1. Lecturas:
a. I Libro de los Reyes 19, 9.11-13
b. Carta de san Pablo a los Romanos 9,1-5
c. Mateo 14, 22-33
2. En el mundo del espectáculo, los artistas necesitan que sus nombres aparezcan continuamente en los medios de comunicación, pues así el público los recuerda. Para generar noticia acuden a todas las tácticas: comportamientos que se salen de lo común, vestidos estrambóticos, declaraciones altisonantes, aventuras amorosas, etc. Llegan al extremo de ofrecer dinero a los periodistas sensacionalistas para que se produzca alguna noticia.
3. Los seres humanos buscamos protagonismo; por el contrario, Dios actúa discretamente, evitando todo aquello que se parezca a un espectáculo. En los evangelios encontramos dos escenas que son muy ilustrativas:
a. La primera es el relato de las tentaciones de Jesús en el desierto; el demonio le propone al Señor que convierta las piedras en pan y que se lance al abismo para que los ángeles lo recojan; Jesús rechaza enfáticamente estas sugerencias perversas que desvirtúan el uso de los poderes milagrosos que tenía el Hijo de Dios.
b. La segunda escena tiene lugar junto a la cruz; los que pasaban le gritaban: “Tú, que derribas el templo y en tres días lo vuelves a levantar, sálvate a ti mismo. ¡Si eres Hijo de Dios, bájate de la cruz!”. Aun en ese momento extremo, Jesús rehusó utilizar medios excepcionales para hacer menos cruel el cumplimiento de su misión.
4. Sin embargo, muchos que se proclaman seguidores de Jesús diseñan sus modelos evangelizadores sobre una plataforma milagrera; estos líderes religiosos saben cómo manipular la sensibilidad de personas influenciables y, valiéndose de la sugestión, producen aparentes milagros, los cuales se traducen en generosos diezmos y limosnas. Y así la religión se convierte en una mina de oro para estos mercaderes de la fe.
5. La Biblia nos muestra que el modo ordinario de manifestarse Dios es a través de los acontecimientos de la vida diaria. La discreción con que se manifiesta Dios – hoy hablaríamos de un “bajo perfil” – está poéticamente descrita en la primera lectura de este domingo, en la que el profeta Elías es el protagonista; releamos el texto: “Sal de la cueva y quédate en el monte para ver al Señor, porque el Señor va a pasar. Así lo hizo Elías, y al acercarse el Señor, vino primero un viento huracanado, que partía las montañas y resquebrajaba las rocas; pero el Señor no estaba en el viento. Se produjo después un terremoto; pero el Señor no estaba en el terremoto. Luego vino un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego se escuchó el murmullo de una brisa suave. Al oírlo, Elías se cubrió el rostro con el manto y salió a la entrada de la cueva”.
6. Este relato con imágenes tan vívidas es una pieza maestra de la espiritualidad porque nos indica dónde buscar a Dios; en general, la presencia de Dios no está precedida de signos extraordinarios – como sí lo fueron las teofanías o manifestaciones de Dios en el Antiguo y en el Nuevo Testamento -. Dios se comunica en la vida diaria; nos habla a través de la sonrisa de un niño o del consejo sabio de los abuelos o desde el hambre de los desplazados o desde la delicadeza de una rosa.
7. Ahora bien, con frecuencia no percibimos esa comunicación de Dios porque estamos inmersos en el ruido de las ocupaciones diarias. Por eso es tan importante crear unos espacios y unos tiempos para la reflexión y la oración.
8. La experiencia espiritual de Ignacio de Loyola, que tiene como eje central los Ejercicios Espirituales, es un formidable entrenamiento para adquirir las competencias que nos permiten discernir qué es lo que quiere Dios de nosotros. La espiritualidad ignaciana es una metodología para hallar a Dios en todas las cosas y llegar a ser contemplativos en medio de la vida activa.
9. El evangelio de hoy nos cuenta que Jesús, después de alimentar a miles de personas mediante la multiplicación de los panes y los pescados, “subió al monte a solas para orar”. Con frecuencia, Jesús se apartaba del barullo de las correrías apostólicas para dialogar con el Padre en medio del silencio.
10. Según nos lo enseñan los maestros de oración, no necesitamos complicados discursos ni hay que formular largas listas de deseos; basta con recitar lentamente el Padrenuestro o entonar pausadamente un Salmo o leer alguna escena de la vida de Jesús.
11. Valoremos esta profunda lección de espiritualidad que nos ofrece el profeta Elías; aprendamos a descubrir la presencia de Dios en las realidades simples de la vida; a través de lo cotidiano, Dios nos está diciendo que nos ama, que quiere compartir con nosotros su gracia y que pide nuestra colaboración para construir un mundo más justo e incluyente.
En el trajín de la gran ciudad: transmilenio, medios de comunicación que nos saturan, preocupaciones personales, la dura realidad que a menuda nos abruma, cabe esta pregunta: ¿hundo la cabeza en la arena como el avestruz para evadir? ¿qué hago?
domingo, 7 de agosto de 2011
sábado, 6 de agosto de 2011
SABADO 6 DE AGOSTO
Lecturas de hoy
1. 2 Pedro 1:16-19
2. Salmo 96:1-9
3. Mateo 17:1-9
Fiesta de la Transfiguración del Señor.
Esta fiesta expresa la nueva realidad – sustancialmente nueva – que Dios realiza para toda la humanidad en Jesús, El es la figura del nuevo ser humano que es asumido en El por Dios, como lo expresa el texto de Pedro: “El recibió de Dios Padre honor y gloria, cuando la sublime Gloria le dirigió esta voz: Este es mi Hijo muy amado en quien me complazco” (2 Pedro 1: 17).
La glorificación de Jesús, y la nueva realidad que es El en plenitud no es un prodigio espectacular, fuera de lo común, está inscrita en la intención salvadora y liberadora de Dios, y nos implica a todos los humanos que libremente acojamos ese don.
Vemos realidades desfiguradas por el pecado, la violencia, el egoísmo, la muerte, el desorden, el desamor, en Jesús todo lo afectado por esto se re-configura y se trans-figura para acceder a la gloria decidida por el Padre.
Estamos abiertos a ser nuevas realidades a partir de nuestra experiencia de encuentro con Jesús? Qué hay en nosotros de des-figurado por el pecado? Qué es lo que Jesús trans-figura en nosotros?
Esto lo ratifica el texto de Mateo: “Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz” (Mateo 17:2). Vivimos muchas realidades de muerte, y a menudo nos empeñamos en mantenerlas, hay un miedo a la libertad, una búsqueda inconsciente de lo desfigurado, por eso permanecemos anclados en el desencanto, en la pérdida del sentido. Estamos así nosotros? O estamos abiertos a que Jesús re-encante nuestra vida y nos trans-figure con El para participar de su gloria?
Oremos así en este sábado y permanezcamos constantes en nuestro compromiso de orar infatigablemente por todas las personas de nuestra LISTA, que son nuestros padres, hermanos, amigos, hijos, esposos-as, y entreguémoslos al Dios amoroso para que El los trans-figure con su Hijo Jesucristo Nuestro Señor, y que el Padre Arrupe y Monseñor Romero nos sigan ayudando en esta tarea.
1. 2 Pedro 1:16-19
2. Salmo 96:1-9
3. Mateo 17:1-9
Fiesta de la Transfiguración del Señor.
Esta fiesta expresa la nueva realidad – sustancialmente nueva – que Dios realiza para toda la humanidad en Jesús, El es la figura del nuevo ser humano que es asumido en El por Dios, como lo expresa el texto de Pedro: “El recibió de Dios Padre honor y gloria, cuando la sublime Gloria le dirigió esta voz: Este es mi Hijo muy amado en quien me complazco” (2 Pedro 1: 17).
La glorificación de Jesús, y la nueva realidad que es El en plenitud no es un prodigio espectacular, fuera de lo común, está inscrita en la intención salvadora y liberadora de Dios, y nos implica a todos los humanos que libremente acojamos ese don.
Vemos realidades desfiguradas por el pecado, la violencia, el egoísmo, la muerte, el desorden, el desamor, en Jesús todo lo afectado por esto se re-configura y se trans-figura para acceder a la gloria decidida por el Padre.
Estamos abiertos a ser nuevas realidades a partir de nuestra experiencia de encuentro con Jesús? Qué hay en nosotros de des-figurado por el pecado? Qué es lo que Jesús trans-figura en nosotros?
Esto lo ratifica el texto de Mateo: “Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz” (Mateo 17:2). Vivimos muchas realidades de muerte, y a menudo nos empeñamos en mantenerlas, hay un miedo a la libertad, una búsqueda inconsciente de lo desfigurado, por eso permanecemos anclados en el desencanto, en la pérdida del sentido. Estamos así nosotros? O estamos abiertos a que Jesús re-encante nuestra vida y nos trans-figure con El para participar de su gloria?
Oremos así en este sábado y permanezcamos constantes en nuestro compromiso de orar infatigablemente por todas las personas de nuestra LISTA, que son nuestros padres, hermanos, amigos, hijos, esposos-as, y entreguémoslos al Dios amoroso para que El los trans-figure con su Hijo Jesucristo Nuestro Señor, y que el Padre Arrupe y Monseñor Romero nos sigan ayudando en esta tarea.
viernes, 5 de agosto de 2011
VIERNES 5 DE AGOSTO
Lecturas de hoy
1. Deuteronomio 4:32-40
2. Salmo 76:12-16 y 21
3. Mateo 16:24-28
El texto que nos propone Deuteronomio es una memoria agradecida a Dios por todos los dones y beneficios con los que se ha manifestado en el pueblo de Israel: “Reconoce hoy y aprende en tu corazón que el Señor es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra y no hay otro” (Deuteronomio 4:39). Celebrar es un ejercicio de memoria y actualización: reconocer el pasado, integrarlo en la vida y experimentar que sigue vigente dando sentido, abriendo a la trascendencia, haciendo de la vida un proyecto de esperanza. Por eso los creyentes de Israel en la tradición deuteronomista reconocen - y esto con carácter esencial – la acción liberadora de Dios en su vida individual, colectiva, en la totalidad de su historia.
Una buena sugerencia para la oración de hoy es esta de la MEMORIA AGRADECIDA, un recuento de todo lo recibido de Dios, y cómo eso ha dado significado a nuestras vidas. Si Dios es gratuito y abundantísimo en sus dones también eso nos implica a nosotros. Sabemos vivir en perspectiva de gratuidad? O somos calculadores y milimétricos? Hacemos el esfuerzo de construír en nosotros una actitud de agradecimiento? Con ello reconocemos que necesitamos de Dios y de los demás? O nos dejamos llevar por milimetrías y minuciosidades?
Por otra parte, el texto de Mateo nos invita al seguimiento radical de Jesús: “El que quiera seguirme que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz y me siga” (Mateo 16:24). Jesús no se anda con medianías y lo que nos propone demanda la totalidad de la persona, con el criterio de hacer ruptura liberadora con realidades, situaciones, ideologías, personas, que nos amarran y que no entran dentro de la lógica del seguimiento, con eso que llamamos la renuncia a sí mismo, a hacer del propio yo la medida de todo, a deponer comodidades y privilegios para asumir un modo de vida abnegado en el que el referente de identidad y de vida es el mismo Señor Jesús.
Nuestra manera de ser cristianos es un cómodo ajuste con prácticas rituales, pertenencia institucional tranquila a la Iglesia, búsqueda de buen nombre, buena conciencia? O estamos abiertos en discernimiento a renunciar a status, beneficios, tranquilidad, y a hacer “oblación de mayor estima y momento”, como dice San Ignacio, para atender el llamado con la máxima generosidad? Hemos pensado y sentido con nuestros hermanos de LA LISTA lo que para ellos significa estar enfermos y limitados con otras posibilidades de su vida? Y lo que esto implica para ellos en términos de cruz y abnegación?
Con el Padre Arrupe y con Monseñor Romero presentémoslos al Padre Dios para que los bendiga con el don de la salud y con el temple para seguir los caminos de su Hijo,Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
1. Deuteronomio 4:32-40
2. Salmo 76:12-16 y 21
3. Mateo 16:24-28
El texto que nos propone Deuteronomio es una memoria agradecida a Dios por todos los dones y beneficios con los que se ha manifestado en el pueblo de Israel: “Reconoce hoy y aprende en tu corazón que el Señor es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra y no hay otro” (Deuteronomio 4:39). Celebrar es un ejercicio de memoria y actualización: reconocer el pasado, integrarlo en la vida y experimentar que sigue vigente dando sentido, abriendo a la trascendencia, haciendo de la vida un proyecto de esperanza. Por eso los creyentes de Israel en la tradición deuteronomista reconocen - y esto con carácter esencial – la acción liberadora de Dios en su vida individual, colectiva, en la totalidad de su historia.
Una buena sugerencia para la oración de hoy es esta de la MEMORIA AGRADECIDA, un recuento de todo lo recibido de Dios, y cómo eso ha dado significado a nuestras vidas. Si Dios es gratuito y abundantísimo en sus dones también eso nos implica a nosotros. Sabemos vivir en perspectiva de gratuidad? O somos calculadores y milimétricos? Hacemos el esfuerzo de construír en nosotros una actitud de agradecimiento? Con ello reconocemos que necesitamos de Dios y de los demás? O nos dejamos llevar por milimetrías y minuciosidades?
Por otra parte, el texto de Mateo nos invita al seguimiento radical de Jesús: “El que quiera seguirme que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz y me siga” (Mateo 16:24). Jesús no se anda con medianías y lo que nos propone demanda la totalidad de la persona, con el criterio de hacer ruptura liberadora con realidades, situaciones, ideologías, personas, que nos amarran y que no entran dentro de la lógica del seguimiento, con eso que llamamos la renuncia a sí mismo, a hacer del propio yo la medida de todo, a deponer comodidades y privilegios para asumir un modo de vida abnegado en el que el referente de identidad y de vida es el mismo Señor Jesús.
Nuestra manera de ser cristianos es un cómodo ajuste con prácticas rituales, pertenencia institucional tranquila a la Iglesia, búsqueda de buen nombre, buena conciencia? O estamos abiertos en discernimiento a renunciar a status, beneficios, tranquilidad, y a hacer “oblación de mayor estima y momento”, como dice San Ignacio, para atender el llamado con la máxima generosidad? Hemos pensado y sentido con nuestros hermanos de LA LISTA lo que para ellos significa estar enfermos y limitados con otras posibilidades de su vida? Y lo que esto implica para ellos en términos de cruz y abnegación?
Con el Padre Arrupe y con Monseñor Romero presentémoslos al Padre Dios para que los bendiga con el don de la salud y con el temple para seguir los caminos de su Hijo,Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
jueves, 4 de agosto de 2011
JUEVES 4 AGOSTO
Lecturas 4 de agosto
1. Números 20: 1-13
2. Salmo 94:1-9
3. Mateo 16:13-23
Es la memoria de San Juan María Vianney, conocido popularmente como el santo cura de Ars (Francia)
En el relato de Números los israelitas se sublevan contra el Señor y contra Moisés y se preguntan por qué los han traído al desierto: “Por qué nos han sacado de Egipto para traernos a este sitio horrible que no tiene grano, ni higueras, ni viñas,ni ganados, ni agua para beber”? (Números 20: 5). Están manifestando que prefieren la esclavitud en Egipto a la aventura de la libertad por el desierto , en camino hacia la tierra prometida.
Erich Fromm escribió “El miedo a la libertad” para estudiar esto en la conducta humana: ser libre y ser gestor de la propia vida y del propio destino es exigente y altamente comprometedor porque implica rupturas, lucha, responsabilidad. Es incomparablemente más “cómodo” el confort mediocre de la esclavitud.
Cómo estamos ante nuestros éxodos: corremos el riesgo de vivirlos, asumimos todo lo que nos demandan, aún a costa de renuncias, o nos rebelamos porque perdemos bienestar? Nos sublevamos contra Dios porque nos desacomoda?
En el relato de Mateo Jesús pregunta a los discípulos: “Quien dice la gente que es el Hijo del Hombre”? (Mateo 16:13) Es una cuestión sustancial, porque lo que El interroga es por su propia identidad. Vienen a nuestra mente las múltiples interpretaciones que se han hecho – y se siguen haciendo – sobre Jesús, desde las suscitadas en los primeros tiempos de la historia cristiana que llevaron incluso a herejías, afirmando con exceso la humanidad o la divinidad de Jesús, y desdibujándose mutuamente, hasta la definición del Concilio de Calcedonia, en el 451, que esclarece la verdadera humanidad y la verdadera humanidad del Señor.
Cómo respondemos nosotros a esta cuestión? Qué decimos nosotros desde nuestra vida sobre el Señor Jesús? Simplemente humano con algunos rasgos fuera de lo común? O tan divino que en El lo humano se oscurece? Caudillo de una revolución social? Milagrero? Un personaje alternativo? Un filósofo “light”? El creador de nuevas doctrinas y ordenamientos jurídicos y morales?
San Ignacio de Loyola, como ya lo hemos referido en estas líneas de oración, nos invita en los Ejercicios Espirituales a tener “conocimiento interno del Señor”, lo que equivale a vivir una experiencia espiritual de tal densidad que nos lleve a identificarnos vitalmente con El en todas las implicaciones de su divinidad y de su humanidad, hasta que todo en nosotros se configure con El.
El texto de Mateo también presenta a Jesús increpando a Pedro, que no admite la posibilidad de cruz , de drama, de pasión, y por eso Jesús le dice: “Aléjate Satanás, quieres hacerme caer, piensas como los hombres, no como Dios” (Mateo 16:23). Con esto recordamos que el mesianismo y señorío de Jesús es crucificado, hasta la muerte y muerte de cruz, que no hay allí cabida para el triunfalismo ni para la “lógica exitosa” del mundo, que lo propio de Jesús es la donación de la vida pasando por el dramatismo de la pasión, y que en esto es donde se juega la intención salvadora y liberadora de Dios.
Preguntémonos: queremos un seguimiento de Jesús cómodo, tranquilo, de caricias religiosas, sin cruz? Hacemos parte de movimientos religiosos que son como festivales y explosiones emocionales sin densidad crucificada? Queremos eludir el drama de Jesús y el drama de nuestra propia vida? Facilismo a ultranza? O más bien, estamos abiertos a captar la totalidad del misterio de Jesús, en su humanidad, en su implicación con los excluídos, en su cuestionamiento a la religión de Israel, en su anuncio de la paternidad de Dios, en su pasión, en su muerte crucificada, en su exaltación pascual?
Con esto oremos hoy, y vayamos también a la LISTA para presentar al Padre Dios a todos nuestros hermanos, para que sin ignorar la crudeza de lo que viven, se abran a su acción curadora y se beneficien de ella, siempre con nuestros Padre Arrupe y Monseñor Romero. Por Jesucristo,Nuestro Señor. Amén.
1. Números 20: 1-13
2. Salmo 94:1-9
3. Mateo 16:13-23
Es la memoria de San Juan María Vianney, conocido popularmente como el santo cura de Ars (Francia)
En el relato de Números los israelitas se sublevan contra el Señor y contra Moisés y se preguntan por qué los han traído al desierto: “Por qué nos han sacado de Egipto para traernos a este sitio horrible que no tiene grano, ni higueras, ni viñas,ni ganados, ni agua para beber”? (Números 20: 5). Están manifestando que prefieren la esclavitud en Egipto a la aventura de la libertad por el desierto , en camino hacia la tierra prometida.
Erich Fromm escribió “El miedo a la libertad” para estudiar esto en la conducta humana: ser libre y ser gestor de la propia vida y del propio destino es exigente y altamente comprometedor porque implica rupturas, lucha, responsabilidad. Es incomparablemente más “cómodo” el confort mediocre de la esclavitud.
Cómo estamos ante nuestros éxodos: corremos el riesgo de vivirlos, asumimos todo lo que nos demandan, aún a costa de renuncias, o nos rebelamos porque perdemos bienestar? Nos sublevamos contra Dios porque nos desacomoda?
En el relato de Mateo Jesús pregunta a los discípulos: “Quien dice la gente que es el Hijo del Hombre”? (Mateo 16:13) Es una cuestión sustancial, porque lo que El interroga es por su propia identidad. Vienen a nuestra mente las múltiples interpretaciones que se han hecho – y se siguen haciendo – sobre Jesús, desde las suscitadas en los primeros tiempos de la historia cristiana que llevaron incluso a herejías, afirmando con exceso la humanidad o la divinidad de Jesús, y desdibujándose mutuamente, hasta la definición del Concilio de Calcedonia, en el 451, que esclarece la verdadera humanidad y la verdadera humanidad del Señor.
Cómo respondemos nosotros a esta cuestión? Qué decimos nosotros desde nuestra vida sobre el Señor Jesús? Simplemente humano con algunos rasgos fuera de lo común? O tan divino que en El lo humano se oscurece? Caudillo de una revolución social? Milagrero? Un personaje alternativo? Un filósofo “light”? El creador de nuevas doctrinas y ordenamientos jurídicos y morales?
San Ignacio de Loyola, como ya lo hemos referido en estas líneas de oración, nos invita en los Ejercicios Espirituales a tener “conocimiento interno del Señor”, lo que equivale a vivir una experiencia espiritual de tal densidad que nos lleve a identificarnos vitalmente con El en todas las implicaciones de su divinidad y de su humanidad, hasta que todo en nosotros se configure con El.
El texto de Mateo también presenta a Jesús increpando a Pedro, que no admite la posibilidad de cruz , de drama, de pasión, y por eso Jesús le dice: “Aléjate Satanás, quieres hacerme caer, piensas como los hombres, no como Dios” (Mateo 16:23). Con esto recordamos que el mesianismo y señorío de Jesús es crucificado, hasta la muerte y muerte de cruz, que no hay allí cabida para el triunfalismo ni para la “lógica exitosa” del mundo, que lo propio de Jesús es la donación de la vida pasando por el dramatismo de la pasión, y que en esto es donde se juega la intención salvadora y liberadora de Dios.
Preguntémonos: queremos un seguimiento de Jesús cómodo, tranquilo, de caricias religiosas, sin cruz? Hacemos parte de movimientos religiosos que son como festivales y explosiones emocionales sin densidad crucificada? Queremos eludir el drama de Jesús y el drama de nuestra propia vida? Facilismo a ultranza? O más bien, estamos abiertos a captar la totalidad del misterio de Jesús, en su humanidad, en su implicación con los excluídos, en su cuestionamiento a la religión de Israel, en su anuncio de la paternidad de Dios, en su pasión, en su muerte crucificada, en su exaltación pascual?
Con esto oremos hoy, y vayamos también a la LISTA para presentar al Padre Dios a todos nuestros hermanos, para que sin ignorar la crudeza de lo que viven, se abran a su acción curadora y se beneficien de ella, siempre con nuestros Padre Arrupe y Monseñor Romero. Por Jesucristo,Nuestro Señor. Amén.
miércoles, 3 de agosto de 2011
MIERCOLES 3 DE AGOSTO
Lecturas de hoy
1. Números 13: 1-2 y 25;14:26-29 y 34-35
2. Salmo 105: 6-14
3. Mateo 15: 21-28
El texto evangélico de hoy nos refiere la fe de la mujer cananea, no judía, y, en cuanto tal, no hacía parte de la comunidad de salvación, no era beneficiaria del don de Dios, habida cuenta del exclusivismo religioso del judaísmo contemporáneo de Jesús: “Señor,Hijo de David, ten compasión de mí! Mi hija es atormentada por un demonio” (Mateo 15: 22). La insistencia de la mujer para que se su hija sea curada finalmente persuade a Jesús, El admira la convicción y la constancia de su fe.
En conexión con el texto de ayer este de hoy también es un interrogante severo al elitismo y superioridad religiosos de los judíos que se consideraban los concesionarios exclusivos de los beneficios de Dios, presumiendo que nadie más podía hacer parte de la comunidad oficial de salvación. Es clarísimo que el anuncio que hace Jesús de una nueva realidad de vida en nombre de la paternidad de Dios, a la que designamos como el REINO, es universal, ilimitada, incluyente en un 100 %, poniendo en tela de juicio la cerrazón del judaísmo y, por ende, de los paradigmas religiosos de fronteras cerradas.
En el mundo hay muchas personas y tradiciones que transitan hacia Dios a través de caminos religiosos distintos del nuestro: cristianos de múltiples denominaciones, evangélicos, luteranos, anglicanos, bautistas, metodistas, presbiterianos, calvinistas, reformados,pentecostales, menonitas, ortodoxos; también judíos, musulmanes, budistas, taoístas, hinduistas, animistas, confuncionistas, brahmanes: todo esto expresa la rica diversidad de las búsquedas de trascendencia de la humanidad.
Cómo nos sentimos ante esta pluralidad de religiones? Convencidos de que sólo los católicos tenemos la verdad? Desconocedores del acontecer del Espíritu que trasciende los límites de la religiones? Intransigentes y dogmáticos ante quienes tienen otras creencias? O dialogantes, abiertos, sin sacrificar nuestra identidad, en plan de ecumenismo y de diálogo interreligioso? Qué nos dice la actitud de Jesús ante la mujer cananea?
Por otra parte: somos persistentes en nuestra fe, tenemos la tenacidad para permanecer, como esta mujer, confiados en que finalmente seremos bendecidos y atendidos? O fácilmente abandonamos esta apertura a Dios?
Con esta misma persistencia sigamos presentando al Señor a todas las personas que integran nuestra LISTA y pongámoslas en su presencia para que sean sanadas y bendecidas, con el respaldo – también insistente – de Monseñor Romero y del Padre Arrupe. Por Jesucristo,Nuestro Señor. Amén.
1. Números 13: 1-2 y 25;14:26-29 y 34-35
2. Salmo 105: 6-14
3. Mateo 15: 21-28
El texto evangélico de hoy nos refiere la fe de la mujer cananea, no judía, y, en cuanto tal, no hacía parte de la comunidad de salvación, no era beneficiaria del don de Dios, habida cuenta del exclusivismo religioso del judaísmo contemporáneo de Jesús: “Señor,Hijo de David, ten compasión de mí! Mi hija es atormentada por un demonio” (Mateo 15: 22). La insistencia de la mujer para que se su hija sea curada finalmente persuade a Jesús, El admira la convicción y la constancia de su fe.
En conexión con el texto de ayer este de hoy también es un interrogante severo al elitismo y superioridad religiosos de los judíos que se consideraban los concesionarios exclusivos de los beneficios de Dios, presumiendo que nadie más podía hacer parte de la comunidad oficial de salvación. Es clarísimo que el anuncio que hace Jesús de una nueva realidad de vida en nombre de la paternidad de Dios, a la que designamos como el REINO, es universal, ilimitada, incluyente en un 100 %, poniendo en tela de juicio la cerrazón del judaísmo y, por ende, de los paradigmas religiosos de fronteras cerradas.
En el mundo hay muchas personas y tradiciones que transitan hacia Dios a través de caminos religiosos distintos del nuestro: cristianos de múltiples denominaciones, evangélicos, luteranos, anglicanos, bautistas, metodistas, presbiterianos, calvinistas, reformados,pentecostales, menonitas, ortodoxos; también judíos, musulmanes, budistas, taoístas, hinduistas, animistas, confuncionistas, brahmanes: todo esto expresa la rica diversidad de las búsquedas de trascendencia de la humanidad.
Cómo nos sentimos ante esta pluralidad de religiones? Convencidos de que sólo los católicos tenemos la verdad? Desconocedores del acontecer del Espíritu que trasciende los límites de la religiones? Intransigentes y dogmáticos ante quienes tienen otras creencias? O dialogantes, abiertos, sin sacrificar nuestra identidad, en plan de ecumenismo y de diálogo interreligioso? Qué nos dice la actitud de Jesús ante la mujer cananea?
Por otra parte: somos persistentes en nuestra fe, tenemos la tenacidad para permanecer, como esta mujer, confiados en que finalmente seremos bendecidos y atendidos? O fácilmente abandonamos esta apertura a Dios?
Con esta misma persistencia sigamos presentando al Señor a todas las personas que integran nuestra LISTA y pongámoslas en su presencia para que sean sanadas y bendecidas, con el respaldo – también insistente – de Monseñor Romero y del Padre Arrupe. Por Jesucristo,Nuestro Señor. Amén.
martes, 2 de agosto de 2011
MARTES 2 DE AGOSTO
Lecturas de hoy
1. Números 12:1-13
2. Salmo 50: 3-13
3. Mateo 15:1-2 y 10-14.
Es la memoria del Beato Pedro Fabro, del grupo de jóvenes que acompañó a San Ignacio de Loyola en la fundación de la Compañía de Jesús.
En la lectura de Números, el Señor legitima el ministerio profético de Moisés, a raíz de unos comentarios que contra él han hecho sus hermanos María y Aarón: “Escuchen mis palabras: cuando entre ustedes hay un profeta del Señor, me doy a conocer a él en visión y le hablo en sueños;no es así con mi siervo Moisés, el más fiel de todos mis siervos. A él le hablo cara a cara: en presencia, no con enigmas,y él contempla la figura del Señor. Cómo se han atrevido a hablar contra mi servidor Moisés?” (Números 12:6-8). El relato concluye con la intercesión de Moisés ante el Señor para que sane a María, que ha sido afectada con lepra, como resultado de su maledicencia.
Ha sido muy frecuente el descalificar a los profetas, es parte de las implicaciones de su misión: perseguidos, incomprendidos, calumniados, ofendidos, muchos llevados a la muerte martirial, como Monseñor Romero, como los grandes profetas bíblicos. Su servicio es “retribuído” así por parte de quienes no soportan la fuerza de la profecía, la confrontación de su conciencia, la denuncia y el anuncio de un orden de vida plena en Dios que socava la mezquindad de muchos.
Estamos atentos al ministerio de los profetas? Tenemos apertura de corazón y de mente para escuchar, acatar, su palabra? O más bien nuestra postura es la de descalificarlos porque los consideramos peligrosos? Tenemos mirada de fe para descubrir la profecía de Dios en personas y situaciones de la vida?
Moisés no entra en plan de desquite sino que intercede para que María sea sanada. Los-as profetas son de Dios, en consecuencia, son gratuitos como El, generosos como El, misericordiosos como El, no hay en ellos-as la cortedad de miras para la venganza, sino la docilidad para vivir en la abundancia de Dios y participarla a otros, sin límites como es lo propio de la iniciativa divina.
Somos personas dispuestas al perdón? Estamos abiertos a purificar nuestro corazón de rencores y reivindicaciones destructivas? Presentamos generosamente a Dios las personas que nos hacen daño? Desarrollamos un estilo propicio para la reconciliación y el encuentro que construye vínculos y supera ofensas?
El texto de Mateo nos presenta una de las confrontaciones de Jesús a los fariseos y maestros de la ley, a propósito de la observancia rigurosa de la misma, cuando estos se escandalizan porque los discípulos, según ellos, quebrantan las tradiciones de los mayores. A esto Jesús responde: “No contamina al hombre lo que entra por la boca, sino lo que sale de ella” (Mateo 15:11) y :”Déjenlos: son ciegos y guían a otros ciegos. Y, si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en un pozo” (Mateo 15: 14).
Para la mentalidad judía, extremadamente rigurosa en materia del cumplimiento de la ley, el pecado se da por infracción de la misma no por la intención surgida del ser humano, de su interioridad. Para Jesús, es justamente la intencionalidad y la actitud las que contaminan. Este es el punto sustancial de diferencia.
Somos esclavos de leyes y normativas, las practicamos de modo intransigente sin estar convertidos al amor de Dios? Sometemos a otros a estos cumplimientos sin darles posibilidad de superación? O estamos conscientes de que estas leyes y normativas están al servicio del ser humano y deben ser asumidas en clave de Dios y de rectitud de intención? Está nuestro corazón intoxicado por la soberbia religiosa y moral? O humildemente asumimos que necesitamos de Dios para que elimine de nuestra interioridad toda arrogancia?
Con esto tenemos suficiente recurso para la oración de hoy.
Y ratifiquemos ante el Señor nuestra voluntad de ser solidarios con todos nuestros hermanos de LA LISTA siendo solícitos con ellos y orando por el rescate de su salud y de su plenitud interior, siempre con Monseñor Romero y el Padre Arrupe como intercesores.Por Jesucristo, Nuestro Señor.Amén.
1. Números 12:1-13
2. Salmo 50: 3-13
3. Mateo 15:1-2 y 10-14.
Es la memoria del Beato Pedro Fabro, del grupo de jóvenes que acompañó a San Ignacio de Loyola en la fundación de la Compañía de Jesús.
En la lectura de Números, el Señor legitima el ministerio profético de Moisés, a raíz de unos comentarios que contra él han hecho sus hermanos María y Aarón: “Escuchen mis palabras: cuando entre ustedes hay un profeta del Señor, me doy a conocer a él en visión y le hablo en sueños;no es así con mi siervo Moisés, el más fiel de todos mis siervos. A él le hablo cara a cara: en presencia, no con enigmas,y él contempla la figura del Señor. Cómo se han atrevido a hablar contra mi servidor Moisés?” (Números 12:6-8). El relato concluye con la intercesión de Moisés ante el Señor para que sane a María, que ha sido afectada con lepra, como resultado de su maledicencia.
Ha sido muy frecuente el descalificar a los profetas, es parte de las implicaciones de su misión: perseguidos, incomprendidos, calumniados, ofendidos, muchos llevados a la muerte martirial, como Monseñor Romero, como los grandes profetas bíblicos. Su servicio es “retribuído” así por parte de quienes no soportan la fuerza de la profecía, la confrontación de su conciencia, la denuncia y el anuncio de un orden de vida plena en Dios que socava la mezquindad de muchos.
Estamos atentos al ministerio de los profetas? Tenemos apertura de corazón y de mente para escuchar, acatar, su palabra? O más bien nuestra postura es la de descalificarlos porque los consideramos peligrosos? Tenemos mirada de fe para descubrir la profecía de Dios en personas y situaciones de la vida?
Moisés no entra en plan de desquite sino que intercede para que María sea sanada. Los-as profetas son de Dios, en consecuencia, son gratuitos como El, generosos como El, misericordiosos como El, no hay en ellos-as la cortedad de miras para la venganza, sino la docilidad para vivir en la abundancia de Dios y participarla a otros, sin límites como es lo propio de la iniciativa divina.
Somos personas dispuestas al perdón? Estamos abiertos a purificar nuestro corazón de rencores y reivindicaciones destructivas? Presentamos generosamente a Dios las personas que nos hacen daño? Desarrollamos un estilo propicio para la reconciliación y el encuentro que construye vínculos y supera ofensas?
El texto de Mateo nos presenta una de las confrontaciones de Jesús a los fariseos y maestros de la ley, a propósito de la observancia rigurosa de la misma, cuando estos se escandalizan porque los discípulos, según ellos, quebrantan las tradiciones de los mayores. A esto Jesús responde: “No contamina al hombre lo que entra por la boca, sino lo que sale de ella” (Mateo 15:11) y :”Déjenlos: son ciegos y guían a otros ciegos. Y, si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en un pozo” (Mateo 15: 14).
Para la mentalidad judía, extremadamente rigurosa en materia del cumplimiento de la ley, el pecado se da por infracción de la misma no por la intención surgida del ser humano, de su interioridad. Para Jesús, es justamente la intencionalidad y la actitud las que contaminan. Este es el punto sustancial de diferencia.
Somos esclavos de leyes y normativas, las practicamos de modo intransigente sin estar convertidos al amor de Dios? Sometemos a otros a estos cumplimientos sin darles posibilidad de superación? O estamos conscientes de que estas leyes y normativas están al servicio del ser humano y deben ser asumidas en clave de Dios y de rectitud de intención? Está nuestro corazón intoxicado por la soberbia religiosa y moral? O humildemente asumimos que necesitamos de Dios para que elimine de nuestra interioridad toda arrogancia?
Con esto tenemos suficiente recurso para la oración de hoy.
Y ratifiquemos ante el Señor nuestra voluntad de ser solidarios con todos nuestros hermanos de LA LISTA siendo solícitos con ellos y orando por el rescate de su salud y de su plenitud interior, siempre con Monseñor Romero y el Padre Arrupe como intercesores.Por Jesucristo, Nuestro Señor.Amén.
lunes, 1 de agosto de 2011
LUNES 1 DE AGOSTO
Lecturas de hoy
1. Números 11: 4-15
2. Salmo 80:12-17
3. Mateo 14:22-36
Es la memoria de San Alfonso María de Ligorio, fundador de la congregación de religiosos redentoristas, y destacado renovador de la teología moral en su tiempo.
El relato del libro de los Números, en la travesía de Israel por el desierto, refiere un momento de fuerte crisis, causada por el tener que compartir el alimento con gentes de otras procedencias; también Moisés, el guía mayor, experimenta angustia y desesperación: “De dónde sacaré carne para repartirla a todo el pueblo? Vienen a mí llorando: danos de comer carne. Yo sólo no puedo cargar con todo este pueblo, porque supera mis fuerzas. Si me vas a tratar así, más vale que me hagas morir;concédeme este favor, y no tendré que pasar tales penas” (Número 11:13-15)
Se parece esto a algo que hayamos experimentado en nuestra vida? Cómo nos hemos sentido en situaciones límite, extremadamente críticas? Hemos llegado a la total desesperación? Buscamos ayuda en personas de confianza o que tienen condiciones para darnos soporte? Renegamos de Dios? Cómo es nuestra experiencia de Dios en estas circunstancias? Qué ha resultado para nuestra vida después de una experiencia especialmente difícil y dolorosa?
Este tipo de realidades no son fin en sí mismas, suceden porque hacen parte de la fragilidad humana y del carácter precario de la historia. Lo que cabe es desarrollar unas disposiciones interiores que nos hagan aptos para afrontar de modo constructivo y creativo el dolor, a sabiendas de que este es intenso e inevitable. Algún amigo jesuita nos decía hace años: “Lo que importa no es lo que pasó, sino lo que vas a hacer con eso que pasó”.
El texto de Mateo nos relata a Jesús caminando sobre las aguas y el intento fallido de Pedro por hacer lo mismo. “Anímense! Soy yo , no teman” (Mateo 14:27), dice Jesús a los discípulos atemorizados, y luego confronta a Pedro: “Hombre de poca fe! Por qué dudaste?” (Mateo 14: 31).
Tenemos certeza de que Jesús es el Hijo de Dios y en nuestra cotidianidad desarrollamos esa confianza decisiva? Es para nosotros El la evidencia definitiva de Dios? En todos los momentos de la vida, felices o críticos, está presente esa confianza? Descubrimos en El la plenitud de Dios? Esto nos anima a vivir con sentido y esperanza? Tenemos dificultades para creer? Temores, inseguridades?
Pidamos al Espíritu en esta mañana inicial de agosto mente y corazón abiertos para orar a partir de estos textos y de las preguntas que ellos suscitan, especialmente en lo que toca a las grandes certezas y confianzas de nuestra vida.
Y sigamos confiados en el Dios que salva y libera presentando a todos nuestros hermanos de LA LISTA para que sean bendecidos con la salud y con la plenitud espiritual, con la intercesión del Padre Arrupe y de Monseñor Romero. Por Jesucristo,Nuestro Señor.Amén.
1. Números 11: 4-15
2. Salmo 80:12-17
3. Mateo 14:22-36
Es la memoria de San Alfonso María de Ligorio, fundador de la congregación de religiosos redentoristas, y destacado renovador de la teología moral en su tiempo.
El relato del libro de los Números, en la travesía de Israel por el desierto, refiere un momento de fuerte crisis, causada por el tener que compartir el alimento con gentes de otras procedencias; también Moisés, el guía mayor, experimenta angustia y desesperación: “De dónde sacaré carne para repartirla a todo el pueblo? Vienen a mí llorando: danos de comer carne. Yo sólo no puedo cargar con todo este pueblo, porque supera mis fuerzas. Si me vas a tratar así, más vale que me hagas morir;concédeme este favor, y no tendré que pasar tales penas” (Número 11:13-15)
Se parece esto a algo que hayamos experimentado en nuestra vida? Cómo nos hemos sentido en situaciones límite, extremadamente críticas? Hemos llegado a la total desesperación? Buscamos ayuda en personas de confianza o que tienen condiciones para darnos soporte? Renegamos de Dios? Cómo es nuestra experiencia de Dios en estas circunstancias? Qué ha resultado para nuestra vida después de una experiencia especialmente difícil y dolorosa?
Este tipo de realidades no son fin en sí mismas, suceden porque hacen parte de la fragilidad humana y del carácter precario de la historia. Lo que cabe es desarrollar unas disposiciones interiores que nos hagan aptos para afrontar de modo constructivo y creativo el dolor, a sabiendas de que este es intenso e inevitable. Algún amigo jesuita nos decía hace años: “Lo que importa no es lo que pasó, sino lo que vas a hacer con eso que pasó”.
El texto de Mateo nos relata a Jesús caminando sobre las aguas y el intento fallido de Pedro por hacer lo mismo. “Anímense! Soy yo , no teman” (Mateo 14:27), dice Jesús a los discípulos atemorizados, y luego confronta a Pedro: “Hombre de poca fe! Por qué dudaste?” (Mateo 14: 31).
Tenemos certeza de que Jesús es el Hijo de Dios y en nuestra cotidianidad desarrollamos esa confianza decisiva? Es para nosotros El la evidencia definitiva de Dios? En todos los momentos de la vida, felices o críticos, está presente esa confianza? Descubrimos en El la plenitud de Dios? Esto nos anima a vivir con sentido y esperanza? Tenemos dificultades para creer? Temores, inseguridades?
Pidamos al Espíritu en esta mañana inicial de agosto mente y corazón abiertos para orar a partir de estos textos y de las preguntas que ellos suscitan, especialmente en lo que toca a las grandes certezas y confianzas de nuestra vida.
Y sigamos confiados en el Dios que salva y libera presentando a todos nuestros hermanos de LA LISTA para que sean bendecidos con la salud y con la plenitud espiritual, con la intercesión del Padre Arrupe y de Monseñor Romero. Por Jesucristo,Nuestro Señor.Amén.
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