sábado, 3 de diciembre de 2011

SABADO 3 DE DICIEMBRE


Lecturas
1.      Romanos 10: 8-18
2.      Salmo 85: 1-10
3.      Mateo 18:16-20
Hoy es la fiesta de San Francisco Javier (1506-1552),compañero de San Ignacio de Loyola en la fundación de la Compañía de Jesús. Se entregó plenamente al Señor el 3 de diciembre de 1552, en la isla de Sancián (China), cuando esperaba ingresar a la China Continental para cumplir su sueño de hacer presente la Buena Noticia de Jesús en esta milenaria cultura. Con apenas 46 años de edad,luego de una intensísima vida apostólica, heroica en grado máximo, estuvo maduro para la bienaventuranza.
En esta madrugada del gran Javier, del año 2011, a las 3 a.m., mi hermana Clarita también fue recibida por el buen Dios en su casa paterna. Con la misma entereza y dignidad con la que llevó su vida, y afrontó este último año de enfermedad, ha pasado a la plenitud de Dios: bella, transfigurada en el amor del Padre.
Nació el 13 de mayo de 1953, fue la cuarta en una familia de seis hermanos, precedida de Antonio José, Juan Manuel, Javier Mauricio, y antecediendo a Ximena y a Josefina. Fue una niña bella, juguetona, alegre , graciosa, también con su temperamento recio de clara estirpe santandereana. Sus estudios fueron en la Normal de Señoritas de San Gil y en el Colegio de la Presentación de Zipaquirá, donde se recibió de bachiller en noviembre de 1971. Hizo sus estudios superiores en la Universidad Nacional de Colombia, en la que obtuvo el título de odontóloga, al concluír el año de 1981.
Excelente hija, hermana, amiga, tuvo una personalidad encantadora, simpática, con un bello sentido de la amistad y de los vínculos afectivos. En octubre de 1976 celebró su matrimonio con José Romero Flórez, con quien tuvieron a sus hijos Alejandro y Laurita. 35 años de vida en común, recientemente celebrados.
Largos años de ejercicio profesional sirviendo especialmente a personas muy pobres, a quienes,  además de atender en lo propio de la odontología, también orientaba para la vida, promoviendo su dignidad, haciéndolos conscientes de sus derechos, y tratándolos con inmensa delicadeza.
A comienzos de noviembre de 2010 recibió la noticia de su enfermedad, que desde el primer momento fue diagnosticada como muy grave. Con gran realismo aceptó esta circunstancia, y mantuvo ese hermoso talante que la caracterizó durante toda su vida, sometiéndose al exigente tratamiento quimioterapéutico, hasta que a finales de septiembre se presentó esta etapa final, con la metástasis en la corteza cerebral. En esta última fase su relato vital estuvo marcado por el contraste entre el progresivo debilitamiento de sus fuerzas físicas, y la grandeza de su ánimo, sinceramente cristiano, disponiéndose para este momento de su bienaventuranza plena.
Ahora está en paz, felicísima, contempla con gozo sin límites aquello que fue la razón de su esperanza, y que posee ya en la visión plena. Su hermosura de mujer, su espíritu inmenso, han sido asumidos por el Padre de Jesús, la inevitable precariedad que nos acompaña ya no existe para ella, es eterna, su humanidad pertenece por completo a Dios, y ya ha abrazado a nuestros entrañables padres José Antonio e Inesita.
Estamos tristes, pero no desesperados, y sabemos en quien hemos depositado nuestra confianza.
Clarita Sarmiento Nova: In pace Christi!

DIÁLOGOS sobre el Evangelio del Domingo, por José Martínez de Toda, S.J., Domingo 2B de Adviento: Voz desierto, 4 diciembre 2011

Especialmente para radio
Preparen el camino al Señor (Mc 1, 1-8)
martodaj@gmail.com


Saludos y Presentación

Moderador/a: Buenos días. Estamos aquí en el Estudio… (Se presentan los participantes).
Hoy es el segundo domingo del Año Litúrgico, el segundo de Adviento, que es la preparación a la Navidad. Estamos, en la Iglesia, en un tiempo de honda reflexión y creciente esperanza, como preparación a la llegada del Mesías. Escuchemos el Evangelio de este Domingo.

Lectura del santo evangelio según San Marcos 1, 1-8

NARRADOR/A -
Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.
Está escrito en el profeta Isaías: Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino.
Una voz grita en el desierto: “Preparen el camino al Señor, allanen sus senderos”.
Juan bautizaba en el desierto: predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán.
Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y de miel silvestre. Y proclamaba:
JUAN EL BAUTISTA - Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo les bautizo con agua, pero él les bautizará con Espíritu Santo.


Pregunta 1 – ¿Cuáles son las primeras palabras del primer evangelio?
El primer evangelio que se escribió fue el de Marcos. Y éstas son sus primeras palabras, escritas ciertamente en una forma solemne y festiva. Empieza así:
<«Comienza la Buena Noticia de Jesucristo, Hijo de Dios».
Es la primera vez que aparece en el Nuevo Testamento la palabra evangelio (palabra griega, que significa ‘buena noticia’), refiriéndose a algo escrito sobre Jesucristo.
El evangelio de S. Marcos va dirigido a comunidades de no-judíos. Pero comienza diciendo que Jesús tuvo un Precursor, anunciado varias veces en la Biblia. Esto le da más importancia a Jesús. Y cita tres pasajes de la Biblia:
“Yo envío mi mensajero” (Exodo 23:20 y Malaquías 3:1) y “Voz que clama en el desierto” (Isaías 40:3).
Así que quien inicia la Buena Noticia, el Evangelio, es Juan el Bautista, que es llamado “mensajero de la Alegría, de las buenas noticias” (1ª Lectura de hoy: Isaías 40).
Impregnado de este espíritu, Pedro también anuncia la llegada de un cielo nuevo y una tierra nueva e invita a acelerar este acontecimiento (2ª Lectura de hoy: Pedro 3, 8-14).
Así pues, ese mensajero y esa voz del desierto se refieren a Juan el Bautista, que proclama la llegada de Jesús. Los dos coinciden en varias cosas:
–– Ambos (Juan y Jesús) piensan que el desierto es importante en sus ministerios.
–– Ambos llaman al pueblo al arrepentimiento.
–– Ambos serán traicionados, arrestados y asesinados.
La reacción de los judíos ante Juan el Bautista es conmovedora. Han pasado más de trescientos años desde que un profeta estuvo activo en Israel. Y cuando oyen hablar de Juan, les recuerda a Elías. La forma de vestir y la dieta de Juan lo relacionan con Elías. Juan iba “vestido de pelos de camello, y con un cinto de cuero alrededor de sus lomos.” Así iba también vestido Elías (2 Reyes 1:8).
Y se van al «desierto» a escucharle. Allí Juan los llama a un arrepentimiento profundo, de metanoia o cambio de mentalidad para regresar a la voluntad de Dios.

Pregunta 2 – ¿Por qué es importante ir al desierto?
El desierto les recuerda a los judíos los 40 años de sus antepasados los israelitas, que huían de Egipto hacia la Tierra Prometida. Fue tiempo de seguir y estar con Dios, que los salvaba de la esclavitud egipcia.
Les recuerda su antigua fidelidad a Dios, que fue su amigo y aliado, pero, sobre todo, el desierto es el mejor lugar para escuchar la llamada a la conversión. Allí hay privaciones.
Allí en el desierto el pueblo toma conciencia de la situación en que viven; experimentan la necesidad de cambiar; se arrepienten; reconocen sus pecados sin echarse las culpas unos a otros; sienten necesidad de salvación.
Juan es el encargado de convencer a todos de la necesidad de la urgente conversión que necesita vivir todo el pueblo para acoger a su Mesías y Señor.
Se trata de«preparar el camino del Señor», un camino concreto y bien definido, el camino que va a seguir Jesús.
Según Marcos, «confesaban sus pecados» y Juan «los bautizaba».

Pregunta 3 – ¿Qué lecciones sacamos de este evangelio?
1. Como Juan el Bautista, nosotros debemos ser mensajeros de la Buena noticia, una comunidad que anuncia buenas noticias y con credibilidad.
Una comunidad de rostro amable, alegre, confiado, sereno, pacificador. No un rostro torvo, una mirada sombría, un gesto adusto y condenatorio. Hay que cuidar la imagen pública de los que tenemos por vocación ser mensajeros de la Alegre Noticia.
Anuncia la buena noticia aquella comunidad que aplaude el bien y no da importancia al mal, la que en lugar de sospechar y condenar, confía y disculpa, la que no sólo detecta enfermedades, sino que ofrece la medicina de la curación fácil, posible y rápida.
Debemos llevar un mensaje alegre y esperanzador para los pobres de la tierra, los excluidos de los procesos de transformación, los matrimonios en crisis, los jóvenes indiferentes a la fe, las nuevas generaciones, los ancianos, los marginados, los disminuidos.
El traer Buenas Noticias da alegría y esperanza a la humanidad sufriente.
En ambientes de crispación ¡qué necesario se hace anunciar la Buena Noticia!
2.Hoy día necesitamos la conversión para acoger más fielmente a Jesucristo en el centro de nuestro cristianismo.
3.La conversión que necesita nuestro modo de vivir el cristianismo no se puede improvisar. Requiere un tiempo largo de desierto, de recogimiento y de trabajo interior.>

Pregunta 4 – ¿Por qué nos resistimos a ir al desierto?
Precisamente ésta puede ser hoy nuestra tentación: no ir al «desierto», no recogernos
de tanto ruido y preocupaciones temporales y egoístas, <eludir la necesidad de la conversión, no escuchar ninguna voz que nos invite a cambiar, distraernos con cualquier cosa, para olvidar nuestros miedos y disimular nuestra falta de coraje para acoger el mensaje de Jesús.
La imagen del pueblo judío «confesando sus pecados» es admirable.
Los cristianos de hoy necesitamos hacer un examen de conciencia colectivo, a todos los niveles, para reconocer nuestros errores y pecados. Sin este reconocimiento no es posible «preparar el camino del Señor»>. (Pagola)

Pregunta 5 – ¿Qué otro mensaje daba Juan el Bautista?
Y Juan predicaba, diciendo:
-“Viene tras mí el que es más poderoso que yo, al cual no soy digno de desatar encorvado la correa de sus zapatos. Yo a la verdad les he bautizado con agua; mas él les bautizará con Espíritu Santo.
Jesús viene a traer al Espíritu Santo, el perdón, la sanidad espiritual, la restauración de relaciones correctas, la incorporación al pueblo de Dios…
Juan el Bautista preparó el camino. ¡No lo bloqueó! ¡No puso más problemas! Presentó soluciones. Preparó a la gente para entrar en el ámbito de la Buena Noticia. Y lo hizo desde una humildad que impresiona: “¡no soy digno de desatarle la correa de la sandalia!”. Juan estaba abrumado ante la grandeza de Aquel a quien anunciaba.

Pregunta 6 – ¿Cómo preparar el camino hoy?
1) Purificar la mirada del corazón para “ver de otra manera”;
2) Poner en hora el reloj de la Paciencia y confiar en el sabio ritmo de Dios;
3) Hacer fácil el camino a los demás: con nuestra súplica a Dios, con nuestra comprensión, con nuestra benevolencia a prueba de mal, con nuestra crítica constructiva, con nuestra disponibilidad a ayudar, con nuestra alegría.


Despedida
Les invitamos a la Misa, a la Eucaristía, sacramento del amor. Allí escuchamos de nuevo el mensaje de Juan: desierto, arrepentimiento y conversión… para prepararnos a la cercana venida de Jesús en la cueva de Belén.

FIN

Encuentros con la Palabra, por Hermann Rodríguez Osorio, S.J., Domingo II de Adviento – Ciclo B (Marcos 1, 1-8) – 4 de diciembre de 2011

“Una voz grita en el desierto”


En el desierto de Atacama, al norte de Chile, sucede cada cierto tiempo un fenómeno único en el mundo. Esta región, una de las más áridas del planeta, después de varios años de paisaje lúgubre y seco, se transforma, por las lluvias, en lo que se conoce como el Desierto Florido. En las últimas dos décadas este fenómeno se ha repetido en los años 1983, 1987, 1991 y finalmente con la histórica precipitación del 12 de julio de 1997, donde el agua caída registró la cifra récord de 96 mm en tan sólo 15 horas, algo totalmente inusual para el Desierto de Atacama. El paisaje árido se transforma en un espectáculo único y de sorprendente colorido. Inicialmente con un manto de color verde desde el mes de julio y agosto para alcanzar toda esa gama multicolor en el mes de septiembre, donde flores, insectos y otros animales tapizarán grandes extensiones de la Región de Atacama.

Las lluvias hacen que pequeñas semillas y bulbos, que se han mantenido por años enterrados en el desierto, germinen y crezcan dando vida a plantas de variadas características y hermosas flores multicolores. Asociadas a ellas surgen una gran cantidad de insectos, aves, generando un muy especial ecosistema, donde todos los elementos de la naturaleza conviven en armonía durante todo el tiempo que las condiciones climáticas lo permiten, volviendo con los meses a una situación de latencia hasta las próximas nuevas lluvias.

Contemplar este espectáculo, habiendo conocido la realidad del desierto que se adueña de esta región del mundo durante largos años, debe ser una experiencia inolvidable. Es ser testigo de la vida que no se da nunca por vencida. Siempre está esperando el momento propicio para renacer y explotar en destellos de luz y de color. Me vino a la memoria este fenómeno natural cuando leí en el comienzo del Evangelio según san Marcos la frase que encabeza el Encuentro con la Palabra del día de hoy: “Una voz grita en el desierto”. Eso es lo que Juan el Bautista significó para el pueblo de Israel. Lo que estaba anunciando era la llegada del Mesías: “Después de mí viene uno más poderoso que yo, que ni siquiera merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias”.

El profeta Juan anunció la vida, pero la vida estaba ya presente... Dentro de cada uno de nosotros está presente el Reino de Dios y está tratando de brotar y germinar para transformar el rostro del mundo. Hace algún tiempo la revista de Teología Pastoral, Sal Terrae, traía un título muy sugestivo que me parece que expresa muy bien lo que trato de decir: “El roble está latente en el fondo de la bellota”, haciendo referencia a la famosa poesía de Ira Progoff. En el fondo de toda realidad, está presente ya la vida de Dios que brotar como una fuente inagotable.

La voz de Juan se escuchó en medio de la aridez de su pueblo para decirles: “que debían volverse a Dios”. Fue como la lluvia que anunció la llegada de la vida al desierto que llevaba muchos años dormido y oculto. Al interior de cada uno de nosotros, en el fondo de nuestro corazón, están presentes siempre las semillas del Reino que necesitan ser regadas por las lluvias generosas para que despierten de su letargo prolongado y vuelvan a reverdecer llenando con su color, con su fragancia y su luz, los paisajes de nuestra vida y la vida de nuestros pueblos.

El Mensaje del Domingo , por Gabriel Jaime Pérez, S.J., II Domingo de Adviento – Ciclo B, Diciembre 4 de 2011

Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. En aquel tiempo sucedió lo que está escrito en el libro del profeta Isaías: “Yo envío a mi mensajero delante de ti, para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: ¡Preparen el camino del Señor! ¡Ábranle vías rectas!” Así se presentó Juan Bautista en el desierto, llamando a todos a convertirse y a bautizarse para obtener el perdón de los pecados.
Y empezó a acudir a él gente de toda Judea y todos los habitantes de Jerusalén; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el río Jordán. Juan tenía una capa hecha de pelo de camello, de la cintura para abajo llevaba una prenda de cuero y comía langostas y miel silvestre. En su predicación decía: “Detrás de mí viene el que es más poderoso que yo. Ni siquiera yo merezco agacharme a desatarle la correa de las sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero Él los va a bautizar con Espíritu Santo” (Marcos 1, 1-8).
El Reino de Dios que viene en la persona de Jesús, cuyo nacimiento nos disponemos a celebrar, es la presencia del poder de su amor que nos libra de toda esclavitud. Para que esta liberación llegue efectivamente a nosotros es necesario que nos preparemos dando testimonio de nuestra esperanza. Este es, en síntesis, el mensaje que nos traen las lecturas de este domingo la  [Isaías 40, 1-5; Salmo 85 (84); 2 Pedro 3, 8-14; Marcos 1, 1-8].

1. “Consuelen a mi pueblo, háblenle con cariño, díganle que su esclavitud terminó”
El libro profético que lleva el nombre de Isaías fue escrito por tres autores distintos. La primera parte (capítulos 1 a 39) es del propio profeta cuya predicación comenzó hacia el año 740 a. C. La segunda (capítulos 40 a 55) es de otro autor de la escuela de Isaías y fue escrita cuando estaba por concluir el destierro de los judíos en Babilonia, que duró del año 578 al 538; la tercera (capítulos 56 a 66), perteneciente a otro autor de la misma escuela, fue redactada en la época inmediatamente posterior a dicho destierro. Pero quien habla a través de estos tres autores es Dios con su promesa de liberación
La primera lectura corresponde al inicio de la segunda parte del libro profético, que empieza con una voz de consuelo. Por eso esta parte se denomina Libro de la Consolación de Israel. Los maestros espirituales cristianos, como san Ignacio de Loyola, llaman consolación al estado de gozo espiritual producido por la presencia de Dios que nos abre a la esperanza, contrario a la desolación, en la cual se experimentan la tristeza y el desánimo.  En el Adviento se nos invita a disponernos para vivir la alegría espiritual que surge de nuestra fe en Dios que nos ama y nos ofrece su consuelo en medio de las situaciones difíciles. Él mismo en persona vino, viene a liberarnos de todo cuanto nos impide ser verdaderamente felices, si nos disponemos a recibirlo. Y es significativo a este respecto el empleo que el pasaje de Isaías hace de la imagen del pastor que recoge los corderos y las ovejas para reunirlas y cuidarlas.

2. “Una voz grita en el desierto: ¡Preparen el camino del Señor!”
En el Evangelio, Juan Bautista, el precursor de Jesús, invita a sus contemporáneos a la conversión y los bautiza a orillas del río Jordán, en el desierto de Judea. En él  reconocieron los primeros cristianos la voz que grita en el desierto anunciada cinco siglos y medio antes  por el texto profético del “segundo Isaías”. Y es enormemente significativo que sea en el desierto, símbolo de todos los desapegos, y junto a las aguas refrescantes del río, donde se empieza a anunciar la venida del Señor.
En la antigüedad, cuando un rey derrotaba al enemigo, su pueblo le preparaba un camino por el que llegaba en marcha triunfal haciendo su entrada gloriosa en la ciudad. Tanto el texto profético del libro de Isaías, como los cuatro evangelios -este domingo el de  Marcos, que fue el primero que se escribió, hacia el año 60 de la era cristiana-, emplean la misma imagen para significar la disposición interior con la cual se nos invita a prepararnos para que la presencia salvadora del Señor llegue efectivamente a cada uno de nosotros.
Ahora bien, el camino que Juan Bautista invita a preparar consiste en la disposición a reconocer que necesitamos ser liberados de todo tipo de esclavitud, empezando por la de nuestro propio egoísmo, la de nuestros apegos o afectos desordenados que nos atan y nos impiden llevar una vida rectamente orientada al advenimiento del “Reino de Dios” mediante el cumplimiento de su voluntad. Se trata de remover los obstáculos con los cuales podemos estarle cerrando el camino al Señor: “que los valles se levanten, que los montes y las colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale”.

3.- “Esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva, en los que habite la justicia”
Los primeros cristianos fueron descubriendo que la llamada “venida gloriosa del Señor” -es decir, el retorno de Jesús resucitado al final de los tiempos- no sucedería tan pronto como ellos lo habían pensado en un principio. La segunda carta del apóstol san Pedro, escrita probablemente entre los años 64 y 67 desde su prisión en Roma, expresa este reconocimiento con una reflexión que llega hoy hasta nosotros en la segunda lectura, cargada de un profundo significado: la paciencia de Dios es infinita.
Pedro empleaimágenes propias de género literario bíblico llamado apocalíptico -referente a la revelación definitiva de Dios al final de los tiempos-, pero no para intimidar a los creyentes sino para resaltar la bondad del Señor, que “no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan”, y por eso mismo, para exhortarlos a la esperanza activa en “un cielo nuevo y una tierra nueva, en los que habite la justicia”. Tal esperanza activa consiste precisamente en “procurar que Dios los encuentre sin mancha ni reproche, en paz con Él”.
Dispongámonos por tanto, durante este tiempo del Adviento, a preparar el camino del Señor para que en la Navidad llegue la presencia liberadora de Jesús a nuestras vidas y a nuestros hogares, a nuestros lugares de trabajo, a nuestra ciudad y a nuestro país, y con nuestra colaboración se vaya haciendo posible en nuestra sociedad un mundo nuevo en el que, como dice el Salmo 85, se encuentren y se besen la justicia y la paz.

Pistas para la Homilía, por Jorge Humberto Peláez S.J., ADVIENTO – DOMINGO II B (4-diciembre-2011)

1. Lecturas:
a. Profeta Isaías 40, 1-5. 9-11
b. II Carta de san Pedro 3, 8-14
c. Marcos 1, 1-8

2. La figura recia de Juan Bautista es el centro de todas las miradas en este II domingo de Adviento. Él es la super – estrella que domina la escena. ¿En qué radica la fascinación que ejerce el Precursor? Juan Bautista anuncia, a Israel y al mundo, que se ha hecho realidad la esperanza anunciada con siglos de anticipación. Esta esperanza es Jesús de Nazaret, que cumple la misión que le fue asignada por el Padre, en un momento particular de la historia y en un lugar casi desconocido de la geografía.

3. Como la lógica dentro de la cual se realiza el plan de salvación es diferente de la lógica que mueve los procesos humanos, este anuncio no va precedido del resonar de trompetas sino que es proclamado en el desierto por un hombre vestido de manera muy singular.

4. Recordemos que Juan Bautista es hijo de Isabel, prima de la Virgen María. Esto quiere decir que Juan era pariente muy cercano del Mesías. A pesar de estar tan bien relacionado, Juan jamás hizo alarde de sus vínculos familiares. Todo lo contrario; sus palabras expresan hondos sentimientos de humildad. El evangelista Marcos pone en sus labios palabras muy impactantes: “Ya viene detrás de mí uno que es más poderoso que yo, uno ante quien no merezco ni siquiera inclinarme para desatarle la correa de las sandalias”. Juan Bautista no busca protagonismo ni hace alarde de sus vínculos familiares tan especiales.

5. Analizando el comportamiento de Juan Bautista, descubrimos un estilo muy particular de anunciar la Palabra de Dios. A partir de sus intervenciones podemos construir un “modelo” pastoral que sirve de inspiración a la actividad evangelizadora de la Iglesia. ¿Cuáles son los rasgos principales de este modelo de acción pastoral?

6. El primer rasgo se refiere al contenido: Juan Bautista anuncia la persona de Jesús; el Mesías anunciado por los profetas ya está presente en medio de su pueblo. La Iglesia Apostólica comprendió, con absoluta claridad, que Jesús Resucitado era el contenido esencial de su predicación:
a. Así como Juan Bautista preparó el camino para que sus contemporáneos se abrieran a la salvación que estaba presente en medio de ellos, también nosotros debemos estar al servicio de este encuentro entre Jesús Resucitado y la comunidad.
b. La misión que se nos ha confiado es facilitar la experiencia religiosa que permite descubrir la presencia de Dios en todos los momentos de la vida. No hemos sido llamados a divulgar teorías sicológicas o sociológicas o teológicas. El centro del anuncio debe ser la persona de Jesús. Así lo comprendió Juan Bautista y así lo viene haciendo la acción evangelizadora de la Iglesia a lo largo de los siglos.

7. El segundo rasgo del modelo evangelizador de Juan Bautista es su clara conciencia de ser instrumento en manos de Dios. Lo que realmente importa es la acción de Dios en cada uno. Los catequistas y evangelizadores somos simples sembradores de la semilla de la Palabra de Dios en la mente y en el corazón de las personas. El éxito de esta siembra no depende de nuestros esfuerzos sino de la acción de la gracia. El ministerio apostólico de Juan se llevó a cabo dentro de esta convicción.

8. El tercer rasgo del modelo evangelizador de Juan Bautista es su invitación a la conversión, su exhortación para que la gente reconociera sus pecados y reorientara su vida. Sus interpelaciones eran muy directas pero jamás imponía. El anuncio del Reino de Dios se dirige a la libertad sin imposiciones y sin chantajes emotivos. Es importante tener claridad a este respecto, pues en la TV aparecen ciertos predicadores que usan la Palabra de Dios como un objeto que mercadean, y así Jesús se convierte en un producto más de consumo masivo, que genera abultadas ganancias a estos predicadores. Anunciemos con entusiasmo la Palabra de Dios, invitemos para que sea acogida, pero jamás hagamos de la fe un fenómeno de sicología de masas. La acción de Dios se da de manera silenciosa en lo profundo del corazón…

9. El cuarto rasgo del modelo evangelizador de Juan Bautista es el testimonio que respalda sus palabras. En él había una total armonía entre lo que decía y lo que hacía. Recordemos que el ejemplo es la mejor enseñanza.

10. Es hora de concluir nuestra meditación dominical. Juan Bautista ilumina con su presencia la liturgia de este II domingo de Adviento. El texto del evangelio que hemos escuchado y meditado nos ofrece elementos muy inspiradores para el trabajo evangelizador, que debe estar centrado en la persona de Jesús y no en el debate de teorías y opiniones; somos simples instrumentos en manos de Dios y facilitadores de los procesos espirituales; nuestro anuncio debe ser un llamado a la libertad evitando cualquier tipo de presión; y, a imitación de Juan Bautista, tengamos presente que el testimonio es la enseñanza más elocuente.

viernes, 2 de diciembre de 2011

VIERNES 2 DE DICIEMBRE


Lecturas
1.      Isaìas 29: 17-24
2.      Salmo 26: 1-4 y 13-14
3.      Mateo 9: 27-31
“Aquel dìa oirán los sordos las palabras del libro, sin tinieblas ni oscuridad verán los ojos de los ciegos; los oprimidos volverán a festejar al Señor y los pobres se alegraràn con el Santo de Israel, porque no quedaràn tiranos” (Isaìas 29: 18-20).
1.      Oremos a partir de esta pregunta: por què hay interpretaciones del cristianismo que son desentendidas de la realidad histórica y no se implican con las búsquedas humanas de libertad y de sentido? Es una tendencia que vuelve a hacerse presente en medios cristianos, tanto católicos como protestantes, en las que se da un incremento de devociones, religiosidad popular, prèdicas fundamentalistas, con poca atención a los clamores de justicia, de derechos humanos. Què determina este retorno? Què nos dice a nuestra condición de creyentes interesados en que la fe en Jesucristo inspire el tejido social?
2.      Cuàles son las grandes oscuridades de nuestro tiempo en el mundo, en Amèrica Latina, en Colombia? Què es lo que impide “ver” la realidad de Dios, de la humanidad?
3.      Còmo vincular la densidad y seriedad de la experiencia espiritual con las implicaciones sociales del seguimiento de Jesùs? Còmo traducir nuestra identidad evangélica en un proyecto de vida que trabaje hombro a hombro con los oprimidos que aspiran a una vida libre, integrada, reconocida?
4.      Tengamos presente que para Monseñor Romero y el Padre Arrupe estas fueron realidades determinantes de sus opciones. Para el primero, esto le llevò al  martirio, testimonio supremo de su fidelidad a estas decisiones; para el segundo, esto le valió la incomprensión de muchas autoridades en la Iglesia. Còmo vivieron ellos esta contradicción sin  perder la esperanza?
“Cuando entrò en casa, se le acercaron los ciegos y Jesùs les dijo: creen que puedo hacerlo? Contestaron: Sì,Señor. El les tocò los ojos diciendo: que suceda como han creìdo. Se les abrieron los ojos, y Jesùs los amonestò: Cuidado, que nadie se entere! Pero ellos se fueron y divulgaron su fama por toda la comarca” (Mateo 9: 28-31).
1.      Què mensaje nos da la firme convicción creyente de los dos ciegos ante el poder salvador y liberador de Jesùs? Còmo es la calidad de nuestra fe? Creemos a medias y sucumbimos al desencanto cuando las “oscuridades” nos afectan? Nos dejamos llevar por el pesimismo? Còmo articular el ejercicio de la fe en cuanto abandono pleno en Dios con la iniciativa responsable de nuestra libertad?
2.      Jesùs restaura la integridad del ser humano: sus dimensiones espiritual, física, social, histórica, afectiva. Los milagros referidos en los relatos evangélicos – màs allà de la anécdota puntual – tienen este significado del acontecer de Dios haciendo del ser humano una persona integral. El humanismo cristiano acontece en la historia, muy encarnado en la realidad, y se proyecta a su consumación plena màs allà de ella, cuando seamos asumidos por la plenitud del Padre. Preguntèmonos: esto de creer en Jesucristo hace de nosotros mejores seres humanos? En què dimensiones de nuestro ser reconocemos la acción sanadora que El causa en nosotros?
3.      Còmo estamos en materia de gratitud? Los dos ciegos, ya curados, a pesar de la advertencia de Jesùs de que guardaran silencio, fueron a proclamar la maravilla realizada en ellos. Somos agradecidos? Sabemos vivir en la perspectiva de la gratuidad? Descubrimos la vida como don? Lo inculcamos a otros? Nuestra manera de vivir contraarresta los efectos nocivos de esta cultura utilitaria, que sòlo se fija en resultados y ganancias? En el Padre de Jesùs descubrimos la ganancia fundamental?
AIRE PURO
El aire puro de la mañana
Anuncia su presencia
Y proclama su derecho a entrar en cada casa.
Abrele las puertas.
Quìtate las escamas de los ojos.
Levanta tu frente.
Respira que la vida irrumpe,
Incontenible.
Deja ese tufo àcido que te sofoca,
Olvida penurias pasadas,
Enjuga tus làgrimas,
Mira de frente,
Habla, canta,
Tira la desesperanza por la borda,
No permitas que tus ilusiones marchiten,
Planta, siembra ,cosecha!
Piensa en los amaneceres que vendrán,
Deja atrás ataduras y pesares,
Que la mañana clara ilumine tu casa,
Y que Dios se sienta a gusto
En tu mesa,
En tu corazón,
Y escucha todas sus palabras
Que provocan novedades,
Libertad, abrazos,
Pasión de vivir!
Respira el aire nuevo!

jueves, 1 de diciembre de 2011

JUEVES 1 DE DICIEMBRE


Lecturas
1.      Isaìas 26: 1-6
2.      Salmo 117: 1-9 y 19-27
3.      Mateo 7: 21-27
Confìen siempre en el Señor, porque el Señor es la roca perpetua” (Isaìas 26: 4).
1.      En muchos ámbitos de nuestro mundo hay una crisis de desconfianza, continuos desencantos, fraudes a los votos que se han depositado, deslealtades, pèrdida de la credibilidad. Un doloroso realismo nos invita a aceptar estos hechos, contundentes e incuestionables. Pero, significa esto que todo està perdido y que hemos perdido la alternativa?
2.      Pensemos si es que hemos confiado excesivamente en líderes, instituciones, modelos sociales y económicos, y nos hemos olvidado de dar el paso cualitativo, el que nos lleva a confiar definitivamente en Dios, en la misma humanidad que busca lo esencial, en el dinamismo de la espiritualidad, en la sabiduría. Còmo leemos en nuestra experiencia orante esta realidad?
3.      No se trata de providencialismo ni de una renuncia a las posibilidades de nuestra libertad, a lo que apuntamos es a colocar todas las realidades de nuestra vida – sin excepción! – en la lógica del principio y fundamento, tal como lo propone San Ignacio de Loyola en la consideración inicial de los Ejercicios Espirituales, que hemos sido creados para Dios y para hallar en El nuestro sentido pleno , y todo lo que constituye nuestra vida se sitùa en la perspectiva de medio orientado al fin: tiene sentido si nos lleva a eso para lo que Dios nos creò, carece de valor si no es asì. Es el ejercicio saludable de la relatividad, que nos hace libres y nos coloca ante la autèntica meta de la vida, la que sì salva, la que da sentido, la que hace posible que salgamos del absurdo. Es claro esto para nosotros? Nos hace libres y felices? Nos descarga de afanes inútiles?
“No todo el que me diga, Señor,Señor!, entrarà en el reino de Dios, sino el que cumpla la voluntad de mi padre del cielo” (Mateo 7: 21).
1.      No es el alarde exterior de religiosidad, tantas veces señalado aquí, ni el prurito del culto sin contenido de conversión y amor, lo que nos hace aptos para el reino de Dios, es la discreta, sobria, humilde, atención a los signos de los tiempos para encontrarnos allì los caminos de Dios. Esto no sucede de manera mágica ni por revelaciones individuales con fenómenos por encima de la común (apariciones y similares), sino desde una vida inserta en la realidad con mirada trascendente, allì se cultiva esa disposición para descubrir a Dios y su deseo con nosotros en los hechos de la vida cotidiana: los dolorosos y los felices.
2.      Sabemos ver las señales del mundo en esta clave? Què nos dicen las crudas noticias de cada dìa? Las indignidades que se cometen contra los seres humanos? La soledad de muchos? Las banalidades de esta cultura neoliberal? La loca carrera de trajines sin sentido en la que tantos se embarcan? Una mirada creyente nos invita a ver los desafíos concretos de la voluntad de Dios en estas realidades. Estamos en eso? O distraídos en una religiosidad desencarnada?
“Asì, pues, quien escucha estas palabras mìas y las pone en pràctica se parece a un hombre prudente que construyò la casa sobre roca” (Mateo 7: 24).
1.      Què nos quiere decir Jesùs con esta alusión? Oremos evocando alguna situación de crisis que hayamos vivido. Nos sorprendió “fuera de base” y sus resultados fueron destructivos para nosotros? O, a pesar del dolor vivido en ese momento, salimos airosos porque estábamos arraigados en la solidez del amor de Dios?
2.      Dejamos la fundamentación para última hora: “esto no me puede pasar a mì, dejo el cambio para después”, y asì vamos postergando las necesarias modificaciones a nuestro estilo de vida?
3.      Admirable libertad y bienaventuranza la de quienes saben deshacerse de lo fútil, de lo accidental, y con un sentido de lo esencial van construyendo todo su ser y su quehacer sobre la fortaleza de Dios. Nos llega esto hondo? Nos conmueve? Nos estimula a un constante proceso de conversión? Y nos causa ilusión vivir asì?
Nos abandonamos a tu certeza, Señor,
A esta promesa que rompe nuestros esquemas,
A la total incondicionalidad de tu presencia en nosotros,
Celebrando con nosotros en los momentos de plenitud,
Sanando, fortaleciendo, siempre ahì, cuando el sufrimiento nos visita.
Tu amor es desbordante de ternura e imaginación,
Tu misericordia y tu fidelidad nos acompañan
Todos los días de nuestra vida.

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