martes, 20 de diciembre de 2011

MARTES 20 DE DICIEMBRE


Lecturas
1.     Isaìas 7:10-14
2.     Salmo 23:1-6
3.     Lucas 1:26-38
Lo que refiere el relato de Lucas correspondiente a este dìa es el cambio màs radical de paradigma que se ha producido en las tradiciones religiosas de la humanidad. Dios se encarna en la historia humana, el que era totalmente trascendente se hace inmanente, se inserta en la historia, se hace humanidad y, con ello, totalmente cercano, implicado en todo lo nuestro. Por esta razón, el cristianismo es la religión de la cercanìa histórica y existencial de Dios.
Las palabras del mensajero anuncian esta gozosa realidad: el Dios “totalmente otro” es ahora el “totalmente cercano”, es el Dios con nosotros.”No temas Marìa, que gozas del favor de Dios. Mira, concebiràs y daràs a luz un hijo, a quien llamaràs Jesùs” (Lucas 1: 30-31).
En general, las religiones conciben a Dios como el distante, el que està màs allà, y se lo percibe como alguien a quien hay que tener “satisfecho” con sacrificios para aplacar la posibilidad de su ira vengativa con la humanidad. Es una mirada de “Dios en lo alto”, desentendido de nuestra cotidianidad, de nuestros gozos y esperanzas, de nuestras preguntas por el sentido de la vida, de nuestras fragilidades y sufrimientos.
El cristianismo es revolucionario porque parte de algo bien distinto: es un dios verdaderamente humano, histórico, real, tangible, experimenta el dramatismo de lo humano: la soledad, el abandono, la incomprensión, la muerte, también disfruta del amor, lo vive radicalmente, goza de la vida, se sienta en nuestra mesa, celebra y comparte con nosotros. En Jesùs de Nazareth se da la total aproximación de Dios al ser humano y a su historia. Por eso se lo llama en hebreo “Emmanuel”, que significa “Dios con nosotros, entre nosotros”.
La otra imagen de Dios, la de las religiones de la antigüedad, suscita un tipo de relación fundamentado en el temor y en el miedo, y de ahì se desprenden las concepciones jerárquicas, sacrales, autoritarias, intransigentes. Ahì se entienden la legitimación de modelos religiosos basados en verdades intocables, rìgidos, desconocedores de lo diferente, intolerantes y sacralizadores de normas y rituales.
La asombrosa y esperanzadora novedad que se da con la encarnaciòn de Dios en Jesucristo es que El se despoja de su rango y se hace como uno de tantos, como lo expresa con conmovedora belleza San Pablo: “Tengan los mismos sentimientos de Cristo Jesùs, el cual , a pesar de su condición divina, no hizo alarde de ser igual a Dios;sino que se vaciò de sì y tomò la condición de esclavo, haciéndose semejante a los hombres. Y mostrándose en figura humana se humillò, se hizo obediente hasta la muerte, una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltò y le concedió un título superior a todo título, para que, ante el nombre de Jesùs, toda rodilla se doble, en el cielo, en la tierra, en el abismo; y toda lengua confiese para gloria de Dios Padre: Jesucristo es el Señor! “ (Filipenses 2: 5-11).
A Dios lo vemos plenamente manifestado en Jesùs, cercano, solidario, dador de vida, asumiendo toda nuestra historia para resignificarla en la perspectiva de la salvación y de la liberación. El acontecer de Dios asume la sacramentalidad de lo humano, de lo existencial , de lo histórico, para estar siempre – y de modo incondicional – con nosotros. La humanidad es la visibilidad de Dios.
Esto quiere decir que todo lo humano es entrañable para la fe cristiana: su reivindicación en justicia, la inclusión, el respeto a los derechos, el promover la dignidad de la vida, el hacer de esta historia un anticipo eq     uitativo y respetuoso de la plenitud màs allà de la historia.
La invitación de hoy es – contemplando el misterio de la encarnaciòn – a dejarnos saturar de la cercanìa de Dios y, desde ahì, a dejar que El cultive en nosotros una exquisita humanidad.

lunes, 19 de diciembre de 2011

LUNES 19 DE DICIEMBRE


Lecturas
1.     Jueces 13: 2-7 y 24-25
2.     Salmo 70:3-6 y 16-17
3.     Lucas 1: 5-25
En los relatos de la infancia de Jesùs, según los evangelios, se refieren dos apariciones de àngeles, que anuncian dos nacimientos prodigiosos. La aparición a Zacarìas, para el nacimiento de su hijo Juan (llamado luego el Bautista), y la aparición a Marìa, referida ayer, para el nacimiento de Jesùs. Zacarìas era sacerdote al servicio del templo, donde justamente tuvo esta experiencia, mientras que Marìa, ya lo dijimos el domingo, era una sencilla mujer del pueblo,una laica pobre, y la aparición aconteció en un lugar profano de Galilea, lejos de la sacralidad religiosa.
Tambièn hay un contraste en las dos respuestas: Zacarìas se resistió y tuvo serias dificultades para aceptar el mensaje del enviado,  mientras que Marìa aceptò y confiò.  El hombre del templo no tuvo fe, la humilde mujer tuvo la osadìa de creer y acatò la misión que se le confiaba, en total incondicionalidad.
La consecuencia fue también opuesta. El sacerdote Zacarìas quedó mudo. Marìa hablò y expresó su experiencia de Dios en el bellísimo canto del Magnificat (Lucas 1: 46-58). La venida de Jesùs es desconcertante y trastorna todo lo establecido: lo “sagrado” se queda sin palabra y no tiene nada que decir, mientras que lo “profano” (Marìa) toma la palabra y en ella dice sobre este poder de Dios que trastorna la lógica de los poderes de este mundo: los poderosos caen de sus tronos y los humildes son enaltecidos.
Es una mujer, como todas ellas marginal para la religión y para la cultura de su tiempo, la que expresa con nitidez y total elocuencia este proceder subversivo de Dios.
1.     En los textos de estos días finales del Adviento se incrementa este mensaje del Dios que “desordena” los esquemas habituales de poder , de jerarquías, para dar paso a la voz de los débiles del mundo, como Marìa. Estamos prontos a escuchar los alcances de este tipo de manifestaciones? Què nos dicen los pobres de hoy sobre sentidos de vida, solidaridad, esperanzas de dignidad? Los clamores de los indignados? De las madres cabeza de familia que pugnan por salir adelante con sus hijos, a menudo numerosos?
2.     Oremos sobre el contraste entre la espectacular navidad de los centros comerciales, la fastuosa de la publicidad y del consumo, y lo que acontece en este pueblecito marginal de Belèn, el último de los lugares de Judà, en las muchas carencias materiales de Josè y de Marìa, en los grandes esfuerzos para lograr un sitio en el que naciera el niño? Eso es para nosotros una fàbula o una exigente realidad en la que el Padre Dios està marcado la lógica de su modo de proceder?

DOMINGO 18 DE DICIEMBRE


Lecturas
1.     2 Samuel 7:1-16
2.     Salmo 88:2-5 y 27-29
3.     Romanos 16:25-27
4.     Lucas 1:26-38
El evangelio de hoy refiere que estos sucesos ocurrieron en Galilea, la región norte del país de Palestina, cuyos habitantes eran tenidos por los judíos (los de Jerusalem) como ignorantes e impuros, por haberse apartado del culto oficial del templo de Jerusalem  y haber erigido el suyo  propio en el monte Garizim.
A los galileos se los veìa como contrarios a las tradiciones religiosas de Israel y como subversivos en contra del orden establecido. Por contraste, estas palabras del evangelio cambian esta perspectiva de poder político religioso del centro judío y evidencian la lógica de Dios que no se casa con esos paradigmas: “El sexto mes envió Dios al àngel Gabriel a una ciudad de GALILEA llamada Nazareth, a una virgen prometida a un hombre llamado Josè, de la familia de David; la virgen se llamaba Marìa” (Lucas 1:26-27).
En un pueblo perdido en la geografía marginal acontece el hecho estremecedor, en el que Dios se abaja, se inserta en la historia de la humanidad, y lo hace en la pobreza y en la discreta humildad de esta pareja:”Entrò el angel adonde estaba ella y le dijo: alégrate, favorecida, el Señor està contigo. Al oírlo, ella se turbò y discurrìa què clase de saludo era aquel. El angel le dijo: no temas, Marìa, que gozas del favor de Dios. Mira, concebiràs y daràs a luz un hijo, a quien llamaràs Jesùs. Serà grande, llevarà el título de Hijo del Altisimo; el Señor Dios le darà el trono de David, du padre, para que reine sobre la casa de Jacob por siempre y su reinado no tenga fin” (Lucas 1: 30-33).
En este hecho de la Anunciaciòn y de la Encarnaciòn, el Señor Dios se hace el último, y nos dice de modo contundente que es cierto aquello de que los últimos serán los primeros. Dios asume lo humano en el contexto de lo marginal, de lo débil, negándose a toda espectacularidad y determinando que El sucede preferentemente en estas realidades donde los seres humanos han perdido la esperanza, justamente para destacar algo que es constante en la revelación de sì a la humanidad. Este es un criterio decisivo del evangelio. Dios, pobre en medio de los pobres.
El personaje central es Marìa, una jovencita humilde, totalmente dispuesta para acoger en ella el don de Dios, plenamente fiel a El, asì responde al enviado: “Aquì tienes a la esclava del Señor, que se cumpla en mì tu palabra” (Lucas 1:38). Su virginidad es mucho màs que un elemento físico, es la total disposición para dejarse asumir por Dios, es el acatarlo sin reservas, sin ponerle condiciones, es la certeza de que Dios es todo para ella, escogiéndola para ser el medio humano que hace posible la presencia histórica de Jesùs. Con esto su vida se llena de sentido, y ella se convierte en un apasionante relato – el máximo después del de su Hijo – del amor liberador de Dios.
Marìa es portadora de la esperanza de Israel y de la humanidad. Su belleza femenina : la del ser, la de dar, la de procrear, se inscribe totalmente en esta lógica de Dios que se vale de lo sencillo, de lo simple, de lo austero, para intervenir salvíficamente en nuestra historia. Podemos asì hablar, siguiendo a Leonardo Boff, del “rostro materno de Dios”.

Antonio Josè Sarmiento Nova,S.J.
Provincia Colombiana de la Compañìa de Jesùs
Pontificia Universidad Javeriana
18 de diciembre de 2011

domingo, 18 de diciembre de 2011

DIÁLOGOS sobre el Evangelio del Domingo, por José Martínez de Toda, S.J., Domingo 4B de Adviento: Anunciación, 18 diciembre 2011

Especialmente para radio
“Para Dios nada hay imposible” (Lc 1, 26-38)

Moderador/a: Buenos días. Estamos aquí en el Estudio… (Se presentan los participantes).
Ya faltan pocos días para la Navidad. El Evangelio nos recuerda la concepción virginal de Jesús en el seno de María. Escuchemos el Evangelio de este Domingo.


Lectura del santo evangelio según San Lucas (1, 26-38)

NARRADOR/A - En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando a su presencia, dijo:

ÁNGEL - Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres.

NARRADOR/A: Ella se turbó ante estas palabras, y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo:

ÁNGEL - No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

MARÍA - ¿Cómo será eso, pues no conozco varón?

ÁNGEL - El Espíritu Santo vendrá sobre ti y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.

MARÍA - Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.
NARRADOR/A - Y el ángel se retiró.





Pregunta 1 –  ¿Es importante María en la salvación de la humanidad?
El Apocalipsis (cap. 12) nos cuenta una escena, que parece una película de ciencia ficción.
Entre relámpagos y truenos apareció en el cielo una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. Se le nota que está encinta y que está a punto de dar a luz.
Pero de pronto apareció también frente a ella un gran Dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas. Su cola arrastró la tercera parte de las estrellas del cielo y las precipitó sobre la tierra. Él se detuvo delante de la Mujer que va a dar a luz, para devorar a su Hijo en cuanto nazca.
Por fin la Mujer dio a luz a un Hijo varón, pero fue arrebatado por los ángeles hasta Dios y hasta su trono.
Al mismo tiempo la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios, para estar allí escondida. Y se oyó una fuerte voz de un ángel que decía en el cielo:
-"Ahora ya ha llegado la salvación, el poder y el reinado de nuestro Dios y la potestad de su Cristo”.
Es la representación de la lucha entre el bien y el mal, entre el amor y el egoísmo. Pero al final vence el bien, el amor.

Pregunta 2 - ¿Quién es este dragón?
1)      En el momento en el que san Juan escribió el Apocalipsis, para él este dragón se materializaba en el poder de los emperadores romanos anticristianos, desde Nerón hasta Domiciano.
2)      En el siglo pasado, el dragón fue la dictadura del nazismo (en Alemania).
3)      También fue la dictadura del comunismo y de Stalin (en Rusia y otros países).
4)      Lo fue asimismo el capitalismo injusto y marginador, causante del sufrimiento de mucha gente y de muchos pueblos.
5)      También hoy existe el dragón, de maneras nuevas, diferentes. Existe en la forma de las ideologías materialistas y excluyentes, del consumismo, del egoísmo, de la diversión por encima de todo, de la crisis económica. Y este dragón quiere eliminar todas nuestras esperanzas.  Pero Dios, en Jesús, está con nosotros. El llena de confianza a su Iglesia para que no se canse en el anuncio de la Buena Noticia y en la práctica, día a día, del seguimiento de Jesús.

Pregunta 3 - ¿Quién es la mujer?
Tiene varios significados:
1) Un primer significado, sin duda, es la Virgen:
-                           María vestida de sol, es decir de Dios; María, que vive totalmente en Dios, rodeada y penetrada por la luz de Dios.
-                           Circundada de doce estrellas, es decir, de las doce tribus de Israel, de todo el Pueblo de Dios, de toda la comunión de los santos y,
-                      A sus pies, la luna, imagen de la mortalidad. María fue llevada al cielo sin morir. María ha dejado tras de sí la muerte; está totalmente vestida de vida,
2)      Un segundo significado es la Iglesia. Ella trae a Cristo al mundo. En todos los tiempos es perseguida. Pero la Iglesia siempre vence.
3)      La mujer también puede simbolizar la humanidad, de la que nacen niños, amenazados de ser devorados por el dragón del mal. Pero al final, el bien triunfa sobre el mal. (La Biblia Latinoamericana 1972)

Pregunta 4 –  ¿Cómo es posible que Dios eligiese a algo tan pobre como María?
Efectivamente. Dios podía haber elegido una princesa de familia real, rica, de un país poderoso.
Pero elige a María, una mujer joven y pobre de un pueblo muy pequeño del norte del país. Ella recibe el anuncio del ángel, que la sorprende, pero sabe reconocer la acción de Dios en el anuncio, y le dice a Dios.

Pregunta 5 – Ya estamos cerca de la Navidad. ¿Cómo nos podemos preparar?
Te voy a contar el cuento de “El zapatero que esperaba a Jesús”.
<Un zapatero amaba mucho a Dios. Y cercana ya la Navidad, le preparó a Jesús unos buenos zapatos para el frío, una torta bien rica y una bolsita con plata. Todo para Jesús. Y se puso a esperarlo.
De pronto escuchó que la frutera gritaba: “Ratero, ladrón!...” Y vió cómo agarraba a un muchachito, que le había sacado una manzana. El zapatero agarró la platita que tenía para Jesús, le pagó a la señora su fruta y le aconsejó al muchachito que se fuera rapidito a su casa, antes de que llegara la policía.
De nuevo estaba esperando a Jesús cuando vio por la ventana unos pies descalzos caminando por la nieve. Era una mamá con su hijito descalzo, bien pobrecita. Y le dio los zapatos.
Por fin, apareció un anciano tambaleándose por la calle. Lo metió en su casa para que se calentara. Y le ofreció la torta al abuelito, que tanta hambre tenía que por poco se la come enterita.
El viejo zapatero se sentó luego, triste y contento a la vez, y se durmió. En sueños se le presentó Jesús y le dijo: “Me esperabas, ¿verdad?” El zapatero le contestó: “Sí, pero…”  “Pues Yo te he visitado hoy tres veces. Gracias por tus regalos”. Y el zapatero vio que Jesús tenía en sus manos las moneditas, los zapatos y la torta.>

Pregunta 6: ¿Qué es lo cristiano de la Navidad?
Ha habido una invasión de símbolos que no tienen que ver con el contenido de la Navidad: pino, bolas de colores, acebos, renos e incluso botellas de whisky, vino y ron. Ellos inundan los escaparates y constituyen el principal motivo de los adornos y las guirnaldas luminosas que jalonan las calles de nuestros pueblos y ciudades. Inclusive han eliminado al Niño Jesús y los símbolos cristianos en los adornos navideños callejeros y de las tiendas. Hay que reflexionar y estar prevenidos para no olvidar lo esencial y acoger en verdad la causa de nuestra alegría: el nacimiento del Niño Jesús.

Pregunta 7: ¿Cómo reconquistar el espíritu de la Navidad?
1)                          Poner el pesebre en nuestras casas, oficinas, negocios, salas de estar, restaurantes… Instalar en ellos la “Corona de Adviento” con una corona verde y cuatro velas, que se añaden semana tras semana.
2)                          Preservar la tradición de decir "Feliz Navidad" o “Felices Pascuas de Navidad”, usando también esos letreros de adorno. Etc.
Despedida
Les invitamos a la Misa, a la Eucaristía, sacramento del amor. Allí nos vamos preparando a la llegada de Jesús, que nace pobre, morirá en la cruz y se quedará con nosotros para siempre en la Eucaristía, que se celebra en cada Misa.




FIN

Encuentros con la Palabra, por Hermann Rodríguez Osorio, S.J., Domingo IV de Adviento – Ciclo B (Lucas 1, 26-38) – 18 de diciembre de 2011

“Para Dios no hay nada imposible”
Cuentan que una vez tres árboles jóvenes estaban conversando sobre lo que querían ser cuando fueran grandes. El primero decía: «A mi me gustaría ser utilizado en la construcción de un gran Palacio para servir de techo a Reyes y Príncipes». El segundo dijo: «A mi me gustaría ser el mástil mayor de un hermoso barco que surque los mares llevando riquezas, alimentos, personas y noticias de un lado a otro de los océanos». El tercero, por su parte, dijo: «A mi me gustaría ser utilizado para construir un gran monumento de esos que se colocan en medio de las plazas o avenidas y que cuando la gente me vea, admire a Dios por su grandeza».

Pasaron los años, los árboles crecieron y llegó el tiempo del hacha y la sierra. Cada uno de los tres árboles fue a dar a distintos sitios: El primero fue utilizado para construir la casita de un campesino pobre que con el tiempo fue destruida y abandonada. Con los restos se levantó un pequeño establo para que los animales se protegieran del frío y de la noche... El segundo fue utilizado para la construcción de la barca de un pobre pescador que se pasaba la mayor parte del tiempo amarrada a la orilla de un lago... El tercero fue utilizado para la construcción de una cruz, donde fueron ajusticiados varios hombres...

Dice san Lucas, que cuando María recibió el anuncio del ángel, “se sorprendió de estas palabras, y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: –María, no tengas miedo, pues tú gozas del favor de Dios. Ahora vas a quedar encinta: tendrás un hijo, y le pondrás por nombre Jesús”. María, sin salir de su asombro, preguntó: “–¿Cómo podrá suceder esto, si no vivo con ningún hombre? El ángel le contestó: –El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder de Dios altísimo se posará sobre ti. Por eso, el niño que va a nacer será llamado Santo e Hijo de Dios. También tu parienta Isabel va a tener un hijo, a pesar de que es anciana; la que decían que no podía tener hijos, está encinta desde hace seis meses. Para Dios no hay nada imposible”. La respuesta de María fue de total disponibilidad a pesar de que seguramente no entendió completamente el plan de Dios. “Yo soy la esclava del Señor; que Dios haga conmigo como me has dicho”.

No es fácil aceptar los planes de Dios cuando no se acomodan a los nuestros. Siempre que Dios nos llama a realizar un proyecto, tenemos la tentación de pensar que será como nosotros lo hemos programado; pero el Señor tiene sus caminos, que no son los nuestros. Él se encarga de realizar nuestros sueños y nuestros planes, pero a su manera. Lo importante es que encuentre en nosotros la disposición necesaria para dejarnos guiar y conducir por Él a través de las vicisitudes de nuestra vida.

Que el Señor nos conceda ser dóciles a su voluntad; que nos de fe y perseverancia, de modo que aun cuando no nos toque ser un gran palacio, aceptemos sostener el portal del pesebre que en Belén abre sus puertas al que nos trajo una gran alegría para todo el pueblo.
Aunque no seamos el gran mástil de una hermosa embarcación, aceptemos ser la humilde barca de Pedro, que sirvió de púlpito para que a los pobres se les anunciara la Buena Nueva. Y aunque no seamos un gran monumento, aceptemos ser la cruz que sirvió de altar para que Dios nos mostrara el amor de Dios que llega hasta el extremo...

El Mensaje del Domingo , por Gabriel Jaime Pérez, S.J., IV Domingo de Adviento - Ciclo B, Diciembre 18 de 2011

A los seis meses Dios envió al ángel Gabriel a un pueblo de Galilea llamado Nazaret, donde vivía una joven llamada María; era virgen, pero estaba comprometida para casarse con un hombre llamado José, descendiente del rey David. El ángel entró en el lugar donde ella estaba, y le dijo: “¡Salve, llena de gracia! El Señor está contigo”. María se sorprendió ante estas palabras y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: “María, no tengas miedo, pues tú gozas del favor de Dios. Ahora vas a quedar encinta, tendrás un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será un gran hombre, al que llamarán Hijo del Dios altísimo, y Dios el Señor lo hará Rey, como a su antepasado David, para que reine por siempre sobre el pueblo de Jacob. Su reinado no tendrá fin”.
María preguntó al ángel: “¿Cómo podrá suceder esto, si no vivo con ningún hombre?” El ángel le contestó: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Dios altísimo se posará sobre ti. Por eso el niño que va a nacer será llamado Santo e Hijo de Dios. También tu parienta Isabel va a tener un hijo, a pesar de que es anciana; la que decían que no podía tener hijos está encinta desde hace seis meses, porque para Dios no hay nada imposible”. Entonces María dijo: “Yo soy la esclava del Señor; que Dios haga conmigo lo que me has dicho”. Y la dejó el ángel. (Lucas 1, 26-38).
Hoy las lecturas bíblicas se centran en el misterio de la Encarnación. En el griego bíblico el término sarx (carne) se emplea metafóricamente para indicar la naturaleza humana. En Jesús la Palabra o Verbo de Dios se hizo carne, y en este misterio se cumplió hace poco más de 20 siglos la promesa divina anunciada mil años antes de Cristo al rey David y relatada en la primera lectura (II Samuel 7, 1-16). En la segunda (Carta de san Pablo a los Romanos 16, 25-27), el apóstol invita a los primeros  cristianos de Roma  a recibir con fe la revelación de Dios realizada plenamente en Jesucristo. Y el Evangelio nos muestra la disponibilidad de María para que a través de ella se realzara el misterio de la Encarnación.

1.- En el misterio de la Encarnación, Dios cumple su promesa hecha al rey David
Los profetas del Antiguo Testamento habían anunciado que vendría enviado por Dios un Mesías, palabra que en hebreo significa Ungido y corresponde al término griego Xristos. Este Mesías o Cristo descendería del rey David, a quien Dios le había hecho una promesa por medio del profeta Natán, descrita así en la primera lectura: “Dios el Señor lo hará Rey para que reine por siempre… Su reinado no tendrá fin”.
En el Evangelio encontramos un eco de esta promesa, en la cual se fundaba la esperanza de los creyentes en un Dios que los libraría de las múltiples formas de violencia que padecían gracias a su presencia salvadora en la historia humana, una presencia que iría mucho más allá de la que se significó antiguamente con el templo, en el que se guardaba el arca de la alianza, un cofre que contenía los mandamientos proclamados en tiempos de Moisés para simbolizar el pacto de Dios con su pueblo.

2.- María, modelo de disponibilidad, es elegida por Dios para cumplir su promesa
En el anuncio del misterio de la Encarnación hecho a María, tal como nos lo presenta el relato del Evangelio empleando simbólicamente la figura del ángel o mensajero de Dios cuyo nombre -Gabriel- significa “Dios se ha mostrado fuerte”, “mi fuerza es Dios”, o “Dios me ha fortalecido”, vale destacar la actitud de María, quien precisamente confiada en la fortaleza que Dios le da y en que para Él “nada hay imposible”, manifiesta su completa disponibilidad para que se realice en ella lo que el Señor quiere: “Yo soy la servidora del Señor, hágase en mí según tu palabra”.
En este tiempo del Adviento que termina con los días inmediatamente anteriores a la fiesta de la Navidad, somos invitados también nosotros a manifestar nuestra disponibilidad para que se cumpla en nuestra vida lo que Dios quiere, dando así testimonio de su presencia liberadora y salvadora. Porque el misterio de la Encarnación de Dios no es sólo un hecho sucedido hace poco más de 20 siglos, sino un proceso iniciado desde la creación del ser humano “a su imagen y semejanza”, que si bien llega a su plenitud con la concepción de Jesús en el seno de María, con su nacimiento y con su vida entregada por nosotros en la cruz y glorificada en la resurrección, continúa aconteciendo en toda persona que se abre a la Palabra de Dios y la pone en práctica.

3.- Nosotros somos invitados a proclamar la revelación encarnada de Dios en Jesucristo
Este es el contenido esencial de nuestra fe: Dios se reveló plenamente en Jesucristo, cuyo nacimiento como Dios hecho hombre nos preparamos para celebrar. En Él, como escribe san Pablo en la segunda lectura, se ha manifestado el misterio mantenido en secreto durante siglos, y desde entonces la misión de quienes creemos en este misterio de la Encarnación es proclamarlo con el testimonio de nuestra propia vida.
¿Estoy realmente dispuesto a recibir en mi vida la Palabra de Dios hecha carne, para que toda mi existencia sea una manifestación nuevamente encarnada de Dios en el mundo? ¿Qué he hecho y qué debo hacer para que en mi vida acontezcan nuevamente los misterios de la Encarnación y de la Navidad?
- Hay Encarnación y Navidad en nuestra vida cuando abrimos la mente y el corazón a la Palabra de Dios, escuchándola y disponiéndonos, como María santísima, a que se realice en nosotros su voluntad.
- Hay Encarnación y Navidad en nuestra vida cuando abrimos la mente y el corazón para recibir a Jesús que viene a nosotros y nos alimenta con su cuerpo y su sangre en la en la Eucaristía.
- Hay Encarnación y Navidad en nuestra vida cuando abrimos la mente y el corazón a nuestros prójimos, especialmente a los más necesitados, compartiendo con ellos la mesa de la creación y poniéndonos al servicio de ellos en la búsqueda activa de una sociedad justa y en paz, en la que todos convivamos de verdad como hermanos.-

Pistas para la Homilía, por Jorge Humberto Peláez S.J., ADVIENTO – DOMINGO IV B (18-diciembre-2011)

1. Lecturas:
a. II Libro de Samuel 7, 1-5. 8b-12. 14ª. 16
b. Carta de san Pablo a los Romanos 16, 25-27
c. Lucas 1, 26-38

2. El texto del evangelio de Lucas que acabamos de escuchar es una de las páginas más impactantes de la Biblia. La razón es clara: nos narra cómo el Hijo eterno de Dios se hace hombre en las entrañas de una joven campesina judía. Esta iniciativa de Dios nos deja sin aliento. Este niño – cuyo nacimiento celebramos cada año – es el puente que une la santidad infinita de Dios con nuestra limitada condición humana. Por eso llama la atención que este acontecimiento, que cambió el curso de la historia, pasara desapercibido para sus contemporáneos. En términos coloquiales podemos afirmar que Dios entra silenciosamente, “en puntillas”, para transformar la vida de la humanidad.

3. Esta escena de la Anunciación, en la cual el ángel Gabriel le revela a María el plan de salvación, ha inspirado a renombradas figuras del arte universal. En este tiempo de Adviento, dejemos que este anuncio del ángel nos hable al corazón:
a. Pensemos, por ejemplo, en la emoción que experimenta una mujer a dar a luz a su hijo y acercarlo a su pecho para alimentarlo. ¡Es el éxtasis ante el milagro de la vida!
b. Pensemos en lo que siente el compositor al escuchar su obra interpretada por una orquesta de renombre.
c. Pensemos en la fascinación con que el mundo observó el momento en que el primer astronauta realizó la caminata sobre la superficie de la luna.
d. Todas estas emociones – de la madre, del compositor y de la caminata lunar – son, ciertamente, estremecedoras; pero, al mismo tiempo, son insignificantes si tomamos conciencia del alcance del anuncio del ángel Gabriel a María.

4. En su infinito amor, Dios quiere que su Hijo eterno asuma nuestra condición humana para, a través de su pascua, comunicarnos la vida divina.

5. ¿Cómo se llevará a cabo esta iniciativa de Dios? El ángel Gabriel lo describe con palabras bellísimas: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios”.

6. La mujer escogida para esta singularísima misión de ser la Madre de Dios es una joven campesina judía quien, como lo hacían todos los miembros de su comunidad, oraba para que la promesa de salvación se hiciera presente:
a. Como judía devota, María recitaba los Salmos y evocaba las numerosas acciones de Iahvé a favor de su pueblo; la Alianza era el tema central que alimentaba la espiritualidad del pueblo elegido.
b. Estando en oración, oye un saludo que la toma por sorpresa y que no sabe cómo interpretar: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”.
c. A continuación, el ángel anuncia que la promesa de salvación ya está en medio de ellos: “Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y Él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin”.

7. María ocupa un lugar destacadísimo dentro del plan de salvación. La escogencia de María es también un reconocimiento y homenaje a todas las mujeres como fuentes de la vida, como corazón de la familia que es el supremo valor de la sociedad, como constructoras del tejido social. El protagonismo de la mujer en la vida social, que ha dado pasos tan significativos en nuestro tiempo, tiene el precedente más espectacular en María, quien ejerció su misión con total dedicación, asumiendo unos costos altísimos, acompañando, orando, amando.

8. María responde al anuncio del ángel con humildad, con un entrega sin limites y con una fe que supera toda ponderación: “Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho”.

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