeres. Trotta. Madrid, 2014.

[20] NARVÁEZ, Leonel & ARMATO, Alessandro. La revolución del perdón. San Pablo. Bogotá, 2010. PÉREZ ANDREO, Bernardo. La revolución de Jesús: el proyecto del reino de Dios. PPC. Madrid, 2018. SOBRINO, Jon. Recuperar y poner a producir a Jesús en un mundo de pobres y oprimidos. En https://www.uca.edu.sv/maestria-en-teologia-latinoamericana/docs/articulos/JonSobrino_RLT_2011_82.pdf

domingo, 30 de marzo de 2025

COMUNITAS MATUTINA 30 DE MARZO 2025 IV DOMINGO DE CUARESMA CICLO C

Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo había muerto y ha vuelto a la vida, se había perdido y ha sido hallado”

(Lucas 15: 31-32)



Lecturas:

  1. Josué 5: 9-12

  2. Salmo 33: 2-7

  3. 2 Corintios 5: 17-21

  4. Lucas 15: 1-3 y 11-32



Vivimos tiempos de sensibilidad alterada, la polarización ideológica y política en muchos países, incluído el nuestro, no se presenta como una oferta de alternativas inteligentes, posturas de alta intransigencia, agresividad, enfrentamientos enconados; nuestro accidentado proceso de paz deja ver una notable incapacidad para el perdón y la reconciliación, bien por parte de muchos en la sociedad civil que no admiten mano tendida para estos grupos alzados en armas, bien porque las disidencias de los mismos se empeñan en mantener vigente su asedio a las poblaciones, su negocio de narcotráfico, su cultura de muerte y de tierra arrasada. También una mirada de fondo a nuestro corazón puede ayudarnos a mirar con sentido crítico cuánto rencor y resentimiento albergamos, en las rencillas familiares, en las relaciones de pareja que se deshacen, en los hogares donde el maltrato es la desafortunada manifestación de cada día. Nos aterramos con la violencia grande de la guerra pero no advertimos la nuestra, el maltrato doméstico, laboral, cultural, religioso, educativo. De todo esto emergen enemistades, animadversiones, intolerancias extremas. 1 Es claro que la permanencia de estas rivalidades causa serias averías en la dinámica de la sociedad, resultado de una notable aridez espiritual. Tendremos capacidad para construír una cultura del perdón y de la reconciliación? Nos atreveremos a la osadía de hacer borrón y cuenta nueva para ingresar en una época sin venganzas e intolerancias? Este tiempo cuaresmal de 2025 dejará una huella profunda en nuestro ser individual y en el tejido social en el que estamos inmersos en materia de una cultura del encuentro, del respeto a la diversidad, de la inclusión, de la sabiduría de vivir sabiamente en medio de la diferencia?

Sobre este reconocimiento, ciertamente dramático, de la interminable fila de pendencias, rivalidades, agresiones, venganzas, poderes destructivos, aniquilación del otro, surgen preguntas de fondo sobre la condición humana, sobre el legítimo derecho a la convivencia pacífica, a la amistad social,2 al equilibrio entre justicia y perdón. Qué aporta a esto la fe cristiana?

El texto central de este domingo es el popularmente conocido como del “hijo pródigo”, que nos trae el capítulo 15 de Lucas, hace parte de la memoria de la humanidad. En la interpretación más común de esta parábola lo típico es atribuír todo el protagonismo a ese hijo ingrato . Pero el mensaje nuclear no es ese. Hay un giro radical: Jesús lo que quiere es remitirnos a percibir el verdadero ser de Dios , la misericordia sin límites es el elemento constitutivo de su personalidad . 3 Esta parábola es una referencia fundamental a Dios como padre compasivo y misericordioso, 4 Nos llama a descubrir la verdad de nosotros mismos en El, y a verificar si estamos abiertos a dejarnos tomar por esta lógica de perdón y de reconciliación. Y, por supuesto, a una lectura activa de la historia en la clave de la misericordia divina.

Solemos movernos con caricaturas de Dios: bonachón, permisivo, abuelo complaciente, iracundo, que espera nuestra equivocación para descargar sobre nosotros su ira y su venganza, también un ser autoritario y caprichoso que decide arbitrariamente y no permite discusiones con respecto a las determinaciones de su voluntad. Desde un detenido análisis psicológico podemos ver en estas imágenes falseadas de Dios unas imágenes igualmente falseadas de nosotros mismos. El psicoanálisis tiene aquí uno de sus ámbitos más complejos para escudriñar los entresijos de nuestro siquismo. 5

Lo habitual en la interpretación de esta parábola es identificarnos con el hijo menor: pretende que tomemos conciencia de nuestros pecados y nos convirtamos, con acento demasiado moralizante. Es una propuesta insuficiente porque la parábola no va dirigida a los pecadores sino a los fariseos que murmuraban de Jesús porque acogía a los pecadores: “Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a él para oírle. Los fariseos y los escribas murmuraban: este acoge a los pecadores y come con ellos6.

El comentario evidencia un escándalo mayúsculo, la conducta de Jesús es ciento por ciento incompatible con los criterios que manejaban sus contemporáneos en materia de pecado y de pecadores. Su conducta con estos, perdón, nueva oportunidad, rescate del sentido de la vida, resignificación existencial a partir de la misericordia, es una provocación al moralismo vigente en el rígido mundo religioso del judaísmo de su tiempo.

Mirar en esta parábola tres arquetipos del subconsciente colectivo nos ayuda a captar con más integridad su mensaje:

  • El padre es nuestro verdadero ser,7 nuestra naturaleza esencial, el rasgo de divinidad que hay en nosotros. Dios inserto en nosotros. Es el fuego del amor que transforma, sana, libera, reconcilia, perdona, : “Pero el padre dijo a sus servidores: dénse prisa, traigan el mejor traje y vístanlo: pónganle un anillo en el dedo y cálcenle unas sandalias. Traigan el novillo cebado, mátenlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío había muerto y ha vuelto a la vida; se había perdido y ha sido hallado. Y comenzaron la fiesta8. Esta presentación de Dios nos ayuda a comprender aquello que se afirma en el libro del Génesis: “Dijo Dios: hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra…”9

  • El hijo menor muestra nuestra naturaleza egocéntrica y narcisista. Es la ola que se siente capaz de vivir sin el océano, se pretende autosuficiente y con soberbia se afirma como la medida de sí mismo, sin ninguna trascendencia vinculante. Es el ego desbordante. Pero, en medio del delirio experimenta el vacío, el derroche no responde a su arrogancia, se termina esa abundancia, vienen la inseguridad y la nostalgia del retorno a su verdadero ser: “Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos dijo al padre: Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde. Y el padre les repartió la hacienda. Pocos días después, el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano, donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino. Cuando se lo había gastado todo, sobrevino una hambruna extrema en aquel país y comenzó a pasar necesidad………Entonces se puso a reflexionar y pensó: cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras yo aquí muero de hambre! Me pondré en camino, iré donde mi padre y le diré, Padre, he pecado contra el cielo y contra ti….”10

  • El hijo mayor representa otro aspecto de nuestro ego, dominado por la envidia y por la conciencia errónea de sentirse bueno y cumplidor de todos los mandatos de su padre, está junto a él pero su perfeccionismo lo hace incapaz de entrar en contacto con la esencia paterna. Es incapaz de aceptar la verdad de los demás, la búsqueda de su hermano menor deseoso de una segunda oportunidad. En este hermano mayor hay una ruptura profunda, la del que se siente bueno y superior, pero no vive la solidaridad del amor y de la compasión: “Su hijo mayor estaba en el campo. Al volver, cuando se acercaba a la casa, oyó la música y las danzas. Llamó entonces a uno de los criados y le preguntó que era aquello. El respondió: es que ha vuelto tu hermano, y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recuperado sano. El se irritó y no quería entrar……..Pero él replicó a su padre: hace muchos años que te sirvo y jamás dejé de cumplir una orden tuya. Sin embargo, nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos. Y ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado11

El aparente buen comportamiento del mayor está motivado por el miedo a perder la seguridad que viene del padre, la suya no es una conducta de convicción sino de incapacidad para comprender el verdadero ser de los demás, el de su padre generoso y compasivo, y el de su hermano menor, que en el despilfarro ha descubierto que no es en el egoísmo desmedido y en el libertinaje donde se encuentra la plenitud de la vida sino en el padre que le provee vida y dignidad .

La parábola no va dirigida a los pecadores, sino a los fariseos – ahí nos incluímos con nuestro complejo de superioridad moral – para que corramos todos el riesgo de dejarnos asumir por la misericordia de Dios. 12 El proceder de Jesús es un constante y creciente ejercicio de esa realidad.

La postura de Jesús con respecto a los pecadores despreciados por los hombres religiosos de su tiempo – prostitutas, cobradores de impuestos, condenados morales – es la de la apuesta de Dios por el ser humano, su compromiso por mantener a la creatura en el dinamismo de la vida plena, una dimensión apasionante de su experticia en hacer seres humanos , 13 infatigable en su propósito de no permitir que nada de lo nuestro se pierda.

Cómo traducir este proyecto de Jesús a las estructuras de nuestra sociedad? Cómo entender que el perdón no es una posición débil con respecto a quien ha fallado? Cómo asumir que en esta mentalidad evangélica perdonar es reivindicar a las víctimas y también a los victimarios? El ciclo de la violencia es interminable, una venganza conduce a la otra, esta no es una alternativa saludable; la propuesta de Jesús es el ciclo de la reconciliación. El perdón de Dios, incondicional e ilimitado, pone en tela de juicio la agresividad humana y el instinto de venganza, llega a quien se siente felizmente perdonado y, así mismo, dispuesto a perdonar. Pero también ha de tener una incidencia estructural: cómo modelar sociedades reconciliadas? Cómo superar pendencias ancestrales? Cómo persuadir de la bienaventuranza que surge de deponer las armas del odio y emprender la aventura del encuentro?



Antonio José Sarmiento Nova, SJ









1 NARVÁEZ, Leonel. Entre economía política del odio y cultura ciudadana del perdón. Fundación para la Reconciliación, 2016. En https://www.fundacionparalareconciliacion.org/wp-content/uploads/2018/09/Entre-economia-politica-de-odio-y-cultura-politica-del-perdon.pdf BYUNG-CHUN, Han. La expulsión de lo distinto. Herder. Barcelona, 2017. BERMÚDEZ, Silvia & MELI, Yamila. El odio y su fundamento pulsional. En https://www.redalyc.org/pdf/3691/369139949018.pdf BONNETT, Piedad. Apuntes sobre el discurso del odio en la sociedad contemporánea. En Desde el jardín de Freud número 19, enero-diciembre 2019, páginas 177-186. FERNÁNDEZ PONCELA, Anna María. Repugnancia, asco, ira, odio: pandemia de emociones. En https://www.scielo.org.mx/pdf/crca/v31n89/2448-8488-crca-31-89-215.pdf NUSBAUM, Martha. El ocultamiento de lo humano. Repugnancia, vergüenza y ley. Katz. Buenos Aires, 2006.

2 PAPA FRANCISCO. Carta Encíclica Fratelli Tutti sobre la amistad social. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2020.

3 JUAN PABLO II. Carta Encíclica Dives in misericordiae Rico en misericordia. Tipografía Vaticana. Roma, 1980. KASPER, Walter. La misericordia: Clave del evangelio y de la vida cristiana. Sal Terrae. Santander, 2014. RAMIS, Francesc. Lucas, evangelista de la ternura de Dios, diez catequesis para descubrir al Dios de la misericordia. Verbo Divino. Estella, 1997. NOWEN, Henry. La compasión en la vida cotidiana. Lumen. Buenos Aires, 1996. SOBRINO, Jon. El principio misericordia: bajar de la cruz a los pueblos crucificados. Sal Terrae. Santander, 1992. SEVILLA, Cristóbal. La misericordia de Dios en tiempos de crisis. Verbo Divino. Estella, 2015.

4 CABELLO MORALES, Pedro. Como vuestro Padre es misericordioso: La misericordia en el evangelio de Lucas. En Isidorianum número 25/50 páginas 287-334. Facultad de Teología San Isidoro. Sevilla, 2016. BARTOLOMÉ, J. La alegría del Padre: estudio exegético de Lucas 15. Verbo Divino. Estella, 2000. CONTRERAS, Francisco. Un padre tenía dos hijos: Lucas 15:11-32. Verbo Divino. Estella, 1999.

5 ARIAS, Juan. El Dios en quien no creo. Sígueme. Salamanca, 1988. McFAGUE, Sallie. Modelos de Dios: teología para una era ecológica y nuclear. Sal Terrae. Santander, 1987.RUSTER, Thomas. El Dios falsificado: una nueva teología desde la ruptura entre cristianismo y religión. Sígueme. Salamanca, 2011. MARTÍNEZ DE LA LAMA, Enrique. Dios deformado: imágenes falsas de Dios. CCS. Madrid, 2000.

6 Lucas 15: 1-2. DROUZY, M. Jesús come con los pecadores. En https://www.seleccionesdeteologia.net/selecciones/llib/vol4/16/016_drouzy.pdf AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. La mesa compartida. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/1105/1/RLT-1995-035-B.pdf

7 SCHYLLEEBECKX, Edward. Los hombres, relato de Dios. Sígueme. Salamanca, 1994.

8 Tengamos presente la encíclica “Rico en misericordia” (Dives in misericordia), de Juan Pablo II, promulgada en el Adviento de 1980. El Papa Wojtyla hace un completísimo recorrido por la comprensión bíblica del ser de Dios, ejercido desde la misericordia, fuerza que reconfigura al ser humano. El empeño del Padre no es condenar y castigar de modo implacable, lo suyo es rehacer al ser humano, abatido por el ejercicio erróneo de su libertad.

9 Génesis 1: 26

10 Lucas 15: 11-14;17-18

11 Lucas 15: 25-27; 29-30

12 RINCÓN CASTRO, Marcela del Pilar. Volver a casa: hermenéutica de la propia vida desde Lucas 15: 11-32. Trabajo de grado para optar al título de Magister en Teología. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2020. NOWEN, Henry. El regreso del hijo pródigo: meditación ante un cuadro de Rembrandt. PPC. Madrid, 2004. RUPNIK, Marko Ivan. Lo abrazó y lo besó: Lectio Divina sobre la parábola del padre misericordioso. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 2016.

13 GONZÁLEZ FAUS, José Ignacio. Proyecto de hermano : visión creyente del hombre. Sal Terrae. Santander, 1992. ALFARO, Juan. De la cuestión del hombre a la cuestión de Dios. Sígueme. Salamanca, 1988. MOLTMANN ,Jürgen. El hombre: antropología cristiana en los conflictos del presente. Sígueme. Salamanca, 1985.

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