“Al día siguiente, Juan vió a Jesús, que se acercaba a él, y dijo: Miren, ese es el Cordero de Dios , que quita el pecado del mundo”
(Juan 1: 29)
Textos:
Isaías 49: 3-6
Salmo 40: 2-10
1 Corintios 1: 1-3
Juan 1: 29-34
Queremos iniciar la reflexión de este domingo proponiendo a nuestros lectores que se pregunten cómo ha sido su encuentro con Jesús, si ha habido etapas en el mismo, si ha sido predominantemente un encuentro transmitido, convertido en inercia sociocultural, en fuerza de la costumbre, en rutina religiosa, o si en algún momento se han vivido rupturas, crisis, purificaciones, incluso pérdida de la fe, para luego “amanecer” a la novedad , a la gozosa sorpresa que nos causa el encuentro con este Señor que se convierte en opción fundamental y en proyecto de vida. 1
En América Latina , como en muchos otros contextos del mundo occidental, recibimos la fe arraigada en la cultura y en los valores comunes aceptados por la sociedad. Se corre el peligro de que cuando una religión es mayoritaria esta se anquilose y se vuelva parte de la rutina social, sin mayores implicaciones en la transformación de las personas. En este sentido es preciso valorar y diferenciar críticamente los esfuerzos evangelizadores de los misioneros españoles y portugueses que vinieron junto con los conquistadores y colonizadores. En unos casos se dió una abierta imposición de la fe cristiana sin tener en cuenta los valores de las religiones autóctonas de América; en otros , por bendición de Dios y lucidez de la condición humana, los hubo que trajeron con sus propios relatos de vida el genuino Evangelio, y se comprometieron con las comunidades nativas y con los africanos traídos al continente con la indigna intención de los colonos de hacerlos esclavos, 2 defendiendo sus derechos y afirmando su dignidad.
Sea esta reflexión inicial un aporte para desacomodar el cristianismo instalado, no procesado críticamente, que el Espíritu conmueva nuestro ser para dejarnos sorprender por Jesús y para persuadirnos de que su Buena Noticia es lo mejor que nos puede suceder para inspirar nuestros proyectos de vida. Veamos lo que nos dice el evangelio de este domingo; Juan el Bautista presenta a Jesús y lo hace con palabras que denotan la viva impresión que le causa el joven de Nazaret: “ Al día siguiente, Juan vió a Jesús, que se acercaba a él y dijo: Miren, ese es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo! A él me refería yo cuando dije: Después de mí viene uno que es más importante que yo, porque existía antes que yo. Yo mismo no sabía quien era; pero he venido bautizando con agua precisamente para que el pueblo de Israel lo conozca”. 3
Estas palabras son una “presentación en sociedad”, tiene mucho sentido que el texto sea propuesto en el comienzo del año, ya sabemos que el recorrido de todo el ciclo litúrgico desde el primer domingo de adviento hasta la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, es un seguimiento de Jesús a través de los relatos evangélicos, destacando uno a uno los diversos aspectos de su ser y de su misión, para que, al final, en la conclusión, tengamos una visión y apropiación la más completa posible del Señor Jesús que configura nuestra identidad, que desarma nuestros falsos mapas mentales, que nos libera de todo lo que nos somete, que nos hace nuevos para una vida dedicada a Dios y al prójimo, con todos los valores que se contienen en su Buena Noticia. Si a Juan Bautista lo sensibilizó hasta dar lo mejor de sí mismo, estamos hoy en condiciones de dar el salto cualitativo del cristianismo heredado al cristianismo vivido como opción fundamental, con el máximo entusiasmo y mejor esperanza? 4 También hoy la Iglesia a través de su diversidad de ministerios nos presenta a Jesús como la gran alternativa de significado para nuestras vidas. Están ustedes, queridos lectores, atentos para “hacer caso” a esta presentación? Se sienten necesitados de un sentido superior? Tal vez desencantados de los muchos liderazgos fatuos que ofrece la sociedad y buscando algo definitivo? 5
Recordemos un poco cómo se fue formando la conciencia de Israel acerca del Mesías, esto también tiene vigencia para nosotros hoy, porque es el modo concreto como ese pueblo fue dando significado a su historia a partir de profundas crisis y frustraciones. Después de vivir momentos iniciales de gloria y plenitud social y religiosa, los israelitas empezaron a experimentar el fracaso en su historia individual y colectiva, se preguntaron por el sentido de sus vidas y por su salvación, esto en medio de grandes crisis y desconsuelos; en ese contexto, los profetas bíblicos fueron los genios éticos y religiosos que los confrontaron, en la mayoría de casos con gran severidad, por su desacato de la alianza, por su falla gravísima con los compromisos pactados con Yahvé. En medio del denso drama empezaron a alentar su esperanza, ahí surgió la esperanza mesiánica, 6 reconocieron que en ellos no residía la capacidad de salvación. Sabemos que la palabra Mesías, de origen hebreo, quiere decir salvador. Hubo diversas tendencias en este sentido, unos imaginaban un mesías reformador religioso moral, otros un gran caudillo político-militar, pero otros – con mayor lucidez y sabiduría – se proyectaban en un Mesías que quebraría los límites de la historia, de lo ya establecido, que trascendería esas fronteras y tendría carácter definitivo para toda la humanidad y para todos los tiempos de la historia: “El Señor, que me formó desde el seno de mi madre para que fuera su siervo, para hacer que Israel , el pueblo de Jacob, se vuelva y se una a El, dice así: No basta que seas mi siervo solo para restablecer las tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel; yo haré que seas la luz de las naciones, para que lleves mi salvación hasta las partes más lejanas de la tierra”. 7 Así, se hicieron conscientes de la necesidad de un salvador-Mesías , eso marcó su experiencia, su historia, su espiritualidad. Descubrieron que no era posible salvarse a sí mismos, se generó un estilo de vida, una ética, una concepción de la historia, una práctica existencial, una esperanza.
Y nosotros hoy, en este siglo 21, somos conscientes de la necesidad de una salvación trascendente y trascendental, totalizante, que llene de sentido todo lo que somos y hacemos y nos abra así al sentido definitivo de la vida? A lo largo de la historia el ser humano exalta y rinde culto a “salvadores”, políticos, generadores de riqueza material, ideólogos, poderosos de toda especia, dictadores, inventores, falsos profetas, casi siempre con resultados desastrosos, con extraordinaria habilidad para defraudar las expectativas de quienes los enaltecen y absolutizan. Los dictadores y tiranos de estos años, de derecha o de izquierda, son: “Los ídolos de los paganos son oro y plata, objetos que el hombre fabrica con sus manos. Tienen boca, pero no pueden hablar; tienen ojos, pero no pueden ver; tienen orejas pero no pueden oír; ni siquiera tienen vida! Iguales a esos ídolos son quienes los fabrican, y quienes en ellos creen”. 8
El pensamiento existencialista florecido en la primera mitad del siglo XX, en contextos de guerra, de desencanto ante la llamada “civilización occidental”, generadora ella en muchos casos de desafueros en contra del ser humano, se caracterizó por ver al ser humano en su realidad existencial, casi siempre dramática y dolorosa, necesitada de respuestas de sentido. Es una tendencia filosófica con sabor a calle, a sufrimiento, a carencias, a búsquedas afanosas de significado, a necesidades que claman redención. Nos vemos retratados ahí? Tenemos la suficiente humildad para aceptar que no somos nuestros propios redentores? Que existe la posibilidad de algo Totalmente Otro capaz de saciar tantas preguntas, tantas precariedades, tantas búsquedas fallidas? 9
Volvamos a la presentación que hace de Jesús Juan el Bautista, y pensemos si ese mismo evento nos dice algo en términos de significado pleno trascendente. Que sea este un ejercicio de confianza, de apertura a una gratuidad que nos desborda y nos abraza, y dejemos que el Espíritu elabore en nosotros la experiencia de este Mesías válido para todo el ser humano y para todos los seres humanos de todos los tiempos de la historia: “Aquel sobre quien veas que el Espíritu baja y reposa, es el que bautiza con Espíritu Santo. Yo ya lo he visto, y soy testigo de que es el Hijo de Dios”. 10
El “darnos cuenta” de nosotros mismos, de Dios y de Jesús en nuestras vidas, no es reñido con el realismo y con el modo crítico, no fomentamos un cristianismo evadido de la realidad, estamos situados en el tiempo y en el espacio, en estas coordenadas se encarna nuestro relato biográfico. Eso sí, con un elemento poderoso que es la lucidez que el Espíritu suscita en nosotros para que, debidamente contextualizados en estos tiempos de la historia, mantengamos el talante de libertad, el mismo que alentó a Jesús, que lo llevó a ser tan severo crítico del establecimiento religioso y político de su tiempo, el mismo que lo juzgó incómodo y buscó todos los pretextos para declararlo inaceptable y condenarlo a muerte como reo y nocivo para las instituciones del judaísmo de esos años. 11
En la Palabra de este domingo se destaca también la “presentación-elección” que Dios Padre hace de Jesús, es el refuerzo mayor que nos dice “este es el camino para una vida auténtica y realizada”, ya lo había anticipado la expectativa mesiánica que trae la segunda lectura: “Voy a hacerte luz de las naciones para que llegue mi salvación hasta el confín de la tierra”. 12 Uno de los asuntos recurrentes que afirmamos en estas reflexiones semanales es la opción preferencial de Dios por el ser humano, su voluntad indefectible de que nada de lo nuestro quede expuesto al fracaso. Pues, en la elección que El hace de Jesús tiene lugar de modo destacado la referida decisión salvífica cuando nos indica que Aquel a quien está presentando es la alternativa de la más genuina humanidad, llamada a convertirse en divinidad: “A ustedes que, consagrados por Cristo Jesús, han sido elegidos por Dios para ser su pueblo, junto con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo, Señor suyo y nuestro”. 13
Sin querer ser profetas de desgracias, fatalistas y desilusionados, sí queremos llamar la atención sobre la diversidad de propuestas que se hacen al ser humano para configurar sus opciones, sus proyectos de vida, sus prioridades, muchas de ellas verdaderamente precarias y deleznables. Esto ha sucedido siempre, en cada época tiene sus propios énfasis, de acuerdo con los contextos propios de cada momento. Casi siempre predominan los llamados del poder, de la acumulación de riquezas, del utilizar al semejante como trampolín para satisfacer determinados intereses, del desconocimiento violento de lo que es diferente, de la competitividad individualista, de la fuerza como recurso para dirimir las discrepancias, del poco sentido de humanidad y de trascendencia. Las noticias del día a día sobreabundan en esta materia, muchos ámbitos de la sociedad son “bazares” de ofertas seudoantropológicas, brillan por la poca cabida que dan a la solidaridad, al sentido trascendente de la vida, a la espiritualidad, a la seriedad ética y existencial, al compromiso con el prójimo. 14
Por eso, y sin visos de fundamentalismo, sí parece que conviene, en aras de una mejor y más saludable condición humana, rescatar las propuestas de sentido sólidas y trascendentes, asumiendo que en ellas se da un rico pluralismo que contribuye a la autenticidad y a la responsabilidad, y que permite diálogos inteligentes y ejercicios de sensatez y sabiduría. En consecuencia, la antigua y siempre nueva oferta de sentido que se da en Jesús sigue vigente y tienen total potencia para reconfigurar a los seres humanos que la quieran acoger, se trata del arte de ser humanos según lo que Dios comunica a su elegido, Jesús, debidamente atestiguado por el Bautista: “Y puesto que yo lo he visto, testifico que este es el Hijo de Dios”. 15
Qué apasionante es cuando nos deshacemos de las rutinas convencionales y dejamos que el espíritu entre en crisis, se haga preguntas, discierna con sentido crítico, y, debidamente purificados, damos el paso adelante para optar por algo que satura nuestra existencia de significado. Por eso, hagámosle caso a Juan el Bautista! 16
Antonio José Sarmiento Nova, SJ
1 PEREZ TAMAYO, Matilde Eugenia. Al encuentro con Jesús. En https://www.enbuscadejesus.wordpress.com/wp-content/uploads/2016/08/al-encuentro-con-jesc3bas.pdf PAPA LEON XIV. Carta Encíclica Dilexit Nos sobre el amor humano y divino del Corazón de Jesucristo. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2025. CASTILLO, José María. El seguimiento de Jesús. Sígueme. Salamanca, 2005. CHAPA, Juan (Editor). Cincuenta preguntas sobre Jesús. Rialp. Madrid, 2006. CROSSAN , John Dominic. Jesús, vida de un campesino judío. Crítica. Barcelona, 1994.
2 PRIEN, Hans Jürgen. La historia del cristianismo en América Latina. Sígueme. Salamanca, 1997. DUSSEL, Enrique. Historia de la Iglesia en América Latina. Mundo Negro. Madrid, 1992. MEIER, Johannes (Editor). Miradas históricas a la misión de la Iglesia en América Latina. Editorial Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2025.
3 Juan 1: 29-31
4 GRÜN, Anselm. Jesús, camino hacia la libertad. El evangelio de Marcos .Verbo Divino. Estella, 2016. ARQUIDIOCESIS DE BOGOTÁ. Redescubrir a Jesús quien camina con nosotros. Vicaría de Evangelización. Bogotá, 2016. RISTINE, Jennifer. Discípulos libres. La confluencia de libertad y gracia en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola. Trabajo de grado para optar el grado de Master en Espiritualidad Ignaciana. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 2022.
5 BUENO , Gustavo. El sentido de la vida. Pentalfa. Oviedo, 1996. FRANKL, Victor. El hombre en busca de sentido. Herder. Barcelona, 2004. ESTRADA, Juan Antonio. El sentido y el sin sentido de la vida. Trotta. Madrid, 2010. FROMM, Erich. Del tener al ser. Paidós. México, 2010. FRANKL, Viktor. LAPIDE, Pinchas. Búsqueda de Dios y sentido de la vida. Conversación entre un teólogo y un psicólogo. Herder. Barcelona, 2005.
6 SICRE, José Luis. El desarrollo de la esperanza mesiánica en Israel. En Cuestiones Teológicas volumen 34, número 82; páginas 249-256. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, junio-diciembre 2007. PRIETO LOPEZ, Leopoldo José. Esperanza y mesianismo en el pensamiento judío. En https://www.redalyc.org/pdf/6937/693773291003.pdf FELDMANN, Roberto. Mesianismo y milenarismo desde la perspectiva judía. En Teología y Vida volumen XLIV, páginas 155-166. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, 2003. HERMANN, Siegfried. Historia de Israel en la época del Antiguo Testamento. Sígueme. Salamanca, 1985. SCHIPPER, Bernd U. Breve historia del antiguo Israel. Sígueme. Salamanca, 2021.
7 Isaías 49: 5-6
8 Salmo 135: 15-18
9 LUYPEN, William. Fenomenología existencial. Carlos Lohlé. Buenos Aires, 1971. SARTRE, Jean Paul. El existencialismo es un humanismo. Sur. Buenos Aires, 1973. JOLIVET, Regis. Las doctrinas existencialistas. Gredos. Madrid, 1969. MOUNIER, Emmanuel. Introducción a los existencialismos. Guadarrama. Madrid, 1973.
10 Juan 1: 33-34
11 ECHEGARAY, Hugo. La práctica de Jesús. Centro de Estudios y Publicaciones CEP. Lima, 1986. VELASCO, Juan Martín. ALEIXANDRE, Dolores. PAGOLA, José Antonio. Fijos los ojos en Jesús. PPC. Madrid, 2013. PAGOLA, José Antonio. Es bueno creer en Jesús. PPC. Madrid, 2012; Recuperar el proyecto de Jesús. PPC. Madrid, 2015. OVIEDO TORRÓ, Luis. La credibilidad de la propuesta cristiana. Sal Terrae. Santander, 2022. URÍBARRI BILBAO, Gabino. Jesucristo para jóvenes. Claves pastorales para un mundo líquido. Sal Terrae. Santander, 2021. GONZÁLEZ FAUS, José Ignacio. El rostro humano de Dios. De la revolución de Jesús a la divinidad de Jesús. Sal Terrae. Santander, 2015. CONFERENCIA EPISCOPAL DE COLOMBIA. Ver a Jesús (educación religiosa escolar). Ediciones SM. Bogotá, 2013.
12 Isaías 49: 6
13 1 Corintios 1: 2
14 VALVERDE, Carlos. Génesis, estructura y crisis de la modernidad. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 1996. BYUNG-CHUL HAN La sociedad del cansancio. Herder. Barcelona, 2024; La expulsión de lo distinto. Herder, 2021. CAREAGA, Gabriel. El siglo desgarrado. Crisis de la razón y la modernidad. Cal y Arena. Ciudad de México, 1989. RIVAS CASTAÑO, Luis Gabriel. Crisis de la modernidad. El pacto con el demonio. En Revista Colombiana de Bioética volumen 10 número 1; páginas 182-193. Universidad El Bosque. Bogotá, enero-junio 2015. BERMAN, Marshall. Todo lo sólido se desvanece en el aire. La experiencia de la modernidad. Siglo XXI. Buenos Aires, 2004.
15 Juan 1:34
16 MARTÍNEZ RIVERA, R. El amigo del novio. Juan el Bautista, historia y teología. Verbo Divino. Estella, 2019.
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