domingo, 6 de noviembre de 2011

Pistas para la Homilía, por Jorge Humberto Peláez S.J., TIEMPO ORDINARIO – DOMINGO XXXII A (6-noviembre-2011)

1. Lecturas:
a. Libro de la Sabiduría 6, 12-16
b. I Carta de san Pablo a los Tesalonicenses 4, 13-17
c. Mateo 25, 1-13

2. Las tecnologías de la información y la comunicación, que conocemos como las TIC, han transformado la manera de hacer las cosas: el manejo del dinero, el pago de muchos servicios, las compras, la reserva de tiquetes y boletos, etc., etc. La lista sería de nunca acabar…

3. Igualmente, el uso de las TIC es una plaga detestable, cuando se lo hace sin tener en cuenta tiempos y lugares; la gente responde el celular o está consultando la información en medio de un concierto o durante un rito religioso o cuando está sentada en un restaurante. ¡Las reglas de un protocolo básico y de la urbanidad no existen!

4. Quiero invitarlos a que, inspirados por la primera lectura de este domingo, nos desconectemos de la información, que es el corazón de las TIC, para conectarnos con el tema de la “sabiduría”. La información es un tipo de conocimiento al que accedemos vía internet; la sabiduría es otro tipo de conocimiento, absolutamente diferente. La primera lectura de este domingo está centrada en la sabiduría; apaguemos nuestros celulares y tabletas de última generación, superemos la adicción que fija nuestra mirada en sus pantallas, y naveguemos no por el ciberespacio sino por las aguas profundas y cristalinas de la sabiduría.

5. ¿Cómo describir la sabiduría? Es una postura ante la vida, resultado de una reflexión serena; la sabiduría es ser capaces de entender que la realización del ser humano se logra promoviendo los valores del ser por encima de los intereses del tener; el camino de la felicidad pasa por compartir y no por acumular riquezas y honores de manera egoísta; la sabiduría consiste en descubrir que el diálogo respetuoso es la única herramienta civilizada para solucionar los conflictos que inevitablemente aparecen en la convivencia.

6. El conocimiento científico y las destrezas tecnológicas no coinciden con ese conocimiento superior que es la sabiduría. Más aún, todos nosotros hemos encontrado en la vida a personas sabias, que expresan el comentario oportuno que aporta luz y paz, quienes no se destacan por su formación académica. La sabiduría no se conquista a través de cursos universitarios sino mediante una experiencia de vida que ha pasado por el filtro de la reflexión.

7. En esta meditación dominical vayamos al terreno de los casos concretos.

8. ¿Cómo podemos afirmar que un papá o una mamá desempeñan con sabiduría el trabajo más exigente de todos?
a. Actuarán de manera sabia si han comprendido que la necesidad básica de sus hijos no es tener cosas sino sentirse amados, escuchados y protegidos.
b. La paternidad/maternidad no se ejerce con una chequera abultada sino dedicando tiempo para estar juntos.
c. Se comportan como necios aquellos padres y madres de familia que dan respuesta positiva a todos los caprichos de sus hijos; por el contario, hay que establecer unas reglas de juego claras sobre horarios, estudio, programas, amigos, etc. Cuando una persona llega a la adultez cronológica sin haber interiorizado el sentido de los límites y de la disciplina, será un caos.

9. ¿Cuándo podemos afirmar que los profesores siembran semillas de sabiduría en las mentes y corazones de sus alumnos?
a. Serán sembradores de sabiduría en la medida en que estimulen la curiosidad que conduce a investigar y a explorar nuevos horizontes.
b. Estarán a la altura de su misión si son conscientes de que su aporte va más allá de una asignatura; pensemos, por ejemplo, en un profesor de matemáticas; él actúa como educador no solo cuando se mueve dentro del campo de las matemáticas; educa – o maleduca – a través de la forma como interactúa con sus alumnos, las respuestas que da, las evaluaciones que hace. Educar es algo que se hace a través del lenguaje verbal y no verbal.
c. Una cosa es sentirse instructor que conoce un área del conocimiento; otra muy diferente es tener conciencia de ser un educador, lo cual se expresa a través de interacciones muy complejas y ricas entre el profesor y el alumno.

10. ¿Cómo podemos afirmar que un sacerdote actúa de manera sabia? Cuando sirve de facilitador para que los creyentes encuentren a Dios en la vida diaria. La sabiduría inspirará su ministerio sacerdotal si siembra fe, esperanza, amor, optimismo y reconciliación en los corazones atribulados. Al sacerdote no se le pide que exponga sus propias teorías psicológicas o sociológicas, sino que anuncie, en palabras sencillas y concretas, la buena noticia de Jesús resucitado.

11. ¿Qué es un amigo sabio? No el que nos concede siempre la razón y actúa como cómplice para cubrir nuestras espaldas cuando hayamos actuado indebidamente. El amigo sabio es aquel siempre fiel a la verdad, aunque ésta sea incómoda, y nos abre los ojos cuando estamos enceguecidos por la pasión.

12. Es hora de terminar nuestra meditación dominical. Superemos la adicción que nos mantiene conectados a la tecnología pero desconectados de la gente que nos rodea. Busquemos ese conocimiento superior que es la sabiduría, que cambiará nuestro comportamiento como padres y madres de familia, como educadores, como sacerdotes, como amigos.

sábado, 5 de noviembre de 2011

SABADO 5 DE NOVIEMBRE


Lecturas
1.      Deuteronomio 30: 11-14
2.      Salmo 15: 1-11
3.      Juan 12: 23-26
En el calendario litúrgico de la Compañía de Jesús hoy se celebra  la memoria de todos los santos y beatos de la orden: 50 santos canonizados y 151 beatos.
Dice Jesús en el evangelio de hoy: “Yo les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda infecundo; pero si muere dará fruto abundante” (Juan 13: 24). Estas palabras las pone el evangelista Juan en boca del Señor, refiriéndose a sí mismo, y a la “lógica” de su vida y de su muerte.
El evangelio no es una carrera gananciosa de éxitos y honores, de aplausos y exaltaciones. Aquí las cosas van por el lado de la donación total de la vida, en forma ilimitada, y totalmente inspirada por el amor a Dios y a la humanidad. Esto nos suena a una retórica sabida y mil veces dicha sin un impacto de transformación cualitativa en lo que somos y hacemos? O verdaderamente estos contenidos existenciales de Jesús también son los que determinan nuestras opciones y actuaciones?
De estos miembros de la Compañía de Jesús que han sido reconocidos por la Iglesia con el honor de los altares es muy significativo que de la suma de 201  entre santos y beatos, 176 son mártires, hombres que han dado su vida cruentamente por el reino de Dios y su justicia, cumpliendo literalmente aquello de “si el grano de trigo…..” , sin demeritar en lo mínimo el valor evangélico de los otros 35, también hombres evangélicamente de primera como Ignacio de Loyola, Francisco Javier, Pedro Claver, Alonso Rodríguez.
Es fuera de tono, incompatible con la cultura actual, esto de ser granos de trigo que caen en la tierra para fecundarla? O a nosotros, que , aún a pesar de nuestras limitaciones, nos interesa tomar en serio esto del Evangelio, nos llega a lo más hondo el relato de vida de estos hombres que, en determinado momento, se dejaron seducir por el Espíritu, hicieron una serie de renuncias con entera libertad, y se fueron detrás de Jesús a anunciar esto que llamamos Buena Noticia?
Jesús reitera esto con otras palabras: “Quien aprecie su vida terrena, la perderá; en cambio, quien sepa desprenderse de ella, la conservará para la vida eterna” (Juan 13: 25).
Qué nos parece este plan de vida? Cuando tantos hombres y mujeres esterilizan la tierra con sus injusticias, desamores, atropellos, desamores, ignominias, viene el Maestro y nos propone entrar en contravía de esa “mundanidad” invitándonos a fecundar la humanidad, el mundo, la vida, los ambientes sociales, con esta iniciativa de darlo todo para comunicar la abundante vitalidad que procede del Padre, y ganar así el sentido definitivo de nuestro ser.
Los santos – ya lo dijimos el martes anterior – no son personas ajenas a lo real, desentendidos de la historia y apocados, son hombres y mujeres implicados –como Jesús – en este asunto de la encarnación, del Dios que se involucra 100 % en nuestra historia para abrirla a la trascendencia plena, determinando que los valores de este camino son el amor, la solidaridad, el servicio, la esperanza, el despojo de todo poder y arrogancia. Y nos pone un referente: Jesús en la cruz, El es el “grano de trigo”, y con El los que adoptan este estilo de vida.
Amigos, toda esta andadura de COMUNITAS MATUTINA, a punto de cumplir un año de historia la semana entrante, es para que crezcamos en Jesús y como Jesús, para que nuestra humanidad se configure con la de El y así seamos asumidos por su divinidad para llevarnos al Padre a través de los hermanos. Es decir, que lo de ser “granos de trigo” es para nosotros también.
Miren que bellas y exigentes palabras nos trae la primera lectura: “Pues el precepto que yo te prescribo hoy no es superior a tus fuerzas ni está fuera de tu alcance….. Pues la palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas” (Deuteronomio 30: 11.14).
Que todo esto inspire nuestra oración de este sábado.

Cuando nos encontramos con Dios


Oración por la reconciliación.

Señor Jesucristo, ayúdanos a ver lo que nos une, no lo que nos separa.

Pues cuando solo vemos aquello que nos diferencia, muchas veces también nos damos cuenta de lo que está mal con otros.
Solo vemos sus faltas y debilidades, interpretando sus actos como el fruto de la malicia o el odio, sin darnos cuenta del temor en ellos.
Incluso cuando confrontaste al mal, tú Señor, perdonaste y te sacrificaste, en lugar de buscar venganza.
Enséñanos a hacer lo mismo, por el poder de tu Espiritú.

William Breault, SJ.



Traducción: Alejandro Romero.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Cuando nos encontramos con Dios.

Nuestro más profundo deseo por Dios, a menudo llega cuando estamos en una búsqueda o en alguna necesidad. Aspiramos a saborear la compasión y el consuelo de Dios. Aquí hay algunas oraciones que dan voz a algunas necesidades y deseos de nuestros corazones.


Oración buscando la paz.
Dios de la paz,
Buscamos tu bendición
Sobre este mundo, roto y quebrado.
Vivimos en un tiempo de odio,
Desconfianza,
Miedo,
Y violencia.
Bendícenos con tu Santo Espíritu
Para que podamos seguir  tus caminos
Y crear un mundo
Donde todos podamos vivir en paz.
Te pedimos esto
En el nombre de Jesucristo,
Quien vino a este mundo
Como el Príncipe de la Paz.
Amén.
Vienna Cobb Anderson.



Traducción: Alejandro Romero.

VIERNES 4 DE NOVIEMBRE


Lecturas
1.      Romanos 15: 14-21
2.      Salmo 97:1-4
3.      Lucas 16:1-8
Hoy tenemos la parábola del administrador sagaz, vivo e inteligente para ganarse el favor de los deudores de su amo ante su inminente despido. De esto conocemos bastante en Colombia, la agilidad mental para diseñar estratagemas, para ganar siempre, para hacerse a lo que no corresponde, para beneficiarse, para “no dar puntada sin dedal”.
Esto traduce en la malversación de fondos, en peculados, en el manejo acomodaticio de las leyes, en el soborno, en el querer buscar beneficios sin cumplir los procedimientos establecidos, y en ganar “amigos” pagando favores. Es la “cultura” de lo fácil.
Estoy seguro de que las personas que integran COMUNITAS MATUTINA no hacen parte de este tipo de sagacidad. Pero, qué hacemos para contrarrestar la malignidad contenida en este estilo que lamentablemente se ha convertido en algo habitual en nuestro medio?
Jesús concluye la parábola diciendo: “Y es que los que pertenecen a este mundo son más sagaces con su propia gente que los que pertenecen a la luz” (Lucas 16: 8).  Que esto nos ponga a pensar seriamente sobre los alcances de esta expresión, porque indudablemente para hacer el mal se requiere un tipo de habilidad, de inteligencia, de perspicacia. Muchos de los delitos son indudables evidencias de “genialidad”, desde luego puesta al servicio del mal, es una inteligencia pervertida en su sentido.
Ya sabemos, porque es exigencia del mismo Jesús, que no basta con ser buenos, sino en desarrollar un modo de vida que sea la contrapartida profética del mal, trabajando junto a El para erradicar corruptelas, motivaciones oscuras, actitudes deshonestas, conductas saturadas de intenciones corrosivas. Es decir, que nuestra inteligencia sea una sagacidad inscrita en la lógica del Espíritu de Dios.
Por esto se impone superar un paradigma de cristiano beato, rezandero, poco o nada hábil para las cosas del mundo, ingenuo, con bajo nivel crítico, desentendido de la realidad. Este no es el modelo de ser humano que propone Jesús.
Una sagacidad de corte evangélico es hábil para interpretar la realidad, los signos de los tiempos, y para desentrañar lo que hay allí de propicio para la dignidad del ser humano, diferenciándolo de lo que nos envilece. Esto es el discernimiento. Aquí se impone una verdadera inteligencia espiritual.
Igualmente, hay que diseñar las estrategias del bien, los modos de trabajar constructivamente para arraigar en las conciencias el sentido de la rectitud, de la vida asumida responsablemente, del trascender hacia los demás, del llevar existencias justas y correctas. Esto no se logra con sermones ni con palabrerías reiteradas. Se obtiene a través del testimonio, de la persuasión sabia, de la pedagogía seductora que llega a los núcleos centrales de la persona, favoreciendo que todo esto se haga vivo en la interioridad de los destinatarios. Desarrollamos nosotros este tipo de sagacidad?
Gran ejemplo de esto es la acción misionera de los jesuitas de los siglos XVII y XVIII en las llamadas reducciones guaraníes (actual Paraguay, sur de Brasil, norte de Argentina, oriente de Bolivia). Allí se llevó a cabo una gesta misionera de notable inteligencia porque se ganó a las comunidades indígenas favoreciendo su organización social y comunitaria, respetando y promoviendo su cultura, destacando los valores de estas etnias, generando lo que hoy llamamos “desarrollo sostenible”, haciéndolos sentirse satisfechos con ellos mismos. Varios autores han estudiado esto con detalle. Penosamente las intrigas de poder político y de algunos eclesiásticos de la época, que no tuvieron la sutileza mental para apreciar este estilo apostólico, incurrieron en la torpeza monumental de terminar con esta experiencia. Esto está plasmado en la conocida película “La Misión”.
Miremos nuestra sociedad actual y veamos todas las campañas publicitarias que se hacen ,la intensidad de los medios de comunicación, el acoso de los mensajes, la sofisticación de la cultura electrónica. Qué nos dice todo eso a quienes estamos convencidos de que el mensaje de Jesús contiene las mejores posibilidades de plenitud? Cómo cultivamos una sagacidad propia de los hijos de la luz para valernos de estos recursos en orden a una más cualificada proposición de la Buena Noticia?
Y cómo esa misma inteligencia puede llegar a disolver los peligros de la sagacidad perversa que estamos cuestionando? Las palabras de Pablo son estimulantes en este orden de cosas: “Estoy convencido, hermanos míos, de que están llenos de bondad, repletos de todo conocimiento, preparados para aconsejarse unos a otros” (Romanos 15: 14).

jueves, 3 de noviembre de 2011

JUEVES 3 DE NOVIEMBRE

Lecturas
1.      Romanos 14: 7-12
2.      Salmo 26:1-4 y 13-14
3.      Lucas 15: 1-10
En el calendario litúrgico de la iglesia universal es la memoria de San Martín de Porres, en el de la Compañía de Jesús conmemoramos al Beato Rupert Mayer.
Dos parábolas trae el evangelio de este jueves, la de la oveja perdida y la de la moneda idem. Se han puesto Ustedes a pensar en la extrema sencillez de estos ejemplos que Jesús pone para enseñar la lógica del Reino de Dios? Carecen de toda complejidad, son más que simples. Sin embargo, ahí está la jugada maestra del asunto, porque la propuesta que El nos hace tiene la pretensión de ser incluyente en grado máximo, lo que significa que hay que posibilitar la comprensión, más que intelectual, existencial, de este nuevo orden de vida y de sentido del que El es el portador.
Pensemos, por ejemplo, en todos los requisitos que se piden para ingresar a ser miembro de un club social, es bastante dispendioso, de alto costo económico y, al final, aislante del resto de la humanidad, porque la gente de los clubes es una élite que generalmente se siente superior al común de los mortales. Poco atractivo el asunto para quien se siente interesado en una vida más esencial.
En cambio, a Jesús le apasiona la inclusión porque lo suyo está arraigado en la iniciativa del Padre Dios que nos mira a todos con la misma óptica. De acuerdo con esto el reino tiene que ser asequible, pero – eso sí! – no facilista, esto último en el sentido de que hay una opción fundamental que es estructurante de todos los compromisos de la vida, y un talante que permea de novedad evangélica la mentalidad, las actitudes y las conductas de quienes libremente deciden acogerse a este estilo, seductor y apasionante.
Dentro de esa visión podemos captar mejor el significado de estas palabras: “Quien de ustedes, si tiene cien ovejas y se le pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va a buscar a la descarriada hasta que la encuentra?” (Lucas 15: 4) o: “O qué mujer , si tiene diez monedas y se le pierde una, no enciende una lámpara, barre la casa y busca con todo cuidado hasta encontrarla?” (Lucas 15: 8).
Cuando muchos de los modelos humanos de agrupación son tan excluyentes, tan clasistas, tan abiertamente inequitativos, o cuando los desprecios y las condenas se nos convierten en el modo habitual de señalar a hombres y mujeres porque “no son buenos como nosotros”, Jesús está indicando que hay que ir a buscar al que “está perdido”, y que se impone de hacerlo con carácter infatigable hasta lograr el gozo de su retorno, sano y salvo.
Pienso en los cancerberos religiosos – y disculpen la expresión que es muy fuerte – que se encargan de impedir el acceso a los bienes espirituales poniendo trabas, determinando prohibiciones, cerrando puertas. Todo esto es en contravía del reino de Dios y su justicia.
Muchos hombres y mujeres desvían el camino porque siempre han sido agredidos, descalificados, humillados, no han conocido la acogida, el afecto, el respeto, el reconocimiento de su dignidad; así, su autoestima desciende y adoptan el modo del que nada tiene que perder porque ya todo lo perdió, abandonándose a una suerte fatal. Integremos esto en nuestra oración y miremos con compasión y misericordia a esta multitud de “perdidos”: Dios nos habla a través de ellos? Nos desafía? Toca nuestra conciencia?
Si la pasión de Dios revelada en Jesucristo es una apuesta total por la plenitud del ser humano, cómo no acatar esta provocadora iniciativa de traer a la vida, al sentido, a la mesa del reino, a toda esta humanidad extraviada? Llamémosla “operación rescate”, intensa, infatigable, solidaria, comprometida, siguiendo de la mejor manera el modo de proceder de Jesús.
La vida vale la pena, es satisfactoria en alto grado, cuando se la dedica a un ideal como este. Hagamos de esta consideraciones incluyentes la materia de nuestra oración y de nuestras decisiones en esta mañana de noviembre.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

MIERCOLES 2 DE NOVIEMBRE


Lecturas
1.      Sabiduría 3: 1-9
2.      Salmo 61: 2-9
3.      Apocalipsis 21: 1-7
4.      Lucas 23: 44-53
Hacemos memoria con inmenso afecto y gratitud de todos nuestros familiares y amigos que ya han sido convocados a la plenitud de Dios, en este día en el que celebramos a TODOS LOS FIELES DIFUNTOS.
La hermana muerte, la única seguridad absoluta de la vida. Qué paradoja cuando lo legítimo es el deseo de vivir y de hacer que esta vitalidad perdure. Esto es lo más claro que tenemos como seres humanos, la búsqueda de la felicidad, la construcción del sentido, el cultivo de ideales, la realización en el amor, el disfrute de la existencia, la generación de afectos profundos, pero al mismo tiempo, la experiencia de la fragilidad, las diversas evidencias del sufrimiento, las incomprensibles consecuencias del mal, la enfermedad, y “esta señora muerte que se va llevando todo lo bueno que en nosotros topa”, como dice el verso de León de Greiff.
Cuántas veces nos ha llegado   esta realidad que estremece y toca sensibilidades tan íntimas de nuestro ser? Revisemos con cariño y ternura la lista de los nuestros que ya pasaron la frontera, padres, hermanos, amigos, hijos, compañeros de ideales, desfilan de modo interminable, cada uno-a con su historia propia, con su peculiaridad, con su honda resonancia en nosotros. En la presencia del Señor de la vida hagamos oración haciendo presente a cada persona que ya no tenemos en esta orilla de la realidad.
Y hagámoslo con esperanza, apropiándonos de las palabras del vidente apocalíptico: “Yo, Juan,ví un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar no existe ya. Ví también la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, edificada por Dios y arreglada como una novia que se ha adornado para recibir a su esposo” (Apocalipsis 21: 1-2).
De muchas maneras los humanos respondemos a este misterio de la muerte, muchos con el desencanto y el sentimiento trágico de la vida, sin perspectiva de sentido; otros haciendo lo posible por eludir y disimular lo inevitable; también los hay que desafían el imperativo de la finitud y se constituyen en pretendidos y vanidoso superhombres, algunos se refugian en alienaciones y fanatismos para compensar su incapacidad de encarar esta dramática realidad. Mucho se ha pensado, se ha escrito, se ha cavilado, es la eterna pregunta del ser humano que busca las más poderosas razones para vivir.
Desde la experiencia cristiana tenemos la certeza de que en Jesucristo se ha asumido toda nuestra condición mortal y precaria y se la ha redimensionado en la plenitud de Dios: “Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tenga sed, la daré a beber gratis del agua de la vida. El vencedor recibirá esta herencia, pues yo seré su Dios y él será mi hijo” (Apocalipsis 21: 6). Pero no nos planteemos esto como un “rollo”, de esos sabidos y repetidos de memoria, sin someterlos a la experiencia real y dramática de nuestros límites.
Corramos el riesgo de vivirlo, de sentirlo, de experimentarlo, de llorarlo, y de apasionarnos por buscar una claridad que sea definitiva. Siempre recuerdo con interés, y también con densidad espiritual, al maestro jesuita Carlos Bravo Lazcano, que en su curso de “Marco antropológico de la fe” nos ponía a analizar las situaciones límite del ser humano, esto con hondura filosófica y teológica, para luego derivar en el carácter razonable de la esperanza cristiana. A esto no se puede llegar ingenuamente.
Jesús lo vivió a tope, dramática y exigente consecuencia de la encarnación: “El sol se oscureció, y el velo del templo se rasgó por la mitad. Entonces Jesús lanzó un grito y dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y dicho esto, expiró” (Lucas 23: 45-46). En El, Dios tomó la decisión de asumir todas las implicaciones del ser humano, hasta la muerte y muerte de cruz. Y así lo tenemos , humillado y ofendido, viviendo “in extremis” esta dolorosa realidad.
Lo que no se asume no se salva, he oído decir muchas veces. Jesús afrontó este drama por la humanidad de todos los tiempos de la historia,y, al hacerlo, nos abrió a la perspectiva de una vida plena, definitiva, que tiene su consumación en Dios.
Y aquí los dejo, para que en este día nos acojamos a este Padre que jamás defrauda, con estas palabras del teólogo Jürgen Moltmann: “Así,pues, el modo como la teología cristiana habla acerca de Cristo no puede ser el modo propio de la razón griega o de los enunciados doctrinales basados en la experiencia, sino sólo el modo propio de proposiciones acerca de la esperanza y promesas para el futuro. Todos los predicados adjudicados a Cristo dicen no sólo quien fue y quien es, sino que implican afirmaciones de quien será y que hay que aguardar de El. Todos esos predicados afirman: “El es nuestra esperanza” (Colosenses 1:27)” (MOLTMANN,Jürgen. Teología de la esperanza.Eds. Sígueme.Salamanca,1999.Página 22).
Que la oración nuestra de hoy sea profundamente realista, y al mismo tiempo saturada de futuro: Dios.

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