miércoles, 8 de junio de 2011

MIERCOLES 8 DE JUNIO


Lecturas  de hoy
1.      Hechos 20:28-38
2.      Salmo 67:29-36
3.      Juan 17: 11-19
En la oración de hoy demos gracias a Dios por el nacimiento de Mateo Rengifo Marroquín, quien es presentado por su abuelita Omayra Parra de Marroquín, por sus padres, por toda la familia, muy felices y gratificados con la llegada de este nuevo e importante miembro de familia.
También agradecemos al Señor la vida del Padre ALBERTO SILVA GONZALEZ,S.J., fallecido el pasado domingo 5 de junio en Medellín, a los 88 años de edad, 72 de vida en la Compañía de Jesús y 57 de ministerio sacerdotal. El Padre Silva dedicó la mayor parte de su vida al trabajo con jóvenes en la pastoral de los colegios y, de modo muy especial, a la promoción de vocaciones jesuitas. Varios de los nuestros en Colombia le deben su ingreso a la Compañía al trabajo apostólico del Padre Silva.
Igualmente nos unimos a la Orden Franciscana (OFM) en solidaridad con la muerte de su Superior Provincial, Fray FERNANDO GARZON RAMIREZ,OFM, fallecido el lunes 6 de junio, a los 54 años de edad, 31 de haber ingresado a la orden, y 25 de vida sacerdotal. El Padre Garzón dedicó parte importante de su vida a la Universidad de San Buenaventura, en la que fue decano y profesor de la Facultad de Teología, y también rector durante seis años. Desde 2008 era el Superior Provincial.
Descansen en paz estos servidores del Evangelio.
Al estar en los finales del tiempo de Pascua (el próximo domingo concluye con la solemnidad de Pentecostés), les propongo que hagamos un control de calidad a todo lo vivido en este período en términos de nuestro crecimiento humano y espiritual.
En la dinámica de oración y discernimiento experimentamos mociones, unas de desolación, otras de consolación. El examen atento de la oración nos permite diferenciarlas e ir estableciendo cuáles son las tendencias del Espíritu en nosotros, hacia donde nos lleva, cuáles los núcleos de nuestro ser que son afectados constructivamente con miras a ser mejores seres humanos según el modelo de Jesús. Ese es el contenido de este balance.
No podemos permitir que este rico tiempo pascual, con el contenido central de la resurrección de Jesús, se reduzca simplemente a ritos y prácticas devocionales sin implicaciones en nuestro modo de ser y de proceder.
De ahí deriva este requerimiento de estar vigilantes para atender las señales del Espíritu en todo lo vivido. Nos inquietan mucho las evidencias de “mala humanidad”, tan reiteradas ellas en nuestro medio: egoísmo, corrupción,deshonestidad,violencia, falta de seriedad con los compromisos adquiridos, indiferencia, individualismo, etc. Lo primero que se impone como pregunta a nuestra conciencia es si nosotros, por omisión o comisión, participamos de estas graves fallas que afectan por una parte la integridad de la comunidad cristiana y por otra parte a la sociedad de la que hacemos parte.
Porque no es sano criticar desde fuera sin comprometernos, por eso en un ejercicio responsable debemos asumir como propios todos estos males que afectan a muchas personas y, con docilidad al Espíritu, explorar los caminos de superación, corrección y crecimiento. Queremos una iglesia más evangélica, más coherente con Jesús, más servidora de la humanidad, pues cada uno debe ser así para propiciar esa madurez de la comunidad de los creyentes. Igual cosa debemos decir de la sociedad con la que soñamos: incluyente, solidaria, respetuosa, organizada; también nuestro crecimiento individual debe ser un aporte humano y ético al mejor país por el que estamos comprometidos a trabajar.
En el plano personal muy seguramente hemos detectado aspectos nuestros que no están debidamente evangelizados: afectos desordenados, mal uso del dinero, deficiencias en el estado de vida por el que optamos, decisiones injustas, criterios y prácticas egoístas, enfriamiento espiritual, bajo nivel de solidaridad con los más pobres, intransigencias, rencores, maltratos. Cada uno sabrá la propia medida de sus responsabilidades en este campo. De modo que el Espíritu nos invita a vivir una PASCUA, un paso de la muerte a la vida, un dejar que el Señor irrumpa en nuestro universo y desencadene proceso de vida, de libertad, de reconciliación de bienaventuranza.
La invitación paulina es muy clara y esperanzadora: “ Despójense de la conducta pasada, del hombre viejo que se corrompe con sus malos deseos;renuévense en su espíritu y en su mente; y revístanse del hombre nuevo, creado a imagen de Dios con justicia y santidad auténticas” (Efesios 4: 22-24).
El acontecer resucitado de Jesús en nuestras vidas debe traducirse en una radical novedad del ser: feliz, digna, transparente, convertida a Dios y a los hermanos, honesta, fiel, solidaria, espiritual, humanista, servicial, asumiendo que el don del Espíritu nos es ofrecido para cultivar en nosotros esta HUMANIDAD NUEVA que es la misma de Jesús, y acudiendo a nuestra libre determinación para acoger el don. Este es un ser humano pascual, saturado de Dios y de humanidad, configurado con Jesús, animado por el Espíritu.
Dediquemos estos días finales de Pascua a hacer una valoración juiciosa de nuestras vidas, en la clave del Resucitado.
-          Cuáles son los aspectos detectados en los que debo crecer?
-          Cuáles son los aspectos en los que veo mi crecimiento?
-          Cuáles han sido los recursos que me han ayudado a esta evolución?
-          Qué compromisos personales, evaluables y reales asumo para mantener vivo el espíritu de Pascua en mi vida? (Cfr. Compromisos PER, Julio Jiménez,S.J., a finales de los años setenta)
-          En mi ejercicio profesional y laboral qué cambios debo introducir para hacer de esa actividad una manifestación de mi compromiso pascual?
-          En mi vida de familia: relación de pareja, hijos, hermanos, padres, qué debo hacer para imprimirle talante pascual a mi hogar?
-          En relación con la sociedad y con mi compromiso ciudadano qué debo asumir para participar en acciones de justicia, solidaridad, derechos humanos, respeto institucional, ética civil, para aportar a la construcción de una mejor sociedad?
-          Qué he hecho por Cristo?
-          Qué debo dejar de hacer por Cristo?
-          Qué debo empezar a hacer por Cristo?

Y como una manifestación de esta vitalidad del Señor Resucitado animando nuestras vidas sigamos empeñados en el afecto y la oración con todos nuestros hermanos-as de la lista, confiándolos siempre al Dios de la vida para que los bendiga con el don de la salud, de la vida feliz, de la armonía interior, siempre  con el apoyo intercesor de dos hombres profundamente pascuales, el Padre Arrupe y Monseñor Romero. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

martes, 7 de junio de 2011

MARTES 7 DE JUNIO


Lecturas de hoy
1.      Hechos 20: 17-27
2.      Salmo 67: 10-11 y 20-21
3.      Juan 17:1-11

UNA IGLESIA DE ESTAR POR CASA
Nando  (Fernando Cortés)
Escritor y dibujante
Querido dios con minúscula:
Ha pasado mucho tiempo desde que empezaste aquella aventura química de poner la vida en juego, y solo un par de milenios desde que decidieras compartirla con nosotros bajo el mismo techo. Aquello fue una locura, tienes que reconocerlo, pero valía la pena. Aparentemente todo seguía igual. Pero tú estabas ahí, en medio de la vida y dentro de la gente. Donde acababa el hombre empezaba un dios, sin solución de continuidad. Y a partir de este momento se acabaron los dualismos entre lo humano y lo divino, lo religioso y lo profano…. Tú eras la manera infinita de ser hombre y el espacio ilimitado de nuestro entorno. Y tu rostro aparecía encajado en el “puzle”  (rompecabezas) recompuesto de toda la humanidad.
A esto le llamamos encarnación. Una experiencia fascinante que nos permite ser creyentes sin conservantes ni aditivos convencionales. Una fe gratuita que convalida el simple oficio de creer por el simple oficio de vivir. Porque la trascendencia es el fondo que queda cuando se apura la vida, sorbo a sorbo, día a día.
Querido dios con nosotros, las cosas empezaron así de sencillas. Tu mismo primogénito comparecía de paisano como hijo de un carpintero venido a educador de calle. Y ahí le encontraron sus primeros vecinos, cuando salían de un templo abarrotado de profesionales del misterio.
Llegará el día – le oyeron decir – que los verdaderos creyentes adorarán al Padre “en espíritu y en verdad”. Viajarán al fondo de sus almas para sentirse habitados,descubrirán en la calle los signos de tu presencia y lucharán juntos por una justicia que celebrarán en sus casas alrededor de una mesa.
Pero nosotros te hemos enmendado la plana para organizar una religión como dios NO manda. Convocamos a la ortodoxia desde lo alto de los campanarios, creamos las estructuras necesarias para preservar el espíritu de la materia. Planificamos curias, congregaciones y jerarquías. Y fuimos construyendo templos y más templos, como viviendas de protección oficial, para pasar de puntillas por la vida aguardando la eternidad. Y los hicimos tan bellos y tan grandes que, cuando se vaciaron de practicantes, se nos llenaron de turistas.
Y tú, querido dios de estar por casa, tal vez no nos llames feligreses, sino AMIGOS. Porque el feligrés entra por el despacho parroquial y sale por la sacristía. Pero los amigos son gente que vive en el mundo,que es la casa de todos. Y no precisan papeles que les acrediten un plus de espiritualidad por pertenecer a la institución. Ni permisos del Santo Oficio para mezclarse con los incrédulos y construir juntos tu proyecto fin de carrera: una fraternidad indiscriminada que merezca eternizarse en el reino de los cielos.
Algo de esto debieron entender las primeras comunidades, que tanto se distinguían del resto de los mortales por la admiración que despertaban y el mensaje de liberación que traían entre manos. Y se reunían en sus casas para celebrar tu memoria,partir el pan y poner sus bienes en común. Como aprendimos a hacerlo en nuestras propias familias, cuando en la sobremesa celebrábamos el amor del padre y el compromiso de los hermanos. Gestos humildes y vitales que poco tenían que ver con la grandilocuencia de nuestros dogmas, de nuestras liturgias y nuestras morales.
Querido dios del entresuelo, hemos construido el Vaticano por el tejado. Y hemos grabado en sus paredes – con el trazo de las mayúsculas – todas las Verdades que hay que creer, todos los Ritos que hay que practicar y todas las Leyes que habrá que cumplir para alcanzar la salvación eterna que aprendimos en el catecismo. Un manual avalado por el “nihil obstat” (nada impide) de las curias pontificias para vivir a la letra lo que debía escribirse en espíritu. Y no es que le fe se venga abajo. Es que se nos divide el alma entre “vivir la vida” y “cumplir con la Iglesia”. Y nos sentimos desencarnados de la mejor noticia de tu ángel Gabriel.
Y ahora, sin quererlo ni pretenderlo, la institución se lo ha hecho tan grande que a menudo los árboles no nos dejan ver el bosque. La fe menuda de los creyentes se nos tambalea incómoda entre el ser  absoluto de la religión y el padre nuestro del evangelio,entre la perfección del ser necesario que nos viene grande y el amor del dios con minúscula que solo nos quiere felices. Y hoy quizá seamos “más religiosos” con los templos vacíos. Y “menos evangélicos” con nuestras mentalidades cerradas.
Y – recuerdas?- cuando el papa Juan abrió una ventana, la mayoría de los cardenales se resfrió de repente y acudieron presurosos a cerrarla. No fuera que con los aires nuevos se abrieran de par en par sus espíritus conservadores. No fuera que una iglesia libre y comprometida apostara de pronto por la descentralización del poder, el protagonismo pastoral de las comunidades, el diálogo con las ciencias y con las culturas, la promoción de la mujer, la revisión de la moral sexual,la unión de los dispersos ,y una opción inequívoca por los marginados. En definitiva, un respeto por la vida que no nace de las leyes inmutables,sino de la solícita actitud de adaptarlas a los nombres y apellidos de cada persona.
Querido dios de la gente, a muchos nos cuesta – y nos duele – encontrarte en montajes tan complicados. Y miramos de reojo a la gente anónima que nos rodea. Y si fuera verdad? Y si el dios de los vivos estuviera en la vida? Y si viviéndola a fondo te encontráramos encarnado en cualquier rostro? Y si aquella encarnación “imposible” anunciada a María fuera felizmente “increíble” para nosotros? No sería un problema de fe, tu lo sabes. Solo llegar a creerse lo que se está creyendo. Y llegar a fascinarse por lo que era impensable.
Deja, pues,que tu locura de ayer sea hoy la nuestra, para vivir esta experiencia irrepetible y compartirla con las comunidades de nuestros barrios,que tu edificaste sobre un primer papa que tenía suegra (Pedro) , como tantos yernos. Quizá como signo de una iglesia de carne y hueso, nacida a tu imagen y semejanza.
Querido dios con minúscula, esta es la primera vez que te escribo una carta y, estando tú en todas partes, no sabría exactamente a qué dirección enviarla. Así que la compartiré con la gente de a pie, que es tu domicilio más cercano. A ver si entre todos logramos restaurar la fachada de esta iglesia ,que oculta sus piedras vivas con tantas miserias. Ya ves que pasamos por horas bajas. Pero no dramaticemos. Tu pueblo sigue encabezando el ranking del último concilio. Y nada nos extrañaría que cualquier día viéramos aparecer por las escalinatas del Vaticano a tu hijo mayor, con la pancarta-resumen de los hits más logrados de su buena noticia: “No tengan miedo. Ustedes son los hijos del Padre y yo estoy con Ustedes. Conviértanse a una vida nueva que merezca ser eterna. Vivan en paz. Quiéranse de veras. Y sean felices.”
Será una gozada tomar con él unas cervezas. Y, naturalmente, nos sabrán a gloria. Hasta entonces, un abrazo.
                                                             Nando

(Fernando Cortés – Nando – es sacerdote en Madrid, y caricaturista, con libros como “Qué bueno que viniste”, “Un señor como Dios manda”, “Para servir a Dios y a Usted”, “Francisco, el buena gente”, “Teresa, la de Jesús”. La carta está tomada del libro “Cincuenta cartas a Dios”. Ed. PPC,Madrid; 2005)

lunes, 6 de junio de 2011

Dicen...


Dicen que si escucho muy dentro, ahí habitas,
Más dentro que el miedo o el coraje,
Más profundo que la risa o la lágrima,
Más mío que la certeza o la duda,
Más amor que el más tierno abrazo,
Dicen que tu voz arrulla a los vacios,
Y que tu silencio acalla los ruidos,
Dicen que sacias el hambre de quien no sabe, de quien no tiene,
De quien no puede, de quien no llega,
Y vuelcas en mí, palabras de evangelio y justicia,
 De perdón y paz, de llamada y envío, de encuentro,
Nombres que en toda lengua se entienden,
Agua fresca en la garganta reseca,
Rescoldo de una vida que se niega a rendirse,
Serenidad en la hora crítica, tormenta en la historia insípida,
Puente que salta abismos imposibles,
Haciendo de mi casa pequeña,
La mansión de un Dios.

LUNES 6 DE JUNIO.




Lecturas de hoy
1.      Hechos 19: 1-8
2.      Salmo 67:2-7
3.      Juan 16:29-33

A LA ESPERA DE TUS NOTICIAS

Adela Cortina (Filòsofa)
Te escribo esta carta en una tarde luminosa de verano, cuando el dìa afortunadamente parece no tener fin.En el año 2005 de la era cristiana.
Hace ya tiempo que acabò la cèlebre Guerra Frìa, con la caída del muro de Berlìn;nuestro nuevo horizonte es el de la globalización y el imperialismo de Estados Unidos, aunque se dice que el gran gigante chino està despertando y se hará con el poder desde un pragmatismo inquietante.
En lo que hace a las preguntas estrictamente religiosa, las sociedades occidentales son cada vez màs pluralistas – que no “laicas”,como dicen algunos, y dicen mal -;algunas sociedades islàmicas son cada vez màs militantes, por decirlo suavemente;proliferan las sectas,que prometen la vida eterna y se interesan poco por lo terrenal, y el último descubrimiento para no quedar en la inopia de la trascendencia es la espiritualidad, la creencia en que no todo se reduce a materia, pero tampoco hay un Dios personal y comprometido con los hombres de la historia. Al parecer, de un poco de frìo eso de quedarse solo con el funcionamiento del cerebro, pero tampoco atrae demasiado comprometerse con un Dios de carne y hueso. Del miedo a la libertad hemos pasado al miedo a la trascendencia.
En la iglesia católica, los ànimos se dividen entre los involucionistas, preocupados por la ortodoxia, obsesionados por el aborto, la eutanasia, los homosexuales y la manipulación de embriones, e incapaces de encontrar su lugar en una sociedad pluralista, y una “Iglesia de la mediación” que, de puro identificarse con las mediaciones, se està diluyendo en el anonimato,no solo para los demás, sino incluso para sì misma.
Y en lo que se refiere a la vida personal, la interioridad anda desvaneciéndose en un mundo de exterioridades, en que son protagonistas el correo electrónico, el teléfono celular, el centro comercial, la burocracia de cada dìa, la necesidad de mantener el cuerpo en forma y el miedo a quedarse a solas con la propia conciencia.
No parece que tengas mucho que hacer en este panorama. Màs bien, que estàs fuera de juego.
Casi todo lo que pudiste enseñar a través de tu Hijo para organizarnos de tejas abajo –porque yo del Dios del que sè algo es el cristiano – lo han absorbido las declaraciones internacionales, las Naciones Unidas, las organizaciones solidarias, incluso con mayor lujo de detalles y una generosidad sin lìmites: que la persona es digna de todo respeto,que los seres humanos son iguales en valor y, por lo tanto, no pueden violarse sus derechos,se excluye la discriminación por razón de sexo, religión,la pena de muerte, incluso los animales, la naturaleza y las màquinas (sic) tienen derechos. Y estas cosas son las que también dicen los obispos,aunque quitan algunas y añaden otras de su propia cosecha, como lo de los embriones y la fijación con los homosexuales.
Una amplia corriente de la Iglesia defiende la opción por los pobres como algo distintivo, aunque no exclusivo, dejando bien claro que, en un mundo injusto, amar a todas las personas exige tomar partido por las vulnerables y olvidadas. Seguir la tradición de los profetas de Israel y el Nuevo Testamento es apostar por las que sufren mayor desamparo.
Es esta opción la que merece una mayor credibilidad entre las gentes,la que resulta màs expresiva de que Dios es amor y por eso le importa que los ciegos vean,los cojos anden y a los pobres se les anuncie la buena noticia. Es esta la opción que prolonga esa línea de los que se dejaron y se dejan la piel por sus hermanos, amigos o enemigos, iguales o diferentes,identificando el amor a Dios y a la otra persona,los que supieron y saben que la alianza es su raíz màs profunda. Que también han existido y existen,aunque los medios de comunicación los nombren poco y hablen solo de las jerarquías, de escándalos de pederastia y de la Inquisiciòn.
Pero, con ser esto cierto, con existir la “leyenda blanca” y no solo la negra, las grandes preguntas permanecen: si Dios es bueno, existe y todo lo puede, por què permite el sufrimiento? El de los niños y el de los adultos, a pesar de Ivàn Karamazov, y no solo porque los niños también pueden ser crueles, sino porque también los mayores son vulnerables. Por què, si Dios puede impedirlo, permite el dolor? Y, si es realmente un padre para los hombres,a què viene este hacerse presente solo a través de interpretaciones, de síntomas y de huellas, haciendo tan difíciles cosas tan importantes para la vida?
Ni los involucionistas ni los reformistas parecen interesados por estas dos preguntas que, sin embargo, son las que a mì me preocupan. Por eso te escribo esta carta.
Porque lo otro, el afán de poder, de notoriedad,la cerrazón por parte de unas facciones eclesiales u otras, es moneda corriente en nuestro mundo humano y sorprende poco a los que estamos hechos de barro de la tierra. Màs me cuesta entender a los que toman como una buena noticia la afirmación de que no existes,a los que anuncian que Dios ha muerto como una autèntica liberación. Posiblemente lo que les parezca una buena nueva es que las Iglesias se queden deslegitimadas y pierdan poder. Posiblemente estèn hartos de tanta obsesión sexual y de tantas lecciones, dadas con ocasión y sin ella. Posiblemente les interese parecer progresistas en un mundo en que, a falta de autèntico compromiso con la justicia, ser antirreligioso ha venido a tomarse como signo de progresìa.
Pero se equivocan de medio a medio,porque si el Evangelio se lee sin prejuicios, hay que reconocer que, si Dios hubiera muerto, esa sería una mala noticia. Serìa una pésima noticia que los que han muerto hubiesen muerto para siempre y se disipara la esperanza del reencuentro, que los que padecieron la injusticia no se vieran públicamente rehabilitados, que algunas personas no hubieran vivido a lo largo de su vida – de su única vida – sino dolor y humillación,que el amor terminara con la muerte,que no hubiera un testigo de nuestras vidas leyendo en el fondo de nuestros corazones. Serìa una pésima noticia que esa injusta lotería natural y social que ha distribuìdo los bienes entre las personas, los económicos pero no solo ellos, también y muy especialmente los otros,la fortuna de ser amados, reconocidos,apoyados,de vivir con esperanza y plenitud,que esa injusta lotería fuera la última palara de nuestra historia personal y común.
El Antiguo Testamento resolvía esas situaciones de un plumazo: no tentèis a Dios, El tiene sus planes! Pero yo creo justamente que hay que hacer lo contrario, y por eso te escribo esta carta. Para recordarte que el sufrimiento existe,que existen el anhelo de consuelo,de felicidad y de vida plena,y que un Dios vivo es el que cae en la tentación de hacerse presente de modo que lo perciba el común de los mortales, y no solo los sabios teólogos hermeneutas.
Quedo pues,a la espera de tus noticias. Y nunca mejor dicho.

                                                                                                            Adela Cortina

domingo, 5 de junio de 2011

Encuentros con la Palabra, por Hermann Rodríguez Osorio, S.J., Solemnidad de la Ascensión del Señor – Ciclo A (Mateo 28, 16-20) – 5 de junio de 2011

“Yo estaré con ustedes todos los días”



Hay personas a las que les cuesta, particularmente, las despedidas. Son momentos muy intensos, en los que se expresan muchos sentimientos que duermen en el fondo del corazón y tienen miedo de salir a la luz y expresarse de una manera directa. Pero, en estos momentos, saltan inesperadamente y sorprenden a unos y a otros... Despedirse es decirse todo y dejar que el otro se diga todo en un abrazo que contiene la promesa de seguir presente a pesar de la ausencia.
Salta a mi memoria, en esta solemnidad de la Ascensión del Señor, la poesía que Gloria Inés Arias de Sánchez escribió para sus hijos, y que lleva por título: «No les dejo mi libertad, sino mis alas». Como ella, el Señor se despide de sus discípulos, ofreciéndoles un abrazo en el que se dice todo y nos regala la promesa de su presencia misteriosa, en medio de la ausencia:
“Les dejo a mis hijos no cien cosechas de trigo // sino un rincón en la montaña, con tierra negra y fértil, // un puñado de semillas y unas manos fuertes // labradas en el barro y en el viento. // No les dejo el fuego ya prendido // sino señalado el camino que lleva al bosque // y el atajo a la mina de carbón. // No les dejo el agua servida en los cántaros, // sino un pozo de ladrillo, una laguna cercana, // y unas nubes que a veces llueven. // No les dejo el refugio del domingo en la Iglesia, // sino el vuelo de mil palomas, y el derecho a buscar en el cielo, // en los montes y en los ríos abiertos. // No les dejo la luz azulosa de una lámpara de metal, // sino un sol inmenso y una noche llena de mil luciérnagas. // No les dejo un mapa del mundo, ni siquiera un mapa del pueblo, // sino el firmamento habitado por estrellas, // y unas palmas verdes que miran a occidente.
No les dejo un fusil con doce balas, // sino un corazón, que además del beso sabe gritar. // No les dejo lo que pude encontrar, // sino la ilusión de lo que siempre quise alcanzar. // No les dejo escritas las protestas, sino inscritas las heridas. // No les dejo el amor entre las manos, // sino una luna amarilla, que presencia cómo se hunde // la piel sobre la piel, sobre un campo, sobre un alma clara. // No les dejo mi libertad sino mis alas. // No les dejo mis voces ni mis canciones, // sino una voz viva y fuerte, que nadie nunca puede callar. // Y que ellos escriban, ellos sus versos, // Como los escribe la madrugada cuando se acaba la noche. // Que escriban ellos sus versos; // por algo, no les dejo mi libertad sino mis alas...”
“Los once discípulos se fueron a Galilea, al cerro que Jesús les había indicado. Y cuando vieron a Jesús, lo adoraron, aunque algunos dudaban. Jesús se acercó y les dijo: – Dios me ha dado autoridad en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, a las gentes de todas las naciones, y háganlas mis discípulos; bautícenlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”.
Hoy el Señor sigue estando junto a nosotros… no nos deja su libertad, sino sus alas… y no nos deja las tareas hechas, sino los surcos abiertos para que nosotros continuemos su obra de salvación, que tiene que ser vida y libertad para todos los seres humanos…

El Mensaje del Domingo, por Gabriel Jaime Pérez, S.J., Domingo VII de Pascua - Ascensión del Señor,





En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: “Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Vayan y hagan discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28, 16-20).


1. La Ascensión del Señor
Las lecturas bíblicas de este domingo [Hechos 1, 1-11; Salmo 47 (46); Efesios 1, 17-23; Mateo 28, 16-20], se relacionan con lo que decimos en el Credo: que Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre, después de haber padecido, muerto y resucitado, “subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios Padre”.
Hay que entender lo que expresa esta fórmula en un sentido espiritual. No se trata de la subida física y espectacular a las alturas de un superhéroe como los de las historietas, el cine y la televisión, sino de un misterio que consiste en la exaltación o glorificación de Jesucristo, quien como nos dice san Pablo en la segunda lectura, después de haber descendido a la condición de los muertos fue resucitado por Dios Padre para hacerlo en su naturaleza humana plenamente partícipe de la gloria divina.
Y esto es precisamente lo que significa que nuestro Señor Jesucristo “está sentado a su derecha en el cielo”. No quiere esto decir que Él esté físicamente así sino que se trata de una imagen simbólica tomada de la costumbre que en aquella época tenían los reyes de hacer subir y situar junto a su trono a quien se había distinguido por el cumplimiento cabal de la misión que le había sido encomendada.

2. “¿Qué hacen ustedes ahí plantados mirando al cielo?”
Del relato de los Hechos de los Apóstoles podemos destacar aquella frase que oyen al final los discípulos de Jesús: “¿Qué hacen ustedes ahí plantados mirando al cielo?” Esta pregunta se dirige hoy como en tiempos de Jesús, a la mentalidad equivocada de quienes se quedan plantados en una religiosidad estática que, por quedarse mirando para arriba sin tomar conciencia de los problemas de la tierra, no lleva a la acción comprometida con  la construcción de una sociedad justa y equitativa.
Se trata por lo mismo de una invitación también a todos y cada uno de nosotros, para que nos pongamos en marcha con los pies en la tierra, dispuestos a colaborar activamente en la misión que Cristo resucitado le encomienda a su Iglesia: dar testimonio de Él “hasta los confines del mundo”, como dice Jesús en la primera lectura, tomada del libro de los Hechos de los Apóstoles.

3. Día del Campesino y del Medio Ambiente, Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales y Semana de oración por la unidad de los cristianos
  • El domingo 5 de junio coinciden el Día del Campesino y el Día Mundial del Medio Ambiente. Sintámonos solidarios con los trabajadores del campo que hacen posible la producción de los alimentos y de muchos otros recursos necesarios para la vida humana, y asimismo reflexionemos sobre nuestro compromiso por la calidad de la vida contribuyendo a un  ambiente sano tanto en nuestros hogares como en los lugares de  trabajo y en los espacios públicos.
  • El domingo inmediatamente anterior a la fiesta de Pentecostés celebra también la Iglesia Católica la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, establecida por el Concilio Vaticano II para promover anualmente los valores éticos en el uso de los medios modernos de comunicación.
Cada año la Santa Sede señala para esta Jornada Mundial un tema específico, desarrollado en un breve mensaje. Para el año 2011, el tema es “Verdad, anuncio y autenticidad de vida en la era digital” El contenido completo del mensaje del Papa Benedicto XVI para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales en este año puede encontrarlo el lector aquí .
En uno de sus apartes, dice el Papa: “… deseo invitar a los cristianos a unirse con confianza y creatividad responsable a la red de relaciones que la era digital ha hecho posible, no simplemente para satisfacer el deseo de estar presentes, sino porque esta red es parte integrante de la vida humana. La red está contribuyendo al desarrollo de nuevas y más complejas formas de conciencia intelectual y espiritual, de comprensión común. También en este campo estamos llamados a anunciar nuestra fe en Cristo, que es Dios, el Salvador del hombre y de la historia, Aquél en quien todas las cosas alcanzan su plenitud (Efesios 1, 10). La proclamación del Evangelio supone una forma de comunicación respetuosa y discreta, que incita el corazón y mueve la conciencia; una forma que evoca el estilo de Jesús resucitado cuando se hizo compañero de camino de los discípulos de Emaús (Lucas 24, 13-35), a quienes mediante su cercanía condujo gradualmente a la comprensión del misterio, dialogando con ellos, tratando con delicadeza que manifestaran lo que tenían en el corazón”.
Finalmente, en la semana de oración por la unidad de los cristianos que comienza hoy y culmina el domingo de Pentecostés -la gran fiesta de la comunicación  humana lograda por el Espíritu de Dios que hace posible el entendimiento entre las distintas lenguas y culturas gracias al lenguaje del amor-, oremos también para que los medios de comunicación sean factores positivos de la unidad entre todas las iglesias que profesan la fe en Jesucristo.

Pistas para la Homilía, por Jorge Humberto Peláez S.J., PASCUA – DOMINGO VII A, Ascensión del Señor (5-junio-2011)

1. Lecturas:
a. Hechos de los Apóstoles 1, 1-11
b. Carta de san Pablo a los Efesios 1, 17-23
c. Mateo 28, 16-20

2. Hoy celebra la liturgia la fiesta de la Ascensión, que tiene orígenes muy antiguos. San Agustín se refiere a ella, y afirma que se trata de una celebración de la Iglesia universal que viene de los primeros siglos del Cristianismo.

3. Los relatos de la Ascensión de Jesús se encuentran en los evangelios de Marcos y Lucas, y en el libro de los Hechos de los Apóstoles. Jesús resucitado se despide de los discípulos y les confía la misión de continuar su obra. A diferencia de la despedida en vísperas de la pasión, que estuvo marcada por la tristeza y el desconcierto, esta despedida de Jesús resucitado rebosa alegría. No sienten que se esté produciendo una ruptura entre Jesús y ellos – como la ruptura que sentimos cuando se muere un ser querido y le decimos adiós -; ellos saben que inician una relación nueva con Él, quien continuará presente y actuante en medio de la comunidad, de una manera diferente.

4. Las expresiones utilizadas por los autores del Nuevo Testamento para referirse a esta nueva etapa del Resucitado, pueden generar alguna confusión:
a. Se nos dice que Jesús fue elevado o que ascendió a los cielos, e instintivamente miramos hacia el espacio, como lo hacen los que observan el lanzamiento de un cohete, el cual, a medida que se aleja, se va empequeñeciendo hasta que desaparece en el espacio infinito…
b. Estas palabras utilizadas por los relatos neotestamentarios pueden alimentar nuestra imaginación de manera que interpretemos la Ascensión como si Jesús emprendiera un exótico viaje hacia una lejana galaxia donde se va a encontrar con el Padre.
c. En palabras de Benedicto XVI en su libro Jesús de Nazaret, “el Jesús que se despide no va a alguna parte de un astro lejano. Él entra en la comunión de vida y poder con el Dios viviente, en la situación de superioridad de Dios sobre todo espacio. Por eso no se ha marchado, sino que, en virtud del mismo poder de Dios, ahora está siempre presente junto a nosotros y por nosotros”.

5. Otra expresión que usan los autores del Nuevo Testamento consiste en afirmar que Jesús está sentado a la derecha del Padre. Este lenguaje hará imaginar a más uno que Jesús se encuentra en una espléndida sala del trono, donde permanecerá sentado junto al Padre por toda la eternidad… En sentido estricto, Jesús resucitado no está sentado en ninguna parte. A través de estas palabras, tomadas de nuestro lenguaje coloquial, se nos revela que Jesús resucitado está inmerso en la gloria propia de Dios en comunión total con el Padre.

6. En el relato de la Ascensión se hace mención de un nube:
a. Los Hechos de los Apóstoles nos cuentan que “se fue elevando a la vista de ellos, hasta que una nube lo ocultó a sus ojos”.
b. La nube de la cual nos habla el texto sagrado nada tiene que ver con un fenómeno climático. Recordemos que, en la Biblia, la nube simboliza la presencia de Dios en circunstancias particularmente solemnes: por ejemplo, Moisés recibió las Tablas de los Diez Mandamientos en medio de una nube; cuando la Transfiguración de Jesús en la cima de un monte, una nube lo envolvió; la nube que oculta a Jesús en la Ascensión nos está diciendo que Jesús entra en el ámbito de la divinidad, es constituido Señor de todo lo creado.

7. Mientras los discípulos contemplaban extasiados el tránsito de Jesús a otra dimensión, la esfera de lo divino, dos hombres vestidos de blanco les dijeron: “Galileos, ¿qué hacen allí parados, mirando al cielo? Ese mismo Jesús que los ha dejado para subir al cielo, volverá como lo han visto alejarse”:
a. Estas palabras expresan, de manera muy elocuente, la tensión que acompaña la vida de los creyentes quienes, simultáneamente, debemos comprometernos con la transformación del momento presente, con la mirada puesta en el futuro en la espera de la segunda venida del Señor Jesús.
b. Nuestro actuar debe tener en cuenta los dos tiempos, el presente y el futuro escatológico. La negación de uno de los términos del binomio desvirtúa el significado del Cristianismo pues si solo atendemos los retos del presente, la dimensión trascendente de la vida terminará ahogada por las preocupaciones diarias; y si solo tenemos puestos los ojos esperando la segunda venida del Señor, seremos unos irresponsables que descuidamos las responsabilidades diarias y permitiremos que el mal y la injusticia dominen las relaciones sociales.
c. Las palabras de los hombres vestidos de blanco son una invitación a integrar en nuestra espiritualidad el presente y el futuro, lo cotidiano y las expectativas del encuentro definitivo con Jesús Resucitado, Señor del universo.

8. Es hora de terminar nuestra meditación dominical. La Ascensión de Jesús resucitado no es una despedida o separación; es la divinidad de Jesús que se manifiesta en su plenitud e inaugura un nuevo modo de presencia.

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