sábado, 11 de abril de 2020

COMUNITAS MATUTINA 11 Y 12 DE ABRIL VIGILIA PASCUAL Y DOMINGO DE PASCUA 2020

“Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vió lo que había pasado, y creyó”
(Juan 20: 8)
Lecturas Vigilia Pascual:
  1. Génesis 1: 1 a 2: 2 (creación del mundo)
  2. Génesis 22: 1-18 (vocación de Abrahán)
  3. Exodo 14: 15 a 15: 1 (Israel sale de Egipto, atraviesa el desierto)
  4. Isaías 54: 5-14 (Isaías hace memoria de la historia de Israel)
  5. Isaías 55: 1-11 (El camino de la salvación)
  6. Baruc 3: 9-32 a 4:4 (Que Israel no se deje dominar por pueblos extranjeros)
  7. Ezequiel 36: 16-28 (La restauración de Israel)
  8. Romanos 6: 3-11 (Morir con Cristo para vivir con Cristo)
  9. Mateo 28: 1-10
El misal oficial de la Iglesia Católica propone esta secuencia extensa de lecturas bíblicas para la solemne Vigilia Pascual porque en ellas se resume la historia de salvación que Dios ofrece a la humanidad, tiene total sentido esta proclamación así prolongada. Sin embargo, estos textos sólo se leen completos en la Vigilia presidida por el Santo Padre, en las catedrales con la presidencia de sus respectivos obispos y en otros espacios litúrgicos de particular relevancia. En las comunidades más reducidas se anuncian algunas más especiales: creación, paso por el desierto, una de los profetas, Romanos y Evangelio, naturalmente.

Lecturas Domingo de Pascua:
  1. Hechos 10: 34-43
  2. Salmo 117:1-2;16-17 y 22-23
  3. Colosenses 3: 1-4
  4. Juan 20:1-9

De la tumba vacía surge la luz, el fuego de la nueva humanidad que Dios realiza en Jesús el Resucitado para legitimar su historia, sus opciones, el sentido de su pasión y muerte, su proyecto del Reino de justicia para todos los seres humanos. No ha sido una vida inútil, la que sus enemigos pretendieron sofocar con el juicio, la condena y el cumplimiento de la sentencia en la cruz. Esto es lo que celebramos en la solemne Vigilia Pascual, la más importante de las celebraciones en el mundo cristiano.
La narrativa aquí contenida es fundante para el ser humano, siempre en búsqueda de sentido para su existencia, a partir de los interrogantes e inquietudes profundos que le suscitan el misterio del mal, el sufrimiento, la enfermedad, la injusticia, la violencia, el vacío existencial, la inevitable “hermana muerte”. 12 La experiencia de Pascua transformó a unos hombres y mujeres asustados, derrotados, hizo de ell@s una nueva humanidad configurada con el Resucitado, los entusiasmó hasta el extremo , para dedicarse sin reservas al anuncio de esa Buena Noticia.3
La liturgia pascual es rica en simbolismos: el fuego nuevo que se explicita en el cirio pascual, la abundante y densa Palabra bíblica, historia de salvación y de libertad hasta su culminación en Jesús, el canto del pregón pascual que anuncia el gozo que Dios nos causa con su constante intervención liberadora en la historia de Israel y de la humanidad, el agua bautismal y la renovación de las promesas correspondientes, y la eucaristía en la que se canta de nuevo el gloria – silenciado durante el tiempo de cuaresma - .
Con el fuego nuevo significamos al Señor Resucitado, permanecerá todo el año encendido, en cada celebración eucarística y litúrgica. El binomio oscuridad-luz nos remite pedagógicamente a muerte-vida, pecado-santidad, injusticia-justicia, odio-amor, soledad-comunión, vacío-plenitud. La segunda parte de estos binomios se realiza en el Señor Jesucristo, ahora emergiendo de las tinieblas de la muerte, para vida de todos.4
Cuáles son nuestras muertes y pascuas? Cuáles nuestras oscuridades y luces? Cuáles nuestras realidades requeridas de resignificación pascual? Cuáles las del mundo entero, las de la Iglesia, las de este tiempo de corona-virus? : “Dónde está, oh muerte, tu victoria? Dónde está, oh muerte, tu aguijón?”5
La Palabra que se anuncia en la noche de Pascua recorre los grandes hitos de la intervención de Dios en la historia de Israel, según lo testimonian los diversos textos que se proponen. Dios especialista en vida, creador y dador de la misma, siempre comprometido a mantener sus creaturas en ese dinamismo de vitalidad; Dios liberador, que no soporta la esclavitud y el sometimiento de ningún ser humano, auspiciando el camino hacia las tierras prometidas de la libertad; Dios que anuncia en sus profetas el nuevo orden de vida que se origina en El, pero que también denuncia lo que es ajeno a esa voluntad.
Dios que promete y garantiza la permanencia en la vida, entendiendo por esta todo lo que nos saca del egoísmo, del desorden que introducimos con el pecado; Dios misericordioso, constante restaurador de nuestra condición precaria; Dios artífice de la nueva creación; Dios que se dice definitivamente en Jesús, el Cristo, el Resucitado. 6
Entre este rico conjunto de textos destaquemos el que refiere la tortuosa travesía de Israel por el desierto rumbo a la tierra de la promesa, es parte de la biografía de este pueblo que vive allí una experiencia donde se juntan los vacíos y los sufrimientos, las carencias y las ansiedades, pero también las libertades y las conquistas, en las que sienten la presencia de un Dios que añade a sus rasgos el de ser liberador: “En ese día el Señor salvó a Israel del poder de Egipto”7. Esa historia es paradigma de la nuestra, vamos siempre viviendo la ambigüedad muerte-vida, vacío-plenitud, sufrimiento-felicidad, odio-amor, esclavitud-liberación. Es el eterno devenir humano ahora sorprendido por un Dios que no nos quiere dejar en la precariedad. 8 Corona virus, pandemia, curación, vacuna curativa, hombres y mujeres sirviendo a sus prójimos en hospitales, clínicas y sanatorios, Pascua 2.020!!
El relato del evangelio correspondiente al domingo es bastante escueto, sus protagonistas no son ni el Padre Dios, ni Jesús, tampoco habla explícitamente del hecho pascual. Sus actores son tres, al evangelista le interesa poner de relieve las reacciones de cada uno de estos personajes:
  • María Magdalena se alarma al ver que no hay cadáver en el sepulcro, sale corriendo a avisar de la desaparición.
  • Pedro parece un inspector, entra también al sepulcro, advierte que las vendas están en el suelo y el sudario, enrollado, en lugar aparte. Pero no pasa por su mente sacar alguna conclusión “pascual”.
  • El discípulo, a quien el evangelista llama el amado por Jesús, corre más que Simón Pedro, llega primero que él, ve lo mismo que Pedro, “y vió lo que había pasado, y creyó” . 9
De un modo tan simple, el relato de Juan nos pone a pensar en actitudes muy humanas, aunque de signo contrario, se puede pensar que es un fraude (María), o quedar perplejo (Pedro), o arriesgarse a dar el salto misterioso y apasionante de la fe (el discípulo amado). Las comunidades primitivas tienen el atrevimiento de vivir en la tercera postura.
Cómo vivimos nosotros hoy nuestra fe? Es asunto de inercia sociocultural? Creemos que somos cristianos por un simple hecho sociológico, sin implicar la Pascua de Jesús en nuestro ser y quehacer? Crédulos tal vez ante las improvisaciones y superficialidades de tantos predicadores sin fundamento? Nos dejamos dominar por el utilitarismo de la vida diaria, solo damos crédito a lo que es verificable mediante indicadores y medidas? Con cuàl de los tres personajes nos identificamos?
Esos primeros discípulos de Jesús, los que luego viven la experiencia transformadora de la Pascua, eran humanos, demasiado humanos, en diversos momentos de las narraciones evangélicas se constatan sus fragilidades, sus dificultades para captar la originalidad del Maestro, condicionados como estaban por el establecimiento religioso judío que imaginaba un Mesias poderoso, triunfante, espectacular. 10 Como nosotros, que vivimos seducidos por triunfos, escalafones y jerarquías.
Somos así? Cuál es nuestra postura ante el trágico drama de Jesús? Tenemos mentalidad para dimensionar los alcances de su condena a muerte y de su extrema humillación y, conectando con esto, establecemos el vínculo entre el Crucificado y el Resucitado? No olvidemos que la experiencia pascual es , ante todo, un asunto de fe, la clave del cristianismo, con capacidad para transformar la vida de quienes se dejan tomar por su significado, como sucedió en el caso de Pedro y de sus testarudos compañeros.
“Pues ustedes murieron, y Dios les tiene reservado el vivir con Cristo. Cristo mismo es la vida de ustedes. Cuando él aparezca, ustedes también aparecerán con él llenos de gloria” 11, la convicción que afirma la segunda lectura surge de una vivencia profundamente real, transformadora, y al mismo tiempo capaz de re-significar por completo, y felizmente, esa realidad.
Vienen a cuento la inmensa legión de nuestras limitaciones y precariedades, nuestros dolores y penurias, nuestras muertes lentas, todo lo que nos desilusiona y hace sufrir. Aquí es donde acontece el impacto pascual, como se deduce de las vigorosas palabras de Pedro, antes tan contradictorio y en un momento dado modelo de cobarde: “Esto pudo hacerlo porque Dios estaba con él, y nosotros somos testigos de todo lo que hizo Jesús en la región de Judea y en Jerusalén. Después lo mataron, colgándolo en una cruz. Pero Dios lo resucitó al tercer día, e hizo que se nos apareciera a nosotros. No se apareció a todo el pueblo, sino a nosotros, a quienes Dios había escogido de antemano como testigos” . 12
Jesús había alcanzado la VIDA antes de morir, era el agua viva, como consta en el hermoso diálogo con la mujer samaritana, proclamado hace varios domingos. Jesús nació del Espíritu, vive por el Padre, todo su ser está dotado de vitalidad teologal, de la que es el portador primero, esa es la verdadera vida que siempre celebramos los cristianos, no la simple reanimación de un cadáver, por eso èl no está preocupado de lo que pueda suceder con su vida biológica. Lo que a él verdaderamente le interesa es la VIDA que alcanzó durante su vida.
Jesús se crucifica y con él todos los dramas humanos, los sinsentidos, las tragedias, las interminables limitaciones, las muertes de siempre, adquiriendo en èl una nueva dimensión, la de Dios, la de esa vitalidad que es la permanencia en el amor, èl se convierte asì en el gran legitimador de todos los trabajos humanos de autenticidad, de felicidad, de significación amorosa de la existencia, de solidaridad, y de justicia.
Jesùs está vivo, pero de otra manera, su presencia resucitada no es la de un cuerpo muerto y revivido que sorprende a todos, su vitalidad trasciende las contingencias de la historia y del ser humano, nos asume en ese orden definitivo, como el que manifestó a la samaritana y a Nicodemo: “El que beba del agua que yo le darè nunca volverá a tener sed, porque el agua que yo le darè se convertirá en èl en manantial que brotarà dándole vida eterna” 13 y: “Te aseguro que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios” . 14
La esperanza de que nuestro ser e identidad personal no se aniquilará con la muerte se llama salvación-liberaciòn. Todo ser humano que decide ser radicalmente prójimo de sus prójimos, todo el que apuesta por el amor servicial y por la fraternidad, todo el que se desgasta para dar sentido a la vida de los demás, confirma esa expectativa y la hace real.
Marìa Magdalena, Pedro, el otro discípulo, son como nosotros, o – mejor - somos nosotros, con nuestras vacilaciones, también con nuestra pasión por vivir la aventura en la que todo lo nuestro se llenará de significado pascual.
El sepulcro vacío es un fuerte simbolismo, propio de Juan, para afirmar que Jesùs no està sometido a las limitaciones del ser humano, que la suya es una vida existente en Dios, y que es su deseo que todos nosotros tengamos abierta esa posibilidad, certeza que hace decir al poeta, sacerdote y mìstico Ernesto Cardenal: 15
Un despertar.
Como cuando uno sueña que se està cayendo en un hoyo y se despierta
Al momento de caer.
Condenados a volver a la pre-vida?
(Chardin pregunta) O a la sub-vida?
No, Mejìa, no, Gutièrrez.
Lo que hubo con el cuerpo de Jesùs.
Ese evento en la historia:
Un sepulcro vacío.
El Hades ha sido vencido.
La muerte ya no tiene sentido.
La vida tiene sentido.
El hierro de tu sangre volverá al corazón de la tierra.
Pero detrás de eso espera la sorpresa.
No un mundo como el del sueño, sino tan real
Que realidad anterior y sueño parecerán igual. 16

1 Expresión atribuída a San Francisco de Asís, que designaba con esa palabra hermano-a a las realidades humanas, como expresión de su exquisita espiritualidad de comunión con todas las creaturas; nacido en 1181, fallecido en 1.226.
2 Ramón Lucas Lucas. Horizonte vertical: sentido y significado de la persona humana. BAC. Madrid, 2010; Juan de Sahagún Lucas. Dios horizonte del hombre. BAC. Madrid, 1994; Juan Alfaro. De la cuestión del hombre a la cuestión de Dios. Sígueme. Salamanca, 1997
3 Louis Evely. La cosa empezó en Galilea. Sígueme. Salamanca, 1980.
4 Jürgen Moltmann. El Dios crucificado. Sígueme. Salamanca, 1987. José Ignacio González Faus. Otro mundo es posible…..desde Jesús. Sal Terrae. Santander (España) 2014.
5 1 Corintios 15: 55
6 Paul de Surgy. Las grandes etapas del misterio de salvación. Nova Terra. Barcelona, 1975.
7 Exodo 14: 30
8 Juan Martín Velasco. La experiencia cristiana de Dios. Trotta. Madrid, 1995; Pablo R. Andiñach. El libro del Exodo. Sígueme. Salamanca, 2006.
9 Juan 20: 8
10 José Luis Sicre, biblista español, jesuita (n. 1940), profesor en la facultad de teología de Granada y en el Pontificio Instituto Biblico de Roma ha escrito una densa y bella trilogía sobre los relatos evangélicos y sobre la formación del cristianismo primitivo, se títula El Cuadrante, en tres volúmenes I La búsqueda introducción a los evangelios, II La apuesta el mundo de Jesús, III El encuentro, el cuarto evangelio; publicados por la editorial Verbo Divino en 1997. Se complementan con Memorias de Andrónico (parte novelada de El Cuadrante), del mismo autor y en la misma editorial, año 2000. Altamente recomendable para conocer la experiencia pascual, la elaboración de los cuatro relatos evangélicos, la vivencia de las primeras comunidades cristianas.
11 Colosenses 3: 3-4
12 Hechos 10: 39-41
13 Juan 5: 14
14 Juan 3: 3
15 Poeta nicaragüense (1925-2020)
16 Ernesto Cardenal. La tumba vacía en Cántico cósmico (1989), publicado en Ernesto Cardenal poesía reunida, selección, prólogo y referencias de Jaime Quezada. Editorial Andrés Bello. Santiago de Chile, 2002, página 469.

jueves, 9 de abril de 2020

COMUNITAS MATUTINA 9 Y 10 DE ABRIL 2020 JUEVES Y VIERNES SANTO

“Aunque era Hijo, mediante el sufrimiento aprendió a obedecer, y consumada su perfección, llegó a ser autor de salvación eterna para todos los que le obedecen…”
(Hebreos 5: 8)

Textos de Jueves Santo:
  1. Exodo 12: 1-4
  2. Salmo 115
  3. 1 Corintios 11: 23-26
  4. Juan 13: 1-15
Textos de Viernes Santo:
  1. Isaías 52: 13 a 53 12
  2. Salmo 30
  3. Hebreos 4: 14-16 y 5: 7-9
  4. Juan 18: 1 a 19:42
Cena con sus discípulos en el contexto de la Pascua Judía, la ciudad de Jerusalén1 llena de peregrinos que venían a la celebración tradicional de su fe, ambiente caldeado entre los dirigentes religiosos que tenían los mayores resquemores en contra suya con deseos claros de condenarlo y eliminarlo, él, que se deshace de sus vestimentas para lavar los pies de sus discípulos, pan y copa de vino que se constituyen en memorial de su vida, traición de Judas y negación de Pedro, prendimiento, flagelación , corona de espinas, dramático camino hacia el Gólgota, burlas y humillaciones de Herodes y su gente, vacilación de Poncio Pilato, crucificado en medio de dos reos, muerte a todas luces injusta, causada por la rabia de los hombres “santos” del judaísmo de ese tiempo, son los primeros contenidos de lo que conmemoramos en semana santa. Pasión de Cristo!
Pandemia del corona virus, muchísimos seres humanos contagiados y fallecidos, soledades y abandonos, pobreza e injusticia en estadísticas siempre alarmantes, violencias y guerras sin término, siguen los asesinatos de líderes sociales, acalladas las componendas de la “ñeñepolítica”, una prestigiosa revista despide a su mejor columnista con un procedimiento de la mayor descortesía, casa común descuidada y desperdiciada, gobiernos torpes y desatinados, migrantes de la pobreza y de los conflictos armados, conflictos regionales que no disminuyen su intensidad, como el de Siria, sociedad de consumo derrochadora e irresponsable, prójimos que no terminan de entender la gravedad de estas cosas, el trágico drama de Jesús es también el de la humanidad. Pasión del mundo!2
Hombres y mujeres trabajando a brazo partido ayudando a millones de personas en emergencia, gentes para quienes la solidaridad efectiva y afectiva es esencial en sus proyectos de vida, científicos investigando en laboratorios alternativas de vacunas antivirus, organismos humanitarios trabajando sin descanso para ser coherentes con sus opciones institucionales, gente que sirve en silencio sin reclamar aplausos, los que van por la vida , médicos, enfermeras, trabajadores sanitarios, acompañantes, cuidadores, religiosas, sacerdotes, pastores, humanistas, personas de los diversos credos y tradiciones espirituales, todos a una viviendo aquello de “Mil gracias derramando pasó por estos sotos con presura, e , yéndolos mirando, con sola su figura, vestidos los dejó de su hermosura”. 3 Relatos de vida, muchos de ellos inscritos en el de Jesús, otros no, unos y otros igualmente plenos de densidad liberadora, dando a entender que la última palabra sobre el ser humano no la tienen ni la muerte ni el odio porque sólo el amor es digno de fe. 4
Semana Santa no puede quedar reducida a solemnes liturgias, a procesiones con estatuas de rostros atormentados, a supersticiones y creencias fatalistas. Lo sucedido en aquella Jerusalén del siglo I, la vida de este joven Galileo de 33 años5 acogiendo a pecadores y marginados, animando sus vidas con la comunicación de un Dios cercano, solidario, misericordioso, incondicional en sus dádivas para los últimos del mundo, severo y contundente contra las máscaras religioso-morales de los jefes del templo y de la sinagoga, relato mayor que cubre a la humanidad entera con la gran pretensión de salvar-liberar y dar sentido absoluto a todo el que , desde su libertad, lo quiera recibir, merece , pasando por los memoriosos rituales vividos con honestidad, una actualidad que se vincula en proporción directa con las muchas realidades requeridas de resignificación salvífica.
Son muchos los aspectos que podríamos proponer para considerar, haremos el esfuerzo de referirnos a los principales, a los que están llamados a tener decisiva influencia transformadora en nuestras vidas:
  1. Jesús establece una relación muy grande entre su muerte y los elementos de la cena : el pan y la copa de vino. Esta es la interpretación que nos transmiten los relatos de los cuatro evangelios; los sentimientos que él comunica a sus discípulos en ese contexto están relacionados con su muerte y con el memorial , la interpretación que se le da es la de una muerte definitivamente salvadora; con esto, nos deja la posibilidad de vivir siempre la realidad de una nueva alianza con el Dios salvador, en el sentido del reino definitivo anunciado por él. Con esta memoria sacramental entramos en comunión con el destino histórico de Jesús, trabajar por la fraternidad humana y significarla con eficacia en cada celebración, él se parte y se comparte para entregarnos la vida de Dios y para comprometernos a vivir en la “ética eucarística”, vidas que se hacen creíbles en la vivencia del amor como el de él: “Yo recibí del Señor lo mismo que les transmití a ustedes: que el Señor Jesús, la noche en que fue traicionado, tomó pan, y después de dar gracias, lo partió y dijo: Este pan es mi cuerpo, que por ustedes entrego; hagan esto en memoria mía. De la misma manera, después de cenar, tomó la copa y dijo: esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; hagan esto, cada vez que beban de ella, en memoria mía”. 6
  2. Según el relato de Juan 13: 1-15 , que se proclama en la eucaristía del jueves santo, Jesús lava los pies a sus discípulos. Con este gesto simbólico quiere que ellos comprendan los alcances de su misión. En las culturas de la antigüedad lavar los pies era señal de acogida y hospitalidad, y de consideración excepcional hacia los huéspedes, es una servicialidad humilde que refleja la ministerialidad7 de su vida, con la que él quiere distinguir a quienes siguen su camino. El, que preside esta cena, y, dentro de ella, realiza este lavatorio, demostrando que no hay alguno mayor que pudiera ser el primero; la comunidad de sus discípulos se configura en la igualdad y en la libertad como fruto del amor; y el Señor se convierte en el servidor, porque la grandeza no está en el honor humano sino en el amor que transforma a varones y mujeres en presencia de Dios en el mundo. Al ponerse de rodillas ante sus discípulos, Jesús, Dios entre los hombres, destruye la imagen de Dios creada por la sacralización religiosa (el omnipotente, el todopoderoso, el altísimo, la majestad lejana): Dios recupera su rostro con el servicio: “Pues si yo, el Señor y el Maestro,8les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Les he puesto el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes”. 9
  3. Destaquemos entonces de Jueves Santo: cena memorial, ministerialidad-servicio de toda la Iglesia,10 con diversidad de dones y funciones ministeriales, todas apuntando a lo mismo: el mandamiento nuevo del amor: “Y este es mi mandamiento, que se amen los unos a los otros como yo los he amado”.11
  4. Y ahora nos vamos para viernes santo. La muerte es la gran preocupación humana, en estos días de cuarentena la vivimos con particular intensidad. El ser humano la acepta o la niega, muchos viven esto con realismo y lo integran sabiamente en sus vidas, 12 otros hacen esfuerzos desaforados por evadirla creando interminables paraísos artificiales o haciendo el juego de la eterna juventud, falacia como pocas en el mundo, los hay también que se dejan llevar por un determinismo trágico, o quienes se refugian en religiosidades incapaces de dinamismo histórico y transformador. 13 Para los discípulos la muerte de Jesús resultó totalmente desalentadora, ellos esperaban un Mesías terreno que iba a revivir las glorias de los reinados de David y Salomón, he aquí que sus ilusiones se desvanecieron y el sentimiento de derrota se apoderó de ellos, es lo que expresan los discípulos de Emaús: “Era un profeta, poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo. Los jefes de los sacerdotes y nuestros gobernantes lo entregaron para ser condenado a muerte, y lo crucificaron; pero nosotros abrigábamos la esperanza de que era él quien redimiría a Israel….”14
  5. El cuadro de la muerte de Jesús es dramático en extremo: abandonado por todos, incluídos sus discípulos, escarnecido por los soldados romanos y por la muchedumbre, Dios en aparente silencio, condenado como reo hereje y blasfemo por la furia religiosa del judaísmo. Su muerte nos remite a la de todos los justos e inocentes de la humanidad,15 los mártires y profetas de todos los tiempos de la historia, porque el carácter insobornable de sus vidas resulta violento para los victimarios, la permanente pregunta por el silencio de Dios, el misterio del mal que pulula en todos los vericuetos de la vida.
  6. Como lo expresamos el domingo de ramos, en una de las líneas - fuerza de ese comentario, la muerte de Jesús no es un acontecimiento predeterminado por un Dios que victimiza a su Hijo, con todo lo que esto tiene de fatalismo, interpretación desafortunada que surgió en la edad media con la teología de San Anselmo de Cantorbery, que refuerza la idea de un Dios omnipotente e inflexible, generando un cristianismo doloroso y triste, correspondiente con esa mentalidad, que ha predominado por siglos. Jesús resignifica la muerte, lo suyo está condensado en la clásica expresión de Juan: “Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos”. 16 El ministerio de Jesús, su servicio definitivo, es demostrar teologalmente, humanamente, que Dios se revela en la donación de sí para que todos tengan vida en abundancia, Dios sucede salvíficamente en esta muerte, se inicia como tragedia, pero esta se disuelve porque es pascua, paso de la muerte a la vida. Esto lo comprenden los discípulos tiempo después de los acontecimientos , es un proceso de gracia y percepción existencial , él es ahora el Viviente, este hecho no queda en la reviviscencia de un cuerpo muerto, es la proclamación de que en Dios la vida es inagotable, El responde así a la tragedia de la irreversible mortalidad que a todos nos aflige.17
  7. La humanidad doliente, la inevitable fragilidad del ser humano, las vejaciones causadas por la misma humanidad a sus congéneres, las tragedias individuales y colectivas, Jesús muere en ellas, desde su cruz confronta el misterio del mal y anuncia que la muerte no define la existencia humana. En la tarde de la cruz empieza a amanecer la victoria de la vida.
1 Joachim Jeremias. Jerusalén en tiempos de Jesús. Ediciones Cristiandad. Madrid, 2017.
2 Leonardo Boff. Pasión de Cristo pasión del mundo. Sal Terrae. Santander (España), 1987.
3 San Juan de la Cruz. Canciones entre el alma y el esposo, respuesta de las creaturas, en Obras Completas a cargo de Maximiliano Herráiz OCD. Ediciones Sígueme. Salamanca, 1991; página 884.
4 Hans Urs von Balthasar. Sólo el amor es digno de fe. Sígueme. Salamanca, 1995.
5 Armand Puig. Jesús, una biografía. Destino. Barcelona, 2006.
6 1 Corintios 11: 23-25
7 La palabra ministerio quiere decir servicio, viene del latín minister-criado-servidor que en castellano traduce menester, los servicios humildes de casa para que todos se sientan cuidados y respetados. El ministerio es una nota distintiva de la Iglesia, se instituye para anunciar la Buena Noticia, para construír la comunidad en torno a Jesús. Una Iglesia evangélicamente constituída es toda ella una realidad ministerial, servicial.
8 Interpretación post pascual del evangelista
9 Juan 13: 14-15
10 Emilia Robles Bohórquez. Nuevos ministerios en la Iglesia. San Pablo. Madrid, 2010; José María Castillo. Los ministerios en la Iglesia. Fundación Santa María. Madrid, 1983; Dionisio Borobio. Los ministerios en la comunidad. Centro de Pastoral Litúrgica. Barcelona, 1983; Alberto Parra. Sacerdotes de ayer, ministros del mañana. Facultad de Teología Javeriana. Bogotá, 1978.
11 Juan 15: 12
12 Paul Ricoeur. Finitud y culpabilidad. Trotta. Madrid, 2011.
13 Albert Camus. El extranjero. Alianza-Emecé. Madrid, 1980; José Saramago. Las intermitencias de la muerte. Alfaguara. Madrid, 2007; Tony Judt. El refugio de la memoria. Taurus. Madrid, 2013; Karl Rahner. El sentido teológico de la muerte. Herder. Barcelona, 1987; Bernard N. Schumacher. Muerte y mortalidad en la filosofía contemporánea. Herder. Barcelona, 2010.
14 Lucas 24: 19-21
15 Albert Camus. Los justos. Alianza Editorial. Madrid, 2010; Dietrich Bonhoeffer. Resistencia y sumisión. Sígueme. Salamanca, 2000; Etty Hillesum. Diario 1941-1943. Edición de J.G. Gaarlandt. Anthropos. Barcelona, 2016. Ana Frank. Diario: 1942-1944. Editorial de Bolsillo. Madrid, 2010.
16 Juan 15: 13
17 Heinz Schürmann. Cómo entendió y vivió Jesús su muerte. Sígueme. Salamanca, 1982. Simon Legasse. El proceso de Jesus. Volumen I La historia, Volumen II La pasión en los cuatro evangelios. Desclée de Brower. Bilbao, 1999. José Antonio Pagola. Jesús: aproximación histórica. Madrid, 2010.

domingo, 5 de abril de 2020

Un tal Jesús. Capítulo 7. Bautismo en el Jordán.


COMUNITAS MATUTINA 5 DE ABRIL DOMINGO DE RAMOS - SEMANA SANTA 2020

“Ofrecí mi espalda a los golpes, mi cara a los que mesaban mi barba, y no hurté mi rostro a insultos y salivazos. Pero el Señor Yahvé me ayuda, por eso no sentía los insultos; y ofrecí mi cara como el pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado”
(Isaìas 50: 6-7)
Lecturas:
  1. Isaías 50: 4-7
  2. Salmo 21: 8-9;17-20;23-24
  3. Filipenses 2: 6-11
  4. Mateo 26: 14 a 27:66 (relato de la pasión)

Comencemos esta reflexión de Domingo de Ramos con la demandante pregunta que hace Leonardo Boff 1 “Cambian los clavos, otros son los verdugos; la víctima sigue siendo la misma: Cristo que es crucificado y agoniza en los pobres, oprimidos y pequeños. Cómo denunciar hoy los verdugos? Cómo alertar a la “turbamulta” que es, en su inconsciencia, seducida y manipulada por la destreza de las raposas de este mundo? Cómo traducir, en la predicación, la primacía paulina de la sabiduría de la cruz?” 2
Que sea este fuerte interrogante una invitación profunda para dar contexto a la semana santa de 2020: pandemia de corona virus que afecta a todos los habitantes del planeta, y lo que contienen siempre estos penosos hechos, desigualdad de oportunidades en los servicios de salud, demora de algunos gobiernos en proveer las medidas de urgencia requeridas, explosión contundente de las evidencias de la pobreza, gobiernos arrogantes que se resisten a admitir la gravedad de la crisis, ciudadanos negligentes que siguen volcándose a las calles, muerte, más las pandemias inagotables de la inequidad en la distribución de los recursos y la vulnerabilidad de las comunidades que padecen estas realidades. Pasión de Cristo, pasión del mundo.3
Al ir considerando en nuestra experiencia orante y existencial a Jesùs sometido a humillación y condena a muerte, él mismo nos llama a constatar lo mismo en la humanidad que vive absurdas y trágicas condiciones , de humillación, de vacío del sentido de la vida, que no se compadecen con su dignidad y con su vocación a la feliz realización de sus ideales.
Son muchas las interpretaciones de la pasión de Jesùs, igualmente las mentalidades religiosas que se corresponden con ellas. La clave està en que esta realidad sucedida hace un poco màs de veinte siglos sea significativa para nosotros, creyentes del siglo XXI, y tenga el peso suficiente para transformar nuestra vida en la misma perspectiva en la que él orientó su existencia, vida de Dios en él, vida de Dios en nosotros, humanidad y divinidad sucediendo en dramática y esperanzadora simultaneidad.4
Pocos aspectos de su vida han sido tan distorsionados como su muerte. Le endilgaron la interpretación de que a Dios le encanta el sufrimiento humano y que por eso hay que aceptarlo sin chistar, además de buscarlo voluntariamente. En esta óptica se piensa en un Dios que exige la muerte de su propio hijo como satisfacción para perdonar los pecados de la humanidad, concepción totalmente contraria a la originalidad de la predicación de Jesús.
Es consciente de lo que le va a suceder y acepta su destino, porque este drama tiene total coherencia en relación con toda su vida y con su predicación, no en el sentido de adivinación del futuro sino en el de la consistencia teologal de todo su ser y quehacer: revelar la misericordia de Dios y hacerla efectiva preferentemente en los condenados de la tierra, y en los humanos que no se conforman con una vida a medias, convirtiéndose en esperanza para todos, y desarmando la hipocresía de la religión de los sacerdotes del templo y maestros de la ley, grupo que ve en el nazareno a un blasfemo y heterodoxo que atenta contra la solidez de las tradiciones religiosas del judaísmo de su tiempo. Jesús no está sometido ciegamente a un fatalismo predeterminado por Dios, su pasión y su muerte resultan de sus opciones y de la incapacidad de los judíos para entender el contenido de su misión. 5
Es imperativo afirmar que la muerte de Jesús no fue exigida, ni programada ni permitida por Dios, El no necesita de sangre y de crueldades para comunicarnos su perdón. La muerte de Jesús se conecta con su misión, con sus decisiones, con su manera de relacionarse con el Padre y con el prójimo, con su severa actitud ante la institución religiosa del judaísmo y ante sus dirigentes; en suma, con su anuncio del reino de Dios y su justicia.
La circunstancia de estar todos encerrados en casa para celebrar una semana santa sin la solemnidad habitual, es óptima coyuntura para repensar nuestra fe – que no para demolerla! – y para revisar en sincero ambiente de oración estos contenidos de nuestras convicciones creyentes vinculándolos con esta y otras dolorosas realidades, ya referidas y bien sentidas por millones de seres humanos: “Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente”. 6
Jesús murió por ser fiel a Dios y al ser humano necesitado de sentido y de salvación de los poderes de la muerte, del pecado y de la injusticia, 7 nos deja claro que amar como Dios ama es más importante que la vida biológica, no murió para lograr por primera vez que Dios nos amara sino para demostrar que ese Dios a quien llamamos Padre y Madre nos ama desde siempre, y que su intención es – con ese mismo enfático “siempre” – desbordarse en vida y plenitud con todos los seres humanos, incluyendo aquellos que, en acto de respetable libertad, deciden vivir sin estar inscritos en su camino.
Jesús es condenado a muerte por aquellos que hicieron de Dios y de la religión un instrumento de dominación y de alienación, como suele suceder con los grupos religiosos fanático-fundamentalistas que siguen abundando en nuestro tiempo. La muerte de Jesús tiene directa relación con su profetismo, con su opción por todos los seres humanos caídos por la injusticia que otros ídem cometen contra ellos. Esta actitud jesuánica resultó intolerable para aquellos dirigentes religiosos.
Hagamos un repaso de algunos aspectos de su pasión que nos conectan con las actuales pasiones de la humanidad:
  • En el llamado huerto de Getsemaní experimenta la muy humana angustia ante lo que empieza a suceder, pero finalmente acepta con dolorosa entereza: “Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa, pero no sea como yo quiero, sino como quieres tú”. 8 Recordando que el querer de Dios es el amor supremo hasta aquello que, en lugar común, solemos llamar “las últimas consecuencias”. Con su muerte Jesús pone de manifiesto la absoluta solidaridad de Dios con la humanidad.
  • Jesús rechaza todo recurso a la violencia y a las manifestaciones de poder, afirmando algo esencial: la primacía del amor que se expresa en la donación cruenta de su vida en la cruz: “En esto, uno de los que estaban con Jesús echó mano a su espada , la sacó e hiriendo al siervo del sumo sacerdote, le llevó la oreja. Le dijo entonces Jesús: Vuelve tu espada a su sitio, porque todos los que empuñen espada perecerán a espada” . 9
  • Cuando constatamos el mal que recae sobre tantos inocentes surge la pregunta por la posibilidad de la intervención de Dios, o también una gran indignación por su silencio. Qué pasa?: “El Señor Yahvé me ha abierto el oído, y no me resistí ni me hice atrás. Ofrecí mi espalda a los golpes, mi cara a los que mesaban mi barba, y no hurté mi rostro a insultos y salivazos” 10 dice este llamado tercer cántico del Siervo doliente de Yahvé, con el que el profeta Isaías prefigura el mesianismo crucificado de Jesús, en el que reconocemos la verdadera indignación-denuncia ante la malignidad del poder que destruye al inocente.
  • San Ignacio de Loyola, en las consideraciones introductorias de la tercera etapa de sus Ejercicios Espirituales, en las que entra en la pasión del Señor, dice: “considerar cómo la divinidad se esconde, es a saber, cómo podría destruir a sus enemigos y no lo hace, y cómo deja padecer la sacratísima humanidad tan crudelísimamente” .11 La muerte de Jesús supone el culmen de su debilidad, afirmación del lenguaje de Dios que no es el del poder sino el del amor que se deshace de toda pretensión humana: “Tengan entre ustedes los mismos sentimientos que Cristo, el cual, siendo de condición divina, no codició el ser igual a Dios, sino que se despojó de sí mismo tomando condición de esclavo” .12
  • La entrada de Jesús en Jerusalèn, montado sobre un asno y aclamado por sus seguidores, no es un acto triunfal como el de un poderoso que ingresa al “hall” de la fama. Es un gesto profético, indicación que hace el evangelista para resaltar su misión en medio de los pobres: “Hosanna al hijo de David, bendito el que viene en nombre del Señor! Hosanna en las alturas! Al entrar en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió. Quien es este? Se preguntaban. Y la gente decía: este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea” . 13
La ya aludida interpretación que ha dado pie a muchas creencias distorsionadas que exaltan el sufrimiento por sí mismo, dando un tono pesimista y sombrío a la presentación del cristianismo, no tienen cabida en esta experiencia original de Jesús, de total comprobación histórica. Causa determinante del alejamiento de muchos de la fe cristiana es ese frenesí de sangre que no mira la derramada de los condenados de la tierra.
Al demostrar que para él es más importante el amor que la conservación de la vida, Jesús nos enseña el camino hacia lo definitivo, hacia lo que puede potenciar con autenticidad todo lo nuestro en cuanto humanos, el verdadero ser donde trascendemos y permanecemos en esa vitalidad. Jesús en la cruz llega al máximo grado de humanidad, ahí reside admirablemente la divinidad: “ Alrededor de la hora nona, clamó Jesús con fuerte voz: Elí, Elí, lemá sabactani!, esto es: Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado?” 14 clamor que expresa la angustia extrema, castigado injustamente, abandonado por sus discípulos, confrontando con su desvalimiento a los poderosos , repitiendo el mismo gesto en todas las cruces con las que el pecado de los humanos ajusticia a los inocentes.
Jesús crucificado es el lenguaje contundente de Dios en el que suceden plenamente su humanidad y su divinidad, asumiendo lo más humano de nosotros – la muerte – y situándola en la perspectiva de Dios: “Pero Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, exhaló el espíritu” 15 . La cruz de Jesús es el resultado de un anuncio cuestionador y de una práctica liberadora: “Por eso Dios lo exaltó y le otorgó el Nombre que está sobre todo nombre. Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra, en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es el Señor, para gloria de Dios Padre” .16



1 Teólogo brasilero, nacido en 1938. Su obra se sitúa en corriente de la teología de la liberación.
2 Leonardo Boff. Cómo anunciar hoy la cruz de Nuestro Señor Jesucristo en www.servicioskoinonia.org/relat/217.htm
3 Leonardo Boff. Pasión de Cristo, pasión del mundo. Santander (España), 1987.
4 Edward Schylleebeckx. Jesús la historia de un viviente. Trotta. Madrid, 2010.
5 Adriana Destro y Mauro Pesce. La muerte de Jesús: investigación de un misterio. Verbo Divino. Estella (Navarra, España), 2001.
6 Papa Francisco, su reflexión en la Bendición Urbi et Orbis , el pasado viernes 27 de marzo de 2020. El Santo Padre partió del texto de Marcos 4: 35, el relato de la tempestad calmada.
7 El teólogo Jon Sobrino (nacido en 1938) ha dedicado su reflexión a la cristología hecha desde el contexto de las víctimas; nacido en España, reside desde su juventud en El Salvador, donde ha vivido directamente las condiciones de dramática pobreza que afectan a la mayoría de la población, junto con una brutal guerra civil que azotó al pequeño país entre 1980 y 1992. Sus obras más destacadas en este sentido son “Jesucristo Liberador: lectura histórico-teológica de Jesús de Nazareth” y “La fe en Jesucristo: ensayo desde las víctimas”, ambas publicadas por la editorial Trotta de Madrid.
8 Mateo 26: 39
9 Mateo 26: 51-52
10 Isaías 50: 5-6
11 San Ignacio de Loyola. Ejercicios Espirituales, no. 196. San Pablo. Madrid, 1996; página 118.
12 Filipenses 2: 6-7
13 Mateo 21: 9-11
14 Mateo 27: 46
15 Mateo 26: 50
16 Filipenses 2: 9-11

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