domingo, 3 de julio de 2022

COMUNITAS MATUTINA 3 DE JULIO 2022 DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

 

Si entran en un pueblo y los acogen, coman lo que les pongan; curen los enfermos que haya en él y díganles: El Reino de Dios está cerca de ustedes”

(Lucas 10: 8-9)

Lecturas:

  1. Isaìas 66: 10 – 14

  2. Salmo 65: 1 – 7, 16 y 20

  3. Gàlatas 6: 14 – 18

  4. Lucas 10: 1 – 12 y 17 - 20

En medio de la dura situación que vivían en aquella Palestina de los tiempos de Jesús las buenas gentes, sometidas a las arbitrariedades de la dominación romana, al elitismo y desprecio de la clase dirigente, al rigorismo y arrogancia de los sacerdotes y de los maestros de la ley, llega una corriente de esperanza y de nueva visión de Dios y de la vida con el ministerio de Jesús, con su Buena Noticia que incluye, transmite misericordia, reconoce la dignidad de cada persona, reivindica a los humildes. Este modo de proceder es programático , los discípulos – a partir de la experiencia pascual – así lo asumen y con ello confieren a la naciente Iglesia el elemento determinante de su ser y de su misión. 1

En este contexto, tomamos nota de la mayor preocupación del papa Francisco que se refiere a una “Iglesia en salida2, despojada de privilegios y prevenciones con respecto a la realidad de los seres humanos y del mundo, siempre en plan de anunciar la Buena Noticia de Dios que es padre y madre de todos, que se vuelca amorosamente hacia la humanidad para salvarla, liberarla, sanarla, cuidarla y hacerla siempre más libre y digna. Ese sincero deseo de Francisco coincide – como es obvio - con la intención original de Jesús al enviar a 72 discípulos a comunicar su Buena Noticia: “Después de esto, designó el Señor a otros setenta y dos y los envió por delante, de dos en dos, a todas las poblaciones y sitios adonde él había de ir. Pero antes les dijo: La mies es mucha y los obreros pocos. Rueguen, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies”.3 En su ministerio público hace explícito en todo su proceder la pasión salvadora de Dios hacia la humanidad; el ser humano y su felicidad definen la opción preferencial de Dios, esta certeza determina la conducta de Jesús.4

Nos remitimos a la experiencia original y originante del Señor. El se implicó con compromiso total en la realidad de su gente, en sus expectativas y sensibilidades, en sus clamores de dignidad, en sus dramas de pobreza y de sufrimiento y se dió sin reservas para anunciarles la cercanía de un Dios amorosamente incondicional, sanándolos, ejerciendo la misericordia y la compasión, portando una contundente señal de esperanza, en profético contraste con la pesadez de la religión judía de su tiempo, responsable de onerosas cargas y mandatos, poco afecta a la compasión y a la reivindicación de los pobres y de los condenados morales. La credibilidad de la Iglesia se hace patente cuando actúa exactamente como su Señor, para que ningún ser humano se sienta rechazado y condenado: “Ante los desafíos que nos plantea esta nueva época en la que estamos inmersos, renovamos nuestra fe, proclamando con alegría a todos los hombres y mujeres de nuestro continente: somos amados y redimidos en Jesús, Hijo de Dios, el Resucitado vivo en medio de nosotros; por él podemos ser libres del pecado, de toda esclavitud y vivir en justicia y fraternidad. Jesús es el camino que nos permite descubrir la verdad y lograr la plena realización de nuestra vida”.5

En el tiempo de Jesùs 6 se vivìan grandes desasosiegos y frustraciones, profundos desencantos: una religión rìgida e intransigente que no favorecía la acogida generosa , lejana de los corazones , desconocedora de la misericordia; un imperio romano dominador, autoritario, preocupado por extender sus posesiones, sin compasión por la inmensa mayoría de pobres que poblaban aquel pequeño país de Palestina; una imagen de Dios justiciero y vengativo; multitud de seres humanos abandonados a su suerte y al sentimiento trágico de la vida.

Surge entonces Jesùs con un estilo a contracorriente de tan penosas realidades, pobre con los pobres, desposeído de ambiciones de poder y de riqueza, anunciando la cercanìa de un Dios misericordioso, reivindicador de los últimos del mundo, solidario con la felicidad de todos, provocador de una corriente de vitalidad y de sentido como nunca se había visto en aquellas tierras, de tal intensidad estas novedades como para apropiarse de las palabras estimulantes y gozosas de Isaìas: “Alègrense con Jerusalèn, llénense de gozo con ella todos los que la aman; unànse a su alegría todos los que han llorado por ella; y ella, como una madre, los alimentarà de sus consuelos hasta que queden satisfechos”.7

Estas palabras del tercer Isaías expresan el gozo del pueblo de Israel al regresar del destierro. Dios es para ellos Padre y Madre que devuelve la dignidad y la libertad secuestradas por los opresores. Coincide con imágenes como las del profeta Oseas que se vale de la figura del amor maternal para expresar esta decisión amorosa de regresar su pueblo a la libertad. Israel es el hijo primogénito de Dios, El lo toma bajo su cuidado. Por eso, el pueblo se sintió verdaderamente amado y protegido, y lo celebró permanentemente. 8 La misión de Jesùs llega a todos los abandonados, entristecidos, humillados, ofendidos, condenados morales, desechados por los poderosos del mundo. Lo que él se propone es re-encantar la historia de la humanidad y abrirla de modo definitivo a la perspectiva de su sentido en el amor del Padre Dios. Esto se simboliza en el envío de los setenta y dos discípulos, a quienes señala las siguientes condiciones:

  • Nuestra vida – la de los discípulos – es el fundamento de ese anuncio, si estamos viviendo en el espíritu del Reino de Dios y su justicia9, si nuestra conducta lo refleja, si estamos tan persuadidos de la plenitud que Dios nos comunica que nos sentimos movidos a anunciarlo, esa es la misión , la salida apostólica. El relato de Lucas, netamente postpascual, revela que la comunidad primitiva lo había vivido y se sentía comprometida con el envío misionero.10

  • No les dice que lleven doctrinas, ni reglamentos litúrgicos o morales, la gran indicación es el anuncio del Dios compasivo y misericordioso, Dios para todos, Dios que acoge, que reivindica, que restaura: “sanen a los enfermos que haya allí, y díganles: el Reino de Dios está cerca de ustedes”.11

  • Vayan, pero sepan que los envío como corderos en medio de lobos”; 12 Anuncien la profecía del reino, denuncien lo que es incompatible con este proyecto, pero no sean incautos, tengan “malicia indígena” para discernir las tendencias del mal espíritu, las seducciones del poder y de la espectacularidad, desenmascaren los ídolos de muerte, no se comprometan con el vano honor del mundo, no se dejen asimilar por el talante de los lobos.

  • No lleven bolsa, ni alforja, ni sandalias13. Austeridad y pobreza como relato de coherencia y credibilidad. No enaltezcan los recursos apostólicos por sí mismos, válganse de ellos como medios orientados a la finalidad misional, que su tenor de vida sea sencillo y dispuesto a compartir con los humildes, que la comunión y la participación sean estructurantes de su estrategia apostólica.

  • Si entran a una casa, digan primero: paz a esta casa14. Ser portadores de la paz, en la mentalidad bíblica esta consiste en la abundancia de dones para que hombres y mujeres logremos plenitud, bienaventuranza, realización, humanismo y experiencia del don del Padre.

  • Permanezcan en la misma casa, coman y beban lo que tengan15. Encárnense, asuman las condiciones reales de las comunidades a donde vayan, amen a la gente, sus valores y sus tradiciones, déjense interpelar por ellas.

  • Curen a los enfermos que haya y díganles: el Reino de Dios está cerca de ustedes16. Alejen de los seres humanos todo lo que impida su felicidad, su sentido de vida, propicien la autenticidad, los lazos de fraternidad, el servicio, la solidaridad, la mesa compartida, la justicia, la trascendencia hacia el padre y hacia el prójimo. Nada de prohibiciones angustiosas, ni peroratas doctrinales, las verdades de la fe llegarán como felices realidades de salvación y serán asumidas en la medida en que la gente descubra existencialmente su potencial liberador.

Es decir, con sus intenciones y con sus actos indiquen que ha empezado el tiempo nuevo de la bienaventuranza, dando a entender que para Dios lo màs entrañable es la felicidad humana, el rescate de la muerte y de las consecuencias del pecado y de la injusticia, el restablecimiento de la dignidad de las personas, el comienzo de una época en la que El abre sus brazos para acoger misericordiosamente a todos los que habían perdido la ilusión de una existencia feliz.

Cuando muchos en el mundo hacen confrontaciones severas al cristianismo y a la Iglesia están pensando en el mensaje original de Jesús como referente de las mismas , y nos demandan coherencia en el más alto nivel en que algo debe llegar a serlo. Por eso nos interrogan ante el exceso de seguridades materiales que tenemos en la Iglesia, por posturas cerradas que no captan los signos de los tiempos y las grandes cuestiones del ser humano . por desmesura en la autoprotección institucional que se silencia ante escándalos financieros o conductas pecaminosas de algunos de sus ministros.

Para vivir en estado de misión17 es imperativo reconocer con humildad estas manifestaciones del mal espíritu, y asumir una tarea evangélica de purificación y penitencia, de tal manera que logremos el nivel deseado de fuerza testimonial, fundamentando esta en palabras como las que Pablo dice a los Gálatas: “En cuanto a mí, de nada quiero gloriarme sino de la cruz de Nuestro Señor Jesucristo. Pues por medio de la cruz de Cristo, el mundo ha muerto para mí y yo he muerto para el mundo”. 18









1 CASTILLO, José María. El Reino de Dios: por la vida y la felicidad de los seres humanos. Desclée de Brower. Bilbao, 1999; TRIGO, Pedro. Jesús nuestro hermano: acercamientos orgánicos y situados a Jesús de Nazaret. Sal Terrae. Santander, 2018.. PAGOLA, José Antonio. Jesús: aproximación histórica. PPC. Madrid, 2007. En este conocido libro son muy recomendables los capítulos 5. Poeta de la compasión; 6. Curador de la vida; 7. Defensor de los últimos; 8. Amigo de la mujer; 8. Maestro de vida; 10. Creador de un movimiento renovador.

2 PAPA FRANCISCO. Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium: la Alegría del Evangelio. Librería Editrice Vaticana. Roma, 2013. Es el primer texto magisterial de Francisco, publicado el 24 de noviembre de 2013, 8 meses después de su elección al ministerio de Obispo de Roma y pastor de la iglesia universal. Es su texto programático para una “Iglesia en salida”. IVEREIGH, Austen. El gran reformador: Francisco, retrato de un papa radical. Ediciones B Colombia. Bogotá, 2015. FRANCO, Massimo. El Vaticano según Francisco. Aguilar. Madrid, 2015.

3 Lucas 10: 1-2

4 SOBRINO, Jon. El principio misericordia. UCA Editores. San Salvador, 2012; Fuera de los pobres no hay salvación. UCA Editores. San Salvador; 2009. CASTILLO, José María. Víctimas del pecado. Trotta. Madrid, 2004.

5 V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Aparecida, Brasil, mayo de 2007. Mensaje Final de los Obispos al Pueblo de Dios en América Latina . En CONSEJO EPISCOPAL LATINOAMERICANO CELAM. Las cinco conferencias generales del episcopado latinoamericano. Paulinas, San Pablo, CELAM. Bogotá, 2014; página 681. CASTILLO, José María. Dios y nuestra felicidad. Desclée de Brower. Bilbao, 2001.

6 BRAVO GALLARDO, Carlos. El pueblo en tiempos de Jesús: la no-historia del pueblo o el reverso de la historia. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/1099/1/RLT-1985-006-C.pdf LEIPOLDT, J & GRUNDMANN, W. El mundo del Nuevo Testamento, 3 volúmenes. Cristiandad. Madrid, 1973. LANCASTER JONES, Guillermo. El mundo en que vivió Jesús. En https://www.antoniano.org./public/pua/dispense/GmoEl520mundo.pdf SAULNIER, Christian & ROLLAND, Bernard. Palestina en tiempos de Jesús. Verbo Divino. Estella, 1981.

7 Isaías 66: 10-11

8 SANZ GIMENEZ-RICO. Enrique. Los profetas y la justicia. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 2014. SICRE, José Luis. Profetas: comentario. Tomos I y II. Cristiandad. Madrid,2007. GUERRA SUAREZ, Luis María. Isaías , profeta de la esperanza. En revista Almogaren, número 29, páginas 120-133. Centro Teológico de Las Palmas. Palma de Gran Canaria, 2000. BRUEGEMANN, Walter. La imaginación profética. Sal Terrae. Santander, 1990. PELLETIER, A.M. Isaías. En Comentario Bíblico Internacional. Verbo Divino. Estella, 2000; páginas 872-910.

9 PABLO VI. Exhortación Apostólica Evangelii Nuntiandi: El anuncio del Evangelio hoy. Librería Editrice Vaticana. Roma, 1975. En este texto el Papa Montini destaca que el testimonio de los cristianos es el recurso más potente que tiene la evangelización, el estilo de vida inspirado en Jesús. Es admirable la plena vigencia de este texto fundamental del magisterio de San Pablo VI. CONGREGACION PARA LA EVANGELIZACION DE LOS PUEBLOS & OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS. La Iglesia de Cristo en misión en el mundo. San Paolo. Milán 2019.

10 RICHARD, Pablo. El movimiento de Jesús antes de la Iglesia: una interpretación liberadora de los Hechos de los Apóstoles. Sal Terrae. Santander, 1998. GARCÍA-VIANA, Luis Fernando. Introducción a los Hechos de los Apóstoles. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria, XXX curso de teología. Santander, 22 de octubre de 2013. LECTIO DIVINA PARA LA VIDA DIARIA. El libro de los Hechos de los Apóstoles. Verbo Divino. Estella, 2015. RAMIS, Francesc. Hechos de los Apóstoles. Verbo Divino. Estella, 2008. WIKENHAUSER, Alfred. Hechos de los Apóstoles. Herder. Barcelona, 1975.

11 Lucas 10: 9

12 Lucas 10: 3

13 Lucas 10: 4

14 Lucas 10: 5

15 Lucas 10: 7

16 Lucas 10: 9

17 COMISIÓN TEOLÓGICA INTERNACIONAL. La sinodalidad en la vida y en la misión de la Iglesia. Librería Editrice Vaticana. Roma, 2018. JUAN PABLO II. Exhortación Apostólica Tertio Millenio Ineunte sobre la evangelización en el nuevo milenio. Librería Editrice Vaticana. Roma, 2000. ESTRADA DÍAZ, Juan Antonio. Retos actuales de la Iglesia. En Revista Iberoamericana de Teología número 1 julio-diciembre 2005, páginas 87-102. Universidad Iberoamericana. México, D.F. MONTERO, Feliciano. La Iglesia Católica ante la modernidad: del jubileo del fin del siglo XIX al fin del milenio. En https://www.ebuah.uah.es/dspace/bitstream/handle/10017/8862/Iglesia%20Catolica%20Modernidad.pdf?sequence=1&isAllowed=y SALCEDO MARTÍNEZ, Jorge Enrique & CORTËS GUERRERO, José David. Historias del hecho religioso en Colombia. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2021.

18 Gálatas 6: 14



domingo, 26 de junio de 2022

COMUNITAS MATUTINA 26 DE JUNIO 2022 DOMINGO XIII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

 

Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza

(Lucas 9: 58)

Lecturas:

  1. 1 Reyes 19: 16 – 21

  2. Salmo 15: 1 – 11

  3. Gàlatas 5:1 y 13 – 18

  4. Lucas 9: 51 – 62

Creer y confiar en Dios al estilo de Jesùs es una opción radical que exige rupturas, renuncias, y – en consecuencia – un novedoso ejercicio de la libertad 1 que consiste en seguir el camino del Maestro, optar por su proyecto del reino de Dios y su justicia, renunciar a realidades que, siendo legítimas, se sacrifican en aras de ese ideal mayor: “Para ser libres nos ha liberado Cristo. Manténganse, pues, firmes y no se dejen oprimir nuevamente bajo el yugo de la esclavitud”.2

Tal es la propuesta de la Palabra en este domingo, nos la hace a través de la generosidad del profeta Eliseo,3 que se despoja de sus comodidades de rico campesino4, del discurso paulino sobre la libertad en Cristo en la carta a los Gálatas5 y, en el contexto de la subida de Jesús a Jerusalén, el evangelio de Lucas6 refiere la acción de Jesús llamando a unos a seguirle y presentándoles condiciones de alta exigencia para ese seguimiento. Veamos cómo se aterriza esta llamada en nuestras vidas, porque lo que Jesús propone va directo a todos los seres humanos, con profundo respeto a la libertad de cada uno.

Son textos vocacionales que invitan al creyente a dar un paso adelante para superar el modelo de cristianismo pasivo, que se contenta con una confortable pertenencia a la institución eclesiástica, va a misa y practica los sacramentos, permanece en un nivel religioso con baja espiritualidad, se imagina que eso de la vocación es para monjas y sacerdotes, pero no se siente interpelado por la radicalidad de la invitación de Jesús. Es el tipo de personas que hacen de su religiosidad un elemento más del “checking list” de la vida, sin captar la pretensión totalizante y liberadora del proyecto de Jesús. 7

Porque la fe no es la cómoda adaptación a una institución prestadora de servicios religiosos, como suele ser el caso de muchísimos cristianos, los que viven una religiosidad de inercia sociocultural, sino un proyecto de vida que capta la totalidad del ser y del quehacer de quien opta por el mismo. Es, como dijera el inolvidable Padre Pedro Arrupe 8, hablando del discernimiento espiritual, “la osadìa de dejarse llevar9, en un camino de la mayor donación de sí mismo. Es decir, bienaventuranza, siguiendo el lenguaje evangélico, vocación al amor y a la libertad. Desde los tiempos del Concilio Vaticano II se explicita esta condición como seguimiento de Jesús, haciendo recurso a la originalidad de los tiempos de los primeros discípulos: “Caminaba Jesús a orillas del lago de Galilea y vió a dos hermanos: Simón, llamado después Pedro, y a Andrés, que echaban las redes al agua porque eran pescadores. Jesús les dijo: síganme y los haré pescadores de hombres. Los dos dejaron inmediatamente las redes y lo siguieron”. 10

Significativo antecedente de esta disponibilidad es la historia del joven acomodado Eliseo , invitado por Elías a secundarle en su ministerio profético: “Partió de allí y encontró a Eliseo, hijo de Safat, que estaba arando. Tenía frente a él doce yuntas y él estaba con la duodécima. Elías pasó a su lado y le echó su manto encima11. Entonces Eliseo abandonó los bueyes y echó a correr tras Elías………………luego siguió a Elías y se puso a su servicio”.12 Ya sabemos que la tarea profética es incómoda, no hacía parte de la oficialidad religiosa de Israel, se inquietaba con las corruptelas de los reyes y de los dirigentes religiosos, los denunciaba con energía, recordaba con vigor los compromisos de la alianza con Dios, eran la voz de la conciencia en medio de las ligerezas morales de sus contemporáneos. Eliseo abandona su vida de rico agricultor y hacendado y se entrega sin rodeos a tal causa.

El capítulo 9 de Lucas, es una invitación a elegir libremente este modo de vida – el de Jesús – que nos hará plenos, con la capacidad de relativizar muchas realidades , no despreciándolas sino situándolas en esta perspectiva del Reino de Dios y su justicia. El relato se enmarca en el contexto de la subida de Jesús a Jerusalén, a esta itinerancia le dedica diez capítulos , es la determinación suya de encontrarse con su destino definitivo: “Como se iban cumpliendo los días de su asunción, él se afirmó en su voluntad de ir a Jerusalén”.13

La ciudad de Jerusalén es la sede de la institución religiosa judía, cuyos dirigentes veían a Jesús con sospecha y prevención, lo consideraban persona nociva para la estabilidad del judaísmo de su tiempo. La narración es profundamente teológica: sube al Padre para encontrarse con la muerte en cruz, consecuencia de sus opciones. Con ello marca una pauta determinante para quien se interese en su camino.14

Un incidente que se presenta en el camino a Jerusalén nos da pie para comprender los alcances de la libertad y determinación de Jesús, y la claridad con la que él invita a sus discípulos a seguirle: “Así que envió mensajeros por delante, que fueron y entraron a un pueblo de samaritanos15 para prepararle posada. Pero no lo recibieron porque tenía intención de ir a Jerusalén. Ante la negativa, sus discípulos Santiago y Juan dijeron: Señor, quieres que mandemos bajar fuego del cielo y los consuma? Pero Jesús se volvió y les reprendió y se fueron a otro pueblo”.16

Los samaritanos, prevenidos ante tantas humillaciones y desconocimientos que padecían por parte de los judíos, se imaginan que Jesús y sus acompañantes van a la toma del poder en Jerusalén, y por eso los rechazan. Quienes van con él son los Zebedeos, los mismos por quienes su madre intercedió ante el Maestro para que les concediera posiciones de poder,17 una vez triunfara la revolución político-religiosa que ellos imaginaban. Jesús los confronta por su instinto de venganza y con esto les advierte que su imaginario es totalmente errado, el evangelio no practica la ley del talión “ojo por ojo y diente por diente18.

En el evangelio de hoy, Jesús acude a imágenes muy fuertes, respuestas que él da a tres requerimientos de sus discípulos, a quienes invita a seguir su camino:19

  • Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar su cabeza20

  • Deja que los muertos entierren a sus muertos. Tu vete a anunciar el Reino de Dios21

  • Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios22

No desprecia afectos tan hondos como los familiares, u otros de similar naturaleza, lo que quiere explicitar es la libertad requerida para dedicarse por entero a lo que nos está planteando: amar sin medida, dar todo de sí, reivindicar la dignidad humana, especialmente la de los más humillados , revelar el rostro del Padre como un Dios de misericordia . Así, él pide que tengamos claridad sobre las prioridades y propósitos que nos animan, revisando críticamente los refugios y seguridades que nos impiden correr el riesgo de esta apasionante aventura: afectos desordenados, esclavitudes, sometimientos emocionales, evasiones disfrazadas de religión y pietismo, incapacidad de salir de nuestro mundo cómodo, seducción del poder y del dinero. Todo esto lo sabemos muy bien, pero nunca está de más la reiteración: es tan maravillosa la invitación de Jesús que no podemos desecharla convirtiéndola en una simple religiosidad formal sin conversión del corazón.

Las renuncias que Jesús sugiere son a realidades que nos gustan y atraen, pero nos aclara que si las hacemos con conocimiento y libertad, se convertirán en elección de lo mejor. Se trata de optar por lo que es bueno para nuestro auténtico ser, recordando que la causa de Dios es la causa de la humanidad, que él no necesita humillarnos para llevarnos por su camino, que su mayor gloria es que los humanos lleguemos a la más plena realización de lo nuestro en él: “Ustedes, hermanos, han sido llamados a la libertad. Pero no tomen de esa libertad pretexto para la carne23; antes , al contrario, sírvanse unos a otros por amor. Pues toda la ley alcanza su plenitud en este solo precepto: amarás a tu prójimo como a ti mismo”.24

La vida según el Espíritu – tema paulinos por excelencia – es acceder a esta libertad teologal, en la que nuestra humanidad encuentra su plena significación.25 Las exigencias radicales que propone Jesús en el evangelio, debemos interpretarlas desde la perspectiva del Reino. No se refiere tanto a la materialidad de las realidades que hay que abandonar, cuanto al desapego de toda seguridad que es la genuina exigencia del seguimiento. Se trata de vivir una escala de valores de acuerdo con el Reino, pero no quiere decir que haya que renunciar a todo lo humano para luego llevar una vida desencarnada, como suele entenderse en ciertos modelos religiosos, deshumanizando a quien los sigue.







1 MIRET MAGDALENA, Enrique. Manifiesto de la libertad cristiana. Gredos. Madrid, 1977. LUTERO, Martín. La libertad cristiana. En https://www.alatinacolonia2013.files.wordpress.com/2013/05/libertad-cristiana.pdf GARZA ZALDÍVAR, Héctor. La libertad cristiana: Lutero y Loyola. En Xipe Totek, revista del departamento de filosofía y humanidades ITESO Instituto Estudios Superiores de Occidente; año 26 número 104; páginas 436-456. Guadalajara, 2019. COMBLIN, José. La libertad cristiana. Sal Terrae. Santander, 1987. COMBLIN, José & Domínguez García, José Francisco. Vocación a la libertad. San Pablo. Madrid, 1992. PAOLI, Arturo. Diálogo de la liberación. Carlos Lohlé. Buenos Aires, 1976.

2 Gálatas 5: 1

3 MESTERS, Carlos. El profeta Elías, hombre de Dios, hombre del pueblo. En https://www.nuestrabiblia.org/contenido/uploads/2015/05/El-Profeta-Elias.pdf STENDAL, Martín. Elías y Eliseo: la verdadera cobertura para el pueblo de Dios. Ransom Press International. Miami, 2019. BÜHNE, Wolfgang. Eliseo , portador de la bendición de Dios. CLV. Bielefeld (Alemania), 2018. CENTRO BÍBLICO VERBO DIVINO. Los profetas, hombres de Dios y del pueblo. Quito, 2014.

4 1 Reyes 19: 16-21

5 Gálatas 5: 1-18

6 Lucas 9: 51-62

7 CASTILLO, José María & Estrada, Juan Antonio. El proyecto de Jesús. Sígueme. Salamanca, 2004. PAGOLA, José Antonio. Recuperar el proyecto de Jesús. PPC. Madrid, 2018. VIDAL, Senén. Los tres proyectos de Jesús y el cristianismo naciente. Sígueme. Salamanca, 2003. ESTRADA, Juan Antonio. De la salvación a un proyecto de sentido: por una cristología actual. Desclée de Brower. Bilbao, 2015.

8 El Padre Pedro Arrupe Gondra (1907-1991), jesuita nacido en Bilbao (Vizcaya, España), estudió medicina en Madrid, sin llegar a graduarse, ingresó a la Compañía de Jesús en 1927, se ordenó sacerdote en 1936; en 1938, fue destinado a la misión del Japón, allí tuvo la rica experiencia de inculturarse en el mundo oriental, aprendió la meditación zen, le correspondió, como maestro de novicios de los jóvenes jesuitas, ayudar a atender la gravísima emergencia causada por la explosión de la bomba atómica en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, en agosto de 1945. Esta experiencia fue para él de altísima sensibilidad evangélica y humanitaria. Fue superior de los jesuitas del Japón desde 1954 hasta 1965, año en el que fue elegido superior general de la Compañía de Jesús. En el desempeño de esta misión se destacó por ser un hombre de avanzada eclesial y evangélica, aplicó el concilio Vaticano II en su orden religiosa, especialmente en el campo del servicio de la fe y la promoción de la justicia. Véase LAMET, Pedro Miguel. Arrupe: testigo del siglo XX, profeta del XXI. Mensajero. Bilbao, 2011. LA BELLA, Gianni (Editor). Pedro Arrupe, general de la Compañía de Jesús: nuevas aportaciones a su biografía. Sal Terrae, Mensajero. Bilbao, 2007.

9 CABARRUS, Carlos Rafael, S.J. La osadía de dejarse llevar. En https://www.principal.url.edu.gt/wp-content/uploads/2019/07/2.1-La-Osadia-de-dejarse-llevar.pdf ; La mesa del banquete del Reino: criterio fundamental del discernimiento. Desclée de Brower. Bilbao, 1998.

10 Mateo 4: 18-20. ROCHA, Mateus. El seguimiento de Jesús. En https://www.seleccionesdeteologia.net/selecciones/llib/vol23/92/092_rocha.pdf OSPINA ARIAS, Diego Fernando. El seguimiento transformante de Cristo Jesús, categoría fundante para la teología moral fundamental. Tesis para optar al grado de doctor en teología. Pontificia Universidad Javeriana-Facultad de Teología. Bogotá, 2014. MARTINI, Carlo María. El seguimiento de Cristo. Sal Terrae. Santander, 1997. LOIS, Julio. Universalidad del llamamiento y radicalidad del seguimiento. En https://www.ciberiglesia.net/discipulos/05/05discipulado_llamamientoyseguimiento_lois.htm

11 Gesto simbólico para entrar en la intimidad de alguien para invitarlo a compartir la vida.

12 1 Reyes 19: 19-21

13 Lucas 9: 51

14 GARCÍA, Santiago. Evangelio de Lucas: comentarios a la nueva Biblia de Jerusalén. Desclée de Brower. Bilbao, 2012. CENTRO BÍBLICO VERBO DIVINO. El Evangelio de Lucas. Verbo Divino. Quito, 2017. MESTERS, Carlos & LÓPEZ, Mercedes. En la mesa de Dios hay lugar para todos: Evangelio de Lucas. Centro Bíblico Ecuménico. Buenos Aires, 2003.

15 No olvidemos la fuerte oposición político-religiosa que había entre judíos y samaritanos, estos eran considerados raza maldita por las gentes de la capital Jerusalén, para ellos eran traidores a sus tradiciones religiosas.

16 Lucas 9: 52-55

17 Mateo 20: 20

18 Exodo 21 y Mateo 5: 38

19 RIVAS, Luis Heriberto. Discípulos para la misión en el Nuevo Testamento. En revista Teología Tomo XLIV número 94, diciembre 2007, páginas 473-505. Pontificia Universidad Católica Argentina. Buenos Aires. DUNN, James D. La llamada de Jesús al seguimiento. Sal Terrae. Santander, 2001. PAGOLA, Juan Antonio. El camino abierto por Jesús. PPC. Madrid, 2012. GUIJARRO OPORTO, Santiago. Jesús y sus primeros discípulos. Verbo Divino. Estella, 2007. GARCÍA LOMAS, Juan Manuel & GARCÏA MURGA,J.R (Editores). El seguimiento de Cristo. PPC & Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 1997. TUNC, S. También las mujeres seguían a Jesús. Sal Terrae. Santander, 1999.

20 Lucas 9: 58

21 Lucas 9: 60

22 Lucas 9: 62

23 Por carne, en el sentido paulino, no se entiende la corporalidad ni la sexualidad. El significado teológico es el del sometimiento a la ley, a la normativa religiosa que sofoca la libertad humana, y a los afectos desordenados que llevan a la injusticia, al desamor, al pecado.

24 Gálatas 5: 13-14

25 DE AQUINO JUNIOR. Francisco. Vivir según el espíritu de Jesucristo: espiritualidad como seguimiento. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/2273/1/RLT-2012-086-C.pdf MARTÍN VELASCO, Juan de Dios. La experiencia cristiana de Dios. Trotta. Madrid, 1997. REVISTA INTERNACIONAL DE TEOLOGÍA CONCILIUM, número 342 Tema “Señor y dador de vida: el Espíritu hoy”. Verbo Divino. Estella, septiembre 2011. Con artículos de Elizabeth Johnson, María Clara Luchetti Bingemer, Bernard Sesboue, Víctor Codina; etc.

domingo, 19 de junio de 2022

COMUNITAS MATUTINA 19 DE JUNIO 2022

 

Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo (Corpus Christi) Ciclo C

Tomó entonces los cinco panes y los dos peces, y, levantando los ojos al cielo, pronunció sobre ellos la bendición, los partió y se los fue dando a los discípulos para que, a su vez, se los sirvieran a la gente”

(Lucas 9: 16)

Lecturas

  1. Génesis 14: 18 – 20

  2. Salmo 109: 1 – 4

  3. 1 Corintios 11: 23 – 26

  4. Lucas 9: 11 – 17

Dice el teólogo español José María Castillo , a propósito de la teología de los sacramentos : “La Iglesia es fiel a Jesús cuando celebra, por la fuerza del Espíritu, los mismos gestos simbólicos que realizó Jesús: cuando se adhiere a su destino y comulga con su vida, cuando perdona los pecados y libera a los hombres de las fuerzas de esclavitud y muerte que operan en la sociedad, cuando sana las raíces del mal y del sufrimiento que oprimen a todos los crucificados de la tierra. Cuando todo eso no son palabras, sino experiencias reales y concretas, vividas cada día en cada comunidad de fe, entonces cada una de esas comunidades expresa auténticamente tales experiencias mediante los símbolos fundamentales de nuestra fe a los que llamamos sacramentos”.1

En este contexto de reconocer y celebrar hoy el sacramento eucarístico, la referencia nos ayuda a situar el correcto sentido y práctica de los sacramentos y, en particular, de este, al que llamamos el Cuerpo y la Sangre de Cristo, la eucaristía. Es esencial hacer esta claridad porque incurrimos a menudo en hacer de ellos prácticas rituales desconectadas de la historia real de las personas y, - lo que es más grave aún! - de la realidad de Jesús y del significado original y originante de su sacramentalidad. El carácter genuino de la religión cristiana tiene en la fuerza significativa y transformadora de lo humano un elemento hermenéutico determinante para su comprensión y vivencia.2 La humanidad de Jesús es la constitución sacramental de la divinidad, su ministerio de salvación-liberación integra al ser humano en esa sacramentalidad.3

En muchos casos hemos convertido la eucaristía en un culto de adoración “hacia arriba”, desprovisto de fraternidad, de servicio, de comunión , de participación, de realidad social y eclesial, desconociendo así el proyecto de Jesús, que le da pleno sentido a la cena del pan y del vino como compartir fraterno y como significación sacramental de la Iglesia. Se torna una “presencia-en-sí”, como un espectáculo litúrgico al que se venera sin tomar en cuenta - con la seriedad que el sacramento amerita - la comunidad, los seres humanos concretos que allí se congregan para profesar la fe, también la fraternidad, el servicio, la solidaridad.4 Es decir, los elementos de ética evangélica propios de la Buena Noticia de Jesús.5

Recordemos que la eucaristía es un sacramento, que es la unión de un signo con una realidad significada: “Esta copa es la nueva alianza en mi sangre. Cuantas veces la beban, háganlo en memoria mía. Pues cada vez que coman de este pan y beban de este cáliz, anuncian la muerte del Señor hasta que venga”.6 Vivir en memoria de Jesús es reproducir en nosotros los rasgos constitutivos de su existencia: la amorosa referencia al Padre y al prójimo, es asumir como propio el proyecto de vida de Jesús e integrarlo en nuestra conducta cotidiana.

Es muy diciente el comienzo del texto evangélico de este domingo, que refiere la multiplicación de los panes y los peces, gesto en el que los estudiosos de los evangelios ven una clara alusión eucarística: “Pero la gente lo supo y le siguieron. El los acogía, les hablaba del Reino de Dios y curaba a los que tenían necesidad de ser curados7. Ratifican estas palabras que el proceder de Jesús nunca se desentiende de las problemáticas de las personas que le siguen y escuchan, hace suyas sus expectativas, sus dolencias, y se implica en ellas salvíficamente. Hay siempre en Jesús una actitud constante y creciente de cordialidad,8 tomando el sentido de este palabra en su más legítima etimología: lo que nace del corazón y recibe con afecto y con respeto al prójimo.

La realidad histórica de Jesús, su pasión, su muerte, su cruz, constituyen el lenguaje por excelencia del amor de Dios a la humanidad, tal donación es la que da sentido y salva, recrea y redime, y propone como proyecto de vida a quien aspire a seguirlo, configurarse con él y hacer de la propia vida una amorosa ofrenda, en los mismos términos en los que él lo hizo, es el contenido central de este sacramento y el que le confiere significado existencial y transformador: “ Porque yo recibí del Señor lo que les transmití: que el Señor Jesús, la noche en que era entregado, tomó pan, dio gracias, lo partió y dijo: Este es mi cuerpo que se entrega por ustedes; hagan esto en memoria mía. Asimismo, tomó el cáliz después de cenar y dijo: Esta copa es la nueva alianza en mi sangre. Cuantas veces la bebieren , hagánlo en memoria mía” 9, sabiendo que en ese anuncio-memorial está contenido el vivir exactamente como él, en servicio del prójimo. 10

El primer signo es el pan partido y preparado para ser comido, señal indicativa de lo que fue Jesús toda su vida. La clave no reside en el pan como cosa, sino en el hecho de que está partido y dispuesto para ser compartido. Jesús estuvo siempre preparado para que todo el que se acercara a él pudiera hacer suyo todo lo que él era: la vida del Padre Dios que a través de la mediación salvadora y liberadora de Jesús se hace vitalidad, transformación, plenitud, para quienes se benefician de este don. El pan se parte para comerlo, la fuerza del signo está en la disponibilidad para ser comido.11 Jesús estuvo siempre dispuesto para que todo el que se acercara a él pudiera hacer suyo todo lo que él era. Se dejó partir, se dejó comer, se dejó asimilar, aunque esa actitud tuvo como consecuencia que los jefes de su religión lo aniquilaran.

El segundo signo es la sangre derramada, teniendo presente que para los judíos la sangre es la vida misma, esta hace alusión a la vida de Jesús que estuvo siempre a disposición de los demás, preferentemente para los pobres, los condenados morales, los sin nombre, los humillados, los desconocidos, los ignorados. Esta feliz constatación tiene implicaciones éticas y existenciales definitivas para la existencia cristiana. Si bien los sacramentos tienen un aspecto ritual celebrativo, es preciso ir al fondo de la cuestión para captar y asumir vitalmente el contenido del sacramento: Jesús que se parte y se comparte para darnos la vida del Padre, involucrando a quien lo recibe en su misma perspectiva de vida: entregarse a la causa del reino de Dios y su justicia, reconocer afectiva y efectivamente a cada ser humano como prójimo, generando un nuevo tejido de relaciones determinado por el espíritu de las bienaventuranzas. 12

En ese contexto, entendemos la significación del relato de Lucas, que la Iglesia nos propone este domingo, la multiplicación de los panes y de los peces. Nos pone a consideración de una gran multitud en el desierto, sin posibilidad de alimentarse, evoca al antiguo Israel, en su marcha de Egipto a Canaán, camino de la libertad, peregrinación hacia la tierra de la promesa, cuando es socorrido en su hambre y en su sed gracias a la intercesión de Moisés. Jesús se preocupa sinceramente por quienes le siguen, y así pide a sus discípulos que hagan todo lo necesario para proveer a la muchedumbre: “El les dijo: denles ustedes de comer. Pero ellos respondieron: no tenemos más que cinco panes y dos peces, a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta gente. Jesús dijo entonces a sus discípulos: hagan que se acomoden por grupos de unos cincuenta. Lo hicieron así y acomodaron a todos.” 13

Quiere decir todo lo anterior que el sacramento eucarístico no es una realidad en sí misma, sino una realidad ordenada a la Iglesia, que es la comunidad de los discípulos. En Jesús se significa todo eso que llamamos Evangelio, Buena Noticia: que todos los seres humanos somos acogidos por la paternidad misericordiosa de Dios, que desde ahí se configura una comunidad en la que todos entran en igualdad de condiciones, que la dignidad humana brilla con luz propia, que el poder, el dinero, y demás ídolos, no son realidades centrales en la vida de los seres humanos, y que la projimidad es la nueva categoría que tiene como aval al mismísimo Padre de Jesús.

En la eucaristía se concentra todo el mensaje de Jesús, que es el amor. El amor que es Dios manifestado en el don que de sí mismo hizo Jesús durante su vida. Esto somos nosotros en esta nueva perspectiva: don total, amor total, sin límites. Al comer y beber el pan y el vino consagrados, estamos completando el signo. Lo que equivale a decir que hacemos nuestra su vida y nos comprometemos a identificarnos con lo que fue e hizo Jesús. El pan que me da la vida no es el pan que como, sino el pan en que me convierto cuando me doy. Soy cristiano, no cuando “como” a Jesús, sino cuando me dejo comer, como hizo él.14

En estos tiempos dramáticos en los que unos seres humanos devoran la dignidad de sus semejantes, a través de guerras, despojos, abusos, exclusiones, pretensiones políticas sin autoridad moral y sin capacidad de gobernar con inteligencia, es desafío para la conciencia cristiana volver por los fueros de la dignidad humana y de la justicia a través de la lógica evangélica de la mesa que se comparte generosamente para todos, constituyendo a cada participante en un comensal acogido y bendecido por Dios a través del ministerio de Jesús y de la Iglesia.

Esta significación es de extrema abundancia y generosidad, ilimitada como el amor de Dios, como la ofrenda de Jesús: “ Tomó entonces los cinco panes y los dos peces, y, levantando los ojos al cielo, pronunció sobre ellos la bendición, los partió y se los fue dando a los discípulos para que, a su vez, se los sirvieran a la gente. Comieron todos hasta saciarse, y se recogieron doce canastos con los trozos que les habían sobrado” . 15 La realidad esencial es el amor de Dios presente en nosotros. Los signos sacramentales son medios para llegar eficazmente a la realidad significada, y vivirla. Si esto hacemos, nuestro verdadero ser ya no será el nuestro sino él en nosotros, y nosotros en los prójimos amados y servidos.



1 CASTILLO, José María. Símbolos de libertad: teología de los sacramentos. Sígueme. Salamanca 1982, página 458. BOROBIO, Dionisio. Historia y teología comparada de los sacramentos. Sígueme. Salamanca, 2012. GONZALEZ FAUS, José Ignacio. Símbolos de fraternidad: sacramentología para empezar. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2006. GRANADOS GARCÍA, José Tratado general de los sacramentos. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 2017. FERRÁNDIZ GARCÍA, A. La teología sacramental desde una perspectiva simbólica. Centro de Pastoral Litúrgica. Barcelona, 2001. MALDONADO, Luis. Sacramentalidad evangélica: signos de la presencia para el camino. Sal Terrae. Santander, 1987. RAHNER, Karl. La iglesia y los sacramentos. Herder. Barcelona, 1976.

2 TORNOS, Andrés. Cuando hoy vivimos la fe: teología para tiempos difíciles. San Pablo. Madrid, 1995. Ver todo el número 344 de la Revista Internacional de Teología CONCILIUM en https://www.revistaconcilium.com/wp-content/uploads/2019/pdf/344.pdf su tema es Sacramentalización de la historia humana. BOFF, Leonardo. Los sacramentos de la vida. En https://www.pochiteo.files,wordpress.com/2010/03/sacramentos-vida-boff.pdf SCHYLLEBECKX, Edward. Cristo, sacramento del encuentro con Dios. Dinor. San Sebastián, 1964. URÍBARRI BILBAO, Gabino (Editor). La reciprocidad entre fe y sacramentos en la economía sacramental: comentario al documento de la comisión teológica internacional. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 2021. BOROBIO, Dionisio. Sacramentos y etapas de la vida. Sígueme. Salamanca, 2000.

3 CASTILLO, José María. La humanidad de Jesús. Trotta. Madrid, 2017. La humanidad de Dios. Trotta. Madrid, 2012. TORRES QUEIRUGA, Andrés. La revelación de Dios en la realización del hombre. Cristiandad. Madrid, 1990.

4 MARTÍN VELASCO, Juan de Dios. Situación sociocultural y práctica sacramental. En https://www.seleccionesdeteologia.net/selecciones/llib/vol33/132/132_martin.pdf URIBARRI BILBAO, Gabino. La ruptura entre la fe y los sacramentos en la iniciación cristiana. En https://www.repositorio.comillas.edu/xmlui/bitstream/handle/11531/31972/PL%20360.%20Gabino%20Uribarri.pdf?sequence=-1&isAllowed=y

5 SCHRAGE, Wolfgang. Etica del Nuevo Testamento. Sígueme. Salamanca, 1987.VIDAL, Marciano. Para comprender la ética cristiana. Verbo Divino. Estella, 1998. AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. La mesa compartida: estudios del Nuevo Testamento desde las ciencias sociales. Verbo Divino. Estella, 2006. MALDONADO, Luis. Praxis sacramental y compromiso de fe. PPC. Madrid, 2001. MARTÍNEZ MORALES, Víctor. Sentido social de la eucaristía (3 volúmenes. Pontificia Universidad Javeriana-Facultad de Teología. Bogotá, 2003. PAGOLA, José Antonio. La eucaristía, experiencia de amor y de justicia. Sal Terrae. Santander, 1990.

6 1 Corintios 11: 25-26

7 Lucas 9: 11

8 Cordial, cordialidad, vienen del latín cor-cordis. El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española lo define como afectuoso, que tiene la virtud de fortalecer el corazón.

9 1 Corintios 11: 23-25

10 SCAMPINI, Jorge A. La eucaristía, principio y fundamento de un orden social verdaderamente justo: un aporte con ocasión del Congreso Eucarístico Nacional. En revista Teología volumen LIII número 119, marzo 2016; páginas 45-80. Universidad Católica Argentina. Buenos Aires, 2016. BENEDICTO XVI. Exhortación Apostólica Post Sinodal Sacramentum Caritatis sobre la Eucaristía. Librería Editrice Vaticana. Roma, 2007. FLECHA ANDRÉS, José Román. La fraternidad como vocación ética. En https://www.dadun.unav.edu/bitstream/10171/3855/1/simposioteologia20roman.pdf

11 CAPPELLUTI, Leonardo. Pan partido para un mundo quebrado: la eucaristía en el camino del hombre. San Benito. Buenos Aires, 2008. LEÓN DÍAZ, Ernesto. Eucaristía, banquete de resiliencia: el pan para la adversidad. Tesis para obtener el grado de doctor en teología. Pontificia Universidad Javeriana-Facultad de Teología. Bogotá, 2021. GESTEIRA GARZA, Manuel. La eucaristía, misterio de comunión. Sígueme. Salamanca, 2016. KASPER, Walter. Sacramento de la unidad: eucaristía e Iglesia. Sal Terrae. Santander, 2005. LEON-DUFOUR, Xavier. La fracción del pan: culto y existencia en el Nuevo Testamento. Cristiandad. Madrid, 1988.

12 PABLO VI. Encíclica Mysterium Fidei. Librería Editrice Vaticana. Roma, 1965. JUAN PABLO II. Encíclica Ecclesia de Eucharistia.Librería Editrice Vaticana. Roma, 2003. ALVEAR, Enrique. La Eucaristía sacramento de la liberación integral del hombre. Arquidiócesis de Santiago de Chile, 1980. THURIAN, Max. La eucaristía, memorial del Señor. Sígueme. Salamanca, 1967. CASTILLO, José María. Donde no hay justicia no hay eucaristía. En Revista Estudios Eclesiásticos número 52, páginas 555-590. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 1977.

13 Lucas 9: 13-15

14 LA VERDIERE, Eugene. Comer en el reino de Dios: los orígenes de la eucaristía en el evangelio de Lucas. Sal Terrae. Santander, 2002. SCOTT, Margaret. La eucaristía y la justicia social. Sal Terrae. Santander, 2010. TABORDA, Francisco. Sacramentos, praxis y fiesta. Paulinas. Madrid, 1987. DE ROUX GUERRERO, Rodolfo Eduardo. El pan que compartimos: la cena con los Doce. Pontificia Universidad Javeriana-Facultad de Teología. Bogotá, 1994. BOTELLA CUBELLS, Vicente. El sacramento de la eucaristía: evolución histórica. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 2015.

15 Lucas 9: 16-17

domingo, 12 de junio de 2022

COMUNITAS MATUTINA 12 DE JUNIO 2022 SOLEMNIDAD DE LA SANTISIMA TRINIDAD CICLO C

 

El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes. Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes”

(Juan 16: 14-15)



Lecturas:

  1. Proverbios 8: 22-31

  2. Salmo 8

  3. Romanos 5: 1-5

  4. Juan 16: 12-15

La revelación de Dios como misterio y realidad trinitarios es el núcleo que estructura el testimonio de fe de las comunidades que dieron origen a los textos del Nuevo Testamento. La Trinidad es un acontecimiento salvador, no podemos limitarnos en la formulación doctrinal, un poco complicada por las categorías de interpretación filosófico-teológica de los primeros concilios de la historia cristiana, porque la clave es dar el paso a la experiencia creyente, a la vivencia salvadora de la que somos beneficiarios, a la implicación trinitaria en la condición humana y, con ello, al aterrizaje en la cotidianidad de la gente. La buena teología debe ayudarnos a desenredar la complejidad de sus definiciones para que tengan sabor a vida real, como la de Jesús.1

Sin desconocer la doctrina oficial de la Iglesia sobre el misterio de la Trinidad, en su contenido y en su traducción conceptual, sí es muy importante, demasiado importante, hacer un esfuerzo por parte del magisterio de la Iglesia, de la teología y de la catequesis, para dar fuerza significativa al lenguaje sobre Dios. Los tradicionales conceptos metafísicos con los que se transmite resultan bastante inadecuados para la mentalidad contemporánea. Dios no es el motor inmóvil, como lo formulaba la escolástica tradicional, sino el Dios que es comunión de amor, cuya intimidad no puede reservarse para sí mismo porque lo suyo es trascender, dar vida, salvar, dar sentido, liberar, redimir, mantenerse siempre dando todo de sí para que el ser humano, la creación, permanezcan en ese dinamismo de vitalidad2.

Cuando de modo descomplicado, también sincero e intuitivo, afirmamos que Dios es amor, estamos dando en el clavo, porque El no es un ser solitario, distante, encumbrado en alturas inaccesibles. La pedagogía que se experimenta en la historia bíblica es la de un Dios en constante y creciente tarea de aproximación a la humanidad hasta insertarse definitivamente en ella en la historia de Jesús de Nazaret, él es la cercanía de Dios. El que Dios sea Padre, Hijo y Espíritu Santo, es decir, Trinidad, significa que Dios es una comunión de personas, como nosotros que somos pareja, hogar, familia, paternidad-maternidad, filiación, fraternidad, comunidad. El ADN de Dios es la amorosa comunión que se vuelca hacia el ser humano para llenarlo de vida, de sentido, de salvación, de libertad.

Gracias a Jesús sabemos que Dios es libre y liberador,3 amoroso, solidario con nuestros gozos y esperanzas, con nuestras tristezas y angustias, cómplice de nuestra felicidad, apasionado por el ser humano y por la vida, justo, exigente, bondadoso, comprensivo, misericordioso y compasivo, es el ABBA, el Dios con quien se puede intimar, ante quien no es necesario presentarse en traje de etiqueta o envuelto en formalidades porque sabe bien como somos y de qué estamos hechos: “Señor, tú me sondeas y me conoces, tú sabes si me siento o me levanto; de lejos percibes lo que pienso, te das cuenta si camino o si descanso, y todos mis pasos te son familiares”. 4

El quehacer del Dios al que tradicionalmente llamamos Uno y Trino consiste en comunicar vida y amor para mantenernos en la plenitud, tal es la auténtica sabiduría divina5: “Justificados, entonces, por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de Nuestro Señor Jesucristo. Por él hemos alcanzado, mediante la fe, la gracia en la que estamos afianzados, y por él nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios6.

El gran propósito de Dios es alcanzar al ser humano con su gracia para hacerlo pleno, íntegro, feliz, realizado, con una existencia llena de sentido trascendente. Este objetivo teologal es el que nos permite entender que Dios sea un Padre, un Hijo, un Espíritu Santo, todo simultáneamente, como dice la formulación tradicional: tres personas distintas y un solo Dios verdadero. Cómo se hace eso compatible con nuestra vida ? 7

Para obtener una respuesta aproximada tenemos que volver a la simplicidad del lenguaje evangélico y a utilizar la parábola, la alegoría, la comparación, el ejemplo sencillo, como hacía Jesús, conectando esa pedagogía con las realidades de la vida cotidiana, en las que los humanos nos jugamos el sentido de la vida y donde nos hacemos las grandes preguntas del sentido: el enamoramiento, la amistad, los afectos, el trabajo, la construcción de la felicidad, también el sufrimiento, los vacíos, el mal, la soledad, la enfermedad, la muerte. 8

El Nuevo Testamento nos muestra con claridad la estructura trinitaria de esta relación salvadora. La iniciativa corresponde al Padre, que envía, entrega y resucita a su Hijo Jesús; la realización histórica se identifica con la obediencia de Jesús al Padre, obediencia que no es la del Dios sádico que entrega a su Hijo para victimizarlo sino la de aquel que en su intimidad asume la conciencia y experiencia radical de la vida que se ofrece para dar sentido y plenitud a todos, y la actualización de esta realidad es la tarea propia del Espíritu, que después de la Pascua es enviado por Jesús de parte del Padre y que habita en el creyente como principio de vida nueva configurándolo con Jesús en su cuerpo sacramental que es la Iglesia: “Más aún, nos gloriamos hasta de las mismas tribulaciones, porque sabemos que la tribulación produce la constancia; la constancia, la virtud probada; la virtud probada, la esperanza. Y la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado9.

Lo que experimentaron los primeros cristianos es que Dios podía ser a la vez:

  • Dios que es origen, principio y fundamento, fuente de la vida, el Padre.

  • Dios que se hace uno de nosotros, el Hijo.

  • Dios que se identifica con cada uno de nosotros, el Espíritu.

Con esto, nos están dando testimonio de un Dios que no está encerrado en sí mismo, sino que se relaciona dándose totalmente a todos y a la vez permaneciendo El mismo. Jesús nos enseñó que, para experimentar a Dios, el ser humano tiene que mirar dentro de sí mismo (Espíritu), mirar amorosamente a los demás (Hijo), y mirar a lo definitivamente trascendente (Padre).

Que sea esta celebración de la Trinidad, y la correspondiente reflexión-oración sobre la Palabra propuesta, una estupenda oportunidad para purificar nuestra idea y experiencia de Dios. El es mucho más simple que lo que nosotros imaginamos y aprehendemos en nuestras definiciones “teológicas”. Con frecuencia proyectamos insuficiencias y frustraciones en esa realidad a la que llamamos Dios. Así nacen las falsas imágenes: el justiciero, el implacable vengador, el castigador, el juez intransigente, el vigilante, el prohibidor, moralista, manipulador, correspondientes a falsas imágenes de nosotros mismos10.

Un Dios que humilla al ser humano, que interviene en su vida de modo moralizante para prohibir y también amargar su existencia, un Dios que minimiza las posibilidades de la libertad, enemigo del placer y del gozo de vivir, que demanda un culto absorbente propio de seres entristecidos, un Dios que legisla obsesivamente todos los detalles de la conducta diaria, un Dios al que se atribuyen tragedias y grandes frustraciones, no es el Dios que se nos ha manifestado en Jesús.

Los modelos fundamentalistas e integristas de la religión, de vuelta hoy en diversos contextos del planeta, son soporte de sistemas sociopolíticos y religiosos de corte autoritario y dictatorial. Es poner a Dios como el gran legitimador de la autoridad intransigente, validando ideologías que sofocan la libertad y justifican las dictaduras. Es la tentación fascista de muchos movimientos religiosos en la actualidad11.

Todo esto impone el rescate de la experiencia original de Jesús y de las comunidades del Nuevo Testamento, para acceder al Dios Padre amoroso, incondicional con la humanidad y revelado en el Hijo que dió todo de sí mismo, afirmando la preferencia por los últimos del mundo, denunciando la religión estereotipada en formalismos exteriores, ejerciendo la misericordia y la compasión, estableciendo el servicio y la solidaridad como notas distintivas de su proyecto, haciendo comunidad de discípulos en la misma dinámica y garantizando la presencia-asistencia del Espíritu como comunicación de vida teologal y de nueva humanidad.

Lo que proclamamos en el texto de Juan – evangelio de este domingo – es la experiencia de esos primeros cristianos de la comunidad joanea que llevaban setenta años más o menos viviendo esa realidad del Espíritu en cada uno de ellos. Ellos testimonian que, gracias al Espíritu , tienen la misma vida de Jesús, es la vitalidad que desenmascara todos los poderes de la muerte y del pecado. La experiencia pascual consistió y consiste en llegar a la misma vivencia de Dios Padre que tuvo Jesús.

Es la Sabiduría de Dios, que equivale a su voluntad, sus designios, su Palabra, su Espíritu, siempre trascendente pero también encarnada en la historia, en la que esta misma se convierte en sacramento-relato de esa realidad de sentido y plenitud, sin oscurecer su condición de Sujeto mayor, origen de la vida y del amor, afirmación que nos dispensa del panteísmo difuso y nos pone de frente a la gozosa certeza de su condición personal y relacional: “Yo estaba a su lado como un hijo querido y lo deleitaba día tras día, recreándome delante de él todo el tiempo, recreándome sobre la faz de la tierra, y mi delicia era estar con los hijos de los hombres12.

Así las cosas, los seres humanos tenemos la vocación de relatar 13, con eficacia liberadora, a ese Dios cuyo amor es tan desbordante que no se agota en una sola manera de divinidad. Esa potencia de la Trinidad se vierte al ser humano, nos hace padres y madres, nos hace hijos y hermanos, nos hace creadores e innovadores, instrumentos suyos para transformar la historia, comunidad de hombres y mujeres modelados por su misma comunión. La Iglesia, sacramento universal de salvación y pueblo de Dios, surge en este dinamismo trinitario y lo actualiza en la historia.



1 DÍEZ ALEGRÍA, José María. Teología en broma y en serio. Desclée de Brower. Bilbao, 1975. GONZÁLEZ-CARVAJAL, Luis. Esta es nuestra fe: teología para quienes no leen teología. Sal Terrae. Santander, 2014; Noticias de Dios. Sal Terrae. Santander, 2002. JOHNSON, Elizabeth A. A la búsqueda del Dios vivo: trazar las fronteras de la teología de Dios. Sal Terrae. Santander, 2008. ESPINOSA ARCE, Juan Pablo. Lenguaje religioso y juventud: cómo hablar del Dios de Jesucristo en el contexto educativo actual? En revista Alberto Magno volumen 7 número 2 páginas 335-349. Universidad de Santo Tomás, Facultad de Teología. Bogotá, 2016. LENAERS, Roger. Otro cristianismo es posible: fe en lenguaje de modernidad. Abya Yala. Quito, 2008.

2 GESCHÉ, Adolphe. Dios para pensar. Sígueme. Salamanca 1994. Su obra tiene cinco volúmenes: El mal y el hombre (I), Dios y el cosmos (II y III), El destino (IV), El sentido (V), Jesucristo (VI). El autor (1928-2003), fue sacerdote de la diócesis de Malinas-Bruselas (Bélgica) y profesor muy reconocido en la Universidad Católica de Lovaina; hace un esfuerzo notable de traducción del lenguaje sobre Dios apropiado para nuestro tiempo, vivencial, próximo a la sensibilidad sobre la libertad y la autonomía, sobre la afirmación de la dignidad humana, sobre el significado de la historia en clave de trascendencia. Es una obra altamente recomendable en términos de una cultura teológica madura y de formación realista de la fe. McFAGUE, Sallie. Modelos de Dios: teología para una era ecológica y nuclear. Sal Terrae. Santander, 1987. GARRIDO, Javier. El conflicto con Dios hoy. Sal Terrae. Santander, 2000.

3 MOINGT, Joseph. El hombre que venía de Dios. Desclée de Brower. Bilbao, 1995. MASIÁ, Juan. El que vive: relecturas de evangelio. Desclée de Brower. Bilbao, 2003. MACHOVEC, Milan. Jesús para ateos. Sígueme. Salamanca, 1978. GUERRERO, José Ramón. El otro Jesús. Sígueme. Salamanca, 1988. MOLLÁ LLÁCER, Darío. Encontrar a Dios en la vida. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 1993.

4 Salmo 139 (138):1-3

5 MARTIN VELASCO, Juan. La experiencia cristiana de Dios. Trotta, Madrid 1995. SCHOONENBERG, Piet. Un Dios de los hombres. Herder. Barcelona, 1968.

6 Romanos 5: 1-2

7 KÜNG, Hans. Teología para la postmodernidad. Alianza Editorial. Madrid, 1998; Existe Dios? Respuesta al problema de Dios en nuestro tiempo. Cristiandad. Madrid, 1979. MÚNERA DUQUE, Alberto. Apuntes de teología para no teólogos. Pontificia Universidad Javeriana-Facultad de Teología. Bogotá, 2021. TRIGO, Pedro. En el mercado de Dios: un Dios más allá del mercado. Sal Terrae. Santander, 2003. REMOLINA VARGAS, Gerardo. Los fundamentos de una “ilusión”: Dios y la religión, ilusión o realidad? Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2016; En el mar de la duda: navegantes en pos de la verdad. Paidós. Bogotá, 2021.ARMSTRONG, Karen. En defensa de Dios: el sentido de la religión. Paidós. Barcelona, 2009. LENK, Martin. Buscando a Dios: piezas para una teología filosófica. MSC. Santo Domingo, 2015.

8 DE LA TORRE GUERRERO, Gonzalo. Las parábolas que narró Jesús. Uniclaretiana. Quibdó, 2009. https://www.uniclaretiana.edu.co/publicaciones/docs/las-parabolas-que-narro-jesus.pdf JEREMIAS, Joachim. Las parábolas de Jesús. Verbo Divino. Estella, 1980. LOHFINK, Gerhard. Las cuarenta parábolas de Jesús. Verbo Divino. Estella, 2021.

9 Romanos 5: 3-5

10 MARDONES, José María. Matar a nuestros dioses: un Dios para un creyente adulto. PPC. Madrid, 2007. ARIAS, Juan. El Dios en quien no creo. Sígueme. Salamanca, 1985. GONZÁLEZ CARVAJAL. Luis. El malestar religioso de nuestra cultura. Paulinas. Madrid, 1993. TAMAYO-ACOSTA, Juan José. Para comprender la crisis de Dios hoy. Verbo Divino. Estella, 2000.

11 TAMAYO-ACOSTA. Juan José. Fundamentalismo y diálogo interreligioso. Publicado en www.servicioskoinonia.org/relat/327.htm CARO, Isaac y FEDIAKOVA, Evguenia. Los fundamentalismos religiosos: etapas y contextos de surgimiento. Publicado en Fermentum. Revista Venezolana de Sociología y Antropología. Universidad de Los Andes; Mérida (Venezuela), Número 29 septiembre 2000. www.redalyc.org/html/705/70511228808/index.html

12 Proverbios 8: 30-31. BOFF, Leonardo. La Santísima Trinidad es la mejor comunidad. Paulinas. Madrid, 1990. FORTE, Bruno. Trinidad como historia: ensayo sobre el Dios cristiano. Sígueme. Salamanca, 1996.

13 SCHYLLEEBECKX, Edward. Los hombres, relato de Dios. Sígueme. Salamanca,

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