domingo, 21 de diciembre de 2025

COMUNITAS MATUTINA 21 DE DICIEMBRE 2025 DOMINGO IV DE ADVIENTO CICLO A

 

Todo esto sucedió para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta: La virgen concebirá y dará a luz un hijo , y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa Dios con nosotros”

(Lucas 1: 22 – 23)

Lecturas:

  1. Isaías 7: 10 – 14

  2. Salmo 23: 1 – 6

  3. Romanos 1: 1 – 7

  4. Mateo 1: 18 – 24

Nunca está de más recordar el contexto sociocultural y lingüístico en el que surgen los textos bíblicos, muy distantes de nosotros en el tiempo y también con una mentalidad totalmente diferente de la occidental, caracterizada esta última por sus definiciones conceptuales y por sus articulaciones racionales, mientras que el mundo bíblico es experiencial y existencialista, de pensamiento concreto y, en materia religiosa, dispuesto a descubrir a Dios en las narrativas de su realidad vital.1

El Dios que se testimonia en la Biblia es un Dios que se dice a sí mismo en los relatos de la comunidad de Israel, en los hechos de su vida; Dios se relata en historias de humanidad, por eso, muchos seres humanos son narración de Dios, con sus vidas nos dicen en qué consiste el ser teologal encarnado en lo humano. Allí es donde la fe ejerce el apasionante ejercicio del discernimiento, que es distinguir y asumir la intervención de Dios en su historia, Nuestro Dios es un Dios de lo concreto liberador, de lo real y existencial, de los contextos donde se juega el sentido de la vida.2

Esta aclaración inicial nos ayuda a ponernos de frente a los textos de este domingo, de sus contextos y de sus pretextos. Así, hacemos una comparación y correlación entre las señales de la inminencia de Dios en los tres textos que nos propone la Iglesia este domingo y las señales de esto mismo que vemos en nuestra existencia, en el mundo de hoy. Este mundo en el que vivimos es, en general, secular, vale decir, consciente de la autonomía de la historia, de las realidades del mundo, por eso no aplican para su “modus vivendi” las cosmovisiones religiosas. Cómo hablar, entonces, del Dios que viene para nuestra plenitud en esta cultura pluralista, secularizada, autónoma, y, a menudo, no creyente o, cuando menos, agnóstica?3 Dios, que no es aprehensible en los límites humanos, con seguridad no se “aterra” ante estas autonomías de la humanidad, más bien las reconoce y estimula.

Lo que viene, Navidad, es el reconocimiento y celebración de la vinculación entre lo divino y lo humano en la historia del Señor Jesucristo, él es el relato definitivo de Dios, la visibilidad suya, su humanización.4 En Jesús y por Jesús sabemos de Dios. Estas son palabras mayores. La señal es claramente indicadora de esperanza, superando el escepticismo de Ajaz : “Volvió Yahvé a hablar a Ajaz en estos términos: pide para ti una señal de Yahvé tu Dios, bien en lo más hondo del Seol, o arriba en lo más alto. Respondió Ajaz: no la pediré, no tentaré a Yahvé. Dijo Isaías: escucha, pues, heredero de David, les parece poco cansar a los hombres que cansan también a mi Dios? Pues bien, el Señor mismo les va a dar una señal: miren, una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, al que pondrá por nombre Emmanuel”. 5

Estas palabras del profeta al rey Ajaz se dieron en un contexto en el que las esperanzas del mantenimiento de la seguridad del reino de Judá se centraban más en lo político-militar que en la confianza en Dios.6 Isaías vió los afanes del rey para buscar alianza con sus vecinos con el fin de defenderse de los poderosos de turno, pero nota que su interés se reduce a una garantía de poder, la dimensión teologal no es su aspecto determinante. A pesar de la resistencia de Ajaz, Dios se mantiene en su empeño de bendecir a Judá, y lo hace a través de la promesa de un heredero de David. En este tipo de acontecimientos, con frecuencia ambivalentes, ellos vivían la experiencia de Dios, leían sus señales en esos hechos , y aprendían a vivir el acatamiento a su voluntad. Sobre esta base siempre vale la pena pensar en si hoy estamos dispuestos a “leer” nuestra realidad, la individual y colectiva, para discernirla con el mejor modo crítico que suscita el Espíritu, con miras a la transformación de lo que no es garantía de sentido para la humanidad.

La lógica de la revelación no está en acontecimientos extraordinarios sino en la experiencia existencial de cada día, en la historia real, donde Dios se manifiesta. Cómo florecen en las penurias las señales de Dios? Donde residen las razones para la esperanza? Dónde está el prometido Emmanuel? Sucumbimos a un escepticismo como el de Ajaz, o nos dejamos tomar por la gratuidad de Dios para integrarnos en su proyecto de salvación? ? La imagen de esa doncella en la dulce espera de su hijo es el indicativo de un Dios incondicional y siempre comprometido con su tarea de llevarnos por los caminos de la plenitud.

Los cristianos estamos en la historia para contagiar de razones para la esperanza, no para imponer un sistema religioso rígido e inflexible. 7 Es decir, que nuestra tarea es la de comunicar la feliz realidad del Dios con nosotros: “La promesa era relativa a su Hijo, Jesucristo señor nuestro, descendiente de David según la carne, pero constituído Hijo de Dios con poder; según el Espíritu de santidad, por su resurrección de entre los muertos” .8 Esta es la Buena Noticia de Jesús, imperativo que nos exige purificar nuestra fe de contaminaciones que no se compadecen con su proyecto original.

La pasión por la justicia, el cuidado de la vida, el compromiso constante con la dignidad humana, el cultivo de una espiritualidad liberadora, el sentido de lo comunitario y de la solidaridad, el talante de servicio, la decidida inclusión de los pobres, el humanismo trascendente que se desprende del Evangelio, el reconocimiento maravillado de lo que es distinto de nosotros, la comunión y la participación, la Iglesia servidora de todos, la perspectiva de futuro, son – entre muchas – las gozosas señales del Dios con nosotros, del Emmanuel , respuesta del Dios fidelísimo a todas nuestras expectativas.9

Esto es lo que nos transmite el hermoso relato de Mateo, estremecedor por su profunda sencillez y por su nitidez teologal: “El origen de Jesucristo fue de la siguiente manera. Su madre, María, estaba desposada con José; pero, antes de empezar a estar juntos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. Su marido, José, que era justo, pero no quería infamarla, resolvió repudiarla en privado. Así lo tenía planeado, cuando el angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer, porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo” .10

Sabemos que los evangelios no son crónicas biográficas en el sentido en el que entendemos hoy una narración histórica. Son unas interpretaciones teológicas surgidas en las primeras comunidades de discípulos en las que cada relato evangélico da testimonio de su fe en Jesús y lo reconoce como Hijo de Dios, procedente de El y encarnado en la humanidad, como el modo propio de asumir nuestra historia en perspectiva de redención y de salvación. 11 Los evangelistas hacen teología narrando el acontecer de Dios en la vida de las comunidades, y refieren como acontecimiento prototípico de lo mismo este hecho: “Dará a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” 12.

Veamos los protagonistas del relato: Dios, tipificado en la figura del ángel, expresión de origen bíblico que se refiere al mismo Yahvé, a su presencia anunciadora de vida; María, el medio humano que hace posible la implicación histórica y existencial de Dios en la persona de su hijo Jesús, bien conocida por el acatamiento incondicional de la invitación que Dios le hizo; José, el hombre justo y prudente, que quiere seguir lo determinado por la ley judía, siempre inspirado por su fe profunda, condición que le permite descubrir la señal del Espíritu en el embarazo de su esposa. María significa la acogida incondicional del proyecto de Dios. Gracias a la acción del Espíritu, ella se hace la mediación humana que da cauce encarnado al Hijo salvador, como dice el Concilio Vaticano II: “Igualmente, ella es la Virgen que concebirá y dará a luz un Hijo que se llamará Emmanuel. Ella misma sobresale entre los humildes y los pobres del Señor, que esperan de El con confianza la salvación y la acogen”. 13

Ellos, gente pobre y anónima, como millones en el mundo, son el recurso por el que Dios opta para hacerse presente en la historia humana. La jovencita María, con su panza grávida, y su fiel José, son icono de la esperanza , lenguaje de un Dios empecinado con nuestra felicidad. No hay aquí nada portentoso ni representativo de interés para los cronistas de las hazañas de los poderosos. El acontece en los hombres y mujeres que carecen de arrogancia y que no hacen del poder y del dinero sus ídolos, en los que – como María – acogen generosamente su invitación, en los que – como José – tienen cultivado el don de la prudencia teologal, en los que hacen del amor y del servicio la consigna determinante de sus decisiones. 14

María y José, en su dulce espera, te sugieren bienaventuranza, cosas óptimas para el sentido de tu vida? Te dan deseos de matricularte en esta aventura de esperanza?



Antonio José Sarmiento Nova SJ



1 ARMSTRONG, Karen. Historia de la Biblia. Debate. Barcelona, 2015. GAITÁN, Tarsicio. Métodos de interpretación de la Biblia. En Cuestiones Teológicas volumen 33 número 79, páginas 141-169. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, enero-junio 2006. BARTON, John (Editor). La interpretación bíblica hoy. Sal Terrae. Santander, 2001. SCHÖCKEL, Luis Alonso. Hermenéutica de la Palabra (2 volúmenes). Cristiandad. Madrid, 1986. GUIJARRO OPORTO, Santiago. La interpretación de la Biblia. XLVII Jornadas de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca. PPC. Madrid, 2017. PONTIFICIA COMISIÓN BÍBLICA. La interpretación de la Biblia en la Iglesia. PPC. Madrid, 1994. WEREN, Wim. Métodos de exégesis de los evangelios. Verbo Divino. Estella, 2003. RICOEUR, Paul. Teoría de la interpretación: discurso y excedente de sentido. Siglo XXI Editores. México D.F., 2001.

2 JOHNSON, Elizabeth A. La búsqueda del Dios vivo: trazar las fronteras de la teología de Dios. Sal Terrae. Santander, 2008. MOURLON, Pierre. El hombre en el lenguaje bíblico. Verbo Divino. Estella, 1984. DE LA TORRE GUERRERO, Gonzalo. Las parábolas que narró Jesús. Fundación Universitaria Claretiana. Quibdó, 2009. PARRA MORA, Alberto. Textos, contextos y pretextos; teología fundamental. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2003. SCHYLLEEBECKX, Edward. Los hombres, relato de Dios. Sígueme. Salamanca, 1994. ALFARO, Juan. De la cuestión del hombre a la cuestión de Dios. Sígueme. Salamanca, 1997.

3 TAYLOR, Charles. Las variedades de la religión hoy. Paidós. Barcelona, 2003; La era secular (2 volúmenes). Gedisa. Barcelona, 2015. ESTRADA DÍAZ, Juan Antonio. Los retos de la secularización al cristianismo y las religiones. En Revista Iberoamericana de Teología volumen 12 número 23, páginas 69-96. Universidad Iberoamericana. México D.F., julio-diciembre 2016. BLANCARTE, Roberto. Cristianismo y mundo moderno: una relación ambigua. En https://www.biblio.flacsoandes.edu.ec/catalog/resGet.php?resld=25286 DALFERT, Ingold U. Trascendencia y mundo secular: la orientación de la vida al presente último de Dios. Sígueme. Salamanca, 2017.


4 CASTILLO, José María. La humanización de Dios. Trotta. Madrid, 2014; La humanidad de Dios. Trotta. Madrid, 2018; La humanidad de Jesús. Trotta. Madrid, 2019. BOFF, Leonardo. Encarnación: la humanidad y la jovialidad de nuestro Dios. Sal Terrae. Santander, 2006.

5 Isaías 7: 10-14

6 ARDUSSO, Franco. Aprender a creer. Las razones de la fe cristiana. Sal Terrae. Santander, 2000. BRIDGES, Jerry. Confiando en Dios, aunque la vida duela. Centro de Literatura Cristiana. Bogotá, 2011. GUERRA SUÁREZ, Luis María. Isaías, profeta de la esperanza. En Almogaren volumen 29 número 1, páginas 121-133. Centro Teológico de Las Palmas. Palmas de Gran Canaria, 2008. VERDINI, Leandro Ariel. Y le pondrá por nombre Dios con nosotros: lectura sincrónica de Isaías 7:10-17; 8:21 a 9:6; y 10:28 a 11: 9, como tríptico mesiánico. Tesis de grado para obtener el título de doctor en teología. Pontificia Universidad Católica Argentina. Buenos Aires, 2018. BLENKINSOPP, J. El libro de Isaías (1-39). Sígueme. Salamanca, 2015. CROATTO, Severino. Isaías 1-39. La Aurora. Buenos Aires, 1989. GARZÓN MORENO, M. La alegría en Isaías. Verbo Divino. Estella, 2011.

7 SOCIEDAD ARGENTINA DE TEOLOGÍA. Dar razón de nuestra esperanza: el anuncio del Evangelio en una sociedad plural. XXX Semana Argentina de Teología. Agape. Buenos Aires, 2012. DÍEZ-ALEGRÍA, José María. Yo creo en la esperanza: el credo que ha dado sentido a mi vida. Desclée de Brower, 1975. JUAN MARÍA URIARTE, Obispo de San Sebastián. La esperanza vence al miedo: Carta pastoral de Adviento 2007. Obispado de San Sebastián, 2007. GONZÁLEZ DE CARDEDAL, Olegario. Raíz de la esperanza. Sígueme. Salamanca, 1996. LAÍN ENTRALGO, Pedro. Esperanza en tiempos de crisis. Galaxia Gutenberg. Barcelona, 1993. PAPA BENEDICTO XVI. Carta Encíclica Spe Salvi. La esperanza como salvación. Librería Editrice Vaticana. Roma, 2007.

8 Romanos 1: 3-4

9 GUTIERREZ MERINO, Gustavo. El Dios de la vida. Sígueme. Salamanca, 1989. MENACHO SOLÁ-MORALES, Joaquín. El cielo, puede esperar? Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2013. HERNÁNDEZ PICO, Juan. El Dios que nos acompaña en nuestra aventura histórica. El poder de Dios y la responsabilidad humana. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/3911/1/RLT-2016-098D.pdf BELEMUSCHE, Fabiani Octavian. Hipótesis del reino de los cielos como propuesta existencial de Jesús en los inicios del cristianismo. Tesis de grado para obtener el título de doctor en filosofía. Universidad Complutense de Madrid, 2018. BRAVO GALLARDO, Carlos. Galilea , año 30. Para leer el evangelio de Marcos. Herder. Barcelona, 2021. BÖTTIGHEIMER, Cristoph. Cómo actúa Dios en el mundo? Sígueme. Salamanca, 2015.

10 Mateo 1: 18-20

11 RICHARD, Pablo. Interpretación de los cuatro evangelios desde el Jesús de la historia. En https://www.oaki.net/articles/2016/2962-1474992528.pdf ORTIZ VALDIVIESO, Pedro. Introducción a los Evangelios. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2003. GUIJARRO OPORTO, Santiago. Jesús y el comienzo de los evangelios. Verbo Divino. Estella, 2006. AGUIRRE MONASTERIO, Rafael; RODRÍGUEZ CARMONA, Antonio. Evangelios sinópticos y Hechos de los Apóstoles. Verbo Divino. Estella, 2007. ORIOL TUÑI, Josep. Jesús en comunidad. El Nuevo Testamento, medio de acceso a Jesús. Sal Terrae. Santander, 2013.

12 Mateo 1: 21

13 CONCILIO VATICANO II. Constitución Dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium, número 55. BAC. Madrid, 1996.

14 GONZALEZ FAUS, José Ignacio . Vicarios de Cristo: los pobres en la teología y espiritualidad cristianas. Trotta. Madrid, 1988. CASTILLO, José María. Escuchar lo que los pobres dicen a la Iglesia. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 1999. Cardenal FRANCISCO XAVIER NGUYEN VAN THUAN. Testigos de esperanza. Ciudad Nueva. Madrid, 2000. BOFF, Leonardo. San José, padre de Jesús en una sociedad sin padre. Sal Terrae. Santander, 2011. LAMET, Pedro Miguel. Las palabras calladas: diario de María de Nazaret. Belacqva. Barcelona, 2005.

domingo, 14 de diciembre de 2025

COMUNITAS MATUTINA 14 DE DICIEMBRE 2025 DOMINGO III DE ADVIENTO CICLO A

 

Vayan y cuenten a Juan lo que oyen y ven: los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la Buena Nueva”

(Lucas 11: 4 – 5)

Lecturas:

  1. Isaìas 35: 1-10

  2. Salmo 145

  3. Santiago 5: 7-10

  4. Mateo 11: 2-11



Uno de los aspectos más notorios que encontramos en los evangelios es la capacidad de Jesús para desconcertar las expectativas de sus contemporáneos , entre los que se cuentan los dirigentes religiosos y también sus propios discípulos. Al hacerlo, él no se quiere limitar al efecto sorpresa sino que se dedica a orientar mentes y corazones hacia lo esencial que el Padre Dios quiere comunicar a través de él: la liberación integral del ser humano y de su historia, o salvación en términos más tradicionales. 1 El trabajo salvífico de Jesús es erradicar todo lo que menoscaba al ser humano, lo que frustra el plan de Dios en nosotros, a saber, el pecado, la muerte, la injusticia, la violencia, la esclavitud. Las lecturas de este domingo, principalmente la de Isaías y el texto de Mateo, nos van a ayudar en este propósito; y la segunda, de Santiago, nos ayuda a la esperanza para aguardar al Dios que viene para nuestra plenitud y felicidad.

Para los judíos había algo fundamental: la expectativa mesiánica, esto sustentaba su fe y articulaba su religiosidad. Bien conocemos todas las adversidades que vivieron, sus crisis, la decepción ante no pocos de sus dirigentes, la pérdida de su importancia social y religiosa, la invasión de poderes extranjeros, y la tragedia del exilio. Buscando un sentido superior de la vida en medio de estas desgracias se empieza a cultivar la esperanza en la promesa de Dios que les ofrece un Mesías que los ha de liberar de todas estas calamidades. 2A esto responde el espíritu de la primera lectura de hoy.

La primera gran deportación fue sufrida por los israelitas el año 720 A.C. Esta, junto con las sufridas a comienzos del siglo VI A.C., fueron los mayores dramas padecidos, pérdida de su autonomía, afrenta a sus símbolos religiosos, cautividad en tierra extraña, humillaciones y vejaciones sin cuento. 3. Un desplazamiento forzado como los que se viven hoy en muchos lugares del planeta. 4 Constatar estas adversidades nos permite entender mejor el júbilo que se vive después del exilio, cuando retornan a su tierra de origen y recuperan todos los elementos de su identidad sociocultural y religiosa, ven en este retorno la mano de Dios, que hace decir a Isaías: “Los redimidos de Yahvé volverán, entrarán en Sión entre aclamaciones: precedidos por alegría eterna, seguidos de regocijo y alegría. Adiós, penas y suspiros!” 5.

El profeta anima con bellas palabras al pueblo que sale de la cautividad y regresa a la tierra de sus mayores: “Que estalle en flores y se regocije, que lance gritos de júbilo. Le va a ser dada la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón. Podrá verse la gloria de Yahvé, el esplendor de nuestro Dios”6. Ese exilio de Israel en Babilonia fue un auténtico drama, un desarraigo muy doloroso, y la vuelta a la tierra de origen significó para ese pueblo la recuperación de su seguridad, de su identidad, de su sentido de pertenencia. Cómo leer las dramáticas migraciones de nuestro tiempo en esta clave de esperanza y de sólidas raíces en la vida? Qué decir de los exilios emocionales, de los vacíos sin cuento que afectan a millones de seres humanos, de sus soledades , destierros y desarraigos? Tenemos algo potente para decir a estos prójimos en términos de reencantamiento de la vida?

La esperanza cristiana no puede ser ni ingenua ni desentendida de las realidades humanas que esperan sentido y liberación. Una mentalidad teológica que ya no es relevante insistió casi exclusivamente en una salvación sobrenatural desconociendo la fuerza histórica de la revelación bíblica, con esto se espiritualizó en exceso el mensaje cristiano y se desencarnó al mismo Jesús, incurriendo gravemente en la herejía de considerarle como verdadero Dios y aparentemente humano. 7 La antropología bíblica , de carácter muy sólido en su comprensión integral del ser humano, nos remite a lo concreto, a lo existencial, a lo histórico, a la misma realidad en la que se encarna el mensaje de la fe. 8

Sobre esta base, es imperativo en el cristianismo identificar responsablemente las búsquedas de sentido de los diferentes colectivos sociales y religiosos, también las realidades que los afligen y desencantan. A esto dedica el Concilio Vaticano II uno de sus núcleos más significativos , principalmente en la Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el Mundo Moderno, “Gaudium et Spes”. Con esta mentalidad, en la Iglesia se “canoniza” la inserción en el mundo real, la famosa “Iglesia en salida” del Papa Francisco, la interpretación de los signos de los tiempos, la encarnación en medio de la humanidad que ríe y llora, que es libre y sometida, que se realiza pero que también fracasa.9 La imagen del obispo Robert Prevost, hoy papa León XIV, a lomo de mula por los campos de su diócesis peruana de Chiclayo, resulta muy sugerente para reiterar en la insistencia del inolvidable Francisco, salir a la vida, meterse dentro de ella, primerear, alentar a los desalentados. La Iglesia no puede fallar a esta expectativa.

Juan el Bautista, promotor de una radical renovación de la fe judía de aquellos tiempos de Jesús, se interesa en el ministerio de este: “Juan, que en la cárcel había oído hablar de las obras de Cristo, envió a sus discípulos a preguntarle: Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro? Jesús les respondió: Vayan y cuenten a Juan lo que oyen y ven: los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la Buena Nueva….Y dichoso aquel a quien yo no le sirva de escándalo!10 .

La respuesta de Jesús dejó desconcertado al Bautista, esperaba un Mesías que vendría a implantar el juicio riguroso de Dios en contra del pecado del mundo, y lo que se encuentra es un Mesías entregado de lleno a curar heridas, a aliviar sufrimientos, a reivindicar prostitutas, a defender a los pobres, a denunciar las inconsistencias de la religión, a ejercer la misericordia, a dar el mensaje del favoritismo de Dios hacia los condenados de la tierra , sin preocuparse mucho de la promoción de los rituales religiosos del judaísmo legalista de aquel tiempo. 11 Eso, trasladado a nuestros tiempos, es lo que hacía decir al Papa Francisco que la Iglesia debe ser “hospital de campaña”, al que puedan llegar sin temor todos los adoloridos de la historia, con la esperanza de encontrar en ella salud, respeto, delicadeza, atención, cuidado. 12

Jesús no se siente enviado por un juez implacable a condenar al mundo. Con su sorprendente respuesta a los discípulos de Juan, Jesús desarma el imaginario colectivo de un Mesías reformador religioso - moral, o de un poderoso vengador de las afrentas que se hacen a Dios, y se presenta como un restaurador del ser humano en toda su integridad, dando a entender que el proyecto de Dios es la plenitud de la humanidad aquí en este historia concreta y, por supuesto, proyectada a la trascendencia y consumación definitivas cuando pasemos la experiencia de la muerte para vivir en la vitalidad inagotable del Padre.13

Con esto, captamos el genuino contenido de la esperanza cristiana, que tiene incidencia directa en la transformación de las condiciones de opresión y de injusticia que padecen millones de seres humanos, que asume una responsabilidad particular con la dignidad de toda persona, con la protección de la vida en sus variadas y ricas manifestaciones, que propende por un mundo incluyente y equitativo, anticipando así en bienaventuranzas históricas las que han de ser las definitivas en ese futuro decisivo que nos inserta eternamente en el misterio maravilloso del amor de Dios. 14 Palabra hecha historia que es alternativa de sentido para todos los que han perdido la ilusión de vivir, para los condenados morales, para aquellos que, sumergidos en su comodidad, han olvidado la sensibilidad humanista y humanizante. Esa Palabra que adviene es sanación radical para todas nuestras aflicciones.

También, siguiendo el texto de Mateo, cabe advertir la alusión que hace Jesús a Juan el Bautista: “Qué salieron a ver en el desierto? Una caña agitada por el viento? Qué salieron a ver, si no? Un hombre elegantemente vestido? Sepan que los que visten con elegancia están en los palacios de los reyes. Entonces, a qué salieron? A ver un profeta? Sí , les digo y más que un profeta15 . Jesús reconoce en el Bautista al hombre de Dios, austero, coherente, movido por una total sinceridad teologal. La acción salvadora de Dios no sucede de modo mágico, remediando al punto las inagotables necesidades humanas. El se vale de nosotros para que seamos los trabajadores de su reino, para que nos involucremos con todos los prójimos que aguardan respuestas, solidaridades, amores eficaces, así nos invita a vivir en esperanza activa: “Hermanos, tengan, pues paciencia, hasta la venida del Señor. Fíjense en el labrador, que espera con paciencia que la tierra dé su precioso fruto, hasta recibir las lluvias tempranas y tardías. Tengan también ustedes paciencia y fortalezcan su ánimo, porque la venida del Señor está cerca”. 16



Antonio José Sarmiento Nova, SJ







1 BOFF, Leonardo. Jesús, un hombre de extraordinario buen sentido, fantasía creadora y originalidad. Capítulo V del libro Jesucristo Liberador: ensayo de cristología crítica para nuestro tiempo. Sal Terrae. Santander, 2009. SILANES SANZ, Nereo. Originalidad del Dios revelado en Jesucristo. En https://www.radoctores.es/doc/1V8N1-silanes-diosreveladoenjesucristo.pdf LOI, Salvatore. Originalidad cristiana y liberación humana. En https://www.seleccionesdeteologia.net/selecciones/llib/vol15/60/060_loi.pdf TORRES QUEIRUGA, Andrés. Recuperar la salvación. Encuentro. Madrid, 1979. SCHYLLEEBECKX, Edward. Jesús, historia de un viviente. Trotta. Madrid, 2011. MOINGT, Joseph. El hombre que venía de Dios (2 volúmenes). Desclée de Brower. Bilbao, 1998. COSTADOAT, Jorge. Cristo liberador, mediador absoluto del reino de Dios. En Teología y Vida volumen XLIX números 1-2, páginas 97-113. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, 2008. SOBRINO, Jon. El Jesús histórico nos llama a l discipulado en América Latina y el Caribe. En Theologica Xaveriana volumen 57 número 161, páginas 127-158. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, enero-marzo 2007.

2 SICRE, José Luis. El desarrollo de la esperanza mesiánica en Israel. En Revista Cuestiones Teológicas volumen 34, número 82, páginas 249-256. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, junio-diciembre 2007. SORJ, Bernardo. Judaísmo para todos. Centro Edelstein de Investigaciones Sociales. Río de Janeiro, 2011. RODRÍGUEZ LÁIZ, Ana. El Mesías, hijo de David. Verbo Divino. Estella, 2010. SANTALA, Risto. El Mesías en el Antiguo Testamento a la luz de los escritos rabínicos. En https://www.ristosantala.com/rsla/MesiasAntiquo_ESp.pdf

3 NOTH, Martin. Historia de Israel. Garriga. Barcelona, 1966. SCHWANTES, Milton. Sufrimiento y esperanza en el exilio: historia y teología del pueblo de Dios en el siglo VI a.c. En https://www.dioscaminaconsupueblo.files.wordpress.com/2013/10/sufrimiento-y-esperanza-en-exilio.pdf

4 LASTRA, Soledad. Exilios: un campo de estudios en expansión. CLACSO. Buenos Aires, 2018. AGUIRRE, Arturo; SÁNCHEZ CUERVO, Antolín; RONIGER, Luis. Tres estudios sobre el exilio: condición humana, experiencia histórica y significación política. EDAF. Puebla, 2014. CENTRO NACIONAL DE MEMORIA HISTÓRICA. Exilio colombiano; huellas del conflicto armado más allá de las fronteras. CNMH. Bogotá, 2018. COMISIÓN DE LA VERDAD. La Colombia fuera de Colombia: las verdades del exilio. Comisión de la Verdad. Bogotá, 2022.

5 Isaías 35: 10

6 Isaías 35: 2

7 Se conoce con el nombre de DOCETISMO esta manera de interpretar a Jesús, exalta su divinidad, oscurece su humanidad. Es una presentación insuficiente, tiene consecuencias fatales para la pastoral y para la teología, porque lleva a un cristianismo sobrenaturalista sin fuerza histórica de liberación. DUSSEL, Enrique. El dualismo en la antropología de la cristiandad. Guadalupe. Buenos Aires, 1974. ELLACURÍA, Ignacio. Historicidad de la salvación cristiana. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/1035/1/RLT-1984-001-A.pdf

8 PIKAZA, Xabier. Antropología Bíblica. Sígueme. Salamanca, 2006. CASCANT RIBELLES, José. La estructura de la persona humana en el origen (estudio exegético de los relatos de la creación del hombre). Tesis para optar al título de doctor en teología. Universidad de Navarra. Pamplona, 1991. DÍAZ, Carlos. La persona como don. Desclée de Brower. Bilbao, 2001.

9 BERRÍOS, F.; COSTADOAT, J; GARCÍA, D. Signos de estos tiempos: interpretación teológica de nuestra época. Universidad Alberto Hurtado. Santiago de Chile, 2008. SEGUNDO; Juan Luis. Revelación, fe y signos de los tiempos. En ELLACURÍA, Ignacio; SOBRINO, Jon. Mysterium Liberationis. Conceptos Fundamentales de la Teología de la Liberación (Volumen 1), páginas 443-466. UCA Editores. San Salvador, 1999. QUINZÁ, Xavier. Los signos de los tiempos como tópico teológico. En Estudios Eclesiásticos número 65, páginas 457-468. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 1990.

10 Mateo 11: 2-6

11 APARICIO MALO, José Manuel. Cristianismo y ética social. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 2016. GIRÓ y PARIS, Jordi. El proyecto humanista del cristianismo. Ediciones Calasancias. Madrid, 2019. KASPER, Walter. El desafío de la misericordia. Sal Terrae. Santander, 2015. RENAU, Jesús. Desafiados por la realidad: la enseñanza social de la Iglesia. Sal Terrae. Santander, 1994. DE VELASCO GOGENOLA, Juan María. La solidaridad cristiana: modelo ético propuesto por el magisterio pontificio postconciliar. En Fomento Social volumen 73 número 2, páginas 387-411. Provincia de España de la Compañía de Jesús. Madrid, 2018.

12 LUCIANI, Rafael. La Iglesia, hospital de campaña tras una batalla. Reflexiones abiertas sobre la conversión pastoral en tiempos de pandemia. En https://www.revista.clar.org/index.php/clarartcle/view/844/770 SÁNCHEZ, Peio (Coordinador). Proyecto Hospital de Campaña: una propuesta hacia las periferias. PPC. Madrid, 2018. GARCÍA MAESTRO, Juan Pablo. La reforma misionera de la Iglesia: una Iglesia en salida. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 2017. MADRIGAL TERRAZAS, Santiago. Iglesia en salida: la misión como tema eclesiológico. En Revista Teológica de Cataluña volumen 40 número 2, páginas 89-121. Facultad de Teología de Cataluña. Barcelona, 2015.

13 TAMAYO-ACOSTA, Juan José. Para comprender la escatología cristiana. Verbo Divino. Estella (Navarra), 2003. CASTRO CAVERO, José Manuel. La esperanza: fundamentos antropoteológicos. En https://www.mdc.ulpgc.es/utils/getfile/collection/ralmo/id/142/filename/143.pdf

14 ALFARO, Juan . Hacia una teología del progreso humano. Herder. Barcelona, 1980. MATEOS, Juan: CAMACHO, Fernando. El horizonte humano: la propuesta de Jesús. El Almendro. Córdoba, 1992.

15 Mateo 11: 7-9

16 Santiago 5: 7-8

domingo, 7 de diciembre de 2025

COMUNITAS MATUTINA 7 DE DICIEMBRE 2025 DOMINGO II DE ADVIENTO CICLO A

 

Yo los bautizo con agua en señal de conversión, pero el que viene detrás de mí es más fuerte que yo, y no soy digno de llevarle las sandalias. El los bautizará con Espíritu Santo y fuego”

(Mateo 3: 11)



Lecturas:

  1. Isaías 11: 1 – 10

  2. Salmo 71: 2.8.12-13 y 17

  3. Romanos 15: 4 – 9

  4. Mateo 3: 1 – 12



La primera lectura de este domingo es uno de esos textos preciosos de Isaías que nos describe la utopía bíblica, un mundo de justicia, de paz, de reconciliación, donde se dan las mejores condiciones para que la dignidad de los seres humanos encuentre óptimo cauce de realización. Todo lo que tiene que ver con el sentido de la vida, con la felicidad, con el logro de los ideales máximos de la humanidad, encuentra en este lenguaje profético total resonancia.1

Ahora, cuando una vigorosa inconformidad recorre muchos países del mundo, debemos preguntarnos por las virtualidades liberadoras de nuestra fe. El cristianismo es utopía porque propone un ideal supremo que conocemos como el reino de Dios y su justicia, lo que Jesús plasmó en sus bienaventuranzas. Utopía no es lo irrealizable sino lo que está en continuo dinamismo , sin identificarse con un lugar específico, pero animando siempre la historia en clave de plenitud liberada y liberadora.2 Lo utópico, en el sentido en que lo estamos planteando, es todo aquello que conjuga nuestras mayores aspiraciones de felicidad, donde nuestra humanidad se hace plena y lograda. Etimológicamente utopía significa lo que no tiene lugar, es lo que trasciende y da sentido pleno a la historia, por eso no se “localiza”, es trascendental. Utopía y esperanza van tomadas de la mano. 3

El pensamiento utópico es componente esencial del judeocristianismo. La expectativa mesiánica del pueblo de Israel, animada por los profetas, es la constatación del proceso de fe de aquellas comunidades que recogían en la figura del Mesías su esperanza en un Dios liberador que vendría a redimirlos de todo pecado, injusticia y dominación. Vale decir que en esa conciencia esperanzada latía la ilusión de una liberación histórica de las esclavitudes a las que fueron sometidos sistemáticamente por persas, griegos y romanos. 4

Y ahora, en estos tiempos nuestros, cuáles son las utopías que nos movilizan? Es el paraíso capitalista, con su economía de mercado y su lógica del consumo? Es la acumulación de capital concentrada en pocas manos? O, tal vez, la dictadura del proletariado y la sociedad sin clases? O la revolución social que desarma todo lo vigente para emprender un nuevo modelo de sociedad sin exclusión e inequidad? O los refugios religiosos de los grupos tipo secta que se aíslan en sus comunidades de perfectos con sus pastores y sus profetas que absorben conciencias y voluntades? O los del primero yo, segundo yo, y lo que quede para mí, sin referencias comunitarias y solidarias? Dónde están los ideales y las utopías que dan sentido a nuestra esperanza? 5

La fe cristiana está inserta en la historia, encarnada, decimos en lenguaje coherente con el acontecer de Dios en nuestras vidas; en esa inculturación-encarnación el cristiano, la Iglesia toda, están llamados a detectar estas aspiraciones, a discernir en ellas sus búsquedas de sentido, lo que resulta más relevante en términos de significado trascendente de la vida, de mayor humanización, de mayor libertad, de mayor dignidad.

Si el domingo anterior se nos invitaba a la vigilancia, en este la propuesta es la conversión, la capacidad de renunciar a lo que nos pesa e impide la acogida del don del Espíritu, los narcisismos religiosos y morales, fustigados fuertemente en el evangelio de hoy por Juan el Bautista,6 las egolatrías, los miedos fundamentados en argumentos aparentemente “razonables”, el mundo interminable de nuestros afectos desordenados y, en general, todo lo que nos paraliza y cierra a la acción beneficiosa del amor de Dios.

Miremos lo que nos indica Isaías, : “Dará un vástago el tronco de Jesé, un retoño de sus raíces brotará. Reposará sobre él el espíritu de Yahvé: espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor de Yahvé. No juzgará por las apariencias ni sentenciará de oídas” .7 Este vástago es anunciado como el portador de un nuevo orden de vida que proviene del mismo Dios, capaz de implantar en la tierra una situación paradisíaca. Por eso acude a figuras muy expresivas como : “Serán vecinos el lobo y el cordero, y el leopardo se echará con el cabrito, el novillo y el cachorro pacerán juntos, y un niño pequeño será su pastor” .8 El profeta alude a la superación de la agresividad y de todo lo que divide a los seres humanos, y presenta el don de la paz como el gran indicativo de los tiempos mesiánicos.

Qué decir y hacer, desde esta esperanza mesiánica, a los atribulados habitantes de la franja de Gaza, en Palestina? Y a los ucranianos que soportan desde febrero de 2022 el abusivo avance del ejército ruso? Y a los inmigrantes de muchas naciones del mundo en USA con las descomedidas e injustas medidas del gobierno de ese país? Y a nuestras siempre afligidas comunidades campesinas de Colombia, maltratadas por las disidencias de la guerrilla, por todo tipo de bandas criminales, por los impresentables políticos que dicen “representarlas”? Tales expectativas y aflicciones nos interpelan a quienes no padecemos directamente esas adversidades, demandan de nosotros la superación de la indiferencia, sacudir el adormecimiento de la conciencia, una conversión en el sentido más estricto del término.

Así, vamos con Juan Bautista al desierto: “Por aquellos días, se presentó Juan el Bautista, proclamando en el desierto de Judea: conviértanse, porque ha llegado el reino de los cielos” 9, clara referencia al distanciamiento del profeta con respecto a la religión oficial del templo y de los sacerdotes, cuyo legalismo y rigidez ritual no podía soportar: “Pero, cuando vió venir a muchos fariseos y saduceos a su bautismo, les dijo: Raza de víboras! Quién les ha enseñado a huír de la ira inminente? Den, más bien, fruto digno de conversión” 10. Haciendo honor a la severidad de los profetas bíblicos con la religión oficial, las palabras del profeta también resuenan en estas realidades nuestras, heridas de infinito, y en trance de esperanza, a pesar de los enemigos de la misma. Al Bautista lo aquejaba el gran dolor de ver a su religión prostituída, convertida en una formalidad , y también le indignaba ver a sus dirigentes arrodillados indignamente ante el poder del imperio romano. Por eso va al desierto a predicar este nuevo tiempo para volver a Dios y rescatar lo fundamental de su identidad religiosa y moral: “Den, más bien, fruto digno de conversión, y no crean que basta con decir en su interior: tenemos por padre a Abrahán, pues les digo que Dios puede de estas piedras suscitar hijos a Abrahán”. 11

En sus doce años de ministerio el Papa Francisco planteó al mundo grandes retos de cambio, también a la Iglesia universal, viéndola a menudo fatigada por su peso institucional y débil para abrirse a la novedad del Evangelio y al contacto con la realidad, aletargada en su inercia de siglos, desmedidamente fijada en algunos modos que ya no interpelan al ser humano de nuestro tiempo.12 La Iglesia gana en credibilidad y en fuerza profética cuando el Reino de Dios y su justicia , tal como lo predica Jesús, es la fuente de su ser y de su misión apostólica. 13 Ahora también el novedoso León XIV nos indica pistas de la misma raigambre evangélica para anunciar la esperanza en estos tiempos inveteradamente difíciles y dramáticos.14

Juan es precursor del Mesías, prepara para la nueva lógica de vida que viene con Jesús, para una transformación radical de mentes, corazones y conciencias, anuncio de largo alcance que cubre hasta nuestro tiempo y que aspira a mantenerse siempre vigente en la historia: “Yo los bautizo con agua en señal de conversión, pero el que viene detrás de mí es más fuerte que yo, y no soy digno de llevarle las sandalias. El los bautizará con Espiritu Santo y con fuego. En su mano tiene el bieldo y va a aventar su parva: recogerá su trigo en el granero , pero la paja la quemará con fuego que no se apaga” 15

El anunciado Mesías, Jesús el Cristo, se hace presente en nuestra historia para transformarla en la clave bien conocida del Reino de Dios y su justicia, haciendo posible realidades como las que Pablo pide en la carta a los Romanos: “Y que el Dios de la paciencia y del consuelo les conceda compartir entre ustedes los mismos sentimientos , siguiendo a Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz, alaben al Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo. Por tanto, acójanse mutuamente como los acogió Cristo para gloria de Dios” 16.

La esperanza es esa actitud que consiste en desear provocando, desear ardientemente una realidad todavía utópica, tratando de hacerla tópica, real, situada en un determinado contexto de la historia. Deshistorizar la capacidad liberadora de la fe es traicionar una intencionalidad del mismo Dios, en quien se origina toda tendencia liberadora de las dominaciones pecaminosas que frustran la libertad del ser humano. 17

Y a ti, te suena ser un trabajador de la esperanza?



Antonio José Sarmiento Nova SJ











1 LOZANO, Josep M. La plenitud del tiempo. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2020. ROVIRA BELLOSO, Josep María. Dios, plenitud del ser humano. Sígueme. Salamanca, 2013. MARTÍNEZ DÍEZ, Felicísimo. Creer en el ser humano, vivir humanamente. Verbo Divino. Estella, 2012. BOFF, Leonardo. Jesucristo y la liberación del hombre. Cristiandad. Madrid, 1982. BRUCKNER, P. La euforia de la felicidad: sobre el deber de ser feliz. Tusquets. Barcelona, 2008. HUXLEY, Aldous. Un mundo feliz. Muscaria. Madrid, 2004. LAVARD, R. La felicidad: lecciones de una nueva ciencia. Taurus. Madrid, 2005.

2 GUTIERREZ MERINO, Gustavo. La densidad del presente. Ediciones Sígueme. Salamanca, 2003. ESTRADA, Juan Antonio. Una comunidad profética y utópica. En https://www.repositorio.uca.edu.ni/3682/1/Una%20comunidad%20profetica%20y%20utopica.pdf KASPER, Walter. Utopía política y esperanza cristiana. En https://www.seleccionesdeteologia.net/selecciones/llib/vol10/38/038_kasper.pdf TAMAYO, Juan José. Religión, razón y esperanza. El pensamiento de Ernst Bloch. Tirant Lo Blanch. Valencia, 2015. MO SUNG, Jung. Cristianismo de liberación: fracaso de una utopía? En https://www.biblioteca.clacso.edu.ar/Costa_Rica/dei/20120706104335/cristianismo.pdf

3 BLOCH, Ernst. El principio esperanza (3 tomos). Trotta. Madrid, 2009.RUSSELL, Bertrand. La conquista de la felicidad. Espasa – Calpe. Madrid, 1997.MANUEL, F.E. y MANUEL, F.P. El pensamiento utópico en el mundo occidental (3 tomos). Taurus. Madrid, 1981. KASPER, Walter. Utopía política y esperanza cristiana. En https://www.seleccionesdeteologia.net/assets/pdf/038_18-pdf BRUEGGEMANN, Walter. La imaginación profética. Sal Terrae. Santander, 1986. RICHARD, Pablo. Apocalipsis: reconstrucción de la esperanza. Dabar. Ciudad de México, 1995.

4 FABRIS, Renzo. El mesianismo judío. En https://www.seleccionesdeteologia.net/selecciones/llib/vol23/90/090.fabris.pdf LILLO BOTELLA, Carlos. El mesianismo judío, una respuesta política a la dominación romana. En https://www.ub.edu/grat/wp-content/uploads/2017/02/grat193.pdf PARRA, Fredy. El mesianismo según Emmanuel Levinas. En Veritas número 49, páginas 93-112. Pontificio Seminario Mayor de San Rafael. Valparaíso, agosto de 2021. SOBRINO; Jon. Mesías y mesianismos: reflexiones desde El Salvador. En https://www.repositorio.uca.edu.ni/3954/1/Mesias%20%20y%20mesianismos%20reflexiones%20desde%20El%20Salvador.pdf

5 No perder de vista al notable teólogo alemán Jürgen MOLTMANN (1926-2024), de la Iglesia Evangélica Luterana, cuyo trabajo teológico se ha construido en torno a la TEOLOGÍA DE LA ESPERANZA. Sus obras son referente indispensable sobre la esperanza cristiana, no es posible entender y vivir la esperanza sin atender la teología de Moltmann.

6 SÁEZ DE MATURANA, Francisco Javier. Juan el Bautista: una aproximación al profeta del desierto. PPC. Madrid, 2020. JÁUREGUI, José Antonio. Testimonio de Juan El Bautista: análisis exegético de Juan 1: 29. En https://www.core.ac.uk/download/pdf/8357/1642.pdf MARTÍNEZ RIVERA, Roberto. El amigo del novio: Juan el Bautista, historia y teología. Verbo Divino. Estella, 2019.

7 Isaías 11: 1-3

8 Isaías 11: 6

9 Mateo 3: 1-2

10 Mateo 3: 7-8

11 Mateo 3: 8-9

12 IVEREIGH, Austen. Wonded sheperd: Pope Francis and his struggle to convert the catholic church. Henry Holt and company. New York, 2019. Traducción: Pastor herido: el Papa Francisco y su lucha para convertir la Iglesia Católica. El gran reformador: Francisco, retrato de un papa radical. Ediciones B. Buenos Aires, 2015. POLITI, Marco. Francisco entre los lobos, el secreto de una revolución. Fondo de Cultura Económica FCE. México D.F., 2015.

13 ELLACURIA, Ignacio. Conversión de la iglesia al reino de Dios. Sal Terrae. Santander (España), 1981.

14 PAPA LEÓN XIV. Exhortación Apostólica Dilexi Te sobre el amor a los pobres. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2025.

15 Mateo 3: 11-12

16 Romanos 15: 5-7

17 GUTIERREZ MERINO, Gustavo. La fuerza histórica de los pobres. CEP. Lima, 1980.

domingo, 30 de noviembre de 2025

COMUNITAS MATUTINA 30 DE NOVIEMBRE 2025 DOMINGO I DE ADVIENTO CICLO A

 

Tengan en cuenta el momento en que viven y vayan pensando en espabilarse del sueño, pues la salvación está más cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe”

(Romanos 13: 11)

Lecturas

  1. Isaías 2: 1-5

  2. Salmo 121: 1-9

  3. Romanos 13: 11-14

  4. Mateo 24: 37-44

Cómo llegamos a este Adviento de 2025, del que se nos dice que es tiempo de esperanza porque las promesas de Dios se dibujan en el horizonte?1 La fe cristiana no descansa en su afirmación esencial de esperanza en un Señor que está viniendo siempre para nuestra plenitud de sentido, para acreditar que el esfuerzo de vivir no es inútil, que los seres humanos tenemos vocación de trascendencia, que todos, principalmente los desheredados, tiene en Dios el aval definitivo de eternidad y de dignidad en esta historia en la construímos su reino de justicia, pero, con la misma entereza creyente, no cerramos los ojos a la realidad que, con su cúmulo de guerras y violencias – Gaza-Palestina-Ucrania – siguen desencantando a multitud de hermanos nuestros.

Cuál es, entonces, la postura realista de la humanidad ante estos hechos, cuyo dramatismo nos interroga y exige respuestas críticas, contundentes, capaces de impactar en la vida de nuestras sociedades y de nuestras comunidades de fe? Cómo vivir este Adviento desde Jesús, desde su Evangelio? 2 Debemos hacer un esfuerzo para re-significar los contenidos propios de este tiempo, porque son muchos los discursos y prácticas religiosas cristianas bastante triviales, fundamentalistas y desconectados del universo real de los seres humanos, de los escenarios cotidianos donde se viven simultáneamente los fracasos-sufrimientos y las búsquedas de sentido.

No es del caso entrar en explicaciones de fondo para estudiar las causas de estas visiones incompletas de nuestra fe, pero sí expresar la preocupación que esto genera, con la consiguiente búsqueda teológica y pastoral de hacer una afirmación integral de los elementos que conforman la Buena Noticia de Jesús: la plenitud de todos los seres humanos en Dios cuando pasemos la frontera hacia El, pero al mismo tiempo una anticipación comprometida, eficaz, gozosa, de la dimensión histórico-existencial de este mensaje, con su consiguiente influjo en una vida proactiva, capaz de dotar de significado trascendente todo el quehacer constructivo y creador de los seres humanos, también para que quienes nos involucramos en esta visión creyente hagamos una opción preferente, real y eficaz, por aquellos hermanos nuestros a quienes no llegan las mejores razones para vivir con significado y dignidad. 3 Adviento no es , entonces, un pasatiempo, un elemento de “checking list” en el calendario religioso del año, es una manera de ser humanos, siempre en clave de esperanza con el indispensable referente de realidad, de encarnación, que no nos exime de la conexión comprometida con los clamores del ser humano en este momento de la historia.

El ministerio del profeta Isaías, muy destacado en el Antiguo Testamento, se realiza en un período de angustia, por varias razones. La primera es que el pueblo reducido de Judá está acosado por las presiones de dos países poderosos, Asur y Egipto, deseosos de devorar a esta pequeña comunidad. 4La segunda, porque la religiosidad de estos creyentes es apenas ritual, formal, con poca pasión por Dios y por su proyecto.

Consciente de estas limitaciones, el profeta se presenta como un testigo de la esperanza:”En tiempos futuros, el cerro de la Casa de Yavé será el más alto de los cerros y se elevará por encima de las lomas5 . No ignora la crisis ni el vacío de sentido que viven sus contemporáneos, pero hace evidente que su misión procede de un Dios totalmente comprometido con la plenitud de su gente: “Gobernará a las naciones y administrará justicia a muchos pueblos. Harán arados de sus espadas y sacarán hoces de sus lanzas. Una nación no levantará la espada contra la otra…”6 y por eso invita: “Casa de Jacob, ven, caminemos a la luz de Yavé7.

Esto compromete a la comunidad de fe a cambiar su culto inerte, estereotipado, frío, por un tipo de vida coherente, que signifique con el propio relato vital la certeza de que Dios es el aval de su historia, y que esto se significa en la paz, en el respeto mutuo, en la armonía, nuevo orden de sentido que expresa como Yavé sí es el fundamento de esta realidad llamada a una transformación radical. Lo que está en juego el paso cualitativo de una religiosidad “ideológica”, formal, sociocultural, a una experiencia transformadora del Dios viviente. 8

Cómo discurre esto en Colombia y en el mundo? Desde los análisis académicos rigurosos hasta la misma experiencia de contacto con estas condiciones dramáticas y dolorosas, podemos dar fe de que en este mundo, a muchísimos hombres y mujeres se les niega la posibilidad de vivir dignamente; decisiones políticas y económicas que privilegian los grandes capitales en contra de los requerimientos de las mayorías; desastres naturales que afectan a los más pobres porque las condiciones de su infraestructura no están preparadas para hacer frente a la fuerza desbordada de la naturaleza; sociedades de bienestar sofocadas en el consumo y en la vida placentera, desconocedoras de estos abrumadores y permanentes acontecimientos.9

Con el lenguaje de “lo que está en lo alto”, de la “luz”, los textos bíblicos nos están invitando a detectar el pre-texto de Dios, su pasión en extremo generosa por el ser humano y su felicidad, su deseo de hacer de esta historia un ámbito en el que la trascendencia del amor y de la libertad determinen todo el ser y la práctica de la condición humana : “Levanto mis ojos a los montes, de dónde me vendrá el auxilio? El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra10.

Cuando Pablo nos advierte: “Ustedes saben en qué tiempo vivimos y que ya es hora de despertar. Nuestra salvación está ahora más cerca que cuando comenzamos a tener fe: la noche avanza,está cerca el día 11, nos está proponiendo interpretar estos signos de los tiempos en clave teologal, y derivar de ahí novedades sustanciales para nuestro modo de vivir. A eso, en lenguaje de cristianos raizales, le llamamos conversión, cambio de mentalidad, reorientación de nuestras motivaciones y prioridades: “ Dejemos entonces las obras propias de la oscuridad y tomemos las armas de la luz12 .

Para nosotros esa luminosidad de Dios es el mismo Señor Jesús: “Más bien, revístanse de Cristo Jesús, el Señor” 13. Con estos elementos, se trata de hacer un examen de conciencia juicioso, individual y comunitario, para detectar dónde residen nuestros afectos desordenados y cuáles sus consecuencias: afanes de superioridad, lejanía de los pobres, consumismo, derroche, vanidad religioso-moral, culto al poder, intrigas y maquiavelismo, religiosidad ritual, enfriamiento del matrimonio y de la familia, infidelidades, trabajo ejercido sin perspectiva de servicio, acumulación de riquezas, autojustificaciones, oscuridad, injusticia.

El tono apocalíptico del texto de Mateo es una invitación clarísima al reconocimiento humilde de estas deficiencias nuestras, y a la actitud de vigilancia que debe determinar la totalidad de nuestro proyecto de vida: "Por eso, estén ustedes prevenidos, porque no saben qué día vendrá su Señor”14. La alternativa no es “arreglar las cosas a última hora” después de haber llevado una existencia desordenada y egoísta, que tampoco parte del temor a la posible inminencia de la muerte. Lo que se propone es una vida según el Espíritu, fundamentada en Dios y en el prójimo, con la clara vivencia del proyecto de vida que se desprende del Evangelio.15

Caminar por los senderos de Dios no es para construír una sociedad de perfectos, con el estilo arrogante de quienes se sienten mejores que los demás, al modo fariseo fustigado por Jesús. Esta es una propuesta para gentes humildes, que saben que el sentido definitivo de la vida no nos lo damos por nosotros mismos. El ser humano es radicalmente necesitado de Dios, de su vitalidad , y también necesitados de los demás seres humanos en clave de comunión y de solidaridad. Vivir así es, por una parte, derribar todos los ídolos de la autosuficiencia y, por otra, acoger a cada persona como prójimo, como compañero de camino, en la seductora historia de los que construyen con esperanza esta nueva manera de vivir llamada Evangelio, siempre incluyente y dispuesta a la donación de todo nuestro ser. El advenimiento-adviento de Jesús se logra en el propio advenimiento. Es el desembarco de sí mismo en la propia conciencia para trascender hacia Dios y hacia los demás. Con esta sensibilidad empezamos el Adviento 2025 y el nuevo año litúrgico, en el que seremos acompañados principalmente por el evangelio de Mateo.

Antonio José Sarmiento Nova, SJ



1 PROGRAMA DE LAS NACIONES UNIDAS PARA EL DESARROLLO PNUD. Informe sobre desarrollo humano 2021-2022. Naciones Unidas. New York, 2022. ROXANA, Mauricio. Un crecimiento débil y crisis global frenan la recuperación del empleo en América Latina y el Caribe. Organización Internacional del Trabajo OIT. Ginebra, 2022. FRENKEL, Roberto & RAPETTI, Martín. La crisis mundial desde la perspectiva de los países en desarrollo: algunas reflexiones. En https://www.nuso.org/articulo/la-crisis-mundial-desde-la-perspectiva-de-los-paises-en-desarrollo-algunas-reflexiones/ MACKENZIE, Eduardo. La crisis colombiana del año 2022. Dipon. Bogotá, 2022. LOPEZ HERRAIZ, Alberto. Mundial de Qatar 2022, corrupción en la FIFA. Trabajo de grado en periodismo, Universidad Complutense. Madrid, 2021.

2 ESTEVA, Gustavo. La crisis como esperanza. En Bajo el Volcán volumen 8 número 14, páginas 17-53. Revista del postgrado de sociología. Benemérita Universidad Autónoma del Estado de Puebla, México; 2009. FINLEY, Mark. Esperanza para un mundo en crisis. Casa Editora Sudamericana. Buenos Aires, 2020. DE LUCA, Ana & LEZAMA, José Luis. La crisis del sistema de la vida. Reflexiones para una ecología política de la esperanza. En Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, volumen 66 número 242. Universidad Nacional Autónoma de México UNAM, 2021. GUEVARA ARISTIZÁBAL, Juan Felipe & ESCHENHAGEN, María Luisa. Pensar en tiempos de crisis: cómo dialogar con la vida? En https://www.scielo.org.co/pdf/noma/n46/0121-7550-noma-46-00237.pdf MESA, Miguel Angel. Espiritualidad para tiempos de crisis. Desclée de Brower. Bilbao, 2015. GONZÁLEZ DE CARDEDAL, Olegario. La raíz de la esperanza. Sígueme. Salamanca, 1985. BLOCH, Ernst. El principio esperanza (3 volúmenes). Trotta. Madrid, 2007.

3 GARCÍA DE ANDOIN, Carlos. El desarrollo humano integral en la teología cristiana. En Fomento Social volumen volumen 73, número 2, páginas 211-223. Compañía de Jesús España. Madrid, 2018. LARRÚ, José María. Los valores, pilares del desarrollo humano integral. Un análisis en retrospectiva desde la propuesta de la Populorum Progressio. En Miscelánea Comillas, volumen 76 número 149, páginas 375-407. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 2018. PAPA PABLO VI. Carta Encíclica Populorum Progressio sobre el Desarrollo de los Pueblos. Librería Editrice Vaticana. Roma, 1967. LUSSI, Carmen. Una mirada teológica al desarrollo humano integral. Publicación del Centro Scalabriniano de Estudios Migratorios, disponible en www.csem.org.br

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5 Isaías 2: 2

6 Isaías 2: 4

7 Isaías 2: 5

8 CASTILLO, José María. Espiritualidad para insatisfechos. Trotta. Madrid, 2011; Dios y nuestra felicidad. Desclée de Brower. Bilbao, 2001. GALLI, Carlos María. La alegría siempre nueva del Evangelio y las novedades pastorales de Francisco. En https://www.repositorio.uca.edu.ar/bitstream/123456789/10695/1/alegría-siempre-nueva-evangelio.pdf RUSTER, Thomas. El Dios falsificado: una nueva teología desde la ruptura entre cristianismo y religión. Sígueme. Salamanca, 2011. DOMÍNGUEZ MORANO, Carlos. Creer después de Freud. Paulinas. Madrid, 1992. ESTRADA, Juan Antonio. Las muertes de Dios: ateísmo y espiritualidad. Trotta. Madrid, 2018. GARRALDA, Jaime. Desenterrar y vivir el Evangelio. Desclée de Brower. Bilbao, 2017. METZ, Johann Baptist. Memoria passionis: una evocación provocadora en una sociedad pluralista. Sal Terrae. Santander, 2007. GARRIDO, Javier. Introducción a la fe cristiana: para personas que buscan. Verbo Divino. Estella, 2019.

9 CORTINA, Adela y CARRERAS, Ignasi. Consumo, luego existo. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2003. SEMINARIO TEOLOGICO CRISTIANISMO Y JUSTICIA. Dios en tiempos líquidos: propuesta para una espiritualidad de la fraternidad. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2019. AUTORES VARIOS. La dignidad humana puesta en cuestión: aportes críticos en torno a una idea fundamental. Universidad de San Buenaventura. Bogotá, 2020. CONSEJO MUNDIAL DE IGLESIAS. Fortalecer el compromiso cristiano con la dignidad humana y los derechos humanos. En https://www.oikoumene.org/es/resources/documents/strengthening-christian-commitment-to-human-dignity-and-human-rights BURITICÁ ZULUAGA, Diego. El concepto de persona humana en la tradición cristiana y su progresión hacia el personalismo. En Cuestiones Teológicas volumen 41, número 96, páginas 467-493. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, julio-diciembre 2014. DÍAZ, Carlos. La persona como don. Desclée de Brower. Bilbao, 2001.

10 Salmo 121: 1-2

11 Romanos 13: 11-12

12 Romanos 13: 12

13 Romanos 13: 14

14 Mateo 24: 42

15 BERGER, Peter. Los numerosos altares de la postmodernidad. En busca de un paradigma para la religión en una época pluralista. Sígueme. Salamanca, 2016. GIMÉNEZ, Josep. Lo último desde los últimos: esbozo de esperanza y escatología cristianas. Sal Terrae. Santander, 2018. URíBARRI BILBAO, Gabino. Teología de ojos abiertos. Sal Terrae. Santander, 2018; Cosmovisión de la esperanza. En Revista Estudios Eclesiásticos volumen 81 número 317, páginas 435-456. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 2006. FLECHA ANDRÉS, José Román. La esperanza cristiana en el ocaso de las utopías. En Revista Salmanticensis número 60, páginas 17-42. Universidad Pontificia de Salamanca, 2013. LIBANIO, Juan Bautista. Utopía y esperanza cristiana. Dabar. México, 2000. MOLTMANN,Jürgen & WIESEL, Elie. Esperar a pesar de todo. Trotta. Madrid, 1996.

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