domingo, 14 de marzo de 2021

COMUNITAS MATUTINA 14 DE MARZO 2021 DOMINGO IV DE CUARESMA Ciclo B

 

Porque Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna”

(Juan 3: 16)

  1. 2 Crónicas 36: 14-23

  2. Salmo 136

  3. Efesios 2: 4-10

  4. Juan 3: 1-21

En nuestra manera corriente de hablar sobre Dios solemos referirnos a su amor, a su misericordia, a su compasión, un contenido así hace parte integral de la tradición con la que nos ha sido inculcado el sentido de la trascendencia divina.1 Sin embargo, al detenernos en su significado, contrastándola con muchas realidades personales y sociales , nos encontramos con escandalosas incoherencias y fracturas de nuestra parte. Predicamos comprensión y condenamos con violencia a quienes – según cierta soberbia moral y religiosa – no cumplen con los cánones de la buena conducta que se ajusta a los designios de Dios.2

Ejemplo de esto son las interminables homofobias surgidas en el mundo cristiano, la anatematización de los no creyentes, la condena hacia quienes disienten del pensamiento oficial, el estilo “anti” de muchos predicadores y de cristianos que ven en lo mundano un enemigo de la fe. Son comportamientos claramente alejados del amor de Dios.

Al respecto recordamos aquella parábola de Jesús , la del servidor despiadado,3 el que fue perdonado por su rey de una deuda de diez mil talentos, pero después fue a tratar inmisericordemente a uno de sus compañeros que le debía dinero: “Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor. Este lo mandó llamar y le dijo: Miserable!, me suplicaste y te perdoné la deuda. No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de ti? E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía” .4

El asunto que planteamos demanda una revisión profunda, autocrítica personal e institucional en la Iglesia y en las comunidades cristianas, tema esencial en tiempo de cuaresma, en el que se nos invita a un giro radical en nuestras prioridades existenciales. El diálogo de Jesús con Nicodemo, como se propone en el evangelio de este domingo, es una excelente coyuntura para tan exigente confrontación.5

Nicodemo es un personaje destacado en su tiempo y en su contexto religioso; el evangelio de Juan lo refiere en varias oportunidades, 6 es fariseo observante de la ley, muy cuidadoso en su cumplimiento, ostenta la condición de ser un jefe y de hacer parte del sanedrín7, altamente representativo de la religiosidad de ese momento: “Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, magistrado judío. Fue este donde Jesús de noche y le dijo: Rabbí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede realizar los signos que tú realizas, si Dios no está con él”. 8

Empieza el diálogo, la propuesta pedagógica para nuestros lectores consiste en que cada uno haga “composición de lugar”9, y se ponga como testigo de la conversación entre Jesús y Nicodemo, dejándose interpelar por su contenido. Es notable que un fariseo busque a Jesús y le llame “Rabbí”, con este término ellos designan a los maestros de la ley, Nicodemo está reconociendo en Jesús una autoridad particular, imagina que el maestro así reconocido viene a promover un movimiento de apropiación rigurosa de la Ley de Moisés y a llevar al pueblo a comprometerse con ella. A pesar de su fariseísmo, en Nicodemo hay una búsqueda sincera.

Sabemos bien que para este mundo de la observancia judía la Ley es el centro de sus deberes religiosos. Al comienzo del encuentro, Nicodemo está lejos de comprender el cambio radical que propone Jesús: “En verdad, en verdad te digo que el que no nazca de nuevo no puede ver el Reino de Dios. Nicodemo le preguntó: cómo puede uno nacer siendo ya viejo? Puede acaso entrar otra vez en el seno de la madre y nacer? Respondió Jesús: En verdad, en verdad te digo, que el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne es carne, lo nacido del Espíritu es espíritu”. 10

Para los fariseos, en la Ley está el porvenir de Israel; para Jesús , el nacimiento en el Espíritu abre el reino de Dios al porvenir humano. El ser humano no puede obtener plenitud y vida por la observancia de una ley, sino por la capacidad de amar que completa y perfecciona su ser. 11 Sólo con seres humanos dispuestos a la generosidad y al servicio se puede construir un mundo más humano y equitativo, la ley por sí misma no elimina las raíces de la injusticia, ella tiene sentido si se toma como una mediación inscrita en el camino fundante del amor. Esta es la vida en el Espíritu!12

En el ámbito religioso cristiano muchas personas y comunidades viven en rigurosos cumplimientos de normativas, no fallan en sus rituales y en sus códigos, lo hacen con extrema severidad y transmiten a otros esta “convicción” de que para llegar a Dios hay que vivir imprescindiblemente en esta cultura de la obligatoriedad, con eso se sienten satisfechos y justificados por Dios. Pero en estos mismos grupos ocurren con frecuencia abusos de conciencia, maltratos a la dignidad de las personas, manipulaciones, producto de la imagen de un Dios justiciero. Este no es el camino de Jesús, es lo que descubre Nicodemo en el riquísimo coloquio que nos describe el evangelio de Juan.

En el camino cuaresmal estamos llamados a encontrar la experiencia del amor liberador de Dios, que se nos comunica por vía de gratuidad, que redimensiona todas las leyes religiosas y civiles, situándolas en la saludable relatividad de la mediación, y se nos invita a reflejar en el testimonio de la propia vida la más fina coherencia con el proyecto de Dios y con el respeto y justicia que debemos a cada ser humano. 13

El evangelio enfoca el amor y el perdón de Dios de forma universal, amor de altísima exigencia porque le cuesta la condenación y la muerte de su propio Hijo: “Porque Dios amó tanto al mundo , que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo sino para que el mundo se salve por él” .14 En la mediación humana y divina de Jesús el Padre significa con eficacia su intención misericordiosa para que nada del ser humano se pierda y fracase.

Qué consecuencias podemos deducir de esta intención salvadora de Dios?

  • Asumir humildemente que somos responsables de egoísmos, de discriminaciones, de injusticias, de complicidad con la deshumanización del mundo. A esto hay que ponerle nombre claro: se llama pecado, ruptura con el amor de Dios y con el que debemos al prójimo.

  • Que no somos nosotros los salvadores de nosotros mismos, que no nos damos el sentido de la vida por nuestros propios medios, que hay un Misterio desbordante de amor en el cual se consuma plenamente el significado del ser humano y de su historia.

  • Que es otro, distinto de nosotros, llamado Jesús el Cristo, él, su vida, su humanidad, su encarnación en las realidades del mundo, la humillación y condena a la que fue sometido por el egoísmo de los hombres religiosos y morales de su país, la realidad decisiva que nos salva, libera y redime de toda ambigüedad pecaminosa.15

Usando la metáfora del evangelio, es como si un potente foco de luz cayese sobre nosotros poniendo al descubierto nuestra debilidad: “Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas. En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios” . 16

Esta iniciativa de salvación universal es concretada por Pablo en su carta a los Efesios, comunidad de nuevos cristianos de la ciudad de Efeso ( en la actual Turquía), a estos hombres y mujeres, llamados paganos por los judíos, que no hacen parte de este “pueblo elegido”, también les llega el favor ilimitado de Dios, porque también son hijos suyos: “Así, Dios ha querido demostrar a los tiempos futuros la inmensa riqueza de su gracia por el amor que nos tiene en Cristo Jesús. Porque ustedes han sido salvados por su gracia, mediante la fe. Esto no proviene de ustedes, sino que es un don de Dios; y no es el resultado de las obras, para que nadie se gloríe” . 17

El amor de Dios no se anda con medidas restrictivas, con escatimar sus dones, El no sabe de poquedades, lo suyo es el amor desbordante, siempre deseoso de la plenitud y salvación de todos los humanos, sin excepción de ninguna clase.

Preguntas para reflexión y discernimiento: Hemos apropiado esta convicción y ella es patente en nuestro estilo de vida? Estamos dispuestos a hacer de nuestra Iglesia y de nuestra sociedad ámbitos de convivencia amorosa, de respeto y de inclusión, de apertura a la diversidad, de sano pluralismo humano y evangélico? Tenemos el coraje de vivir sin reservas el acontecimiento liberador del amor de Dios en todo lo que somos y hacemos, al estilo de Jesús? Damos el salto del cristianismo incompleto de leyes, rituales, observancias minuciosas, a la experiencia de “nacer de nuevo” en el amor de Dios, como Nicodemo? Tenemos claro que la práctica de la religión es auténtica cuando nos damos por completo al prójimo, a cualquier clase de prójimo? 18

El insólito viaje apostólico del Papa Francisco a Iraq, la semana anterior, sus finísimos diálogos con los líderes del Islam chiíta, su respaldo amoroso a las martirizadas comunidades cristianas de ese país, su sincera disposición para el diálogo interreligioso, su denuncia valiente del fundamentalismo violento, son elocuente expresión de la más profunda ética de la projimidad. Ese es el camino!

1 SOBRINO, Jon. El principio misericordia: bajar de la cruz a los pueblos crucificados. Sal Terrae. Santander, 1992. GONZALEZ FAUS, José Ignacio & VIVES, Josep. Creer sólo se puede en Dios: ensayo sobre las imágenes de Dios en el mundo actual. Sal Terrae. Santander, 1990. JUAN PABLO II. Carta Encíclica Rico en misericordia. Tipografía Vaticana. Roma, 1980.

2 Papa FRANCISCO. El escándalo de la incoherencia. Homilía del 27 de febrero de 2014 en la casa Santa Marta. Ciudad del Vaticano.

3 Mateo 18: 23-35

4 Mateo 18: 31-34

5 GELABERT BALLESTER, Martín. Nacer de nuevo para ir a la luz: el diálogo de Jesús con Nicodemo según Unamuno. Publicado en Cuadernos Cátedra Miguel de Unamuno volumen 42 número 2 2006, páginas 75-91. Ediciones Universidad de Salamanca.

6 Juan 3: 1-21; 7: 50-52; 19:39.

7 Consejo supremo del judaísmo en tiempo de Jesús.

8 Juan 3: 1-2

9 Expresión frecuente de San Ignacio de Loyola en el texto de sus Ejercicios Espirituales para referirse a un ejercicio imaginativo de contemplación-oración con el fin de visualizar personajes, diálogos, espacios físicos, de tal manera que sitúe al orante en un escenario bastante real y asequible a su sensibilidad.

10 Juan 3: 3-6

11 VILA PORRAS, Carolina. Concepción de la ley israelita en el Nuevo Testamento y la concepción que de ella tiene Jesús. Publicado en revista Cuestiones Teológicas volumen 42 número 98 julio-diciembre 2015,, páginas 483-510. Facultad de Teología, Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín.

12 VON BALTHASAR, Hans Urs. Sólo el amor es digno de fe. Sígueme. Salamanca, 1999.

13 SLAVOJ, Zizek. SANTNER, Eric. REINHARD, Kenneth. El prójimo: tres indagaciones en teología política. Amorrortu Editores. Buenos Aires, 2010. Papa BENEDICTO XVI. Carta Encíclica Caritas in Veritate. Tipografía Vaticana. Roma, 2009.

14 Juan 3: 16-17

15 BOFF, Leonardo. Jesucristo, el Liberador: ensayo de cristología crítica para nuestro tiempo. Sal Terrae. Santander, 1994. KASPER, Walter. Jesús, el Cristo. Sígueme. Salamanca, 1994. Papa JUAN PABLO II. Carta Encíclica Redemptor Hominis El Redentor del Hombre. Tipografía Vaticana. Roma, 1979.

16 Juan 3: 20-21

17 Efesios 2: 7-9

18 CAMPANA, Silvia Julia. De la projimidad a la hospitalidad: el rostro desnudo de la íntima vulnerabilidad. Ponencia presentada en VII jornadas de literatura, estética y teología. 7, 8 y 9 de mayo de 2019. Universidad Católica Argentina UCA. Buenos Aires. LAIN ENTRALGO, Pedro. Teoría y realidad del otro. Revista de Occidente. Madrid, 1961. METZ, Johann Baptist. Por una mística de ojos abiertos: cuando irrumpe la espiritualidad. Herder. Barcelona, 2013.

domingo, 7 de marzo de 2021

COMUNITAS MATUTINA 7 DE MARZO 2021 DOMINGO III DE CUARESMA Ciclo B

 

Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas , derribó sus mesas y dijo a los vendedores de palomas: saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi padre una casa de comercio”

(Juan 2: 15-16)



Lecturas:

  1. Exodo 20: 1-17

  2. Salmo 18

  3. 1 Corintios 1: 22-25

  4. Juan 2: 13-25

Todas las tradiciones religiosas de la humanidad se constituyen en mediadoras de los vínculos entre los seres humanos y Dios, aspiran ellas a ser configuradoras del sentido último de la existencia y, en cuanto tales, a responder a los interrogantes vitales como los que suscitan la muerte, el mal en sus múltiples manifestaciones, el sufrimiento, el quiebre del sentido de la vida. 1 Teniendo en cuenta la aspiración de plenitud que las caracteriza, a las religiones y a sus creyentes se les exige un alto nivel de coherencia moral y espiritual, de modo que con su conducta den cuenta de la absolutez de Dios y de la sublimidad de sus ideales. 2

Sin embargo, no siempre es así. Cuando las religiones y sus adeptos se tornan fundamentalistas, fanáticos, cuando hacen de ellas instrumento de poder y dominación, cuando manipulan las conciencias, cuando transmiten una imagen de Dios que difunde miedo y angustia, cuando absolutizan su mediación con detrimento de la finalidad creyente y dadora de sentido, cuando se tornan “opio del pueblo”, según la clásica expresión marxista, cuando sus representantes abusan de su condición y adoptan conductas incompatibles con la rectitud moral y espiritual, son piedra de escándalo y merecen ser sometidas al juicio del análisis crítico y a la consecuente ruptura con las creencias que las acompañan. 3

Son bien conocidas en la cultura moderna y contemporánea las rigurosas críticas provenientes de los llamados “maestros de la sospecha”, Karl Marx4, Ludwig Feuerbach5, Sigmund Freud6, Friedrich Nietzsche7. Estos pensadores, desde sus respectivas visiones de Dios y de las creencias religiosas, pasan severa cuenta de cobro a estas, constituyéndose en sus jueces y demandando por su autenticidad y coherencia.8

Queremos decir con estas consideraciones que el asunto de la relación Dios-humanidad debe ser tomado con la mayor seriedad, por cuanto en ella se juega el sentido definitivo de la existencia humana. Esto también preocupó muchísimo a Jesús de Nazareth, convirtiéndose en uno de los aspectos claves de su ministerio público, bien conocidas son sus controversias con los líderes del judaísmo de su tiempo, formuladas con gran fuerza y radicalidad profética. Nuestros lectores semanales saben bien que este es uno de nuestros temas recurrentes, nos inquietan seriamente las fantasías que utilizan a Dios, las manipulaciones de su nombre, la falsa conciencia que crean en muchas gentes de buena voluntad. 9

El Señor Jesucristo es, en nombre de Dios y de la dignidad del ser humano, Señor de la libertad, su crítica de la religión judía es referente para examinar la autenticidad de nuestra práctica religiosa actual. Nada en él es argumento para dar soporte a esclavitudes, sometimientos serviles, normativas opresoras, rituales alienantes, todo lo suyo es Buena Noticia de salvación y de liberación.10 Un énfasis notable del tiempo cuaresmal es el de caminar hacia la libertad pascual, histórica y trascendente. Las lecturas de este domingo nos ofrecen juiciosos elementos para discernir nuestra vida en este sentido y para apreciar la consistencia de la crítica de Jesús a la religión de su tiempo. 11

El texto central viene con el evangelio, narrando la conocida escena en la que Jesús, con ira santa, expulsa a los vendedores y cambistas del Templo de Jerusalén. Conocemos bien su postura ante la religión judía de su tiempo, sus frecuentes encuentros y desencuentros con los jefes judíos, para denunciar la inconsistencia de su modelo , basado en la interminable minuciosidad de cumplimientos y observancias, con la correspondiente actitud de autojustificación, desconocedora de la gratuidad de los dones del Señor.12

Llama la atención sobre los excesos alienantes de ciertas mentalidades y prácticas religiosas: “Se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados delante de sus mesas. Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas y dijo a loa vendedores de palomas: saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio” .13

Juan sitúa la expulsión de los vendedores y cambistas al comienzo del ministerio público de Jesús. La actitud de Jesús expresa la abolición de todo el sistema sacrificial del culto antiguo, dando paso a una novedosa manera de relación entre Dios y la humanidad, caracterizada por el amor que libera, por la solidaridad entre los hombres, por la práctica de la justicia, superando el esquema “mercantil” de querer comprar el favor de Dios aplacándolo con sacrificios rituales: “No hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio” .14

Esta actuación de Jesús está fortalecida por lo que los evangelistas llaman “proceder con autoridad”. Lo entendemos mejor si hacemos el contraste. Los sacerdotes del Templo, los maestros de la ley y los escribas, detentaban el poder religioso, eran los jefes del culto, los intérpretes autorizados de la ley, los directores de la conciencia y conducta del pueblo. Jesús no tiene este tipo de poder, lo suyo es “autoridad” procedente de Dios, que no es para dominar y establecer un nuevo sistema de leyes de religión, sino para inaugurar con su Buena Noticia el tiempo de esperanza que redime de toda esclavitud.

Los judíos solicitan justificación de su proceder: “Qué signos nos das para obrar así?” ,15 con su respuesta: “Destruyan este Templo y en tres días lo volveré a levantar” , 16 no alude a un tiempo cronológico sino al significado redentor del templo de su cuerpo. Sólo después de la resurrección los discípulos y las primeras comunidades cristianas comprendieron el significado de aquellas palabras.

El simbolismo de la revelación mesiánica de Jesús es resaltado en la confrontación con el Templo, este es el punto de partida de la nueva identidad de la fe. El templo de Jerusalén es el símbolo central del poder , gloria de la nación judía. El evangelio se vale del simbolismo del látigo para significar la fuerza con la que irrumpe la era mesiánica, con su actitud él arroja de este nuevo espacio profético a los comerciantes religiosos y a quienes encarnan este poder ominoso. Así, declara la invalidez del culto de los potentados, y la infamia de utilizar a Dios como justificación de su conducta explotadora.

Estamos ante un nuevo estilo de sabiduría, que no procede ni con la lógica religiosa de los judíos, ni con la política de los romanos, ni con la excesivamente racional de los griegos: “Mientras los judíos piden milagros y los griegos van en busca de sabiduría, nosotros, en cambio, predicamos a un Cristo crucificado, escándalo para los judíos y locura para los paganos, pero fuerza y sabiduría de Dios para los que han sido llamados, tanto judíos como griegos” .17

Jesús escandaliza porque su modo de proceder no se inspira en el poder religioso, tampoco en el político, sino en lo que con Pablo conocemos como la locura de la cruz, desafiante de todos los poderes humanos: “Porque la locura de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad de Dios es más fuerte que la fortaleza de los hombres” .18

Este templo es casa del mercado y allí el Dios es el dinero. Al llamar a Dios mi Padre lo saca del ámbito excluyente del templo y lo pone en una relación familiar, de cercanía misericordiosa. La relación se desacraliza y se familiariza. En la casa del Padre no caben ni el comercio ni la explotación, es casa-familia-hogar que acoge a todos los que necesitan reconocimiento, amor, dignidad, afecto, reivindicación, justicia, sentido de vida, salvación.

Jesús da un paso más en esta confrontación radical al proponerse él mismo como santuario de Dios. En su reino no se requieren templos sino cuerpos vivos, estos son los nuevos templos, existenciales, experienciales, plenos de la vitalidad del Padre, porque él propone una humanidad restaurada a partir del principio de la ultimidad de la vida en cuerpos que viven con dignidad. Sobre esta base radica la esperanza de que es posible otra manera de vivir, otra manera de creer.

Cuando Yavé, en el libro del Exodo dice: “Yo soy el Señor, tu Dios, que te hice salir de Egipto, de un lugar de esclavitud. No tendrás otros dioses delante de mí” , 19 está haciendo la más definitiva afirmación del carácter liberador de su plan para el ser humano, tipificado en el pueblo israelita que se sacude del dominio del faraón para retornar a su tierra prometida, espacio de la libertad y de la dignidad. El Dios único, revelado en Jesucristo, es el aval de la liberación y de la salvación de la humanidad.

Con Jesús, es imperativo liberarse de la falsa religión para acoger su oferta de adorar al Padre en espíritu y en verdad.





1 GUERRA GOMEZ, Manuel. Historia de las Religiones. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 1999. LUCAS, Juan de Sahagún. Fenomenología y Filosofía de la Religión. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 1999. KUNG, Hans. En busca de nuestras huellas: la dimensión espiritual de las religiones del mundo. Debate. Barcelona, 2004.

2 MURCIA SERRANO, Inmaculada. De Dios y lo sublime. Publicado en Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas volumen 30 número 98 México, 2018. Universidad Nacional Autónoma de México UNAM.

3 COMTE-SPONVILLE, André. El alma del ateísmo: introducción a una espiritualidad sin Dios. Paidós.Barcelona, 2008. MESLIER, Jean. Memoria contra la religión. Laetoli. Pamplona, 2010. ROYO HERNANDEZ,Simón. Friedrich Nietzsche y el cristianismo: de la crítica de la religión a la muerte de Dios. Publicado en Revista de Filosofía número 49. UNED Universidad Nacional de Educación a Distancia. Madrid, 2007.

4 1818-1883

5 1804-1872

6 1856-1939

7 1844-1900

8 TORRALBA, Francesc. Los maestros de la sospecha. Fragmenta editorial. Barcelona, 2013.

9 DIAZ ARDILA, Jorge Aurelio. Reflexiones en torno al concepto de religión. Publicado en Revista Estudios de Filosofía número 51 junio 2015, páginas 27-43. Universidad de Antioquia. Medellín. TAMAYO ACOSTA, Juan José. Para comprender la crisis de Dios hoy. Verbo Divino. Estella, 2001.

10 DUCQUOC, Christian. Jesús, hombre libre. Sígueme. Salamanca, 1985.

11 THEISSEN, Gerd. El movimiento de Jesús: historia social de una revolución de los valores. Sígueme. Salamanca, 2005.

12 Recomendamos la lectura del capítulo 12 del libro de PAGOLA, José Antonio. Jesús: aproximación histórica. PPC. Madrid, 2007. El referido capítulo se llama “conflictivo y peligroso”, el autor presenta con claridad la postura de Jesús ante el judaísmo de su tiempo.

13 Juan 2: 13-16

14 Juan 2: 16. PIKAZA, Xabier. Dios o el dinero. Sal Terrae. Santander, 2019.

15 Juan 2: 18

16 Juan 2: 19

17 1 Corintios 1: 22-24

18 1 Corintios 1: 25

19 Exodo 20: 2-3

domingo, 28 de febrero de 2021

COMUNITAS MATUTINA 28 DE FEBRERO 2021 DOMINGO II DE CUARESMA CICLO B

 

Entonces se formó una nube que los cubrió con su sombra, y llegó una voz desde la nube: Este es mi Hijo amado, escúchenlo”

(Marcos 9: 7)



Lecturas:

  1. Génesis 22: 1-18

  2. Salmo 115

  3. Romanos 8: 31-34

  4. Marcos 9: 2-10

El relato de la Transfiguración de Jesús, que nos propone el evangelio de este domingo, ayuda a desvelar una de las constantes de la vida humana: no hay vida sin muerte, ni gozo sin dolor, ni regeneración sin destrucción. Los grandes amaneceres de la humanidad, que llamamos pascuas, resurrecciones, en castizo lenguaje de la fe, no resultan sin desprendimientos, sin rupturas, sin crisis y dramatismos. Estas realidades definitivas de la vida se implican mutuamente. 1

Conforme vamos entrando en la luz desaparece la oscuridad; en la medida en que vivimos con intensidad vamos ganando terreno a la muerte. En los momentos de mayor dificultad pareciera que perdemos la perspectiva de la vida, la angustia nos abate y nos hace sentir en derrota, pero en el horizonte siempre Dios como presencia incuestionable de la vida que no se agota, del sentido que reorienta toda nuestra historia en un dinamismo de esperanza que deshace el absurdo y nos lleva a la presencia, que es El mismo.

Sin embargo, esto no es claro para muchas personas en el mundo. Hay dudas de fe, escándalos causados por los mismos creyentes que no hacen provocativa la oferta religiosa, preguntas e inquietudes surgidas a partir de una gran honestidad existencial, o también indiferencia, despreocupación ante los interrogantes fundamentales del sentido. 2 Una exigente pregunta cuaresmal puede ser sobre la responsabilidad que nos compete a los creyentes en el desencanto religioso de muchos prójimos.

Cuaresma es un tiempo privilegiado para revisar a fondo lo que está desfigurado en nuestra vida, en la realidad social, en la Iglesia, con miras a una transfiguración radical de la existencia en Dios. En el acontecimiento del pecado y de la muerte nuestra existencia se desfigura, pero en la intervención definitiva que Dios hace en Jesús nos transfiguramos y adquirimos la certeza de que ahora la vida nunca se termina: “Ante esto, qué podemos decir? Si Dios está por nosotros, quién estará contra nosotros? Si El no perdonó a su propio Hijo (antes bien, lo entregó por todos nosotros) , cómo no va a darnos gratuitamente con él todas las cosas?” .3

Después de anunciar la pasión y de invitar al seguimiento, Marcos introduce este relato de la transfiguración, simbolismo de una pascua anticipada, junto a una crucifixión, igualmente anticipada. También los acompañan las narraciones del debate sobre la resurrección y el regreso de Elías 4 y la sanación del niño mudo .5 Un dato así no es de simple erudición bíblica, llamamos la atención sobre el mismo porque constituye un marco pascual, es un tríptico que enlaza la oración, la fe sanadora y el anuncio de la muerte y de la vida, de la pasión y de la resurrección, como es la vida de los seres humanos. La experiencia pascual (transfiguración) está vinculada íntimamente a la acción liberadora.6

Con estos criterios podemos captar con mayor sentido el mensaje de este domingo: con Jesús caminamos de la muerte hacia la vida. La lógica cuaresmal de conversión es una evolución en clave pascual, no se trata de penitencias individuales, de sombría austeridad, sino de una experiencia espiritual profunda que nos lleva a replantear radicalmente todo nuestro ser y quehacer para hacerlo nuevo gracias a Jesús, a su pasión y muerte, accedemos a la vitalidad inagotable de Dios: “Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es quien justifica. Quien condenará? Acaso Cristo Jesús, que murió, más aún, que resucitó, que está a la diestra de Dios y que intercede por nosotros?” .7 Estamos llamados a una vida definitiva, ojalá este año de pandemia y de su correspondiente cuarentena, forzoso retiro, nos ayude a descubrir esa perspectiva fundamental que responde a las preguntas angustiadas que surgen cuando estamos desbordados por el sufrimiento y por el mal. 8

Revisemos la fuerza simbólica del relato para luego establecer la coherencia de todo su mensaje: “Seis días después, tomó Jesús consigo a Pedro, Santiago y Juan, y los llevó a ellos solos aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos, sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de blanquearlos de ese modo” .9

Con la referencia a los seis días alude a los seis de la creación, según el Génesis, a los seis años previos al sabático. Es tiempo productivo, de siembra, de fecunda actividad, de disposición para la plenitud. La transfiguración altera esa cotidianidad laboriosa para expresar la irrupción definitiva de Dios en la historia humana, la configura pascualmente.10

Los tres discípulos escogidos representan la comunidad discipular que Jesús conduce: es la humanidad comunitaria en camino al encuentro transformador con la divinidad. Vestidos resplandecientes para resaltar la novedad decisiva que acontece en Jesús, no es un prodigio espectacular que lo exalta a él individualmente, sino la incorporación bautismal de todos los humanos en Jesús, portador de la vida nueva y eterna que se evidencia en las vestiduras blancas y brillantes de limpieza. Jesús nos hace totalmente nuevos.

Luego: “Se les aparecieron Elías y Moisés, que conversaban con Jesús. Tomó Pedro la palabra y dijo a Jesús: Rabbí, está bien que nos quedemos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés, otra para Elías” . 11

Tres seres también con resplandor deslumbrante, en representación de la comunidad en la que acontecen la salvación y la liberación que Dios gratuitamente ofrece a la humanidad; igualmente destaca aquí un simbolismo trinitario, el tres significa comunión, perfección, plenitud. Es la propuesta de Dios para todos nosotros a partir de su mismo ser trinitario.

A continuación: “Entonces se formó una nube que los cubrió con su sombra, y llegó una voz desde la nube: Este es mi Hijo amado, escúchenlo. Al momento, miraron en derredor y ya no vieron a nadie más que a Jesús con ellos. Cuando bajaban del monte les ordenó que a nadie contasen lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Ellos observaron esta recomendación, discutiendo entre sí qué era eso de resucitar de entre los muertos” . 12

Nube para los pueblos del desierto tiene el sentido de sombra, vida, lluvia, alegría, bendición. Por eso, en el simbolismo bíblico siempre está relacionada con Dios, señal visible de su presencia gratificante. Así lo fue durante la travesía por el desierto, Dios caminaba delante de ellos indicando el camino. En El estamos invitados a seguir la ruta de una existencia más humana, más justa y solidaria, indicios incuestionables de su presencia liberadora.

En el camino a Jerusalén era necesaria la transfiguración. Galilea había mostrado el éxito del reino de Dios y su justicia. La comunidad de los discípulos identificó allí la realización de los nuevos tiempos mesiánicos relacionados con los milagros y con las multitudes necesitadas de reconocimiento y de sentido de la vida. Jesús realiza señales que responden a estas expectativas, Jesús fija su atención en los desconocidos por la religión de Israel y por el imperio romano, él anuncia que ahora es posible una nueva manera de vivir en humanidad, gracias al querer del Padre.13

Cuando Jesús anuncia su pasión, la posibilidad de ser sometido por las autoridades políticas y religiosas, causa desconcierto y alarma. Para ellos era imposible aceptar este horizonte de un Mesías crucificado, humillado y ofendido. Es frecuente esta preocupación en los discípulos. Por esta razón, en el relato de Marcos, el evangelista introduce este acontecimiento simbólico, anticipador pascual, para situar los acontecimientos de la pasión en la perspectiva definitiva de la resurrección. 14

En un momento privilegiado de gracia, los discípulos pudieron acceder a una visión más honda de lo que significaba aquel Jesús humilde que caminaba con ellos como uno de tantos. La fe es la que opera esa transfiguración; por ella, los desencantos y vacíos que frecuentemente nos acompañan se transfiguran, mostrándonos su riqueza de sentido, su trasfondo de dimensiones trascendentes. El camino existencial que recorremos tiene muchos sinsabores y sufrimientos, pero ellos no agotan nuestras posibilidades, gracias al don de Dios ofrecido en Jesús toda esa muerte se torna en vida, y la existencia humana adquiere su sentido total.

La ruta de cuaresma es un itinerario de muerte de todo lo que nos envejece, de lo que nos deshumaniza, de los que nos sustrae del prójimo, de la realidad histórica, y nos convierte a ese modo de humanidad trascendente que Jesús porta para transfigurarnos, haciéndonos vislumbrar el cielo nuevo y la tierra nueva.

Cuando el Padre dice: “Este es mi Hijo amado, escúchenlo”,15 el evangelista pone en estas palabras una afirmación cristológica esencial, él es el mediador que lleva la humanidad a la novedad definitiva de Dios, en él quedan atrás todas nuestras precariedades, las de la muerte y el pecado, y nos abrimos definitivamente a lo que San Pablo llama el hombre nuevo. Caminar hacia él es la conversión, es tomar en serio nuestra condición humana!16





1 MORIN, Edgar. El hombre y la muerte. Kairós. Barcelona, 1999. FRANKL, Victor. Ante el vacío existencial. Herder. Barcelona, 1997. KÜBLER-ROSS, Elizabeth. La rueda de la vida. Biblioteca Nueva Era. Rosario, Argentina. NOEMI, Juan. Vida y muerte: una reflexión teológico-fundamental. Publicado en Revista Teología y Vida, volumen 48 número 1 2007, páginas 41-55. Pontificia Universidad Católica de Chile, Facultad de Teología.

2 RUSTER, Thomas. El Dios falsificado. Sígueme. Salamanca, 2011. ALBERT, Michel. Introducción al ateísmo. Akal. Madrid, 2010. PUENTE OJEA, Gonzalo. Ateísmo y religiosidad. Siglo XXI. Madrid, 1997. CAMUS, Albert. El hombre rebelde. Alianza. Madrid, 2008. ONFRAY, Michel. Tratado de ateología. Anagrama. Barcelona, 2006.

3 Romanos 8: 31-32

4 Marcos 9: 9-13

5 Marcos 9: 14-29

6 PIKAZA IBARRONDO, Xabier. Evangelio de Marcos: la Buena Noticia de Jesús. Verbo Divino. Estella, 2012. MARCUS, Joel. El evangelio según Marcos. Sígueme. Salamanca, 2011.

7 Romanos 8: 33-34

8 BRAVO LAZCANO, Carlos. El problema del mal. Facultad de Teología Universidad Javeriana. Bogotá, 2006. GESCHE, Adolphe. Dios para pensar: Volumen 1: El mal – el hombre. Sígueme. Salamanca, 1995.

9 Marcos 9: 2-3

10 WEILER, Lucía & BOMBONATTO, Vera Ivanise. Jesús transfigurado: el rostro que nos pone en camino. Consejo de Delegadas de la Union Internacional de Superioras Generales UISG. Aparecida, 2011. MESTERS, Carlos. A transfiguracao: a cruz no horizonte, a paizao que conduz a gloria. Apuntes de un curso dictado por Fr. Mesters. Confederación Latinoamericana de Religiosos CLAR. Bogotá, 2003.

11 Marcos 9: 4-5

12 Marcos 9: 7-10

13 GONZALEZ FAUS, José Ignacio. La humanidad nueva: ensayo de cristología. Sal Terrae. Santander, 2015.

14 CASTRO , Secundino. El sorprendente Jesús de Marcos: lectura del evangelio desde el segundo nivel. Publicado en Revista de Espiritualidad número 47 1988 páginas 9-48. Orden de Carmelitas Descalzos, España. PRONZATO, Alejandro. Un cristiano comienza a leer el evangelio de Marcos. Sígueme. Salamanca, 1997.

15 Marcos 9: 7

16 KORSGAARD, Cristine. Valorar nuestra humanidad. Publicado en Revista Signos Filosóficos volumen 13 número 26 julio-diciembre 2011. México D.F. Delegación de pastoral universitaria de la arquidiócesis de Madrid. Cartas a un espíritu inquieto. Madrid, 2011

domingo, 21 de febrero de 2021

COMUNITAS MATUTINA 21 DE FEBRERO 2021 DOMINGO I DE CUARESMA CICLO B

 

El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios ha llegado: conviértanse y crean en la Buena Nueva

(Marcos 1: 15)

Lecturas:

  1. Génesis 9: 8-15

  2. Salmo 24

  3. 1 Pedro 3: 18-22

  4. Marcos 1: 12-15



Llega nuevamente el tiempo de Cuaresma. Qué decir? Otra rutina religiosa? Unas prácticas piadosas de corte individual sin trascendencia significativa en la vida social y eclesial? Un período sombrío y “aguafiestas”? Una cerrazón timorata a los grandes cambios y retos que Dios y la vida nos plantean? Oídos sordos a los clamores de dignidad y de justicia de tantos seres humanos agobiados por la cultura de la muerte? A dónde vamos con el exacerbado individualismo religioso tan dominante en nuestros medios creyentes? Cómo llegamos a este tiempo después de un año de pandemia, con su alta cuota de fragilidades, sufrimientos y pobrezas? Esta penosa circunstancia la leemos como un lenguaje que nos invita a deponer el absolutismo del ego y la indiferencia sistemática ante millones de prójimos en intemperie?

Dice el Papa Francisco en su mensaje de Cuaresma 2021: “La caridad se alegra de ver que el otro crece. Por este motivo, sufre cuando el otro está angustiado, solo, enfermo, sin hogar, despreciado, en situación de necesidad…La caridad es el impulso del corazón que nos hace salir de nosotros mismos y que suscita el vínculo de la cooperación y de la comunión. A partir del “amor social”1 es posible avanzar hacia una civilización del amor a la que todos podamos sentirnos convocados. La caridad, con su dinamismo universal, puede construir un mundo nuevo, porque no es un sentimiento estéril, sino la mejor manera de lograr caminos eficaces de desarrollo para todos”. 2

Para salir de esa religión de prácticas de corto alcance – ayunos formales, limosnas ocasionales dadas para salir del paso - de piedades sin trascendencia ética, el asunto cuaresmal se nos plantea en la perspectiva de la projimidad: convertirnos a Dios es convertirnos al ser humano, es asumir el énfasis propio de esta temporada escrutando los gritos de la humanidad, sus demandas de dignidad y de justicia, tener el coraje de romper con las ataduras que hielan nuestro corazón – , deponer la mezquindad que nos encierra en ese estrecho mundo de comodidades e intereses personales para dar paso hacia lo que es totalmente distinto de nosotros y siempre desafiante: Dios y el prójimo, en exigente simultaneidad. Esta es la ruta de la conversión!3

El ser humano oscila entre el proyecto de autenticidad y de vida solidaria que procede de Dios, y la tentación de dar la espalda a estas intenciones y autoafirmarse él mismo como medida y referencia de todo, es el culto a sí mismo, que trae conjuntamente la autosuficiencia religioso-moral tan fustigada por Jesús como todos los indicadores sociales de “buen recibo” que contribuyen a la desmesura del ego, a la arrogancia individual, y a la negación del prójimo en todas sus dimensiones. Esto es el pecado, la ruptura de la relación fundamental con Dios y con los demás, y la frustración del proyecto de plenitud que el Padre nos propone como camino de autenticidad. 4

El primer domingo de cuaresma trae como relato central las tentaciones de Jesús, hoy con la escueta versión de Marcos: “A continuación, el Espíritu lo empujó al desierto, y permaneció allí cuarenta días, siendo tentado por Satanás” .5 Implicado por completo en la condición humana, semejante a nosotros en todo menos en el pecado, Jesús es acosado por las propuestas de felicidad propias del que se vuelca sobre sí mismo: las demostraciones espectaculares de poder, el mesianismo triunfante y glorioso, la fama, los aplausos, los “me gusta” del facebook de la vida, los signos deslumbrantes de éxito individual, los aplausos, el dominio abusivo sobre los demás y sobre la naturaleza.6

El relato, de gran densidad simbólica, puesto antes de comenzar su ministerio público, tiene intencionalidad pedagógica: va a señalar cuál es la lógica de la misión de Jesús, negativa radical a esos criterios de fama y de poder, aceptación de un mesianismo crucificado, como elemento estructurante de la presentación que hace Marcos de Jesús y de su ministerio, afirmación del absoluto liberador de Dios: “Y los ángeles lo servían7, “Después que Juan fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, el Reino de Dios está cerca”. 8

El río Jordán, el desierto, y la región de Galilea, son como un mismo hilo conductor de un desplazamiento fundamental que da inicio al relato de Marcos. Ahí percibimos la dinámica del reino de Dios que nos invita a movilizarnos también persiguiendo nuestros propios “lugares del Reino”, hacia dónde debemos caminar en términos de conversión, preguntándonos en cuáles no está ese Reino, en cuáles sí está. Cuáles son nuestros Jordanes, nuestras Galileas, nuestros desiertos?

La primera lectura, de Génesis 9, contiene la alianza de Dios con Noé, su contenido, de notable elocuencia simbólica, nos presenta el relato del diluvio y de la finalización del mismo, como la señal de un nuevo pacto de Yavé con la humanidad, a partir de una alternativa de vida para todos los vivientes, el arca es signo de una gran casa acogedora, un genuino hábitat, en el que Dios afirma su opción preferencial por la vida de todas sus creaturas, siempre en contra de la destrucción que acarrea la muerte. Nuestra vocación es una permanente conversión a la vida: “Y dijo Dios a Noé y a sus hijos: Además, yo establezco mi alianza con ustedes, con sus descendientes y con todos los seres vivientes que están con ustedes…”9

El río Jordán, el desierto, Galilea, aluden a realidades indicadoras de la novedad de Dios, que salva y libera:

  • Josué y el grupo que viene desde Egipto atraviesan el Jordán para ingresar en la tierra prometida, Juan el Bautista se sitúa en su ribera para anunciar un nuevo orden de vida y para iniciar su movimiento de conversión.

  • El desierto es ámbito del encuentro con Dios, de experimentar su llamado, despojados de oropeles y de naturaleza generosa, la austeridad del lugar contiene una invitación al discernimiento, a preguntarse por las grandes opciones existenciales, allí Israel aprendió a ser pueblo de Dios.

  • Galilea, el norte del pequeño país de Jesús, es la región donde Jesús concreta su opción de humanidad y de humanización, en nombre de la paternidad de Dios y de su total compromiso con el prójimo caído por la pobreza, por el pecado, por la enfermedad, por la opresión de la religión de su tiempo.

En esta cuaresma se nos invita a renunciar a esa tranquila conciencia individualista para cruzar el Jordán hacia una manera de vivir justa y solidaria, el ámbito que Dios nos promete como correlato a esas decisiones de libertad; el encuentro con Satanás – lo contrario a Dios, lo que desvincula al ser humano del amor y lo fractura haciéndolo esclavo – es también la posibilidad de seguir a Jesús en libertad, rechazando las ofertas efímeras de felicidad superficial para abrirnos al apasionante mundo de la justicia y del amor que no repara en beneficios personales.10

Así, entendemos la sobria invitación: “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios ha llegado; conviértanse y crean en la Buena Nueva” .11 Marcos re-escribe la historia, cambia su señal de fatalismo y opresión, y nos lleva del agua del bautismo a la reconstrucción de la humanidad, para decirnos que Jesús está ahí revelando al Dios de la vida, de la dignidad, de plenitud para todos los vivientes.

Los cuarenta días del desierto – número que en la Biblia significa proceso completo de la salvación de Dios, como los cuarenta años de los israelitas en el desierto – duran todo el evangelio, toda la vida. Son paradigma de la contradicción y el desequilibrio que atraviesan la totalidad de la historia. En la trama de nuestra vida están el pecado, la tentación de congelar el corazón y hacernos indiferentes al prójimo, la búsqueda de la felicidad barata del dinero y el prestigio, pero también la apertura que Dios nos hace a ser solidarios, a hacer del prójimo el referente central de una nueva manera de vivir felizmente saturada por su Buena Noticia.







1 Categoría central en la reciente encíclica del Papa Francisco “Fratelli Tutti”, sobre la fraternidad y el amor social, presentada el 3 de octubre de 2020, en Asís.

2 Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2021, página 3.

3 ALONSO, Juan. Conversión y hombre nuevo: teología de la conversión en San Pablo. Publicado en SCRIPTA THEOLOGICA número 41 año 2009, páginas 47-84. Revista de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Pamplona. JUSTO DOMINGUEZ, Emilio José. La conversión personal a Cristo en la iniciación cristiana. Publicado en SALMANTICENSIS número 65 año 2018, páginas 393-413. Revista de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca. HERRAEZ, Fidel. Conversión, entrada en Conceptos Fundamentales del Cristianismo, edición dirigida por Casiano FLORISTAN y Juan José TAMAYO-ACOSTA. Trotta. Madrid, 1993; páginas 239-256.

4 MUNERA DUQUE, Alberto. Pecado personal desde la comprensión del pecado original. Pontificia Universidad Javeriana, Facultad de Teología. Bogotá, 1982. SCHOONENBERG, Piet. El poder del pecado. Carlos Lohlé. Buenos Aires, 1968. VIDAL, Marciano. Cómo hablar del pecado hoy: hacia una teología crítica del pecado. PPC. Madrid, 1977.

5 Marcos 1: 12-13

6 CABESTRERO, Teófilo. Pero la carne es débil: antropología de las tentaciones de Jesús y de nuestras tentaciones. Desclée de Brower. Bilbao, 2007. CASTILLO, José María. La humanización de Dios. Trotta. Madrid, 2010. DUPONT, Jacques. El origen del relato de las tentaciones de Jesús en el desierto. En https://seleccionesdeteologia.net/selecciones/llib/vol6/24/024_dupont.pdf

7 Marcos 1: 13

8 Marcos 1: 14-15.

9 Génesis 9: 8-10

10 SOBRINO, Jon. Pecado personal, perdón y liberación. En https://core.ac.uk/download/pdf/47263477.pdf

11 Marcos 1: 14-15

domingo, 14 de febrero de 2021

COMUNITAS MATUTINA 14 DE FEBRERO 2021 DOMINGO VI DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B

 

Jesús, conmovido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: lo quiero, queda purificado”

(Marcos 1: 41)



Lecturas:

  1. Levítico 13: 1-2 y 44-46

  2. Salmo 31

  3. 1 Corintios 10: 31 a 11:1

  4. Marcos 1: 40-45

Ha sido muy desafortunado en todos los tiempos de la historia segregar millones de personas por razones de tipo étnico, religioso, moral, social, político, económico. Excluír con violencia es uno de los grandes pecados del ser humano en contra de sus semejantes.1

La historia de la humanidad sobreabunda en hechos de esta naturaleza, todos ellos causantes de extremo sufrimiento y degradación de quien los padece: recuerdan ustedes el genocidio sucedido en Ruanda a mediados de los años noventa cuando la etnia hutu se empeñó en el exterminio de la etnia tutsi, con el triste resultado de un millón de asesinatos? 2 Recuerdan ustedes la persecución en contra de los judíos durante la segunda guerra mundial, por parte del régimen de Adolfo Hitler?3 Tenemos presentes las abominables segregaciones raciales como la de Estados Unidos y Sudáfrica en contra de las comunidades negras? 4 Qué decir del lamentable estado de abandono en el que viven las comunidades negras del Pacífico colombiano?5 Somos sensibles ante el maltrato sistemático a las etnias minoritarias en tantos lugares del mundo, la homofobia y las persecuciones de tipo religioso, las interminables decisiones de seres humano, enceguecidos por la violencia y el sectarismo, que proscriben a sus semejantes a la muerte, a la miseria, a la marginación de forma permanente?

Se invocan “razones” de tipo religioso, de pretendida superioridad racial de unos sobre otros, de juicio moral , de venganzas y cobros de cuentas ancestrales. También en tiempos de Jesús se vivía el escándalo de estas exclusiones. Las lecturas de este domingo nos lo muestran yendo en contravía de esas determinaciones lideradas por la institución religiosa judía.

En el evangelio de Marcos leemos que Jesús se encuentra con un leproso que tiene la osadía de romper la norma que lo obligaba a permanecer alejado de la ciudad y de la comunidad debido a su enfermedad que era considerada impura y contaminante en lo religioso, en lo físico, en lo moral.6 Jesús – fiel al Padre y a sus convicciones de misericordia y de solidaridad – contraviene esta normativa y se aproxima al hombre: “Entonces se le acercó un leproso para pedirle ayuda y, cayendo de rodillas, le dijo: Si quieres, puedes purificarme. Jesús, conmovido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: lo quiero, queda purificado” . 7

En la tradición judía la enfermedad se consideraba maldición divina, consecuencia del pecado de quien la padecía . En el imaginario de la época la lepra era la patología que se veía como más contagiosa y plena de impureza, la rígida normativa excluía a los enfermos de la vida social: “La persona afectada de lepra llevará la ropa desgarrada y los cabellos sueltos; se cubrirá hasta la boca e irá gritando: impuro, impuro! Será impuro mientras dure su afección. Por ser impuro, vivirá apartado y su morada estará fuera del campamento” .8 El enfermo de lepra era un muerto en vida.

Aquí mismo en Colombia recordamos cómo – a finales del siglo XIX y buena parte del XX – las leyes del estado confinaban a los afectados por esta enfermedad en tres poblaciones: Contratación (Santander), Agua de Dios (Cundinamarca), Caño de Loro (Bolívar), ir allí era un exilio definitivo, apartados para siempre de los suyos, como en campo de concentración, y con restricciones convertidas en leyes que hacían más violento y doloroso ese destierro.9

En la práctica del judaísmo antiguo eran los sacerdotes los encargados de examinar a los pacientes y emitir un veredicto de impureza, con sus consecuencias de exilio de la población, vida en soledad, indignidad y demás concomitantes de maldición y excomunión. Conviene recordar que aquel sistema normativo religioso generaba permanente exclusión de personas por motivos de sexo, salud, condición social, edad, religión, nacionalidad .10

El estilo de Jesús es radicalmente opuesto a todo tipo de exclusión, nos exige confrontar nuestros “mapas mentales”, aquellas categorías con las que injustamente clasificamos a la gente, dominados por prejuicios e imaginarios que nos “educan” para excluír y condenar: los ataques cruentos e incruentos a la población LGBT, el acoso que se hace a quienes no cumplen con los indicadores de “normalidad”, y las grandes determinaciones que resuelven crear categorías de gentes superiores e inferiores. Aquellos a quienes el papa Francisco llama “descartados” por los sistemas de dominación del mundo. 11

Qué plantea Jesús? Se compadece, entra en contacto directo con el enfermo, lo toca, hace suyo este drama, rompe la rigidez de la norma religiosa, salta la ley que margina y excluye, pone al ser humano como criterio fundante de su comportamiento, confronta la intransigencia de su propia religión, está a favor de la vida, de la felicidad, del reconocimiento de la dignidad de cada ser humano. La vida y las personas por encima de la ley, nunca al revés.12

Después de la curación, le pide silencio al recién sanado – lo que conocemos como “secreto mesiánico” en el evangelio de Marcos – y lo envía al sacerdote como signo de reinclusión en la dinámica social: “Jesús lo despidió, advirtiéndole severamente: No le digas nada a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio” .13 Con este proceder Jesús se refiere a la voluntad de Dios que desea y aún puede actuar por encima de las normas, recuperando la vida y la dignidad de sus hijos.

El feliz curado e incluído no hace caso de la recomendación , rompe el silencio, y pregona con entusiasmo su experiencia de liberación. No se sirve de la mediación sacerdotal para anunciar su nuevo estado de vida, sino que se autoincluye y decide él mismo proclamar la Buena Noticia: “Sin embargo, apenas se fue, empezó a proclamarlo a todo el mundo, divulgando lo sucedido, de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que debía quedarse fuera, en lugares desiertos. Y acudían a él de todas partes” .14

Al asumir la causa de los excluídos, Jesús se convierte en uno más de ellos. Argumento poderoso para los sacerdotes del templo y maestros de la ley que le empiezan a considerar hereje, blasfemo, contrario a las tradiciones religiones de Israel, inmoral, reo de la justicia. En esos suburbios existenciales brota la nueva vida que viene del Padre. Por eso muchos acuden a él para recibir su anuncio vital de justicia y de reivindicación.

Leyendo sutilmente el texto de la segunda lectura podemos apreciar una invitación a vivir la integridad de lo humano en clave teologal, punto de referencia para establecer la coherencia de todo lo que hacemos en la perspectiva del Dios compasivo y se misericordioso que se nos revela con plenitud en la persona de Jesús. La genuina humanidad adquiere todo su sentido con la inserción en ella de la divinidad , porque esta “se agacha” para implicarse encarnatoriamente en nosotros , con la intención de que accedamos a vivir la nueva humanidad que Jesús trae para beneficio de todos: “Hagan como yo, que me esfuerzo por complacer a todos en todas las cosas, no buscando mi interés personal, sino el del mayor número, para que puedan salvarse. Sigan mi ejemplo, así como yo sigo el ejemplo de Cristo” .15

Jesús se pone incondicionalmente al servicio del ser humano, y nos señala como camino de realización que le sigamos en lo mismo. Dios no tiene nada que ver con las exclusiones, ni siquiera cuando estas están amparadas por leyes civiles o religiosas. Aquí lo absoluto es el bien del ser humano, su liberación y su salvación.



1 BERIAIN, Josetxo. Las consecuencias perversas de la modernidad. Anthropos. Barcelona, 1996. FORRESTER, Viviane. El horror económico. Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires, 1997. NUN, José. Marginalidad y exclusión social. Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires, 2000. HERNANDEZ PEDREÑO, Manuel. Exclusión social y desigualdad. Ediciones de la Universidad de Murcia EDITUM. Murcia, 2008. CONSEJO EPISCOPAL LATINOAMERICANO CELAM. Conclusiones de la II Asamblea General del Episcopado Latinoamericano Medellín Agosto-Septiembre 1968. Indo American Press Service. Bogotá, 1969. Ibidem. Conclusiones de la III Asamblea General del Episcopado Latinoamericano Puebla de los Angeles Enero-Febrero 1979. Indo American Press Service. Bogotá, 1979.

2 REYNTJENS, Filip. El genocidio de los tutsi en Ruanda. Universidad de Deusto. Bilbao, 2017. BOKSER, Judit. Nombrar , analizar y reflexionar: el holocausto y otros genocidios. Publicado en Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales; número 228 septiembre-diciembre 2016. Universidad Nacional Autónoma de México UNAM.

3 JIMENEZ BURILLO, Florencio. El holocausto nazi. UOC. Barcelona, 2007. JOHNSON, E.A. El terror nazi: la Gestapo, los judíos y el pueblo alemán. Paidós. Buenos Aires, 2000.

4 DENEGRI, Gerardo. Sudáfrica: su difícil camino hacia la libertad. Publicado en Revista Relaciones Internacionales número 49. Universidad Nacional de La Plata, Argentina, 2015.

5 GONZALEZ SEVILLANO, Pedro Hernando. Marginalidad y exclusión en el Pacífico colombiano vs. Normatividad jurídica para esclavos y afrodescendientes, del siglo XVI al XX. Publicado en Revista de Educación & Pensamiento, número 19, páginas 106-131. Universidad Santiago de Cali, 2012.

6 DOUGLAS, Mary. Pureza y peligro: un análisis de los conceptos de contaminación y tabú. Siglo XXI Editores. Madrid, 1973. PAGOLA, José Antonio. Curador de la vida , en Jesús: aproximación histórica. PPC. Madrid, 2012; páginas 159-183.

7 Marcos 1: 40-41

8 Levítico 13: 45-46

9 MARTINEZ,Abel Fernando & GUATIBONZA, Samuel Alfonso. Cómo Colombia llegó a ser la primera potencia leprosa del mundo: 1869-1916. Publicado en Colombia Médica Volumen 36 Número 4, octubre-diciembre 2005.

10 Para tener mejor ilustración recomendamos leer los capítulos 13 y 14 del libro del Levítico, es el código de prohibiciones y exclusiones del Antiguo Testamento.

11 FRAIJÖ, Manuel. Jesús y los marginados. Cristiandad. Madrid, 1985. ESCUDERO FREIRE, Carlos. Jesús y el poder religioso: el evangelio y la liberación de los oprimidos. Nueva Utopía. Madrid,2003.

12 GONZALEZ FAUS, José Ignacio. Clamor del reino: estudio sobre los milagros de Jesús. Sígueme. Salamanca, 1982.

13 Marcos 1: 43-44

14 Marcos 1: 45

15 1 Corintios 10: 33 a 11:1

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