domingo, 2 de febrero de 2025

COMUNITAS MATUTINA 2 DE MARZO 2025 VIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

 

El hombre bueno saca el bien del tesoro de bondad que tiene en su corazón. El malo saca el mal de su maldad, porque de la abundancia del corazón habla la boca”

(Lucas 6: 45)

Lecturas:

  1. Eclesiástico 27: 4-8

  2. Salmo 91

  3. 1 Corintios 15: 54-58

  4. Lucas 6: 39-45



La afirmación central del evangelio de este domingo procede del contraste profético señalado por Jesús ante la lógica religiosa del judaísmo: para esta tradición en el tiempo de Jesús la pureza espiritual y la conducta agradable a Dios tenían su base en el cumplimiento estricto de la normativa establecida por la ley de Moisés – la Torah – , aumentada por las interpretaciones fundamentalistas de los sacerdotes del templo de Jerusalén y de los rabinos del mismo corte, sin preocuparse de la conversión del corazón a Dios y al prójimo.1 Eso explica las fuertes controversias que Jesús sostenía con los dirigentes religiosos del templo y de la sinagoga, marcando él la diferencia cualitativa: el asunto clave del reino de Dios y su justicia va a la actitud, a la postura del corazón, a la pureza interior: “Felices los que tienen el corazón puro porque verán a Dios”. 2

Esto mismo , que podemos llamar un forcejeo dialéctico, se ha vivido en el interior del cristianismo. En nuestros días se ha destacado por la enseñanza del Papa Francisco en algunos temas claves de la conducta cristiana, en la que prevalece para él la riqueza interior y la disposición del corazón dando a la normativa y a la ley un talante de mediación pedagógica , cargándola de contenido liberador. En su momento, y por largos siglos, la moral tradicional del catolicismo se tornó excesivamente jurídica e incurrió en la misma desviación de aquel judaísmo del tiempo de Jesús, se llegó a excesos milimétricos en materia de observancias y de determinar por medidas estrictas de ese tipo lo que es pecado mortal o pecado venial, con no pocas incidencias en complejos desmedidos de culpa y de miedo religioso. 3

La Palabra de este domingo tiene su fuerza expresiva en la limpieza del corazón, en la transparencia del ser, en la rectitud de la conducta asumida y vivida con libertad y convicción. El seguimiento de Jesús y el acatamiento de la voluntad de Dios no son una camisa de fuerza que mide con indicadores de precisión matemática el “modus operandi” de cada persona. Es un asunto de amorosa responsabilidad de quien se sabe amado e invitado a una vida de plenitud teologal comunicada con la desbordante gratuidad del Padre, a la que se responde con la misma lógica de gracia y bienaventuranza. No obramos por vigilancia, lo hacemos por un amor responsable y liberador: “El horno pone a prueba los vasos del alfarero, y la prueba del hombre está en su conversación. El árbol bien cultivado se manifiesta en sus frutos: así la palabra se expresa en la índole de cada uno. No elogies a nadie antes de oírlo razonar, porque allí es donde se prueban los hombres”. 4

No está de más advertir que este comentario se inspira en la misma praxis de Jesús. El se enfrenta a una institución religiosa enmarañada por leyes minuciosas y por una enseñanza obsesiva por parte de sus líderes en materia de rigidez más jurídica que ética. Si hacemos un seguimiento a los diversos pasajes de los evangelios sinópticos en esta materia podremos establecer la constante de la mentalidad de Jesús: lo suyo no es una invitación a la anarquía y al desprecio de la ley, es una invitación a cargar de contenido espiritual-teologal-ético el cumplimiento de esas determinaciones. Es lo que en el lenguaje teológico renovado desde mediados del siglo XX se conoce como “moral de actitudes”. 5

El planteamiento paulino de la moral en el Señor Jesucristo es plenamente revolucionario.6 El, un riguroso fariseo educado en la aludida moral legalista, ahora convertido al Evangelio, ve en la ley un estímulo para el pecado: “Cuando lo que es corruptible se revista de incorruptibilidad y lo que es mortal se revista de la inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra de la Escritura: la muerte ha sido vencida. Dónde está, muerte, tu victoria? Dónde está tu aguijón? Porque lo que provoca la muerte es el pecado y lo que da fuerza al pecado es la ley. Demos gracias a Dios, que nos ha dado la victoria por nuestro Señor Jesucristo”! 7

Se plantea aquí un asunto de máximo cuidado, es la formación de la conciencia moral a partir de la experiencia de libertad de la que el mismo Señor Jesús es referente fundamental, la suya es la postura de quien revela al Padre misericordioso y compasivo, solidario con el pecador, nunca con el pecado, promotor del ser humano autónomo, con una autonomía inscrita en el amor de Dios. No se piense que estamos promoviendo el desconocimiento de lo que está establecido en los ordenamientos legales, tanto en el ámbito civil como en el religioso, a lo que se alude, debidamente arraigados en el mismo Señor, es a una praxis liberadora de tal manera que el sujeto creyente viva la rectitud moral como una experiencia de felicidad y de plenitud. 8 La ley, entendida en este contexto, cumple con una función pedagógica que sirve al ser humano para ayudar a hacer de él alguien ético y responsable.

Uno de los aspectos más inquietantes de esa moral rigorista es que quienes así viven se sienten con derecho a ser supervisores y jueces de los demás, a lanzar juicios implacables con gran vanidad y arrogancia de quien los emite, y a clasificar a la gente, con deplorable maniqueísmo , en buenos y malos , teniendo como óptica la estrechez fundamentalista de su maltrecho corazón, obnubilado por el juicio y la condenación: “Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo? Cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo, que no ves la viga que tienes en el tuyo? Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano”. 9 Una comparación como esta que hace Jesús está fundada en la experiencia cotidiana, pasa siempre en todos los tiempos de la historia, también en el nuestro, y va desde las confrontaciones domésticas hasta las polémicas de la gran sociedad cuando se ventilan sin piedad y con modo infame las debilidades de los prójimos. En nuestro mundo cristiano hemos pecado con exceso en este sentido, nos hemos sentido dotados de una autoridad que no tenemos para lanzar improperios y anatemas contra muchas personas. Olvidamos que el modo de Jesús es el de la compasión y la misericordia, lo repetimos: solidario con el pecador no con el pecado, fuerza de Dios empeñado en salvar todo de nuestra humanidad, con su amorosa estrategia de la mano tendida para el perdón y la reconciliación. 10

Cuando un ser humano es serio en su espiritualidad y en su conducta necesariamente desarrolla una actitud humilde, que no es menosprecio de sí mismo o ingenuidad exenta de talante crítico. La humildad es lenguaje de máxima sabiduría y discreción, que lleva a quien la vive, a reconocerse limitado en medio de la hondura de su experiencia de Dios y de su apertura generosa al prójimo. Esto conlleva una renuncia liberadora a emitir juicios intransigentes sobre la vida y conducta de los demás, y a experimentarse siempre necesitado de Dios. El mismo Dios provoca el ejercicio de revisar la propia conducta en clave de misericordia, de deseo profundo de crecimiento y conversión, y de exquisito respeto a la libertad del prójimo. Genuina sabiduría que procede del Señor Jesús. 11

Y después, en la parte final del evangelio de este domingo, Jesús aborda el tema esencial de la rectitud del corazón, espacio originario de la bondad y de la virtud según el Evangelio: “El hombre bueno saca el bien del tesoro de bondad que tiene en su corazón. El malo saca el mal de su maldad, porque de la abundancia del corazón habla la boca”. 12 La bondad moral no es simplemente adaptación formal a códigos externos, en el proyecto cristiano el asunto clave reside en el núcleo mismo del ser, es el corazón que, en el contexto bíblico, es el ámbito en el que se da la conformidad del sujeto convertido con la voluntad de Dios, abierto al prójimo, de convicciones rectas y proceder responsable y consistente. 13 En los salmos encontramos notable riqueza que ilustra con elocuencia la pureza del corazón: “Señor, quien se hospedará en tu tienda? Quién habitará en tu santa montaña? El que procede rectamente y practica la justicia, el que dice la verdad de corazón y no calumnia con su lengua. El que no hace mal a su prójimo ni agravia a su vecino…..” 14

En el escenario de la gran sociedad asistimos con honda inquietud al espectáculo penoso de los egos desmesurados de muchos que tienen el poder de tomar decisiones que afectan a la comunidad, frecuentemente acompañadas de arbitrariedades, de desprecio por la dignidad humana, de afirmaciones egocéntricas acompañadas de autoritarismo, de desconocimiento del auténtico servicio a los ciudadanos, de continuos malabarismos para sacar adelante sus intereses sin compromiso con el bien común. 15 Qué hacer? Desde el más puro humanismo y, en el caso nuestro, desde la Buena Noticia de Jesús, se impone la formación de seres humanos en libertad, amor y rectitud del corazón, sin adoptar la postura implacable de jueces . Es lo propio de la vida en el Espíritu, con la intensidad de quien se sabe llamado por Dios, sin alardes de superioridad moral y religiosa.

Antonio José Sarmiento Nova, SJ





1 VILA PORRAS, Carolina. Concepción de la ley israelita en el Nuevo Testamento y la concepción que de ella tiene Jesús. En Cuestiones Teológicas volumen 42, número 98; páginas 483-510. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, julio-diciembre 2015. SORJ, Bernard. Judaísmo para todos. Centro Edelstein de Pesquisas Sociais. Río de Janeiro, 2011. ANDRÉS-GALLEGO, José Andrés. El judaísmo palestino y el cristianismo originario: por qué relacionarlos. En https://www.digital.csic.es/bitstream/10261/47953/1/JudaismPalestYXtianismoOrigi.pdf SANDERS, E.P. Jesús y el judaísmo. Trotta. Madrid, 2020. NEUSNER, Jacob. Un rabino habla con Jesús. Una discusión sobre Dios. Encuentro. Madrid, 2008. AGUIRRE MONASTERIO, Rafael (Editor). Así empezó el cristianismo. Verbo Divino. Estella, 2010.

2 Mateo 5: 8

3 DÍEZ DE VELASCO, Francisco. El miedo y la religión: algunas reflexiones generales. En Arys volumen 14; páginas 23-41. Universidad Carlos III. Madrid, 2016. GIL ESPINOSA, María Isabel. Conciencia de pecado y sentimiento de culpa. En Cuestiones Teológicas volumen 36, número 86; páginas 303-326. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, junio-diciembre 2009. MEZA, Javier. La pastoral del miedo fraguado en la culpa. En https://www.biblat.unam.mx/hevila/Tramas/MexicoDF/2008/no30/2.pdf MARINA, José Antonio. Anatomía del miedo. Anagrama. Barcelona, 2006. RICOEUR, Paul. Finitud y culpabilidad. Trotta. Madrid, 2011. CÁRDENAS AGUILAR, Valeria. Esto que siento: una aproximación filosófica a la culpa. Trabajo de grado para optar al título de filósofo. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2023.

4 Eclesiástico 27: 5-7

5 VIDAL, Marciano. Moral de Actitudes. (4 volúmenes: moral fundamental, ética de la persona, moral social, moral de la sexualidad). Madrid, 1982; Diccionario de ética teológica. Trotta. Madrid, 1991;Para conocer la ética cristiana. Verbo Divino. Estella, 1989. HÄRING, Bernhard. La ley de Cristo (3 volúmenes). Herder. Barcelona, 1976. LOPEZ AZPITARTE, Eduardo. Hacia una nueva visión de la ética cristiana. Sal Terrae. Santander, 2003. MARTÍNEZ, Julio Luis & CAAMAÑO, José Manuel. Moral fundamental. Bases teológicas del discernimiento ético. Sal Terrae. Santander, 2014. MARTÍNEZ, Julio Luis. Teología moral en salida: deshacer nudos y afrontar retos. Sal Terrae. Santander, 2023. WALDO ROMO, P. Permite ser feliz la moral cristiana? En Teología y Vida volumen XLVII , número 2-3; páginas 3-30. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, 2006.

6 GRAAS VAN DER LAAN, Cris. La moral cristiana en las cartas pastorales de San Pablo. Tesis de grado para optar al título de doctor en teología. Universidad de Navarra. Pamplona, 1999. MÚNERA DUQUE, Alberto. Una moral específicamente cristiana según San Pablo. En https://www.revistas.javeriana.edu.co/index.php/teoxaveriana/article/view/25219/21735 AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. La persona y la obra de San Pablo. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 14 de octubre de 2008. DELHAYE, Philippe. La exigencia cristiana según San Pablo. En Scripta Theologica número 15; páginas 669-738. Universidad de Navarra. Pamplona, 1983. REYNIER, Chantal. Para leer a San Pablo. Verbo Divino. Estella, 2009.

7 1 Corintios 15: 54-57.

8 VIDAL, Marciano. Moral y espiritualidad. De la separación a la convergencia. Covarrubias. Madrid, 1997. RADCLIFFE, Timothy. Qué sentido tiene ser cristiano? El abismo de la plenitud en la vida cotidiana. Desclée de Brower. Bilbao, 2007. CASTILLO, José María. Dios y nuestra felicidad. Desclée de Brower. Bilbao, 2001; La ética de Cristo. Desclée de Brower. Bilbao, 2005. YÚFERA PÉREZ, Julia. Mística y ética. Deconstrucción del sujeto moral a partir de la experiencia mística. Tesis de grado para obtener el título de doctor en educación y sociedad. Universidad de Barcelona, 2017.

9 Lucas 6: 41-42

10 KASPER, Walter. La misericordia, clave del Evangelio y de la vida cristiana. Sal Terrae. Santander, 2014. SOBRINO, Jon. El principio misericordia. UCA Editores. San Salvador, 2012. SCHÖNBORN, Cristoph. Hemos encontrado la misericordia. Palabra. Madrid, 2011. GARCÍA, Ciro. Jubileo de la misericordia: valoración teológica a la luz del magisterio del Papa Francisco. En https://www.teresianum.net/wp-content/uploads/2016/11/Misericordia-IED-2b.pdf PÉREZ-COTAPOS, Eduardo. La misericordia en la Biblia: un horizonte iluminador de la práctica cristiana. En Cuadernos de Teología volumen IX , número 1; páginas 76-100. Universidad Católica del Norte. Antofagasta, junio 2017. BAZARRA, Carlos. Vivir la misericordia. Una alternativa a la violencia. Paulinas. Bogotá, 1994. VIALLE, Catherine. La misericordia en la Biblia. Verbo Divino. Estella, 2018.

11 PONTIFICIO CONSEJO DE LOS LAICOS (Hoy Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida) ). La belleza de ser cristiano. Los movimientos en la Iglesia. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2006. MARTÍN VELASCO, Juan de Dios. Ser creyente hoy. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 25 de febrero de 2014. GARRIDO MATURANO, Angel Enrique. Una lección de humildad o cómo dejar de ser cristiano para intentar serlo. Reflexiones Kierkegaardianas. En Estudios Kiergaardianos, número 5; páginas 43-64. Sociedad Iberoamericana de Estudios Kierkeggardianos. Ciudad de México, 2018.

12 Lucas 6: 45.

13 POZ0, Cándido. Simbología del “Corazón” en la Biblia y en la tradición cristiana. En https://www.repositorio.ucp.pt/bitstream/10400.14/15115/1/VO140102-169-183.pdf VON BALTHASAR, Hans Urs. Sólo el amor es digno de fe. Sígueme. Salamanca, 1975. PAPA FRANCISCO. Carta Encíclica Dilexit Nos. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2024. PAPA BENEDICTO XVI. Carta Encíclica Deus Caritas Est Dios es Amor. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2005. MOURLON, Pierre. El hombre en el lenguaje bíblico. Verbo Divino. Estella, 1984.

14 Salmo 15: 1-3

15 CABALLO, Vicente E. Un análisis psicológico de Donald Trump. En Psicología Conductual volumen 25, número 1; páginas 227-249. Fundación Veca para el avance de la psicología conductual. Granada, 2017. GARCÍA MÁRQUEZ, Gabriel. El otoño del patriarca. Plaza & Janés. Bogotá, 1975. VARGAS LLOSA, Mario. La fiesta del chivo. Alfaguara. Barcelona, 2000. ROA BASTOS, Augusto. Yo, el Supremo. Alfaguara. Barcelona, 2017. ASTURIAS, Miguel Angel. El Señor Presidente. Cátedra. Madrid, 1997.

COMUNITAS MATUTINA 2 DE FEBRERO 2025 DOMINGO V DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C1

 

Cuando terminó de hablar dijo a Simón: Navega mar adentro, y echen las redes. Simón le respondió: Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes”

(Lucas 5: 4-5)



Lecturas:

  1. Isaías 6: 1-8

  2. Salmo 137

  3. 1 Corintios 15: 1-11

  4. Lucas 5: 1-11



Cuántas veces nos hemos sentido agobiados por el fracaso, por lo que creemos que es la imposibilidad de lograr nuestros ideales, nuestra felicidad y realización ? Entramos en depresión y en sentimiento de derrota, “tirar la toalla” es la expresión consagrada para esto; nuestra auto estima baja, el sentimiento trágico de la vida nos invade, todo se nos antoja sombrío y el pesimismo se torna en la nota dominante de nuestra sensibilidad.1

Ante esto se expande el amplio panorama de respuestas para lograr esa felicidad “inalcanzable”, propio de la sociedad de consumo y de su cultura deleznable: la deficiente literatura de superación, los cursos y talleres que ofrecen lograrla en rápidas lecciones , infinidad de experiencias que se rapan la innumerable clientela, en las redes sociales pululan las cadenas del éxito, las recetas para obtenerlo, también la religiosidad barata,2 desconectada de la historia, refugio de perdedores.

Todas ellas son ofertas que adolecen de una aterradora superficialidad.3 Es la cultura ligera, epidérmica, dominada por un facilismo que ignora el aspecto dramático de la existencia y la templada entereza para afrontarla. Más allá de estas constataciones críticas es preciso reconocer con seriedad , que es propio de lo humano, la fragilidad que siempre nos acompaña, ante la cual es indispensable tomar una actitud de esperanzado realismo. Ninguna realidad nos exime de esta condición, si queremos ser personas consistentes debemos optar por un saludable “polo a tierra”, aunque en determinadas experiencias nos resulte extremadamente doloroso. Para evocar un ejemplo reciente, los años marcados por la pandemia fueron un escenario dramático que a muchos permitió verificar la contingencia de nuestra humanidad, pero también posibilitó una revisión rigurosa de tantos aspectos de nuestra autosuficiencia remitiéndonos a lo esencial de la vida. 4

Veamos que nos dice al respecto la palabra de este domingo. El pasaje que nos refiere la primera lectura – de Isaías – relata un encuentro íntimo de Yahvé-Dios con el profeta, en el que este se experimenta indigno y frágil ante la misión que se le quiere confiar , sentimiento muy humano como el que suele ocurrirnos cuando nos sentimos desbordados por algún reto especialmente exigente: “Ay de mí, estoy perdido, pues soy un hombre de labios impuros y vivo entre gente de labios impuros5.

Hagamos el esfuerzo de dar el paso cualitativo entre el texto bíblico, el contexto en el que surgió y el vínculo con la realidad nuestra, tal procedimiento nos garantiza un ejercicio de interpretación saludable, atinado, que nos permite interpretar nuestra circunstancia real, en este caso pensando en aquellas cosas que nos disminuyen, afligen y afectan negativamente en nuestro deseo de vivir con sentido. Cómo vivimos nuestras experiencias de fragilidad y de fracaso? Qué actitud tomamos cuando las cosas nos salen al revés? Tenemos un fundamento espiritual, humanista, emocional, que nos permita temple y potencia para no dejar que el sufrimiento nos arrase? Es Dios respuesta a estas fragilidades? Sabemos dar el paso de la religiosidad deísta, ritual, a una experiencia existencial en la que afrontamos la adversidad, sin resignación, sin búsqueda de respuestas mágicas, haciéndonos conscientes del trabajo combinado de la iniciativa gratuita de Dios con la respuesta de nuestra libertad? Tenemos la convicción de que esto es posible?6

Si recorremos a los profetas bíblicos y los cotejamos con nuestros momentos de incertidumbre y crisis, podremos establecer el vínculo correspondiente y verificar cómo en ellos la experiencia de Dios ha sido garantía de un nuevo amanecer , dotándonos de sentido, nunca dispensándonos de la responsabilidad de resolver la vida por nuestra cuenta y riesgo. La acción salvadora y liberadora de Dios no es de proteccionismo a minusválidos sino tarea que estimula al ser humano para que sea el gestor de su historia.7

Aquí está uno de los elementos esenciales de nuestra misión en la vida. No se trata de pasar por ella domesticados por lo que es ajeno a nosotros, condicionados por la presión social, permitiendo que otros nos suplanten en la liberadora tarea de decidir y de resolver con creatividad lo que nos maltrata. La invitación de Dios , la que nos hace profundamente humanos, es a ser hombres y mujeres que afrontan la aventura del sentido, de la libertad, con todas las implicaciones que esto contiene, incluídas las contradicciones, los desencantos, las situaciones difíciles en las que pareciera que Él guarda silencio.8

Dios, lo sabemos, es un experto en configurar seres humanos de primera categoría. Lo suyo es el ser humano, su felicidad y plenitud, su dignidad, su libertad, su capacidad de amar y ser amado, su fuerza innovadora para erradicar lo que es opuesto a esta intención. De El procede la plena capacidad para hacer de nosotros seres libres, responsables de gestionar la historia en clave de emancipación, críticos con los poderes que se empeñan en someternos, aptos para generar territorios de vida y de dignidad, templados en el dolor, gozosos en el disfrute de la vida, comprometidos con la dignidad de cada prójimo, infatigables en la tarea de ser siempre humanos, densamente humanos, como Jesús, que en su humanidad revela su divinidad, la misma a la que estamos felizmente llamados. 9

La historia bíblica es un relato pedagógico de esa estrategia divina, a través de las personas, experiencias, situaciones, del pueblo de Israel. Esto nos ayuda a entender la inquietud de Isaías, expresada en la primera lectura, el que se sentía indigno experimenta ahora el favor de Dios y se siente impulsado a la misión: “Y voló hacia mí uno de los serafines con un ascua en la mano, que había retirado del altar con unas tenazas; la aplicó a mi boca y me dijo: Mira, esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado. Entonces escuché la voz del Señor que decía: A quién mandaré? Quién irá de nuestra parte? Contesté: aquí estoy, mándame10

Y en el evangelio nos encontramos con el diálogo entre Jesús y Pedro, sencillo y profundo a la vez, cuyo contenido podemos apropiar. Nos remite a las turbulencias de la vida mientras nos esforzamos nadando a contra corriente. Están Pedro y los demás discípulos en su faena habitual de la pesca, en la que ellos son experimentados. Sin embargo el relato dice que no tuvieron buenos resultados, les causa frustración: “Maestro , hemos bregado toda la noche sin lograr nada; pero, ya que lo dices, echaré las redes. Lo hicieron, y capturaron tal cantidad de peces, que reventaban las redes. Hicieron señas a los socios de la otra barca para que fueran a echarles una mano. Llegaron y llenaron las dos barcas, que casi se hundían”11

El hecho de que la pesca abundante sea precedida de un total fracaso tiene un significado teológico muy profundo. Quién no ha tenido la sensación de haber trabajado en vano durante largo tiempo? Cuántos esfuerzos hemos hecho, pensando que íbamos a obtener los mejores resultados, para no obtener nada de valía? No será que esto sucede porque nos dejamos llevar por la autosuficiencia, sintiéndonos nosotros los propietarios del éxito , sin una referencia trascendente a Dios y al prójimo?

La expresión “remar adentro” es el desafío que Jesús plantea a Pedro y a nosotros, abandonar la comodidad arriesgarnos a la gran aventura de la vida, cuando nos liberamos de la mediocridad, yendo a lo profundo para traspasar la falsa seguridad del yo superficial , adentrándonos en aquello que nos es desconocido pero promisorio de libertad y de felicidad. La inmensidad del mar es potente lenguaje simbólico que evoca los grandes emprendimientos del ser humano que osa conseguir su libertad y su realización.

El que Pedro se fíe de la palabra de Jesús, que le invita a lanzar las redes contra toda lógica, a una hora impropia en la que no había peces, tiene mucha miga. Las tareas decisivas de la vida las debemos y podemos hacer sólo si nos fiamos de otro. Se impone que tengamos la docilidad de dejarnos conducir . Cuando intentamos controlar lo que es más que nosotros, aseguramos el fracaso más rotundo.12

Dejarnos llevar por lo que nos desborda , el Misterio sagrado del amor de Dios, el Misterio del prójimo, el santo Misterio de la vida con sentido , es señal de sabiduría y de una libertad que no se queda en la vanidad del pretendido poder que creemos poseer, con la capacidad de dejarse tomar felizmente por Aquel que ha seducido amorosamente a tantos hombres y mujeres , admirables seres que sin sentirse inferiores ni humillados tuvieron el tino de encontrar su plenitud en el abandonarse plenamente en ese amor siempre mayor. 13

Así apreciamos mejor las palabras finales del texto evangélico de hoy: “Entonces, atracando la barca en tierra, lo dejaron todo y lo siguieron14. Es la vocación de todo ser humano, el llamamiento a una vida consistente, no invitación sólo para una élite de escogidos sino para todos sin excepción, propuesta que nos remite a la faena por excelencia, la de la felicidad, la de construír una historia de solidaridad, de genuino humanismo trascendente, de plenitud y de liberación.



Antonio José Sarmiento Nova, SJ





1 MELICH, Joan Carles. La fragilidad del mundo: ensayo sobre un tiempo precario. Tusquets Editores. Barcelona, 2016. PALLARES, Martín. Perspectiva filosófico-antropológica de la fragilidad. En https://www.aacademica.org/000-035/95.pdf FEITO, Lidia. Vulnerabilidad. En https://www.scielo.isciii.es/pdf/asisna/v30s3/original1.pdf NUSSBAUM, Martha C. La fragilidad del bien. Universidad de Salamanca, 2004. SPRINGHART, Heike. El hombre vulnerable. Sígueme. Salamanca, 2020.

2 PRAT CARÓS, Joan. Nuevos movimientos religiosos: lecturas e interpretaciones. En https://www.injuve.es/sites/default/files/Revista53-8.pdf GREENFIELD, Robert. El supermercado espiritual. Anagrama. Barcelona, 1985. BAALEN, J.K. van. Plagios de la religión cristiana. Clie. Tarrassa, 1985. GALINDO, Florencio. El protestantismo fundamentalista: una experiencia ambigua para América Latina. Verbo Divino. Estella, 1992. SAMUEL, Albert. Para comprender las religiones en nuestro tiempo. Verbo Divino. Estella, 1997.

3 TRUJANO RUIZ, María Magdalena. Del hedonismo y las felicidades efímeras. En https://www.scielo.org.mx/pdf/soc/v28n79/v28n79a3.pdf LIPOVETSKY, Gilles. La era del vacío: ensayos sobre el individualismo contemporáneo. Anagrama. Barcelona, 2000. BYUNG CHUL - HAN. La sociedad paliativa. Herder. Barcelona, 2019.

4 ESTÉVEZ, Elisa. Habitar las afueras: experiencia de Dios en tiempos de crisis. En Theologica Xaveriana volumen 71 páginas 1-26. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2021. GUTIÉRREZ MERINO, Gustavo. Hablar de Dios desde el sufrimiento del inocente. Sígueme. Salamanca, 2003. KASPER, Walter & AUGUSTIN, George. Dios en la pandemia. Sal Terrae. Santander, 2021.

5 Isaías 6: 5. ARENAS MOLINA, Enrique. Barro en manos del alfarero. En https://www.uniagustiniana.edu.co/sites/default/files/2020-05/ReflexionesRector_11.pdf SEVILLA JIMÉNEZ, Cristóbal. Crisis y esperanza en los profetas de Israel. En Scripta Fulgentina año XXIV número 47-48, páginas 7-22. Instituto Teológico San Fulgencio. Murcia, 2014,

6 JOHNSON, Elizabeth A. La búsqueda del Dios vivo. Sal Terrae. Santander, 2008. MARTÍN VELASCO, Juan de Dios. La experiencia cristiana de Dios. Trotta. Madrid, 1995. REMOLINA VARGAS, Gerardo. Dios y la religión: ilusión o realidad? Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2016. HABERMAS, Jürgen. Carta al papa: consideraciones sobre la fe. Paidós. Barcelona, 2009. VÁZQUEZ, Rodolfo. No echar de menos a Dios: itinerario de un agnóstico. Trotta. Madrid, 2021.

7 GARCÍA-ALANDETE, Joaquín. Afrontando la adversidad: resiliencia, optimismo y sentido de la vida. Sociedad Latina de Comunicación Social. La Laguna, Tenerife; 2016. MESA BOUZAS, Miguel Angel. Espiritualidad para tiempos de crisis. Desclée de Brower. Bilbao, 2014. KÜNG, Hans. Existencia cristiana. Trotta. Madrid, 2012; Mantener la esperanza. Trotta. Madrid, 1990. TORRES QUEIRUGA, Andrés. Esperanza a pesar del mal. Sal Terrae. Santander, 2017.

8 GELABERT BALLESTER, Martín. Escuchar la voz y el silencio de Dios. En Veritas volumen III número 19, páginas 383-398.Facultad de Teología San Vicente Ferrer. Valencia, 2008. LÓPEZ QUINTÁS, Alfonso. Silencio de Dios y libertad del hombre. En https://www.ddfv.ufv.es/bitstream/handle/10641/1888/Silencio%20Dios%20.pdf?sequence=1&isAllowed=y

9 NAVARRO, Rosana Elena. De lo humano vulnerado a lo humano resignificado, desde la experiencia espiritual de Etty Hillesum. En Cuestiones Teológicas volumen 41 número 97 enero-junio 2015, páginas 205-228. Universidad Pontificia Bolivariana, Medellín, 2015. HILLESUM, Etty. Una vida conmocionada : diario 1941-1943. Anthropos. Barcelona, 2007. FRANK, Evelyne. Con Etty Hillesum en busca de la felicidad. Sal Terrae. Santander, 2006.

10 Isaías 6: 6-8

11 Lucas 5: 5-7

12 ZAMORA ANDRADE, Pedro Pablo. Seguir a Jesús, el Señor, y proseguir su proyecto. Verbo Divino. Estella, 2021. LOIS, Julio. Para una espiritualidad del seguimiento de Jesús. En Sal Terrae Revista de Teología Pastoral tomo 74 número 870 páginas 43-57. Madrid, 1986. CASTILLO, José María. El evangelio marginado. Desclée de Brower. Bilbao, 2019.

13 WEIL, Simone. La gravedad y la gracia. Trotta. Madrid, 1988; A la espera de Dios. Trotta. Madrid, 1993.

14 Lucas 5: 11

domingo, 26 de enero de 2025

COMUNITAS MATUTINA 26 DE ENERO 2025 DOMINGO III DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

 

Le entregaron el rollo del profeta Isaías. Lo desenrrolló y dió con el texto que dice: El Espíritu del Señor sobre mí, porque él me ha ungido para que dé la Buena Noticia a los pobres; me ha enviado a anunciar la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos, para proclamar el año de gracia del Señor”

Lucas 4: 17-19



Lecturas:

  • Nehemías 8: 2-10

  • Salmo 19

  • 1 Corintios 12: 12-30

  • Lucas 1: 1-4 y 4: 14-21

Siguiendo la buena lógica señalada a propósito de la coherencia presente en la continuidad de los textos bíblicos dominicales, este domingo nos encontramos con un pasaje que presenta este aspecto de la misión de Jesús, esencial y definitivo, línea prioritaria de su ministerio público, que también compromete a todo aquel que quiera seguir su camino: “Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor”. 1 Tiene todo el sentido su proclamación en el comienzo del año; evocar a Jesús no es un recuerdo arqueológico, es un anuncio vivo y actuante para nosotros en este hoy que nos corresponde vivir, su misión configura la nuestra. Queremos acompañar a Jesús en la vivencia de este anuncio misional?

En la tradición teológica y pastoral de la Iglesia se expresa esto con palabras densas como redención, salvación y liberación, todas ellas de honda raigambre bíblica. 2 De dónde partimos? Los seres humanos constatamos en nuestro propio ser y quehacer una contingencia radical, una inevitable precariedad, hacernos conscientes de ello no es actitud sombría y pesimista, es realismo puro inscrito en la esperanza del Dios que nos “hiere de infinito” como dice bellamente Pedro Rodríguez Panizo en su libro “Rumor de eternidad” 3, tenemos necesidad ontológica de una realidad que resignifique toda esa “accidentalidad” e impida que estemos abocados al absurdo, al sin-sentido, porque en nosotros mismos no reside la capacidad salvífica, no nos debemos a nosotros mismos, lo somos al Totalmente Otro, al que es total y amorosamente distinto de nosotros, que lo es porque en El, el definitivo, sí residen la capacidad y la intencionalidad de tendernos su mano compasiva y misericordiosa , la que nos hace libres y nos colma de significado y de salvación.

Esta es la tarea que viene a realizar el Señor Jesús en la historia de la humanidad, la que él anuncia en el texto de Lucas que nos ocupa este domingo, él responde a esa necesidad de redención, de liberación, de salvación, para nosotros realidad felizmente inevitable: “Y es que la oración transforma tanto la tranquila posesión de sí mismo como la reflexión en una suerte de “inversión intencional” , como gusta de decir Juan Martín Velasco, por medio de la cual el sujeto es invitado a salir de su propio amor, querer e interés; a reconocerse herido de infinito, diseñado dialógicamente en su entraña más íntima, con un misterio en su corazón que es mayor que él mismo y, por ello, capaz de despertar la profundidad de la razón, haciendo de ella una realidad múltiple que no intenta dominar y controlar lo que se muestra, sino acogerlo como demanda casi implorante, su estilo de darse”. 4 Somos radicalmente necesitados de esa Otredad que viene en busca nuestra, cuyo único interés es salvarnos del pecado, del egoísmo, de la injusticia, de las idolatrías, de los poderes opresores, de las falsas imágenes de Dios, de las muchas muertes que nos aquejan. Así las cosas , gracias a Dios, siguiendo esta coloquial expresión que decimos a diario, “estamos tocados de esperanza”, es la tarea que Jesús anuncia en el escrito lucano.5

Tiene mucho sentido el texto de Lucas en este comienzo del año, es la misión de Jesús, su programa. El cristianismo tiene que seguir este trazo fundante; seguir su camino es comprometerse a fondo con este anuncio de la Buena Noticia, llenar de sentido la vida de todos los seres humanos, pero principalmente la de aquellos a quienes se niega el derecho a la esperanza y al ejercicio de su dignidad. La propuesta del Señor no es la de una tranquila acomodación religiosa, moralista y ritual, sino un modo que resignifica la condición de los seres humanos hacia la plenitud de la vida, don de Dios. Esto tiene que ser bueno, muy bueno, y tiene que ser noticia, anuncio que llegue al centro mismo de hombres y mujeres, transmitiendo el aliento de Dios, soplo de vida, de justicia y de libertad. Por eso no puede reducirse a los típicos modelos religiosos, muy preocupados de formalidades rituales, de prescripciones jurídicas, de obligatoriedades que sofocan la libertad y la felicidad. El ser humano afligido por abandonos, fracasos, exclusiones, maltratos, pobrezas, requiere de un anuncio definitivo que le rescate de tan pésimas anuncios6. Estamos todos necesitados de las mejores razones para vivir, para que nuestra existencia no se quede en ser una rutina, un deplorable “check list” sin fundamento que la articule y la haga trascendente. Tarea de Jesús es modelar nuestra libertad para que seamos esenciales, siendo eso él mismo, su evangelio, los valores que nos ofrece como alternativa de realización. Triste vida la de los que se dejan controlar por el carrerismo, por la vida cómoda, por el consumismo, por las ideologías, por los manejos de tal o cual pretendido líder, incluídos algunos de tipo religioso, más bien seudorreligiosos, que manipulan y controlan mentes, conciencias y corazones. Qué te dice esto, amable lector, para tu programa de vida en este comienzo de año? 7

La misión de Jesús no es neutral, determinada por lo “políticamente correcto”, lo suyo es la corrección ética, humana, liberadora, trascendente, corrección que es respaldada por Dios Padre vertida hacia el ser humano, para que este no quede encasillado en los moldes estrechos del talante controlador que tienen tantas tendencias políticas, económicas, sociales, mediáticas. El evangelio no es una ideología que se acomoda a derechas o izquierdas según conveniencias e intereses, es de su naturaleza optar salvíficamente por el ser humano en nombre del Dios que es todo misericordia y compasión, tal como se hace evidente en la praxis de Jesús.

Los “temas” del cristianismo son, entonces, gentes buenas dotadas de esa gratuidad y de ese talante capaz de narrar la acción liberadora del buen Dios. Se nos está invitando a ser testigos directos de este anuncio, a reproducirlo en nosotros, tal como lo expresa el comienzo del relato de Lucas: “Puesto que muchos emprendieron la tarea de contar los sucesos que nos han acontecido, tal como nos lo transmitieron los primeros testigos presenciales, puestos al servicio de la palabra, también yo he pensado, ilustre Teófilo, escribirte por orden y exactamente, comenzando desde el principio; así comprenderás con certeza las enseñanzas que has recibido”. 8 El exordio lucano nos propone que nuestras vidas se inscriban en el relato fundamental de Jesús, el destinatario Teófilo somos nosotros . Se trata de que, con nuestra vida, “digamos a Jesús”, 9 como lo “han dicho” a lo largo de la historia tantos hombres y mujeres desbordados de Evangelio.

El modo concreto como el papa Francisco está proponiendo el seguimiento de Jesús en nuestros días se llama SINODALIDAD, cuya etimología dice que es caminar el uno junto al otro sin preeminencias de nadie, es reunión y camino conjunto con unidad de propósito y de vida. La segunda lectura de hoy, de la primera carta de Pablo a los Corintios, ilustra estupendamente este contenido: “Como el cuerpo, siendo uno, tiene muchos miembros, y los miembros, siendo muchos, forman un solo cuerpo, así es Cristo. Todos nosotros, judíos o griegos, esclavos o libres, nos hemos bautizado en un solo Espíritu para formar un solo cuerpo, y hemos absorbido un solo Espíritu”. El cuerpo no consta de un miembro, sino de muchos.” 10 La deformación clerical de la Iglesia ha derivado en crear clases o castas en la misma, dando al estamento de obispos y sacerdotes la potestad de decisiones y de configuración de la comunidad, sin tener en cuenta a la inmensa mayoría cristiana que son los laicos, quienes en la vida real son los que aplican con mayor consistencia los valores del Evangelio.11

En el mejor talante sinodal en estos comienzos de 2025 el Papa Francisco ha dado una gratísima sorpresa nombrando a la religiosa italiana Simona Brambilla como prefecta del dicasterio 12 para los institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apostólica 13, como una señal elocuente de esta cultura sinodal, que no quiere decir que los ministros ordenados (obispos, presbíteros, diáconos) pierdan su influjo en la vida de la Iglesia. Lo que se propone, recogiendo elementos centrales presentes en el Nuevo Testamento , es que los bautizados, debidamente formados y maduros en su fe, tengan también una presencia activa en la configuración de la comunidad cristiana, demandando a los ordenados renunciar a las pretensiones de poder y dominio para asumir en la práctica pastoral el verdadero significado del ministerio, cuya etimología es servicio ordenado a la comunidad, 14 animación y promoción de la diversidad de carismas, atención a los alejados, inclusión de todos, disposición para el discernimiento personal y comunitario, escucha atenta de los “sonidos de la realidad”, superación de prejuicios clericales, coraje para insertarse en el mundo haciendo presencia liberadora, 15 atrevimiento evangélico para dialogar con el mundo de los no creyentes y agnósticos, apertura para reconocer en las sensibilidades de la cultura y de las propuestas humanísticas semillas del Evangelio. Esta es la “Iglesia en salida”, la “Iglesia tienda de campaña”, siguiendo las reiteradas expresiones del Papa Francisco que nos reta a dejar la cómoda instalación institucional para salir a las calles de la vida como en su momento lo hizo el Señor Jesús y como el Espíritu inspira para que lo hagamos en este momento de la historia. Hagamos actual aquello que vivieron los paisanos de Jesús en ese día: “En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en él”. 16

Nos preocupamos ante unos indicadores que en otro tiempo daban muestras de abundancia: alto número de vocaciones al ministerio ordenado y a la vida religiosa, frecuencia sacramental notable, influjo de la institución eclesial en la cultura y en la organización de la sociedad. Qué hacer cuando esto ya no se da? Nos asustamos, recogemos velas y nos refugiamos en grupos cerrados de “perfectos”? El temple de Jesús repite: “Por qué tienen miedo, hombres de poca fe? Entonces se levantó, increpó a los vientos y al mar, y sobrevino una gran bonanza. Y aquellos hombres, maravillados, decían: Quién es éste , que hasta los vientos y el mar le obedecen?” 17

Está claro que el asunto no es volver al régimen de cristiandad sino “leer” con mente abierta por el Espíritu estos signos de los tiempos de ahora, sin condenaciones intransigentes, también sin condescendencias permisivas, para llevar la misión liberadora de Jesús a muchos ámbitos de la sociedad que están convencidos de no necesitar a Dios. Atención a lo que tantas veces hemos escuchado en la proclamación evangélica, lo que dice con bellísima exigencia, el evangelio de Mateo: “Ustedes son la sal de la tierra. Mas, si la sal se desvirtúa, con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada fuera y pisoteada por los hombres. Ustedes son la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara para ponerla debajo del celemín, sino en el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así su luz delante de los hombres, para que vean sus buenas obras y alaben a su Padre que está en los cielos”. 18





Antonio José Sarmiento Nova, SJ



1 Lucas 4: 16-19, citando a Isaías 61: 1-2

2PAPA JUAN PABLO II. Carta Encíclica Redemptor Hominis Redentor del Hombre. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 1979. PIÑOL SALA, Jorge. Revelación, Redención y Recapitulación en los misterios de Cristo según el Catecismo de la Iglesia Católica. Disertación para obtener el título de Doctor en Teología. Pontificia Universidad Católica Argentina. Buenos Aires, 2009. CORDOVILLA PÉREZ, Angel. Teología de la Salvación. Sígueme. Salamanca, 2021. ALFARO, Juan. Esperanza cristiana y liberación del hombre. Herder. Barcelona, 1978. SCHYLLEEBECKX, Edward. Cristo y los cristianos: gracia y liberación. Cristiandad. Madrid, 1982. BOFF, Leonardo. Jesucristo, el Liberador. Ensayo de cristología crítica para nuestro tiempo. Sal Terrae. Santander, 2009; Gracia y experiencia humana. Trotta. Madrid, 2001. CARRIER, Yves. Las exigencias históricas de la salvación-liberación. Fundación Universitaria Claretiana. Quibdó, 2022. GUTIÉRREZ MERINO, Gustavo. Teología de la Liberación: perspectivas. Centro de Estudios y Publicaciones CEP. Lima, 1972.

3 RODRÍGUEZ PANIZO, Pedro. Rumor de eternidad: en torno a la fe, la razón y el tiempo. Sal Terrae. Santander, 2022; Sólo la sed nos alumbra: tres cuestiones abiertas para la teología en un tiempo de eclipse de Dios. En Miscelánea Comillas volumen 58, número 112; páginas 3-26. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 2000; La herida esencial: consideraciones de teología fundamental para una mistagogía. San Pablo. Madrid, 2013.

4 RODRÍGUEZ PANIZO, Pedro. Rumor de eternidad: en torno a la fe, la razón y el tiempo. Sal Terrae. Santander, 2022; página 91.

5 PAPA BENEDICTO XVI. Carta Encíclica Spe Salvi. La esperanza que salva. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2007. VITORIA CORMENZANA, Francisco Javier. Dar razón de la esperanza en tiempos de incertidumbre. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2024. TORRES QUEIRUGA, Andrés. Esperanza a pesar del mal. La resurrección como horizonte. Sal Terrae. Santander, 2005; Repensar la revelación: la realización divina en la realización humana. Trotta. Madrid, 2008.

6 CATALÁ, Toni. La Buena noticia de Jesús. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2005. PAGOLA, José Antonio. Anunciar hoy a Dios como Buena Noticia. PPC. Madrid, 2016. PIKAZA, Xabier. Evangelio de Marcos: la Buena Noticia de Jesús. Verbo Divino. Estella, 2012. PAGOLA, José Antonio. La Buena Noticia de Jesús, ciclo A. Evangelio de Mateo; La Buena Noticia de Jesús, ciclo B. Evangelio de Marcos. La Buena Noticia de Jesús, ciclo C. Evangelio de Lucas. PPC. Madrid, 2016.

7 PAGOLA, José Antonio . Recuperar el proyecto de Jesús. PPC. Madrid, 2016. CASTILLO, José María. El proyecto de Jesús. Sígueme. Salamanca, 1985; La alternativa cristiana. Sígueme. Salamanca, 1985. VIDAL, Senén. Los tres proyectos de Jesús y el cristianismo naciente: reconstrucción histórica. Sígueme. Salamanca, 2003. ZAMORA ANDRADE, Pedro. Pablo. Seguir a Jesús, el Señor, y proseguir su proyecto. Verbo Divino. Estella, 2021.

8 Lucas 1: 1-4

9 ALEIXANDRE, Dolores. Contar a Jesús. Lectura orante de 24 textos del Evangelio. CCS. Madrid, 2004. LEVINE, Amy-Jill. Relatos cortos de Jesús. Verbo Divino. Estella, 2017. ALETTI, Jean-Noel. El arte de contar a Jesucristo. Lectura narrativa del Evangelio de Lucas. Sígueme. Salamanca, 1992. PIKAZA IBARRONDO, Xabier. Historia de Jesús. Verbo Divino. Estella, 2013. MATEOS, Juan & CAMACHO, Fernando. El horizonte humano: la propuesta de Jesús. El Almendro. Córdoba, 1988.

10 1 Corintios 12: 12-14

11 VÉLEZ, Olga Consuelo & SIERRA, Angela María. Los laicos y laicas en la vida de la Iglesia. En Theologica Xaveriana volumen 57 número 161, páginas 33-58. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, enero-marzo 2007. CONGAR, Yves. Jalones para una teología del laicado. Herder. Barcelona, 1973. WILLIAMS, Rowan. Ser discípulo: rasgos esenciales de la vida cristiana. Sígueme. Salamanca, 2019.

12 Es la expresión que se utiliza para designar a los departamentos y organismos especializados de la curia romana. En la actualidad son 16 los dicasterios a través de los cuales el Papa sirve a la Iglesia universal. El prefecto o prefecta es la autoridad superior del respectivo dicasterio.

13 Reúne a las órdenes y congregaciones religiosas masculinas y femeninas y a otras entidades católicas de laicos consagrados.

14 SÍNODO DE LOS OBISPOS. Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión. Vademécum para el sínodo sobre la sinodalidad. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano , 2021. MADRIGAL TERRAZAS, Santiago (Editor). La sinodalidad en la vida y en la misión de la Iglesia. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 2019. BUENO DE LA FUENTE, Eloy. Sinodalidad: la Iglesia tiene nombre de sínodo. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 13 de marzo de 2018.

15 PIÉ-NINOT, Salvador. Eclesiología: la sacramentalidad de la comunidad cristiana. Sígueme. Salamanca, 2015. DULLES, Avery. Modelos de Iglesia. Sal Terrae. Santander, 1985. ZIZIOULAS, Joannis D. El ser eclesial: persona, comunión, iglesia. Sígueme. Salamanca, 2007. ESTRADA, Juan Antonio. Para comprender cómo surgió la Iglesia. Verbo Divino. Estella, 1999. LOHFINK, Gerhard. La Iglesia que Jesús quería. Desclée de Brower. Bilbao, 1986. ESTRADA, Juan Antonio. Jesús y la Iglesia: del proyecto mesiánico a la religión cristiana. Desclée de Brower. Bilbao, 2022.

16 Lucas 4: 20

17 Mateo 8: 26-27

18 Mateo 5: 13-16.

domingo, 19 de enero de 2025

COMUNITAS MATUTINA 19 DE ENERO DE 2025 DOMINGO II DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

 

Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino , como ignoraba de dónde era (los sirvientes, los que habían sacado el agua, sí que lo sabían), llamó al novio y le dijo: Todos sirven primero el vino bueno, y cuando ya están bebidos, el inferior. Tú , en cambio, has reservado el vino bueno hasta ahora”.

(Juan 2: 9-10)

Lecturas:

  1. Isaías 62: 1-5

  2. Salmo 95: 1-10

  3. 1 Corintios 12: 4-11

  4. Juan 2: 1-11

Con la asistencia gratuita del buen Dios y de tanta gente bella que se deja tomar por El, reanudamos nuestra secuencia semanal de COMUNITAS MATUTINA, siempre con la intención de brindar a nuestros lectores una reflexión densa, fiel a los textos originales, a sus intenciones saludables, y al ser humano empeñado en buscar el sentido pleno de la vida en el proyecto de Jesús. La Palabra que la Iglesia propone para cada domingo es cuidadosamente escogida de tal manera que a lo largo del año litúrgico se establezca el proceso completo de la maravillosa y esperanzadora realidad que el Padre Dios nos ha revelado en el Señor Jesucristo.1

Es muy significativo que el evangelio que corresponde a este domingo, comenzando 2025, sea la inauguración del ministerio público de Jesús con el milagro realizado en las bodas de Caná, según relata el evangelio de Juan en la primera parte del capítulo segundo. Ya sabemos que en la lectura sapiencial de los textos bíblicos debemos dar el paso cualitativo de lo literal y anecdótico a lo teológico, al sentido profundo de la actuación de Jesús, él no es un mago-taumaturgo sino el Mesías de Dios, el salvador y liberador de todas las realidades de pecado, injusticia, egoísmo, precariedad, muerte, que menoscaban nuestra plenitud. Ahí es donde está la jugada maestra del texto evangélico, y la fiesta de bodas con la conversión del agua en vino tiene una densidad teologal de primer orden: “Tres días después se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús también fue invitado con sus discípulos. Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: no tienen vino. Jesús le respondió: mujer, qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía. Pero su madre dijo a los servidores: hagan lo que él les diga”. 2

El evangelio de Juan posee un rico simbolismo, razón por la que no lo podemos empobrecer reduciéndolo a una lectura literal y a verlo como una colección de prodigios que alteran las leyes ordinarias de la naturaleza. El cuarto evangelio es una exposición de los diversos signos con que la figura de Jesús se va mostrando al mundo 3, esos signos son reveladores de su identidad y de su misión: las bodas de Caná,4 la curación del hijo de un funcionario real,5 la curación del paralítico de Betesda, 6la multiplicación de los panes y los peces,7 camina sobre las aguas, 8cura al ciego de nacimiento,9 resurrección de Lázaro.10 La genuina teología del milagro nos indica que con Jesús se inaugura un tiempo nuevo de esperanza y sentido total de la vida en Dios, de la que él es portador , consciente de las muchas penurias que padecemos los humanos, principalmente los excluídos, él trae la vitalidad teologal, la afirmación de la dignidad humana, el trabajo liberador que erradica las señales de muerte y desencantos, la posibilidad de una nueva manera de vivir en la que la razón decisiva no la tiene el control del poder sino la generosidad salvífica del Padre

El vino significa la nueva vida que procede de la gratuidad de Dios, la vitalidad suya sucediendo en nosotros para hacernos hombres y mujeres nuevos en la dinámica del Reino. 11El agua contenida en las tinajas simboliza el antiguo orden religioso del judaísmo que Jesús (el vino, la fiesta, la alegría de vivir como hijos de Dios) supera y resignifica en un ciento por ciento. Los profetas bíblicos se enfocaron en esta perspectiva de esperanza formando al pueblo de Israel en la conciencia mesiánica, que ahora el evangelista Juan presenta con plena madurez anunciando a Jesús como el revelador del Padre: “Felipe le dijo: Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta. Jesús le respondió: Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. Cómo dices: muéstranos al Padre? No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras. Créanme, yo estoy en el Padre y el Padre está en mí.” 12 Jesús es el sacramento del encuentro con Dios. 13

Bajo la figura de la fiesta de bodas se inicia el ministerio de Jesús, es una fiesta, es el Dios que se compromete incondicionalmente con la humanidad para que esta llegue a su plenitud de sentido y felicidad. Bien lo sabemos, no se trata de una sombría reforma religiosa, con implementación de normas y sanciones, con doctrinas incomprensibles, es el Dios con nosotros que asume lo humano como lenguaje de plena significación salvífica, no en apariencia, encarnado, inserto en esta realidad histórica, con todo lo que implica nuestra condición, la de los grandes amores y felicidades, también la de los dolores y fragilidades. Es el Dios que en Jesús se da todo sin reservas, el que afirma que su único y decisivo interés es llevarnos por los caminos de la plena humanidad y de la plena divinidad. Es la fiesta de la vida!

Como la presentación que hacen los evangelistas no es cronológica sino teológica, la introducción a la misión publica de Jesús con este milagro es su carta de identidad, su “presentación en sociedad”, al autor del cuarto evangelio le interesa principalmente dejar clara la condición mesiánica de Jesús. El es el esperado de las naciones, el que viene en nombre de Dios para “casarlo” con la humanidad, eso amerita con creces una fiesta de marca mayor como la que se significa en Caná de Galilea. 14

Algunos interrogantes nos ayudan a una mejor comprensión de este rico texto:

  • Cómo puede ser que en una fiesta de bodas de gente rica escasee el vino?

  • Cómo puede ser que el mayordomo no haya notado la falta, y que fuera una invitada, María, la que llamó la atención sobre esto?

  • Por qué Jesús llama a su madre “mujer”, expresión utilizada para designar a la esposa?

  • Qué significa la abundante presencia de agua en seis tinajas, cada una con capacidad de 100 litros, más o menos? Era el agua que se utilizaba para las purificaciones rituales de los judíos.

  • Por qué el autor del cuarto evangelio insiste en que este es el primer signo que realiza Jesús?

Si hacemos una interpretación literal de estos “datos” no podríamos entender lo que cada uno significa en la perspectiva determinante que es el mesianismo de Jesús. Por eso nos ayudamos de algunos de los estudiosos del texto joánico15 para apreciar su significado e inscribirlo así en nuestra experiencia de fe:

  • El agua representa el viejo orden religioso, legalista, ritualista, que Jesús viene a superar

  • El vino es la alegría abundante que procede de Dios

  • María es la “mujer”, el resto fiel del pueblo de Israel que se “desposa” con Dios

  • Las bodas significan la alianza de Dios con su pueblo

  • Las tinajas de piedra que son seis (en el simbolismo bíblico es el número que representa lo incompleto, lo imperfecto), representan a la Ley religiosa del judaísmo que pretende purificar y salvar al ser humano pero no lo logra porque es insuficiente para hacerlo

  • Que sea el primer milagro, el inaugural, se refiere a que este es el prototipo de las otras señales que seguirán para dar crédito a la plenitud salvífico-liberadora de la obra de Jesús.

Lo que acontece en Caná de Galilea es una declaración-preanuncio de las bodas de la cruz 16 y de la mañana pascual 17, el nuevo orden de vida y de salvación que se instala en la historia humana con la presencia del Señor Jesús. Si seguimos explorando la densidad simbólica del texto encontramos que se declara que el viejo orden religioso estructurado sobre la absolutización de la ley y sobre las prescripciones rituales está definitivamente caducado porque ahora en Jesús entramos en el “adorar al Padre en Espíritu y verdad”, expresión que condensa el rico diálogo de Jesús con la mujer samaritano y que es también decisivo de la comprensión propia de este evangelio 18 : “ Pero la hora se acerca y ya ha llegado , en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque esos son los adoradores que quiere el Padre. Dios es espíritu y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad”. 19.

Conocemos bien esa conversación de Jesús con esta mujer en la que se plantea la novedad cualitativa de lo que él trae para bien de la humanidad toda y de aquellos que, en ejercicio de su libertad, quieran acoger ese ofrecimiento. La mediación religiosa establecida en el culto y en la ley tiene sentido si se inscribe en la vida de personas y comunidades que deciden llevar una vida según el Evangelio, el verdadero culto es la vida, lo religioso debe estar cargado de significado evangélico, de una existencia ética, de una referencia prioritaria a Dios y al prójimo, de adoptar como modo de vida el estilo de las bienaventuranzas, de ser libres de las presiones que provienen del poder y del dinero, también del ego y de todo el vano honor del mundo. Cuando vamos a celebrar la eucaristía y los sacramentos, cuando salimos de ellos hacia nuestra cotidianidad, estamos comprometidos al culto nuevo que Jesús establece, nuestra propia vida como ofrecimiento agradable a Dios. 20

En este evangelio, la obra de Jesús, desde sus mismo comienzos, está revestida de nupcialidad, por eso esta fiesta contiene una significación profunda del desposorio de Dios con la condición humana, es amor mutuo, fidelidad, celebración del gozo ante este Dios que se nos muestra desbordante de amor y de intención salvadora y liberadora. Las bodas de Caná son así un elocuente anuncio de este torrente de vida del que gratuitamente somos destinatarios. Así comenzamos 2025 con esta esperanza!



Antonio José Sarmiento Nova, SJ









1 LA CASA DE LA BIBLIA. Tú tienes palabras de vida. Lectura creyente de los evangelios dominicales: ciclo C. Verbo Divino. Estella, 2014. BURGOS NÚÑEZ, Miguel de. Sedientos de su palabra: comentarios bíblicos a las lecturas de la liturgia dominical: ciclos A, B y C. San Esteban. Salamanca, 2009 . LEONETTI JUNGL, Manuel. Lecturas bíblicas de los domingos y fiestas, ciclo C. Mensajero. Bilbao, 2009. VANHOYE, Albert. Lecturas bíblicas de los domingos y fiestas, ciclo C. Mensajero. Bilbao, 2009.

2 Juan 2: 1-5

3 Este evangelista sólo refiere siete milagros, que los estudiosos del texto bíblico prefieren denominar signos, indicaciones claras del mesianismo de Jesús. DUIGOU, Daniel. Los signos de Jesús en el evangelio de Juan. Desclée de Brower. Bilbao, 2009. HERNÁNDEZ VALENCIA, Juan Sebastián. El libro de los signos (Juan 1:19 -12:50). Aproximación a algunas de sus líneas de investigación. En Franciscanum volumen 63, número 175; páginas 1-28. Universidad de San Buenaventura. Bogotá, 2021. MOLONEY, Francis J. El evangelio de Juan. Verbo Divino. Estella, 2015. GARCÍA MORENO, Antonio. Hermenéutica de los símbolos en San Juan. En https://www.derechopenalenlared.com/libros/hermeneutica-simbolos-san-juan.pdf LEON-DUFOUR, Xavier. Los milagros de Jesús según el Nuevo Testamento. Cristiandad. Madrid, 1979. PAGÁN, Samuel. Los milagros del reino de Jesús de Nazaret. Clie. Barcelona, 2021.

4 Juan 2: 1-11

5 Juan 4: 43-54

6 Juan 5: 1-9

7 Juan 6: 1-15

8 Juan 6: 16-21

9 Juan 9: 1-7

10 Juan 11: 1-44

11 LEJONAGOITIA, José Luis. El vino en la religión y en la fiesta. En https://www.ler.letras.up.pt/uploads/ficheiros/9590.pdf JAUREGUI EZQUIBELA, Iñigo. El valor simbólico del vino en las tradiciones religiosas mediterráneas: de Ugarit a la Ley Seca. En https://www.revistarivar.cl/images/vol2n5/8Inigo.pdf

12 Juan 14: 8-11

13 SCHYLLEEBECKX, Edward. Cristo, sacramento del encuentro con Dios. Dinor. San Sebastián, 1965. ALVAREZ GÓMEZ, Ignacio. Cristo, sacramento de Dios en la historicidad de los hombres. En Cuestiones Teológicas volumen 33, número 80; páginas 281-314. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, julio-diciembre 2006. PLASCENCIA ALDRETE, Juan Carlos. Los sacramentos de la humanidad de Cristo: un acercamiento a la vida sacramental. En https://www.antoniano.org/public/pua/dispense/6.%20PlascenciaSacra.pdf DAELEMANS, Bert. DE la praxis misericordiosa de Jesús a los sacramentos de la Iglesia. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 9 de febrero de 2016. GUILLET, Jacques. De Jesús a los sacramentos. Verbo Divino. Estella, 1987.

14 ROVIRA BELLOSO, Josep María. Jesús, el Mesías de Dios. Una teología para unir conocimiento, afecto y vida. Sígueme. Salamanca, 2005. STEIN, Robert. Jesús el Mesías: un estudio de la vida de Cristo. Clie. Barcelona, 2006. MERINO BEAS, Patricio. Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo. Universidad Santo Tomás. Bogotá, 2015.SESBOUÉ, Bernard. Cristo, Señor e Hijo de Dios. Sal Terrae. Santander, 2014.

15 DODD, Charles. Interpretación del cuarto evangelio. Cristiandad. Madrid, 1978. TUÑÍ, Josep Oriol. El evangelio es Jesús: pautas para una nueva comprensión del evangelio según San Juan. Verbo Divino. Estella, 2012; Jesús y el evangelio en la comunidad joánica. Introducción a la lectura cristiana del evangelio de Juan. BROWN, Raymond E. El evangelio según Juan (2 volúmenes). Cristiandad. Madrid, 1980. LEON-DUFOUR, Xavier. Lectura del evangelio de Juan (4 volúmenes). Sígueme. Salamanca, 1998.

16 Juan 19: 25-27

17 Juan 20: 1-8

18 Juan 4: 1-42

19 Juan 4: 23-24

20 BOFF, Leonardo. Los sacramentos de la vida y la vida de los sacramentos. Indoamerican Press Service. Bogotá, 2000. CASTILLO, José María. Símbolos de libertad: teología de los sacramentos. Sígueme. Salamanca, 1982. GARCÍA MORENO, Antonio. Adorar al Padre en espíritu y en verdad. En https://www.core.ac.uk/download/pdf/83564752.pdf CASTELLANO CERVERA, Jesús. Celebración litúrgica y existencia cristiana. En https://revistadeespiritualidad.com/upload/pdf/463arciculo.pdf

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