miércoles, 4 de mayo de 2011

Reflexiones Bíblicas - Homilías

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Pistas para la Homilía, por Jorge Humberto Peláez S.J., PASCUA – DOMINGO III A (8-mayo-2011)

El Mensaje del Domingo, por Gabriel Jaime Pérez, S.J., Domingo III de Pascua, Ciclo A - Mayo 8 de 2011

Encuentros con la Palabra, por Hermann Rodríguez Osorio, S.J., Tercer domingo de Pascua – Ciclo A (Lucas 24, 13-35) – 8 de mayo de 2011

DIÁLOGOS sobre el Evangelio del Domingo, por José Martínez de Toda, S.J., Domingo 3A Tiempo Pascual: Emaús, 8 mayo 2011

Miércoles 4 de mayo

Buenos días:
Lecturas de hoy
1. Hechos 5: 17-26
2. Salmo 33:2-9
3. Juan 3: 16-21
En el calendario litúrgico propio de Colombia es la fiesta de los santos Felipe y Santiago, Apóstoles; en el de la Compañía de Jesús, es la memoria de San José María Rubio, un misionero jesuíta español de la segunda mitad del siglo XIX, primera mitad del XX, su principal campo de apostolado estuvo en los suburbios pobres de Madrid. Comparto con Ustedes su biografía, para aumentar la lista de personas destacadas en el seguimiento de Jesús.
Les propongo como materia de oración el capítulo 3 del Evangelio de Juan, que la Iglesia nos ha propuesto como lectura en estos tres días. Allí destacamos el encuentro de Nicodemo con Jesús y el diálogo que se suscita sobre el "nuevo nacimiento", con elementos muy propios de la teología de este cuarto evangelio : nacer del Espíritu, Jesús ofrecido a nosotros por Dios para que tengamos vida eterna, el camino de la verdad y de la luz en Jesús.
Fijémonos en Nicodemo: era un judío notable, observante, del grupo de los fariseos, ya conocemos bien la connotación de hacer parte de ellos, y el contexto de sus relaciones con Jesús, la dificultad para que ellos le entendieron. Por esto es admirable que este maestro judío busque a Jesús para dialogar con El sobre asuntos fundamentales de la relación con Dios, más allá de los parámetros rigurosos de la Ley, que para estos maestros y escribas era el único camino posible de salvación.
Nicodemo es un hombre con inquietudes honestas espirituales, y vislumbra en Jesús la nueva manera de vida en Dios, en el Espíritu, se aproxima a Jesús con sinceridad y le reconoce: "Maestro, sabemos que vienes de parte de Dios para enseñar, porque nadie puede hacer las señales que tú haces, si no está con El" (Juan 3: 2). Y va de noche a visitarlo, dice el texto, seguramente porque si lo hiciera de día sería mal visto por sus correligionarios.
Nos parecemos a Nicodemo? Tenemos preguntas de autenticidad pero también dudas con respecto a nuestro propio modelo religioso y espiritual? Estamos conformes con ser unos cristianos que marcan tarjeta con cumplimientos rituales y legales, y nos quedamos en ese mínimo? O vislumbramos que el seguimiento de Jesús es mucho más que eso y decidimos arriesgar el encuentro que nos abre a las dimensiones reales y muy exigentes de este camino? Soy un miembro "juicioso" de la Iglesia que cumple órdenes o soy un buscador del reino de Dios y su justicia que va mucho más allá de estos límites mínimos para tener la osadía de seguir a Jesús en totalidad?
Nicodemo está en la seguridad de la ley y doctrina judías, es observante, y todos le tienen por hombre justo y fiel, pero en su conciencia algo se mueve y por eso decide ir al encuentro con Jesús. El diálogo con Jesús le resulta mucho más que una simple respuesta, porque le empieza a abrir la mente, el corazón, a la novedad radical del Reino: hay que pasar del estadio de cumplimiento religioso al "nuevo nacimiento", al ser engendrado por el bautismo, en cuanto configuración sacramental con Jesús, "te aseguro que si uno no nace del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios" (Juan 3: 5), le dice Jesús.
Toda la intención que Dios tiene con nosotros es hacernos hombres y mujeres nuevos modelados por Jesús, para esto se impone dejarnos llevar por el Espíritu hacia un modo sustancialmente nuevo de ser y de quehacer, totalmente inspirado por Jesús y su Evangelio. Esto es lo que descubre Nicodemo en esta conversación, porque le "rompe su esquema" de judío observante y lo lanza a esta nueva manera de ser, a dejarse engendrar de nuevo en Dios.
Les insisto: en el ejercicio de oración de hoy tomemos el lugar de Nicodemo y vayámonos al diálogo con Jesús, muy abiertos a que El también "rompa nuestros esquemas" para hacernos posible el acceso al nuevo orden de vida y de salvación.
El asunto esencial es mucho más que ser buenos miembros de la Iglesia, con asistencia regular a los servicios religiosos, al culto, con acatamiento de lo que nos diga el sacerdote o el pastor, el Papa o el Obispo, esto es mucho más, y reside en aquello a lo que nos hemos referido con frecuencia en estas pistas de oración: CONOCIMIENTO INTERNO de Jesús, configuración plena con El, con su historia, cons sus opciones, en su total intimidad con el Padre, con su cruz, con su muerte, con su Pascua. Esta es la jugada maestra de la nueva vida en el Espíritu, y esto es lo que El propone a Nicodemo y a nosotros.
Oremos sobre esto hoy e ingresemos ya al círculo de diálogo Jesús, Nicodemo, nosotros.
Presentemos en este amanecer a mi hermana Clarita  Sarmiento Nova, a Natalia Bahamón, a Pedro Peña Moreno, a Alberto Gómez Lamus, a Alexandra Isaza, a Zelma Echeverría, a Rubén Darío Montoya, y a todas las personas que con gran devoción y confianza nos piden que las encomendemos al Señor para ser bendecidas en salud, en crecimiento en el Espíritu, en vida digna y con oportunidades de trabajo. Y sintamos una vez más el compromiso serio que hemos adquirido en COMUNITAS MATUTINA para no debilitar nuestra oración.
Lo hacemos con el apoyo del Padre Arrupe y de Monseñor Romero, a quienes deseamos ver un día beatos y santos, como Juan Pablo II, reconocidos en la heroicidad de su vida evangélica y fiel a Jesús y a la humanidad, en el acatamiento pleno de la voluntad del Padre.
Un abrazo, feliz día,
Antonio José Sarmiento Nova,S.J.

martes, 3 de mayo de 2011

Como nos habla Dios

Los padres pueden ayudar a los niños a escuchar a Dios. El Señor desea tener una relación con nosotros, para liberarnos y transformarnos en su imagen. Nuestro deber es escuchar y responder. 
Washington / Sociedad – Ningún padre quiere recibir una llamada inesperada del colegio de su hijo. Cuando un orientador nos llamó para informarnos que nuestra hija Nina, alumna de segundo básico le dijo cosas hirientes a su amiga Annie, mi esposa y yo nos preocupamos. Esa noche, cuando terminamos de cenar, mi esposa se dirigió a Nina: “¿Quieres hablar de lo que pasó entre tú y Annie hoy día?”
 
Nina se enderezó, se puso pálida y bajó la cabeza. Luego se levantó de su silla lentamente, fue donde su mamá, se sentó en su falda, puso la cabeza en el pecho de la mamá y le susurró al oído. Mi esposa puso sus brazos alrededor de Nina y la acercó mientras la escuchaba. Terminada la confesión, Nina miró a su mamá. Mi esposa explicó que Nina sabía que lo que había dicho estaba mal. Le pidió a Nina que le escribiera una carta pidiendo perdón a Annie, y que se la entregara al día siguiente, lo cual Nina hizo con prontitud.
 
Nina subió a jugar con su hermana hasta la hora de dormir. Al escucharla reír, gritar y chillar alegremente, supe que se sentía bien nuevamente. A la hora de dormir Nina rezó conmigo y me dijo cuán mejor se sentía después de hablar con nosotros sobre lo que había sucedido entre ella y Annie.
 
LA PRÁCTICA DE HABLARLE A DIOS
 
Al día siguiente, Nina llegó del colegio con un panfleto sobre la oración titulado Oración católica para familias católicas. Fue una feliz coincidencia con nuestro deseo de ser una familia de oración, agradecemos nuestros alimentos y decimos un Padre Nuestro o una oración de agradecimiento antes de acostarnos, pero queremos que la oración se convierta en una disposición que defina cómo nuestra familia se relaciona con el mundo. Queremos que nuestros hijos desarrollen una relación con Dios y que estén más atentos a la presencia de Dios durante el transcurso del día. En pocas palabras, queremos cultivar una postura contemplativa de encontrar a Dios en todas las cosas.
 
Durante la cena leímos y conversamos sobre la parte introductoria del panfleto. Enfatizaba que toda oración empieza con la iniciativa de Dios que nos invita a conocerlo de una manera personal. El misterio de la Trinidad, la presencia energizante en todas las cosas están siempre apelando a nosotros a través de la presencia permanente del Espíritu en nosotros. Lo que parece ser nuestra iniciativa es en realidad nuestra respuesta al Espíritu de Dios que nos llama a la oración. A menudo pasamos en día sin estar conscientes de la graciosa presencia de Dios que nos llama a una nueva vida. Cuando rezamos despertamos al llamado de Dios y su cariñoso abrazo. Por eso San Pablo aconseja “Recen sin cesar”.
 
El folleto nos animaba a hablarle a Dios en la oración como quien le habla a un amigo. Les pregunté a mis hijos qué le dirían a Dios al rezar. Para mi gran sorpresa, Julia, la de 5 años, empezó a dar ejemplos concretos agradeciendo a Dios por nuestra casa, nuestros profesores; pedirle a Dios que trajera a la Mamy de vuelta a casa sana y salva desde el trabajo, o pedir perdón cuando nos decimos cosas hirientes. Sus sugerencias eran las mismas que sugería el folleto: rezar para agradecer, pedir y perdonar.
 
Después de cenar y de un poco de práctica de violín, leí un capítulo de uno de los libros de Harry Potter a Nina. Julia me pidió que le leyera alguna historia de su Biblia para niños. Después de leerle sobre el diluvio y el arcoíris, Nina me preguntó: “¿Por qué Dios no nos habla a nosotros como le habló a Noé?” Era una pregunta profunda a la luz de nuestra reciente conversación sobre la oración. Les aseguré a mis hijas que Dios sí nos habla, especialmente cuando rezamos.
 
La tradición Cristiana enseña que Dios nos habla de muchas maneras, especialmente a través de Jesucristo, pero muchos luchan por escucharlo del todo. Los salmistas advierten: “Si escuchas hoy la voz de Dios, no dejes que se endurezca tu corazón”. Ese es un si muy grande. Los salmistas creen que el problema radica en corazones endurecidos, lo que sin duda es cierto, pero también tenemos un problema de audición. Los niños son más directos al respecto, pero los adultos, que vivimos en un mundo ruidoso y apresurado, debemos luchar para escuchar la voz de Dios. Muchos cristianos no saben cómo escuchar la voz de Dios porque no saben cómo nos habla Dios. Muchos concluyen, tal como hizo mi hija, que Dios no nos habla como le habló a Noé. Si no creemos que Dios nos habla, no escucharemos su voz.
 
¿CÓMO NOS HABLA DIOS?
 
Después de lo que Nina había vivido el día anterior con su mamá, me sorprendió que no creyera que Dios pudiese hablarle “de la misma manera que le habló a Noé”.
 
“Nina, creí que Dios te había hablado fuerte y claro la otra noche”, le dije.
 
San Ignacio de Loyola enseña que hay partes de nosotros que no han sido sanadas y liberadas por Cristo. A veces actuamos contra el trabajo y la misión de Cristo y tenemos conductas destructivas. Cuando se dan estas situaciones, el Espíritu Santo trabaja para cambiar nuestra conducta al llenarnos de remordimiento. Muchos cristianos asumen que sólo experimentan a Dios en momentos de paz y alegría, pero Ignacio nos recuerda que Dios nos habla de otras maneras, especialmente en los episodios de remordimiento. Este es un acto de amor de parte de Dios porque Dios desea liberarnos de nuestras actitudes y actos distorsionados. Le expliqué a Nina que Dios le habló a través de sus sentimientos de pena y remordimiento sobre cómo se había comportado con Annie.
 
El Señor también le habló a Nina cuando ella estaba en los brazos de su mamá y le susurró su confesión. A través del abrazo de mi esposa, Nina escuchó y experimentó la compasión y la misericordia del Señor. Después de admitir lo que había hecho y aceptar escribir una disculpa, se sintió ligera, feliz y llena de energía. Era ella misma nuevamente.
 
Según San Ignacio, Dios alienta a la persona que busca hacer el bien restaurando las relaciones y llenándola de energía, valentía, claridad e inspiraciones. Dios también proporciona consuelo espiritual. La manera más común son los sentimientos de paz y quietud y las sensaciones de felicidad interior que nos atraen a vivir como Cristo. El Señor le dio a Nina el deseo de escribir aquella carta, la valentía para entregarla y la inspiración para actuar de otra manera hacia Annie en el futuro. Nina experimentó lo feliz que estuvo Dios con su decisión, liberándola de culpa y llenándola de alegría. Aquella fue una experiencia de consuelo espiritual, producto de su cooperación con el Señor.
 
LA DUBITATIVA JULIA
 
Julia estaba sentada a mi lado, escuchando mientras yo le explicaba a Nina cómo Dios le había hablado en los últimos dos días. “Papá, Dios no me habla a mí como le habló a Nina”, me dijo.
 
“Pero Dios te habla todos los días”, le contesté. Julia inmediatamente puso a prueba mi afirmación poniéndose de rodillas al frente mío y juntando sus manitos e inclinando su cabeza en oración. Cuando se sentó nuevamente en el sillón me miró y dijo: “¡Papá, acabo de escuchar la voz de Dios y a mí no me habló como le habló a Nina o a Noé!”
 
San Ignacio creía que todo el bien que recibimos en nuestras vidas viene de Dios, como luz que viene navegando hacia nosotros desde el sol. Le pregunté a Julia: “¿Qué cosas buenas te ocurrieron hoy?” Ella inmediatamente nombró a su mamá, su hermana, una de sus amigas y nuestra casa. Por supuesto, estas son apenas algunas de las cosas buenas que Dios le dio. Le recordé que todas ellas se las da Dios. “¿Sabes lo que Dios te está diciendo cuando te da todas esas cosas buenas?”
 
“No”, me contestó.
 
La mire a los ojos y le dije: “Dios te está diciendo lo mucho que le gustas y lo mucho que te quiere”. Una gran sonrisa apareció en su cara.
 
Hice una breve pausa y agregué: “Niñas, hay muchos niños que no tienen todas las cosas buenas que ustedes tienen. Hay muchos niños en el mundo que tienen hambre, viven en medio de la violencia y no tienen un hogar”. Ellas asintieron mientras yo hablaba. “Dios también está con ellos y los ama muchísimo, pero las personas que Dios ha enviado para que los cuiden no siempre escuchan a Dios”.
 
“¿Cómo está Dios con ellos?”, me preguntó Nina.
 
Pensé por un instante y contesté: “Recuerden que Jesús nació pobre y sufrió una muerte horrible mostrándonos que Dios está con los pobres y los que sufren. Tal como Jesús caminó con los discípulos en el camino a Emaús —ustedes saben la historia—, él camina con los que sufren. Él vive en sus corazones dándoles coraje, fuerza, paz y esperanza”.
 
¿LE HABLA DIOS A LOS ADULTOS?
 
¿Por qué Dios no me habla a mí como les habló a los profetas o a los discípulos de Jesús? Esta es una pregunta frecuente para muchos cristianos, tanto adultos como niños. La experiencia de Nina, interpretada a la luz de los principios ignacianos fundamentales, me recuerdan que el Señor Jesús siempre nos está hablando a través de nuestras relaciones y nuestras elecciones, a través de nuestros sentimientos, deseos, imaginación y pensamientos. Él habla a través de la creación, a través del regalo de la vida, a través de otras personas y a través de nuestras propias habilidades, oportunidades y luchas. El Señor desea tener una relación con nosotros, para liberarnos y transformarnos en su imagen. Nuestro deber es escuchar y responder.
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Edward Mccormack. Profesor adjunto de espiritualidad cristiana y director del departamento de espiritualidad Cristiana del Washington Theological Union, donde se especializa en espiritualidad ignaciana. Publicado en revista America, www.americamagazine.org
ALEGRIA!!! QUE SUENEN LAS CAMPANAS EMOCIONADAS!!! QUE DISPAREN LOS CAÑONES LOCOS DE DICHA!!! EL QUE ESTABA MUERTO HA RESUCITADO!!! LA VIDA DERROTA A LA MUERTE!!! Y EL AMOR REINA POR SIEMPRE EN MI CORAZÓN!!! ALEGRIA!!!! FELIZ PASCUA!!!
 

Miercoles 3 de mayo.

Buenos días:
 
Lecturas de hoy
 
1. Números 21:4-9 o Filipenses 2:6-11
2. Salmo  77:1-2 y 34-38
3. Juan 3: 13-17
 
En el calendario litúrgico propio de Colombia se celebra la Exaltación de la Santa Cruz, en el de la Iglesia Universal la fiesta de los Stos. Felipe y Santiago Apóstoles.
 
En la oración de hoy les sugiero considerar esta realidad tan abiertamente contrastante: el pasado fin de semana hemos celebrado la beatificación del Papa Juan Pablo II (1920-2005), con inmenso júbilo por parte de muchos en el mundo, incluyendo  creyentes de tradiciones religiosas distintas del catolicismo, lo mismo que no creyentes, ha sido un acontecimiento de talla mundial.
 
Y también muchos en el mundo han "celebrado" la muerte violenta de Osama Bin Laden (???). Qué nos dicen estos dos acontecimientos? Cómo lo leemos en clave creyente? Cuáles son los criterios evangélicos que nos llevan a tomar una postura ante esto?
 
Conocemos con amplitud la vida de Juan Pablo II, su díficil infancia y juventud, la pérdida temprana de sus seres queridos, su preparación clandestina para el sacerdocio, en medio del régimen comunista, los primeros años de su ministerio, su formación académica, su experticia en San Juan de la Cruz y en Max Scheler, su trabajo universitario, su talante atlético y deportivo, su gusto por el teatro, su nombramiento como obispo auxiliar de Cracovia (1958), y su posterior promoción al arzobispado de la misma sede (1964), llegando a ser cardenal, por nombramiento de Pablo VI, en 1967, con apenas 47 años de edad. Participa en todas las sesiones del Concilio Vaticano II (1962-1965), y hace particulares aportes a la constitución pastoral sobre la Iglesia en el Mundo Moderno "Gaudium et Spes", y se destaca como joven y entusiasta obispo y cardenal.
 
Participa como miembro del colegio cardenalicio en los conclaves de 1978 para elegir a Juan Pablo I (agosto), sucesor de Pablo VI, y él mismo es elegido en octubre para suceder el breve pontificado del Papa Luciani. Ahí empieza un servicio a la iglesia universal que dura hasta el 2 de abril de 2005, día de su Pascua.
 
En esos 26 años y medio de ministerio realiza más de cien viajes apostólicos, supera el record de beatificaciones y canonizaciones, llena plazas, calles y santuarios en casi todos los países del mundo, su magisterio es fecundo con encíclicas como "Redemptor Hominis", "Dives in misericordia", "Laborem Exercens", "Centesimus annus", "Sollicitudo rei socialis", con Exhortaciones y Cartas Apostólicas como "Mulieris Dignitatem" y "Christifideles Laici", junto a muchos otros textos producto de su enseñanza. Reivindica a la iglesia perseguida y silenciada durante la II guerra mundial en los campos de concentración de los nazis y en el régimen persecutorio de la Unión Soviética y de los países que fueron gobernados bajo la esfera comunista.
 
Exalta figuras como Maximiliano Kolbe, Edith Stein (Santa Teresa Benedicta de la Cruz),Padre Pío,Teresa de Calcuta, Jerzy Popielusko, de reconocimiento universal. Se entrevista con gobernantes y dirigentes de todas las latitudes.
 
 Se pronuncia contra el régimen comunista y es factor decisivo en su caída, a finales de los años ochenta. El movimiento Solidaridad, liderado por el sindicalista católico Lech Walesa, es clave para cambiar las tendencias políticas de su país de origen , Polonia. Algunos se preguntan con inquietud por estas intervenciones políticas del Papa, especialmente junto a dirigentes tan marcadamente conservadores como Ronald Reagan y Margaret Thatcher.
 
También interviene frente a las tendencias teológicas que surgieron en la Iglesia después del Concilio Vaticano II, como las expresadas en autores como Hans Küng, teólogo y sacerdote suizo, católico, disidente de muchas de las posturas oficiales del Papa y de la Iglesia. Se mantiene aquí una tensión y  desacuerdo, aún vigentes. Otros expertos en el campo de la teología moral son intervenidos por considerarse sus posturas excesivamente liberales (Charles Curran, Bernard Häring, Marciano Vidal). Y en América Latina la Teología de la Liberación, tendencia surgida en nuestro medio a finales de los sesenta, también es puesta en tela de juicio por parte del magisterio pontificio, por juzgársela subversiva y reductora de la salvación cristiana a una liberación socio política, influída por el marxismo. Señala sus desacuerdos con estas nuevas maneras de interpretación del cristianismo y toma decisiones que , en algunos casos, prohiben a estos teólogos enseñar y publicar.
 
Igualmente, desarrolla una intensa actividad interreligiosa y ecuménica, que se evidencian en sus encuentros de oración en Asís, con dirigentes religiosos de muchas confesiones y tradiciones, y dialoga con el Dalai Lama, con el primado Anglicano, con los rabinos del judaísmo. Se hace presente en muchos foros públicos del mundo y expresa su pensamiento sobre derechos humanos, ideologías, moral social y económica, totalitarismos.
 
Se pronuncia con vigor sobre los elementos decisivos de la identidad católica en lo doctrinal, en lo moral, en la familia y en la sexualidad, y marca unas orientaciones que los más conservadores aplauden como rectificaciones exigentes ante las "desviaciones" que surgieron después del Concilio Vaticano II. Sus nombramientos de cardenales y obispos en general se caracterizan por poner al frente de las grandes responsabilidades eclesiales a hombres de tendencias conservadoras, dejando atrás designaciones consideradas más progresistas de los tiempos de los papas Juan XXIII y Pablo VI.
 
Su vida personal es heroica, abnegada, austera, es un hombre de indiscutible reciedumbre espiritual y evangélica. Su figura de anciano encorvado, en los últimos años de su vida, es un mensaje al mundo de fortaleza superior. Es un hombre recio, sólido, templado, convencido de Jesucristo y de su ministerio, más allá de lo mediano. Es un cristiano de grandes ideales, y así lo proclama a tiempo y a destiempo.
 
Conservador en lo doctrinal y en lo moral, también en lo disciplinar, es un progresista en materia social y humanista. Su vigorosa afirmación de la dignidad humana se puede considerar clásica en el siglo XX, ante los desmanes de las antropologías que surgen del "capitalismo salvaje" , como él mismo lo llamó, y del comunismo materialista. En los grupos más conservadores del catolicismo provocó un inmenso entusiasmo, en los progresistas permanecen sinsabores. No fue , ciertamente, un hombre de posturas intermedias.
 
Es indiscutible su virtud, su vida entregada 100 % a su Señor, a su Iglesia , a su ministerio. Ante su memoria nos inclinamos con respeto y gratitud. El fue para muchos, verdaderamente, confirmación en la fe genuina y en la vida evangélica. Dejamos la valoración de la historia para tiempos posteriores, cuando ya venga la serenidad en los ánimos y la objetividad de los análisis permita un estudio más detallado de su servicio eclesial.
 
Osama Bin Laden, muere asesinado el pasado domingo en un rápido operativo militar, de alta eficiencia. Y en Estados Unidos muchos salen a  las calles a celebrar su muerte. Cómo proceder aquí en talante cristiano? aplaudiendo? haciendo fiesta? gritando un sentimiento de venganza para rescatar el sentimiento trágico de aquella mañana dolorosa del 11 de septiembre de 2001 en New York?  Juan Pablo II hubiese clamado júbilo ante esta muerte?
 
Son dos figuras del mundo contemporáneo, situadas en orillas opuestas. De un lado: el santo y el apóstol; del otro, el millonario árabe, fundamentalista y enemigo de Occidente hasta el frenesí violento de la tragedia neoyorquina, buscado durante años por los cuerpos de seguridad, hasta este domingo 1 de mayo.
 
Qué decir? Qué pensar? Es cristiano celebrar una venganza? Es evangélico alegrarse con la muerte de alguien, así su conducta haya sido nociva para la sociedad? En nuestra oración también debemos considerar como las potencias políticas y militares también han decidido guerras y campañas altamente destructivas para muchos seres humanos y para la dignidad de su vida: las dos guerras mundiales del siglo XX, la guerra de Corea, Viet Nam, Irak, Afganistán, Libia, Europa Oriental, la dominación europea en Africa, las dictaduras militares en América Latina, son páginas de vergüenza para la humanidad, porque abusaron del poder y destruyeron vidas y dignidades.
 
Al considerar esta figura destacada para el mundo cristiano - Beato Juan Pablo II - miremos esto con criterios de Jesús. Definitivamente no es evangélico festejar la muerte de Osama Bin Laden, ni del Mono Jojoy, de ninguno de estos personajes, así ellos hayan hecho daño a la humanidad, como en efecto lo hicieron, y de manera desmedida. Más bien preguntémonos porque surgen este tipo de personas, cuáles son las condiciones que les dan origen, por qué su perversidad y su ensañada violencia, por qué hay intolerancia y guerra, por qué gobiernos "legítimos" promueven la guerra y la destrucción? Estas preguntas deben ser acicate muy exigente para nuestra conciencia, y no es posible eludirlas, porque proceden del mismo Dios y de millones de seres humanos que , aún desde sus tumbas, siguen reclamando reconocimiento y dignidad.
 
Juan Pablo II, hombre de Dios, servidor del Evangelio, testigo de Jesucristo. Osama Bin Laden, millonario, enemigo de USA y de Occidente, musulmán radical. En el mejor espíritu de las Bienaventuranzas, sin asomo de venganza, oremos a partir de estas figuras. Y pidamos a Dios, por intercesión del nuevo beato, que seamos hombres y mujeres de honda y recia espiritualidad, vigorosos en el cumplimiento de nuestros compromisos, trabajadores del diálogo y de la paz, yu que nunca en nuestras vidas se den venganzas ni júbilos ante la muerte de los violentos.
 
El Señor Jesucristo, pendiente de la cruz, humillado y ofendido, nos dice y exige cosas bien distintas que seguramente escandalizan a muchos, porque nos pide de modo radical perdonar, amar hasta el extremo, dar la vida incluso por quienes nos hacen daño, como Monseñor Romero. El modo de Jesús, que es el modo de Dios, y el modo de la genuina humanidad, nos invitan a crucificarnos para que haya vida, justicia, amor, dignidad. Puede ser esto más decisivo que un ejército en pie de guerra en Irak o en Afganistán?  Puede esto ser más decisivo que unos aviones estrellándose con estrépito contra las Torres Gemelas y destruyendo millares de vidas?
 
Pongámonos en coloquio ante el Crucificado, como tantas veces lo hizo Juan Pablo II, y dejemos que el Espíritu nos diga e inspire que sólo el amor es digno de fe. Amén.
 
Y en este mañana  presentemos al Padre Dios a todos nuestros hermanos y hermanas encomendados para que El los bendiga, conforte y sane, por la intercesión del Beato Juan Pablo II y de quienes también un día deseamos ver reconocidos en los mismos términos, el Padre Arrupe y  Monseñor Romero. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.
 
Un abrazo, feliz día,

 
Antonio José Sarmiento Nova,S.J.

lunes, 2 de mayo de 2011

Lunes 2 de mayo : Comunidad orante del amanecer‏

Buenos días:
 
Desde El Socorro (Santander) Luis Gerardo Nova nos comunica el fallecimiento de la Sra. Gloria Franco de Rangel, la semana pasada; su hija Gloria, por quien oramos mucho en esta comunidad había fallecido hacía dos meses y medio. Nos unimos a la familia Rangel Franco y a Luis Gerardo en su gratitud a Dios por la vida de esta querida persona y en la solidaridad y comunión propia de los cristianos.
 
 
Lecturas de hoy
 
1. Hechos 4: 23-31
2. Salmo 2:1-9
3. Juan 3: 1-8
 
El libro de los Hechos de los Apóstoles es un texto netamente pascual, expresa el ser y quehacer de la Iglesia primitiva, a partir de la experiencia del Señor Resucitado. En todos los pasajes leemos las señales de su presencia inspirando, animando, fortaleciendo, enviando en misión, dando sentido a la vida de la comunidad.
 
Cómo se anima hoy nuestra vida con esta PRESENCIA? Cómo se anima la vida de la Iglesia? Todas las realidades eclesiales tienen sentido y razón de ser si a través de ellas se anuncia la Buena Noticia de Jesús, este es un criterio esencial para validar lo que somos y hacemos en la Iglesia. Aquí nuevamente surge el tema de lo auténtico y lo inauténtico en la Iglesia: oremos sobre esto, desde esto, pero implicándonos: nosotros somos la Iglesia. Entonces la pregunta que cabe es: yo vivo resucitado inspirado por su presencia? soy un hombre nuevo, una mujer nueva, en el Resucitado? O más bien permanezco en la "vejez espiritual" y con esto daño a la Iglesia?
 
Orientemos con esta pregunta nuestra oración de hoy, y hagamos el contraste con los Hechos de los Apóstoles, que nos acompañarán como primera lectura durante todo el tiempo de Pascua. En este apasionante libro del Nuevo Testamento constatamos toda la vitalidad del Espíritu en los cristianos primitivos:
 
- conciencia plena en la fe de que el mismo Jesús de Nazareth es ahora el Cristo Resucitado
- entusiasmo para comunicarlo a tiempo y a destiempo
- conciencia de ser enviados en misión por El
- capacidad para afrontar tribunales, persecuciones, cárcel, contradicciones ante las autoridades judías y romanas
- nueva manera de ser en Jesús
- rasgos de vida en común (koinonía) y de servicio (diakonía)
- fraternidad
- alegría y esperanza
- talante apostólico total
 
Hechos de los Apóstoles es un texto de entusiasmo, de pasión por el Resucitado, de presencia indiscutible de El animando la vida de la naciente comunidad. Qué dice a nuestra vida hoy?
 
Cuando se tocan los asuntos díficiles y dolorosos de la inautenticidad de la Iglesia , tan conocidos, debemos asumirlos como propios, amando esta iglesia nuestra, santa y pecadora al mismo tiempo, y hacer su valoración desde esta perspectiva de los Hechos. Asumamos con humildad que sí hay pecado, empezando por el nuestro, y dejémonos tocar por el Espíritu hasta lo más hondo de nuestro ser para entrar en la dinámica creciente y constante de la novedad pascual, que El nos pase de todos los signos de muerte, desamor, pecado, injusticia, desorden, esclavitud , a la vitalidad del Evangelio, a la vida recta, limpia, solidaria, al servicio, a la dignidad, a la fraternidad, a la comunión, y que la respuesta de nuestra libertad se inscriba en esa dinámica de Pascua.
 
Y así, trabajemos con pasión y con amor para que la Iglesia sea siempre pascual, como esta de los Hechos. Con nuestro estilo profético purifiquemos a esta Santa Madre  de afectos desordenados, de poder mal ejercido, de pompa, de lenguaje lejano, de vanidad, de riqueza, de boato, de algunos ministros desorientados, de timidez apostólica, de hacer dominar la institución sobre el carisma, y con el Resucitado pasemos a la autoridad evangélica, al servicio sin buscar aplausos ni posiciones, a la humildad, a la encarnación e inculturación en las realidades humanas y sociales, a la austeridad en el uso y manejo de los bienes económicos y materiales, a la profecía, a la creatividad y al coraje apostólicos, todo teniendo como referencia esta apasionante Iglesia que se nos refiere en Hechos de los Apóstoles. Y hagamos todo esto con inmenso amor, no con el estilo de "francotiradores" que bombardean con críticas descarnadas, estilo de sindicato contestatario y amargado.
 
Siempre hay retos para los cristianos, para la Iglesia: cómo ser pascuales en este país de pobreza, violencia, y  exclusión? Cómo ser una Iglesia vigorosa en una nación de 23 millones de pobres, de casi cinco millones de desplazados por la violencia? Cómo vivir el Espíritu del Resucitado cuando compatriotas nuestros esquilman  a los demás en su vida, en su dignidad, en sus bienes? Cómo afrontar la misión a la que El nos envía en estos contextos que disuelven para muchos la ilusión de vivir con esperanza? Cuándo el espíritu facilista de la sociedad de consumo nos sumerge en una manera de ser "light", superficial, vana?
 
Son preguntas de fondo para una nueva evangelización, para tomarnos en serio esto de ser cristianos, seguidores de Jesús, hombres y mujeres de Iglesia, y  todo en la perspectiva fundante del Señor Resucitado. Se trata de ser por El, con El y en El, y, desde ahí, de parecer, de dar una imagen real de Iglesia entusiasmada, apasionada, comprometida, mística, ministerial, en comunión, participante, misionera, enviada. Una Iglesia saturada de Jesús, de su Pascua, de su vitalidad inagotable.
 
En esta mañana de mayo pascual, les propongo orar, teniendo como referente los Hechos de los Apóstoles, sobre nuestra condición de Iglesia, dejémonos retar por el Espíritu, por el mismísimo Señor Resucitado, por la vida y por la historia, y apostemos todo por una eclesialidad evangélica, purificada, enviada en misión, intensamente apostólica, solidaria de toda la humanidad, incluyente, Iglesia que en todo su ser y quehacer narre al Señor Jesús como la razón de su esperanza.
 
Y con este ánimo pascual presentemos en esta mañana a la Sra. Gloria Franco de Rangel para que el Padre la acoja en su bienaventuranza, y bendiga a todos sus seres queridos, y su hija Gloria, fallecida en febrero pasado.
 
Y también en esta ofrenda matutina presentemos, con los pascuales Monseñor Romero y Padre Arrupe, a mi hermana Clarita y a todas las queridas personas que hemos ido integrando en esta lista, por su salud, por su trabajo, por su felicidad, para que el buen Dios las anime, las bendiga, las sane, y haga brillar en ellas el espíritu de Pascua. Por Jesucristo,Nuestro Señor.Amén.
 
Un abrazo, feliz día,
 

domingo, 1 de mayo de 2011

II Domingo de Pascua 1 de mayo

Buenos dìas:
 
En el anexo les envìo la reflexiòn para la oraciòn de hoy.
 
Jorge Peña Moreno nos envìa reconfortantes noticias sobre su hermano Pedro, quien experimenta notable mejorìa. Nos unimos a la familia Peña en su esperanza y seguimos muy vinculados con ellos en la comuniòn y en la oraciòn.
 
Rubèn Darìo Montoya, de la comunidad parroquial de Santa Amelia, nos pide especial oraciòn por una necesidad particular de èl y de su familia. Lo hacemos con afecto y como es nuestro compromiso.
 
En esta mañana, presentamos al Señor, a mi hermana Clarita Sarmiento Nova y a toda la fraternidad, muy bella y querida, de quienes estàn inscritos en LA LISTA:
 
- hermanos ya llamados por Dios a la bienaventuranza definitiva.
- hermanos que nos piden oraciòn por su salud y bienestar
- hermanos que nos solicitan apoyo espiritual en otras necesidades de su vida
 
Muy en comuniòn con todos, como es el compromiso fundante de COMUNITAS MATUTINA, con la intercesiòn de Monseñor Romero y del Padre Arrupe, a quienes tambièn deseamos ver un dìa beatificados y canonizados, asì como la Iglesia goza en este domingo con la beatificaciòn del Papa Juan Pablo II.
 
Un abrazo grande, feliz domingo
Antonio José Sarmiento Nova,S.J.
 
II  DOMINGO DE  PASCUA : 1 DE MAYO DE 2011

Lecturas de hoy
1.     Hechos 2: 42-47
2.     Salmo 117: 2 a 4;13 a 15;22 a 24
3.     1 Pedro 1:3-9
4.     Juan 20: 19-31
Vamos s seguir reflexionando en el entusiasmo pascual, y  para esto es el cristianismo primitivo, la Iglesia Apostòlica, el que nos sirve de modelo y referencia esenciales. El texto de los Hechos de los Apòstoles señala unas consecuencias de la Pascua, de la experiencia del Resucitado en ellos: Vivìan en común, experimentaban un gozo profundo, trascendente, y compartìan sus bienes para atender a las necesidades de los miembros de la comunidad que asì lo requerìan.

Llamèsmoslos “indicadores pascuales”. Jesùs Resucitado se manifiesta en ellos llevándolos a una nueva manera de vivir, es un elemento decisivo de todo lo que hemos ido proponiendo en estas reflexiones. Jesùs se manifiesta en los apóstoles y discípulos de la primitiva Iglesia haciendo de ellos personas con la certeza creyente de que en la historia de Jesùs de Nazareth Dios ha acontecido salvífica y definitivamente para ellos y para toda la humanidad de todos los tiempos de la historia pasando de la muerte a la vida a su Hijo y garantizando asì que la vida de quienes confían en El queda asumida en esta dinámica pascual.

Esto es causa de cambios sustanciales: bienaventuranza, comunión, solidaridad,espiritualidad profunda, abnegación, rectitud, participación, caridad fraterna, esperanza. Sigamos con atención todas las lecturas primeras de este tiempo que se toman de los Hechos de los Apòstoles: es el gozoso ser y quehacer que se vive después de que ellos se hacen conscientes de la experiencia de la Resurrecciòn. Su vida ahora tiene una dimensión totalmente nueva: es El quien està presente animàndolos, inspirándolos, dándoles su Espìritu, constituyendo la comunión eclesial y enviándolos en misión.

La Iglesia y los cristianos no viven de una simple remembranza o de una historia sucedida en tiempos antiguos. La Iglesia y los cristianos vivimos de LA PRESENCIA DEL RESUCITADO, ella es la que nos da sentido, nos integra en la historia de todos los cristianos que nos han precedido en el signo de la fe, inspira todo nuestro presente y nos proyecta al futuro asumido como esperanza de plenitud.

Los invito a tener en cuenta – de modo esencial – este dato clave de nuestra fe. Sabemos que en la vida seguimos teniendo fragilidades y lìmites, como propio de nuestra condición humana, esto es inevitable, pero hay un SENTIDO, una razón fundamental para la esperanza. El testimonio que nos brinda hoy Hechos de los Apòstoles es una evidencia de esta bienaventurada realidad pascual.

De otra parte, en  el texto de la 1 Carta de Pedro (2ª. Lectura de hoy) se afirma: “Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, que, según su gran misericordia y por la resurrección de Jesucristo, os ha regenerado para una esperanza viva, una herencia incorruptible, incontaminable e inmarcesible, reservada para Ustedes en el cielo” (1 Pedro 1:34).

Este es un nuevo aval que brinda el apóstol Pedro para explicitar que ahora la vida se abrió para siempre a una esperanza que èl llama “incorruptible”. Esto nos vuelve al eterno asunto humano: si nuestra vida tiene sentido, si a pesar de tantas posibilidades de sufrimiento y de dolor hay una realidad que asume y supera estas realidades duras de nuestro vivir, si la historia humana no termina en absurdo sino que se trasciende. La respuesta a esta pregunta es el esfuerzo del dìa a dìa de la humanidad.

Desde las experiencias sencillas de sentido en el amor, el trabajo, el esfuerzo por cambiar y mejor la historia y la sociedad, hasta las grandes construcciones del pensamiento y de la cultura, constatamos como muchos seres humanos le apuestan a una vida con sentido. Desde hace veinte siglos esta tarea para millones de seres humanos ha estado animada por el Señor Resucitado. Màs allà de lìmites y pecados que se hayan dado y se den en la Iglesia, propongo que en nuestra oración consideremos còmo se hace presente el Resucitado haciéndonos el don de esta “herencia incorruptible” que se manifiesta en una vida ciento por ciento inspirada en El y generando un ser humano totalmente modelado por Dios.

Ahì es donde surgen una Teresa de Jesùs, una Catalina de Siena, una Teresita del Niño Jesùs, un Ignacio de Loyola, un Francisco de Asìs, un Monseñor Romero, un Padre Arrupe, una Dorothy Day, una Madre Laura, y las interminables iniciativas de vida religiosa, de ministerio pastoral, de educación,de trabajo de derechos humanos, de cultura, de servicio a la dignidad de los màs pobres, de teología y filosofía, de dinámica eclesial, de ministerio ordenado, de santidad, que sòlo se explican en este fundamento trascendente de la Pascua.

De modo que la propuesta es a asumir nuestra vida en clave pascual: probablemente en este momento de 2011 tengamos alguna situación difícil de nuestra vida, falta de trabajo, problemas afectivos, enfermedad, pèrdida de un ser querido, eso indudablemente causa inquietud, desasosiego, tristeza, es muy humano sentirlo porque se trata de afecciones al sentido hondo de nuestra vida. Pero la fe en la experiencia pascual nos ofrece la certeza de que todas estas realidades cambian de sentido y se convierten también en hechos de Dios en nuestra vida que nos llevan a una esperanza cierta y plena.

La esperanza cristiana no es un hecho ingenuo. Es estimulante, es desafiante, por eso nos propone el gran reto de la fe, de creer en El, de apostarle toda nuestra vida a El y a su proyecto, y nos comunica el Espìritu la gracia de la fe, pero al mismo tiempo cuenta con la cooperación de nuestra libertad. Gracia de Dios e iniciativa humana trabajando por una vida constantemente resucitada hasta que el Padre nos llame a la presencia plena, cuando pasemos las fronteras de la vida y de la muerte.

Y en el Evangelio de Juan tenemos un nuevo relato de aparición en  Juan 20:19-31. Es clave señalar que estas apariciones sòlo son evidentes para quienes amaron a Jesùs, para quienes vieron en El la novedad de Dios en sus vidas. Jesùs no se presenta ni a los sacerdotes del templo, ni a los fariseos, ni a las autoridades romanas, sòlo a los discípulos, sòlo a los que le siguieron. Esto quiere decir que la experiencia pascual sòlo se puede vivir y experimentar en y desde la fe profunda en el Señor Resucitado. Sigamos esta pista en todas las lecturas bíblicas que la Iglesia nos propone durante el tiempo pascual.
En la primera parte de este texto destacamos:

-          Paz a Ustedes
-          Envìo misional: como el Padre me ha enviado, asì también los envìo yo. No es una experiencia autocontemplativa, es el compromiso de anunciar lo vivido en la Pascua, es la fundamentación del ser apostólico de la Iglesia, la comunicación de la Buena Noticia.
-          El don del Espìritu: a quienes les perdonen los pecados, les quedan perdonados, a quienes se los retengan, les quedan retenidos. Es el ministerio sacramental de la reconciliación, por el que se confiere a la Iglesia y a los ministros ordenados la capacidad de gracia para llevar de nuevo hombres y mujeres a Dios cuando se apartan de El en la experiencia del pecado.

Pero viene el incidente de la incredulidad de Tomàs que exige una prueba material, empìrica , de la resurrección de Jesùs. Este apóstol es un signo de la mentalidad que sòlo se arriesga a creer si encuentra una demostración comprobable por la razón o por los sentidos. Cuàl es aquí el papel de la razón, de la experiencia directa, y cuàl el papel de la fe? Pidamos al Espìritu luz para entender esto en profundidad. Porque lo que estamos tratando de hacer es aportar elementos saludables para vivir un cristianismo inteligente, que pase de creencias ingenuas y de pràcticas piadosas individuales a una fe debidamente ilustrada, con una buena fundamentación bíblica y teológica, y con una espiritualidad encarnada en la historia y en la realidad.

Pues bien, la incredulidad de Tomàs nos hace preguntas y también aportes:
-          Còmo es la calidad de nuestra fe? Ingenua? Piadosa simplemente?Crèdula?
-          Nos esforzamos en una experiencia sincera de oración? En un estudio juicioso de los fundamentos del cristianismo?
-          O me dejo llevar por el estilo de Tomàs buscando siempre “pruebas”? (sòlo creo si me hace el milagro? Sòlo creo si tengo una prueba concreta, materialmente comprobable?
-          O màs bien, nos plantea el gran desafío de la fe entendida y vivida en su mejor sentido: la OSADIA DE DEJARNOS LLEVAR, en palabras de nuestro Padre Arrupe, el abandono total en Dios, sin menoscabar nuestra libertad, con la certeza de que si depositamos toda la garantía de nuestra vida en el Resucitado seremos totalmente asumidos por El y nuestra historia será legitimada, trascendida, amada, liberada, salvada.

La cultura moderna en muchas de sus manifestaciones es como Tomàs: solo cree si comprueba experimentalmente. Esto es fruto de una mentalidad racionalista que sòlo asume lo que puede verificar por vìa de demostración positiva, científica o directa a través de los sentidos. Tambièn cierto tipo de pràctica cristiana, muy difundida, busca milagros y milagros, y hace residir todo el peso de la posibilidad de la fe si Dios hace favores milagrosos. Me parece que es muy conveniente purificar nuestras pràcticas de esta tentación. Si Dios quiere manifestarse milagrosamente en nuestra vida, El sabrà hacerlo desde su abundante generosidad, pero nosotros no podemos poner condiciones a su quehacer, El es por esencia gratuito. De nuestra parte, lo que corresponde es la fe total, a sabiendas de que esta es razonable porque es vivida desde lo propio de nuestro ser humanos: razonables pero siempre entregados en el amor. Y ahì està Jesùs para conjurar nuestros desalientos y llevarnos a la VIDA.

Seguramente muchas veces nos hemos parecido a este apóstol Tomàs pidiendo pruebas palpables. Revisemos esto a la luz del Espìritu y hagamos una valoración profunda de nuestra fe: es genuinamente pascual? O anda siempre buscando pruebas?

Los dejo con la pregunta para la oración de esta mañana de domingo, también con el gozo eclesial de la beatificación del Papa Juan Pablo II.

Antonio Josè Sarmiento Nova,S.J.
Provincia Colombiana de la Compañìa de Jesùs
Pontificia Universidad Javeriana
II Domingo de Pascua: 1 de mayo de 2011
 

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