domingo, 29 de enero de 2023

COMUNITAS MATUTINA 29 DE ENERO 2023 IV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

 

Felices los que tienen espíritu de pobre porque de ellos es el reino de los cielos”

(Mateo 5: 3)

Lecturas:

  1. Sofonías 2: 3 y 3: 12: 13

  2. Salmo 145

  3. 1 Corintios 1: 26-31

  4. Mateo 5: 1-12



Jesús no fue un predicador doctrinal teórico, ni maestro reformador de la religión, ni asceta con deseos de imponer obligaciones rituales y morales a sus seguidores. En él lo que predomina es su condición de profeta urgido y apasionado por el reino de Dios, pasión que para él era su mayor compromiso. Este elemento es definitivo para poder captar y asumir la esencia de su mensaje que conocemos con el nombre de Buena Noticia-Evangelio. Dentro de esta oferta – que tiene la pretensión de ser sentido definitivo de vida para quienes la acogen – es fundamental su énfasis en la reivindicación de los seres humanos destruídos por la injusticia, por la humillación, por el pecado, por la exclusión social, por la pobreza, por todo lo que menoscaba su dignidad y su felicidad. 1 Y, por supuesto, sin ser excluyentes, aquí lo que resulta evidente es el compromiso salvífico-liberador de Dios hacia el ser humano, cualquiera sea su condición, pobres, ricos, creyentes, no creyentes, de tradiciones religiosas distintas del cristianismo, de toda cultura, nación, condición social o económica:2 “Hermanos, fíjense a quienes llamó Dios. Entre ustedes hay pocos hombres cultos según la manera común de pensar; pocos hombres poderosos o que vienen de familias famosas. Bien se puede decir que Dios ha elegido lo que el mundo tiene por necio, con el fin de avergonzar a los sabios; y ha escogido lo que el mundo tiene por| débil, para avergonzar a los fuertes. Dios ha elegido a la gente común y despreciada; ha elegido a lo que es nada para rebajar a lo que es, y así ya nadie se podrá alabar a sí mismo delante de Dios”. 3

Somos la opción preferencial de Dios y, dentro de esto, son prioritarios los deshumanizados, los disminuídos en su dignidad. Esta pasión tiene su fundamento en su decidida referencia a la voluntad de Dios, al cumplimiento del deseo salvador del Padre.

También, en coherencia con todo lo anterior, los evangelios proponen, cada uno con su énfasis propio, la condición divina de Jesús, su realidad de Hijo de Dios, que se articula con su humanidad y con su ministerio profético. 4 Al comenzar este 2023 propongámonos este encuentro con el que es verdadero Dios y verdadero hombre, Jesús, el Cristo. Siguiendo la pedagogía progresiva del año litúrgico es imperativo situarnos ante él, ante sus prioridades y programa, para avanzar progresivamente en lo que el nuevo ciclo nos propone sobre él, siempre con la intención de modelar nuestra vida creyente con la suya. En este ciclo A nos acompaña principalmente el evangelio de Mateo, en las lecturas que la Iglesia propone para cada domingo. 5 Este relato evangélico fue escrito principalmente para judíos convertidos a la fe cristiana. Por esta razón, el autor se esfuerza en establecer la diferencia cualitativa entre la lógica religiosa del judaísmo de ese tiempo y la novedad que acontece en Jesús.

Este domingo nos llega con el muy conocido comienzo de las Bienaventuranzas: “Felices los que tienen espíritu de pobre porque de ellos es el reino de los cielos; Felices los que lloran, porque recibirán consuelo; Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia; Felices los que tienen hambre y sed de la justicia, porque serán saciados; Felices los compasivos, porque obtendrán misericordia; Felices los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios; Felices los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios; Felices los que son perseguidos por causa del bien, porque de ellos es el Reino de los Cielos”. 6

En esta profecía él revela el rostro de misericordia y compasión , esencia de la personalidad del Padre Dios, revela así mismo el valor del ser humano y de la vida, y deja claro que en su humanidad se manifiesta la divinidad, con su condición salvadora y liberadora, promesa de divinización para todo ser humano. Particularmente se fija en quienes viven contraculturalmente, negando la primacía del poder, del dinero, del autoritarismo, de la violencia, y afirmando el sentido liberador de la pobreza y de la austeridad, del servicio, del trabajo denodado por la paz y la justicia.7 El ministerio jesuánico consiste en restablecer la pasión de vivir en amor y en libertad, transformar el corazón humano, hacer posible que descubra a Dios Padre, como el experto en hacerlo nuevo todo, conduciendo a que los seres humanos depongamos los intereses personales, a que veamos a los otros como coequiperos en el camino de la vida, no como competidores o adversarios, a que cultivemos la convicción de que la diversidad de estilos y mentalidades es una riqueza que hace posible una mayor hondura en el bien común, a que el poder no medie nuestros vínculos, sino el servicio y la cultura de la solidaridad.

La voluntad de Dios es la felicidad del ser humano,8 de esto tiene Jesús total claridad y a eso entrega su vida, se refiere siempre al Padre y lo traduce en la donación de sí mismo al prójimo abatido por la infelicidad y la injusticia. En Jesús esa esperanza se vuelve realidad, historia, posibilidad, alternativa de vida y de sentido para muchos. Es tarea de la Iglesia significar con eficacia el ministerio de Jesús y hacerlo vigente en cada momento de la historia, su misión no es anunciarse a sí misma sino transmitir a todos el Evangelio original de Jesús, que tiene en las Bienaventuranzas su programa y sus valores fundamentales. Bienaventuranza es sinónimo de felicidad.

Las bienaventuranzas sorprenden gratamente a los desencantados y sufrientes, y alienta a quienes viven a contracorriente del egoísmo mundano. Ellas condensan el modo de ser de Jesús y presentan nítidamente su proyecto. Con claridad nos pone en términos de tesis y antítesis:

  • Contra riquezas, pobreza y vida austera

  • Contra poder, servicio y solidaridad

  • Contra violencia y dominación, paz y justicia

  • Contra el éxito individualista, comunidad y vida fraterna

  • Contra el ego, el nosotros

  • Contra el desprecio a los pobres, la afirmación de su dignidad

  • Contra el desorden establecido, “otro mundo posible desde Jesús”

  • Contra la intransigencia y la venganza, el perdón y la misericordia

  • Contra el engaño y la mentira, la pasión por la verdad

  • Contra la sociedad de consumo y el derroche, la mesa compartida9

  • Contra la cultura del facilismo y la superficialidad, la densidad humana y divina a la que nos invita el Padre

  • Contra arrogancia, humildad

  • Contra la competencia egoísta, comunión y participación

  • Contra el dominio del materialismo egoísta, vida en el Espíritu10

La comunidad cristiana que asume el estilo de vida que proponen las Bienaventuranzas choca con la sociedad que vive de otra manera, con las tesis del egoísmo institucionalizado que se traducen en las prácticas cotidianas de muchas personas. La comunidad discipular que surge del espíritu de Jesús se convierte en molestia y amenaza para la sociedad. Por eso, cabe preguntarse si el cristianismo y la Iglesia son una religión socialmente acomodada, que no vive en perspectiva profética, o si ella asume, como el Señor, la contradicción ante esta escala de valores individualistas y desentendidos de la trascendencia hacia Dios y hacia el prójimo. El auténtico testimonio cristiano, su quehacer, su espiritualidad, deben minar los cimientos sobre los que se edifica la sociedad injusta. Por esto, no son de extrañar la cantidad y calidad de las persecuciones, los conflictos, vividos siempre por muchos cristianos y comunidades de fe. En medio de las hostilidades, los cristianos están llamados a la entereza, a la solidez que afronta la adversidad. La alegre certeza de Dios es fuente de coraje y esperanza. Estas son las implicaciones del discipulado cristiano. 11

Todo el ser y quehacer de la Iglesia debe estar en función de este carácter, hacer palpable el reino de Dios y su justicia, significar con eficacia sacramental al Señor Jesucristo, acoger a todos los seres humanos, ser una Iglesia en salida – como la refiere el Papa Francisco - ejercer una luminosidad que dé esperanza y garantía a la humanidad, no imponer disciplinas ni dogmas con autoridad vertical, ser comunidad que hace evidente la fraternidad de los hijos de Dios, convertirse siempre, ser casa de todos, ser luz en la oscuridad, como Jesús.

Frente a los criterios de éxito que propone el mundo de la injusticia y del inmanentismo radical Jesús proclama ocho veces en dónde se encuentra la genuina felicidad. Esta se halla en la configuración de individuos, comunidades, sociedades, donde los valores de justicia, convivencia, solidaridad, comunión, servicio, determinen la relación entre las personas: “El resto de Israel no cometerá injusticias ni hablará falsamente; y no se encontrarán en su boca palabras engañosas”. 12 La sociedad de la injusticia ofrece seudofelicidad a costa de la infelicidad de la mayoría, empobreciendo, negando derechos, excluyendo, oprimiendo, instrumentalizando. En abierta y evangélica contradicción, la propuesta de Jesús trabaja para eliminar todo tipo de opresión, haciendo del ser humano libre un feliz anticipo de la consumación futura en la plenitud de Dios.

1 CASTILLO, José María. El reino de Dios: por la vida y la dignidad de los seres humanos. Desclée de Brower. Bilbao, 1999. LÓPEZ, Mariola. El reino de Dios: la misión de Jesús en el mundo. En https://www.www.vidadelacer.org/images/documentos/2.-%20El%20Reino20de%20Dios.%20la%20Mision%20de%20jesus.pdf LUBICH, Chiara. La voluntad de Dios Ciudad Nueva. Madrid, 2011. RAHNER, Karl. Cristología Trascendental en IDEM. Curso fundamental sobre la fe. Herder. Barcelona, 1979; páginas 247-253. RATZINGER, Joseph. Introducción al Cristianismo. Sígueme. Salamanca, 2001. KASPER, Walter. Jesucristo, el testigo de la fe. En IDEM. Introducción a la fe. Sígueme. Salamanca, 2001; páginas 53-70. KÜNG, Hans. La Causa de Dios. En IDEM. Ser cristiano. Trotta. Madrid, 1996; páginas 223-259. BAENA, Gustavo. Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. En IDEM. Fenomenología de la Revelación. Verbo Divino. Estella, 2011; páginas 1009-1063.

2 DÍAZ, Carlos. La persona como don. Desclée de Brower. Bilbao, 2001. GUARDINI, Romano. Mundo y persona: ensayos para una teoría cristiana del hombre. Guadarrama. Madrid, 1963. LUCAS LUCAS, Ramón. El hombre, espíritu encarnado. Sígueme. Salamanca, 1999. MOURLON, P. El hombre en el lenguaje bíblico: corazón, lengua y manos en la Biblia. Verbo Divino. Estella, 1984. PLASENCIA LLANOS, Vicente. Ser humano: un proyecto inconcluso. Reflexiones filosófico-teológicas sobre la antropología. Universidad Politécnica Salesiana. Cuenca, 2017.

3 1 Corintios 1: 26-29

4 GONZÁLEZ DE CARDEDAL, Olegario. Cristología. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 1999. KASPER, Walter. Jesús, el Cristo. Sígueme. Salamanca, 1989. URÍBARRI BILBAO, Gabino. El Hijo se hizo carne. Sígueme. Salamanca, 2021. FERNÁNDEZ, Samuel. El descubrimiento de Jesús: los primeros debates cristológicos y su relevancia para nosotros. Sígueme. Salamanca, 2022.

5 HERAS OLIVER, Gloria. Jesús según San Mateo: análisis narrativo del primer evangelio. Universidad de Navarra. Pamplona, 1998. PIKAZA, Xabier. Evangelio de Mateo: de Jesús a la Iglesia. Verbo Divino. Estella, 2016. RAMÍREZ FUEYO, Francisco. El Sermón del Monte y la Ley en Mateo. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 30 de octubre de 2007. RODRÍGUEZ CARMONA, Antonio. Evangelio de Mateo (Comentarios a la Nueva Biblia de Jerusalén). Desclée de Brower. Bilbao, 2014. LEVORATTI, Armando J. Mateo. En Comentario Bíblico Latinoamericano Nuevo Testamento, volumen 2; páginas 277-400. Verbo Divino. Estella, 2007. LUZ, Ulrich. El Evangelio según San Mateo. Sígueme. Salamanca, 2005 (4 volúmenes). NEYREY, Jerome H. Honor y vergüenza: lectura cultural del Evangelio de Mateo. Sígueme. Salamanca, 2005.

6 Mateo 5: 3-10

7 GONZÁLEZ-CARVAJAL, Luis. Las bienaventuranzas, una contracultura que humaniza. Sal Terrae. Santander, 2013. STOTT, John. El Sermón del Monte: contracultura cristiana. Certeza. Buenos Aires, 1998. LOHFINK, Gerhard. El Sermón de la Montaña, para quien? Herder. Barcelona, 1989. PHILIPE, Jacques. La felicidad donde no se espera: meditación sobre las Bienaventuranzas. Rialp. Madrid, 2018. ARANGUREN PERAZA, Gilberto. Las Bienaventuranzas y la noción de la enseñanza moral de felicidad. En Revista Paradigma volumen 40 número 2. Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Maracay, diciembre 2019. DUMAIS, M. El Sermón de la Montaña. Verbo Divino. Estella, 1998. LAMBERT, Bernard. Las Bienaventuranzas y la cultura hoy. Sígueme. Salamanca, 1998.

8 CASTILLO, José María. Dios y nuestra felicidad. Desclée de Brower. Bilbao, 2002. AGUIRRE MONASTERIO, Rafael . La mesa compartida: estudios sobre el Evangelio desde las ciencias sociales. Sal Terrae. Santander, 1994. THEOBALD, Cristoph. El estilo de la vida cristiana. Sígueme. Salamanca, 2016; El cristianismo como estilo: pensar una pluralidad de maneras de vivir. En https://www.repositorio.uca.edu.ar/bitstream/123456789/8511/1/cristianismo-como-estilo-pensar-pluralidad.pdf ECHEGARAY, Hugo. La práctica de Jesús. Centro de Estudios y Publicaciones CEP. Lima, 1986.

9 CASTILLO, José María. La ética de Cristo. Desclée de Brower. Bilbao, 2017. GONZÁLEZ FAUS, José Ignacio. Otro mundo es posible desde Jesús. Sal Terrae. Santander, 2010; El rostro humano de Dios: de la revolución de Jesús a la divinidad de Jesús. Sal Terrae. Santander, 2008. HURTADO, Larry W. Destructor de los dioses: el cristianismo en el mundo antiguo. Sígueme. Salamanca, 2017. PÉREZ ANDREO, Bernardo. La revolución de Jesús: el proyecto del Reino de Dios. PPC. Madrid, 2018. THEISSEN, Gerd. El movimiento de Jesús: historia social de una revolución de los valores. Sígueme. Salamanca, 2005. PIKAZA, Xabier. Dios o el dinero. Sal Terrae. Santander, 2018.

10 VILA PORRAS, Carolina. Ser cristiano hoy a partir de la práctica de las Bienaventuranzas. En Revista Cuestiones Teológicas volumen 41 número 95, enero-junio-2014, páginas 167-190. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, 2014. CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA. Ver III Parte La vida en Cristo Primera sección La Vocación del hombre: la vida en el Espíritu. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano. 1990. VENTURA, María Cristina. Bienaventuranzas y globalización: dos proyectos contrapuestos. Una reflexión a partir de Mateo 5: 3-11. En Revista Pasos segunda época número 126, páginas 24-28. Departamento Ecuménico de Investigaciones. San José de Costa Rica, julio-agosto 2006. SEGUNDO, Juan Luis. El caso Mateo: los comienzos de una ética judeocristiana. Sal Terrae. Santander, 1994.

11 GONZÁLEZ, Justo L. Teología liberadora: enfoque desde la opresión en una tierra extraña. Kairós. Barcelona, 2020. VITORIA CORMENZANA, Francisco Javier. Honrados con lo real y cantores de esperanza. Lectura creyente de los procesos de exclusión. En https://www.dominicasanunciata.org/wp-content/uploads/2016/06/wdomi_pdf_4804-6dT5zTXshy3ZIVNL.pdf GALILEA, Segundo. Vivir el Evangelio en tierra extraña. Indo American Press Service. Bogotá, 1976. AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. La persecución en el cristianismo primitivo. En https://www.redicces.org.sv/jsoui/bitstream/10972/1245/1/RLT-1996-037-B.pdf PUERTAS ABIERTAS. Informe de la lista mundial de la persecución 2022. En https://www.puertasabiertas.org/recursos-para-descargar/lmp2022_informe_complementario_pdf PONTIFICIO CONSEJO PARA EL DIALOGO INTERRELIGIOSO. El testimonio cristiano en un mundo multirreligioso: recomendaciones de conducta. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2011.

12 Sofonías 3: 13.

sábado, 31 de diciembre de 2022

COMUNITAS MATUTINA DOMINGO 1 DE ENERO DE 2023 CICLO A SOLEMNIDAD DE SANTA MARIA MADRE DE DIOS

 

Pero María conservaba y meditaba todo en su corazón”

(Lucas 2: 19)



Lecturas:

  1. Números 6: 22 – 27

  2. Salmo 66

  3. Gálatas 4: 4 – 7

  4. Lucas 2: 16 - 21

Con esta celebración de Marìa, Madre de Dios, tenemos un significativo complemento de Navidad, porque su contenido se integra en la misma perspectiva del Dios a quien entendemos a partir de lo humano, como es la lógica de la encarnación, misterio en el que nuestro Dios se inserta plenamente en la condición de la humanidad, según afirmamos en la reflexiòn de Navidad. Dios se hace humano en el Hijo para que nosotros nos hagamos divinos.1 Esta es la esencia del movimiento teologal de la encarnaciòn.

A partir del ser humano se llega a Dios. El , para hacerse inteligible a nosotros , adopta nuestro modo de ser, realidad que es esencial en nuestra fe, no simple estrategia de apariencia, sino vigorosa y contundente realidad de salvación. Entendemos a Dios en su quehacer salvador y liberador. Por el ser humano Jesús de Nazareth , Dios llega a nosotros. El gran acontecimiento teologal es un hecho cuyo lenguaje es el de nuestra propia humanidad. Jesús es la visibilidad histórica de Dios.2

Con este contenido hacemos más sólida nuestra comprensión y apropiación de la humanidad de Jesús, afirmando la maternidad de María, en cuanto madre de este ser humano que es también divino. Ella es el medio que hace posible la presencia histórica de la Palabra 3: “ Dijo María: he aquí la servidora del Señor; hágase en mí según tu palabra4. Dios confirma su profundo respeto a la libertad humana, por eso somete al discernimiento de María la posibilidad de la aceptación. Es un Dios que se propone, no se impone.

Para entenderlo mejor hagamos un comentario a modo de contraste. En las religiones de la antigüedad los dioses eran seres lejanos e inaccesibles, omnipotentes y siempre demandantes de adoración y sacrificios, con rasgos temibles que infundían en sus creyentes actitudes de miedo y angustia; en cambio, la diferencia cualitativa con el cristianismo es la total accesibilidad de Dios en este feliz acontecimiento de la encarnación, es María el recurso humano-maternal que lo trae y lo hace presente entre nosotros. Por eso la designación hebrea del nombre Emmanuel, con el que también se llama a Jesús, el Dios-con-nosotros. María hace viable la cercanía encarnada de Dios.

Los lectores deben saber que la definición de María como Madre de Dios fue realizada por el Concilio de Efeso en el año 431, enseñanza que no surgió de un asunto gratuito. Se diò en el contexto de contrarrestar las afirmaciones de Nestorio5 , quien sostenía una total separación entre la realidad humana de Jesucristo y su realidad divina. Este tipo de pensamiento atentaba contra la manifestación plena de lo divino en lo humano, como es la fe íntegra del cristianismo, con las consecuencias en la vida práctica de una disociación total entre vida espiritual y existencia humana. Nestorio oscurecía la humanidad de Jesús, la desencarnaba de lo humano. Este comentario que no lo hacemos por vana erudición teológica, es una importante aclaración para ayudar a nuestros lectores en la comprensión de hechos teológico-pastorales que han sucedido en la historia cristiana, algunos de ellos muy empeñados en deshumanizar nuestra fe, en sustraerle su esencial connotación encarnatoria. Hoy en dìa también se dan tendencias de ese tipo en algunos àmbitos de la Iglesia Catòlica y de las Iglesias reformadas, que es preciso advertir y purificar.

Por esta razón, el Concilio citado sale al paso de esta tendencia para afirmar que Jesús ha tenido un proceso humano, sin dejar de ser Dios, y para eso define la maternidad de María como componente esencial de esa humanidad.6

Durante mucho tiempo se ha deformado la devoción mariana, haciendo a María casi más importante que su Hijo, y atribuyéndole prerrogativas que la divinizan en exceso y le sustraen su humanidad. Para la Iglesia Marìa es el modelo de la fe y de la acogida de la voluntad de Dios, segura ella de que el Dios que la hizo madre de Jesùs es un Dios fiel a su promesa, un Dios que cree en la humanidad, siempre resuelto a dar todo de Sì para nuestra plenitud y salvación. Y ese Todo es Jesùs, el hijo de Marìa. Quien quiera apropiarse con seriedad de la dinámica de la fe y del discernimiento de las señales de Dios en la vida no tiene màs que fijarse en ella, la primera creyente. 7

Estas consideraciones también son relevantes para aportar una reflexión sobre el significado profundo de lo femenino. Es fundamental reconocer a la mujer y su papel decisivo en la vivencia del Evangelio y en la configuración y servicio de muchas realidades en la vida de la Iglesia: la animación de comunidades cristianas, la vida religiosa femenina, tan rica en su diversidad de carismas y ministerios, la dimensión del cuidado también multiforme, el recuerdo constante de la abnegación y de la entrega sacrificada de la vida, el aporte tan valioso de ellas en la catequesis y en la transmisión de la fe, su lucha valerosa en la defensa de la vida, su presencia notable en el campo de la reflexión teológica y de la interpretación bíblica, y tantos otros ámbitos donde la rica percepción femenina de Jesùs y de su evangelio cualifican muy significativamente la existencia cristiana. 8

El relato evangélico de hoy es muy escueto pero suficientemente elocuente para aludir a María: “Fueron rápidamente y encontraron a María, a José y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, les contaron lo que les habían dicho del niño. Y todos los que lo oyeron se asombraban de lo que contaban los pastores. Pero María meditaba y conservaba todo en su corazón” 9.

No son relatos biográficos en sentido estricto sino interpretaciones teológicas de la comunidad que dio origen a este evangelio, en las que quieren destacar el acontecer de la divinidad en la humanidad de Jesús y de su entorno familiar, el de María y el de Josè: “Yo soy la servidora del Señor, que se haga en mí según tu palabra” 10, su feminidad se da totalmente a este proyecto , viviéndola como esposa de José y madre de Jesús, subrayando en su ser esa propiedad femenina del ser maternal, sin impedimentos , siendo el vaso que porta en sí misma la vida de Dios, y brindando a la humanidad la posibilidad de tenerlo entre nosotros, uniendo a ello el encanto femenino de ser protectora de la vida, con esa cualidad que tienen ellas para experimentar con mayor profundidad el cuidado de los demás, la capacidad de abnegación, sin escatimar los sacrificios que esto demande, resplandeciendo igualmente en una hermosura que es de carácter espiritual, en el mejor significado de este término.

Esta lectura evangélica de lo femenino, hecha desde el ser de María, es una propuesta de indudable valor liberador para el ser humano de todos los tiempos de la historia. Tanto lo femenino como lo masculino están expuestos al machismo, al patriarcalismo y al matriarcalismo, , a la competencia de poder entre ambos sexos, a los estereotipos de mujer símbolo sexual o muñeca frágil, o sufrida matrona que carga sobre sí los excesos de sus varones, lo mismo que los modelos de hombres-machos determinados por el poder y la conquista.11

En el evangelio de Jesús surge una humanidad nueva y esperanzadora, con el sello sustancial de Dios, que hace posible hombres y mujeres que asuman su vida como don y servicio, como defensa de la vida y de la dignidad de todos los seres, como libertad ante los ídolos que asedian permanentemente, como ruptura con todo tipo de esclavitud.

Esta novedosa y redimida humanidad es presentada por la segunda lectura de este domingo, así: “Pero cuando se cumplió el plazo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para que rescatase a los que estaban sometidos a la ley y nosotros recibiéramos la condición de hijos. Y como son hijos, Dios infundió en sus corazones el Espíritu de su Hijo, que clama a Dios llamándolo Abba, es decir, Padre. De modo que no eres esclavo sino hijo, y si eres hijo, eres heredero por voluntad de Dios” 12.

Todo lo que se destaca en este tiempo de Navidad, en el mundo cristiano, tiene que ver con la realidad del ser humano, con su historia y su mundo, con su existencia y, en ello, un Dios que se involucra humanamente, porque – lo sabemos muy bien – en nuestra condición humana no està la respuesta al sentido pleno de la vida, todos los días lo comprobamos en nuestras interminables fragilidades, incluìdas las de carácter moral. 13 Asì, recibimos como don, como gracia, una salvación procedente de una realidad Totalmente Otra que se encarna, que toma lo humano como modo histórico, lo asume, lo purifica, lo gratifica, lo salva, es Jesùs el Cristo, la Palabra hecha humanidad.14 María juega aquí papel protagónico. Su feminidad y su maternidad se dan sin límites para este proyecto! Vamos a breve descanso: estaremos de nuevo con Ustedes el 29 de enero.

1 CONCILIO VATICANO II. Constituciòn Dogmàtica Verbum Dei sobre la Divina Revelaciòn. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 1966. CAVALCANTI, Alexander. Aspectos teológicos de la encarnación en la teología del siglo XX. Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, 2013. CASTILLO, Josè Marìa. La humanización de Dios. Trotta. Madrid, 2016; La humanidad de Dios. Trotta. Madrid, 2012. ARANDA, Antonio. La cuestión teológica de la encarnaciòn del Verbo: relectura de tres posiciones características. En Revista Scripta Theologica número 25, páginas 49-94. Universidad de Navarra. Pamplona, 1993. LIBANIO, Joao Batista. El proyecto de Dios y su encarnaciòn en la historia. En https://www.sjweb.info/documents/cis/pdfspanish/200711504sp.pdf FERRANDO, Miguel Angel. Interpretaciòn, verdad y encarnaciòn de la Palabra de Dios. Conferencia Episcopal de Chile. Santiago de Chile, 2011. BRANDT, Hermann. Tras las huellas de la encarnaciòn: el emerger de Dios en Amèrica Latina. En https://www.seleccionesdeteologia.net/selecciones/llib/vol22/88/088_brandt.pdf FORTE, Bruno. La Trinidad como historia: ensayo sobre el Dios cristiano. Sìgueme. Salamanca, 1988. MOINGT, Joseph. El hombre que venìa de Dios. Volumen II: Cristo en la historia de los hombres. Desclèe de Brower. Bilbao, 1995.

2 SCHOONENBERG, Piet. Un Dios de los hombres. Herder. Barcelona, 1972. NAPOLE, Gabriel M. Jesucristo, plenitud de la revelación. En Revista Teologìa tomo 46 nùmero 99, páginas 249-266. Pontificia Universidad Catòlica Argentina. Buenos Aires, agosto 2009. GELABERT BALLESTER, Martìn. La revelación: acontecimiento fundamental, contextual y creìble. San Esteban. Salamanca, 2009. RAMÌREZ ZULUAGA, Alberto. La revelación de Dios y su transmisión. Ponencia en el I Congreso Nacional de Teòlogos. Conferencia Episcopal de Colombia. Bogotà, 1976.

3 THURIAN, Max. María madre del Señor, figura de la Iglesia. Hechos y Dichos. Madrid, 1966. LAURENTIN, Renè. Mariologìa. Herder. Barcelona, 1965. SCHYLLEEBECKX, Edward. Marìa, madre de la redención: bases religiosas del misterio de Marìa. Fax. Madrid, 1969. CABODEVILLA, Josè Marìa. Señora nuestra: el misterio del hombre a la luz del misterio de Marìa. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 1975. FORTE, Bruno. Marìa, la mujer icono del misterio. Sìgueme. Salamanca, 2001. GARRIDO, Javier. El camino de Marìa, vida y misión. Sal Terrae. Santander, 2007.

4 Lucas 1: 38.

5 Obispo de Constantinopla; 386-456. ROSNER, Ignacio Elìas. La construcción de la identidad cristiana en el marco del conflicto entre Cirilo de Alejandrìa y Nestorio de Constantinopla. En https://www.cdsa.aacademica.org/000-019/33.pdf PIÑERO, Antonio. Los cristianismos derrotados. EDAF. Madrid, 2007. IBAÑEZ, Javier & MENDOZA, Fernando. La maternidad divina de Marìa, dogma proclamado en Efeso. En https://www.dadun.unav.edu/bitstream/10171/12419/1/ST_IV-2_07.pdf GIUDICE, Hernàn. Herejìas, espiritualidad, pastoral: ayer y hoy. En Revista Teologìa tomo 47 nùmero 105, páginas 227-250. Pontificia Universidad Catòlica Argentina. Buenos Aires, agosto 2011.

6 BOFF, Leonardo. El rostro materno de Dios. San Pablo. Madrid, 1985. PAPA JUAN PABLO II. Carta Encìclica Redemptoris Mater sobre la Bienaventurada Virgen Marìa en la vida de la Iglesia Peregrina. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 1987. FORERO BUITRAGO, Samuel. Marìa, Virgen y Madre, formò su humanidad en la gracia. En Revista Albertus Magnus volumen 4 nùmero 2, páginas 11-24. Universidad de Santo Tomàs. Bogotà, 2012. LEÒN MARTÌN, Trinidad. La inclusión antropológica de los dogmas marianos, una mirada dentro de nuestro entorno teológico. En Revista Proyecciòn Teologìa y Mundo Actual número 207; páginas 311-322. Facultad de Teologìa de Granada. Granada, octubre-diciembre 2002. GARCÌA PAREDES, Josè Cristo Rey. Marìa en la fe de la Iglesia. Aula de Teologìa de la Universidad de Cantabria. Santander, 19 de febrero de 2013.

7 HÂRING, Bernhard. Marìa, prototipo de la fe. Herder. Barcelona, 1983. ROMÀN MARTÌNEZ, Marìa Carmen. Marìa, modelo del disccìpulo según Lucas. En Revista Reseña Bìblica número 61, páginas 33-42. Asociaciòn Bìblica Española-Verbo Divino. Estella, 2009. GEBARA, Ivonne & LUCHETTI BINGEMER, Marìa Clara. Marìa, mujer profética. Paulinas. Madrid, 1999. LAMET, Pedro Miguel. Las palabras calladas: diario de Marìa de Nazaret. Belaqua. Barcelona, 2004.

8 PAPA JUAN PABLO II. Carta Apostòlica Mulieris Dignitatem sobre la Dignidad de la Mujer. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 1988. ALVAREZ ALONSO, Carlos. Hacia una teología de lo femenino: en torno a la Carta Apostòlica Mulieris Dignitatem. En https://www.laici.va/content/dam/laici/documenti/donna/teologia/espanol/hacia-una-teologia_a-de-lo-femenino.pdf AZCUY, Virginia Raquel. Exègesis y teología en la encrucijada: teología feminista e interpretación feminista de la Biblia. En Revista Teologìa y Vida volumen 53, páginas 163-192. Pontificia Universidad Catòlica de Chile. Santiago de Chile, 2012. RAMÌREZ ZULUAGA, Alberto. El varòn y la mujer en la Biblia y en la teología. En Revista Cuestiones Teològicas volumen 34 nùmero 81, páginas 121-130. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellìn, enero-junio 2007. SOTO VARELA , Carmen. La teología feminista: Dios no habla ya sòlo en masculino. En https://www.seleccionesdeteologia.net/selecciones/llib/vol49/149/194_Soto.pdf

9 Lucas 2: 16-19

10 Lucas 1: 38

11 VILLARREAL MONTOYA, Ana Lucìa. Relaciones de poder en la sociedad patriarcal. En Revista Actualidades Investigativas en Educaciòn volumen 1 nùmero 1, páginas 1-17. Universidad de Costa Rica. San Pedro Montes de Oca, enero-junio 2001. FUNDACIÒN JUAN VIVES SURIÀ. Lecturas para desarmar el patriarcado. Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales CLACSO. Caracas, 2010 . BOURDIEU, Pierre. La dominación masculina. Anagrama. Barcelona, 2010. ACCATI, Luisa. Hijos omnipotentes y madres peligrosas: el modelo católico y mediterràneo. En MORANT, Isabel (Editora). Historia de las mujeres en España y Amèrica Latina , volumen II, páginas 63-104. Càtedra. Madrid, 2006. CONGREGACIÒN PARA LA DOCTRINA DE LA FE. Carta a los Obispos de la Iglesia Catòlica sobre la colaboración del hombre y de la mujer en la Iglesia y en el mundo. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2004.

12 Gálatas 4: 4-7

13 RICOEUR, Paul. Finitud y culpabilidad. Taurus. Barcelona, 1982. HAN, Byung Chul. La sociedad del cansancio. Herder. Barcelona, 2012. JIMÈNEZ RESTREPO, Alejandro. Pandemia y fragilidad humana. Percepciones sobre la muerte desde la historia y la filosofía. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellìn, 2021. COHEN AGREST, Diana. Ni bestias ni dioses: trece ensayos sobre la fragilidad humana. Debate. Buenos Aires, 2010.

14 PANIKKAR, Raimon. La plenitud del hombre: una cristofanìa. Siruela. Madrid, 1999. CORDOVILLA PÈREZ, Angel. Teologìa de la salvación. Sìgueme. Salamanca, 2021. SICILIANI BARRAZA, Marìa del Socorro. Antropologìa del sentido y teología del don: aporte teológico de Adolphe Geschè. Universidad de San Buenaventura. Bogotà, 2016.

lunes, 26 de diciembre de 2022

COMUNITAS MATUTINA 25 DE DICIEMBRE 2022 SOLEMNIDAD DEL NACIMIENTO DEL SEÑOR CICLO A

 

Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad”

(Juan 1: 14)



Lecturas:

  1. Isaías 52: 7-10

  2. Salmo 97

  3. Hebreos 1: 1-6

  4. Juan 1: 1-18



En los imaginarios dominantes en la sociedad y en los medios religiosos se tiene a Dios como soporte del “orden establecido”, como origen de la autoridad, como sustento de todas las normativas y reglamentos que deben seguir los seres humanos para adaptarse dócilmente a los diversos sistemas de organización.1 Muy poco se piensa sobre el carácter “revolucionario” de este Dios personal, nos estamos refiriendo al que se nos ha revelado en Jesús.2 Sucede que a Dios y a las mediaciones religiosas se les ha utilizado para justificar ordenamientos que a menudo resultan “desórdenes” que no favorecen la felicidad y la plenitud e los humanos, injusticias, dominaciones, autoritarismo, verticalidades, disminuciones que afectan cualitativamente el sentido de la vida. Pero nuestro Dios, el de Jesús, no es así, no procede así.

Celebrando Navidad tenemos que decir que no hay nada más revolucionario que la humanización de Dios, trastoca por completo los esquemas habituales de lo que debe ser Dios. En este caso admirable es un Dios que se inserta en la fragilidad del hogar de José y María, que discurre durante nueve meses en el seno de su madre, coexiste con toda esa pobrecía de Belén y Nazaret, sin aparentar nada, siendo un genuino pobre, como todos los que en el mundo son y han sido de esa misma condición. Esta humanidad de Dios es absolutamente sorprendente y marca un nuevo modo de proceder suyo, que no es el del esplendor de los poderosos, Dios sin riquezas, Dios sin ejércitos, Dios cuyos tronos son un humilde potrero en las afueras de Belén y una trágica cruz fuera de los muros de Jerusalén.3 Dios reconocido por unos seres marginales como los pastorcitos humildes, o los “magos” venidos del extranjero, que simbolizan la humanidad entera y la universalidad de esta apasionante aventura teologal que llamamos la Buena Noticia! Esa humanización de Dios es el más certero modo para dignificar al ser humano, para redimirlo de sus cautividades, para hacerlo radicalmente nuevo y proyectarlo en plenitud hasta más allá de la historia. 4 La Orden Franciscana y todas las congregaciones religiosas que se inspiran en el carisma del santo de Asís designan como MINORIDAD a un elemento sustancial de su espiritualidad, el ser menores con los pequeños del mundo, el achicarse, el no invocar honores mundanos, en suma, el anonadamiento como contraste profético con las vanidades de la humanidad.

Con la encarnación y nacimiento de Jesús, también con toda su historia, Dios deshace los esquemas humanos de grandeza y majestad. Su sacralidad toca tierra, toca fragilidad, toca lo mínimo de la sociedad, desbarata las pretensiones de vanagloria y honra y nos lanza a la sabiduría de lo esencial. Es la minoridad de Dios, esta es la revolución que introduce el cristianismo en la historia: “Y nosotros, preguntémonos, sabemos acoger este camino de Dios? Es el desafío de Navidad: Dios se revela, pero los hombres no lo entienden. El se hace pequeño a los ojos del mundo y nosotros seguimos buscando grandeza según el mundo, quizá incluso en nombre suyo. Dios se abaja y nosotros queremos subir al pedestal. El Altísimo indica la humildad y nosotros pretendemos brillar. Dios va en busca de los pastores, de los invisibles; nosotros buscamos visibilidad, hacernos notar. Jesús nace para servir y nosotros pasamos los años persiguiendo el éxito, Dios no busca fuerza y poder, pide ternura y pequeñez interior”. 5

Por las primeras lecturas del tiempo de Adviento, ya estamos familiarizados con los textos del profeta Isaías, un testigo de la esperanza en Dios, un auténtico comunicador de la libertad definitiva que viene de El. 6 El genuino anuncio del cristianismo ha de ser un anuncio de libertad y liberación. No estamos en la historia para agobiar a nuestros semejantes sino para promoverlos en su dignidad y en su autonomía. Eso hizo este profeta en su tiempo. Dos imágenes enmarcan esta lectura: la de los mensajeros que corren anunciando esta noticia de libertad, y la de los centinelas que expresan su júbilo porque ven el retorno de Yahvé a Sión. Como en los domingos anteriores, el libro de Isaías registra la gozosa expectativa por el retorno de los israelitas, luego del penoso cautiverio en Babilonia. Miremos en este exilio forzoso, con su fuerte carga de dramatismo y sufrimiento, un prototipo de todas las penurias que padece la humanidad en muchos lugares del mundo. El texto de este profeta es un feliz anticipo de lo que celebramos : la concreción definitiva de las promesas de Dios a su pueblo y a toda la humanidad, que busca infatigablemente un sentido pleno de la vida. 7

Las palabras de Isaías son precursoras de estos acontecimientos, buena noticia de vida y de salvación: “Qué hermosos son sobre las montañas los pasos del que trae la buena noticia, del que proclama la paz, del que anuncia la felicidad, del que proclama la salvación y dice a Sión: tu Dios reina!” 8.

En esa lógica entendemos la feliz noticia de Navidad, la de Dios que se significa con eficacia en lo humano, en su historia, en las experiencias concretas de la vida. Dicho con palabras de mayor calado teológico: la humanidad es la sacramentalidad de Dios. Por eso, el divino Jesús es al mismo tiempo el humano Jesús, elemento esencial de nuestra fe que también nos permite dar un nuevo significado a nuestra condición humana. Gracias a él tenemos vocación de divinidad y de eternidad.9

El Dios cristiano no transita por abstracciones, es humano, demasiado humano, se encarna, se implica, asume, se compromete, se hace todo con todos, sana, perdona, libera, reconfigura, rescata lo perdido por la muerte y el pecado, sintoniza con todos los que esperan, responde a sus demandas, no es indiferente a soledades y abandonos, es un Dios contagioso de vida y de dignidad. Este es a quien celebramos en Navidad, este es Aquel en quien descubrimos la plenitud de nuestra condición humana: “Y la palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad” 10

Este himno del capítulo 1 de Juan posee una dinámica descendente. Esa palabra preexistente, junto a Dios y antes de todos los tiempos, puso su morada entre nosotros, se hace carne e historia, demostrando que lo prioritario en sus intenciones es hacer nuevo al ser humano, redimirlo de todo límite y precariedad, depositando en cada uno la señal de su divinidad. Dios se hace hombre, asume nuestra limitación y temporalidad, para hacernos infinitos e ilimitados.11

Esta revolución encarnatoria de Dios no puede ser inútil, aún a pesar del trabajo de muchos humanos para desencarnarlo, para distanciarlo de la realidad, para dulcificar la profecía de Jesús – “bálsamos” espirituales dicen muchos piadosamente - , para rebajar la potencia profética de su mensaje, para disolver la contundente elocuencia “carnal” del niño nacido en Belén. Eso es a lo que nos referimos con “Iglesia en salida”, “Pastores con olor a oveja”, “Opción preferencial por los pobres”, “Revertir la cultura clerical”. El misterio de la encarnación ha de traducirse en una Iglesia, en unas comunidades cristianas, en unos pastores, todos con sabor a historia y a realidad, unas veces insertos en el doloroso dramatismo de la cruz – viviéndola sin rodeos – y otras celebrando las grandes fiestas de la liberación. 12

Del débil auxilio, del doliente amparo, consuelo del triste, luz del desterrado. Vida de mi vida, mi dueño adorado, mi constante amigo, mi divino hermano”, 13se dice con ingenua belleza en la tradicional novena navideña, sencilla expresión y de certeza que hace patente la plenitud que Dios nos comunica en su palabra hecha historia y condición humana.

Navidad es fiesta de humanización plena, celebra lo más propio de nuestra condición: el amor, la búsqueda afanosa del sentido de la vida, las felicidades y las plenitudes, los seres humanos concretos con quienes hacemos nuestros territorios de afectos y comunión, la pasión por la justicia y por la dignidad, la gran faena de ser libres, la denuncia profética de las esclavitudes, la erradicación del pecado que frustra nuestra realización. Esta narrativa liberadora sucede definitivamente en la adorable persona de Jesús, Palabra plena de Dios: “Y la Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros”. 14

Respetando la libertad religiosa de todos los seres humanos, sagrado derecho, qué podemos hacer humildemente para confrontar el acendrado paganismo de estas fiestas navideñas? El Niño de Belén, el Dios humanizado, nos bendiga a todos siempre.





1 LARA MARTÍNEZ, Laura. Mesianismo político y legitimación religiosa: las dictaduras franquista y chilena. En https://www.cdsa.aacademica.org/000-062/1711.pdf SAAVEDRA BUITRAGO, Iván Camilo. Influencia de la religión en la política y su posición respecto a la configuración de la oposición política en Colombia. En Revista Derecho y Realidad número 22, páginas 91-112. Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia UPTC. Tunja, II semestre de 2013. GONZÄLEZ, Fernán. Poderes enfrentados: Iglesias y estado en Colombia. Anthropos. Bogotá, 1997. RODRÍGUEZ MONTERO, Ramón. Poder político y religión en Roma: descripción histórica de una relación. En https://www.core.ac.uk/download/pdf/61893905.pdf

2 PÉREZ ANDREO, Bernardo. La revolución de Jesús: el proyecto del Reino de Dios. PPC. Madrid, 2018. CROSSAN, John Dominic. Jesús, biografía revolucionaria. Grijalbo Mondadori. Barcelona, 1996; Vida de un campesino judío. Crítica. Barcelona, 1994. KÜNG, Hans. Jesús. Trotta. Madrid, 2014. MEIER, J.P. Un judío marginal: nueva visión del Jesús histórico (5 volúmenes). Verbo Divino. Estella, 2004. AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. Aproximación actual al Jesús de la historia. En Cuadernos de Teología Deusto No. 5. Universidad de Deusto. Bilbao, 1996. DUQUOC, Christian. Jesús, hombre libre. Sígueme. Salamanca, 2005.

3 HERRERO DE MIGUEL, Víctor. La pequeñez de Belén o la grandeza del corazón humano. En https://www.repositorio.comillas.edu/xmlui/bitstream/handle/11531/54831/Belen.pdf?sequence=.1-1 CARTER, Warren. Mateo y los márgenes: una lectura sociopolítica y religiosa. Verbo Divino. Estella, 2007. MICÓ, Julio. Menores y al servicio de todos: la minoridad franciscana. En https://www.franciscanos.org/temas/micotemas09.htm SALVAT I FERRER, Ignasi. Encarnación y Misión. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 1996. GUERRA, Santiago. Jesús, la pobreza y los pobres. En https://www.revistadeespiritualidad.com/upload/pdf/792articulo.pdf GUTIÉRREZ MERINO, Gustavo. En busca de los pobres de Jesucristo: el pensamiento de Bartolomé de Las Casas. Centro de Estudios y Publicaciones CEP. Lima, 2002. TRIGO, Pedro. El Dios de los pobres. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/2277/1/RLT-2012-087-A.pdf DUPONT, Jacques. El mensaje de las bienaventuranzas. Verbo Divino. Estella, 1978. SCHÜRMANN, Heinz. El destino de Jesús: su vida y su muerte. Sígueme. Salamanca, 2003.

4 CASTILLO, José María. La humanización de Dios: ensayo de cristología. Trotta. Madrid, 2010; La humanidad de Dios. Trotta. Madrid, 2012; La humanidad de Jesús. Trotta. Madrid, 2017. URÍBARRI BILBAO, Gabino. La singular humanidad de Jesucristo. San Pablo-Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 2008.

5 PAPA FRANCISCO. Homilía en la Natividad del Señor, 24 de diciembre de 2021.

6 GUERRA SUÁREZ, Luis María. Isaías, profeta de la esperanza: Itinerario de la esperanza en tres etapas. En Revista Almogaren volumen 29 número 01, páginas 121-1 33. Centro Teológico de Las Palmas. Palma de Gran Canaria. CENTRO BÍBLICO VERBO DIVINO. Los profetas, hombres de Dios y hombres del pueblo. Verbo Divino. Quito, 2016. ELORZA, José Luis. Drama y esperanza: lectura existencial del Antiguo Testamento. Un Dios desconcertante y fiable: libros proféticos. Verbo Divino. Estella, 2014.

7 NAVARRO, Rosana. De lo humano vulnerado a lo humano resignificado, desde la experiencia espiritual de Etty Hillesum. Publicado en Revista Cuestiones Teológicas volumen 42 número 97, páginas 2005-228. Facultad de Teología, Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, 2015. O´CALLAGHAN, Paul. Cristo revela el hombre al propio hombre. En Revista Scripta Theologica número 41, páginas 85-111. Universidad de Navarra. Pamplona, 2009. BLANK, Josef. Qué libertad nos ha dado Cristo? Dimensión teológica de la libertad. En https://www.seleccionesdeteologia.net/selecciones/llib/vol30/119/119_blank.pdf JUSTO, Emilio. La libertad de Jesús. Sígueme. Salamanca, 2014.

8 Isaías 52: 7

9 GONZÁLEZ DE CARDEDAL, Olegario. Cristología. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 2001. SOBRINO, Jon. Jesucristo liberador: Lectura histórico-teológica de Jesús de Nazareth. Trotta. Madrid, 1993. JUAN PABLO II. Carta Encíclica Redemptor Hominis El redentor del hombre (es la primera encíclica de su ministerio pontificio). Tipografía Vaticana. Roma, 1979. MARTÍN DESCALZO, José Luis. Vida y misterio de Jesús de Nazareth. Sígueme. Salamanca, 1995. MAGNIN, Lucas Luciano. Misterio divino y humano: un diálogo cristológico entre los Evangelios Sinópticos y Juan. En Revista Albertus Magnus volumen XI número 1, páginas 1-20. Universidad de Santo Tomás. Bogotá, 2020. PIKAZA, Xabier. Este es el hombre: manual de Cristología. Secretariado Trinitario. Salamanca, 1997. SANDERS, E.P. La figura histórica de Jesús. Verbo Divino. Estella, 2000.

10 Juan 1: 14.

11 SARASA GALLEGO, Luis Guillermo. El prólogo de Juan: un principio y fundamento. En Revista Cuestiones Teológicas volumen 39 número 91, páginas 99-117. Universidad Pontificia Boliviariana, Facultad de Teología. Medellín, enero-junio 2012.

12 ELLACURÍA, Ignacio. Conversión de la Iglesia al Reino de Dios: para anunciarlo y realizarlo en la historia. Sal Terrae. Santander, 1990. MORACHO, Félix. Nueva evangelización y catequesis en una Iglesia toda ella para el Reino. San Pablo. Bogotá, 1996. CASTILLO, José María. La alternativa cristiana. CONGAR, Yves. Por una Iglesia servidora y pobre. San Esteban. Salamanca, 2014. MONTERO CÓRDOVA, Oscar. Una Iglesia diaconal para una Iglesia de los pobres en América Latina. En Revista Reflexiones Teológicas número 7, páginas 81-94. Revista de estudiantes de la Facultad de Teología. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2011. AUTORES VARIOS. Diakonía: el servicio en la Biblia. Verbo Divino. Estella, 2013.

13 Novena tradicional de Navidad.

14 Juan 1: 14.

domingo, 18 de diciembre de 2022

COMUNITAS MATUTINA 18 DE DICIEMBRE 2022 DOMINGO IV DE ADVIENTO CICLO A

 

Todo esto sucedió para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta: La virgen concebirá y dará a luz un hijo , y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa Dios con nosotros”

(Lucas 1: 22 – 23)

Lecturas:

  1. Isaías 7: 10 – 14

  2. Salmo 23: 1 – 6

  3. Romanos 1: 1 – 7

  4. Mateo 1: 18 – 24

Nunca está de más recordar el contexto sociocultural y lingüístico en el que surgen los textos bíblicos, muy distantes de nosotros en el tiempo y también con una mentalidad totalmente diferente de la occidental, caracterizada esta última por sus definiciones conceptuales y por sus articulaciones racionales, mientras que el mundo bíblico es experiencial y existencialista, de pensamiento concreto y, en materia religiosa, dispuesto a descubrir a Dios en las narrativas de su realidad vital.1

El Dios que se testimonia en la Biblia es un Dios que se dice a sí mismo en los relatos de la comunidad de Israel, en los hechos de su vida; Dios se relata en historias de humanidad, por eso, muchos seres humanos son narración de Dios, con sus vidas nos dicen en qué consiste el ser teologal encarnado en lo humano. Allí es donde la fe ejerce el apasionante ejercicio del discernimiento, que es distinguir y asumir la intervención de Dios en su historia, Nuestro Dios es un Dios de lo concreto liberador, de lo real y existencial, de los contextos donde se juega el sentido de la vida.2

Esta aclaración inicial nos ayuda a ponernos de frente a los textos de este domingo, de sus contextos y de sus pretextos. Así, hacemos una comparación y correlación entre las señales de la inminencia de Dios en los tres textos que nos propone la Iglesia este domingo y las señales de esto mismo que vemos en nuestra existencia, en el mundo de hoy. Este mundo en el que vivimos es, en general, secular, vale decir, consciente de la autonomía de la historia, de las realidades del mundo, por eso no aplican para su “modus vivendi” las cosmovisiones religiosas. Cómo hablar, entonces, del Dios que viene para nuestra plenitud en esta cultura pluralista, secularizada, autónoma, y, a menudo, no creyente o, cuando menos, agnóstica?3 Dios, que no es aprehensible en los límites humanos, con seguridad no se “aterra” ante estas autonomías de la humanidad, más bien las reconoce y estimula.

Lo que viene, Navidad, es el reconocimiento y celebración de la vinculación entre lo divino y lo humano en la historia del Señor Jesucristo, él es el relato definitivo de Dios, la visibilidad suya, su humanización.4 En Jesús y por Jesús sabemos de Dios. Estas son palabras mayores. La señal es claramente indicadora de esperanza, superando el escepticismo de Ajaz : “Volvió Yahvé a hablar a Ajaz en estos términos: pide para ti una señal de Yahvé tu Dios, bien en lo más hondo del Seol, o arriba en lo más alto. Respondió Ajaz: no la pediré, no tentaré a Yahvé. Dijo Isaías: escucha, pues, heredero de David, les parece poco cansar a los hombres que cansan también a mi Dios? Pues bien, el Señor mismo les va a dar una señal: miren, una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, al que pondrá por nombre Emmanuel”. 5

Estas palabras del profeta al rey Ajaz se dieron en un contexto en el que las esperanzas del mantenimiento de la seguridad del reino de Judá se centraban más en lo político-militar que en la confianza en Dios.6 Isaías vió los afanes del rey para buscar alianza con sus vecinos con el fin de defenderse de los poderosos de turno, pero nota que su interés se reduce a una garantía de poder, la dimensión teologal no es su aspecto determinante. A pesar de la resistencia de Ajaz, Dios se mantiene en su empeño de bendecir a Judá, y lo hace a través de la promesa de un heredero de David. Esto no es literatura fantástica, hace parte de las certezas de fe de los israelitas, que pudieron comprobar esto en su historia. En estos acontecimientos, con frecuencia ambivalentes, ellos vivían la experiencia de Dios, leían sus señales en esos hechos , y aprendían a vivir el acatamiento a su voluntad.

Volvemos así con la expectativa mesiánica de este pueblo de creyentes, esencial en la configuración de su vida. Qué nos dice esto a nosotros? Sabemos detectar a Dios en el devenir de nuestra humanidad? La lógica de la revelación no está en acontecimientos extraordinarios sino en la experiencia existencial de cada día, en la historia real, donde Dios se manifiesta. Cómo florecen en las penurias las señales de Dios? Donde residen las razones para la esperanza? Dónde está el prometido Emmanuel? Sucumbimos a un escepticismo como el de Ajaz, o nos dejamos tomar por la gratuidad de Dios para integrarnos en su proyecto de salvación? ? La imagen de esa doncella en la dulce espera de su hijo es el indicativo de un Dios incondicional y siempre comprometido con su tarea de llevarnos por los caminos de la plenitud.

Los cristianos estamos en la historia para contagiar de razones para la esperanza, no para imponer un sistema religioso rígido e inflexible. 7 Es decir, que nuestra tarea es la de comunicar la feliz realidad del Dios con nosotros: “La promesa era relativa a su Hijo, Jesucristo señor nuestro, descendiente de David según la carne, pero constituído Hijo de Dios con poder; según el Espíritu de santidad, por su resurrección de entre los muertos” .8 Esta es la Buena Noticia de Jesús, imperativo que nos exige purificar nuestra fe de contaminaciones que no se compadecen con su proyecto original, de imposiciones agobiantes, de un estilo autorreferencial y distante del Evangelio, y validando las señales de felicidad, que en buen lenguaje evangélico llamamos bienaventuranzas.

La pasión por la justicia, el cuidado de la vida, el compromiso constante con la dignidad humana, el cultivo de una espiritualidad liberadora, el sentido de lo comunitario y de la solidaridad, el talante de servicio, la decidida inclusión de los pobres, el humanismo trascendente que se desprende del Evangelio, el reconocimiento maravillado de lo que es distinto de nosotros, la comunión y la participación, la Iglesia servidora de todos, la perspectiva de futuro, son – entre muchas – las gozosas señales del Dios con nosotros, del Emmanuel , respuesta del Dios fidelísimo a todas nuestras expectativas.9

Esto es lo que nos transmite el hermoso relato de Mateo, estremecedor por su profunda sencillez y por su nitidez teologal: “El origen de Jesucristo fue de la siguiente manera. Su madre, María, estaba desposada con José; pero, antes de empezar a estar juntos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. Su marido, José, que era justo, pero no quería infamarla, resolvió repudiarla en privado. Así lo tenía planeado, cuando el angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer, porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo” .10

Sabemos que los evangelios no son crónicas biográficas en el sentido en el que entendemos hoy una narración histórica. Ellos son unas interpretaciones teológicas surgidas en las primeras comunidades de discípulos en las que cada relato evangélico da testimonio de su fe en Jesús y lo reconoce como Hijo de Dios, procedente de El y encarnado en la humanidad, como el modo propio de asumir nuestra historia en perspectiva de redención y de salvación. 11 Los evangelistas hacen teología narrando el acontecer de Dios en la vida de las comunidades, y refieren como acontecimiento prototípico de lo mismo este hecho: “Dará a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” 12.

Veamos los protagonistas del relato: Dios, tipificado en la figura del ángel, expresión de origen bíblico que se refiere al mismo Yahvé, a su presencia anunciadora de vida; María, el medio humano que hace posible la implicación histórica y existencial de Dios en la persona de su hijo Jesús, bien conocida por el acatamiento incondicional de la invitación que Dios le hizo; José, el hombre justo y prudente, que quiere seguir lo determinado por la ley judía, siempre inspirado por su fe profunda, condición que le permite descubrir la señal del Espíritu en el embarazo de su esposa. María significa la acogida incondicional del proyecto de Dios. Gracias a la acción del Espíritu, ella se hace la mediación humana que da cauce encarnado al Hijo salvador, como dice el Concilio Vaticano II: “Igualmente, ella es la Virgen que concebirá y dará a luz un Hijo que se llamará Emmanuel. Ella misma sobresale entre los humildes y los pobres del Señor, que esperan de El con confianza la salvación y la acogen”. 13

Ellos, gente pobre y anónima, como millones en el mundo, son el recurso por el que Dios opta para hacerse presente en la historia humana. No hay aquí nada portentoso ni representativo de interés para los cronistas de las hazañas de los poderosos. Así se ratifica ese proceder de Dios en pequeñez, su lógica no es la del poder sino la de la amorosa y humilde inserción en la realidad de los humanos que son como José y como María. El acontece en los hombres y mujeres que carecen de arrogancia y que no hacen del poder y del dinero sus ídolos, en los que – como María – acogen generosamente su invitación, en los que – como José – tienen cultivado el don de la prudencia teologal, en los que hacen del amor y del servicio la consigna determinante de sus decisiones. 14

El asunto clave aquí es si – en la perspectiva de esta Palabra – sabemos detectar los signos de Dios entre nosotros, si nuestra religiosidad es más que una formalidad, si acertamos en captar el proyecto de Dios en la dulce espera de María y de José, si el inminente niño de Belén conmueve nuestros esquemas. Sigue vigente Jesús de Nazaret en la historia de la humanidad, a pesar de las muchas negaciones e incoherencias de nosotros, los cristianos; a pesar de la secularización extrema de muchos ámbitos sociales, a pesar de la indiferencia y del egoísmo de tantos.





1 ARMSTRONG, Karen. Historia de la Biblia. Debate. Barcelona, 2015. GAITÁN, Tarsicio. Métodos de interpretación de la Biblia. En Revista Cuestiones Teológicas volumen 33 número 79, páginas 141-169. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, enero-junio 2006. BARTON, John (Editor). La interpretación bíblica hoy. Sal Terrae. Santander, 2001. SCHÖCKEL, Luis Alonso. Hermenéutica de la Palabra (2 volúmenes). Cristiandad. Madrid, 1986. GUIJARRO OPORTO, Santiago. La interpretación de la Biblia. XLVII Jornadas de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca. PPC. Madrid, 2017. O´CALLAGHAN, Joseph. Introducción a la crítica textual del Nuevo Testamento. Verbo Divino. Estella, 2000. PONTIFICIA COMISIÓN BÍBLICA. La interpretación de la Biblia en la Iglesia. PPC. Madrid, 1994. WEREN, Wim. Métodos de exégesis de los evangelios. Verbo Divino. Estella, 2003. RICOEUR, Paul. Teoría de la interpretación: discurso y excedente de sentido. Siglo XXI Editores. México D.F., 2001.

2 JOHNSON, Elizabeth A. La búsqueda del Dios vivo: trazar las fronteras de la teología de Dios. Sal Terrae. Santander, 2008. MOURLON, Pierre. El hombre en el lenguaje bíblico. Verbo Divino. Estella, 1984. DE LA TORRE GUERRERO, Gonzalo. Las parábolas que narró Jesús. Fundación Universitaria Claretiana. Quibdó, 2009. PARRA MORA, Alberto. Textos, contextos y pretextos; teología fundamental. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2003. SCHYLLEEBECKX, Edward. Los hombres, relato de Dios. Sígueme. Salamanca, 1994. ALFARO, Juan. De la cuestión del hombre a la cuestión de Dios. Sígueme. Salamanca, 1997.

3 SEPÚLVEDA DEL RÍO, Juan Ignacio. La religión en el mundo secular: trascendencia e individualidad. Un estudio del problema desde el pensamiento de Charles Taylor. Tesis para optar al título de doctor en filosofía. Universidad de Valencia. Valencia, 2013. TAYLOR, Charles. Las variedades de la religión hoy. Paidós. Barcelona, 2003; La era secular (2 volúmenes). Gedisa. Barcelona, 2015. ESTRADA DÍAZ, Juan Antonio. Los retos de la secularización al cristianismo y las religiones. En Revista Iberoamericana de Teología volumen 12 número 23, páginas 69-96. Universidad Iberoamericana. México D.F., julio-diciembre 2016. BLANCARTE, Roberto. Cristianismo y mundo moderno: una relación ambigua. En https://www.biblio.flacsoandes.edu.ec/catalog/resGet.php?resld=25286 DALFERT, Ingold U. Trascendencia y mundo secular: la orientación de la vida al presente último de Dios. Sígueme. Salamanca, 2017.


4 CASTILLO, José María. La humanización de Dios. Trotta. Madrid, 2014; La humanidad de Dios. Trotta. Madrid, 2018; La humanidad de Jesús. Trotta. Madrid, 2019. BOFF, Leonardo. Encarnación: la humanidad y la jovialidad de nuestro Dios. Sal Terrae. Santander, 2006.

5 Isaías 7: 10-14

6 ARDUSSO, Franco. Aprender a creer. Las razones de la fe cristiana. Sal Terrae. Santander, 2000. BRIDGES, Jerry. Confiando en Dios, aunque la vida duela. Centro de Literatura Cristiana. Bogotá, 2011. GUERRA SUÁREZ, Luis María. Isaías, profeta de la esperanza. En Revista Almogaren volumen 29 número 1, páginas 121-133. Centro Teológico de Las Palmas. Palmas de Gran Canaria, 2008. VERDINI, Leandro Ariel. Y le pondrá por nombre Dios con nosotros: lectura sincrónica de Isaías 7:10-17; 8:21 a 9:6; y 10:28 a 11: 9, como tríptico mesiánico. Tesis de grado para obtener el título de doctor en teología. Pontificia Universidad Católica Argentina. Buenos Aires, 2018. BLENKINSOPP, J. El libro de Isaías (1-39). Sígueme. Salamanca, 2015. CROATTO, Severino. Isaías 1-39. La Aurora. Buenos Aires, 1989. GARZÓN MORENO, M. La alegría en Isaías. Verbo Divino. Estella, 2011.

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8 Romanos 1: 3-4

9 GUTIERREZ MERINO, Gustavo. El Dios de la vida. Sígueme. Salamanca, 1989. MENACHO SOLÁ-MORALES, Joaquín. El cielo, puede esperar? Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2013. HERNÁNDEZ PICO, Juan. El Dios que nos acompaña en nuestra aventura histórica. El poder de Dios y la responsabilidad humana. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/3911/1/RLT-2016-098D.pdf BELEMUSCHE, Fabiani Octavian. Hipótesis del reino de los cielos como propuesta existencial de Jesús en los inicios del cristianismo. Tesis de grado para obtener el título de doctor en filosofía. Universidad Complutense de Madrid, 2018. BRAVO GALLARDO, Carlos. Galilea , año 30. Para leer el evangelio de Marcos. Herder. Barcelona, 2021. BÖTTIGHEIMER, Cristoph. Cómo actúa Dios en el mundo? Sígueme. Salamanca, 2015.

10 Mateo 1: 18-20

11 RICHARD, Pablo. Interpretación de los cuatro evangelios desde el Jesús de la historia. En https://www.oaki.net/articles/2016/2962-1474992528.pdf ORTIZ VALDIVIESO, Pedro. Introducción a los Evangelios. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2003. GUIJARRO OPORTO, Santiago. Jesús y el comienzo de los evangelios. Verbo Divino. Estella, 2006. AGUIRRE MONASTERIO, Rafael; RODRÍGUEZ CARMONA, Antonio. Evangelios sinópticos y Hechos de los Apóstoles. Verbo Divino. Estella, 2007. ORIOL TUÑI, Josep. Jesús en comunidad. El Nuevo Testamento, medio de acceso a Jesús. Sal Terrae. Santander, 2013.

12 Mateo 1: 21

13 CONCILIO VATICANO II. Constitución Dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium, número 55. BAC. Madrid, 1996.

14 GONZALEZ FAUS, José Ignacio . Vicarios de Cristo: los pobres en la teología y espiritualidad cristianas. Trotta. Madrid, 1988. CASTILLO, José María. Escuchar lo que los pobres dicen a la Iglesia. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 1999. GONZÁLEZ FAUS, José Ignacio. La causa de los pobres, causa de Dios. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2015. RICHARD, Pablo. La fuerza espiritual de la Iglesia de los pobres. Departamento Ecuménico de Investigaciones DEI. San José de Costa Rica, 1987.

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