domingo, 5 de junio de 2011

DIÁLOGOS sobre el Evangelio del Domingo, por José Martínez de Toda, S.J., Domingo Ascensión A , Caracas, 5 junio 2011

Especialmente para radio
“Vayan y hagan discípulos de todos los pueblos” (Mt 28, 16-20)

Moderador/a: Buenos días. Estamos aquí en el Estudio… (Se presentan los participantes).

El Evangelio del domingo de hoy nos presenta la misión que encarga Jesús a sus discípulos y a los cristianos de todos los tiempos, antes de subir al cielo por la Ascensión. La misión es llevar a todas partes la Buena Noticia del Amor que nos tiene Dios y cómo debemos amarnos unos a otros. Esa es la misión de la Iglesia. Escuchemos el Evangelio.

Lectura del santo evangelio según San Mateo (Mt 28, 16-20)

NARRADOR/A – En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo ellos se postraron, pero algunos dudaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: -Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra.

Vayan y hagan discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.

Pregunta 1 – ¿Cuándo fue la Ascensión?

El evangelio y los Hechos de los Apóstoles dicen que la Ascensión fue 40 días después de la Resurrección.

Ese día Jesús asciende y sube al cielo por su propio poder.

Pero antes Jesús dejó a sus discípulos un mensaje importante.

Pregunta 2 – ¿Cuál es ese mensaje?

S. Lucas nos transmite este mensaje final de Jesús antes de llevarlos al sitio de la Ascensión.

<Debe proclamarse en su nombre el arrepentimiento y el perdón de los pecados, comenzando por Jerusalén, y yendo después a todas las naciones. Ustedes son testigos de todo esto. Y les enviaré el Espíritu Santo..>

Pregunta 3 – ¿Cuál es mi misión hoy y ahora en América Latina? ¿Qué significa predicar el Evangelio hoy día? ¿Qué es lo más urgente?

Se puede resumir en tres opciones:

- 1ª. Opción – El servicio de la fe y la promoción de la justicia. Dice el Papa Benedicto XVI:

“Como he tenido ocasión de reiterar a los obispos latinoamericanos reunidos en el santuario de Aparecida, «la opción preferencial por los pobres está implícita en la fe cristológica en aquel Dios que se ha hecho pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza (2 Corintios 8, 9)». De ahí que resulte natural que quien quiera ser verdadero compañero de Jesús comparta realmente el amor a los pobres. Nuestra opción por los pobres no es ideológica, sino que nace del Evangelio.” (Audiencia de Benedicto XVI a los miembros jesuitas de la Congregación General 35 el 21 de febrero de 2008).

2ª. Opción - Diálogo con la cultura. Estamos en un cambio de época con grandes cambios culturales:

- en niños, jóvenes y adultos,

- en todas las instituciones: familia, escuela, política, arte,

- en todos los grupos sociales: mujeres, indígenas, minorías.

Es necesario mantener un diálogo con ellos en sus diversidades subculturales para hacer presente el evangelio en todos ellos.

- 3ª. Opción - Diálogo interreligioso: con los evangélicos y los de otras religiones.

Pregunta 4 – ¿Qué se requiere para cumplir la misión?

Comprometerse realmente con todas las consecuencias.

Así aparece en esta historia de “El barro”:

<Un ministro de agricultura recibió un día a uno de sus subordinados, que le presentó un informe minucioso sobre lo que los mercados rurales necesitaban.

El ministro le miró y le dijo: "No voy a leer este informe hasta que no vea barro".

- “¿Qué barro?”, le preguntó el manager.

- "El barro en sus botas de recorrer todos esos campos", le contestó el ministro. "No quiero oír nada de usted sobre los mercados rurales hasta que no pueda decirme qué clase de cerveza beben esos agricultores, qué hacen sus hijos después de la escuela y de qué hablan esas gentes cuando salen el domingo de la iglesia".

- “Pero este informe está basado en una investigación muy seria”, replicó el analista.

- “Barro, quiero ver barro en sus botas. A propósito, ¿tiene por casualidad un par de botas?”

- “No”, dijo tímidamente el manager.

- “Salga de mi oficina y no vuelva hasta que no haga lo que le he dicho”.> Félix Jiménez, escolapio.

Pregunta 5 – ¿Aplicó Jesús en sí mismo esta leyenda del barro?

Completamente. Jesús nació entre el barro de la cueva y pesebre de Belén. Sus padres fueron inmigrantes que huyeron a Egipto. Después en la vida pública, Jesús no se quedó en la cima del monte Tabor, disfrutando de la Transfiguración, sino que bajó, se manchó con nuestro barro, y murió en la cruz, rompiedo la frontera que separaba el cielo de la tierra.

Hoy día Jesús vive entre nosotros, es nuestro constante compañero de camino, pero tal vez no lo reconocemos, porque lleva demasiado barro en sus botas.

Pregunta 6 – ¿Y qué nos recuerda el Espíritu Santo?

Que tenemos la misión de hacer crecer el Reino de Dios: Reino de paz, de justicia y de amor.

Pregunta 7 – ¿Pero cómo puede uno solo influir en la conversión de tantos del mundo?

Por supuesto, cada uno pone su granito de arena, –con oración honda y perseverante, y con acción humilde, lúcida y comprometida. He aquí lo que me contó una ardilla:

“Una vez estaba yo descansando en la rama de un árbol, contando cada copo de nieve que caía sobre aquella rama. Y llegué a contar hasta casi dos millones. Estaba yo contando otro copo de nieve más, cuando de pronto la rama con el peso de los copos de nieve, se quebró, y ardilla y copos de nieve todos caímos al suelo. Seguramente aquel último copo de nieve fue el que causó la fractura de la rama.>

El esfuerzo de cada uno de nosotros puede ser de tan poco peso, como el de un copo de nieve. Pero juntando los esfuerzos de todos, y sobre todo con la ayuda del Espíritu Santo, seremos capaces de romper la gruesa rama del pecado, del mal y de la injusticia, que crecen en nuestro mundo de hoy.

Despedida
Les invitamos a la Misa, a la Eucaristía, sacramento del amor, para escuchar el último encargo de Jesús antes de la Ascensión: Vayan por todo el mundo, llevando la Buena Noticia de que Dios es Amor, de que Él quiere que nos amemos unos a otros... Esa es nuestra misión

FIN

<Este GUIÓN RADIOFÓNICO y el de otros domingos pasados y futuros se hallan en

http://www.homiletica.org/ciclos.htm y en

http://www.jesuitas.org.co/documentos/dominical/JoseMartinez/Archivo.html

Parte de ellos también se pueden ver en http://www.radioevangelizacion.org y en www.facebook.com/PildorasdeFe

Se transmite en 72 emisoras de Unión Radio (Venezuela). En Caracas: Unión Radio FM 90.3 a las 5am, 7am y 10pm dentro de la Misa del P. Honegger Molina; la misma Misa con los Diálogos se transmite en Unión Radio AM 1.100 a las 5am, 7am y 8pm; en DirectTV 980; y en http://www.unionradio.net en ‘Audio en vivo’ en esos mismos horarios. La grabación está hecha por dos catequistas y el P. Honegger.

Advertencias al Equipo de Locutores:

Conviene que haya un Moderador, que salude al principio, despida y haga las preguntas. Ellas son respondidas por los otros participantes en el programa.

El programa puede durar unos 15 minutos. Conviene que se reúnan antes para orar juntos, seleccionar y discutir.

Es importante tener mucho cuidado en no simplemente “leer” el Guión, como si fuera un cuestionario, sino que lo asuma como una guía de conversación. En radio se nota en seguida cuándo uno está leyendo, y cuándo conversa. Por ejemplo, en la conversación solemos mover las manos, sobre todo si estamos contando algo importante; el que simplemente lee, no mueve las manos.

viernes, 3 de junio de 2011

VIERNES 3 DE JUNIO.


“Les aseguro que ustedes llorarán y estarán tristes, mientras que la gente del mundo se alegrará. Sin embargo, aunque ustedes estén tristes, su tristeza se convertirá en alegría. Cuando una mujer va a dar a luz, se aflige porque le ha llegado la hora; pero después  que nace la criatura, se olvida del dolor a causa de la alegría de que haya nacido un hombre en el mundo. Así también, ustedes se afligen ahora; pero yo volveré a verlos, y entonces su corazón se llenará de alegría, una alegría que nadie les podrá quitar.”
Jesús hace fuertes contrastes en este pasaje, el mas obvio es entre sentimientos de dolor y sufrimiento y sentimientos de dicha, pero también contrasta sentimientos que pasan con sentimientos que duran.
¿Cuáles han sido en tu vida las alegrías que fueron cortas y fugaces? ¿Las dichas que no duraron?
Y en la otra mano ¿Cuáles te han dado dicha duradera en tu vida?
Jesús habla sobre una mujer dando a luz, y de cómo el dolor del parto pasa, pero la dicha de traer un ser humano al mundo se mantiene; tal vez tú hayas dado a luz.
¿Qué momentos de dolor o sufrimiento personal puedes recordar, que al final pensaste que valieron la pena?  ¿Dónde estuvo Dios en esas experiencias?
Mientras lees el pasaje de nuevo, escucha la promesa, escucha lo que Jesús te está prometiendo a ti.

“Les aseguro que ustedes llorarán y estarán tristes, mientras que la gente del mundo se alegrará. Sin embargo, aunque ustedes estén tristes, su tristeza se convertirá en alegría. Cuando una mujer va a dar a luz, se aflige porque le ha llegado la hora; pero después  que nace la criatura, se olvida del dolor a causa de la alegría de que haya nacido un hombre en el mundo. Así también, ustedes se afligen ahora; pero yo volveré a verlos, y entonces su corazón se llenará de alegría, una alegría que nadie les podrá quitar.”
Nadie te quitará la alegría!  ¿Puedo dar gracias a Dios por las fuentes de profunda y duradera felicidad en mi vida?

Gloria al Padre. 

Gloria al Hijo. 

Gloria al Espíritu Santo. 

Como era en un principio, 

Es ahora 

Y Siempre será 

Por los siglos de los siglos. 

Amén. 

*Traducción de las oraciones y reflexiones para el día de hoy publicadas en http://www.pray-as-you-go.org/index.htm sitio web de los Jesuitas británicos.

EL CANTO DEL PAJARO.

¡PUEDO CORTAR MADERA!
Cuando el Maestro de Zen alcanzó la iluminación, escribió lo siguiente para
celebrarlo:
«¡Oh, prodigio maravilloso: Puedo cortar madera y sacar agua del pozo!».
Para la mayoría de la gente no tienen nada de prodigioso actividades tan prosaicas
como sacar agua de un pozo o cortar madera. Un vez alcanzada la iluminación, en
realidad no cambia nada. Todo sigue siendo igual. Lo que ocurre es que entonces el
corazón se llena de asombro. El árbol sigue siendo un árbol; la gente no es distinta de
como era antes; y lo mismo sucede con uno mismo. La vida no prosigue de manera
diferente. Puede uno ser tan variable o tan ecuánime, tan prudente o tan alocado como
antes. Pero sí existe una diferencia importante: ahora puede uno ver todas las cosas de
diferente modo. Está uno como más distanciado de todo ello. Y el corazón se llena de
asombro.
Esta es la esencia de la contemplación: la capacidad de asombro. La contemplación
se diferencia del éxtasis en que éste lleva a uno a «retirarse». Pero el contemplativo
iluminado sigue cortando madera y sacando agua del pozo. La contemplación se
diferencia de la percepción de la belleza en que ésta (un cuadro o una puesta de sol)
produce un placer estético, mientras que la contemplación produce asombro,
prescindiendo de que lo que se contemple sea una puesta de sol o una simple piedra.
Y ésta es prerrogativa del niño, que con tanta frecuencia se asombra. Por eso se
encuentra tan a sus anchas en el Reino de los Cielos.

jueves, 2 de junio de 2011

MIERCOLES 2 DE JUNIO


Lecturas de hoy       
1.      Hechos 18:1-8
2.      Salmo 97: 1-4
3.      Juan 16:16-20
En la oración de hoy deseo recordar con especial amor y gratitud a mi madre Inesita Nova de Sarmiento (1923-1999), fallecida en un día como hoy de 1999, hace doce años; también a su querido hermano, el tío Alvarito Nova Zambrano (1925-2004), fallecido también el 2 de junio, en el año 2004. Esta tarde a las 5.30 p.m. celebraremos la Eucaristía en acción de gracias por la vida de estos dos bellos seres, en la capilla de la comunidad jesuita de la Universidad Javeriana (transversal 5ª. # 43-97,Bogotá D.C.)
Igualmente quiero recordar, como lo proponía ayer José Fernando López, a su hermano y primo nuestro, Jorge Luis López Zambrano, fallecido hace pocos años. La memoria de estas personas es entrañable para nosotros. In pace Christi!
En su santa memoria este poema-plegaria de T.S. Eliot:
Oh Luz Invisible, te alabamos!
Demasiado clara para una visión mortal.

Oh Luz Mayor, te alabamos por lo que es menos,
Por la luz oriental que nuestras torres tocan de mañana,
La luz que se inclina sobre nuestras puertas occidentales al anochecer,
El crepúsculo sobre charcos estancados cuando vuela el murciélago,
Luz de luna y luz de estrellas,luz de búho y de falena,
Fulgor de luciérnaga en una brizna de hierba.

Oh , Luz Invisible! Te adoramos!
Te damos gracias por las luces que hemos encendido,
La luz del altar y del santuario,
Pequeñas luces de los que meditan a medianoche,
Y luces dirigidas a través de los cristales de colores  de las vidrieras,
Y luz reflejada en la piedra pulida,
La dorada madera tallada, el colorido fresco.
Nuestra mirada es submarina, nuestros ojos miran hacia arriba
Y ven la luz que se quiebra a través del agua inquieta.

Oh Luz Invisible! Te glorificamos!
En nuestro ritmo de vida terrena nos cansamos de la luz,
Nos alegra cuando acaba el día, cuando se acaba la función
Y el dolor del extásis es grande.
Somos niños, nos cansamos pronto: nos levantamos de noche
Y caemos dormidos cuando se lanza el cohete;
Y el día es largo para el trabajo o el juego.
Nos cansamos de la distracción y la concentración,
Dormimos y nos alegramos de dormir,
Gobernados por el ritmo de la sangre
Y el día y la noche y las estaciones.
Y tenemos que apagar la vela,
Apagar la luz y volverla a encender;
Para siempre debemos apagar, para siempre
Volver a encender la llama.
Por eso te damos gracias a Ti por nuestra lucecita;
Está moteada de sombras.
Te damos gracias a Ti que nos has movido a crear, a encontrar,
A formar con nuestros dedos y los rayos de nuestros ojos.
Y cuando hayamos edificado un altar a la Luz Invisible,
Quizá podamos poner en ella las lucecitas
Para las que se hizo nuestra visión corporal.
Y te damos gracias de que las tinieblas nos recuerden tu luz.
Oh Luz Invisible te damos gracias  por Tu gran gloria!

Thomas Stearns ELIOT (De su libro Coros de la Roca,1934. Está en la antología poética “Hombre y Dios”,volumen III: cien años de poesía europea,elaborada por Pilar MAICAS GARCIA-ASENJO y María Enriqueta SORIANO-VILLAMIL. Biblioteca de Autores Cristianos.Madrid, 2001;p.p. 280-283).

EL CANTO DEL PAJARO.

¿HAS OÍDO EL CANTO DE ESE PÁJARO?
Los hindúes han creado una encantadora imagen para describir la relación entre
Dios y su Creación. Dios «danza» su Creación. El es su bailarín; su Creación es la
danza. La danza es diferente del bailarín; y, sin embargo, no tiene existencia posible
con independencia de El. No es algo que se pueda encerrar en una caja y llevárselo a
casa. En el momento en que el bailarín se detiene, la danza deja de existir.
En su búsqueda de Dios, el hombre piensa demasiado, reflexiona demasiado, habla
demasiado. Incluso cuando contempla esta danza que llamamos Creación, está todo el
tiempo pensando, hablando (consigo mismo o con los demás), reflexionando,
analizando, filosofando. Palabras, palabras, palabras... Ruido, ruido, ruido... Guarda
silencio y mira la danza. Sencillamente, mira: una estrella, una flor, una hoja marchita,
un pájaro, una piedra... Cualquier fragmento de la danza sirve. Mira. Escucha. Huele.
Toca. Saborea. Y seguramente no tardarás en verle a él, al Bailarín en persona.
El discípulo se quejaba constantemente a su Maestro Zen: «No haces más que
ocultarme el secreto último del Zen». Y se resistía a creer las consiguientes negativas
del Maestro. Un día, el Maestro se lo llevó a pasear con él por el monte. Mientras
paseaban, oyeron cantar a un pájaro.
«¿Has oído el canto de ese pájaro?», le preguntó el Maestro.
«Sí», respondió el discípulo.
«Bien; ahora ya sabes que no te he estado ocultando nada».
«Sí», asintió. el discípulo.
Si realmente has oído cantar a un pájaro, si realmente has visto un árbol..., deberías
saber (más allá de las palabras y los conceptos).
¿Qué dices? ¿Que has oído cantar a docenas de pájaros y has visto centenares de
árboles? Ya. Pero lo que has visto ¿era el árbol o su descripción? Cuando miras un
árbol y ves un árbol, no has visto realmente el árbol. Cuando miras un árbol y ves un
milagro, entonces, por fin, has visto un árbol. ¿Alguna vez tu corazón se ha llenado de
muda admiración cuando has oído el canto de un pájaro?

miércoles, 1 de junio de 2011

MIERCOLES 1 DE JUNIO


Lecturas de hoy
1.      Hechos 17: 15-22
2.      Salmo 148: 1-2 y 11-14
3.      Juan 16:12-15
En la oración de hoy les pedimos encomendar a la Sra. Rosa María López (35 años de edad), con dos hijas de 13 y 4 años; ella es empleada en la casa de María Elvira Cortés desde hace bastantes años, y ahora vive un serio problema de salud.
Hoy les propongo esta consideración: el 1 de junio de 1989 – hace 22 años – fue asesinado en Tierralta (Córdoba) el Padre Sergio Restrepo Jaramillo, jesuita. Esto fue decisión y ejecución de paramilitares, desde esa época presentes en esta región del país, siempre muy maltratada por la violencia.
A comienzos de 1980 los jesuitas asumieron la dirección de esa parroquia, por convenio entre el Provincial nuestro de esos años, Alvaro Restrepo, y el Obispo Alfonso Sánchez Peña, claretiano; la jurisdicción se llamaba Prelatura del Alto Sinú y San Jorge, hoy diócesis de Montelíbano. El Obispo Sánchez buscó el apoyo pastoral de la Compañía de Jesús para proveer la atención de esa comunidad, muy grande en su territorio. En el primer grupo de jesuitas llegó Sergio, y allí estuvo hasta su trágica muerte.
Sergio venía de una acaudalada familia de Medellín, nació en 1940, entró a la Compañía en 1957 y se ordenó sacerdote en 1970. Tenía temperamento de artista, unas manos privilegiadas para hacer cosas bonitas, también se aficionó a las orquídeas y se hizo un gran conocedor y clasificador de esta especie de nuestra flora, no hacía alarde de su origen acomodado, y desde siempre se distinguió por ser un hombre muy sencillo y gran amigo de los pobres. Por esto fue destinado a Tierralta.
Esta población era un hervidero de problemas sociales y políticos, es una de las cunas del paramilitarismo en Colombia. La línea pastoral que adoptaron los padres fue la de promover la organización de la comunidad, una Iglesia siempre muy cercana al sentir popular, una atención directa a las muchas veredas que la integraban, y una gran sintonía con todas las expectativas y búsquedas de la gente, tradicionalmente desconocida y abandonada en su pobreza.
Sergio era un hombre totalmente entregado a su gente, se hizo muy amigo de todos, los conocía bien, conversaba con ellos con bastante frecuencia, todos le veían como un amigo, un sacerdote con ellos y para ellos. Debido a su sensibilidad artística quiso recuperar la cultura zenú, propia de la región, y con sus propias manos rescató piezas de artesanía indígena que encontraba en sus andanzas pastorales para las verdades. Poco a poco, con mano de artista, las fue clasificando y organizando, hasta constituír la casa de la cultura, que hoy lleva su nombre, como homenaje de la comunidad a quien dio la vida por ellos. En esa casa está presente la memoria cultural de Tierralta, de los campesinos, de los zenúes. Un bello y amoroso trabajo del Padre Sergio.
También se empeñó en hacer un parque digno para la población, y así lideró con todos hacer ese bello lugar de encuentro, de vínculos, un icono de Tierralta. El mismo empuñaba las herramientas y en convites populares se aplicaban con muchos vecinos a hacer ese lugar, tan distintivo de nuestras poblaciones.
Se reunía en algún café del pueblo a conversar con sus moradores en torno a un tinto o a un refresco, y en esas confidencias se fue haciendo testigo de la vida de sus pobladores, de sus cuitas, de sus dolores, de sus gozos, de toda su vida. Era un hombre que daba confianza, la figura del sacerdote y amigo que sabe escuchar con respeto y protege la intimidad.
Fue de bajo perfil, discreto, austero, dedicado a su ministerio y a sus campesinos cordobeses, sabía y era muy consciente de las artimañas malignas de paramilitares y asociados, de esta convicción participaba con los otros padres de la parroquia. Por esto afianzaban su acción pastoral para reivindicar la dignidad de la comunidad, para empoderarla, para denunciar la injusticia, para hacer presencia profética del reino de Dios y su justicia.
En esa tarde del 1 de junio de 1989 Sergio estaba en el atrio del templo conversando con dos de los padres, cuando pasó una señora conocida de él se apartó del corrillo jesuítico para saludarla y preguntarle por su familia, ahí aparecieron los dos sicarios a pie, caminando “tranquilamente” (¡!)  asesinando a este buen pastor, a este seguidor de Jesús, a este noble sacerdote, cumplida su fechoría, siguieron su ruta, “como si nada”.
Dice textualmente Gustavo Jiménez Cadena,S.J., que fue párroco y superior de los jesuitas en Tierralta: “Eran dos los hombres contratados para matar al sacerdote. Le apuntaron a la cabeza con una colt 45. Un dedo apretó el gatillo y su cráneo estalló hecho pedazos, mientras el cuerpo se desgonzaba y la tierra se empapaba con el rojo oscuro de su sangre. Sucedió una tarde, hace veinte años, a doce pasos del templo parroquial. La víctima pertenecía a la Compañía de Jesús, llevaba diez años trabajando por su querido pueblo Tierralta, en el departamento de Córdoba; su nombre era Sergio Restrepo Jaramillo. Murió por defender, contra una violencia absurda, la vida de muchos. Le dolían el asesinato, el secuestro y las torturas; le quemaban el alma las lágrimas de las viudas y de los huérfanos. No tenía miedo a expresar en voz alta su dolor, convertido en denuncia. Lo mataron porque su presencia en Tierralta era incómoda para los mercaderes de la muerte”
Como varias veces lo hemos propuesto en estas pistas de oración el martirio es el supremo testimonio de la fe en Jesucristo, en cuanto es plena identificación con El mismo en su cruz, coherencia plena de la vida según el Evangelio, como en el caso de Monseñor Romero, de los trapenses asesinados en Tibirine (Argelia), de Carlos de Foucauld, del Arzobispo Duarte Cancino en Cali, de los jesuitas asesinados en la UCA de San Salvador, del Padre Rutilio Grande, de tantos y tantas que en la historia cristiana han avalado con la donación cruenta de su vida su pasión por Jesús, por el reino, por la gente.
Veintidós años después de su muerte evocamos a este querido compañero de Jesús, con apenas cincuenta años de vida y 19 de ministerio, con su sangre fecundó a Tierralta, sus buenas gentes le recuerdan siempre como el sacerdote que se implicó en sus vidas, les anunció el rostro misericordioso y solidario de Dios, les enseñó sobre Jesús y el Evangelio, y los acompañó en su reclamo de dignidad. Por eso fue , es , mártir. Un hombre sencillo, generoso, artista, amigo de Dios y de la humanidad.
En la Eucaristía funeral celebrada en el templo parroquial de Tierralta, el Padre Provincial de los jesuitas en esos años, Gerardo Remolina,S.J., dijo: “Pero es bueno que terminemos estas reflexiones fraternales con una nota de alegría. Según nos cuentan los Hechos de los Apóstoles en el capítulo 5, los discípulos después de haber sido azotados, se marcharon “contentos por haber sido considerados dignos de sufrir ultrajes por el nombre de Cristo” (Hechos 5:41).  La Compañía de Jesús, la vida religiosa y la Iglesia colombiana se sienten hoy felices porque uno de sus hijos ha sido considerado digno de padecer la muerte por la causa de Jesús. Que el Señor nos conceda, por la gracia de la Eucaristía, cumplir las palabras con que continúa el libro de los Hechos: “Y ellos no cesaban de enseñar y anunciar la Buena Nueva de Cristo Jesús cada día en el templo y por las casas” (Hechos 5:42). Así sea!
Que la vida de Sergio Restrepo nos hable de Dios, de entrega, de Evangelio, de profecía, que su muerte, evocada 22 años después, no sea infecunda!

EL CANTO DEL PAJARO.

EL PEQUEÑO PEZ
«Usted perdone», le dijo un pez a otro, «es usted más viejo y con más experiencia
que yo y probablemente podrá usted ayudarme. Dígame: ¿dónde puedo encontrar eso
que llaman Océano? He estado buscándolo por todas partes, sin resultado».
«El Océano», respondió el viejo pez, «es donde estás ahora mismo».
«¿Esto? Pero si esto no es más que agua... Lo que yo busco es el Océano», replicó
el joven pez, totalmente decepcionado, mientras se marchaba nadando a buscar en
otra parte.
Se acercó al Maestro, vestido con ropas sannyasi y hablando el lenguaje de los
sannyasi: «He estado buscando a Dios durante años. Dejé mi casa y he estado
buscándolo en todas las partes donde Él mismo ha dicho que está: en lo alto de los
montes, en el centro del desierto, en el silencio de los monasterios
y en las chozas de los pobres».
«¿Y lo has encontrado?», le preguntó el Maestro.
«Sería un engreído y un mentiroso si dijera que sí. No; no lo he encontrado. ¿Y
tú?».
¿Qué podía responderle el Maestro? El sol poniente inundaba la habitación con sus
rayos de luz dorada. Centenares de gorriones gorjeaban felices en el exterior, sobre las
ramas de una higuera cercana. A lo lejos podía oírse el peculiar ruido de la carretera.
Un mosquito zumbaba cerca de su oreja, avisando que estaba a punto de atacar... Y sin
embargo, aquel buen hombre podía sentarse allí y decir que no había encontrado
a Dios, que aún estaba buscándolo.
Al cabo de un rato, decepcionado, salió de la habitación del Maestro y se fue a
buscar a otra parte.
Deja de buscar, pequeño pez. No hay nada que buscar. Sólo tienes que estar
tranquilo, abrir tus ojos y mirar. No puedes dejar de verlo.

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