domingo, 24 de agosto de 2025

COMUNITAS MATUTINA 24 DE AGOSTO 2025 DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

 

“Pues hay últimos que serán primeros, y hay primeros que serán últimos”

(Lucas 13: 30)

Lecturas:

  1. Isaìas 66: 18 – 21

  2. Salmo 116: 1 – 2

  3. Hebreos 12: 5 – 7 y 11 – 13

  4. Lucas 13: 22 – 30

Las lecturas de hoy nos ponen frente a la realidad de lo que en lenguaje religioso tradicional llamamos la salvación eterna. Quiénes se salvarán? Cómo nos salvaremos? Qué debemos hacer para salvarnos? Estas expectativas son las que están contenidas en el relato evangélico correspondiente a este domingo, a las que Jesús responde con lenguaje enigmático y sorprendente: “Esfuércense por entrar por la puerta estrecha, porque les digo que muchos pretenderán entrar y no podrán”. 1 Lo que está en juego es el pleno sentido de nuestra existencia! . Ya sabemos muy bien que la lógica de Dios no sigue los cánones de la nuestra. Esto se ha expresado en el ser y en el quehacer de Jesús cuando somete a crítica profunda y rigurosa el establecimiento religioso judío, y también a las mentalidades similares de todos los tiempos de la historia humana. Desde la experiencia que tiene Jesús de la paternidad de Dios y desde la libertad que esto le confiere se pueden someter a “control de calidad” las prácticas religiosas de todos los tiempos , en ello va la oferta de salvación que nos hace el buen Dios. 2

La mentalidad vigente en la mayoría de personas entiende por salvación algo que sucede a partir del momento de la muerte, asociado al favor de Dios que bendice y acoge a la persona que muere en estado de gracia. Eso está muy bien pero no habla con elocuencia del recorrido vital completo de quien fallece, si la suya fue una existencia configurada con Dios, con el evangelio de Jesús, si fue feliz e hizo felices a sus prójimos, si su conducta fue recta y justa3, si se puede acreditar como una vida lograda y, en el contexto cristiano específico, bienaventurada.4 Como lo hemos reflexionado con frecuencia en estos comentarios, siempre hay que hacer un esfuerzo de actualización y contextualización del lenguaje sobre la fe para que se capte con mayor propiedad el mensaje fundamental que se quiere transmitir. La genuina salvación es integral, empieza a suceder en nuestra existencia histórica y nos remite a la trascendencia definitiva cuando crucemos la frontera hacia la plenitud de Dios. 5

A Jesús no le preocupan ni la cantidad de merecimientos, ni la pertenencia a tal o cual comunidad de elegidos, ni los niveles de alta observancia religiosa de los “aspirantes” a esa salvación, ni tampoco las fechas. El desarma por completo estas pretensiones y, como suele hacerlo, nos hace un planteamiento profundamente radical pero profundamente liberador. 6

Tal intención del Señor se hace clarísima con las conocidas palabras: “No todo el que me diga Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos”7 , expresión de Jesús incluída en el contexto amplio del espíritu de las bienaventuranzas, cuando él propone su programa de sentido y de acatamiento a Dios en el servicio generoso a los hermanos.

Volviendo a Lucas, vemos que este pone a Jesús “caminando hacia Jerusalén”, término frecuente en los evangelistas que alude al encuentro de Jesús con su destino definitivo, con las consecuencias dramáticas de su misión. Ir hacia Jerusalén es ir hacia su cruz, hacia la evidencia plena que legitima su opción por el reino de Dios y su justicia, hacia el resultado doloroso de todo su actuar que quiebra el referido modelo de salvación y escandaliza a los jefes religiosos del pueblo judío . Ir hacia Jerusalén, estar en la ciudad santa es condición que lo pone “ad portas” del supremo sacrificio que se convierte en mediación definitiva de liberación.8

Jesùs anuncia constantemente que Dios es un padre bueno que acoge a todos, siempre tendiendo la mano amorosa y dando nuevas oportunidades a todos para vivir una humanidad plena, servicial, solidaria. Esto es motivo de gozo para muchos, especialmente para aquellos que ordinariamente no son tenidos en cuenta porque se les considera religiosa y moralmente inferiores, mensaje sorprendente que incluye a prostitutas, cobradores de impuestos, pecadores públicos. Ante esto algunos de sus contemporáneos se preguntaron: no está abriendo el camino hacia una relajación de las costumbres, inaceptable planteamiento para los conocidos y rígidos guardianes de la moral y de la religión?

Las respuestas de Jesús enfocan el asunto en otra dirección que no tiene que ver con el cumplimiento de ritos, normas, minuciosidades jurídicas, obligaciones. Para él la clave está en una actitud lúcida que acoge a ese Dios misericordioso como gracia, como don que justifica no por la acumulación de méritos sino por la gratuidad de ese amor que aspira a que todos entren por esa “senda estrecha”.

Por supuesto que debemos asumir que el seguimiento del proyecto del Padre demanda una existencia responsable y comprometida, no se trata de un facilismo permisivo a ultranza, tal propuesta se vive con gran intensidad humana saliendo del individualismo religioso-moral y haciéndose plena en la atención amorosa a los prójimos, configurando con ellos un mundo de comunión y de participación, de fraternidad, de humanidad que se encuentra con el Padre en el encuentro con los hermanos.9

Aquí está el dato clave de la salvación cristiana. Para salvarse no basta el hecho de pertenecer a la Iglesia, de seguir con detalle todas sus prescripciones, Jesús está proponiendo un “plus” radical, que es la referencia central de los textos de este domingo. Hay un ego muy moldeado por la vanidad religioso-moral de los fariseos, y de todos los que quieren mantener la vigencia de este modelo hasta el día de hoy. Esta no es una frontera que hay que cruzar como cumpliendo el requisito final, es un proceso de descentración del yo que hay que llevar lejos. Jesùs cuestiona a aquellos que se sienten “merecedores” del don de Dios: “Cuando el dueño de la casa se levante y cierre la puerta, los que estén fuera se pondrán a llamar diciendo: Señor, abrénos! Pero les responderá: no sé de donde son ustedes. Entonces empezarán a decir: Señor, hemos comido y bebido contigo, y has enseñado en nuestras plazas. Pero les volverá a decir: No sé de donde son. Apártense todos de mí, malhechores!” .10

La primera lectura nos da una nueva sorpresa cuando anticipa una salvación universal, incluyente, reconocedora de todos en el mundo: “Yo vengo a reunir a todas las naciones y lenguas; vendrán y verán mi gloria. Les pondré una señal y enviaré de ellos algunos escapados a las naciones: a Tarsis, Put y Lud, Mésec, Ros, Túbal, Yaván; a las islas remotas que no oyeron mi fama ni vieron mi gloria” .11

Este texto pertenece a lo que los estudiosos de la Biblia llaman el tercer Isaías12 , que delinea los nuevos tiempos mesiánicos de Israel, en los que la promesa de Yavé se cumple con creces, abarcando a todos los seres humanos, como uno de los rasgos que caracterizan esa nueva época, marcada por la determinación universal de salvación: “Y traerán a todos sus hermanos de todas las naciones como oblación a Yahvé” . 13

Dios no se fija en la perfección absoluta que eventualmente algunos humanos pretendan lograr sino en la condición creatural que nos distingue, necesitados de gracia y de sentido, de libertad y de salvación, manteniéndonos frágiles y entregados al proyecto de servir, de amar, de dignificar al prójimo, de dar la vida por la humanidad, de acoger, de bendecir. No estamos en el mundo para salvar nuestro yo sino para desprendernos de él hasta que no quede ni rastro de lo que creíamos ser.

Hay muchos creyentes que son modélicos . Su vida está determinada por la disposición de darse sin reservas, siendo instrumento para que muchos reciban la vitalidad de Dios en esta perspectiva de inclusión y universalidad. Hoy traemos a cuento la vida de EDITH STEIN/SANTA TERESA BENEDICTA DE LA CRUZ.14 Una historia como esta, y como muchas que conocemos, nos dice que no estamos en el mundo para una salvación individualista, egocéntrica, sino para perdernos en beneficio de todos, al estilo de Jesús. No son los “primeros” los que se salvan por su obsesivo cumplimiento religioso, sino los “últimos”, los que se dedican en totalidad a reconocer el amor del Padre en el amor desmedido al prójimo, hasta las últimas consecuencias. Esta santa, reconocida filósofa e intelectual, se dejó tomar por el Dios siempre mayor evolucionando del escepticismo racional a la experiencia razonable de la fe. Su vida fue tomada arbitrariamente en un campo de concentración, la sin razón de la barbarie desconoció su dignidad y su rectitud.

Así, Jesús modifica de raíz el esquema de salvación y nos manda a vivir en gratuidad, como es el Dios que nos llama a este estilo de vida, dejando de lado la “contabilidad” de acciones buenas y la acumulación de merecimientos. Es verdaderamente revolucionario, para dar paso al proyecto de vida que reconoce al prójimo y el debido servicio a él , en el que se juega el sentido de la existencia de los seres auténticos y deseosos de cumplir la voluntad de Dios.

El humilde reconocimiento de nuestra inevitable precariedad ha de llevarnos a asumir esta lógica novedosa y liberadora de gracia, de dones recibidos y compartidos, de gozosas fraternidades y de enfático alejamiento de esa mal imaginada salvación egoísta que no es la que el Padre nos ofrece en Jesús.



Antonio José Sarmiento Nova SJ





1 Lucas 13: 24

2 BONHOEFFER, Dietrich. El precio de la gracia: el seguimiento. Sígueme. Salamanca, 2007. LYONNET, Stanislas. Libertad y ley nueva. Sígueme. Salamanca, 1967. MÚNERA DUQUE, Alberto. Antropología Teológica, especialmente el ítem EL término final del ser humano: la gloria final o escatología, en Apuntes de teología para no teólogos. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2021; páginas 261-359. CORDOVILLA PÉREZ, Angel. Teología de la Salvación. Sígueme. Salamanca, 2021. ODERO, José Miguel. El designio divino de salvación y la pluralidad de religiones. En https://www.core.ac.uk/download/pdf/83556084.pdf MENKE, Karl Heinz. Teología de la gracia: el criterio del ser cristiano. Sígueme. Salamanca, 2006.

3 TORRES QUEIRUGA, Andrés. Repensar la resurrección. Trotta. Madrid, 2008; Repensar la Revelación. Trotta. Madrid, 2014. GONZÁLEZ DE CARDEDAL, Olegario. Raíz de la esperanza. Sígueme. Salamanca, 1995. RUIZ DE LA PEÑA, Juan Luis. La otra dimensión. Sal Terrae. Santander, 1986.

4 Es muy distinto el caso de quien ha llevado toda su vida en el camino teologal, con justicia y rectitud, y el de quien, a última hora, después de una existencia desordenada e injusta, se arrepiente. No dudamos de la inmensidad de la misericordia de Dios, de la abundancia de su gracia, pero sí hacemos énfasis en lo primero, en la vida justa, muy humana, muy evangélica.

5 KÜNG, Hans. Vida eterna? Trotta. Madrid, 2004. BOFF, Leonardo. Hablemos de la otra vida. Sal Terrae. Santander, 2011. ELLACURÍA, Ignacio. Salvación en la historia. En FLORISTÁN, Casiano & TAMAYO-ACOSTA, Juan José. Conceptos fundamentales del cristianismo. Trotta. Madrid, 1993; páginas 1252-1274.

6 SEBASTIAN AGUILAR, Fernando . La fe que nos salva: aproximación pastoral a una teología fundamental. Sígueme. Salamanca, 2012. OSUNA GIL; Javier. Gratuidad y experiencia de Dios, en GARCÏA-LOMAS, Juan Manuel (Editor). Ejercicios Espirituales y mundo de hoy. Mensajero-Sal Terrae. Bilbao, Santander, 1991. GANOCZY, A. De su plenitud todos hemos recibido. Herder. Barcelona, 1991. RUIZ DE LA PEÑA, Juan Luis. El don de Dios: antropología teológica especial. Sal Terrae. Santander, 1991.

7 Mateo 7: 21

8 BRAVO GALLARDO, Carlos. Galilea, año 30. En https://www.jesuitas.lat/uploads/galilea-ano-30/CARLOS%”20BRAVO%20-%201989%20-%20GALILEA%20AO%2020.pdf JEREMIAS, Joaquín. Jerusalén en tiempos de Jesús. Cristiandad, 1980. SOBRINO, Jon. La Cruz de Jesús, en su obra Jesucristo Liberador: lectura histórico-teológica de Jesús de Nazaret. Trotta. Madrid, 1993; páginas 253-342. MOLTMANN, Jürgen. El Dios Crucificado. Sígueme. Salamanca, 2010. URREA DUQUE, Alexander. La iniciativa divina y la respuesta humana: estudio antropológico-teológico sobre la correlación gracia-libertad desde una teología postconciliar. Tesis para optar al grado de doctor en teología. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2018. GARRIDO, Javier. Proceso humano y gracia de Dios. Sal Terrae. Santander, 1996.

9 CARRERA, Joan. En busca del Reino: una moral para el nuevo milenio. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2000. GONZÁLEZ CARVAJAL, Luis. Entre la utopía y la realidad: un ensayo de moral social. Sal Terrae. Santander, 1998. MARTÍNEZ, Julio Luis & CAAMAÑO, José Manuel. Moral fundamental: bases teológicas para el discernimiento ético. Sal Terrae. Santander, 2014. VIDAL, Marciano. Orientaciones éticas para tiempos inciertos. Desclée de Brower. Bilbao, 2007. JONAS, Hans. El principio de responsabilidad: ensayo de una ética para la civilización tecnológica. Herder. Barcelona, 1995. HÄRING, Bernard. Proyecto de una vida lograda. PPC. Madrid, 1996.

10 Lucas 13: 25-27

11 Isaías 66: 18-19

12 Capítulos 50 a 66 de este libro profético del Antiguo Testamento.

13 Isaías 66: 20.

14 1891-1942. Fue una mujer judía muy destacada en el campo filosófico, discípula y asistente del eminente pensador Edmund Husserl, en algún momento de su existencia se declaró atea, pero, a raíz de contactos directos con creyentes católicos serios, accedió a un mejor conocimiento del cristianismo y, en particular, de la vida y espiritualidad de Santa Teresa de Jesús. Esto la llevó a convertirse a la fe cristiana y a ingresar como monja carmelita, su conversión data de 1922 y su entrada en el Carmelo de 1933. Muere asesinada por los nazis en el campo de concentración de Auschwitz en 1942. Fue canonizada por Juan Pablo II en 1998. STEIN, Edith. Escritos esenciales. Sal Terrae. Santander, 2003. SALVARANI, Francesco. Edith Stein: Hija de Israel y de la Iglesia. Palabra. Madrid, 2012.

domingo, 17 de agosto de 2025

COMUNITAS MATUTINA 17 DE AGOSTO 2025 DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

 

“He venido a arrojar un fuego sobre la tierra, y cuànto desearìa que ya hubiera prendido!”

(Lucas 12: 49)

Lecturas:

  1. Jeremìas 38: 4 – 10

  2. Salmo 39: 2 – 4 y 18

  3. Hebreos 12: 1 – 4

  4. Lucas 12: 49 – 53



La Palabra de Dios que se consigna en los textos bíblicos y en la Iglesia, que la interpreta y contextualiza en los diversos momentos de la historia y en las particularidades sociales y eclesiales, es una PALABRA que confronta y exige, ella no es una piadosa reflexión de religiosidad ocasional y superficial. Es ,como dice sabiamente el Concilio Vaticano: “ Como todo lo que afirman los hagiógrafos, o autores inspirados, lo afirma el Espíritu Santo, se sigue que los libros sagrados enseñan sólidamente, fielmente y sin error la verdad que Dios hizo consignar en dichos libros para salvación nuestra. Por tanto, toda la Escritura, inspirada por Dios, es útil para enseñar, reprender, corregir, instruír en la justicia; para que el hombre de Dios esté en forma, equipado para toda obra buena”.1 Quiere esto decir que esa Palabra tiene la capacidad de transformar al ser humano, incluso cuando con severidad denuncia todo lo que es incompatible con el proyecto dignificante y liberador de Dios; notables ejemplos tiene la historia cristiana de creyentes y comunidades que han relatado con su vida la profecía definitiva, incluso en condición martirial, la forma suprema del testimonio de la fe. 2

La iglesia y las iglesias se validan en su autenticidad cuando se mantienen fieles al espíritu de Jesús, cuando son proféticas, cuando están en permanente plan de salida misional, cuando se dedican sin reservas al servicio de la humanidad, llevando la Buena Noticia de salvación, y trabajando para que esta configure seres humanos libres a partir de una experiencia profunda del amor de Dios. La expresión hebrea DABAR tiene el significado de la Palabra eficaz, que viene del mismo Dios, y su eficacia se hace patente en transformaciones cualitativas – conversiones del ser humano que la acoge y se deja tomar por ella.3

Por esta razón es imperativo estar siempre en proceso de vuelta a los orígenes de la fe, cuando en la vida de los cristianos se evidencia el talante de profecía y libertad, de enfático rechazo de la manipulación de Dios y de la mediación religiosa, de negativa crítica a la dominación del ser humano. Desafortunadamente los seres humanos “blanqueamos” nuestras distorsiones del plan de Dios, pretendemos legitimar esos errores atribuyéndole cosas que son egoísmos nuestros, muy graves por cierto. A esto debemos oponernos con total libertad de espíritu, haciendo actual aquello de que “la Verdad nos hará libres” ,4 aunque nos implique conflicto y contradicción. 5

Si lo nuestro en materia de convicciones cristianas es la seriedad para seguir el camino de Jesùs, vamos a ver claramente que él se presenta como signo de contradicción, tal como lo plantea el texto de Lucas que consideramos en este domingo: “He venido a arrojar un fuego sobre la tierra, y cuànto desearìa que ya hubiera prendido!” .6 Jesús vive un ministerio que provoca grandes incomprensiones. 7 La suya no es una misión de ingenua conciliación y de un pacifismo que más bien es evasión de la fuerza liberadora del Evangelio Tal expresión , de claro contexto apocalíptico,8 se refiere a la misión de Jesùs que consiste en poner fin a los aspectos pecaminosos e injustos del mundo para que surja el reino de Dios, tarea que no es de buen recibo por parte de quienes son los “dueños” del poder. 9 Ven en el profeta a un enemigo de sus intereses y, en consecuencia, a alguien indeseable a quien hay que someter y eliminar.

La mentalidad apocalíptica, propia del tiempo de Jesùs, tenía ante sí la imagen de una gran confrontación entre las fuerzas del bien y las del mal, tipificadas aquellas en Jesùs, y las últimas en el imperio romano y en la institución religiosa judía, que encarnaban la dominación de conciencias, cuerpos y bienes, utilizando recurrentemente a Dios como legitimador de ese sistema que iba en contravía del proyecto de Jesùs de perdonar, de incluir, de sanar, de liberar, de dar nuevas alternativas de vida y dignidad a los eternamente oprimidos.

Con la imagen del conflicto familiar quiere enfatizar el carácter dramático de su misión: “Porque desde ahora habrá cinco en una familia y estarán divididos: tres contra dos y dos contra tres”10 , su proyecto no es el de una cómoda conformidad religiosa ni el de una silenciosa adaptación a eso que para él es claramente injusticia y negación de la voluntad de Dios, siempre compasiva, misericordiosa y reivindicadora.

La primera lectura , del profeta Jeremìas, es una alusión a esta animadversión que los perversos sienten por las gentes de conciencia limpia y de trabajo comprometido para denunciar todo lo que disuelve la dignidad de las creaturas: “Aquellos notables dijeron al rey: hay que condenar a muerte a ese hombre, porque con eso desmoraliza a los guerreros que quedan en esta ciudad y a toda la plebe, diciéndoles tales cosas”.11 Los estudiosos del texto bíblico llaman a este pasaje la pasión de Jeremías. El profeta tiene que pasar toda suerte de ignominias y persecuciones por causa de la palabra de Dios que debe anunciar. Nos conecta con los mártires de nuestro tiempo, con aquellos que, siguiendo a Jesús, se han enfrentado a los poderes del mundo para provocar el conflicto que genera el surgimiento de una nueva humanidad.12

En el texto evangélico que nos ocupa este domingo parece que Jesús cambia el tono de su mensaje. La Buena Noticia en su origen nos parece promotora de paz, de conciliación, de una serenidad que es fruto de la experiencia profunda de Dios. Sin embargo, ahora se nos presenta en términos de confrontación y de contradicción: “Piensan ustedes que he venido a traer paz a la tierra? No, les digo que he venido a traer la división”.13 Este trabajo de denuncia y anuncio no resulta simpático para el “orden establecido” porque lo desajusta en todo su sistema, evidenciando su malignidad. Pone a unos y a otros en confrontación y en polarización, también en escándalo. Está claro que Jesús no es un predicador religioso que adormece conciencias y que distribuye píldoras espirituales para formar personas sumisas y adaptadas a un sistema petrificado, carente de vida, vertical, y abandonado a una inercia sociocultural. Este último es el cristianismo de conservación, el que gusta a los poderosos porque mantiene sujetos que no protestan.

El destacado relato vital de Monseñor Romero14 – ahora San Romero de América - tan querido por los pobres de El Salvador y del mundo y por las gentes deseosas de justicia, es una consecuencia de la misión de Jesùs, tal como la presenta el evangelio de este domingo, una sacudida de las conciencias, una crítica potente a la religiosidad que se evade de la historia, una denuncia del adormecimiento de tantos cristianos que permanecen en silencio ante los manejos de los injustos.

Las palabras de la carta a los Hebreos nos resultan esclarecedoras para lo que ocupa nuestra reflexión de hoy: “Por tanto, también nosotros, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos, sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia, y corramos con constancia la carrera que se nos propone, con los ojos fijos en Jesùs, que inicia y lleva a la perfección de la fe” .15

La “nube de testigos” está constituída por todos aquellos seguidores de Jesús, hombres y mujeres, que siguen el mismo itinerario de denuncia, a sabiendas de que en este ejercicio les va la vida. Ellos son los pioneros de un nuevo orden de vida, el de Dios, y representan a los millones de excluídos por el pecado del mundo, se convierten en voz de los sin voz. Su profecía rompe con la tranquilidad, pone el dedo en la llaga, remite a un hondo examen de conciencia, plantea otra escala de valores.16

Constatar estas indignidades es un llamamiento a “prender el fuego” de la justicia, del reino de Dios, a llamar con palabras claras – aunque sean de contradicción – el desorden establecido, a seguir a Jesús en su misión de erradicar el mal y de afirmar, aún con riesgo de la propia vida, que la voluntad del Padre no es la de entronizar una religiosidad “opio del pueblo”, sino un modo de vida profundamente teologal y humano, que nos haga conscientes de la indispensable projimidad que debe estar en la raíz de nuestras opciones y conductas.

“El, en vista del gozo que se le proponía, soportò la cruz sin miedo a la ignominia y està sentado a la diestra del trono de Dios. Fìjense en quien soportò tal contradicción de parte de los pecadores, para que no desfallezcan faltos de ànimo” 17, es el ejemplo original del Señor Jesùs, a quien debemos mirar para seguir sin temor la contradicción salvadora de su cruz, “el fuego que enciende otros fuegos”, expresión original de otro fiel seguidor suyo, San Alberto Hurtado. 18

Seguir el camino de Jesús no es integrarse a una funcionalidad religiosa de piedad individual, adaptada sin sobresaltos a unos cumplimientos estipulados por la autoridad de sacerdotes y pastores. Con él se conmueven los cimientos de la tierra, es “piedra en el zapato” que socava ese adormecimiento, que plantea una escala de valores que va en contravía de las lógicas acomodadas y desentendidas del reto de la máxima autenticidad espiritual y ética.



Antonio José Sarmiento Nova SJ









1 CONCILIO VATICANO II. Constitución Dogmática sobre la Divina Revelación VERBUM DEI, número 11. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 1996; página 171. ROMERO SÁNCHEZ, Luis Manuel. La eficacia liberadora de la palabra de Jesús. Verbo Divino. Estella, 2010. PONTIFICIA COMISION BIBLICA. La interpretación de la Biblia en la Iglesia. Librería Editrice Vaticana. Roma, 1993. ARENAS MOLINA, Enrique. Barro en manos del alfarero. En https://www.uniagustiniana.edu.co/sites/default/files/2020-05/ReflexionesRector_11.pdf

2 PELLITERO, Ramiro. La fuerza del testimonio cristiano. En https://www.core.ac.uk/download/pdf/83562743.pdf FUENTES FUENTES, Jorge Alberto. Profecía y martirio. La experiencia martirial de la Iglesia en América Latina a la luz de Apocalipsis 11:1-13. En revista Salmanticensis número 66 páginas 303-411. Universidad Pontificia de Salamanca, 2019. TOJEIRA, José María. El martirio ayer y hoy: testimonio radical de fe y justicia. UCA Editores. San Salvador, 2005.

3 LEVORATTI, Armando J. El poder de la Palabra de Dios; en Comentario Bíblico Internacional, páginas 3-8. Verbo Divino. Estella, 2000. ARTOLA, Antonio María & SÁNCHEZ CARO, José Manuel. Biblia y Palabra de Dios. Verbo Divino. Estella, 1990. MANNUCCI, V. La Biblia como Palabra de Dios. Desclée de Brower. Bilbao, 1997. TORRES QUEIRUGA, Andrés. La revelación de Dios en la realización del hombre. Cristiandad. Madrid, 1987.

4 Juan 8: 31

5 SANHUEZA, Krety. Jesucristo prototipo de justicia y de martirio a favor de los pobres y marginados. En CUESTIONES TEOLOGICAS. Universidad Pontificia Bolivariana, Medellín. Volumen 43, número 99. Páginas 175 a 197. 2016. LOIS FERNÁNDEZ, Julio. Cristo y la opción por el pobre. En https://www.seleccionesdeteologia.net/selecciones/llib/vol49/193/193_Lois.pdf BOFF, Leonardo. Teología desde el lugar del pobre. Sal Terrae. Santander, 1986. SOBRINO, Jon

6 Lucas 12: 49

7 PAGOLA, José Antonio. Jesús: aproximación histórica. PPC. Madrid, 2007. En este libro sugerimos la lectura del capítulo 13 Mártir del Reino de Dios, páginas, 371-408. LEGASSE, Simon. El proceso de Jesús. Desclée de Brower. Bilbao, 1994.TAMAYO-ACOSTA, Juan José. Por eso lo mataron: el horizonte ético de Jesús de Nazaret. Trotta. Madrid, 1998..

8 RICHARD, Pablo. Apocalipsis: reconstrucción de la esperanza. En https://www.nuestrabiblia.org/contenido/uploads/2015/08/Apocalipsis-reconstruccion-de-la-Esperanza.pdf ARENS, Eduardo; DÍAZ-MATEOS, Manuel; KRAFT, Tomás. Apocalipsis. En Comentario Bíblico Internacional. Verbo Divino. Estella, 2000; páginas 1679-1709.

9 HORSLEY, R. Jesús y el Imperio. El Reino de Dios y el nuevo desorden mundial. Verbo Divino. Estella, 2003. AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. La mirada de Jesús sobre el poder. En Teología y Vida, volumen 55 número 1; páginas 83-104. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago de Chile, 2014. METZ, Johann Baptist. Memoria passionis: una evocación provocadora en una sociedad pluralista. Sal Terrae. Santander, 2007. CASTILLO, José María. El Reino de Dios, por la vida y la felicidad de los seres humanos. Desclée de Brower. Bilbao, 1999. FRAIJÓ, Manuel. Jesús y los marginados. Cristiandad. Madrid, 1985. ESCUDERO FREIRE, Carlos. Jesús y el poder religioso: el Evangelio y la liberación de los oprimidos. Nueva Utopía. Madrid, 2003.

10 Lucas 12: 51

11 Jeremías 38: 4

12 RICCARDI, Andrea. El siglo de los mártires. Encuentro. Madrid, 2019.

13 Lucas 12: 51

14 BROCKMAN, James R. Monseñor Romero: la biografía del mártir de América. Sal Terrae. Santander, 2016. CAVADA, Miguel. El corazón de Monseñor Romero. Centro Monseñor Romero-UCA Editores. San Salvador, 2012. LÓPEZ VIGIL, María Piezas para un retrato. UCA Editores. San Salvador, 2014. Este libro es una bella colección de testimonios sobre el santo mártir salvadoreño. SOBRINO, Jon; MARTÍN-BARÓ, Ignacio; CARDENAL, Rodolfo. La voz de los sin voz: la palabra viva de Monseñor Romero. UCA Editores. San Salvador, 2014.

15 Hebreos 12: 1-2

16 PAPA JUAN PABLO II. Conmemoración ecuménica de los testigos de la fe: homilía del Santo Padre Juan Pablo II. Tercer domingo de Pascua, 7 de mayo de 2000. En https://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/homilies/documents/hf_jp-ii_hom_20000507_test_fede.html OFICINA DE DERECHOS HUMANOS DEL ARZOBISPADO DE GUATEMALA. Testigos de la fe por la paz: vidas ejemplares de la Iglesia Católica de Guatemala. Arzobispado de Guatemala, 2003. GUIDI, Nicolás Pedro. Fijando la mirada en el autor y perfeccionador de la fe, Jesús. En https://www.revistabiblica.com/ojs/index.php/RB/article/view/113/99

17 Hebreos 12: 3

18 HURTADO CRUCHAGA, Alberto. Un fuego que enciende otros fuegos: páginas escogidas. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, 2005.

domingo, 10 de agosto de 2025

COMUNITAS MATUTINA 10 DE AGOSTO 2025 DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

 

“Porque donde esté su tesoro, allí estará también su corazón”

Lucas 12: 34

Lecturas:

  1. Sabidurìa 18: 6 – 9

  2. Salmo 32: 1 y 12 – 22

  3. Hebreos 11: 1 – 2 y 8 – 19

  4. Lucas 12: 32 – 48

Nuestra condición creyente está llamada a estructurar un proyecto total de vida, brindando coherencia a todo nuestro ser y quehacer, de tal manera que no hemos de detenernos en asuntos puntuales, en esta o aquella pràctica, en este o aquel pretendido “requisito de salvación”, para configurar nuestro relato vital en la perspectiva del sentido definitivo de vida que se nos ofrece en Jesucristo, en quien todo lo humano se hace divino, haciéndose él mismo parte sustancial de nuestra humanidad.1 Así, llamamos la atención sobre la multitud de bautizados no evangelizados, sin formación en la fe, que reducen su práctica religiosa a “momentos rituales” sin hacer de la fe la dimensión que totaliza su sentido de la existencia. 2 También es frecuente encontrar hoy, a raíz del llamado “retorno de Dios y de la religión”, una serie de creencias y prácticas, muchas de ellas inculcadas por sacerdotes y/o pastores, de claro sabor integrista y fundamentalista. 3Es desafío pastoral prioritario para la Iglesia la educación en la fe de esta masa de creyentes, está en juego el influjo cristiano en la vida de la sociedad! Y, por supuesto, un influjo que debe ser liberador, humanizante, formador de cristianos adultos con capacidad de discernimiento y de superación el castrante modelo clerical, tan cuestionado por el Papa Francisco.

Descubrimos una dimensión de promesa, que es garantía de toda la existencia, lo que demanda de nuestra parte una disposición constante de vigilancia activa, de aventura creyente y confiada en Aquel que es el aval de esta historia de sentido, como lo vivieron los personajes de la historia bíblica, prototipos de la fe: “Por la fe, Abrahàn, al ser llamado por Dios, obedeció y salió para el lugar que había de recibir en herencia. Ademàs, salió sin saber a dònde iba…….Es que Abrahàn esperaba la ciudad asentada sobre cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios”.4

Esta caminata existencial, todo nuestro recorrido por la vida en clave de Dios como principio y fundamento, adquiere mayor consistencia cuando es vivida en comunidad, haciéndonos unos con otros mutuo soporte en ejercicio de fraternidad: “Los santos hijos de los buenos ofrecían sacrificios en secreto y establecían unánimes esta ley divina: que los santos compartirían los mismos bienes y peligros, cantando previamente las alabanzas de los antepasados” .5 Y esa comunidad es la Iglesia universal y particular,6 donde se vive el compromiso que se deriva de nuestra configuración con Jesucristo en el bautismo, pero se extiende también a la humanidad, incluso la no creyente, como lugar del ejercicio de salvar, de liberar, de garantizar la dignidad y el sentido de todas las creaturas. Porque el favor de Dios no se limita a los creyentes, El es un Dios que rebasa fronteras, El es para toda la humanidad.7

Las lecturas de este domingo – Sabidurìa, Hebreos y Lucas – nos remiten al asunto esencial de la vida asumida como esperanza activa que hace de esta historia y de esta realidad un sacramento del Dios que actùa en cada ser humano, creado a su imagen y semejanza, que posibilita el ejercicio de una fe encarnada, histórica y existencialmente comprometida, que al mismo tiempo pone en tela de juicio un tipo de cristianismo reducido que se distrae del compromiso histórico y se queda en una perspectiva sobrenaturalista. 8

Los israelitas vivieron la durísima experiencia de la esclavitud en Egipto, del trato indigno dado a ellos por el faraón y por su gente, y luego pasaron a experimentar la pasión por la libertad, bajo la conducción de Moisès, encontrando en la travesía del desierto un paradigma del devenir humano en todos los tiempos, con sus desolaciones, desencantos, expectativas, logros, plenitudes, realizaciones. En esa peregrinación se encontraron con un Dios solidario y liberador que se diò a sì mismo rechazando la opresión de su pueblo y promoviendo a toda costa su marcha de liberación, 9 vivencia que les confirió una fe vigorosa que se hizo constitutiva de su identidad y de su comunidad, que se halla en el fundamento mismo de las convicciones creyentes de Israel: “Aquella noche fue previamente anunciada a nuestros padres, para que se animasen, sabiendo bien en què juramentos habían creìdo”.10

Còmo comunicar una fe que sea motor de una historia de liberación, de movilización histórica que transforma las estructuras de pecado y los corazones que dan origen a esto último?11 Sean estas preguntas retos de fondo a nuestra conciencia creyente para dar el paso del cristianismo que recibe pasivamente al cristianismo agente de la historia que se realiza en nombre de Dios al estilo de Jesùs, en solidaridad con todos los prójimos que El nos pone en el camino para esta tarea, en la que es esencial “tener ceñida la cintura y las lámparas encendidas” . 12

La vigilancia que propone la Palabra de hoy es descubrir a Dios que actùa dentro de nosotros y dentro de nuestra historia, Dios que es totalmente Otro pero que està totalmente aquí y ahora potenciando lo mejor de la humanidad, llamada a vivir en búsqueda constante de ese significado, a activar el trabajo en contra de la injusticia, del poder que genera muerte, del vacío que expone al absurdo y a la tragedia, de los ídolos que hipotecan la autonomía y someten al ser humano a nuevas esclavitudes.

Es fundamental revisar críticamente algunas mentalidades con respecto a la esperanza y a su correspondiente disposición de vigilancia. Esta no consiste en estar esperando siempre el “golpe” de la muerte, despreciando el gozo de la vida real, de la feliz materialidad que se nos concede para disfrutar y hacer comunión. Hay residuos de un viejo ascetismo, de corte dualista, que inspira a los cristianos para vivir siempre en plan de la “otra vida”, haciendo de la vigilancia una actitud angustiada, que no disfruta; esto no está en la mente de Jesús.13 Los grandes testigos de la fe son estìmulo para emprender esta responsabilidad de descubrir el don de Dios en el aquí y en el ahora.14 Es el pueblo creyente siempre en pos de su libertad, guiado por sus inspiradores.

La carta a los Hebreos tipifica este emprendimiento creyente en la persona de Abrahàn: “Por la fe peregrinò hacia la Tierra prometida como extranjero, habitando en tiendas, lo mismo que Isaac y Jacob, coherederos de las mismas promesas…….Por lo cual, también de uno solo y ya marcado por la cercana muerte, nacieron hijos, numerosos como las estrellas del cielo, incontables como la arena de las playas”15, expresión esta última que nos da pie para captar la fecundidad de la confianza en Dios que se multiplica en la descendencia y que hace posible la gran comunidad de los que participan de las mismas certezas y de las correlativas esperanzas que vienen con ellas.

Dios trabaja en nuestra libertad , no en el miedo ni en el sometimiento indigno. La vigilancia , en este contexto, no es vivir eternamente angustiados en una preparación para la muerte, dejando de lado el compromiso ya señalado de construir la historia en clave densamente humana y densamente teologal. Esto quiere decir que hay que vivir en profundidad y también morir en profundidad para resucitar definitivamente.

Descubrir esto es la gran tarea de los creyentes, ejercicio del cristianismo como tarea de esperanza, provocadora de los mejores motivos para vivir con entusiasmo, comprometiéndose en las tareas existenciales que nos hacen màs libres y humanos, màs felices y fraternales, màs justos y equitativos, màs proféticos y aptos para interpretar los signos de los tiempos con las acciones liberadoras que han de acompañar un estilo que es el propio del Señor Jesùs.

"Tengan ceñida la cintura y las lámparas encendidas, y sean como esos que esperan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle en cuanto llegue y llame. Dichosos los siervos a quienes el señor, al venir, encuentre velando. Les aseguro que se ceñirà, los hará ponerse a la mesa e irà sirviéndolos uno tras otro”16 no es una invitación al adormilamiento y a la pasividad, a la manera de un grupo de asustados y paralizados incapaces de lanzarse a la gran aventura de la historia, sino un acicate que nos remite a la implicación comprometida en este mundo concreto y real para hacerlo digno de Dios y de cada ser humano.

Desde luego que la conciencia de la promesa de Dios en Jesucristo, que nos garantiza un futuro trascendente, definitivo, bienaventurado, que da sentido a toda nuestra vida y al paso de la frontera desde el aquí humano a la plenitud en El, es legìtima y da fundamento a la esperanza, exigiendo una corresponsabilidad en la construcción de esta historia como relato del Dios liberador y provocador de la lucha contra las realidades de muerte, de pecado y de injusticia, feliz anticipación de ese futuro de bienaventuranza.

A menudo sucede que la preocupación por un más allá nos impide vivir cabalmente el más acá, la historia, la realidad existencial de la que hacemos parte sustancial. Esta vida presente tiene pleno sentido por sí misma. Lo que aguardamos para el futuro, incluyendo ese futuro pleno y consumado en Dios, está ya aquí y ahora a nuestro alcance. Aquí y ahora puedo vivir la eternidad, puesto que puedo conectar con lo que hay de Dios en mí. Aquí y ahora puedo alcanzar mi plenitud, porque teniendo a Dios lo tengo todo.17



Antonio José Sarmiento Nova SJ





1 RAHNER, Karl. Curso fundamental sobre la fe. Herder. Barcelona, 1983. RATZINGER, Joseph. Introducción al cristianismo. Sígueme. Salamanca, 2001. KASPER, Walter. Introducción a la fe. Sígueme. Salamanca, 2001. OBISPOS DE HOLANDA. Nuevo Catecismo para Adultos. Herder. Barcelona, 1971. KÜNG, Hans. Ser Cristiano. Trotta. Madrid, 1996. CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE. Catecismo de la Iglesia Católica. Librería Editrice Vaticana. Roma. 2000. BAENA, Gustavo. Fenomenología de la Revelación. Verbo Divino. Estella, 2013.

2 PAPA PABLO VI. Exhortación Apostólica Evangelii Nuntiandi sobre El Anuncio del Evangelio Hoy. Librería Editrice Vaticana. Roma, 1976. ABAD IBÁÑEZ, José Antonio. Una aventura apasionante, hacerse cristiano: Catecumenado. PPC. Madrid, 2018. ARQUIDIOCESIS DE BOGOTA. Itinerarios y procesos para la iniciación cristiana de adultos bautizados. Instituto San Pablo Apóstol. Bogotá, 2018. ANDRÉS VELA, Jesús. Reiniciación cristiana. Verbo Divino. Estella, 1986; Reevangelización: el primer anuncio del evangelio a bautizados no cristianos. Universidad Javeriana. Bogotá, 2014.

3 En la Iglesia Católica se dan grupos en la actualidad que sostienen tener apariciones de la Virgen María y que, en el curso de las mismas, dicen que ella les pide recibir la comunión euicarística de rodillas, a las mujeres cubrir su cabeza con velo a la usanza antigua para ingresar al templo, o absolutizar, en el caso de las iglesias evangélico-pentecostales, el cumplimiento del diezmo económico como prenda de salvación y de prosperidad.

4 Hebreos 11: 8-10

5 Sabiduría 18: 9

6 LOHFINK, Gerhard. La Iglesia que Jesús quería: dimensión comunitaria de la fe cristiana. San Pablo. Madrid, 1999. ESTRADA, Juan Antonio. Del misterio de la Iglesia al pueblo de Dios. Sígueme. Salamanca, 1988. KÜNG, Hans. La Iglesia. Herder. Barcelona, 1968. BROWN, Raymond. La comunidad del discípulo amado. Sígueme. Salamanca, 1983. KEHL, Medard. La Iglesia. Sígueme. Salamanca, 1996. ESTRADA, Juan Antonio. Para comprender cómo surgió la Iglesia. Verbo Divino. Estella, 1999.

7 RUBIO CARRASCO, Miguel. La aventura de creer. PPC. Madrid, 2022. TORRALBA, Francesc. Y, a pesar de todo, creer. PPC. Madrid, 2018. MARDONES, José María. Análisis de la sociedad y fe cristiana. PPC. Madrid, 1995. MARTÍN VELASCO, Juan de Dios. Ser creyente hoy. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 2014. SILVA, Sergio. Hay razones para creer en Jesús? Buscando respuestas en los escritos paulinos del Nuevo Testamento. Universidad Alberto Hurtado. Santiago de Chile, 2012. HALIK, T. Paradojas de la fe en tiempos postoptimistas. Herder. Barcelona, 2016. MOINGT, Joseph. Creer en el Dios que viene: de la creencia a la fe crítica. Desclée de Brower. Bilbao, 2013. TORRES ADAME, Fabiola. Cómo hablar de Dios al hombre postmoderno: una mirada desde el cristianismo. En https://www.redalyc.org/journal/5155/515559181009/html/

8 MOLTMANN, Jürgen. Teología de la esperanza. Sígueme. Salamanca, 1999. ALFARO, Juan. Esperanza cristiana y liberación del hombre. Herder. Barcelona, 1977.

9 ANDIÑACH, Pablo R. El libro del Exodo. Sígueme. Salamanca, 2006. SANZ GIMÉNEZ-RICO. Enrique. Cercanía del Dios distante: imagen de Dios en el libro del Exodo. Tesis para optar al título de Doctor en Teología, Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 2001. WIENER, Claude. El libro del Exodo. Sígueme. Salamanca, 1986. AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. Dios liberó a Israel de la esclavitud de Egipto. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 2010.

10 Sabiduría 18: 6

11 METZ, Johann Baptist. La fe en la historia y la sociedad: esbozo de una teología política fundamental para nuestro tiempo. Cristiandad. Madrid, 1979. FLORISTÁN, Casiano. Así nació la Teología de la Liberación. En revista Vida Nueva número 1433 del 16 de junio 1984, páginas 1203-1210. PIXLEY, Jorge. Dios enjuicia a los idólatras en la historia, en Autores Varios. La lucha de los dioses: los ídolos de la opresión y la búsqueda del Dios liberador. Departamento Ecuménico de Investigaciones DEI. San José de Costa Rica, 1980; páginas 57-76. OLIVEROS, Roberto. Liberación y teología: génesis y crecimiento de una reflexión teológica. CEP. Lima, 1980.

12 Lucas 12: 35

13 KUNG, Hans. Mantener la esperanza: escritos para la reforma de la Iglesia. Trotta. Madrid, 1993. WEIL, Simone. A la espera de Dios. Trotta. Madrid, 1993. BOTEY, Jaume. Construír la esperanza. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2008. ARREGUI, José. Invitación a la esperanza. Herder. Barcelona, 2015. PAPA BENEDICTO XVI. Carta Encíclica Spe Salvi sobre la Esperanza Cristiana. Librería Editrice Vaticana. Roma, 2007. BAENA, Gustavo. La esperanza en la vida cristiana: dimensión bíblica. En revista Theologica Xaveriana número 154, páginas 209-226. Pontificia Universidad Javeriana-Facultad de Teología. Bogotá, 2005. CASTRO CAVERO, José Manuel. La esperanza, fundamentos antropoteológicos. En https://www.mdc.ulpgc.es/utils/getfile/collection/ralmo/id/142/filename/143.pdf LAÍN ENTRALGO, Pedro. Antropología de la esperanza. Revista de Occidente. Madrid, 1958.

14 MOTTU, Henry. Dieu au risque de l´engagement: Douze figures de la theologie et de la philosophie religieuse au XXe siécle. Labor et Fides. Géneve, 2005. GALLAGER, Michael Paul. Mapas de la fe: diez grandes creyentes desde Newman hasta Ratzinger. Sal Terrae. Santander, 2012. CASAS ANDRÉS, Roberto. Dios pasó por El Salvador; la relevancia teológica de las tradiciones narrativas de los mártires salvadoreños. Desclée de Brower. Bilbao, 2009.

15 Hebreos 11: 9 y 12

16 Lucas 12: 35-37

17 BOROS, Ladislaus. Somos futuro. Sígueme. Salamanca, 1979; Experimentar a Dios en la vida. Herder. Barcelona, 1981. RATZINGER, Joseph. Fe y futuro. Desclée de Brower. Bilbao, 2007. ROVIRA BELLOSO, Josep Maria. Dios, plenitud del ser humano. Sígueme. Salamanca, 2013. ALLO, Gloria. El hombre, creatura de Dios. En https://www.repositorio.uca.edu.ar/bitstream/123456789/2258/1/hombre-creatura-dios-implicanciaspdf

domingo, 3 de agosto de 2025

COMUNITAS MATUTINA 3 DE AGOSTO 2025 DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

 

“Guárdense muy bien de toda codicia, porque las riquezas no garantizan la vida de un hombre, por muchas que tenga”

Lucas 12: 15

Lecturas:

  1. Eclesiastés 1: 2 y 2: 21 – 23

  2. Salmo 94: 1 – 9

  3. Colosenses 3: 1 – 5 y 9 – 11

  4. Lucas 12: 13 – 21



El desarrollo de la vida auténtica no depende de acumular dinero y poder, sino de ser en plenitud, es el sentido metafísico de la existencia humana, en la mejor acepción de este término. Esta certeza debe constituirse en criterio fundamental de discernimiento con el fin de apreciar dónde está la raíz de esa autenticidad,1 un humanismo y sabiduría integrales que habiliten al ser humano para ir a lo esencial, para hacerse libre de las ataduras que frenan su crecimiento, para relativizar todo ese conjunto de cosas superfluas que San Ignacio de Loyola denominó como “vano honor del mundo”, 2 a partir de su propia experiencia de “soldado desgarrado y vano”.3

Sobre la solidez de esta base podemos desvirtuar algunas trampas que se nos presentan, un ejemplo de esto es la falacia de una pretendida superioridad religioso-moral sobre la de aquellos que no siguen el camino de Dios. Ya sabemos que ese tipo de “seguridades espirituales” son refuerzos notables del ego, la vanidad de quienes se sienten superiores a los demás y cercanos a Dios. Vale decir lo mismo de la cultura de las apariencias, las fatuas máscaras de la felicidad barata, la obsesión de la sociedad de consumo, los indicadores de “éxito” social, las personalidades maquilladas de “importancia”, la feria de los egos, y tantas otras manifestaciones del hondo vacío espiritual de muchos seres humanos y de muchos ámbitos de la sociedad. 4

El modelo de ser humano que surge del seguimiento de Jesús es el de alguien con clara impronta teologal, realidad fundante que lo remite al prójimo en disposición de servicio, solidaridad, cultura de la fraternidad. Es también una persona que se apropia del espíritu de las bienaventuranzas como esencia de su proyecto de vida y de todas sus conductas y decisiones, es el hombre-mujer nuevo que tiene en el Señor Jesús su referencia clave y su patrón de identidad: “Así pues, si ustedes han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Aspiren a las cosas de arriba, no a las de la tierra”. 5

En tiempos medievales , en los que algunos en la Iglesia institucional permitieron que esta se sumergiera en un estilo de poder , de privilegios y riquezas, surgieron dos “genios éticos” de la vida según el evangelio: San Francisco de Asís y Santo Domingo de Guzmán. Ambos reformadores y pioneros del retorno a la originalidad del espíritu de Jesús, destacando la pobreza como una actitud de la mayor coherencia en su seguimiento y el anuncio de la verdad evangélica, primero con la propia vida y también con la solidez de la doctrina. Establecen un contraste profético. Su “modus vivendi” señala como muy viable la alternativa de vivir en sobriedad y de construír una cultura de comunión y de participación.6 Es la santidad, la vida resuelta a dejarse tomar por el Evangelio.

El joven Iñigo de Loyola, “fracasado” en sus proyectos de éxito militar por la herida mortal sufrida en la batalla de defensa de la ciudad de Pamplona, en mayo de 1521, deprimido y desorientado después de ostentar un ego vanidoso en demasía, se encuentra casualmente con lecturas de las vidas de Jesús y de los santos Francisco y Domingo. Lo que en un principio hizo para ocupar su tiempo y su desasosiego, se transformó para él en el comienzo de una vida nueva en la que el Dios siempre mayor fue en adelante la realidad determinante de sus opciones. De las vanidades del mundo pasó a servir a la gloria de Dios en los muchos prójimos con los que se cruzó en su vida. 7 Su escuela de los ejercicios espirituales, primero vividos en su propio ser, sigue siendo inmejorable estrategia de libertad para la vida según el Espíritu y para la dedicación generosa a la misión apostólica, en la que el servicio al prójimo es aspecto determinante.

La Palabra que se nos ofrece en este domingo va directo a destacar el valor esencial de la pobreza como virtud de sana austeridad para contrarrestar el carácter superfluo del materialismo desbordante, con la conocida expresión: “Vanidad, pura vanidad!, dice Cohélet. Vanidad, pura vanidad! Nada más que vanidad! Qué provecho saca el hombre de todo el esfuerzo que realiza bajo el sol?”8 El objetivo del ser humano es desplegar su humanidad, potenciarla al máximo para desarrollar su eticidad, su trascendencia, su solidaridad. El Evangelio afirma constantemente que tener más no nos hace más humanos: “Después les dijo: cuídense de toda avaricia, porque aún en medio de la abundancia, la vida de un hombre no está asegurada por las riquezas”.9

La posesión desmedida de bienes, superando con pecaminosidad los límites de lo necesario para vivir dignamente, no puede ser el objetivo último nuestro. Un especial engaño de la mentalidad dominante está en no descubrir con mente crítica que en la medida en que sucumbimos a la satisfacción de cosas “innecesarias” se crea una compulsión creciente de nuevas necesidades, el círculo ilimitado del consumo 10. El poderoso llamado de atención del Papa Francisco en la encíclica “Laudato si: sobre el cuidado de la casa común”, constituye el texto más rico de un líder mundial en esta línea. 11 Francisco llama a esto “apostar por otro estilo de vida”: “Dado que el mercado tiende a crear un mecanismo consumista compulsivo para colocar sus productos, las personas terminan sumergidas en la vorágine de las compras y los gastos innecesarios. El consumismo obsesivo es el reflejo subjetivo del paradigma tecnoeconómico. Ocurre lo que ya señalaba Romano Guardini: el ser humano “acepta los objetos y las formas de vida, tal como le son impuestos por la planificación y por los productos fabricados en serie y, después de todo, actúa así con el sentimiento de que eso es lo racional y acertado”.12

Bien entendidas, la satisfacción de las necesidades biológicas y el placer que de esto se deriva no tienen nada de malo en sí mismas. Debe ser el trabajo de todos los humanos, lo llamaba Pablo VI en su encíclica “Populorum Progressio: sobre el desarrollo de los pueblos”, el mínimo vital, las condiciones indispensables para que cada ser humano pueda llevar una existencia digna. El problema muy grave es que esta satisfacción es desigual y escandalosa. Sólo unos grupos sociales pueden hacerlo, más de tres mil trescientos millones de habitantes del planeta viven actualmente en precariedad. 13 De los 50 millones de habitantes que tenemos en Colombia, 21 millones se encuentran en situación de pobreza, de estos últimos, 9 millones viven en pobreza extrema. Es poderoso desafío del mismo Dios a nuestra sensibilidad humanista y cristiana.

La propuesta del cristianismo integra en fascinante complementariedad a un ser que es espíritu y materia, que trasciende hacia Dios y hacia el prójimo desde su biología y desde su realidad concreta. Nuestra reflexión, a partir de los textos bíblicos de este domingo, propende por una revisión crítica de lo que el texto de Eclesiastés califica como vanidad de vanidades, con su sabio escepticismo: “Qué le reporta al hombre todo su esfuerzo y todo lo que busca afanosamente bajo el sol?”14

Qué lleva al autor bíblico a dejar en su escrito esta huella escéptica y desconfiada de los logros del ser humano, aún de los justos y moralmente acertados? Este sabio filósofo israelita ha reflexionado profundamente sobre la pequeñez de las mayores realizaciones y logros de nuestra vida. Nos remite simultáneamente a las evidencias de nuestra fragilidad, y a todo aquello que desarrollamos con empeño para que nuestro ser y quehacer en los años que nos sea dado vivir no sea en vano.

El evangelio de Lucas viene como anillo al dedo con su insistencia en invitar a un ejercicio de relatividad de todo lo que hacemos, somos y poseemos, ambientadas en las densas palabras de Jesús: “Guárdense muy bien de toda codicia, porque las riquezas no garantizan la vida de un hombre, por muchas que tenga” 15 Hay codicia personal y codicia estructural, individuos con afección desordenada por la ganancia y el consumo, y modelos de sociedad y de economía que están estructurados en torno a esto. En la ya referida encíclica de 1967 el Papa Pablo VI se manifestó con fuerza profética sobre la pobreza en el mundo como resultado del desequilibrio que causa el mismo modelo económico que sigue vigente en la mayoría de naciones. 16

Una pregunta potente que se nos formula a todos, pero principalmente a las naciones poderosas, a los responsables de las grandes entidades de la economía, de la producción, del mercado, de los medios de comunicación, del armamento militar, es si en sus mentalidades y en sus tomas de decisiones les cabe el ser humano, principalmente el sufriente y desvalido, si en sus estrategias tienen espacio el humanismo, la solidaridad, la justicia. Serán capaces de responder con sinceridad?

La reflexión de Jesús en el relato evangélico es clarísima, cuestionando al que dijo: “Demoleré mis graneros y edificaré otros más grandes; almacenaré allí todo mi trigo y mis bienes, y me diré: Ahora ya tienes abundantes bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe y banquetea” 17, la respuesta del Maestro relativiza toda acumulación indebida y toda irresponsabilidad con las necesidades del prójimo: “Qué necio eres! Esta misma noche te reclamarán la vida. Para quien será entonces todo lo que has preparado? Así es el que atesora riquezas para sí y no se enriquece en orden a Dios” 18

El reto es dar sentido humano y teologal a nuestra contingencia, promoviendo la vida digna de todos en igualdad de condiciones, vivir felizmente en tónica de gratuidad, apropiarnos de la riqueza que viene de lo trascendente, y tomar en serio las palabras de Pablo, en la segunda lectura de hoy: “No se mientan unos a otros, pues se han despojado del hombre viejo, con sus obras, y se han revestido del hombre nuevo, que se va renovando hasta alcanzar un conocimiento perfecto, según la imagen de su Creador” 19



Antonio José Sarmiento Nova, SJ



1 LEPP, Ignace. La existencia auténtica. Carlos Lohlé. Buenos Aires, 1967. MARITAIN, Jacques. Humanismo Integral. Palabra. Madrid, 2012. ARENDT, Hannah. La condición humana. Paidós. Barcelona, 2014. FROMM, Erich. Psicoanálisis de la sociedad contemporánea. Fondo de Cultura Económica FCE. México D.F., 1978. FREIRE, Paulo. Pedagogía de la autonomía. Siglo XXI. México, D.F., 1997. LÜKE, Ulrich. El mamífero agraciado por Dios: evolución, conciencia, libertad. Sígueme. Salamanca, 2019.

2 Esta expresión es propia de San Ignacio de Loyola cuando, a partir de su conversión, reconoce su vida anterior excesivamente marcada por ambiciones de poder, de éxito, prestigio, de grandes hazañas militares, con un fuerte énfasis en su ego; en su autobiografía y en el texto de los ejercicios espirituales hace continua referencia a esto y alerta a quien vive la experiencia de los ejercicios para que tome cuenta de la presencia de este afecto desordenado.

3 Con esta expresión Ignacio describe su vida hasta los 30 años de edad, cuando sucede la herida en la batalla de Pamplona y el comienzo de su conversión. Así lo refiere en sus conversaciones con el Padre Luis González de Cámara, el confidente que recibió el testimonio del santo para luego plasmarlo en el texto autobiográfico.

4 ROJAS, Enrique. El hombre light: una vida sin valores. Temas de hoy. Madrid 1998. CORREA SOEIRO, Alfredo. El instinto de platea en la sociedad del espectáculo. Hiru editores. San Sebastián , 2003. HOLIDAY, Ryan. El ego es el enemigo. Paidós. Barcelona, 2016. CABALLO, Vicente E. Un análisis psicológico de Donald Trump. En https://www.behavioralpsycho.com/wp-content/uploads/2018/10/13.Caballo_25-1pdf MAY, Patricia. De la cultura del ego a la cultura del alma. Serpa Catalonia. Santiago de Chile, 2007.

5 Colosenses 3: 1-2. GONZÁLEZ FAUS, José Ignacio. Proyecto de hermano: visión creyente del hombre. Sal Terrae. Santander, 1996. PAPA FRANCISCO. Exhortación Apostólica Postsinodal Christus Vivit, a los jóvenes y a todo el pueblo de Dios. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2019.

6 BOFF, Leonardo. Francisco de Asís: ternura y vigor. Sal Terrae. Santander, 1987. DE COS PEREZ DE CAMINO, Julián. La espiritualidad de Santo Domingo, fundador de la Orden de Predicadores. San Esteban. Salamanca,2012. MERINO ABAD, José Antonio. Don Quijote y Francisco: dos locos necesarios. PPC. Madrid, 2005. GALMES, Lorenzo & GÓMEZ, Vito. Santo Domingo de Guzmán, fuentes para su conocimiento. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 1987.

7 TELLECHEA IDÍGORAS, José Ignacio. Ignacio de Loyola, solo y a pie. Sígueme. Salamanca, 2000. MARCET, Carles. Ignacio de Loyola, un itinerario vital. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2015. SAN IGNACIO DE LOYOLA. El relato del peregrino: autobiografía. Mensajero. Bilbao, 2011. CERVERA BARRANCO, Pablo. El peregrino de Loyola: la autobiografía de San Ignacio, escuela de discernimiento espiritual. Biblioteca de Autores Cristianos. BAC. Madrid, 2018. LOP SEBASTIÁ, Miguel (Editor). Relatos ignacianos: hablan los testigos. Mensajero. Bilbao, 2017. CACHO NAZÁBAL, Ignacio. Iñigo de Loyola, líder y maestro. Mensajero. Bilbao, 2014.

8 Eclesiastés 1: 2-3

9 Lucas 12: 15

10 CARRERAS, Joan. Vivir con menos para vivir mejor. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2019. ARGANDOÑA, Antonio. Frugalidad. En https://www.medie.iese.edu/research/pdfs/DI-0873.pdf BRUNI,L. Economía de comunión: Por una cultura económica centrada en la persona. Ciudad Nueva. Madrid, 1999.

11 PAPA FRANCISCO. Carta Encíclica Laudato Si: sobre el cuidado de la casa común. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2015.

12 Ibidem, numeral 203.

13 PNUD Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo Humano. Indice e indicadores de desarrollo humano: actualización estadística de 2021. Naciones Unidas. Nueva York, 2022. Ver https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/pobreza-y-condiciones-de-vida/pobreza-monetaria

14 Eclesiastés 2: 22. GUARDINI, Romano. Libertad, gracia y destino. Palabra. Madrid, 2010; Mundo y persona. Encuentro. Madrid, 2012; La existencia del cristiano. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 1999.

15 Lucas 12: 15

16 KLIKSBERG, Bernardo. Hacia una economía con rostro humano. Universidad del Zulia. Maracaibo, 2002. OFICINA INTERNACIONAL DEL TRABAJO OIT. Dar un rostro humano a la globalización. OIT. Ginebra, 20212.

17 Lucas 12: 18-19

18 Lucas 12: 20-21

19 Colosenses 3: 9-10

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